sábado, 14 de julio de 2018

Dik Dik - L'Isola di Wight 1970

JR

Omar yace boca arriba sobre la hamaca. Exhausto. Llueve pero el calor de julio no amaina. Duelen las manos encallecidas. El canto de los grillos no logran adormecerlo como otras noches. Se mueve para acomodarse en el fondo del bolsón de yute. Siente el escozor del tajo de la hoja de caña que le tomó desprevenido el pómulo derecho. Se mueve inquieto. Padece. Esto tiene que ser karma, se dice. Escucha el corretear de las ratas por el horcón del albergue. Por un momento desfilan las imágenes de su circunstancia en la pantalla imaginaria frente a sí. Parque Fe del Valle. La protesta. El choque con los uniformados. La recogida. Jaula y jaleo entre guardias y los adolescentes de pelo largo. Libra de milagro. Sin cárcel pero de cabeza para la Columna Juvenil del Centenario. Sol, caña, tierra colorá y machete. Se le entumecen los dedos dentro de las botas rusas. No ha tenido fuerzas para quitárselas. Desmadejado, se abandona a su suerte. Diez millones… ¡no jodas, Fidel! Has reventado a un pueblo. Esto tiene que  ser karma, se repite. Lo que comenzó con libertad tiene que terminar con ella.



La cabeza de Omar descansa sobre la diminuta mochila. Corre la brisa sobre la playa. La arena se le antoja un colchón ideal. Hace meses, desde la fuga, que dejó de saber de su familia. De sus queridos viejos. De su viejita adorada. Por un momento vislumbra el rostro tierno de su hermanita Nena, perfilado contra el cielo estrellado de Varadero. Se extasía con la visión, interrumpida por el jolgorio de los festivaleros acampados. Escucha a los músicos como afinan instrumentos. Rompe a tocar un grupo que canta en italiano. El escenario está apenas a setecientos metros. Suenan cojonudos. Tienen vibra los muy condenados. Tentadores. Bien sabe Dios cuántas veces ha soñado con momentos como ese. Pero no puede distraerse. La señal desde el punto de partida puede iluminarse en cualquier momento. No puede quedar mal con sus amigos de Matanzas. Los que le escondieron con celo. Los que le buscaron esta oportunidad de librarse de los cuchillos del tiempo oscuro. Del acoso de sus carteles, sus altavoces, sus tribunas, sus chivatos, sus policías grises, sus barrotes. Y, sobre todo, no puede incumplir con el karma. Lo que comenzó con libertad tiene que terminar.



Los Dik Dik debutaron en Cuba en el Festival de Varadero, la noche del jueves 19 de noviembre de 1970. Creada en 1960, esta banda italiana fue asumida por sus coterráneos con el mismo fervor que los británicos idolatraban a los chicos de Liverpool, aunque jamás alcanzarían ni remotamente el relieve de The Beatles. De sus piezas, algunas se engancharon al repertorio internacional como Il primo giorno di primavera e altri successi con la colaboración de Lucio Battisti, Zucchero con Rita Pavone y la que muestra Tumiami, Isola de Wight, dedicada a la versión europea del mítico Woodstock y que, de cierta manera, sirve de tributo a aquella efímera ventana abierta que representó la versión del festival rockero en los trópicos matanceros en 1970. Esa noche, mientras Dik Dik descargaba en Varadero y los agentes del G-2 vigilaban paranoicos a 150,000 asistentes desatados, Omar corría sigiloso hacia la lancha. Al ritmo del rock mediterráneo. Corría desesperadamente al encuentro de todas las orillas al margen de la fatalidad. Siete horas y media después estaba arribando serenamente al destino de su karma.
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Nota de JR: El protagonista de esta historia vio el post les choses de la vie (1970) e inspirado por los recuerdos me solicitó le reseñara este episodio crucial para su vida.

viernes, 6 de julio de 2018

les choses de la vie (1970)



cosas de la vida, como el cine, que ayudaron tanto a mi generación a sobrevivir el desastre e imaginar otro mundo más allá del gris de los discursos y las consignas.

lunes, 2 de julio de 2018

Carlos Acosta, columpios y alegrías


Ernesto González


"…el grandísimo cronopio Nijinsky descubrió
que en el aire hay columpios secretos
y escaleras que llevan a la alegría".- Julio Cortázar

En el pináculo de su carrera de bailarín lo llamaban el Nijinsky cubano. Su cuerpo, en pleno dominio de la técnica, era el personaje romántico o clásico que interpretaba. Sus galardones nacionales e internacionales, su tránsito por importantes compañías del mundo y su retorno a casa con importantes proyectos bajo el brazo dicen más que cualquier texto que se le dedique. Pero también hay una historia personal, plasmada en una autobiografía, que por sus connotaciones merece divulgación. Y por ahí va, parece, la película recién filmada.

Criado en Los pinos, una barriada de La Habana, como cualquier otro muchacho jugaba fútbol o bailaba break dance en la calle con sus vecinos. Asistir a la escuela y aprender no estaban entre sus intereses. No obstante, la vida le había preparado un regalo: un padre capaz de ver las potencialidades de su hijo, disciplinarlo y enseñarle a estar alerta y a lidiar con las asperezas de la realidad sin dejar de soñar. Un progenitor que por encima del machismo circundante supo calcular y decidir para bien, los pasos de su descendiente, en contra de los prejuicios que los bailarines enfrentan.

Debió ser duro para Carlos asimilar la reacción de sus amigos cuando se enteraron de lo que estudiaría. Y él, imagino, porque no me he leído la autobiografía, les habrá hecho entender primero a puñetazos y luego por el diálogo, cuánto de esfuerzo físico, concentración y entrega demandaría de él esa carrera.

El deporte y la danza comparten los vasos comunicantes de la disciplina férrea, de una mente que debe desarrollarse para ganar en concentración y arrojo; de la expresión de belleza que resulta al empujar el cuerpo hasta sus límites, de la sana competencia y el triunfo del esfuerzo personal que impregna de alegrías a un colectivo y a un país. Todo eso deben haberlo acabado por comprender sus amistades.

Su formación lo convirtió en exquisito partenaire. Con la apropiación técnica vinieron sus impresionantes saltos. La fuerza, estabilidad y belleza de sus giros, poseían la firmeza heredada, del eje familiar, estático, de su padre, quien a no dudar sabía que el sacrificio es la raíz de las flores exóticas, cuyo perfume se multiplica hasta cubrir de aromas la periferia entera.

Acosta no quiere guardarse para él sus triunfos pasados ni presentes. Desea realizar algo con esas ganancias espirituales, devolverle a la vida lo que le dio, con creces de ser posible. Por eso, además de crear una exitosa compañía hace dos años, y una escuela receptiva a todas las tendencias de estilos y técnicas de la danza, desea ampliar las posibilidades del talento joven. Y no solo el nacional. Está brindando oportunidades de superación a talentos del mundo de los menos favorecidos en otras latitudes.

No puede asegurarse que Acosta poseyera la habilidad de Nijinsky para realizar alardes técnicos en pointe, algo muy inusual en los inicios del siglo pasado. Si eso era parte de un estilo que no asimiló el ballet, o un don elitista, tampoco sabría confirmarlo.

Es evidente, no obstante, que el cubano se acercó a la grandeza de aquella figura en lo concerniente al despliegue técnico y la interpretación. Aunque donde es seguro de que la sobrepasó fue en su victoria contra la ruta de vida que hubo de transitar, en su creatividad como director de una compañía que ha colocado vertiginosamente en lugar cimero y en un humanismo probado.

