viernes, 31 de diciembre de 2004

31 deseos para el 2005

Por tumiamiblog

1.Que te despiertes el 1ro con la cabeza lúcida
2.Elecciones para Irak
3.Una prórroga al machismo y el chauvinismo en Miami
4.Que el Fifo despierte con Alzheimer y abdique el poder a una junta de disidentes que sugieren un programa de elecciones libres para el 2007
5.Más cuchitriles y dinero para el talento musical de Miami
6.Que Bush se deje de tanto bushísmo
7.Una bienal de arte para nuestra ciudad
8.Otro periódico en español que le haga competencia al Nuevo
9.Un sindicato de actores para Miami
10.Una televisión culta con actores del patio
11.Bin-Laden es capturado en Bora-Bora (cazando ratas con su bastón) y condenado a ver reruns de sus vídeos por el resto de su vida
12.Bono para presidente de la ONU (sin las gafas)
13.Una vacuna que cure el SIDA
14.La desaparición del proto-fascismo islámico
15.Que se sanen el trombonista Juan-Pablo Torres y una entrañable amiga santiaguera
16.Una legislación en contra de la tenencia de armas en los EUA
17.La deschavización de Venezuela
18.Mejor programación para nuestra TV en español (de telenovela a programa educativo)
19.Que se termine el “reino de los duros” en la comisión de Miami
20.Que Tumiami se convierta en la parada de rigor de la miamibloggería
21.Que los cubanos se bajen de la nube y aprendan más inglés
22.Menos materialismo y más conciencia (ó menos malls y más vida nocturna)
23.Más poesía... silencios y menos gritería en la calle (incluyendo bus stop con techo)
24.Que legalicen el hachís
25.Las FARC de Colombia deciden participar del proceso democrático
26.Leyes más rigurosas para proteger a los mamíferos marinos
27.A comer menos y caminar más
28.Mejor transporte urbano y menos SUV para Miami
29.Ahorrar más y a gastar menos en el 2005
30.
31.A trabajar duro para comprarse un condo --o una casita—en... Miami

jueves, 30 de diciembre de 2004

Tengo a mimiami

Por Alfredo Triff

De regreso en Miami. Miami, patria mía. Gracias a Marcia Morgado (tremenda amiga, que sustentó este espacio por tres días con la actualidad del mundo) y a ustedes por visitarnos. Atrás he dejado a Nueva York, esa mujer esbelta, gris y fría. New York: el mito, la máquina exquisita de moler gente. Sí, la Big Apple inspira un masoquismo colectivo. Tramo que la gente necesita el apabullamiento en su enorme anonimato afónico, aplastada por acero, concreto y vidrio. Pero Nueva York es también un poco el vacilón, la jodedera... el jamoneo vicario de saberte probando fortuna entre otros tantos millones de locos ignotos.

Al igual que George Bailey, ese personaje protagonizado por Jimmy Stewart en la deliciosa película de Capra, It’s a Wonderful Life, vuelvo a constatar lo que tengo: mi Miami con su calor húmedo de agosto, su frío de pacotilla, su arquitectura monótona y rasante de la calle Flagler. Prefiero el “cortadito” Versailles, el kitsch de Jaialia. Lo digo con el perdón de la estética. Me apenan los apátridas que se fueron --rumiando que colegirían un triunfo donde quiera que hubiese nieve con rascacielos. Me duele ese oportunismo norte-revuelto-y-brutal de esos artistas y escritores y todos los “seudos” que se han marchado en busca de laureles --y hoy se están comiendo un cable. Amo a la gran manzana y he vivido en su seno gélido. No la necesito. No abrigo sueños, aunque sí nostalgias.

Tengo Miami con sol, arena y mar de espuma.

miércoles, 29 de diciembre de 2004

Despidiendo a Susan Sontag

Por Marcia Morgado

Se apaga otra luz a favor de la libertad y la democracia en el mundo con la muerte de Susan Sontag: una de las mentes más lúcidas, incisivas y, por ende, controversiales de Estados Unidos. Una mujer valiente, libre, atractiva y atrevida, capaz de transmutar su larga batalla con el cáncer en el brillante ensayo: La enfermedad como metáfora. Exploró el dolor, la guerra y el Sida; se afilió al comunismo y más tarde lo repudió por sus violaciones de los derechos humanos. En el 2003 recibió el Príncipe de Asturias y el Peace Prize, durante la feria del libro de Francfort . Además de una extensa e importante obra ensayística, publicó cuatro novelas: The Benefactor, Death Kit, The Volcano Lover y por último, In America, intelectualísimas y difíciles de leer. Hizo teatro y cine. Visitó Miami durante el primer festival de cine, en cuyo contexto presentó Unguided Tour, un documental filmado en Italia y Néstor Almendros su lacerante Conducta impropia. Eran los tiempos de Revista Mariel. Reinaldo Arenas, Juan Abreu y yo coincidimos con ellos en el vestíbulo del Hotel Intercontinental; la animada conversación se enfocó en Cuba, Sontag detalló su última visita y recordó cómo al despedirse de Virgilio Piñera y verlo alejarse, temió por su seguridad. Con característica imprudencia le pregunté: ¿Y usted, qué hizo? De inmediato miró el reloj y veloz se despidió para dirigirse a una cita ineludible. Entrados los Ochenta, durante una caminata por Manhattan la encontramos en la calle 57. Salía del Carnegie en compañía de su hijo, David Rieff. Indignada, protestaba porque el gobierno de los Estados Unidos había negado otorgarle visa de visitante a García Márquez. ¿Y los disidentes cubanos, qué? Rápidas las despedidas. Capaz de reconocer sus errores, cuando los hechos la convencieron, con típica intensidad criticó a Castro, y a García Márquez por continuar apoyándolo. Aunque discrepáramos, nos beneficiábamos de su inteligencia y determinación al defender lo que consideraba importante, desde Vietnam hasta los desmanes en Abu Ghraib. Indudablemente es una gran pérdida.

martes, 28 de diciembre de 2004

Arte y religión

Por Marcia Morgado

Coincidiendo con los festejos navideños, una exposición de arte ha armado un tremendo escándalo en Buenos Aires, suscitando un debate que iluminará el carácter de la sociedad argentina del futuro. El desenlace merece ser observado por todos los que favorecemos una división clara entre Iglesia y Estado. Y quienes nos preocupamos por la libertad de expresión y el papel censor que algunas organizaciones religiosas pueden ejercer. De ahí mi regocijo ayer, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Buenos Aires dictaminó a favor de la reapertura de la retrospectiva de León Ferrari. Esa decisión revirtió el fallo de la jueza Elena Amanda Liberatori de cerrarla en respuesta a la petición del grupo "Cristo Sacerdote" liderado por padre Xavier Ryckeboer, de 35 años, profesor de teología en la Universidad Católica Argentina. Según el sacerdote-activista, al facilitar recursos para la exposición en el Centro Cultural Recoleta, el gobierno porteño ”lesiona los sentimientos religiosos de la enorme mayoría de los habitantes de la ciudad". Tal ha sido el escándalo que las compañías Movicom BellSouth, Bodegas Valentín Bianchi, Fundación Andreani, Sanyo y Knauff retiraron su apoyo a la exposición. Recuerdo otros intentos de censura: Andrés Serrano y Robert Mapplethorpe, cuando los grupos religiosos en Estados Unidos no eran tan poderosos como ahora. Debemos mantenernos alertas...

lunes, 27 de diciembre de 2004

Despertando en Miami

Por Marcia Morgado

Cada momento nos brinda una oportunidad para profundizar. Para analizar las posibilidades de nuestras acciones. Cosas sencillas, tales como irnos de vacaciones. Casi siempre estamos seguros de lo que haremos, tenemos cada detalle planificado: visitas a museos, teatros, familiares y amigos, centros comerciales, restaurantes. ¿Acaso nos planteamos lo más importante? Obviar los pequeños escollos y disfrutar cada instante a plenitud porque cada uno es único e irrepetible. Y, repentinamente, todo puede cambiar. Por ejemplo, miles de turistas guardan deliciosos recuerdos de sus vacaciones en Phuket o Phi Phi, islas de ensueño y aventuras en el sur de Tailandia. Hasta el domingo cuando la incontrolable naturaleza ofreció otro de sus monumentales despliegues. Un recordatorio de las consecuencias que acarrea cada acción, grande o pequeña. Acciones que en muchas ocasiones son imparables. El gran terremoto submarino que originó en Sumatra desató un rosario de tsunamis, murallas de agua 40 pies de alto, arrasando lo que se atraviese en el camino. Vemos imágenes desoladoras procedentes del sudeste asiático ante los embates de las mortífera olas que han arrasado poblaciones enteras. Una estela de horror: miles de muertos y desaparecidos en Indonesia, Sri Lanka, el sur de la India, las áreas costeras de Tailandia, Indonesia, las Maldivas y Malasia. El impacto se ha sentido hasta Kenya y Somalia. Entre los desaparecidos, miles de turistas que disfrutaban vacaciones en lugares exóticos como las Phi Phi: sitio que me seduce desde hace tiempo. Pude haber sido uno de esos turistas. Sin embargo, aquí estoy, despertando en Miami, comunicándome con ustedes. Reflexionando y deseándoles bien.

domingo, 26 de diciembre de 2004

La vida sigue igual

Por Alfredo Triff

Espero que la hayan pasado bien. Hay ambiente de vacaciones pero hay que volver a la carga. Reality check. ¿Ha cambiado algo el mundo en los dos últimos días? Apelo a la única frase de peso que le conozco a Julio Iglesias. Para probarlo les doy un paseo rápido por el mundo: Ucrania se prepara para votar... un llamado de paz de Juan Pablo II, la masacre de las pandillas guatemaltecas (y su presunto ejecutor), nuevas aseveraciones optimistas del Fifo, el Euro sube (o cae el dólar) , las espeluznante realidad la de Costa de Marfil y finalmente, nuestras ballenas sufren. Noticias que representan un cambio de fichas dentro del mismo fichero. Uno de los fundadores de la filosofía, el griego Parménides dijo que todo era inmutable; su homólogo Heráclito dijo lo contrario. Parece fútil... pero no lo es. ¿Quién tenía razón?

sábado, 25 de diciembre de 2004

Su radical soledad

Por Rosie Inguanzo

Nació el niño Jesús. Y poco importa la incongruencia histórica ante la notoriedad de su nacimiento, su corta vida, las cosas que dijo. A partir de hoy, el niñito simbólico yace representado, hasta el Día de Reyes, en el ambiente paupérrimo en que --se dice-- vino al mundo. Dios encarnado. Antes de Cristo ¿qué sabía Dios?, omnisciente y abstraído en su juego de infinitos. Mi amigo Dr. Juan Márquez expresa así la conmoción del nacimiento humano: "Vivir es, para el hombre, tener que vérselas con el mundo en torno; y este mundo es el mundo geográfico, social, cultural, o el de los otros hombres, y algo más hondo aún, con su mundo interno, enfrentándose con su mismidad, es decir, con su radical soledad". Dios se las vio negras muchas veces. El látigo, la duda, la soledad incierta del desierto, las tentaciones…(a las que seguramente accedió). Pero para ilustrarnos del proceso que es vivir recurrió al perdón, a la compasión, al socorro, al gusto raro de un amor invariable. Y su aludida soledad lo llevó a cerrar filas con lo humano. Desde entonces hay Cristos por ahí... y cristiandades. Si es cierto, como dijo Marguerite Yourcenar, que uno elige su pasado, mi pasado es Cristo. A años luz de la complicada deidad de las alturas, aún puedo contemplar desde lo alto, el espectáculo del mundo. Aún puedo argüir recomendaciones cristianas, hundida hasta cuello en las dudas, en el dolor y la incertidumbre. Cosas muy muy raras dijo ese hombre (no en balde dicen que era Dios): “Ama a tu enemigo”. En mi vida escuché algo semejante. Nos hallamos, en Cristo, frente a nosotros mismos.

