martes, 16 de enero de 2018

Dime que no te acuerdas


Carlos Michel Fuentes

Regresamos cansados en medio de la noche. Habíamos estado bailando sin parar desde que la lluvia y las olas que rompían salvajes contra el muro nos impulsaron dentro del Parisien. El club estaba repleto como siempre. El portero me reconoció entre la gente que se amontonaba en la puerta intentando entrar a toda costa, me hizo una seña y tomados de las manos con las ropas pegadas al cuerpo, resbalando entre las protestas y los empujones nos vimos dentro sin importarnos nada; en la mesa habitual de la esquinita con el cenicero de hierro con aquel marinero borracho recostado a la farola y la lamparita sobre el mantelito colorado con el agujero de cigarro que rodeaste con el sudor de tu trago. Yo pedí mi ron a las rocas como siempre y tu mezclado con soda.

La orquesta ya llevaba un rato tocando y nadie aún se decidía a bailar, fuimos nosotros los primeros- ¿recuerdas?- te tomé de la cintura y no te solté más, sudamos y el sudor volvió a empapar mi camisa y tu falda, reíamos, nos besábamos. El chino me saludó con la trompeta desde el escenario y tú le lanzaste un beso y yo busqué tus nalgas suculentas e inabarcables con mis manos y las apreté y te atraje hacia mí y nos besamos nuevamente pero con los ojos cerrados esta vez.

No puedo olvidar que aquella noche llegaste sin zapatos a la casa, que perdiste un tacón subiendo la loma de Paseo, que orinamos juntos en una acera oscura y vimos el brillo de la luna reflejado en los surcos de orine corriendo entre las grietas.

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jueves, 11 de enero de 2018

La mirada indiscreta de Alejandro Ríos


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La  mirada indiscreta de Alejandro Ríos, publicado por la Editorial Hypermedia fue presentado en la Feria Internacional del Libro de Miami, 2017.  Desde la columna online en el Nuevo Herald y su popular programa de televisión en AmericaTV (homónimo al título del libro) Alejandro ha cimentado un estilo de cronista exiliado y del castrismo, desde el exilio. 

La mirada comenta con atención, candidez y agudeza. El autor elogia cuando se hace necesario y le canta las cuarenta al más pinto cuando viene al caso. La "indiscreción" de Ríos es bienvenida. Se alimenta de una red "secreta" de artistas, directores de cine, actores, escritores y periodistastanto en Cuba como en Miami que el autor viene cultivando durante años.

Ríos aborda su vida, el barrio de la niñez  que Castro mostraba a delegaciones extranjeras  o de cuando llegó al preuniversitario a enterarse que los mejores profesores habían sido expulsados por motivos políticos. De sus días en el campamento Venceremos "donde fuimos diseccionados como insectos". Del primer intento (fallido) para entrar en la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana. Desde la tercera persona Ríos es el cronista del absurdo castrista. Detalla la anomia de la Habana comunista de los 70 y 80, su rigidez ideológica, las prebendas entre "pinchos", la depravación de la elite castrista y los excesos sistémicos del sistema.

Con Ríos el lector se siente a gusto, será porque rescata la memoria de nuestra generación, o porque detalla el simple día a día en una mezcla sui generis de autobiografía, sátira y folclor. Cualquiera que sea el tema, política local, música, cine o historia, la mirada crítica de Alejandro absorbe al lector. La mirada también se tiende sobre el presente exiliado e isleño. Alejandro comenta la actualidad con perspicacia y una vena elegante que no moraliza (el cinéfilo nunca se pasa) y aún llama las cosas por su nombre.