Bienvenido, entonces, ese filme biográfico de Carlos Acosta, acerca del amor paternal que edifica futuros y de la osadía de construir sus bases en un ambiente discrepante. Felicitaciones al equipo que lidera este proyecto, por llevar al público esta historia de esfuerzo personal y de una entrega en permanente dinámica, por encima de los lauros personales, a una de las ramas más exigentes y efímeras del arte.

jueves, 14 de junio de 2018

DignosLimpiosYvencidos




el reguetonero "Gilbert Man" posando con fajos de dólares 
om ulloa

a los cubañames regatoneros de dientes de oro y camiseticas apretadas abrazados a sus jevitas de mezclilla spándex y licras celulíticas que por todo miami hoy reclaman y aguajean --por no recaer otra vez solo en hialeah-- los veo pasar desde mi esquina petrificada de mitad esto y lo otro sin ser nada, yo como ellos fragmento de cubanos dignos limpios y vencidos y no...

no son ellos peores que los asustados batistianos con espejuelos calobares y bigotico de los 60 que se movían perdidos en medio de aquellos otros cubanos dignos limpios y vencidos

nique los exaltados soldaditos de plomo fango y budweiser que se arrastraban por los everglades en los 70 a metros de otros cubanos dignos limpios y vencidos

ni que los criminales tatuados y desdentados que con lujuria nos miraban adolescentes en cayo hueso en el 80 en medio de muchos cubanos dignos limpios y vencidos

ni que los desesperados balseros mitad educados alumnos del fraude de los 90 entre tantos otros cubanos dignos limpios y vencidos

ni que los gusanos rojos que nunca extienden sus alas de mariposa libre desde el 2000 en medio de tantos cubanos dignos limpios y vencidos

nique las vedettes sin brillo que van y vienen, van y nunca se quedan ni aquí ni allá desde el 2010 en medio de aquellos otros tantos cubanos dignos limpios y vencidos

y esa es la verdad me digo con frialdad de olvido mientras camino entre las calles de un miami ido burbuja falsa que se fue y nunca ha de volver ni camuflado entre tanta torre de aquella otra grande y colonial con ínfulas de ser punto centro de una américa continente ni tampoco de balneario de cartón palma coral y dinero de papel con ínfulas de ser puente intersección de un continuo presente ausente tanto en medio de aquella Habana y de aquel Miami que ya no volverán colmadas ambas de muertos y vivos las dos quedarán mitad esto mitad lo otro entre tantos y tantos otros cubanos aquellos y nosotros

dignos limpios y vencidos, y yo, ni una cosa ni la otra

sábado, 2 de junio de 2018

Denuncia: El racismo "estructural" en Cuba

via Cuba Posible (foto de  Ariel Maceo Tellez)

aLfreDo tRifF

La sicóloga y activista Afrocubana Sandra Abd Allah-Álvarez Ramírez publica en Cuba posible:
... cada día encuentro una evidencia del racismo estructural que algunos llaman institucional y tambiémn comentarios que afirman que somos un "paraíso" con relación a la discriminación racial, pues entonces me he dado a la tarea de juntar dichas evidencias".
Álvarez Ramírez enumera siete puntos:

1. La pobreza en Cuba tiene mayoritariamente el color negro

Álvarez Ramírez cita a la investigadora Mayra Espina:
Los estudios señalan claramente que las desventajas están especialmente acumuladas en la población de negros y mestizos, en las mujeres –aunque hay una franja de ellas muy empoderadas-, los territorios rurales, montañosos y dentro de las mismas ciudades hay franjas empobrecidas.
2. La sobrerepresentación de negros y mestizos en la población carcelaria en Cuba
... mucha gente alude que "las personas negras somos más proclives a la delincuencia". ¿De verdad? No será que el entramado de situaciones sociales y conómicas nos ponen en un estado de precariedad en todo sentido?
3. La nueva tendencia de "universidades blancas"

Álvarez Ramírez reporta que incluso aquellas universidades que antes de 1959 tenían un alto porciento de estudiantes negros, hoy "están cada vez mas blanqueadas". Trae el siguiente análisis de su bitácora Negra cubana tenía que ser:
Los datos así lo afirman: Según el Prontuario 2015-2016, que reúne las estadísticas de la Educación Superior en Cuba, hoy estudian, en las más de cien carreras, 109, 749 blancos (66,1%), 34, 320 mestizos (20,7%) y 21, 857 negros (13,2%). Estas dos últimas cifras han disminuido con el tiempo, como mostraron recientes pesquisas del Centro de Estudios Demográficos (Cedem). Los números convocan a interpretaciones, si se tiene en cuenta que, según el Censo de Población de 2012, existe en Cuba un creciente proceso de mestizaje.
4. El "racial profiling" cubano

De acauerdo a la activista "lamentablemente la cantidad de melanina que se lleva en la piel influye en que un agente decida pedirle identificación a un joven negro o mestizo o que sean tratados en la calle como si fueran delincuentes sin haber delinquido".  Abd Allah-Álvarez Ramírez comenta el estereotipo vigente de cualquier negro o mestizo que camine con un extranjero lo convierta automáticamente en un" jinetero", y cita el caso de Reiniel Eduardo Pool Rodríguez, residente de Trinidad.  en su post titulado "La policía, el asedio al turismo y el neoracismo cubano": 
Un joven profesional cuenta lo que le ha sucedido recientemente, al ser detenido por supuesto "asedio al turismo", cuando en realidad se encontraba con amigos y amigas extranjeras, a quienes les había dado conferencias sobre la ciudad donde vive, Trinidad, e invitado a asistir a un centro cultural. En la carta, el joven alega que el 95% de las personas que se encontró en la celda donde durmió esa noche eran personas negras.
5. La ausencia de normas jurídicas que enfrenten la discriminación racial

La discriminación racial, aunque es un delito no está lo suficientemente proscrita en el cuerpo jurídico cubano de manera que se hace difícil llevar procesos contra ella. Se percibe en el sector privado donde el color de la piel es condición para acceder a un puesto de trabajo. 

6. La ausencia de políticas públicas que incluyan afrocubanos en las dinámicas de actualización del modelo económico cubano

En la isla están ocurriendo provesos de gentrificación y blanqueamiento de universidades (arriba). Explica Álvarez Ramírez que es muy difícil luchar contra manifestaciones estructurales de racismo si el gobierno "no ha diseñado políticas públicas que optimicen el gozo pleno de los derechos a personas negras y mestizas".

7. La variable "racial" en los censos de Cuba.

De acuerdo con Álvarez Ramírez el censo cubano no cruza la variable racial con otras de importancia, como lo es la tasa de fecundidad, así como aspectos subjetivos en el proceso de llenar las aplicaciones. En este sendito la articulista menciona el artículo de Esteban Morales al respecto. El punto queda más claro con la siguiente comparación citada por Álvarez Ramírez. Vale la pena citarlo en su extensión:  
En los censos republicanos (1899, 1907, 1919, 1931, 1943 y 1953) era posible cruzar "color-raza" con urbanidad-ruralidad ... del mismo modo se podía conocer el índice de masculinidad para la población negra, así como la cantidad de personas por sexo, edad y raza, en una provincia determinada. Un dato tan revelador como la cantidad de mujeres, de la población de 12 años y más, por número de hijos nacidos vivos, por razas y provincias es posible hallarlo en el informa del Censo de 1953. Ahora bien, los tres censos realizados luego del triunfo de la Revolución —1970, 1981, 2002— nada han aportado en este sentido. El censo de 1970, reconocido como el peor de todos, aunque incluyó una la pregunta sobre el color de la piel, no reveló los resultados acerca de la cantidad de población atendiendo a esta variable. Del mismo modo, si se visita el sitio web de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información no podrá conocer jamás el comportamiento de ningún acápite o variable en correspondencia con el color de la piel.
La conclusiñon de Álvarez Ramírez ezs que si le interesa conocer la tasa de fecundidad de las mujeres negras, o cuáles son las profesiones en las que negras y negros están sobrerepresentados o la cantidad de personas negras en puestos de dirección, sus preguntas nunca serán respondidas por un Censo realizado en la Cuba post-revolucionaria.

miércoles, 23 de mayo de 2018

El lastre de la CULPA negra de la nación cubana (primera parte)

La CULPA negra del discurso blanco

aLfrEdo tRifF

O somos dignos que se nos oiga ... o somos tan despreciables que puede dársenos de antemano por eliminados. Lino D’Ou, Labor Nueva, agosto, 1916.