viernes, 24 de diciembre de 2004

Feliz Navidad

Por Alfredo Triff

Mañana: 25 de diciembre (solsticio de invierno en el hemisferio norte). Navidad en toda la cristiandad.... nacimiento de Cristo. Una fiesta profana con visos religiosos. Tiempo de movimiento, intercambio de regalos, reuniones y comidas familiares. Celebramos la misa del gallo. Y hago un poco de historia: En el siglo II los cristianos primitivos sólo conmemoraban la Pascua de Resurrección. Al paso de centurias el natalicio de Jesús cobró fuerza. Varios teólogos propusieron y dataron fechas disímiles. Es la Iglesia Armenia la que fija el nacimiento de Cristo el 6 de enero (las iglesias egipcias, griegas y etíopes propusieron el día 8 del mismo mes). El célebre concilio de Nicea (325 AD) declaró a Jesús como divinidad y fijó su natalicio durante el solsticio de invierno en el hemisferio norte: el 25 de diciembre, fecha pagana: el Natalis Solis Invicti (nacimiento del Sol Invicto; culto muy popular y extendido que los cristianos no habían podido prescribir hasta ese entonces). Es el papa Liberio quien hizo la fecha inmutable. Sin embargo, las iglesias orientales siguieron festejando la Navidad el 6 de enero. Con la Navidad en Occidente también se recuperó la celebración de los cumpleaños (aunque las parroquias europeas no comenzaron a registrar las fechas de nacimiento de sus feligreses hasta el siglo XII). La Navidad --en su origen-- era humilde. A partir del siglo VIII comienza la pompa litúrgica que ha llegado hasta hoy, estableciendo progresivamente la iluminación y decoración de los templos, los cantos, lecturas y escenas piadosas que dieron lugar al nacimiento en el portal de Belén y el famoso pesebre. Pero hoy, caballero... la rica Nochebuena. Escoge tu gente --quien sea-- y elige si es puerco, pavo, pato, jamón o... pavo vegetariano. Donde quiera que estés, querido bloggero o bloggera: Feliz Navidad.

jueves, 23 de diciembre de 2004

Forma o contenido

Por Alfredo Triff

Buenos días Miami. Directo del NY Times: "¿Sabían que nacen 15,000 blogs cada día? El blog está transformando los límites entre lo privado y lo público... la manera de hacer periodismo. Hay blogs de todo: política, cocina, música, sexo, tecnología... se dice que la mayor diferencia entre la blogosfera y la prensa escrita tradicional consiste en la edición y la reputación." Pero tumiami tiene un equipo de edición y sí, nos importa mucho la reputación (gracias por la nota Marcia). A propo, hemos hecho cambios en la forma del blog: la sección de bloggeros tomaba demasiado espacio (podemos resaltar la labor bloggerística sin la lista... ¿alguna idea?). También se fue la encuesta sobre Miami; era como un juguete (después que la llenas ya no te importa). Le temo un poco a ese blog barroco, lleno de figuritas y eyecatchers con sólo tres comentarios por post (eso nos dice que forma sin contenido es hueca). Do you agree? Creo que a tumiami le va bien así. Lo importante de nuestro portal es el contenido. La gente viene a conversar, leer, descubrir, joder, discutir y no se fijan tanto en los links y otros detalles. Estamos al cambiar de dirección para llegar a los Mc-users... ¿qué opinas?

miércoles, 22 de diciembre de 2004

Miami hippie

Por Adalberto Delgado

Hoy me voy a los 60's y 70's... al Miami de peñas y música folk. Coconut Grove (una aldea de gente-alante), guardaba esa tradición que comenzara en San Francisco a mediado de los 60's. Uno de estos rincones era The Feedback, donde se presentaban poetas como Joan Baez, Janis Joplin y muchos otros, en sus giras por Miami. Una noche, mis amigos Mario Fernandez, "Futi" Angulo y yo chocamos con --nada menos que-- Carlos Santana, quién se dirigió a nosotros en español, preguntándonos por un sitio where he could jam esa noche. Para concurrir a Feedback tenías que ser un hippie (el lugar no se prestaba para otro tipo de gente). Vendían comida orgánica, café y jugos tipo smoothie. La entrada: gratis. Sólo costaba el consumo. Siempre estaba lleno, no importa qué día de la semana. Ser hippie y cubano era un peligro si salías fuera de esos círculos. Cuando caminábamos por La Pequeña Habana (muy distinta a la de hoy) nos gritaban nombretes y nos acusaban de comunistas (lo cual era insólito pues éramos hijos de exiliados). Muchos de nosotros fuimos a la guerra, otros nos dedicamos a protestar contra ella. Claro, siempre existió el famoso cubichón recalcitrante y "cheo a la moña". Éramos amantes del rock y también saboreábamos el guaguancó y las descargas. Todos los domingos los percusionistas nos reuníamos con la tropa hippie y formábamos rumbones en Peacock Park del Grove. Todos con el pelo por la cintura, luciendo camisetas tee dye y los famosos campanas rematados con chancletas a-lo-Ravi Shankar. Estipulábamos no separarnos jamás de nuestro poético guaguancó. Otro día les contaré de otras covachas... rememoraré incidentes en el Jai Alai, Pirates’ World, Dinner Key Auditorium y The Image, The Place, The Climax, Evil People y Haven and the World.

martes, 21 de diciembre de 2004

Encuentro aleatorio

Por Alfredo Triff

Esta noche, en los alleys del South West, un pobre diablo cruzó mi camino. Reparé en su cara perforada por el dolor. Rumié su amargura. ¿Será que no entiende el mundo? Dijo Cassirer “todo mundo es tu mundo”. Pero su dolor... –Buda opinaba— tiene su fuente en el deseo. ¿Y no es el dolor la medida de lo humano? Somos máquinas de destilar humores, apuntaría Hoffman (ese romántico empedernido, quien con un barómetro personal medía sus supuraciones emocionales). Tenía razón. Y vuelvo a mi encuentro aleatorio. Ese tipo, qué diablos querrá de la diosa (ciega) de la Fortuna... Oigo a Epicúreo: “el que es feliz lo es porque no busca serlo”. Por mi parte, no me atrevo a decir que soy feliz (siempre puedo vivir engañado por mis metas). ¿No creemos a veces que somos felices sin serlo? Pienso en el poeta maldito: “Somos dueños del pasado y esclavos del presente”. Y añado: ¿quién que sea listo necesita crearse un presente anodino? Disculpen. No pretendo responder a nada. No podría. La mente sólo es capaz de preguntarse... luego, preguntarse de nuevo creyendo que se responde.

lunes, 20 de diciembre de 2004

Meditación de diciembre

Por Marcia Morgado

Fresco el amanecer. Los rayos se filtran por entre las persianas de papel: origami que permite extender la temporada, acurrucada en el hondo pecho de Morfeo. Quietud. Me deslizo en la breve media luz de la mañana. Busco por todos los gabinetes de la cocina sin encontrar lo que más tarde Fod, sonriente, me señalará con el índice: el pote lleno de café cubano. Cuelo del otro, menos denso con más cafeína. Me envuelvo en un chal, abro las puertas de la terraza y me instalo en una de las mecedoras que amueblan uno de mis refugios miamenses. Un oasis a cortas millas de FIU. Una extraña felicidad me invade. El silencio me abraza con amante ternura exenta de presión, vivo uno de esos instantes donde reina la perfección. El buenos días añejado en Santiago (de Cuba) me rescata del paseo por entre las ramas, del bailoteo por las nubes. Con el arribo de Fod se instala la risa. El intercambio entre dos buenos amigos que nada altera. Otro regalo de la muy generosa vida. El día transcurre impresionista, entre Fauré, Ravel y Debussy. Pocas sensibilidades se aproximan a la de Fod, ya sea escuchar música o deambular por las calles de la hermosa Córdoba, la mezquita vista a través de su mirada se transmuta en una meditación del mundo árabe, del misterio y la poesía. La historia adquiere otra dimensión. Y yo boquiabierta, para así absorber mejor. Ennobleciéndome. Al mediodía, engullimos emparadedados de macho, con cebolla troceada, calentitos como los que se degustaban, 5 y 25 centavos, directo de los carritos situados frente a selectas plazas santiagueras: la de Dolores, frente a la iglesia del mismo nombre, la de Serrano o Sto. Tomás, llena de recuerdos, de amor y nostalgia. Santiago en Miami una mañana de diciembre. De ternura y amistad. La vida mostrando su rostro más generoso. Y yo, agradecida viviéndola en presente.

domingo, 19 de diciembre de 2004

Tarde pero seguro

Pot Alfredo Triff

Buenas tardes Miami. Disculpen, estamos un poco tarde hoy. Me cogió la confronta. Pronostican un buen frío soplando del norte para hoy, mañana y pasado. La noticia (fuera de Irak, las bombas, y la loca que mató a una madre para robarle el feto), es la muerte de la gran Tebaldi. Su voz no era tan ligera como la de la Callas, pero es mi favorita entre las dos (con perdón a los fans de la mujer de Onassis). No te la pierdas en su Mimi en La Boheme de Puccini o --si quieres cortarte las venas-- en su genial papel de Violeta en La Traviata. Saludos a toda la gente nueva de tumiami. Por otra parte, se acercan las fiestas y estamos ocupados saliendo de compras o evadiéndolas (como cerrando un ciclo). No te vuelvas loca ni pierdas tu tabla. Pero si quieres, comparte con nosotros y dinos... ¿qué y a quién regalas? Yo le apuesto a lo barato, particular, conceptual, y sorpresivamente gustatorio. Si quieres, nos vemos en el Kendall Mall... por la boutique de Godiva, o en Arango (la idea hecha diseño).

sábado, 18 de diciembre de 2004

Lo bueno, Yusleimy y el lío de la sombrilla

Por Alfredo Triff

¿Qué es lo bueno y qué es lo malo? Para el egoísta lo bueno es lo que le satisface; para el utilitario es lo que hace feliz a la mayoría. Ambos clasifican “lo bueno” dependiendo de las consecuencias de la acción. El filósofo alemán Kant --uno de los fundadores de la ética moderna-- diría que lo bueno es universal e independiente de su utilidad. Tomar lo que no es nuestro es --por tanto-- inexcusable, pues viola ese principio. Ahora bien, imaginen a Yusleimy (joven mamá de dos niñitas pequeñas) sentada en una cafetería en Hialeah. Una anciana paga su café y está a punto de marcharse dejando atrás su sombrilla. Todo esto es observado por la mamá, quien se siente justificada en no indicarle a la anciana de su olvido. Yusleimy quiere proteger a sus dos niñas del inminente aguacero (una de ellas sufre de asma). El utilitario diría que la acción es justificada, pues promueve la felicidad de tres sobre uno. ¿Está en lo cierto?

viernes, 17 de diciembre de 2004

Con"secuencia" musical

por Adalberto Delgado

Consecuentemente... entré el otro día a un sitio que parecía estar en talla, para solamente chocar con la realidad de escuchar a un músico estelar acompañado por cerca de quinientos japonesitos, metidos todos dentro de una cajita musical que exponía ritmos de tumbadoras, trompetas, saxo, violines, timbales, maracas, claves y hasta un perfecto coro de voces. El músico, un excelente guitarrista cubano quién fácilmente le daría envidia a Carlos Santana (no exagero), tocaba y cantaba al ritmo de la orquesta ficticia. ¿No sé si se han dado cuenta que casi todos los sitios de Miami se han convertido en Karaokes particulares, al compás de pistas pre-grabadas y malditas secuencias? O en el mejor de los casos, la participación de un DJ con un grupo de músicos tocando al ritmo del "bass sampleado" creativos (uno de los primeros fue DJ Spam & the Spam All Stars). Pero les soy sincero; solamente puedo aguantar un rato esa seguillida musical. En fin, ya casi todos los restaurantes (con bar) desde La Pequeña Habana hasta South Beach, tienen las malditas cajas de ritmo, los secuenciadores... los samplers reinan. No me imagino las voces melódicas de Isabel Alfonso, Daniel Piloto, Machito o Roberto Poveda (vaya... los del patio) acompañados con cajitas. Pero se me ocurrió hacer fotos de algunos socios rumberos, tocando tumbadora, y agrandarlas para que se aguanten como un "prop" de cine, conseguirme que me hagan una pista con base de tambor para rumba guaguancó-rumba-columbia y yambú, y crear un mini-disc que incluya coros, para cantar en vivo con esas instalaciones foto-cartones. El gran beneficio será el ahorro de no tener que pagar por un grupo de músicos (siempre tendré las foto-cartones conmigo sin preocuparme si mis músicos pueden o no hacer “el guiso”). Y eso que en una época pensé que el piano-bar era una cosa horrenda. ¿Ustedes, qué opinan de estas experiencias y experiementos musicales que se dan en Miami?

