Tuesday, January 31, 2012

el espacio del poder


en miami bourbaki, un análisis del espacio del poder. en uno próximo hablaremos sobre el espacio de la resistencia.
... el poder es efectivo porque lo toleramos, dándole legitimidad en tanto nos protege (cual supouesto ente estabilizador) de un supuesto caos. el sujeto moderno ha sido colonizado por "nuevos métodos cuya operación no está garantizada como derecho, cino como técnica, no por ley, sino por normalización, no por dastigo, sino como control, métodos todos empleados a todos los niveles más allá del estado y sus aparatos."

Carmen Herrera@Lisson Gallery, London

Carmen Herrera (La Habana, 1915)


Del 1 de febrero al 3 de marzo de 2012

Lunes a viernes: 10:00-18:00 h.
Sábados: 11:00-17:00 h.

Lisson Gallery
52-54 Bell Street
London, NW1 5DA

http://www.lissongallery.com/
contact@lissongallery.com

Monday, January 30, 2012

El demonio de Lizst



La famosa Totentanz de Lizst es un tema con 6 variaciones. Abre el "Dies irae" y se suceden secciones canónicas y de fuga. Lizst presenta un pianismo virtuoso de contrapunto caprichoso, reiterativo, por momentos obseso, de sonido orquestal con filigranas delicadísimas y rapidísimas, bajos de sonido percusivo, metálico, concreto. Es la apoteósis de un romanticismo al borde de la modernidad. La interpretación, a cargo de la ucraniana Valentina Lisitsa es una revelación de furor y genio.

Sunday, January 29, 2012

Con el pie en el estribo

Ilustración de Domingo Orejudos (1933-1991)
Ramón Alejandro

Querido Antinous:

Como toda la gente de mi edad sufro de insomnios. Y una buena parte de esta madrugada la pasé dialogando contigo, o imaginando que dialogaba, porque realmente me la pasé hablando conmigo mismo. Como es natural, a ti te preocupan mucho las mujeres. Como la mayor parte de los varones, las entiendes poco y mal.

De ahí pasé a considerar que yo pretendo conocerlas mejor y preguntarme el porqué de esta pretensión. Y tuve que internarme en el cálido ámbito de la mentalidad cubana y su concepción particular de los dos géneros. Te veía a ti como modelo de hombre logrado, y junto a ti como figura central y catalizadora de nuestros mal disimulados deseos, estábamos dos hombres malogrados, fallidos, según el criterio rígido y excesivamente jerárquico de nuestra sociedad insular. El macho viril es la flor y corona de la creación. Una buena parte de la fascinación que tú nos provocas a ambos viene de la envidia que te tenemos de ser tan soberanamente varonil. Yo no me avergüenzo de decirte que hubiera preferido, de haber podido escoger mi destino, ser un hombre hecho, derecho y mujeriego y templarme a una infinidad de hembras dejándolas satisfechas como tú dices haber dejado a tu última pareja. Jerjes y yo estamos en el sótano de esa jerarquía tan cruel, como dos intentos de ser hombres, siendo tan sólo dos eunucos, es decir, lo más bajo dentro de esa escala de valores. Capados.

Nacidos para complacer los instintos dominadores de los individuos plenamente dotados de todas sus facultades. Completos. Entre esa cúspide en la que tú resplandeces y nosotros dos, están por medio en sendos escalones descendentes e intermediarios las mujeres hechas y derechas, y las lesbianas que son mucho más consideradas por el vulgo que nosotros, los invertidos, por tener algo de hombres. Jerjes pretende estar contento de ser un ente asexuado y creo que nunca ha gozado de su cuerpo ni al derecho ni al revés. Una especie de ángel, ectoplasma, o aguamala muy en concordancia con ese neoplatonismo que profesan los católicos a falta de una filosofía más concreta. Esto también le toca por su procedencia social. Sacarócrata empedernido y más español que cubano, criado en una pequeña ciudad de provincia como Sancti Spiritus. Ni chicha ni limoná. Fue protegido por una estructura familiar bien constituida de los efluvios corruptores de nuestras calles populares con sus esquinas donde se elaboraba al inclemente sol cotidiano la filosofía sexológica de la plebe blanca, negra y mulata.