En el artículo anterior dijimos que la miseria del castrismo es una miseria auto-fabricada, auto-recetada para purgar una CULPA en la psiquis de su historia. A continuación nos proponemos explicar en qué consiste la CULPA por el problema negro en Cuba.

En El malestar de la cultura (1930), Sigmund Freud define la CULPA como la angustia causada por un trauma resultante de la lucha perenne entre el YO y el Súper YO. Adaptando ese modelo síquico a la sociedad, Freud identifica la CULPA como la represión de ese trauma que el YO social no es capaz de resolver. La CULPA por lo tanto presupone dos partes sociales en oposición.

En el caso cubano no hay una sola nación sino dos naciones: una actual y otra en falta.1 Una actual y presente, que es la nación blanca del castrismo; nación que reprime a otra que existe como potencialidad. Ésta es la nación negra, con su Langston Hughes, su Malcom X y su Black Power cubanos. Nación racial negra que habita en el ser-negro sin ambajes ni miedos a reproches blancos, y que corresponde a una posibilidad futura.

La historia de estas dos naciones, blanca y negra, es traumática, porque una es esclavista y la otra esclava. Una mantiene el poder mientras que la otra es oprimida. Y es que la memoria blanca republicana no está exenta del efecto tóxico del trauma. La nación blanca republicana no sufrió el escarnio de la esclavitud pero fue ejecutora de la transgresión esclavista. Como esa culpabilidad no puede olvidarse se reprime. Por lo tanto el efecto tóxico de la CULPA llega a las dos naciones.

No puede ignorarse que el discurso blanco revolucionario debe su legitimidad a su promesa no cumplida con la nación negra: la emancipación una vez lograda la independencia de España. Cincuenta y siete años más tarde, la revolución castrista instauró un calco de la anterior –ahora para tiempos de Guerra Fría. En resumen, la nación blanca y su discurso blanco no cumplieron esa promesa.2

Una vez lograda la independencia en 1902, la nación negra se descubre a sí misma en un nuevo estado de opresión y exclusión que persiste, incluso después de la triunfo de la revolución en 1959. Es de ahí que sale un nuevo discurso desde el ser-negro, cuya característica es haber pasado por la experiencia de la promesa “vacía blanca”. Nada como la fuerza de los hechos. Pero ese discurso de protesta negra ante la humillante realidad republicana cayó en oídos sordos. Formidable resistencia del dicurso blanco que exige a la nación negra olvidar el trauma de la esclavitud y a su vez reprimir la traición de una promesa social incumplida.

Proponemos que ese olvido y represión, exigidos ambos por el discurso blanco a la nación negra es la raíz de la CULPA negra. Dicha CULPA entonces induce una docilidad a la nación negra desde la República hasta el presente. Mientras ambas naciones luchan por desgarrar el velo del trauma, las psiquis de ambas se congelan en la memoria de ese trauma. De ahí pende la profunda neurosis en el seno de la sociedad cubana actual bajo el castrismo.

A continuación explicamos cómo se construye la CULPA en la psiquis de ambas naciones.

Cómo el discurso blanco inyecta la CULPA negra

El discurso político castrista sigue siendo en 2018 el mismo discurso blanco en un país cuya mitad es negra y mestiza.3 En la historia de nuestra nación-en-falta el negro llegó a tener voz pero no voto real. Su discurso cayó en oídos sordos.

“Mi raza” (1893) de José Martí, es un escrito fundacional para el discurso blanco de “igualdad de derechos para negros y blancos”:
El negro, por negro, no es inferior ni superior a ningún otro hombre: peca por redundante el blanco que dice: ‘mi raza’; peca por redundante el negro que dice: ‘mi raza’. Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los especifica, aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad. 4
El discurso martiano evita afrontar su propia raza blanca, José el cándido escribe. ¿Por qué? El discurso revolucionario se hace inmune porque llega con otra divisa: Dígase hombre y ya se dicen todos los derechos. Ese hombre no tiene raza porque pertenece a una comunidad de SERES humanos. Que Martí rechaze el paternalismo colonial y el cientificismo racista de la época es avant la lettre. 5 Es peculiar que en las cuatro páginas de su emotiva alocución, Martí no se proponga definir qué es la raza, sino que la da por sentado y procede a borrar sus diferencias.En esas líneas hay un subconciente blanco reprimiendo el trauma de la esclavitud. Una CULPA que impide comprender que el deseo obstinado de borrar las diferencias raciales es una forma (oculta) de racismo. 

Más impenetrable es la patente de corso racial que la voz del apóstol tiene con el negro. ¿Cómo explicarnos que una vez en la República el negro se traga la promesa incumplida del discurso blanco? Observemos ese detalle que el poeta mulato Nicolás Guillén llama “la enfermedad social del negro”: su timidez. Escribe Guillén en 1929:
Creo que el negro cubano tiene un gran tanto de culpa en su propio problema. Su enfermedad social es la timidez. Una timidez que asombra encontrar aun en aquellos que por su posición en la sociedad y su solvencia económica debieran vivir en una atmósfera mental inaccesible a todas las inhibiciones. 7
Esa timidez es producto de la patente de corso que históricamente el negro le ha otorgado al discurso blanco martiano (y después castrista).  

Analicemos la comunidad de SERES de “Mi raza”. Alcanzar el SER humano es la meta martiana. Muy bien que sea así. Pero el negro esclavo antes que SER es ser-de-otro. No es un mero juego verbal. SER es figurar para-sí. Ser-de-otro es dejar de SER. Dejar de SER es agotar las reservas. Es sabido desde La Ilustración que, si bien la dignidad no se pierde, a ésta se le destruye.8 La ontología clásica no examina el SER desde el punto de vista del esclavo. Pero está claro que si existiera dicha ontología, el SER esclavo no podría figurar para-sí. Primeramente, el negro es esclavo por ser negro. El fenotipo solo se percibe cuando se está entre otros; entre negros el negro no es negro. Al negro se le sustrae su SER. El sistema esclavista lo lanza al mundo como un sub-SER.

 El discurso blanco apuntalado en la estatua blanca. ¿Y la estatua negra dónde está?

¡Ya llegamos a la República!

¡Qué decepción! En menos de una década de república el negro realiza que no puede haber emancipación sin un discurso propio desde el ser-negro. El discurso blanco arrasa con la historia del esclavo, olvidado por el blanco, ahora con un nuevo e ilustre papel de emancipador. 9

El escritor y activista de los derechos del negro, Serafín Portuondo Linares, se refiere a este momento histórico en Los independientes de color (1950):
El mambí negro ceyó que la Revolución de 1895 traería un nuevo clima más democrático y más igualitario que el que privaba cuando la isla estaba sometida al yugo de España. Esta concepción idealística fue derrumbada por la realidad republicana. El espíritu colonialista continuó privando en la patria liberada. Los prejuicios raciales se exacerbaron, el negro fue relegado a un rincón ... en su patria. Los partidos políticos no tuvieron en cuenta sus derechos, la primera constitución los escamoteó. 10  
Rafael Serra (1858-1908)

Imaginemos un diálogo posible entre el periodista negro Rafael Serra y José Martí. El negro y el blanco; contemporáneos y protagonistas de la época. Serra y Martí habían compartido el exilio en 1890 en New York donde el primero funda La liga, asociación de instrucción racial con fines patrióticos. Más tarde, Serra colabora para “Patria” el periódico de Martí y después de la muerte de este último, lanza el semanario “La doctrina de Martí” que continuará en La Habana bajo el título “Semanario político independiente”, hasta 1901.