jueves, 16 de diciembre de 2004

París en Coral Gables

Por Amílcar Barca

Hoy salí a la calle casi de madrugada. Ponce de León estaba hermosa... tanto que parecía una de las muchas de Rayuela al amanecer. Quizá hoy, este paseo, fuera un auténtico boulevard donde las baguettes esperarían crujir y el cafè au lait descansara en las manos de alguna Maga que desease su compañía en cualquier terraza del barrio latino. Quizá junto al Lion Video hubiera una parada de metro que me llevara a algún marchè aux puces, no lejos de donde vivo, mientras dejaba que este domingo exquisito se despertara sin apenas hacer ruido y mis películas sobre Truffaut retornaran religiosamente al altar de esta tienda (no pude dejar de pensar que Ramón Alejandro no está). Hoy París no adquiere la connotación de adoquín ni de trío amoroso --tal y como lo dejó expuesto Bertolucci en su última película The Dreamers. París está en este silencio hermoso a 54 grados Farenheit que Coral Gables exhala, perfumado con las pocas flores blancas de sus jardines y la arquitectura Disney en su downtown. Hoy, quizás con discreción, me coma una papaya en su honor; ingiera su pátina y el hermoso caviar que contiene y piense, una vez más, que alguna vez esta urbe burguesmente provinciana no sólo puede despertar en la esquina con Einstein Brothers sino en miles de cafés a lo largo de la zona. Adiós amigos.

miércoles, 15 de diciembre de 2004

Aspiración monárquica

Por Alfredo Triff

Buenos días, Miami. Que Abbas, el nuevo líder palestino pida dejar la violencia de la intifada no significa que ocurra, pero abre una vuelta de 180 grados a otra estrategia para la solución del interminable conflicto. Lástima que Abbas no sea El Mahatma. La lucha del viejo y genial harapiento hindú requería abandonar la violencia en favor de la protesta civil en aras de la razón. Pero el luchador debe creer en la razón --ciento por ciento. Dudo que Hamás o las aturdidas "brigadas del martirio" palestinas puedan hacerlo. Hay demasiada sinrazón apostada al “más allá”. Se ha enseñado mucho martirio e inmolación a generaciones de niños. ¿Cómo quitarles todo ese odio fatal de la cabeza? Como dijera el viejo Churchill (ese gordo grave de sombrero, bastón y sonrisa perspicaz) la paz necesita un "esfuerzo mancomunado, cohesión de voluntades... una meta clara de aspiraciones". Algo muy difícil en ese terreno agrietado de fanatismos que es el medio oriente. Y hablando de bastones... aquí va uno que vale. No es la primera vez que he pensado en darme un paseo por downtown Gables, báculo en mano. Caminar en compañía de ese apoyo constante y lustroso, tanteando el terreno, duplicando la consabida elegancia del dandi. Es lo poco que nos queda (a algunos) de una aspiración monárquica por la elegancia. Una costumbre estruendosa condensada en un cuerpo sólido y estirado de vara baladí.

martes, 14 de diciembre de 2004

Taita, jháme ...un cuento

Por Rosie Inguanzo

Imaginen Paris 1939: Lydia Cabrera publica en traducción francesa Cantes Negres de Cuba. Toda la gracia, la desinhibición, la picardía, la ingenuidad, la sandunga de nuestros negros... en esas manoseadas páginas. Cuenta la historia que Sikán llevaba a Tanse en una vasija, porque el espíritu resolvió revelarse no a un hombre sino a una mujer... Cuentos, a los que los negros, después de fatigosas horas de trabajo, daban oídos bajo las estrellas. Mitológicos pataquíes. Las tradiciones y mitos cruzaron el Atlántico y llegaron a Cuba, para regarse en los bateyes e ingenios, en los montes, en los bembés o tambores, insertándose sigilosos en los altares. Es así cómo estas historias se hicieron nuestras, humectaron la cultura popular cubana, y echaron raíces profundas. Valga agregar un “chascarrillo de negros viejos”, de Lydia. Y ojalá nos juntemos para hacerle un museo como anhela Marcia Morgado: “A la fiesta del pueblo no faltó un carabela. Ta Eusebio y su mujer, aunque ya no eran jóvenes, bailaron como trompos y disfrutaron en grande, pero esa noche, acostados uno al lado del otro... -¡Ay Usebio, gimió la negra. Usebio, yo va mueré! –¿Pa qué tu tomate tanta garapiña? Entonce cuando tu tá contenta no tá pensando que tu va murí ¿no? Calla boca y déjame dromí.” Taita, jháme ...un cuento: Madeline Cámara nos hablará de Lydia Cabrera en DQ. Quién es: Ensayista, crítica literaria, profesora en la South Florida University en Tampa y columnista de El Nuevo Herald. Madeline Cámara es autora de La letra rebelde, Vocación de Casandra y La memoria hechizada. Recientemente concluyó un estudio sobre Lydia Cabrera. En la actualidad continúa explorando la imagen de la mulata como ícono de la cultura cubana. Cámara, especializada en literatura femenina y feminista, nos pondrá al día sobre el quehacer literario femenino enfatizando la literatura de América Latina. Dónde: Librería DQ, 3162 Commodore Plaza, Coconut Grove, 305-441-7103. Cuándo: 7:30 p.m., miércoles 15 de diciembre.

lunes, 13 de diciembre de 2004

Pesquisa en diciembre

Por Alfredo Triff

Camino por Gables... Ponce de León dirección sur hacia la “milla del milagro”. Los autos marchan pausados, sospechosamente urbanos. Un frío sabroso me acaricia la cara. Miro el cielo de mis días (diciembre es mi mes favorito). Cruzo el monótono edificio del “sol de la confianza” y bajo una luz fría creo cruzarme con una sonrisa femenina. ¿Será para mí? Acaso... pero su perfume me invade, voy con él de la mano. Olvido y vuelo. Cruzo la estridente calle y termino frente a Barnes & Noble. ¿Qué hago? Me cuelo y me recibe una voz mezzo cantando una balada celta. Aviso la furtiva melena rubia -in mobile- por entre Paperback... Favorites y luego Hanukkah, caminando por Sports hacia la sección de música. A mi derecha, “Nueva comida rápida” de Donna Hey. Prefiero el de comida rápida de Wolfgang Puck (su Roast Beef Tenderloin en la página 169 promete). La rubia me evita la mirada, será entonces su olor el que me narcotiza. TOP 50, con Rey Charles número 5 (su I Can’t Stop Loving You ya llena mi cabeza). Casi me cruzo con esos ojos sobre Drama en Videos, pero ella pretende. ¿Qué? De golpe sale como huyendo. La sigo... a la derecha: sección New Age (con ridículos rótulos como “La ley que rige las relaciones”, y más de cincuenta libros de ¿WICCA? El bloque de filosofía ya se maleó con libros-conferencias con títulos teatrales para oír en el carro: “Cómo hacer obedecer el mando” de William Irwin. Me deslizo por Current Affairs (saturado con el gordito de Moore y Saddam). Su mórbido perfume me traslada hasta un estante en español (lleno de ediciones de Isabel Allende). Allí huelo café y es entonces que decido abandonar mi necia pesquisa. Incido frente a una edición Edimat de Baudelaire en español. Y sólo me queda buscar algo adentro, delirante e inhábil, pero a punto de lograr huir del ridículo. Por la página 200-y-pico, justo debajo de Les paradis artificiels leo: “Desgraciado el hombre que busca, pero feliz el artista desgarrado por el deseo”.

domingo, 12 de diciembre de 2004


Miami brillará

El Socio del Vedado

Date la vuelta y mira. ¡Anjá! Esto es Miami, ni pueblo ni gran ciudad. Convulsa y joven, nada estéril, Miami nace como la gran nación de los que huyen, de los que buscan, de los dispuestos a la acción (por eso que no es de extrañar que se levanten capitales y en el forcejeo por crecer se desperfile como la ciudad añorada o el recuerdo de otra gran ciudad). No soy un defensor a ultranzas de Miami; la intento ver calmado y distanciado. A veces creo que le pedimos mucho a una ciudad de cien años, o que nos contentamos con muy poco y no presionamos lo suficiente. Y es que le hemos puesto un mote que le quedaba grande: El puente con América o La puerta al Sur (en lo macro-económico puede que sea puente y sea puerta, pero sus ciudadanos le obligamos a brillar en lo cultural y en lo artístico). Brillará, no lo pongo en duda. Ya parece que en el glamour Miami se cuela cada vez con más fuerza: la moda, los perfumes, la pluma y la lentejuela. En ocasiones le ha arrancado a Los Ángeles sus alfombras rojas y algunos de sus laureles. El mundo parece descubrir un cosmopolitismo más heterogéneo en Miami que en otras ciudades tradicionalmente hispanas de los Estados Unidos. Ahora, es posible que no sea el brillo que pretendemos muchos o que sueñan otros. Quizás Miami sea conocida en el futuro por una ciudad superflua o fatua, repleta de kitsch y de flamingos, sonoramente salsera y monocorde. París hay uno, y hay otro Londres y un New York. En un salto en el tiempo quizás un Miami de malls y discotecas donde el neón, junto a la palmera, despierten en el viajero la misma sensación que hoy nos da la Torre Eiffel, la impresión de destino, un señalamiento en el mapa turístico. ¿Es ése el Miami que queremos?

sábado, 11 de diciembre de 2004

Foto: Marcelino Martin Posted by Hello

Llanto vegetariano

Por Alcides

Pusiste un canal en español y Adriana Fonseca explicaba por qué se murió su caballo. Te entraron ganas de llorar --más por el animal que por la dueña, pues ésta seguramente se encariñará con un nuevo potrillo. Te acordaste de tus amigos teósofos, que decían que a Santo Tomás se le fue la mano con la idea de que los animales no tienen alma. Pasando por encima del dominico, ellos profesan: "Sí que la tienen, pero se trata de un alma grupal". Así que en realidad no le concedían mucho a las bestias del campo. Imaginaste un círculo de difuntos cangrejos aguantándose (entre sí) por las muelas (como esos tipos que hacen formación en el aire antes de abrir el paracaídas, aunque sin necesidad de una adrenalina grosera). Y cuando describiste tu visión a esos flacos, en lugar de reírse o recriminarte por la ignorancia, decían a coro que tal cosa es imposible y pasaban a explicar algo cuya conclusión era, más o menos, que la forma nunca sobrevive, que no hay muelas metafísicas. Un "¿Entonces, qué es esto?" los habría dejado en la luna. Eran vegetarianos de proteínas fuertes; habían perdido el sentido del humor. Pasaban más trabajo que un forro de catre en el plano físico (así llamaban al mundo tangible). Su disposición a “incorporar” un pollo entero se mantuvo intacta a pesar de la contención... y no los viste aceptar ni unas papitas, fritas en grasa de puerco... Querían entrar en la Escuela Esotérica (cenáculo de teósofos privilegiados que trataban de tú a tú a "Los Maestros" y donde uno de los requisitos era ausentarse de las parrilladas). Al menos uno de ellos no te envidiaba el que nunca te gustara la carne de forma natural. En fin, a cierta gente le gastas la cara de tanto recordarlas y a otra la pierdes de cuerpo entero sin haber concluído la impresión. A lo que iba: vas a cargar con la mirada triste de Adriana Fonseca. Ojalá te sirva de provecho en alguna parte. En cuanto al caballo, que Dios se apiade de su alma.

viernes, 10 de diciembre de 2004

Se parece a alguien

Por Roberto Poveda

Miami soy yo y eres tú y es aquella negrota de la esquina. Miami es el haitiano, el hondureño, Miami es cualquiera. Es también el mar, la calle 8, la 7, la 6, la 5, la 4 y así sucesivamente, pasándole vareta al cero. Miami es el downtown, el overtown y unos cuantos towns más. Miami es Hialeah con sus gardens y todo, aunque al mismo tiempo sea como estar en Cuba. Miami es un recoveco del sueño americano, la parte del sueño en la que uno se despierta sudando después de caerse de un piso veinte. Little Havana es una parte del sueño a consumado a medias. Little Haití es lo mismo, pero en patuá. Miami soy yo, pero ella no es mía. Miami en la playa se vuelve rubia con ojos verdes; pero cuando regresa al Northwest me habla con acento dominicano. Un poco más allá se pone los rolos y las chancletas. Me desplazo con ella a mi lado, recorriendo sus olores, su intelecto, sus partes más profundas y púdicas. Miami me habla en diferentes lenguas y dialectos --se nota que es instruida y curiosa, pero también es ruda y terca (se parece un poco a alguien que conozco). Miami tiene su pasado oscuro, sus secretos mal guardados y su angustia que también es mía. Yo que soy Miami (o ella que existe a través mío y es también lo imperceptible de ser), sería la nada si no fuera por mí, por ti y por aquella negrota de la esquina que al abrir la boca le sale fuego.

jueves, 9 de diciembre de 2004

¿Y tú qué eres?