La cuidada edición ofrece 600 + páginas que se leen como un inventario cultural de la última década. Aquí  algunos ejemplos:

De fraseo entre poético y folcrórico:

"Qué país tan perturbado el nuestro, inmerso en una realidad casi irreal". (País disfuncional)

"Meter miedo siempre ha formado parte de la naturaleza de la bestia". (Parcelas de miedo)

"El ambiente de la cultura cubana se espesa de contradicciones y tropelías". (Debacle cultural)

De título a emblema:

"Sin Miami no hay país". (Sin Miami no hay país)

"¿Y la Dictadura? Bien, gracias". (¿Y la Dictadura? Bien, gracias)

Del retruécano histórico:

(Amaury Pérez): "siempre quiso ser Barry Manilow, lo cual resultaba incongruente y diversionista con la Nueva Trova". (Aquí y allá)

De la realidad presente o pasada:  

(Río Almendares) "...se informa que las maltrechas fábricas habaneras descargan sus desechos químicos en su acompasada corriente destruyendo todo lo que encuentran a su paso. (Medio Ambiente)

"... agudas carencias que nunca llegan a la hambruna africana... pero que incapacitan para considerar la libertad como un concepto respetable y posible". (Los sobrevivientes)

(Cintio Vitier) "... debió pensar que no tenía madera de mártir no obstante su acendrada fe y comenzó a abdicar de algunas de sus creencias, sobre todo políticas, como había hecho su concuño Eliseo Diego..." (La conversación de Cintio Vitier).

"Alamar fue uno de los grandes despropósitos urbanísticos de los años setenta" (Requiem por Benedetti)

"Como si fuera hoy, en la deleznable bandeja de aluminio, todavía observo el potaje de chícharos más improcedente que he debido degustar en mi vida". (Bullying socialista)

De la especulación antropológica:

"Desestimar el disfrute de la desnudez en Cuba fue siempre una filosofía «contra natura»"
(Cuerpos cubanos en bandera).

(El escritor Reynaldo González lamentándose) "En medio de floreos y humor, elude nombrar, siquiera, una de las causas de tal debacle en el supuesto país más culto y alfabetizado del mundo. Habría que preguntarle al intérprete del Chupi Chupi llegado recientemente a Miami para estrenar El Pipi." (Debacle cultural)

 "Cine cubano de policías y funcionarios corruptos, prostitución como retrato de familia, indigencia, desesperanza, mercado negro, absurdos rayanos en el surrealismo, insolidaridad en un mundo de pobreza sin fin ni salida". (Lechuga y melaza)

"Que el implacable dictador termine sus días delgado como un esqueleto flotando en una Yumurí y el cabello en desorden resulta ser una de las más curiosas y bienvenidas paradojas de la historia". (Higiene personal).

(Mujeres cubanas protestando en el parque de la Fraternidad) "La pasta de oca, la masa cárnica, un dentrífico con sabor a marisco, la soya contaminada, el aceite rancio, frijoles duros como balines, el Granma haciendo de papel sanitario y pedazos de toallas hervidas interpretando almohadillas sanitarias femeninas". (Fraternidad)

 Hay para todos los gustos, pero deben leerse Vals para un millón, Ciudad del cine, Amor crónico, Submarinos amarillos, Mendigos de la modernidad País disfuncional.  

La Mirada indiscreta de Alejandro Ríos es de lo mejor de lo nuestro. 

domingo, 7 de enero de 2018

Manifiesto Nuestro Tiempo, La Habana,1951

José Mijares, Sin título, 1956

El afán creador implícito en el hombre, al tomar en nuestro medio la suficiente fuerza de presencia, ha motivado que concentremos nuestros esfuerzos para hacer realidad lo que como nueva generación cubana creemos deber histórico: la preservación de los valores logrados y la divulgación de aquellos que apuntan su importancia vital. Nuestra estética es la de un arte americano, libre de prejuicios políticos o religiosos, enaltecido por encima de concesiones, que sea síntesis de lo que estimamos vigente y permanente en América. No nos interesan ni la oscuridad muerta ni la endeblez académica, sino una estética tan infinita como el hombre mismo. Surgimos para traer el pueblo al arte, acercándolo a las inquietudes estéticas y culturales de nuestro tiempo, precisamente ahora en que, intuyendo ya estas realidades, demanda un vehículo que le permita palparlas y asimilarlas para su más rápida formación y madurez cultural. Para desarrollar esta labor, mantendremos un centro de arte y cultura permanente, que ofrecerá teatro, música, cine, ballet, exposiciones de artes plásticas, conferencias, y editará, las manifestaciones literarias, poéticas y filosóficas que produzca nuestra generación. Somos la voz de una nueva generación que surge en un momento en que la violencia, la desesperación y la muerte quieren tomarse como únicas soluciones. Nos definimos por el hombre, que nunca está en crisis, y por su obra, que es su esencia permanente.*