Aquí el diálogo imaginario con citas reales. Martí habla desde fines del siglo XIX, Serra habla desde el futuro cercano, en plena alborada del siglo XX. Tiene la ventaja, no del tiempo, sino de los hechos. El primero representa el discurso revolucionario blanco, el segundo representa el discurso revolucionario negro. El primero habla del otro, el segundo habla de sí.

Abre Martí:
... desde el día único de redención del negro en Cuba, desde la primera constitución de la independencia el 10 de abril en Guáimaro, no se habló nunca de blancos ni de negros.
Serra discrepa:
…por mucho que nos alejemos por eso del refinamiento […] no podemos desligarnos de toda la deuda con la que nos ha dado al menos un tronco de procedencia, como el Cáucaso se lo ha dado a nuestros parientes blancos. 11
Martí reitera:
El hombre negro que proclama su raza, cuando lo que acaso proclama únicamente en esta forma errónea es la identidad espiritual de todas las razas, autoriza y provoca al racista blanco. La paz pide los derechos communes de la naturaleza: los derechos diferenciales, contrarios a la naturaleza, son enemigos de la paz. 12
Serra responde:
No es demasiado lo que pide la clase de color […] que se la respete y estimule sin tener que acudir a la fuerza del voto, que es lo único que le sirve de amuleto. Y se nos habla de concordia, pues es palabra bonita muy fácil de decir y ardua de practicar. 13
Martí no ceja:
Los negros, distribuidos en las especialidades diversas u hostiles del espíritu humano, jamás se podrán ligar, ni desearán ligarse, contra el blanco, distribuido en las mismas especialidades. Los negros están demasiado cansados de la esclavitud para entrar voluntariamente en la esclavitud del color. 14
Serra insiste:
¿Por qué no han de tener derecho los negros a organizarse? ¿Qué se puede esperar a favor de la justicia que deseamos si seguimos como vinimos hasta aquí? El elemento de color fue víctima siempre de la vil explotación y del engaño manifiesto de todos, bueno es que se deje este elemento de sueños de sirenas y que pelee su propia batalla”. 15
Entre 1893 y 1906 algo ha cambiado. Serra lee a Martí desde lo negro y percibe (subconcientemente) que el apóstol funda su discurso revolucionario de inclusión desde un racismo encubierto. Que la república no cumpla su promesa de igualdad de derechos para todos hace posible un discurso original de rechazo a la tesis martiana, pero ahora desde el ser-negro.  

Serra, contra “Mi Raza”, defiende que se puede alcanzar la identidad espiritual desde lo negro. Preguntemos a Martí, ¿por qué sería “proclamar su raza” negra un derecho contrario a la naturaleza? La raza es una condición suficiente pro natura. El conjunto “raza” pertenece a otro más inclusivo: el conjunto “género humano”. El orden de factores debe comenzar desde la base: ser negro es –automáticamente– ser humano, no así lo opuesto. El contexto post-esclavista republicano de derechos truncados pone la raza de nuevo en el tapete. La humanidad martiana huelga, porque la falta de derechos del negro está en el estigma injusto que arrastra su raza. Serra debe haberse dicho: para nosotros no hay humanidad sin raza

Concluyamos que el discurso revolucionario martiano es una forma sutil de imposición racial blanca que induce la CULPA en el negro y el blanco. La CULPA negra consiste en ser negro y no poder proclamarlo. La CULPA blanca consiste en prometer una mentira y defenderla a toda costa. No solo el discurso blanco evita la emancipación negra, sino que hará todo lo posible por evitarla.  

LA VOZ delante de la estatua blanca con su dirigencia, 1961. ¿Y los negros dónde están?

La CULPA negra lleva “la diatriba” por dentro. “Diatriba”, de acuerdo al escritor negro Lino D’Ou, es la mordaza blanca que el negro soporta para no agraviar al blanco con el tema de la raza. Este fragmento es doloroso:
Se quiere que nos veamos solos: que nuestra voz no tenga ecos de esperanza, que se pierda en el árido desierto del desencanto y la desilusión. Se quiere que elevemos el diapasón en el lenguaje para exteriorizar nuestras angustias. Así, si recurriéramos a la diatriba daríamos pretexto para una acusación de racistas de odio y se nos señalaría como unos desventurados que deseamos en infortunio de la Patria. 16
Obsérvese que D’Ou reitera “se quiere”, mostrando que el discurso del ser-negro es conciente del peso del discurso blanco. Pero sigue la  CULPA negra: “se nos señalaría como unos desventurados que deseamos en infortunio de la Patria”. Esa autosugestión del negro con “la diatriba” es un arma de dos filos, lo que explica el efecto somnífero de LA VOZ frente a la nación negra durante los primeros años de la Revolución. El sociólogo afrocubano Iván César Martínez llama a este efecto somnífero “suicidio de clase”:
[Los negros] confiaron ciegamente de forma entusiasta y pasional [en la Revolución] ... su confianza fue tal que se suicidaron como clase de vanguardia de su grupo poblacional … se desmantelaron y fundieron en la masa para solo despertar a finales de la década de 1960. 17
Luego LA CULPA convierte al negro en un negro-en-blanco, y al blanco en un castrista.

Existe un aspecto performativo del discurso blanco que debemos señalar. En medio de la opresión republicana el blanco republicano liberal o conservador, en público siempre se presenta amistoso, nacionalista y cordial. ¿Negro, qué pasa que no te integras? Si el negro protesta, el blanco le tira en cara: ¿Volviste con la diatriba?

Martí sacrificó el futuro del negro en aras del Proyecto Revolucionario blanco que proclama hasta hoy el lema de LA VOZ salido del discurso martiano: “El deber de todo revolucionario es hacer la revolución”.18 Discurso blanco en su origen, blanco en su borrar la raza y la memoria del dolor, blanco en la tribuna con la estatua blanca.