Por Alfredo Triff

Buenos días, Miami. Bienvenidos: Una nueva contribuyente: Carmen Díaz y los bloggeros La mujer Colibrí, Maricusa, CDR, TNT. ¡Estamos sobre 6,000 entradas y es por ustedes! Busco en las noticias de hoy, pero en esas noticias esquinadas, rehuidas y empolvadas, donde regresa el tópico de un futuro cíberhumano. ¿Qué puede esperarse de la tecnología del futuro? Asumo que cualquier cosa, mientras que no se viole una ley de la naturaleza. Enumero algunos posibles logros: la conquista del SIDA, el transplante de cerebro... con el avance de la clonación celular el reinjerto de extremidades. ¿Quién duda que un día podamos viajar a la velocidad de la luz? Es posible... no viola ninguna ley. O "faxearme" a mí mismo a otro planeta (claro, mi copia no sería exacta a mí). Todo esto conlleva lo que el artículo describe como “problemas”. Por ejemplo... la identidad del "ser": ¿Quién soy? Mejor dicho, ¿qué soy... mi cuerpo, mi alma, mis memorias, mi psiquis, mi cerebro? Los gemelos siameses pueden tienen dos seres en un cuerpo. El alma no es una categoría científica; dejémosla a un lado. Si olvido, no puedo ser sólo mis memorias... pues reprimo memorias y hasta invento algunas. La psiquis es el laberinto de nunca acabar... ¿y qué es el inconsciente? El cerebro puede cortarse en dos (en casos de pacientes con epilepsia) y producir dos personalidades paralelas. Parece ser que somos todo eso y más. Pero ya he escrito bastante por hoy. ¿Y tú qué eres?

miércoles, 8 de diciembre de 2004

Elixir de poder

Por Alfredo Triff

Anteayer tuvimos la oportunidad de compartir el significado del poder en relación a la amistad entre el Gabo (es decir, García Márquez) y el Fifo. Nuestro amigo Angel Esteban y la belga Stephanie Panichelli ofrecieron una animada charla en Books and Books sobre su último libro “Gabo y Fidel”, convertido en un best seller (dato: no leyeron interminables párrafos con voz dilatada como hacen algunos de nuestros graves escritores del patio, sino que charlaron de manera espontánea). El tema central de Esteban fue señalar que Gabo vive y muere con gran fascinación con el poder. El Nóbel colombiano busca ser el más cercano amanuense del dictador. Dejar escrito su último y mejor testimonio de lo que parece será el Guinnes World's Record del sátrapa con más años en el poder de la historia. Pero la razón del “porqué” no se examinó. Y la respuesta está estipulada por ese libertario de Lord Acton: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.” Y tú, amigo lector, quizá con un ápice de poder... ¿qué piensas?

martes, 7 de diciembre de 2004

¿Adónde iremos a parar?

Por Adalberto Delgado

En mis cuarenta años de vivir en Miami el único cambio que he observado es al deterioro. Hablo en general. Recuerdo un Miami donde se dormía con puertas abiertas, menos malls, cines independientes, una cinemateca, una aldea (Coconut Grove) donde se congregaba gente de intelecto y talento artístico. Un teatro experimental, donde se presentaban obras interesantes y nada pretenciosas. Una filarmónica, bodegas cubanas (no supermercados como Sedano’s, Tropical, etc.) Farmacias pequeñas donde la empleada te vendía los remedios sin recetas. La calle 8 tenía vida --no la fabricada y obligada que existe hoy en día. Imaginen menos autos y expressways. Esos edificios tipo cajón, o lo que llaman “mediterráneo”. Un Miami con una verdadera comunidad unida de cubanos, donde se ayudaban los unos a los otros. Kendall era campesino... se recogían fresas y tomates para el consumo. Había bares de barrio, bibliotecas organizadas. Se hacía esquina, se jugaba a las bolas, se oía música en los garajes y los grupos tocaban por amor al arte. La gente montaba bicicleta, en South Beach cundía el surfing, y se frecuentaba el Miami Jai-Alai y las estrellas de pelotaris. Recuerdo conciertos de rock desde Jeff Beck y Joplin a Doors. Imaginen clubs con cine underground donde se proyectaban películas tipo "cult", como "Trash" de Andy Wharhol y “Pink Flamingos” de John Waters. Un día... las cosas cambiaron; los edificios-cajón reemplazaron las antiguas y pintorescas casas, las cadenas de supermercados y farmacias aplastaron a las pequeñas bidegas. El tiempo se fue limitando, las distancias alargando, la comunidad de La Pequeña Habana reduciendo y los Cubanos se largaron a Westchester, Kendall, Coral Gables y Horse Country --no los hiaeleanos, que fueron más fieles a su tierra. Todo se fue esfumando y el ghetto (como dirían muchos en este blog) se fue empequeñeciendo. ¿Adónde iremos a parar? No muy lejos... la mente provinciana de la ciudad no ha cambiado. Hay escasez de cultura, la gente no se desborda a la calle a guarachear, ver teatro, escuchar música clásica, deleitarse con el ballet. ¿Cuál pudiera ese milagro que traiga cambios? Eso es material para otro tema.

lunes, 6 de diciembre de 2004

Labana que me es dada

Por Carmen Díaz

Cien años después de haber nacido, una ciudad puede volver a nacer. Y digo volver a nacer (no renacer) porque no ha tenido que estar muerta antes. Una ciudad vuelve a nacer cuando sus habitantes la empiezan a amar con amor verdadero. (¿Es que algún amor no lo es?). Algunos cargábamos otra ciudad a cuestas que no dejaba espacio para usurpaciones mezquinas. Completamente polarizado el sentimiento: a ésta la odio, a aquella, la recuerdo con veneración. Esta es fea, poblada por casitas igualitas, baratitas, de cartón, con calles sin alma y aceras por donde nadie camina. Muchos árboles, eso sí, una vegetación casi exuberante -- apenas visible al ojo ciego del recién llegado. Para colmo de males, algunas zonas trataban de remedar con horribles letreros a la amada perdida. Con estos sólo conseguían recordar a la verdadera. Machacar una vez más que la de marras era la impostora. Unos veinticuatro años atrás, alguien con extrema benevolencia me mostraba una avenida junto al mar donde comenzaban a trepar los rascacielos: Brickell Avenue, 1980. Mi tozudez infinita no alcanzaba sino a atisbar unas construcciones frías y desproporcionadas. Sobre todo ajenas. Mi improvisado cicerone atinó entonces a decir, con aire premonitorio, que me supo a rayo: “Un día la vas a amar”. Hace mucho tiempo, no puedo decir cuándo, llegó ese día. Quizás porque los rincones se poblaron de recuerdos y dejaron de ser ajenos. Porque en esta esquina conocí a alguien “cuyo nombre no puedo oír sin estremecerme”. Porque en esta otra un anciano me contó sus peripecias en la cárcel. Porque en esta mole gris de concreto nació Samuelito. Porque aquí he llorado un montón de veces. Porque no puedo explicarme porque Gabriela se pone eufórica cuando descubre los gallos de la Ocho. Porque aquí he amado. Porque las sombras que caminan sus calles, o más bien que se deslizan por el asfalto sobre ruedas, tienen alma. Porque cuando la luna llena, colosal, traza un camino de plata por el mar hasta la arena, dan ganas de vivir. Porque a regañadientes, a pesar de nosotros mismos, aprendemos civilidad. Porque disfruto descubrir el origen de mi interlocutor por el acento. Porque el buen vino es barato. Porque entre amigos ya ni siquiera la nombro “labana que me es dada”, sino simplemente, mi ciudad.

domingo, 5 de diciembre de 2004

Sida en femenino

Por Ileana Fuentes

El informe anual de ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud (OMS) con motivo del Día Internacional del SIDA, indica que el número de adultos y niños que vive con VIH alcanzó en 2004 su nivel más alto: 39,4 millones, frente a unos 36,6 millones hace dos años. Primer horror: “Las mujeres suponen casi la mitad de los 37,2 millones de adultos que viven con VIH, y en el África al sur del Sahara la proporción se eleva a casi el 60 por ciento”, dice el informe. Segundo horror: El 80% de los casos de transmisión del VIH es entre personas heterosexuales. A principios de los ochenta se señaló con el índice acusador a homosexuales hombres, drogadictos endovenosos y receptores de transfusiones de sangre. Pero un día apareció el VIH entre mujeres. Enseguida vino la estigmatización de género: mujeres de drogadictos, chicas promiscuas, prostitutas, las lacras femeninas de la sociedad. Años después –demasiados años- la comunidad médica se daría cuenta de que la gran mayoría de mujeres infectadas eran casadas o con pareja estable y prácticamente monógamas. Nada de las putas de la zona roja. Se ha corroborado mediante estudios que en América Latina, por ejemplo, entre el 60 y 70% de mujeres infectadas son monógamas en comunión sexual exclusivamente con sus maridos. En la mayoría de los casos, es el único compañero sexual quien contagia a la mujer: el casanova promiscuo, a veces bisexual escondido o maricón de closet. La mujer siempre es la última en enterarse o la primera en enterrarse. Según Ana Elena Obando, del Women’s Human Rights Net: “Diversos estudios han demostrado que la diseminación y el impacto del VIH/SIDA afecta desproporcionadamente a las mujeres... más vulnerables económicamente, socialmente y culturalmente." ¿Qué es la discriminación de género en la atención médica sino otro acto de violencia en contra de las mujeres? Diversos estudios indican que la subordinación de las mujeres juega un papel principal en el patrón de transmisión heterosexual del virus. El portal Mujereshoy señala: “En la expansión del VIH/SIDA inciden múltiples factores: la marginación económica, las costumbres ancestrales, la injusticia social, la discriminación, la pobreza, las desiguales relaciones entre hombres y mujeres, entre otros."

sábado, 4 de diciembre de 2004

"Ciento veinte años no es nada"

Por Alfredo Triff

¿Vivir mil años? Me parece algo de película. ¿Quién puede soportarse a sí mismo por tanto tiempo? Ante un porvenir tan estable como lo pinta el genetista De Grey (hirsuto incorregible por cierto) presumo que viviríamos en una continua crisis con más prozac y zanac para lidiar con el "angst" de la existencia. Me explico: Cuando se es joven, la vida se da por sentado. Por ello hacemos las locuras propias de la edad. Con los años digerimos que la vida tiene un límite y nuestros planes y comportamiento cambian. Ya Oscar Wilde lo ejemplificó genialmente con Dorian Gray: sin equidistancia con la muerte es muy fácil caer en el abismo. Una vida quasi-eterna (sin un final como condición inapelable) nos haría concebir el futuro como algo siempre expansivo, obvio, tácito... sin crecimiento o madurez. Imaginen la pesadumbre de haberlo hecho todo una y mil veces --como un Bill Murray aburrido de su existencia en la película Groundhog Day. Las pitonisas no podrían decirnos “veo una dolencia en tu futuro”, la medicina sería terapia y por supuesto, nuestros anhelos serían siempre "postergables". ¿Qué puede esperarse cuando se tiene todo un destino por delante? Claro, que De Grey sólo habla de SENS como una especulación lejana sin fecha precisa... y es irónico que para ser casi-inmortal tengas que anhelar un futuro... lleno de posibilidades.

viernes, 3 de diciembre de 2004

Mi-miami y tu-miami

Por Isa Alfonso

Llegué a Miami un día de verano. Nunca había entendido bien la configuración sonora de esta palabra: Miami. En Cuba, cuando se pronunciaba, se me antojaba una suerte de posesivo redundante (¿dos veces “mi” en la misma palabra?). Había visto unas fotos de Mi-a-mi en La-Habana. Y era cierta la onomatopeya. Parecía real el posesivo repetido, el individualismo feroz. Las fotos recogían uno de esos repartos de la ciudad, apartados, sin un niño en la calle, sin un borracho jugando dominó, sin una palabra cruzada en el aire. Aun así me arriesgué a la aventura. Llegué a mi Mi-a-mi un jueves. Mis primos me recogieron en el aeropuerto y, bajo la lluvia, me llevaron a conocer la calle 8. ¿Esto es la calle 8? Pregunté. Yo sólo veía una calle de cuatro vías estrechas con anuncios lumínicos de un mal gusto rampante. ¡Ah la calle Zanja! Pensé, y recordé aquel poema que la calle de los chinos me había inspirado. Tenía que ver algo con el neón, con las luces que, incluso apagadas, transpiraban una mística extraña. Zanja, la calle del desagüe, de los desperdicios, había parido un poema mío y no fue hasta encontrarme con los neones de la 8, que lo había recordado. Después vino el hambre de buen arte, de buena música, de peñas de poesía, de madrugadas entre amigos, de conciertos... Los neones de la 8, como alaridos pertinaces, sólo me hacían acordarme de los descoloridos, pero sedientos neones de la calle de los chinos. Han pasado ya diez años y poco a poco he ido descubriendo un Miami secreto. Si María Zambrano había develado una “Cuba secreta”, podría quizás encontrarle a Miami sus sabores ocultos, su complicidad. Me perdí “El Hueco”, no sé por qué extraña razón. Pero aparecieron otras grietas por donde poco a poco se filtraba la luz, la esperanza, la buena música y los buenos amigos. Aún me siguen molestando un poco los neones de la 8, la cursilería chillona del Versailles, las galerías carentes de buen arte; pero, junto a todo ello se erige la Miami oculta, persistente, que no se rinde a ser sólo mi-Miami, y llega a expandir su nombre en este blog, para llegar a ser un tu-Miami más plural, más nuestro, que nos recoge y nos rinde a todos bajo una misma luz reconfortante.