[Firman] José Mijares, Adoración G. de Chávez, Rafaela Chacón, Nardi Enriqueta Farías, Carilda Oliver, Juan Blanco, Harold Gramatges, Rolando Gutiérrez, Delia Fiallo, Sabá Cabrera.

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*Nuestro Tiempo, No. 1, 1951, p. 1.

miércoles, 3 de enero de 2018

Todo estado es por naturaleza opresivo


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Repaso el libro de Giorgio Agamben Stato de eccezione (2003), y quisiera brevemente contrastar algunos puntos:

El tratado de Agamben penetra una "tierra de nadie entre el derecho público y el hecho político, entre el orden jurídico y la vida".  

Habría que empezar con el término Ausnahmezustand, bautizado por el jurista y filósofo político Carl Schmitt (en español es conocido como Estado de sitio).  

Para Agamben, la excepción se remonta al adagio latino necessitas legem non habet, o "la necesidad no tiene ley". Es decir, la necesidad parece causar su propia ley. ¿Pero pare la necesidad una "ley otra" o se trata de la misma?

(Desde lo puramente jurídico) ¿Qué justifica que lo antes ilícito se haga lícito?

Agamben aborda un enrevesado metafísico a través de la idea de "violencia" en Walter Benjamin. Cuando el "poder" (Gewalt) se atribuye a sí el invocar la ley fuera (Ausserhalb) de la ley (tal pareciera que se trata de una exploración de espacios posibles, lo que debe aceptarse en todas sus modalidades), Agamben cita: "... la soberanía es un espacio de decisión extrema" (p. 54),  o "... la violencia está fuera de la ley" (p. 52). Obsérvese la apelación al espacio en Agamben, y esta aproximación topológica de Agamben apunta entonces a lo legal/axiológico (volveremos a esto luego).

¿Y por qué Benjamin? En su ensayo Zur Kritik der Gewalt ("De la crítica a la violencia") el crítico judío-alemán define dos tipos de violencia: primero la Rechtsetzend (o mítica), la otra, Rechtsvernichtend (o divina). El punto es la ley en sí contiene un origen violento. Aunque no es nuestro propósito meternos en el enjundioso ensayo de Benjamin, hay que reconocer que Gewalt es inherente a la esfera ético/legal, de ahí que pronuncie: "el propósito de una crítica a la violencia es exponer la relación existente entre la ley y la justicia". 

La discusión tiene otro ángulo dentro del marco legal/positivista que sugiere otro espacio alternativo, diremos ahora, ()dentro y fuera() de la ley.  La jurisprudencia puede dividirse en dos bandos: naturalistas y positivistas. Un naturalista emblemático como Aquino estima que la ley debe aspirar a lo ético (lo moral). No, diría el positivista: la ley no tiene (que tener) un fundamento moral. 

¿Cómo?

La ley es un sistema coherente de aproximaciones que se atiene a su propia estructura. El conocido tratado de H. L. A. Hart The Concept of Law (que debía ser más estudiado) deja claro que el derecho positivo no niega que pueden haber derechos justos e injustos, pero la validez de una ley no afirma ni niega lo moral.