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1 No llamamos “nación” a un existente actual, sino un existente real. En este caso un proyecto en potencia. “En falta” significa que la nación es incompleta. En el siglo XIX Cuba no tuvo una guerra civil como en los Estados Unidos, entre dos partes blancas. En el caso cubano tenemos dos naciones distintas y mezcladas luchando por la independencia de España. 2 La falta de representación negra en la nación blanca es la prueba fehaciente de la promesa incumplida. El periodista afrocubano Rafael Serra enumera esta falta en su artículo para “El nuevo criollo” tan temprano como 1904: “En la oficina de correos se vaca un individuo de color y se le suple con otro blanco ... En la aduana que sepamos no hay ni un solo inspector negro. Los pocos son aduaneros de noche y para ello tienen que ser los más ilustrados del extinguido Ejército Libertador. En la Secretaría de Gobernación hay solo uno. En el Ayuntamiento de la Habana, entre centenares de empleados, sólo hay uno ... en Obras Públicas hubo al principio algunos coroneles de capataces ... ahora no creemos que haya ninguno. En la Policía se les maltrata de una manera terrible. No pueden ascender ni a vigilante distinguido. En el Magisterio: Aquí la lucha es terrible”. La cuestión tabú: El pensamiento negro cubano de 1840 a 1959, María Poumier (ed.) (Ediciones Idea: Santa Cruz de Tenerife, 2007) p.160. Cien años después, ahora bajo el castrismo, el sociólogo afrocubano Iván César Martínez denuncia “la abismal disparidad en posiciones ejecutivas entre el grupo poblacional negro y el blanco” y enumera empresas nacionales y provinciales, ministerios de gobierno, institutos nacionales, empresas verticales, empresas de turismo, órganos de prensa, radio y televisión. Añade que la población negra y mulata “... constituye un 40% del total ... Si nos basáramos en los censos  internacionales que sitúan los negros y mulatos como siendo el 65% de la población del país, la diferencia sería súper-abismal”. La memoria y el olvido: Syllabus afrocubano, Juan F. Benemelis (ed), (Ediciones Ceiba, 2009), p. 100. En la página web “Negra cubana tenía que ser”, la periodista Sandra Abd Allah Álvarez Ramírez coincide con César-Martínez en El color de la piel en el censo de Cuba, 20123 Por establecer paralelos, la historia esclavista de Cuba no es la historia esclavista de Estados Unidos.  4 “Mi raza”, José Martí: Obras Completas (Editorial Ciencias Sociales, 2ª edición, La Habana, 1975). Volumen 1 p. 298-99 Vol. 2. 5 Los tipos raciales comienzan a diferenciarse desde lo “biológico” a partir de Jean Baptiste Lamarck donde a cada fenotipo racial corresponde una especificidad biológica. Le sigue Joseph Marie Degérando en su L'observation du peuples sauvages (1800). Degérando no aborda su estudio desde la raza, sino que considera los pueblos “primitivos” como etapas previas del progreso humano hacia la perfección europea. Georges Cuvier con su Le Regne Animal añade su sistema de anatomía comparada para evaluar las diferencias raciales. Aquí comienza la etapa del llamado racismo científico que desemboca en la eugenesia de Francis Galton6 Fernando Ortiz pronuncia en una conferencia en 1941: “José Martí, digámoslo enseguida, afirmó rotundamente, en una síntesis, que no existían las razas. Así dijo: “No hay odio de razas, porque no hay razas”. El crítico y estudioso del tema negro Enrique Patterson interpreta “Mi Raza” de una manera afín a la nuestra, aunque contrasta el texto con los discursos paternalistas de José Antonio Saco y Francisco de Arango y Parreño. Escribe Patterson: “Sin dudas hay un avance en Martí, en el sentido que no elimina a los negros como cubanos, no obstante los elimina como negros. Ese detalle hace que el horizonte del pensamiento martianono rebase -a su pesar- el espacio de la ideología racista de la élite cubana”.  Juan F. Benemelis (ed), p. 55.  7 Nicolás Guillén, María Poumier (ed.) p. 199. 8 La palabra en alemán es Würde. Immanuel Kant la usa en el sentido de auto-pertenencia. Aunque la dignidad no puede sustraerse desde fuera, la pérdida de dignidad puede venir poco a poco, de modo insidioso, autorizada desde dentro, cuando el SER siente que su auto-determinacion ha desaparecido, que no hay esperanza. 9 “El temor a Haití—y en general, el llamado «temor al negro» ha tenido una gran transcendencia en la historia de Cuba. El ejemplo quizás más conocido es el argumento sobre la independencia tardía de Cuba ... que en Cuba la independencia llegó 80 años tarde por el ... temor a que cualquier intento de liberación nacional desencadenara una violenta lucha social por parte de los esclavos o libres de color”. Ada Ferrer, “Noticias de Haití en Cuba”, Revista de Indias, 2003, vol. LXIII, núm. 229, p. 675. 10 Serafín Portuondo Linares, Los independientes de color: Historia del Partido Independiente de Color, Publicaciones del Ministerio de Educación (La Habana, 1950), Introducción. 11 Rafael Serra,  en La cuestión tabú,  María Poumier (ed.) p.163. 12 Martí es consciente de la violencia racial de su discurso: “... si a esa defensa de la naturaleza se la llama racismo, no importa que se le llame así, porque no es más que decoro natural, y voz que clama del pecho del hombre por la paz y la vida del país”.  13 Rafael Serra, Para blancos y negros: Ensayos políticos, sociales y económicos (Imprenta El Score: La Habana, 1907). p. 81. 14 Ídem, “Mi raza”. 15 Rafael Serra, Ídem, p. 83.  16  Lino D’Ou,  María Poumier (ed.) p. 187. 17 César Martínez, Ídem, p. 100.  18 Fidel Castro, Segunda Declaración de La Habana, 4 de febrero, 1962.

martes, 8 de mayo de 2018

La miseria del castrismo

LA VOZ dirigiéndose al PUEBLO, Plaza de la Revolución (1962)

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Lo que se relata a continuación es la historia de la miseria de la revolución castrista. Esta no es una miseria causada por epidemias, como la gran hambruna de Irlanda en el siglo XIX; o por la guerra civil en la España post-republicana; o por una crisis del medio ambiente en Etiopía en los años 80. La miseria particular de Cuba es una miseria auto-fabricada. Una miseria auto-recetada para purgar una CULPA en la psiquis de su historia. 
    
Pierre Joseph Proudhon define la miseria como “insuficiencia del producto del trabajo”. Karl Marx, a contrapunto, la redefine como el plus valor que el capitalista le roba al obrero. Pues bien, si la miseria marxista es el robo del trabajo del otro, la miseria del castrismo consiste en el robo de toda posibilidad del trabajo del otro. La miseria castrista invierte la dialéctica marxista. El castrismo sustituye la miseria capitalista por la miseria castrista (que es miseria al cuadrado), la explotación del hombre por la explotación del hambre (que es explotación al cuadrado). 

La carrera en pos de la miseria

Desde enero de 1959 el PUEBLO cubano se enamora locamente de LA VOZ. Téngase en cuenta que LA VOZ no es una persona en particular, sino un hecho fono-céntrico, sonido bramante y heroico que emana de la glotis varonil del máximo líder. Cuando LA VOZ clama el PUEBLO delira. En un año LA VOZ entrona el lenguaje revolucionario martiano castrista. A partir de este momento el PUEBLO renuncia a ver su tragedia en ciernes. Lejos de tratarse de una imposición tiránica, la miseria que comienza es el resultado de un toma y daca siniestro entre el PUEBLO y LA VOZ.

 LA VOZ en pleno éxtasis (1959)

Para el sicólogo de las masas, Gustave Le Bon, el individuo y la masa son opuestos en perpetua tensión. Si bien el individuo es autonomía fuera de la masa, en la masa no existen individuos. En la masa el individuo claudica su autonomía ante el llamado hipnótico de LA VOZ y retorna a su prehistoria primitiva. La masa entonces existe como conciencia total de los individuos que la integran. En el contexto de la historia del castrismo, masa y PUEBLO son sinónimos.  

Resumamos tres puntos de Le Bon en su Psicología de las masas: 1- PUEBLO es la “pérdida de la voluntad del individuo”. 2- No hay PUEBLO sin LA VOZ. 3- El PUEBLO desea someter y ser sometido.

El PUEBLO erotizado por LA VOZ (1960)

¿Qué se piden LA VOZ y el PUEBLO delirante en esos días tempranos de 1959? Piden un nuevo yugo, un nuevo dueño, un estado en falta. 

LA VOZ le sirve al PUEBLO la miseria en bandeja de plata. Dos años bastan para que el castrismo aniquile las fuentes de riqueza de la nación. El PUEBLO acepta la nueva realidad comunista fusilada de estrategias hegemónicas probadas. “Colectivizar”, término leninista significa “economía de guerra”, que es la guerra contra la economía. Lo que sigue es la miseria planificada.

Sin imperialismo no hay revolución

Se comprende que toda revolución tenga enemigos, pero no es tan obvio que la revolución castrista exija con tanta urgencia un enemigo perenne. En septiembre de 1960 LA VOZ construye su enemigo: “El enemigo imperialista es taimado, es artero, el enemigo imperialista es capaz de lo más inimaginable, desde el asesinato de dirigentes hasta invasiones militares, siempre buscando la mano asesina”. 

Si el imperialismo (la antítesis hecha carne) desapareciera, el propósito de persistir de la revolución terminaría con aquél. En su discurso de enero de 1961 LA VOZ lo presenta sin ambages: “El combate es lo que hace fuerte a las revoluciones; las amenazas de invasión extranjera que ha sufrido nuestro país han hecho más fuerte a la Revolución. Las revoluciones necesitan luchar … ¡necesitan tener delante un enemigo! Si una revolución no tuviera delante un enemigo se debilitaría”. (APLAUSOS). Como veremos, esta perenne lucha de contrarios entre revolución (tesis) e imperialismo (antítesis), tiene como síntesis la miseria.    
   