jueves, 2 de diciembre de 2004

Sin título

Por Alcides

Los Bloomers se volvieron a desintegrar, esta vez por teléfono. Pensé que iba a estar down, o lo que es peor: down por algo. Por suerte, era un día tan bonito que hasta yo lo noté. No resistí el impulso de caminar. En vez de imágenes o ideas, tenía musiquita en la mente... sonidos amarillos, imitaciones de Ravel. Me senté en la punta de la loma del parque Amelia, vacío a esa hora, y agarré energía de las matas y de la estela que dejan los cuervos. Después de un rato el que se quedó vacío fui yo. Casi no me podía acordar de Alcides, lo cual es agradable. En algún punto decidí abrir los ojos. En ese instantillo en que no hubo más párpados que despegar, escuché que destapaban una botella de champán en mi oreja. Un ruido así te haría saltar si no lo esperas, pero yo estaba más tranquilo que un buey. Miré alrededor por compromiso y, claro, no vi a nadie. Era un aviso de otra naturaleza. Supe que debía cambiar de postura y lo que se me ocurrió fue pararme con los brazos extendidos hacia arriba (en el límite de la estiración cómica). Sentí cómo la tristeza del mundo salió desde el fondo de la tierra, pasó a través de mí y subió al cielo. Aunque fue rápido (un salto mezclado con evaporación) logré tocar la mayoría de sus contornos. Era una corriente de átomos primordiales agitando la realidad mientras la escalaba. Creo que le di un pie sin querer y fui usado por ella. Fue un tránsito limpio, ágil, que no llegó a contaminarme. Cuando mi cuerpo estuvo completamente libre, bajé la loma a toda carrera y no me detuve hasta llegar a la entrada del parque. No quería pensar --o no tenía que hacerlo. No supe si regresar a la casa a comer pan o caminar a la Inmaculada y tirarme un rato frente al Santísimo. Ganó la casa. Recuperé la musiquita en la misma esquina donde la había dejado. Al llegar estaban poniendo un maratón de King of the Hill.

miércoles, 1 de diciembre de 2004

Paseando por Miami

Por Marcia Morgado

La apertura de la exposición colectiva Miami Now curada por Charo Oquet, en la cual destacan los taxis de Vizcaíno, me llevó a Wynwood. Distrito donde conviven talleres de mecánicos automovilísticos, galerías cutting edge, bodegas, la mega colección de los Rubell y el centro gourmet cum arte que la dinámica Montse Guillén comparte con su compañero, el artista Antoni Miralda. La visita despertó mi lado de guía turística de Miami. No el Miami habitual de levantarse, desayunar, dejar los chicos en la escuela y pillar el requetetrillado camino al trabajo del cual regresamos por las mismas calles o atiborradas autopistas día tras día. Las posibilidades proliferan paralelamente a Coral Gables y South Miami, de Hialeah y Sweetwater, South Beach y Coconut Grove. Una derecha a la entrada del MacArthur Causeway conduce a la deliciosa Pescadería Casablanca, junto al Miami Children’s Museum, con el trajín de los cruceros de fondo. Los aventureros gozarán bebiendo una cerveza helada en Jimbo’s, el santuario de la vieja guardia en Virginia Beach, justo después de cruzar el primer puente del Rickenbacker Causeway, rumbo a Key Biscayne. Inolvidables el ambiente, la vista y el pescado ahumado. Un recorrido Norte por Collins hasta Golden Beach conlleva una parada de rigor en Rascal’s House donde se desayuna de maravilla. Al regreso hay un montón de posibilidades. El divertido mercado de los sábados en North Bay Village, zona con una gran colonia argentina. Un paseo por North Miami donde Bonnie Clearwater, la directora del Museo de Arte Contemporáneo (MoCA), desarrolla una labor excepcional mezclando expresiones artísticas con inteligencia, brío y sensibilidad. En esa zona proliferan los establecimientos haitianos; en Chez Madame John’s, cerca del MoCA, en la 10 avenida del NE con la 125 preparan el mejor pollo frito (poulet frit) que he comido en largo tiempo. Picante y crujiente. Bajar North Miami Avenue desde la 125 permite sentir la explosión de ritmo y color de Little Haití, que colinda con el este de Buena Vista, barrio en cuyo centro vibra el Miami Design District. A veinte cuadras de Wynwood donde comencé esta excursión. ¡Ah, Miami!, nada monolítico, sólo hay que conocerlo con joie de vivre y espíritu bohemio. Como bien decía la campaña publicitaria de los 70: Miami, See It Like a Native! El fin de semana de Art Basel es un buen momento. ¡A divertirse!

martes, 30 de noviembre de 2004

Miami, el nuevo hogar

Por Omaira Hernandez

Pienso en los millones de seres humanos que llegan a Miami sólo buscando una manera decente de vivir. Quizás no están buscando galerías, teatros, museos o bibliotecas de Babel, sino que sólo aspiran a no hacer una fila de tres cuadras para comprarse una libra de carne, o no quieren olvidar el sabor de los quesos y el jamón, o no quieren perder la vida en el intento de vivirla. Quizás sólo quieren la oportunidad de trabajar como seres humanos dignos para que su familia tenga opciones. No se trata de que Miami sea o no el centro mundial del arte y de la cultura, sino se trata de que ahora, en estos momentos críticos para muchas sociedades latinoamericanas (y de otras partes del mundo), nuestra Miami es una opción de vida. Si señores, de la vida cotidiana, de esa cosa tan sólida y necesaria como es el diario vivir. Una Miami que aunque al principio nos asusta, terminamos por entenderla y aprendemos a vivirla. Cada cual a su modo, pero que para todos se convierte en el espacio del nuevo hogar. Es el espacio que nos permite trabajar (y que no me vengan con el cuento de que aquí no hay trabajo); una Miami que brinda las posibilidades del pan, el jamón, la arepa, los jugos, el papel toilette, la leche, el carro, el vecino, los suegros, el vino, la tequila, la cerveza…¡En fin! Esa extraordinaria sensación de mercado que todos asociamos a nuestras querencias. Son miles los que llegan, quizás no los veremos compartiendo este nuestro blog…pero estoy segura de que están viviendo… estarán enviando a sus hijos a la escuela, lavando su ropa, ordenando sus casas, haciendo la cena, mirando televisión, regando el jardín, soñando posibilidades… nada que un intelectual (de esos intelectuales liberales pero aburguesados que tenemos de sobra) pudiera llamar heroico…pero amigos… ¡estamos viviendo! Y eso queridos bloggueros, en muchas partes del mundo, es un privilegio que sólo pocos llegan a tener.

lunes, 29 de noviembre de 2004

Cómo se corta la piña

Por Rosie Inguanzo

Está el grupo estrecho de los amigos íntimos; un grupo un poco más holgado de amigos queridos y admirados, pero a los que no necesariamente le hacemos una sopa cuando tienen el flu. Están los amigos de la simpatía y el reconocimiento de afinidades, pero más distantes, ocasionales. Están los colaboradores, los colegas del trabajo, los regular de la cafetería, la dependienta del french bakery…etc., etc. Pero son tantos y en el mejor de los casos, ayudan tanto a vivir, que sería un grave error excluirnos en piñitas. Las piñitas son de género, étnicas, de generación, de afiliación ideológica, de quítate tú pa' ponerme yo, you name it. Piñita: Grupo estrecho de acomplejados (¿quién no ha sufrido de complejos?), que no dejan canal abierto a los que son diferentes a sí mismos. Grupo exclusivo y clasista por las peores razones. Funcionan mediante un acuerdo tácito de no dejar entrar a nadie en su círculo, no ayudar a nadie que no pertenezca a la piñita aunque se esté muriendo…y lo que es peor, a excluirlos de su visión del mundo. Efecto piñita: Aturde el entendimiento y la visión. No se ve a nadie fuera de la piña. Excluye a gente muy talentosa por "rara y desplazada", ya que hay que pertenecer o "no estás en nada". ¿Qué cómo se corta la piña? (Pelarla es más difícil, particularmente sutil.) Pues atravesando piñas como los barcos por la bahía. Pasar por encima de ciertas diferencias salvables, cerrando un ojo a veces…reconociendo mérito en el que ni siquiera es nuestro amigo y a propósito de que no lo sea. Se pela la piña teniendo en cuenta los conflictos de intereses. Alcanzando al distante. Las piñas hay que atenuarlas, disimularlas … cuando se hagan inevitables (de hecho, es lo más natural que nos juntemos, agrupemos, refocilemos, etc.), dejemos libre el acceso, derrochemos simpatía y la deliberada intención de pelarla bonita…vaya, que no quede por nosotros.

domingo, 28 de noviembre de 2004

Hielo raspado como arte

Por Adalberto Delgado

Ayer, mientras caminaba por el barrio, me llamó la atención una música que provenía del carrito de un vendedor de granizado. Inmediatamente se me ocurrió la idea de hacer una pieza móvil por el distrito de Windwood, lugar "in" del arte. Pensé: ¿Qué tal la idea de mostrar mi obra y la de otros (con musiquita y todo) en la parte trasera de ese carrito de granizado? ¿Post-moderno? Lo dudo. Pero sí diferente. Obras de pequeño formato en el carrito con parada obligada en las diferentes galerías y espacios alternativos... ¡Y qué tal Basel! Sí, llevarlo por todos los pabellones dentro del Convention Center. Art Basel es --para mí-- un gran bazaar donde el arte se vende muy caro a esa gente que compran firmas y nombres (Me consta, pues he trabajado en esa feria los últimos dos años en el pabellón de Snitzer). Si pudiera vender el carrito con granizadero y todo... invitaría a varios amigos a exhibir verdadero arte cubano en vivo y en directo, desde la capital del sol. Es sólo un concepto. Ya no me quedan fuerzas para hacer nada de eso. Prefiero seguir con mi grupo musical. Pero ustedes, jóvenes artistas en busca de dinero fama y gloria: los convoco a que realicen la idea. No creo haber visto nada similar en los años que llevé de artista conceptual (que por cierto fueron bastantes).

viernes, 26 de noviembre de 2004

El día después del día después del día

Por Marcia Morgado

El día después del (día después del) día asignado oficialmente para dar gracias se desarrolla como los otros. El revoloteo y alegre trinar matutino de los cardenales, azulejos y cotorras cada amanecer, me sacan del sueño. A tientas llego a la cocina donde preparo el primer brebaje estimulante de la mañana: fuerte y dulzón gracias a la pequeña French press que me permite hacerlo sin achicharrarlo. Bendigo la vida y su espíritu creador. Agradezco el sol, la luna, mis plantas, la hermosa presencia de Alejandra y Sofía, de mi madre, de los amigos quienes, aunque desperdigados por las cuatro direcciones, se conectan. Por la presencia cercana de muchos que hacen del cotidiano andar un festejo constante, que rompen la monotonía, que me retan y hacen reír. Por el Dalai Lama, el silencio y el mar. Por las sorpresas. Y la regularidad con que el New York Times me pone al día en cuanto el mundo. Por la literatura, el cine y la música. Por Ozu y Mizoguchi, Satie y Fauré, Mozart, T.S. Elliott, Emily Dickinson y Machado, Beethoven, Shakespeare y John Donne, por Carl Theodor Dryer, Fellini, Virginia Wolf, Verdi, Bill Evans, Puccini, James Sallis y AM Homes, por Silvia Plath, Thomas Bernhardt, Sarah Vaughn y Jim Jarmusch. (¿Han visto la película Sideways? Inteligente y deliciosa.). Por el arte: clásico, moderno y contemporáneo: El molino de Rembrandt, un auto-retrato de Van Gogh, Las grandes ninfas de Monet en L’Orangerie y Los amantes de Felix González-Torres. Por el recuerdo de La Habana y París, por comenzar el milenio en Córdoba, el paisaje toscano, Can Ravell, Gaudí y la experiencia barcelonesa, por Coconut Grove antes de Cocowalk, Chiang Mai y New York. Por Santiago de Cuba que nunca conocí y de manera extraña, añoro. Versailles, La Vasca y Best Times Wine en la Calle Ocho. Por mis refugios miamenses: el palomar de Sunny Isles y la terraza de Fod, lugares entrañables, poblados de seres y memorias enriquecedoras. Por Louis Armstrong, por la vida en presente y porque hoy no iré de compras.