En cambio yo, surgido de la pequeña burguesía de Santos Suarez, parangón del medio pelo. Hijo menor de una familia destruida por la muerte prematura de una madre enferma, no tuve tiempo de escoger. Antes de darme cuenta ya estaba identificado por los muchachitos de mi barrio como afeminado, criado por una madre infeliz que aceptaba mansamente los maltratos de su rudo marido asturiano, y por mis hermanas, tías, y primas que con su excesivo cariño quisieron compensar el rechazo que mi padre me hacía. Cuando murió mi madre toda la familia se dispersó, porque mi padre se casó con una holandesa y se desinteresó de todos nosotros. Sin nadie que me protegiera de la ferocidad de los varoncitos del barrio. Me desgraciaron, como se solía decir de la mujeres a las que un novio desconsiderado les robaba la virginidad antes del casamiento, demasiado temprano. Así sometido al brutal placer de los bugarroncitos de mi cuadra, aprendí a gozar como una hembrita y quedé totalmente convencido de serlo. En ningún momento pude darme el lujo de sentirme varón. No hubo ambigüedad ninguna en cuanto a mi género. Me repetían al oído que yo había nacido exclusivamente para tres cosas; mamar, dar el culo y pagar por esos favores. Cuando llegó mi adolescencia comprendí plenamente el triste destino que me habían trazado, quise suicidarme. Pero no tuve el valor de hacerlo. Opté por gozar lo implacable de mi papel secundario y seguir obedeciendo a la sociedad. Tuve que cargar con la cruz de resignarme, no sin esporádicos momentos de rebeldía que finalizaban inevitablemente en el ridículo más humillante, a los dictados del maldito placer al que me habían condenado.

Hoy he logrado hacerme una máscara. Fingir ser feliz de ser tal como soy. Pero hice un último intento casándome cuando tenía treinta y un años, para muy pronto comprender que no podía darle a mi mujer lo que tú le diste a esta última aventura femenina, como seguramente le has dado a toda la larga lista de amantes anteriores. Mi mujer tuvo que buscar en otros hombres lo que le hacía falta y le tuve que dar permiso de hacerlo. Juzgué que no tenía derecho a privarla de su felicidad sensual y sicológica. Finalmente, tras muchos tanteos, logramos encontrar un arreglo mutualmente satisfactorio, en aquella época de revolución sexual, compartiendo los maridos con ella. Algunos se ocupaban de mí sin prejuicios, otros me permitían solamente mirar el cuadro a cierta distancia. Los más recalcitrantes me mandaban a comprarles cigarrillos o me obligaban a permanecer en otra habitación mientras se divertían. Terminé siendo tan mujer como ella ante sus propios ojos. Hicimos tantos excesos de alcohol y mariguana que casi dejo de poder pintar. Salimos de esos años completamente destruidos. Aparentemente yo más destruido que ella, convirtiéndonos a una forma del budismo tibetano que nos permitió organizar mejor nuestras vidas, y un poco tarde, intentar crear una familia pues finalmente terminamos por tener dos hijos. Míos, pues ella así lo quiso, a pesar de no gozar conmigo y pegarme los tarros sin ninguna piedad. Por eso te puedo decir que conozco la naturaleza de la mujer mejor que tú. Nos quisimos mucho recíprocamente a pesar de todo, seguramente yo la quise a ella más que ella a mí. Pasamos en total dieciocho años juntos en una complicidad total, ella nunca se ganó la vida y yo la mantuve siempre. Ciertamente la malcrié mucho. Sobre el arco de la puerta de entrada de la iglesia de Jesús del Monte, donde se casaron mis padres. Subiendo por la Calzada del Diez de Octubre. Cerca de la clínica donde yo nací y donde mismo nueve años después murió mi madre, hay un corderito pascual esculpido en la piedra. Cuando se lo señalé a mi último amante, Maikel, un joven mulato de Centrohabana, me dijo con una gran sonrisa:

¡Ah! Por eso es que tú eres tan mansito, asere. De esas locas travesuras nos quedó como regalo el entonces desconocido virus del sida, y murió a los cuarenta y un años. Perdona la biografía, no solicitada, que te estoy contando. Pero es que desde que te conocí sentí en tu persona algo que no deja de perseguirme, y que debe ser de la misma naturaleza del sentimiento que el pobre Jerjes sintió cuando te conoció tan joven en tu segundo viaje a Europa. Nos habitas de cierta manera. Remueves quizás en nosotros, según me parece, el recuerdo de aquel modelo que nos proponían como ideal y al que Jerjes y yo nunca logramos llegar a imitar. Bueno, basta de descarga por hoy.