Ahora viene a mano la definición del jurista canadiense Leslie Green:
Si una sociedad tiene un sistema jurídico que depende de la presencia de ciertas estructuras de gobierno, y no en la medida en que satisfaga ideales de justicia, la democracia, o el imperio de la ley. Esas leyes en vigor dependen del estándar social, de sus disposiciones legislativas, decisiones judiciales, de sus costumbres sociales.
Falta el meollo del asunto:
(...) el que una política sea justa no es razón suficiente para suponer (o dudar) que es eso lo que determina la ley.
Imagino el estupor de mis lectores naturalistas (es una posición generalizada) ante esta definición aparentemente arbitraria. Y es que uno supondría con el naturalista legal, que la ley debe expresar una simetría (¿no es eso lo que llamamos justicia?).

No necesariamente, replica el positivista. Es suficiente que el derecho sea definido como conjunto de normas dictadas por seres sociales (arbitradas por un soberano) a través de esa maquinaria llamada ESTADO, mediante procedimientos formalmente válidos (decretos, legislaciones, etc), con la intención de someter la conducta humana a un cierto orden disciplinario que coadyuve el acatamiento de dichas normas.

De ser así, y volviendo a Agamben, tendríamos que lejos de ser la excepción, el estado de sitio ES el estado preponderante: (eso que) prevalece, o tiene cualquier tipo de superioridad respecto a aquello con lo cual se compara.  

Mi conclusión sorprendería a Agamben, y no es que el filósofo italiano niegue que el estado de sitio es preponderante. El asunto es que su tesis presenta fisuras temporales: Agamben enfoca la preponderancia del estado de sitio como algo reciente, como degradación de la modernidad (precisamente este es el punto de Benjamin, el Benjamin más cínico, el tardío). ¿Hubo algún origen del estado que fuera distinto?

Haré la pregunta más directa: ¿Debe definirse un estado jurídico para que exista su excepción?

Aunque se remonta a la Roma imperial (cuando se analiza en llamado iustitum en el capítulo 3),  Agamben se concentra en el siglo XX, particularmente con Schmitt y otros juristas alemanes. Es un análisis del estado de excepción dentro de la modernidad.

En 6.10 escribe:
(...) el propósito de esta investigación es --y en la urgencia del estado de excepción en el que vivimos-- traer a la luz la ficción que gobierna este arcanuum imperii (secreto del poder) por excelencia de nuestro tiempo. 
¿De "nuestro tiempo" o de cualquier tiempo? Agamben no responde.
(...) este es esencialmente un espacio vacío (...) esto no quiere decir que la maquinaria no es efectiva, por el contrario, lo que tratamos de demostrar es que su función no ha sufrido interrupción desde la Primera Guerra Mundial, pasando por los fascismos hasta nuestro tiempo.
El "nuestro tiempo" agambenianio es un espacio a la deriva, envoltura geométrica fuzzy, no acotada.

¿Es Ausnahmezustand necesariamente dependiente de un "estado de derecho"? No he encontrado una respuesta clara a esta pregunta. Y es que Agamben necesita para su tesis que la "excepción" sea anomia

Pero la idea misma que usa Agamben es redundante. "Anomia" significa ausencia de ley. Repito: Agamben acepta implícitamente que la permanencia del estado de sitio es una contradicción, o una degeneración.

Puede percibirse dicha tensión en el análisis que Agamben dispensa al jurista alemán Theodor Mommsen en el capítulo 3 cuando escribe: "... es sorprendente sus inconsistencias y vacilaciones" (de Mommsen), pero el caso es que Mommsen se acerca a ciertas aristas positivistas en su célebre Römisches Staatsrecht, 1899 (acaso el mejor tratado de historia de la jurisprudencia de la Roma antigua en existencia). Agamben le reprocha que tratando de definir los límites de la excepción, se haya quedado "de este lado", (de nuevo el espacio) es decir, dentro (de la excepción) de la ley.

Pero no me parece exacto.

Está claro que como jurista de fines del siglo XIX Mommsen trate de racionalizar la excepción romana (el nombre es iustitium, o suspensión de la ley) desde la jurisprudencia del siglo XX. A la vez, Mommsen no es capaz de percatarse de la superposición de paradigmas que su análisis implica, lo cual, de por sí, crea una disonancia conceptual (algo que Agamben observa). Ahora algo más tenue: el propio análisis de Agamben presupone que la idea de iustitum  es comparable a la de Ausnahmezustand en pleno siglo XX. Pero ¿no es presuponer una continuidad entre istitium y Ausnahmezustand que la excepción es preponderante?