De comentario a post

Por El Estratega

"Recuerdo la primera vez que vine a Miami, fue un día en medio de un verano caluroso. Venía yo de otra ciudad fría y de calles mojadas por la lluvia pertinaz. Al llegar a Miami, la primera impresión fue como un rayo de luz entrando por la ventana. Venía con la idea de una ciudad luz, con la idea de una ciudad hecha a mis necesidades, una ciudad que por su esencia marítima iba a llenarme el corazón con su olor a salitre. Una ciudad mitad manzana, mitad discordia, amparada tras la distancia aparente de un pasado glorioso. Sus autopistas recientes, sus incipientes rascacielos y su comunidad automotriz, me dieron la impresión primera de haber llegado a la sucursal del cielo. Poco a poco fui descubriendo que Miami era un espejismo, un reflejo extraviado en la pupila del tiempo. La calle Galiano, La Época, El Ayestarán etc., etc., dobles desafortunados de otra realidad de una ciudad que cada día me asombra más. Las personas, los eventos y los objetos que he ido acumulando en mi corta estancia aquí, me dan el aliento necesario para atravesar este desierto que se impone. Hoy, que me encuentro entre el ayer y la eternidad, ya nada importa. Sólo sé que estoy aquí y que nadie puede salvarme. Espero transitar las horas venideras con la esperanza de vivir en el futuro inmediato. Una estrategia: Dibuja en tu mente el mapa emocional de tus deseos, colorea los rascacielos con chocolate chip, y deja volar tu imaginación lejos de la cárcel de las palabras."

jueves, 25 de noviembre de 2004

¡Happy Thanksgiving!

Por Alfredo Triff

¡Happy Thanksgiving! Gracias a los nuevos bloggeros que nos han visitado en los últimos días: Mr. Vian, El estudiante, Vizcaíno, El Diezmero, 1932. Uhmbé, Lucho gatica, María Rita, El Luiso, Albertico de Luyano, Adriano Buergo, Glexis y Conciente y culto. Gracias por el pavo, el pollo, el puerco, salmón o cordero que nos comamos (todo menos un pavo vegetariano, que sabe a pavo, huele pavo, luce como tal, y no lo es). Querido bloggero, espero que no la pases solo/a, pero si acaso necesitas de alguien, mándanos un mensaje a ver si te empatamos... con un bloggero/a. Cuéntame, ¿cuáles son tus planes para hoy?

miércoles, 24 de noviembre de 2004

BASE: Lincoln Road

Por Alfredo Triff

Camino por Lincoln Road. Hombres fornidos semidesnudos en patines llevando a sus perros liliputienses amarrados con correítas. Mujeres tetonas quemadas por el sol, con sonrisas desenvueltas y paso amplio (se les nota el body lotion). Imagino sus olores artificiales... debo matar el tiempo. Entro en BASE. Aire frío y música trip me reciben... “Hola”, me dice una voz delante de una cara refinada, pelo negro pluscuamperfecto. En automático me pongo cool. Me gusta este mostrador lounge repleto de CDs que tienen en BASE. Los manoseo de cerca. El sonido emerge cual humo cadente por los baffles. La tienda se llena del ritmo funk de cadencia hop: las cuerdas en unísono se deslizan al acento de las panderetas... uno, dos, tres. Esa clave me entra por los pies y me llega directo al simpático. Asalta el drum&bass y todo comienza a dar vueltas en el aire, arropado en el sonido de violines Ray Coniff. No tengo pretexto para pretender. Afuera, Miami arde (lo sé porque el brillo que entra por las vidrieras me deslumbra). Los labios se me secan, pero ese sonido pastoso de violines me arrulla y me traslada a un medio oriente en la entelequia... “¿Qué oímos?” –le pregunto a ella, casi divariando. “Thievery Corporation” –riposta evasivamente. Mi vista convoca sus labios de Angelina Jolie y quisiera brincarle encima. El mundo se detiene. Todo se ha hecho sonido. Quisiera competir y me pruebo unas gafas Gucci, pero ella no me para bola. Y el mix está por terminar. Todo a mi alrededor huele a goce puro con piel rosada diluida en incienso. “Buena selección” –murmuro. Nadie me oye. Y qué angustia anticipar ese final.

martes, 23 de noviembre de 2004

Pita camión, anota Flora

Por Adalberto Delgado

¡Más guaguas, rutas, descaro... y más espera! ¡Hasta cuándo señores! Ojalá que esta ciudad haga un estudio del transporte público que ostentan algunos países tercermundistas. El jitney de Liberty City y Overtown, por ejemplo, lleva operando más de cuatro décadas. ¿Por qué no la agregan a otras rutas de Miami con horarios más inmediatos y corriendo hasta más tarde? Yo usaría transporte público todo el tiempo (siempre y cuando no tenga que cargar paquetes, claro está). Y como yo hay muchos. Qué romántico salir en un “date” en la guagua (lo veo como un desafió total al materialismo que nos ahoga). ¡Qué bueno leer mientras otro maneja! El Metrorail, pudiera tener vías adyacentes con un horario de veinticuatro horas. El lema sería: “fabríquenlo y se llenará”... sobre todo ahora que me encuentro pagando más de $2 por un galón de gasolina. ¿Y el costo de seguro de automóviles? Altísimo. Qué rico encontrar estacionamiento y parquear sin tener que andar con menudo en el bolsillo... hasta La Pequeña Habana me la están llenando de parquímetros. ¿Y la gente que maneja en la calle? Las FeFas desde temprano en sus lustrosos SUVs. ¡Y luego los curdas! Es hora de convocar town meetings con los responsables del transporte local para que la cosa cambie. La mejor idea se ganará un viaje en guagua a la ciudad en crecimiento: Hialeah Gardens. El segundo premio: un paseo durante los "Viernes Culturales" a una muestra de arte de los “planchados” que allí exhiben.

lunes, 22 de noviembre de 2004

Las mareas

Por Yovani Bauta

Siempre me fascinó contemplar la subida de la marea en las orillas de mi ciudad, Matanzas. Es una especie de sortilegio con innumerables lecturas. Y es que la gente se comporta como el mar: vienen y van, traídos por efímeras motivaciones y vueltos a ir para regresar cuando el asunto cambia. Muchas veces me pregunto por qué determinados grupos coincidimos en sitios diferentes, mientras otros se reúnen en puntos “ajenos” de la ciudad. ¿Qué nos une? ¿Qué nos dispersa? No creo que son las motivaciones políticas, pues lo característico de esta ciudad es la diversidad manifiesta. Tampoco las tendencias artísticas y literarias (lo cual sería un argumento de peso). ¿Será la memoria colectiva de nuestra formación? Nos gusta reunirnos con quienes compartimos un recuerdo común. Hace unos años, en casa de Fernando García y Lourdes Porrata nos veíamos aproximadamente cien personas cada semana (ellos en esa época no tenían casa pero sí un PATIO). Era un sitio obligado para quien llegaba a Miami...bailarines, pintores, actores, gente de la televisión, del cine, críticos de arte…¿qué anexaba a este grupo? Pues sencillamente que habíamos vivido en la Cuba de los 70’s y los 80’s, juntos, bajo el mismo “temor”. Bajo el mismo sol nos formamos y empezamos a crecer. Hace un tiempo coincidimos, un amigo productor y yo, en el Centro Cultural Español donde se presentaba la Revista Cuba Encuentro. Estaba repleto de conocidos y mi amigo alegremente subrayó: “¡Aquí sí está la gente nuestra! En el CCE se viene reuniendo un numeroso grupo de artistas e intelectuales cubanos –digamos-- de la última generación de emigrados. Allí comparten, con algunos de otros exilios anteriores en un ambiente saludable de intercambio de ideas, obras y experiencias. No pretendo que sea ese el sitio único para este tipo de encuentros. Por el contrario, me encantaría que nos moviéramos, como hacen algunos, de un foro a otro, aumentando la diversidad de voces y opiniones. Sea en la casa de Chuna y Bill, donde sí nos encontramos con gentes de “remotas” memorias, o sea a orillas del mar, tocándole el tambor a Yemayá.

domingo, 21 de noviembre de 2004

El "Kich"

Por Alfredo Triff (para un artista cubano-neuyorkino)

Kitsch, palabra alemana ideal para nuestro “tercer mundo” miamense. Desde la reproducción del “Pensador” de Rodin en 6 pulgadas hasta el Moisés de Miguel Ángel en pewter, plástico o plastilina. ¿Recuerdan aquellos cuadros rococó de Nicolas Largillière repletos de alusiones monárquicas en las pobres salas habaneras de los cincuenta? “La hipocresía del lujo” --como la llamara ese pensador francés con ínfula de americano. No es seudocultura. Es lo real: la apariencia, la mentira prefabricada. “Mierda poética” de acuerdo con Picabia. Por consiguiente, es Dada y Surrealismo, Ubu rey llevado en brazos de los pobres del mundo. “Kich” (en miamense) es la estética de propaganda, la guapería vacía del ñáñigo a paso de minué pompier por la calle Ocho, schmaltz, o... simplemente cursi (léete ese ensayo genial de Ramón Gómez de la Serna, Lo Cursi, escrito en 1943). La ola del día de hoy: lo que importa es el ca$h... Sábado Gigante, Radio Mambí y algún que otro El Nuevo. O la piedra fabricada, el diamante artificial, la baratija, la copia que compras en La Tienda del Dólar... el común denominador. En lo culinario, la media noche, la sopa de plátanos, el pastel de guayaba y el cortadito de Versailles. Mmmmmm.

sábado, 20 de noviembre de 2004

Noviembre: antesala del vacilón

Por Alfredo Triff

Buenos días, Miami. A juzgar por lo que leo en otras bitácoras (nombre españolísimo para los blogs) en otras capitales del mundo como Madrid se comienza a oír la música que anuncia la navidad: los villancicos y ABBA y Bonny M anunciados en el Corte Inglés. Le pregunto a Millín (abogado miamense emigrado con otra vida en la madre patria y futuro contribuyente) si es verdad. Aquí en Miami el tiempo está más fresco, pero no todo lo que debiera (ojalá y pudiéramos exigir temperatura fija a un buró climatológico... digamos, entre 75º-60º desde hoy hasta fines de diciembre). Ok, no habrá nieve, pero el cielo es azul y al sol le sube el amarillo. Incluso con esos “fresquitos” puedes sacar alguna que otra piel. Publix y tu bodega preferida son la medida: turroneras a la entrada y el rojo chillón con lasitos y lucecitas colgando, aisle sí, aisle no. La música varía, pero no falta Mantovani and strings y por supuesto Nat King Cole diciéndonos: “Chestnuts roasting on an open fire…” En Miami, noviembre es la antesala al vacilón. Qué bueno es saber que tenemos --en futuro decreciente-- todo un mes de regalos y fiestas y comelatas que se aproximan a... (depende de tu preferida, yo tengo una grande “en ciernes” porque soy capricornio). Soy egoísta: diciembre es mío y de mis fieles amigos. Treinta y un días para olvidar la vida, porque la amamos con locura.