¡Miseria sí, imperialismo no!

“Tenemos que ganarle la partida al enemigo imperialista, tenemos que salir victoriosos en la batalla contra el enemigo imperialista” —brama LA VOZ, ronca por el éxtasis revolucionario de aquellos días. El PUEBLO acepta que sin la lucha antiimperialista la revolución peligraría y con ella LA VOZ con sus magnas alocuciones. Cesaría el ritual de plazas y de masas, cesarían las concentraciones multitudinarias, la adoración extática y erótica con LA VOZ. 

El castrismo lanza su segundo enemigo el 2 de enero de 1961: Los gusanos han llegado a creerse que algún día sus amos imperiales los pondrán aquí otra vez ... los gusanos no pueden vivir sino de la pudrición … en el medio corrompido en que vivía nuestro pueblo antes del día luminoso del 1ro de enero de 1959”. (APLAUSOS). Contra el dios Jano enemigo (uno externo e intocable, otro interno y sometido), LA VOZ anuncia la represión que se avecina. Y el PUEBLO entrega todo el poder a LA VOZ que exige vivir en la miseria como única opción para el triunfo revolucionario (esta entrega sumisa revelaría el lado masoquista del PUEBLO cubano).

LA VOZ y el PUEBLO que son dos en uno (1959)

Sigmund Freud define lo que él llama “masoquismo moral” en su ensayo El problema económico del masoquismo. Para los efectos de nuestro estudio sustituyamos el Yo freudiano por el PUEBLO y el Súper yo por LA VOZ. A primera vista pareciera que LA VOZ debiera fungir como el Yo, pero esto sería un error. Le Bon deja claro que es LA VOZ la que goza del poder de convencer y disuadir. LA VOZ es el Súper yo del PUEBLO. 

En este hilo freudiano el castrismo resulta una forma de masoquismo autoimpuesto, ante la neurosis colectiva del pueblo cubano frente a su historia. La miseria a su vez, es necesidad histórica inevitable de la Revolución, la única opción posible frente al imperialismo.  La VOZ la presenta la miseria como paradoja: “Sin la lucha del imperialismo contra nuestra Revolución, nuestro país no tendría el menor problema, esta sería la tierra más feliz del mundo”. Ahora el PUEBLO acepta la miseria como castigo por una CULPA histórica latente.

La CULPA es negra

Falta comprender en qué radica la CULPA histórica del PUEBLO cubano. Con el triunfo de la revolución por primera vez el PUEBLO y LA VOZ devienen uno. Pero esta relación biunívoca arrastra las cadenas en el subconsciente de un pasado colonialista y esclavista. Martí es blanco, LA VOZ es blanca ¿y el castrismo? Es blanco. 

La autopsia del cadáver de Evaristo Estenoz, delante del personal militar (1912)

Ya desde los primeros años de la República emergía un legítimo y creciente discurso negro, siempre reprimido por la mayoría blanca. Es la represión que el escritor negro Lino D'Ou llama “el vacío blanco”, un estado de sordera permanente ante el reclamo de igualdad del negro. En 1959 el PUEBLO se suma al discurso blanco de LA VOZ y abdica los legítimos reclamos del discurso negro. 

La noticia de la muerte de Evaristo Estenoz en La Discusión (1912)

El discurso castrista es un discurso blanco porque la matriz simbólica castrista le debe todo al vocabulario blanco martiano. La falange marxista leninista del castrismo es toda blanca: Marx, Engels, Lenin, Mella, Villena y Guiteras. Es menester decirlo, hay razones para que la CULPA sea negra: los blancos luchan contra la Enmienda Platt, los negros contra la Enmienda Murúa. La Revolución castrista blanca triunfa. La revolución negra de Evaristo Estenoz y Corominas, que es la Guerra de 1912, fracasa. Ahí empezamos a sentir la CULPA. Veámosla en el espejo de otro mundo posible: Si LA VOZ y Martí fuesen negros, la historia de la Revolución castrista blanca sería muy distinta. 

Breve dietario de la miseria del castrismo (1959-1968)

No muchos conocen que desde los primeros meses de 1960, el castrismo instaura al pie de la letra el
Manifiesto de la Miseria de Marx y Engels. Subrayemos los puntos esenciales:

La implementación de las leyes 890 y 891 de 15 de octubre de 1960, corresponden al desmantelamiento de la propiedad privada en Cuba, medidas sin parangón en la historia de la América Latina en el siglo XX. El castrismo no solo nacionaliza 166 empresas norteamericanas, sino que aborta de golpe el progreso económico del país. La segunda etapa corresponde a la ofensiva de 1968 contra el cuentrapropismo cubano, expropiando más de 55, 636 pequeños negocios que equivalen al 33% de la economía de todo el país. 
La “ruralización” de La Habana simboliza una guerra económica contra el corazón de la otrora burguesía criolla. LA VOZ desprecia a La Habana abandonándola a su suerte. Sin mantenimiento urbanístico alguno la capital de Cuba se va derrumbando poco a poco. El castrismo implementa una movilización masiva de la fuerza laboral hacia el campo (el sonado Cordón de La Habana de finales de los 60). Le sigue la “Ley contra la vagancia” el 15 de marzo de 1971, que conjuga una ofensiva represiva política y la reconcentración de 218,000 adultos listos para las tareas de producción. La ruralización de la capital de Cuba llega a su auge en enero de 1968. Aquí LA VOZ explica su desprecio hacia La Habana: “La población de la Ciudad de La Habana se redimirá de esa especie de colonización a la que tenía sometido al resto del país. Porque La Habana más que la capital de Cuba era la metrópoli de Cuba; y ahora La Habana podrá ser la capital, pero no la metrópoli, porque dejará de ser una carga”.
El bloqueo como garantía de la revolución
La mitología castrista describe el bloqueo como un acto desesperado para destruir la naciente revolución. Nada más desacertado. El bloqueo es inducido por el castrismo. Inducir y declarar son dos caras de la misma moneda: una manifiesta, la otra ratifica. Al imperialismo le interesa recuperar la riqueza incautada, mientras que el castrismo lo que busca realmente es la miseria permanente. LA VOZ deja muy claro que renunciar al bloqueo es capitular: “Algunos pretenden que se quite el bloqueo a cambio de que capitulemos, a cambio de que renunciemos a nuestros principios políticos, de que renunciemos al socialismo y a nuestras formas democráticas”. (EXCLAMACIONES DE: “¡Nunca!”).
1968, Año de la plenitud de la miseria

Si hemos definido la miseria castrista como el robo de toda posibilidad del trabajo del otro. LA VOZ aplica el criterio de opuestos a la idea del trabajo. O se trabaja para enriquecerse, o se trabaja como obligación revolucionaria. De esta disyunción ilógica sigue la seudoconclusión castrista: El trabajo verdaderamente revolucionario es el trabajo voluntario (es decir, el robo del trabajo). ¿El modelo a seguir? Los subbotnik leninistas. En el panfleto
“Pervomaiski Subbotnik” de 2 de mayo, 1920 Lenin decreta: “Empezamos por vez primera a edificar de verdad una nueva disciplina del trabajo rojo. Hemos roto y romperemos definitivamente con esa ‘libertad’ del capital de explotar el trabajo, para desterrar la costumbre de ver en el trabajo solo una carga y considerar justo únicamente el trabajo retribuido de acuerdo con ciertas normas”.  Lo que Lenin implica cuando dice: trabajo retribuido de acuerdo a ciertas normas” es trabajo pago, salario, en otra palabra: dinero. Tanto en 1920 en la URSS como en Cuba en 1968, es imposible prescindir del dinero. Sin embargo, tanto el leninismo como el castrismo construyeron toda una economía –con camisa de fuerza ideológica– alrededor de dicha premisa.  