Te quiere, tu amigo encandilado.

Friday, January 27, 2012

Neorock en Europa: The Fratellis



El pasado año posteamos una secuencia de clips de jóvenes bandas de rock establecidas en New York. La saga nos facilitó una breve muestra del laboratorio con que las nuevas generaciones reprocesan y problematizan la apropiación. Ahora vamos a mudarnos al Viejo Continente para hacer un recorrido aleatorio por lo más cool del new rock europeo. Emprendemos el trayecto con The Fratellis, un grupo indie rock oriundo de Glasgow, Escocia, que tuvo su mejor momento entre 2006-2008 cuando se le consideró en la región como la más prometedora banda emergente. Acariciados por el aura eléctrica con que los revoltosos de Liverpool cambiaron el sonido contemporáneo, los tres chicos Fratelli reverdecieron por un momento la invasión británica mezclando módulo beatleriano con dosis de punk y vehemencia del garage rock. Nos detenemos en la etapa más temprana por su cuota de energía, pues si bien en el último sencillo, Look Out Sunshine de 2008, The Fratellis intentan una proyección más atemperada y profesional, en realidad, palidecen sin rumbo en el desconcierto mercantil. Desde entonces se han silenciado. No obstante, sus primeras piezas merecen atención. Sonaron ambiciosas. Tenían alma y hambre de auge. En la selección que presentamos, extraída del célebre show de Jools Holland,  se hace notar el timbre vocal Beatle y el retozo Ringo en el cuerpo melódico. Fórmula ardua y acelerada en compases por segundo. Había talento, pasión y búsqueda. Falló la constancia. Y esto último sólo deriva en olvido. (JotaeRre)

Thursday, January 26, 2012

Nader y Simin: El naturalismo bajo el negro del shador en Teherán


“La película relata la historia de la separación, civil y respetuosa, de un matrimonio iraní, en el que Simin, la mujer, quiere dejar a su marido porque no ve futuro en su país, mientras Nader se ve imposibilitado a seguirla porque se tiene que ocupar de su padre enfermo. El abandono de Simin obliga a Nader a contratar a una mujer para el cuidado de su padre, sin embargo la situación se complica debido a las diferencias culturales con su nueva ayudante, de clase social inferior, profundamente religiosa, embarazada y víctima de un marido despótico. Todo esto ocurre frente a la perplejidad de sus hijos, niños y adolescentes, incapaces de entender del todo lo que está ocurriendo”.-- Laura Luchinni, El País. 

Amílcar Barca

Cuando alguien recomienda una película tiene el riesgo de que el otro viva con grandilocuencia o expectativa el motivo y, después, resulte que hubo más emoción en el relato de contarla que en la experiencia misma al verla. Pues bien, A Separation, (Asghar Farghadi) titúlo en inglés, no necesita recomendación pero si precaución a la hora de ir a verla. ¿Algo extraordinario en la creación formal? ¿Opresión del régimen iraní? ¿Violencia tipo primavera árabe con la oposición? ¿Fundamentalismo y crítica desde este género?. Pues bien nada de eso, si descontamos, por supuesto, que todo lo político y lo social tiene que ver con la cotidianidad en aquel país. En estos momentos, Irán, vive la incertidumbre de ser bloqueado económicamente por el mundo occidental : “Somos gente pacífica y buena”, dijo el director en los Globos de Oro al recibir el premio a la mejor película extranjera. Yo le creo, mi gran amigo en esta ciudad es persa, pero se olvidó de excluir a quienes le gobiernan en su dedicación.

