martes, 19 de marzo de 2024

¿Qué significa ser un insecto?


alFredoTriFf

"Eres un insecto" es una diatriba. Entomón: algo cortado en pedazos, parte artrópodo, ente rápido, sinuoso o volador, o anfibio, alimaña. La selección natural los ha multiplicado y son imprescindibles para el género de los vertebrados y por consiguiente para el balance del ecosistema. aunque nuestra existencia depende de ellos los consideramos como intrusos.

¿Cómo imaginar un insecto? ¿Cuál es su ser?

Sartre separa el l'être pour soi exclusivamente para el ser humano. El l'être en soi (ser-en-sí) es designado como sans nuance, para la cosa. 

¿Y los animales y las plantas? 

Heidegger repasa tres órdenes en los conceptos fundamentales de la metafísica: el humano o dasein,  formador-de-mundos (weltbildend), la cosa queda sin-mundo (weltlos) y el reino animal y vegetal relegados a pobre-en-mundo (weltarm).

La ontología occidental está permeada de un antropomorfismo acrítico, incluso indolente.

El primer obstáculo es que no somos insectos. 

Kafka exploró la metamorfosis de Gregor Samsa, pero el análisis kafkiano termina presentándonos una cucaracha humana:
Sintió sobre el vientre un leve picor, con la espalda se deslizó lentamente más cerca de la cabecera de la cama para poder levantar mejor la cabeza; se encontró con que la parte que le picaba estaba totalmente cubierta por unos pequeños puntos blancos, que no sabía a qué se debían, y quiso palpar esa parte con una pata, pero inmediatamente la retiró, porque el roce le producía escalofríos.
Debemos ir no "abajo" a la cucaracha, sino arriba, a lo abstracto que de común existe entre el insecto y el humano a nivel general del reino animal.

Clarice Lispector en La pasión según GH ofrece otra mirada:
La cucaracha con la materia blanca me miraba. No sé si me veía. No sé lo que ve una cucaracha. Pero ella y yo nos mirábamos y tampoco sé lo que una mujer ve.
Lispector admite que no sabe cómo mira el insecto, pero que tampoco sabe como mira una mujer. En cuanto a mirada se trata equipara ambas miradas, ambas enigmas. ¿Qué hay detrás de la mirada? Es un problema difícil de franquear.
Pero si sus ojos no me veían su existencia me existía - en el mundo primario donde yo había entrado, los seres existen a los otros como forma de verse. Y en ese mundo que yo estaba conociendo, hay varias formas que significan ver: uno mira al otro sin verlo, uno posee al otro, uno come al otro, uno está sólo en un rincón y el otro está allí también: todo eso también significa ver. La cucaracha no me miraba con los ojos sino con el cuerpo.
En efecto, los ojos de la cucaracha pueden ver 360º a la redonda y contienen cerca de 2,000 lentes lo que les permite ver muchas cosas a la vez. Del mismo modo no podemos leer la mente de otro ser humano, solo su comportamiento. 

La conclusión de que la cucaracha ve con el cuerpo es atrevidamente fenomenológica. La mirada puede tocar las cosas. Lispector no tiene cuita de rechazar el insecto y examinar su propio rechazo. Así deja atrás "siglos y siglos en el lodo".
Lo que yo veía era la vida mirándome. Cómo llamar de otro modo a aquello horrible y crudo, materia prima y plasma seco, que estaba allí, mientras yo retrocedía hacia dentro de mí en naúsea seca, yo cayendo siglos y siglos en el lodo -era lodo y ni siquiera lodo ya seco sino lodo aún húmedo y aún vivo, era un lodo donde se movían con lentitud insoportable las raíces de mi identidad.
con todo el ejercicio lispectoriano está lleno de obstáculos (incluso en esa difícil heterología que emmanuel levinas plantea en la cara del ser humano en tu totalidad e infinito). y surge la pregunta:

¿Tiene cara una cucaracha?

La cara levinasiana no puede ser solo identidad. de serlo el acercamiento al otro que defiende el filósofo francés no sería más que un narcicismo solapado. por ello derrida criticaba esa idea ética de totalidad en levinas (en su ensayo violencia y metafísica):
Hay que tener cuidado con esto: este tema de la tautología concreta (no-formal) o de la falsa heterología (finita), este tema difícil se propone bastante discretamente al comienzo de Totalidad e infinito ... Si la negatividad (trabajo, historia, etc.) no contiene jamás relación con lo otro, si lo otro no es la simple negación de lo mismo, entonces ni la separación ni la trascendencia metafísica se piensan bajo la categoría de la negatividad.
Aquí llega la conclusión: 
De la misma manera que -lo veíamos más arriba- la simple consciencia interna no podría, sin la irrupción de lo totalmente otro, darse el tiempo y la alteridad absoluta de los instantes, así también el yo no puede engendrar en sí la alteridad sin el encuentro del otro.
Es decir, el horizonte heterológico nos está limitado estructuralmente. Nunca puedo ser (absolutamente) otro.

Lo que no inplica que no pueda serlo bastante.