tira cómica en La Chicharra apoyándo la tesis castrista del cuentapropismo como forma de enriquecimiento ilícito (1968)

De ahí que LA VOZ aborrece el dinero. Dice: “Hemos estado viendo aquí el efecto del dinero, cómo el dinero le permite al hombre el acceso a la riqueza ... desgraciadamente nosotros no podemos prescindir del dinero pero algún día, si queremos llegar al comunismo, prescindiremos del dinero” (APLAUSOS). 
Fue Marx quien definió el salario capitalista como “precio en la carne y la sangre del hombre”. Y se impone la pregunta: ¿Hubo alguna vez alguna ventaja salarial revolucionaria durante más de cincuenta años? La respuesta la tiene LA VOZ: “Tire a un lado el trabajo voluntario, tire a un lado la conciencia, trate de resolverlo todo con el dinero, y tendremos Miami, no La Habana; tendremos el capitalismo, no tendremos jamás el socialismo, y ni soñar siquiera en el comunismo”.
¿Por qué es la miseria la razón de ser del castrismo? La pregunta pende hasta el presente como un absurdo a la vez despiadado y necesario.

domingo, 6 de mayo de 2018

la verdad sobre el hecho


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"En verdad ciertamente, lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo"-- Hermes Trimegisto: La tabla esmeralda

este post tiene que ver con lo que se le pide a la verdad.

sabemos que cierto y falso son enemigos opuestos. ¿pero acaso lo falso no es también un hecho, resultado, posibilidad que termina siendo necesaria?

por tanto, puedo sugerir que lo "falso" es cierto.

la verdad, de entrada, no puede ser una parte de nada. la verdad es un estado general.*

claro está, deseamos concretar esta generalidad sinóptica, hacerla sólida.

ahí llega el hecho y toca la puerta. véase que el problema fundamental del hecho es que todo hecho es cojo, es decir, está por hacerse.

el hecho se cuelga. 

el hecho, literalmente hablando, no ocurrió. supongamos que el hecho "empieza cuando ocurre" u "ocurre cuando empieza", pero esto no es más que una solución temporal provisional, algo así como un corte geométrico a un problema temporal. y es que somos nosotros los que [acotamos] el entorno del mismo. pero de cierto modo esto se repite: cualquiera que este sea, el entorno está "en falta". algo infinitesimal queda detrás... o ¿delante?

sí amigos, el tiempo confabula contra el hecho, puesto que el hecho no [ocurre]: el hecho ]traNScurre[.

lo insólito de todo esto es que no habría hecho sin esa cota que precisamente lo hace cojo. no podríamos referir ningún evento sin acotar un ahora entre pasado y futuro. por definición, todo hecho está condenado a su cojera.

de esta pulsante paradoja que aplica tanto a lo falso como lo cierto del hecho se proyecta la verdad que anuncio a continuación:

el hecho nunca está hecho.  

_____________
* die wahrheit ist ein ganzes ("la verdad es un todo"). en efecto, concordamos con el oscuro pietista alemán friedrich christoph oetinger (1702–82).

miércoles, 2 de mayo de 2018

Primero de mayo con Díaz-Canel de estreno

"Millones de cubanos acaban de desfilar en todas las provincias conmemorando el primero de mayo, Día Internacional del Trabajo. Al borde de 60 años de dictadura, con nuevo líder, designado de a dedo por un tirano octogenario fatigado en su laberinto, es difícil asimilar la justificación de que fueron obligados para no ser reprimidos, por parecer antagonistas del régimen, o para salvar magras prebendas."

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blogs/opi

"Cuando el 'delfín' del general Castro ocupó su cargo al frente de la isla sin remedio, fuentes periodísticas independientes entrevistaron a transeúntes que, como zombis, recorren las ciudades portando jabas para lo que aparezca, y todos declaraban su conformidad con la nueva administración como si hubiera sido el resultado de alguna votación popular."
"No parecían atemorizados, ni conminados por agentes de la seguridad en las cercanías durante sus alabanzas. Eran las mismas personas que luego desfilarían entusiastas en la puesta en escena deplorable del primero de mayo."

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"Sesenta años de dictadura totalitaria, sin respiro, han dañado irremediablemente el alma del cubano. La visión dantesca de millones de personas cantando vítores a sus verdugos, es un cuadro difícil de explicar."

sábado, 28 de abril de 2018

La miseria del castrismo (7)


Tire a un lado el trabajo voluntario, tire a un lado la conciencia, trate de resolverlo todo con el dinero, y tendremos Miami, no La Habana; tendremos el capitalismo, no tendremos jamás el socialismo, y ni soñar siquiera en el comunismo. (Discurso pronunciado el 29 de noviembre, 1987).

miércoles, 25 de abril de 2018

El charco


El dandy
El charco, el charco. No, la orilla no. Que se moje el tennis. Que salpique la vida. Mira hacia atrás. ¿El charco está más vacío? ¿Sí? ¿Y el tennis? ¿Está mojado? ¿Medio mojado? Ah, medio mojado, pues vuelve al charco. A lo que queda de vida para que salpique.

miércoles, 18 de abril de 2018

Imágenes intrusas


El Chori

Me he jugado en el casino de la vida. La gran muralla china, la oveja vegetal --a Dios gracias todo lo he perdido. A decir verdad, mi futuro está comprometido (debo pensar en la vejez). Estoy reventado y camino hacia la urna, hacia el nicho, con una diligencia asidua, aunque necesitando descansar a veces, bebiendo algún refresco, imaginando mirarlo todo desde la otra vereda. No podré satisfacer mis deseos. Comprendo que es imposible poseer. Que también la boca y el ano del universo son orificios artificiales.

martes, 10 de abril de 2018

La miseria del castrismo (6)


Nosotros no debemos traducir el dinero o la riqueza en conciencia. Nosotros debemos traducir la conciencia en riqueza. Estimular a un hombre para que cumpla más con su deber es adquirir conciencia con dinero. Darle a un hombre más riquezas colectivamente porque cumple su deber y produce más y crea más para la sociedad, es convertir la conciencia en riqueza. (Discurso pronunciado el 26 de julio, 1968).

viernes, 6 de abril de 2018

La miseria del castrismo (5)



Ya no hay nadie en nuestro país que se pueda ganar 100 pesos en un día. Es decir, ya no hay nadie que pueda ganar 30 veces lo que gana un obrero trabajando duramente. Ya no hay nadie que sin sudar la camisa pueda ganar 30 veces más que el que suda la camisa. (APLAUSOS). (Discurso pronunciado en Santa Clara, 26 de julio 1968).

martes, 3 de abril de 2018

La miseria del castrismo (4)



Lógicamente, durante muchos años y durante mucho tiempo no podrá prescindirse del dinero, pero ... la aspiración de nuestra Revolución es transformar el papel del dinero. Porque el papel del dinero en la sociedad capitalista es el de ser un instrumento de la explotación, ser un instrumento de la explotación del trabajo ajeno, ser instrumento del enriquecimiento. (Discurso pronunciado el 26 de julio de 1968).

lunes, 26 de marzo de 2018

La miseria del castrismo (3)

Es propósito del Gobierno Revolucionario apretar la mano contra toda forma de especulación, toda forma de corrupción, toda forma de parasitismo (APLAUSOS). Así que se sepa que aquí nadie, nadie podrá ganarse la vida de bergante. ¡Pero nuestro pueblo trabajador no está para sostener parásitos de ninguna índole! (APLAUSOS.) (Dicurso pronunciado en la inauguración del semiinternado Juan Manuel Márquez en Boca de Jaruco, 15 de marzo, 1968)

viernes, 23 de marzo de 2018

La miseria del castrismo (2)