¿es Ausnahmezustand un estado necesariamente vacío dentro la ley? Creo que Agamben diría que que sí. Escribe: "la suspensión desafía el concepto límite de la ley", (p. 4).

La tesis de Agamben presenta insuficiencias topológicas. Y es que el espacio de la excepción tiene lugar "dentro" y "fuera", aquí (sugerido por la paradoja de Stephen Smale):


Ahora bien, ¿cómo explicarla argumentativamente? Primero, con la ley, no hay contradicción en la "contradicción". Lo que se dice es figurativo. La "suspensión" de la ley no está "fuera" de la ley. Sucede que está "dentro" y "fuera" de la ley.

Aunque pareciera que la ley es una acción del poder, o un efecto de aquel, la realidad es que el poder y la ley son funcionales e inseparables:  No hay ley sin poder ni poder sin ley. 

Aún, la ley no es maximum principium. Es simplemente aproximación causalmente operativa. Aquí necesitamos la ayuda no de un jurista, sino de un escritor absurdista como Franz Kafka. La facultad que reina no es la razón, sino la imaginación. En Ante la ley aprendemos que la ley existe de modo nominalista para cada para cada caso (la interpretación de la ley desde Kafka se merece un análisis aparte).

En efecto, lo kafkiano es un espacio ]absurdo[ dentro y fuera de la ley.

Debe quedar claro que la preponderancia del estado de excepción conlleva un resultado generalmente opresivo.

Llegamos entonces al mismo principio de la teoría política. ¿Puede el estado no ser opresivo cuando la ley prueba una y otra vez su tendencia a estar dentro y fuera de sí?   

Parece una pregunta salida de un paraíso ideal, naturalista. Y el juris positivista responde: Todo estado es, por naturaleza, opresivo.

¡Bienvenido al mundo del ser humano!

lunes, 1 de enero de 2018

El poder del Pop es poder o se trata de otra ilusión efecto Op? (2da parte)


Ramón Williams

1r0 Las causas requieren fondos además de agallas y conciencia evolucionaría, o no? Un protagonista de protesta tiene tiempo para acicalarse con los colores de la guerra y así de cool y mortalmente herido (o casi) clavarse en las retinas durante los fuegos, gritos, balas y lances de la tarde, de los que harán balance múltiples noticieros de las ocho? Es fácil de encontrar un héroe auténtico sin manía de grandeza, uno que no quiera, a costa de la multitud, “dejar un hermoso cadáver” o perpetuarse absuelto por la Historia?

* Por qué un cúmulo de entes mortalmente hambrientos en remotos parajes de petróleo no tiene esa pegada sensual de los héroes petroleros del Nuevo Mundo?
* Será que cambió la moda y las tribus urbanas trocaron tambores del Sudán por teléfonos inteligentes que abonan a compañías astutas?
* Qué hay detrás de una marca, de un logotipo?
Aparte de un optimismo incongruente, qué podemos leer en un post-revolucionario octogenario vistiendo Adidas junto a tomates verdes en el fondo de la imagen televisiva?
* Puede ser el héroe un mal humorista, un cínico?
* Por fin La media es o no es el Mensaje?
* Cuántos notan que a cada rato algo huele mal en la opinión pública? La opinión pública es la opinión media? Quién se tragó la media? Son refractarias las mieles del Poder?
* Será que no son mieles si no resina petrificada que permite a seres diminutos ser parte de alguna joya en el tiempo histórico?