viernes, 19 de noviembre de 2004

Apuntes mañaneros en tono irónico

Por Rosie Inguanzo

Mis asuntos de bubblegum son los temas nuestros y contrastantes de cada día: 1. El mejoramiento del transporte (hoy en El Nuevo), con un aumento de autobuses y rutas que nos beneficie a todos (yo no pienso salir de mi auto, pero esto puede ayudar con la descongestión del asfixiante tráfico). 2. A propósito de la Feria Internacional del Libro de Miami (fantástico evento por tan buenas razones), muchos escritores y presentadores hicieron gala, una vez más, de lo que carecen: Saltaron las petulancias predecibles del que está muy apegado a lo cree. Bofetada disciplinaria es lo necesitamos: qué pasó con términos tales como "puede que no sea así", "puedo estar equivocado", "en mi modesta opinión", etc, etc. Hay que morderse la lengua antes de pronunciar: "el mejor escritor", "el más inteligente", "la más importante", “indiscutible", "lo irreconciliable"; o enterrarnos la uña dentro de la uña del pulgar antes de emitir meras opiniones individuales presentadas como la ultérrima verdad. He ahí el meollo: no confundir nuestra opinión (y recordárselo constantemente al infeliz lector, al modesto público), cuando formulamos nuestra "opinión", ateniéndonos o no a la verdad histórica - la que puede que no conozcamos o por la que quizás no estamos en capacidad de hablar. Dejarle al cura o al juez las graves sentencias. 3. La sofisticación de la sencillez: pretendo una vida simple, iniciar silencios, diluirme en espacios vacíos, pero algo tan esencial como la comida se convierte en una elaborada cruzada, en un ejercicio de resistencia. Una tarea fundamental a la que he de dedicar grandes empeños y concienzudas pesquisas. Deseo comer alimentos naturales, sanos y básicos que no encuentro en el supermercado. Para llegar al mercado especializado tengo que manejar y atravesar las vías más congestionadas, trabajar más horas para ganar más para poder pagar por estas rarezas "naturales", “orgánicas” y costosas. La cosa se complica (es duro satisfacer la vocación de simpleza), cuando ya en el mercado he de disponer de tiempo (¡?) para leer todas las etiquetas que catalogan, identifican, garantizan el alimento más "puro".

jueves, 18 de noviembre de 2004

Miami fabulado

Por Alfredo Triff

Tanteo la desgracia y la placidez a flor de piel de la gente que pasa a mi lado. Huelo sus adehesados olores, sus cansancios de horas matutinas, ropa sudada, hogar lejano y nómada esperanza. Mientras reparo furtivamente en esos ojos nerviosos que se cruzan con los míos (dato: ostento sunglasses) se me olvida el rumbo. Cruzo la calle de leve y dolido tráfico: La 3 del North East, going west hacia la iglesia, pero cambio de rumbo justo al encuentro de la uno con la uno del North East (con FEDCO y Carrión) de esquina. Me escurro por el portal y juego a evitar miles de gums negros pisoteados contra el húmedo concreto de la acera. Persigo ese olor decreciente del timbiriche de la pareja de viejos del Miami-Commonwealth Building: olor de cebolla y ajo frito con carne (panorama aledaño a una vieja tienda de piedras baratas: La Orquídea. Curioseo a través de una puerta de cristales ahumados y grasientos el inexpresivo semblante de la tarde. Me siento, no para comer, sino para ser testigo de mi pasado... cierro los ojos y viajo a un futuro en mi recuerdo de un Miami evasivo en mi mente enmarañada. Un pan con bisté, chips y Coke... mastico, trago: sabe bien. Sonrío, pago y me levanto. Sigo andando --sin rumbo fijo-- bajo el pálido sol otoñal. Y el panorama se dispersa, porque son casi las cinco y el mundo cede a la diaria preocupación de asuntos y prisas. Miami es un semblante de la fábula... lo tácito regresa acto seguido... ahora, mientras apuro estas equívocas palabras.

miércoles, 17 de noviembre de 2004

Surtido del martes

Por Alfredo Triff

Para esos que dudan del poder de los blogs, lean esto. Estamos formando ciberopinión. Acaso es el formato soft, del día-a-día con esa posibilidad de error y acierto. Es también el toque fresco y sin pretensiones que llega a la gente. La prensa escrita es “dura” (hablo del papel). El blog es capaz de movilizar y ha servido (durante estas elecciones) como alternativa al porder. Lo mejor de este medio es su “participacionismo” y maleabilidad. Bloggear es una actividad democrática, divertida, anónima (casi todo el mundo aquí en tumiami lo es) que nos permite expresarnos sin tapujo. Varios bloggeros me han sugerido que en un futuro no muy lejano publiquemos lo mejor de esta aventura. Eso va. Feliciades a los nuevos... El ambia, La Feminista del S.W, El Babalawo, El estudiante, Vizcaíno y otros que nos acompañan diariamente. No quisiera (menos un martes) sonar trágico, pero la desgracia de África nos llega. Ahora la catástrofe le toca a Costa de Marfil. El conflicto es distinto al de Sudán, pero un hilo une a este con el problema enorme de Ruanda y el Congo. Y eso que no hablo de la hambruna crónica ni del grave problema del SIDA. Lo de África es sistémico y pandémico. ¿Quién y cómo se resuelve eso? Opina.

lunes, 15 de noviembre de 2004

No cambies tu masita

Por Adalberto Delgado

Las famosas masitas de puerco miamenses se encontraban en un restaurante llamado El Yayo, en la siete calle del NW y la veintipico avenida (era como una sucursal en la bella y hermosa ciudad industrial de Hialeah). Esas masitas --crujientes y grasosas-- fueron por mucho tiempo el deleite de la juventud. El plato costaba (en aquel entonces) menos de tres dólares (incluyendo la propina del tío). Veamos la realidad detrás del "bocato." En nuestras dietas cotidianas, siempre existieron --y existirán-- las “masitas” (es como si desde la infancia nos hubieran condicionado a beber leche de cerda, para acostumbrar a nuestro paladar). Se dice que muchos de nuestros coterráneos se han vuelto chivatos al ser confrontados con un plato de crujientes masas de puerco. Hoy, aunque existen dietas macrobióticas y vegetarianas, se han inventado procesos artificiales que imitan el sabor del cerdo con un proceso usando soya y nueces. ¡Qué paja mental! Un estudio culinario de mediado de los 90 llegó a la conclusión que las masitas contienen un gran nivel nutritivo y son bajas en colesterol. Se fabricó una campaña publicitaria donde (para ridiculizar al pollo) se le llamó a la carne de cerdo "la otra carne blanca". En otra iniciativa nutri-mental se pensó en el Emu, un pájaro gigantesco traído de Nueva Zelanda para suplir la carne de cerdo. La idea no triunfó. De nuevo ganaron las masitas. Miami es ideal no solamente para encontrar las crujientes carnitas. Hoy en día (en la ciudad de Hialeah) se puede escoger un cerdo entero para ser asado en caja China. Disfrutemos de estos deleites que nos presenta esta ciudad in the making... Y para esos que nunca han visto un Emu, los pueden visitar en una casa en el área del río de Miami donde tienen un par de ellos en el jardín frontal de una casa. No se les ocurra alimentarlos. ¡Les puede costar la vida!

El Islam necesita una revolución secular

Por Alfredo Triff

Buenos días Miami. Estamos en el bombo. Ayer contamos con la primera contribución de La Chuna. Pienso que en un futuro no muy lejano estos posts tendrán otro sentido, en un Miami-en-la-distancia. Nos leen en Europa. Y menciono algunos de los nombres: El poeta Juan Manuel López, en Dinamarca. En España nos leen Corojo (un director de teatro en Zaragoza) y la siquiatra Nilda Venegas, en Barcelona. En Lyons (Francia) la narradora Ivette Guevara. Les damos la bienvenida. ¿Se apacigua ETA? Lo dudo. Vuelvo al tema de la intolerancia: El triste desenlace de las noticias de Holanda nos dicen qué difícil y fragmentraria es la paz multicultural. Todo empezó por un asesinato fanático que dio, por supuesto, con otra red fanática musulmana. Claro, desgraciadamente pagan justos por pecadores. Hay que ser raquítico de mente para no comprender que lo que busca Al-Qaeda es la crisis de la población musulmana dentro de Europa. Por otra parte, con el fanatismo no se puede ser pluralista. Lo repito: El Islam necesita una revolución secular.

domingo, 14 de noviembre de 2004

¡Estoy aprendiendo!

Por La Chuna

Sucedió un viernes de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Miami, de 2004. Fuimos a disfrutar de un concierto al aire libre de las fantásticas Alma y Niurka. Lo único malo es que el concierto fue sumamente corto. Cuando nos disponíamos a irnos, nos encontramos con un amigo que nos dijo: ”No se vayan, el próximo es un guitarrista extraordinario”. Con cierta indiferencia y para esperar a que bajara un poco el sol, nos quedamos. El guitarrista era José Ángel Navarro. Como ignorante consumada yo no había oído nunca de ese guitarrista. Pues bien. No tengo palabras para describir la guitarra de José Ángel Navarro. Al escucharlo quedé completamente muda. Al terminar el concierto le pregunté “¿De dónde vienes?”, a lo que respondió: “¿De donde vengo? De Cuba”. Yo le dije “No, ¿de qué planeta? A lo que admitió “Sí, han habido conexiones”. Lo que yo oí no fue música, sino un lenguaje de sonidos extraterrestres que apenas comprendía pero que me sacaron del asiento y llevaron a lugares donde nunca había estado, para con un golpe, volverme a la conciencia del ambiente, en un lleva y trae que me dejaba sin respiración, y apenas, me rendía conciente. Aun me pregunto, ¿de qué planeta viene? Estoy segura de que ese lenguaje de sonidos no viene ni siquiera de un planeta del sistema solar. Pero donde quiera que sea, han escuchado a Ravel. Yo siempre había querido volar como un pájaro. Con el sonido de José Ángel Navarro, ¡estoy aprendiendo!

sábado, 13 de noviembre de 2004

A la feria me voy...

Por Alfredo Triff

Buenos días Miami. Hoy sábado, el punto cultural de encuentro en nuestra capital es la feria del libro. Desayuna, arranca temprano y una vez allí, pide una guía. Pero también es bueno perderse un poco en ese mar de gente (las gevitas muy buenas, por cierto). Recomiendo: Roberto Poveda con su grupo Son Eléctrico a las 12 meridiano en el Entertainment stage. A las 2pm en la sala #3210 (edificio 3, piso 2) Carl Hiaasen (leyendo de su novela Skin Deep --Hiaasen es comiquísimo). Carlos Victoria (con otros dos escritores) a las 3:30pm en el #7128 (presumo que en inglés). Nuestra contribuidora Rosie Inguanzo ha preparado una sorpresa/homenaje a Neruda con el cineasta Orlando Rojas, la bella cantante Aymeé Nuviola y Pedro Portal a las 4:30pm en el teatrino de Prometeo en el #1101 (Edificio 1, primer piso). La última novela del musicazo --y ahora novelero-- Paquito d’Rivera ¡Oh, La Habana! a las 5:45 pm en el #2106. Mañana domingo se presenta Mia Leonin (una buena poetisa de Miami y crítica de teatro) a las 2pm en el Spoken Word Café. Allí mismo a las 3pm estará otro de nuestros contribuidores, Adalberto Delgado (ahora como El Sacerdote) con su piquete La Fé. Y para los amantes del sonido Miami 1970's no te pierdas Carlos Oliva con los Sobrinos del Juez en el Entertainment stage a las 3pm. Visita los pabellones de Haití, Perú, Israel, Ecuador y Argentina. Como pueden ver, hay de todo para todos. No hay excusa para quedarse en la casa. Allí nos vemos.

viernes, 12 de noviembre de 2004

Un elefante en la playa

Por Yovani Bauta

Cuando a principios de los noventas llegué a Miami traía las noches de Madrid en mi equipaje. Venía de la movida española a desembarcar en las “costas” de Hialeah donde vivía mi tío --todos tenemos un tío que llegó primero. Unos días después establecí --como buen cubano-- la primera impresión de recién llegado con una sentencia irrefutable: Miami es una mierda. Como en la parábola de los ciegos identificaba a Miami con la parte que me tocaba del elefante: Hialeah. Pasó el tiempo y fui mudándome de casas y opiniones. Comencé a conocer miamenses no cubanos, que, siendo hijos de latinos, habían nacido aquí y vibraban en otra cuerda cultural. Comencé a entender que esta ciudad es americana y no cubana --como a veces pretendemos-- que su lengua es el inglés y su cultura es norteamericana, y por último, que su enorme y abarcadora vida artística late de manera radial, no centralizada. Descubrí más sobre el elefante: está sobre la arena y no en la ciénaga. No hay un centro de ciudad, pero no es un “pueblo”. No hay mucho teatro hispano pero hay teatro bueno. ¿De qué manera mostrarle a ese recién llegado las más de cien galerías de arte, más de diez museos y colecciones de arte, festivales de teatro, la mayor feria del libro de los Estados Unidos, los numerosos festivales de cine, los más de noventa y cuatro idiomas que se hablan en esta ciudad, la diversidad de cocinas y sabores, la celebración de la luna llena a puro tambor a orillas del mar? ¿Cómo hacerle entender que tenemos el evento más importante de las artes visuales en el mundo: Art Basel? Cómo explicarle que disfrutamos, a pesar de los avatares económicos, orquesta de cámara, compañías y escuelas de ballet de diferentes estilos, la Ópera de la Florida… Aquí he visto cantantes de rock que nunca soñé disfrutaría en vivo (pregúntenle al Gory), las puestas clásicas del teatro de Broadway y prestigiosos conjuntos de danza contemporánea. Aquí trabajan y viven artistas de todas partes del planeta y sus formulaciones y propuestas están dentro del espectro actual del arte. Miami es un elefante fabuloso. Y que me perdone Paris, al que tanto amo.