En general, ¿vamos a hacer socialismo o vamos a hacer timbiriches? El sector privado vende, a través de las bodegas privadas, 77 millones de pesos, de un total de 248, 961,703 (de toda la economía nacional). (Discurso pronunciado en la escalinata de la Universidad de La Habana, 13 de marzo, 1968)

La miseria del castrismo (1)


Nosotros no creemos que se forma un hombre comunista incitando la ambición del hombre, el individualismo del hombre, las apetencias individuales del hombre (APLAUSOS). (Discurso pronunciado en la escalinata de la Universidad de La Habana, 13 de marzo, 1968)

viernes, 16 de marzo de 2018

Sun Ra: My Brother the Wind Vol. 1 (1970)



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¿Por qué recomiendo My Brother the Wind Vol. 1? Es un clásico, de lo más avanzado del Sun Ra electrónico de los 70 tempranos. Aquí usa dos sintetizadores "moog" que parecen sonar en unísono. La agrupación es pequeña para el estandar de Ra: John Gilmore, Marshall Allen y Danny Davis. A cargo del teclado, Ra elabora una ejecución sonora de ciencia ficción/jazz maravillosa, demostrando que aunque el moog iba ganaba popularidad en manos de otros artistas, nadie podía manejar la máquina futurista como el astronauta de Chicago. My Brother the Wind es un experimento único en el jazz de los 70 tempranos. No se pierdan "Space Probe" de 17 minutos. LA conclusión es que Ra es músico de músicos.

domingo, 4 de marzo de 2018

De oscares y desoscarizados


Jesús Rosado
Nos separan solo unas horas del esperado ritual de Hollywood. El Superbowl de la cinefilia americana, Una ceremonia que estará marcada en esta ocasión por el escándalo Weinstein y el movimiento de reivindicación de los derechos de la mujer en el mundo del espectáculo denunciando los abusos a los que fueron sometidas durante décadas por miembros de la élite del cine. La mirada del espectador estará fija, además de en las premiaciones, en los gestos y discursos contra una práctica que ha sido endémica en el medio y que parece tocar a su fin ante la rebelión de las víctimas.
Como ya es habitual, aprovechamos la celebración del evento para compartir comentarios y sugerencias con los adictos al séptimo arte sobre lo que agradecimos ver desde la butaca de espectador a lo largo del año, siempre advirtiendo, como en ocasiones anteriores, que por lo general mis criterios andan reñidos con la taquilla abultada, pues no hay manera que mi gusto y el de mi compañera sucumban al entretenimiento si no hay una propuesta en serio proyectada en la pantalla.

De piezas made in USA no hay mucho de que hablar en 2017 hasta que no comenzaron los estrenos del último trimestre, cuando la industria se dispone a preparar el terreno electoral de los filmes potencialmente concursantes.
Pero, gracias a Dios, en la primera parte del año aparecieron filmes, algunos llegados a estas orillas con cierto retraso, como por ejemplo El Rey Tuerto (2016), pieza teatral del español Marc Crehuet, adaptada magistralmente al cine por el propio autor, cuyo argumento gira alrededor de una cena en donde involuntariamente se encuentran  un perturbado miembro de las fuerzas antidisturbios y una víctima al que le saltó un ojo. Crehuet con el apoyo de impresionantes actuaciones logra recrear una atmósfera claustrofóbica tal que nos va hundiendo gradualmente en la profundidad de nuestros asientos.
Otra muestra de buen cine visto en el 2017 temprano fue El Ciudadano Ilustre (2016), comedia dramática argentina dirigida por Gastón Duprat y Mario Cohn, la historia de un flamante escritor que ha logrado obtener el Premio Nobel y que en algún momento es invitado a su pueblo de origen para ser agasajado. La dupla Duprat-Cohn expone con tal dominio de la construcción dramatúrgica el choque entre cosmopolitismo y nostalgia en el ego exuberante de un intelectual exiliado que indiscutiblemente la película se convierte en una las obras citables del cine argentino reciente.
Un título que nos sorprendió en esta primera mitad del 2017 fue Los Últimos de Filipinas (2016), filme del realizador español Salvador Calvo, con un elenco de lujo y una factura impecable. Relata los avatares  de un destacamento español sitiado en Baler, en la isla filipina de Luzón, por insurrectos filipinos revolucionarios, durante 337 días. Y decía que resultó una sorpresa por el nivel de madurez que muestra como pieza del género épico dentro del cine español. Nada que envidiarle a la logística hollywoodense.

Por último, de este primer periodo, solo falta mencionar a Maudie (2016), coproducción de Irlanda-Canadá, dirigida por Aisling Walsh, filme biográfico sobre la pintora primitiva de origen canadiense Maud Lewis, un filme no exento de imperfecciones pero realizado con pasión y en el que destacan las actuaciones de Ethan Hawke y, sobre todo, de Sally Hawkins, quien desde su actuación en la comedia Happy-Go-Lucky ha venido consolidando su carrera. Si quieren apreciar su mejor performance este año acudan a su Maudie y no a la edulcorada Elisa Esposito de The Shape of Water.
Y hablando del filme de Guillermo del Toro, sabemos que este híbrido de Creature from the Black Lagoon (1954), El Hombre Anfibio (1962) y Let Me Hear You Whisper (1969), se vislumbra como la gran acaparadora de galardones si es que las acusaciones de plagio a los realizadores de la última de las predecesoras citadas no enturbian el criterio de la Academia. La película de Del Toro, sin dudas agradable a la vista, cumple con los requisitos de la meca del cine comercial, pero se empequeñece, en mi opinión, ante la monumental Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (2017), cinta independiente producida y dirigida por Martin McDonagh, sobre la historia de una madre que pugna ante las autoridades por hallarle respuesta al asesinato irresuelto de su hija. El estilo de McDonagh y la actuación de Frances McDormand (un Oscar incuestionable) se funden en una pieza de brutal belleza.
De nuestras predilectas del año la única posiblemente que gane algún Oscar sea esa. El resto de las  favoritas viajan fuera de vagón. Son desoscarizadas. Las enumero:

-       Mundbound (2017), drama sureño que ilustra de manera cruda el convulso racismo en los años 40 en una población rural en la región del Mississippi. Obra con una extraordinaria actuación de conjunto y en el que la fotografía de Rachel Morrison ejerce un rol protagónico.

-       The Florida Project (2017), filme en el que su realizador Sean Baker logra con su dirección de actores un trabajo envidiable por parte de los niños que llevan el peso del retrato de una realidad marginal que al cine comercial le resulta incómodo llevar a la pantalla.

-       Hago un paréntesis en Detroit, obra dirigida por Kathryn Bigelow, que es uno de los dramas sociales del 2017 que hay que forzosamente ver. Basada en los disturbios de 1967 en Detroit, la película está sólidamente construida hasta antes de los diez minutos finales en que sucumbe a un tratamiento convencional del desenlace. Una verdadera lástima que la falta de originalidad en esos minutos haya opacado una trama que se hubiese convertido en un clásico. Y conteniendo, además, la actuación arrasadora del Will Pouter, una de las memorables del año

-       The Killing of a Sacred Deer (2017), drama psicológico de horror, escrito y dirigido por Yogos Lanthimos, inspirada en la tragedia griega Ifigenia en Áulide de Eurípides. Lanthimos guía a los actores a poner en práctica la técnica del extrañamiento de Brecht, reforzando la atmósfera enajenada del filme. Convincentes actuaciones de Colin Farrell y Nicole Kidman, aunque son devorados por el talento del joven actor irlandés Barry Keoghan. La fotografía es una de las más logradas en el año. El filme es perturbador de principio a fin. Lanthimos explora con maestría el juego de culpas, mentiras y falsa moral en una familia adinerada y lo hace apelando al sentimiento intenso que provoca lo terrible por suceder.
Está última es mi favorita.
Como pueden apreciar por las predilecciones, este comentarista corre el riesgo de quedarse inexorablemente sin estatuillas.