2do En una línea de tiempo mítico alterno, nadie ve a Narciso arrojar un coctel Molotov a las aguas para borrar su rostro? No llega nadie con la fuerza que requiere destorcer los simbolismos? A nadie se le da bien iluminar, sin enamorarse del acto y distraerse consigo mismo, perdido en la paja de una tienda de lámparas? Podrán los antihéroes sobrevivir la tentación de inclinarse demasiado sobre ese espejo ámbar donde se hunden y del que emergen las protestas, las segregaciones, las revueltas, las secesiones, las secreciones, las revoluciones? Aparte de los dobles a-gentes y de los dobles de los héroes, hay héroes dobles en simultáneo?

Pueden espías nobles, traidores arrepentidos, actores super-verídicos, héroes erectos y patriotas verosímiles verse las caras a través del espejo en la gran sala de interrogatorios que parece ser la Historia? Son aceptables (acaso lavables) los secretos sucios de los héroes? De ser así, cuándo se desclasifican, quiénes lo pueden hacer (quiénes califican para descalificar?), con qué deter-gente y para qué pureza? Nunca fuman los héroes que inspiran, sólo aspiran? Qué y a qué aspiran? Qué salvan y por cuánto tiempo? Si son editables los errores y horrores de los héroes, puede alguien protestar la decisión sobre la edición, a quién?

Hay alguien a cargo y con un cierto gusto ahí, en la sala de diseño social, detrás del escenario de las protestas y las revoluciones, o resulta que el aspecto estético de estas es aleatorio, nunca intencionado, descuidado, barbudo si no enmascarado? Es cierto que tras la máscara las personas protesters se desentienden de las cámaras y que los héroes prefieren el anonimato al asecho de los antihéroes en las nuevas sombras? Ignoran los protesters que sus vidas en juego alimentan las llamas de un Reality Show a gran escala, entre lo histórico y lo histriónico, entre las especulaciones de la bolsa y los ratings de audición de las tele-emisoras? Los héroes no han visto nunca películas de héroes?
* las agencias de inteligencia y a otros gatos de cuarto oscuro no les importa el poder (el papel, el celuloide) de mil imágenes, lo mismo fijas que en movimiento, de cualquier movimiento?
*Cabe un artefacto depresor (represor?) sónico en una caparazón de cámara de TV que filma una protesta a punto de ebullición anímica?
*Será del todo disimulable un artefacto sónico animador que apunte a una plaza donde cientos de protesters sufren pero marchan bien organizados, tranquilos, casi conformes, casi con el puño en alto? Está por asomar la tecnología que permitiría ese control o es ya remota? El aletear de una protesta en Petrolandía dispara los precios del crudo mundial…y, al otro lado de algún mar, el crudo mundo dispara ráfagas para tranquilidad y/o muerte de cuántos? 
3ro Dejó de ser el Poder una estrategia en juego? Nadie usa ese saber para nada más que escribir textos sobre la Geopolítica de las conspiraciones? Por qué no basta el terror natural de las mentes?

4to Nadie recuerda que el futuro de las revoluciones ya ha pasado? Acaso recordarlo pudiera despertar al protester de la inconsciente inconsistencia, la mediata debilidad de sus metas y llantos, en la cuna mediática de su firmeza? Se aniquila así al héroe antes de nacer? Asistimos a la apertura de una era de Devoluciones, comenzando por la libertad? Será que la protesta tiene un fundamento cuántico y su aspecto de práctica social es sólo el antifaz de una realidad todavía más compleja, algo como una Eidética fractal que no perdona limbos y sobrepasa las dualidades?

5to Por otro lado, es posible y deseable un mundo sin protestas? Qué puede significar la ausencia de protestas, además de la extinción de los protesters y, por tanto, el fin de la inconformidad como derecho más que humano? Felicidad comunal o el reino de un descomunal aburrimiento en masa? Un meteorito daría al traste con última protesta? No sería tal meteorito un abuso de algún tipo de poder imposible de protestar ni en las iglesias?

6to ¿Se vende video cámara digital Hero Pro III a prueba de golpes, estados alterados, tinta china, salpicaduras de sangre, juego de lágrimas y gases lacrimógenos: Alguien la lleva? ¿Quién quiere escapar del Ingenio?

¡FELIZ 2018!