jueves, 11 de noviembre de 2004

Ensimismado

Por Alcides Herrera

Me paré frente al estante de cerveza (lo han agrandado porque en esta zona de Hialeah, no diré cuál, viven muchos vikingos y soy uno de ellos). Probablemente el que más se demora al elegir y el único al que le despiertan curiosidad las cervezas latinoamericanas. No es que las prefiera, pero recuerdo siempre a San Pablo, que dijo: "Examínenlo todo y escojan lo bueno". Cuando tenía el six pack de Quilmes en la mano derecha, pasó una señora y me puso una Atalaya en la izquierda. No vi su cara. Siguió de largo y ni siquiera dio los buenos días. Los Testigos son misioneros de portal, educados, aunque les falte ilustración. Me resultó curioso que aquella mujer obviara su muela. Decidí seguirla para oír hablar de Dios. O por lo menos del fin del mundo. La encontré haciendo cola en la carnicería. La toqué en el hombro, "Señora". Se volteó. No era expresiva. Me dedicó una sonrisa ligera e inmediatamente se puso a hurgar en su bolso. Me extendió una tarjeta: "Soy sordomuda", pude leer. La tierra no me tragó, a pesar de mi deseo. Le di las gracias, articulando bien y levantando la revista ante sus ojos. Volvió a sonreír y desaparecí. En la caja #4 hay una rubia que siempre me observa, por eso pago las cosas en la cinco, para seguirle el juego sin tener que respirarle arriba. Esta vez sólo miraba la Atalaya y el six pack con expresión de no entender. Los símbolos se hicieron cargo de ella y fui abandonado. Yo no simbolizaba nada. Yo era yo. Al salir quise tirar la revistica en la basura, pues era la culpable de mi fracaso provisional con las mujeres, pero recordé a la sordomuda y me congelé. La guardé en un bolsillo, doblada y con la cubierta hacia adentro. Llegué a la casa y entre Quilmes y Quilmes, leí sobre el fin del mundo. Fue como si hablaran de mi propio fin. Como si describieran la muerte de un cuerpo --el mío-- aunque hablando en parábolas. Soy un vikingo. Lo tomo todo muy personal (desde que sé que yo soy la vida) y sin embargo casi nada me importa.

miércoles, 10 de noviembre de 2004

No a las hormonas

Por Alfredo Triff

Buenos días. Tumiamiblog crece poco a poco –como debe ser, sin hormonas. Gracias a Alejandro Ferreira desde New Jersey, a Garuski desde Luisiana, a la brillante Cámara desde Tampa... a Alfonso y la loca de Tere desde New York, y toda la gente linda de Miami... patria mía. ¡¡Con menos de dos meses y pasamos los 900 hits!! La idea es que tumiami crezca por transmisión oral: boca-a-boca... por recomendación o aguaje. No bullshit, no marketing strategies. Creo en la evolución de la especie (a ritmo de bolero) y la dialéctica Hegeliana. Es decir, bloggería a ritmo de bloggero. Repito: un blog sin bloggeros es una paja mental. Odies o ames, hazlo a visera descubierta.

martes, 9 de noviembre de 2004

Jarabe de paciencia

Por Alfredo Triff

Hayas ganado o perdido, después de las elecciones de la semana pasada, vale la pena retomar la idea china de la paciencia. Todos necesitamos ese dulce jarabe. La paciencia es una virtud que le da color a la vida. Consiste en sobrellevar y aguardar, profundizar e intuir. No todo tiene que ser –ni puede ser-- como queremos. Epícteto (el sabio estoico y maestro de Marcos Aurelio) decía que muchas veces y sin saberlo buscamos lo peor. Los Chinos llamaron a esa espera dinámica y eficaz wu-wei. Los griegos, aunque no la conocieron directamente, tenían algo parecido: phronesis... lo que conocemos como prudencia. La paciencia es prudente y la prudencia debe ser paciente. Hay quienes confunden la paciencia con la anomia y la pasividad indiferente. Wu-wei acepta, pero no consiste en una resignación pasiva, sino una expectación activa. Epícteto de nuevo: “Hay cosas que no puedes controlar. Déjalas ser”. Y Chuang-Tzu, el gran maestro taoísta: “El viento gobierna su derrotero, aprende su dirección”.

lunes, 8 de noviembre de 2004

Miami Citizen Posted by Hello

Como Miami no hay dos

Por Adalberto Delgado

Miami...nombre extremadamente egoísta si se estudia su fonética: Mi-a-mi. Pero esta ciudad, aunque la criticamos y castigamos con adjetivos denigrantes, no deja de tener un embrujo único que no se encuentra en ninguna otra. ¿Serán los pastelitos de guayaba que se derriten en el calor de las pasteleras? Ah, el calor fuerte y con gran carga de humedad... (el cual hace de nuestros harapos una cubeta de agua especialmente, si se tiene el aire del carro roto o se camina a coger una guagua) es parte del hechizo miamense: ¿En qué otra parte del mundo existe un Versailles, una Carreta, un Sergio's Cafetería y los famosos Latin American? Estimados bloggeros, somos partícipes de un gran neo-surrealismo con Rey Pizza, salsa Vitanova y otras barbaridades ya mencionadas en párrafos previos. ¿En qué lugar existen más cuadros “Fruticuberos” cuál movimiento vanguardista “Kisch”?Olor a grasas y fritangas, los acéres... esas municipalidades como la de City of Miami, donde un político se hace de votos cantando con pistas (¡!), y Hialeah (otrora albergue de trabajadores de circo y dematrimonios de enanos), ciudad regida por un dictador. Hay más: los Tecasta vivieron en Cuba antes de la colonia, especialmente alrededor de esa ciudad fundada por los conquistadores –Guanabacoa—donde sus habitantes fabricaban futuros y conexiones inexplicables con el más allá, nos dejaron en nuestros corazones esta ciudad, donde vivimos. Aprende a amarlo... "como Mi a mí, no hay dos!"

domingo, 7 de noviembre de 2004

Las elecciones: cara o escudo

Por Alfredo Triff

¿Por qué salió reelecto Bush? Tomo la moneda como ejemplo. CARA: 1- Después de 9/11, la idea “estamos en guerra” penetró la psiquis de la nación –incluyendo a demócratas. (a) La cara del fundamentalismo musulmán con (Al-Qaeda al frente) demostró unidad en un nuevo paradigma extremista: la matanza deliberada de civiles con propósitos políticos es justificada, no importa el arma. (b) Los ejemplos que prosiguieron al 9/11 sólo confirmaron la sospecha: Turquía, Bali (10/24/02), Madrid (3/11/2004), el secuestro de niños en Beslan y otros. 2- El efecto que (1) tiene en la dirección del usufructo de las libertades civiles (es decir, el Patriot Act es bipartidista). Como resultado la gente está en el bunker. 3- La invasión de Afganistán... e Irak. La primera, justificada (el enemigo gozaba de una base y casi tenía el país secuestrado). La segunda no (Sadam no tenía WMD o ADM) menos, cuando el enemigo es Bin-Laden cerca de Bora-Bora. 4- Cambio en la votación latina en USA hacia el GOP por varios factores: (a) el conservadorismo religioso latino (el problema gay), (b) la percepción de que el partido demócrata los da por sentado, (c) la personalidad del presidente (él y su hermano están casados con latinas). 5- El voto negro ha cambiado (mayoritariamente demócrata pero hay más negros republicanos –en la última convención republicana el 20% de los delegados eran negros). ESCUDO: 1- El estado de la economía aunque muy problemático (tenemos un déficit trillonario vis-à-vis un surplus cuando Clinton) --no fue suficiente. 2- Irak: (a) El problema WMD no fue bastante para desacreditar al presidente, ¿por qué? El propio Kerry votó a favor de la invasión a Irak. (b) La percepción es que ni las bajas, ni la falta de planeamiento, ni los errores garrafales (como desmantelar el ejército sadamista), parecen nivelar la balanza a favor de cambiar presidentes y políticas de retirada. 3- El fenómeno gay marriage fue asociado con el partido demócrata (algunos jueces y otros activistas oficialistas). 4-La pérdida de credibilidad internacional en la ONU no parece constituir una razón suficiente para el cambio --siempre hemos sido anacoretas en política exterior (doctrina Teddy Roosevelt).

sábado, 6 de noviembre de 2004

Primer viernes de galería

Por Alfredo Triff

Ayer por la noche. Caminando por Coral Gables, primer viernes de mes. Hay gente en la calle y se transita el periplo down town. La ciudad prospera: la urbanización se estira para merecer las suelas de mis botines. El primer viernes de cada mes se torna en experiencia barroca-edulcorada. El kitsch hace olas. La cubanía se aglutina -- más que para mirar el arte-- a carnavalear. Para cambiar el compás, se ausculta un deje rioplatense entre cuadra y cuadra. Bares antisépticos sin humo ¿Cómo votar por la ausencia de humo? Algunos maestros de la pintura miamense caminan hasta la vecindad --creo-- que para observar el cansancio en coba-de-viernes. Gracias a los nuevos colaboradores: Alcides, Yovani Bauta y Adalberto Delgado. Cada uno de los tres bien conocidos de las claques particulares de nuestra ciudad. A los bloggeros: firmen con un seudónimo. Es mejor así porque podremos identificarlos. Hay ya bloggeros leales de tumiami que dejan huellas: El socio del Vedado, El buti, Nagahe, Isa, Cristi, Sin piedad, la Chuna, El impaciente, El estratega y Patada Lateral entre otros. Ustedes son tumiami porque un blog sin gente es una paja mental. Queremos compartir con nuestro equipo y caer en un análisis de las elecciones de esta semana. Algo atrevido y distinto. Ya se ha oído mucho de lo mismo... hace falta salir del esquema. Buena suerte.

viernes, 5 de noviembre de 2004

Hilo Odalisco

Por Alcides (Herrera)

Diez correos sin responder. Me entró paranoia y tuve que abandonar la casa. Viajé en el metro, entre los nudos de la ciudad y en el downtown agarré la “S”. Es un trayecto purgativo: en South Beach ya parecía un tipo sin preocupaciones. Logré caminar una hora por la arena, manteniendo la postura y acordándome de respirar, catalogando tetas europeas. Cuando empecé a sentir aburrimiento llegué a casa de Oda. Abrió sonriente. Cocinaba lentejas y hacía planes --o un mismo plan con muchas puntas. La convencí de que encendiera el aire acondicionado y me acomodé a la nueva situación. Disfruto el calor, la pelota amarilla en el cielo, pero soy tan vago que prefiero mil veces una pecera fría, salir de noche. Lo peor que hice fue fumar (es la tercera cosa que más me suaviza). Por momentos perdía el hilo de Oda y regresaba a mis correos. Imaginaba a mis diez amigos en una salita, reunidos por una causa común: lo que los hago esperar. Empecé a responder mentalmente cada uno de los mensajes. Despaché enseguida a Ichikawa, a Soleida, a Corojo. Clavé las palabras con alfileres. Cuando iba a ocuparme de Liudmila, la “esperadora” natural, ya mi cabeza estaba full. No podía juntar frases para ella sin perder algunas de las que había separado para los demás. Volví con Oda y con los planes. Esperé las lentejas. No sé si le quedan mejor que los chícharos pero Emeril le daría su gorrito después de probarlas. Si el minuto perfecto --cuando te llenas de amor y claridad-- durase al menos una hora por día, podrías dedicarte a responder correos y acaso no te ocurrirá lo que a mí (que regresé entusiasmado a Hialeah, por las líneas del mundo y ya no tenía Internet). <Únicamente así aparezco en la biblioteca> Me consolé hojeando libros de agricultura. Cuando la negra cantó mi número, ocupé una sillita precalentada frente a la Dell que me destinaron. Parece un lugar de telemarketing. Los de al lado no se entretienen con sus computadoras. Sólo vigilan. Imagino que tratan de copiarme el estilo y tomo una decisión arriesgada: no escribirle a nadie.