Nada tan humano y difícil como trabajar, el destino, la necesidad de decir la verdad ante el mundo, la humillación ante tu marido, el orgullo, la responsabilidad ante un hijo, el amor filial, la venganza, la ira, la comprensión fraternal entre desconocidos, la falta, el arrepentimiento, el peso moral de Dios en los hombres y mujeres, la juramentación ante Él, el escenario de los ancianos que sufren Alzheimer en nuestro entorno más íntimo, la culpabilidad, la injusticia familiar, la mentira piadosa, la vergüenza… y otros sentimientos y valores, con la naturalidad y fuerza en que este film lo muestra y los universaliza.

Una anécdota, cuando mi mujer me dijo desinteresadamente en Barcelona “Podemos ir a ver Nader y Simin… Yo ya la he visto pero me gustaría volverla a ver contigo para contrastarla... ¿qué te parece?”. Como cinéfilo nunca me niego a las sugerencias que ella me brinda… pero hacía años que no me arrepentía de haber aceptado su proposición. A tal punto, que estuve pensando en irme de la sal por la crudeza del planteamiento. Aquel análisis que uno hace sobre las metáforas, los movimientos de cámara, la aportación plástica del film o incluso la crítica gestual que uno sugiere de quienes actúan tomándote un café a la salida del cine, se esfumaron. Sólo tenía ganas de tomarme una copa de coñac de un golpe. Hacía muchos años que no veía una película totalmente desnuda de pretensiones de ningún tipo, que me provocara tanto sufrimiento y rabia por el desarrollo de su historia (Ahora que recuerdo, la última vez, me pasó con Dancing in the Dark de Lars von Trier en año 2000). A Separation, no es una película que puedas recomendar con un “qué la disfruten” sino con un …“que la sufran humanamente bien”.

Aquí les facilito su visionado en el Tower Theater de la calle 8.  Su proyección estará desde este viernes 27 al próximo martes 31. Aprovecho personalmente agradecer al director de programación, por la labor en pos del buen cine independiente en esta ciudad.

Wednesday, January 25, 2012

Rashad Alakbarov, luz y sombra


El artista azerbaijano Rashad Alakbarov crea "pinturas lumínicas" proyectando/iluminando objetos densos/transparentes suspendidos por alambres.

 
Se trata de una especie de efecto/lámpara que funciona maravillosamente.


Hay dos capas de arte: el assemblage y la  proyección en la pared.

Curiosidad malsana

Ramón Alejandro

Querido Antinous:
¿Qué quiere decir eso de "veler relve" que usted ha puesto en el encabezamiento de su respuesta a mi carta?
¿Es algo ignoto en una lengua real, o un juego de palabras insignificante? Parece un retruécano.
No es capicúa.
Suena a secreto alquímico.
A cuadrado mágico.
Abre campo a especulaciones polisémicas practicamente ilimitadas.
¿Tiene algo que ver con el contenido de tu carta?
¿Tiene algo que ver con tu pintura?
¿Es tinta de calamar o bola de humo?
Dice Freud que todo ese tipo de cosa siempre quiere decir algo. Aunque yo no creo mucho en los devaneos freudianos, ya te habrás dado cuenta de que soy muy curioso. No te pido perdón por hacerte una pregunta tan tirada por los pelos para no cansarte con demasiadas delicadezas que podrían parecerte excesivamente afectadas. Es que aún no te conozco bien y no sé por donde abordarte. La confesión de que llevas una herida por dentro de tus juveniles apariencias me paraliza un poco. En el restorán me hablaste de esa última relación que te abandonó recientemente. Pero puede que ese episodio tenga más profundas raíces en las cuales sería estúpido que yo quisiera entrar a investigar tan prematuramente.
Hay que respetar al dolor bajo todas sus formas. A la amistad hay que dejarle el tiempo de crecer y es una enredadera muy sensible a todo tipo de parásito que pueda hacerla malograr.
En patines, y con un celular cacafuaca en la mano, estoy echando un tobillo para aprovechar las últimas horas que me quedan en este sitio para mí paradisíaco. Si el avión que me lleva a París, o el que me debe traer un mes después, se cayera, me quedaría sin conocerte mejor. Eso fuera una gran lástima. Esperemos que nos volvamos a ver aquí, allá o acullá. Que tu dolor no sea mortal y que mi alboroto contigo prudentemente se me pase con una frecuentación que lo haga transformarse en algo más aceptable desde el punto de vista social.
Un fuerte abrazo.
(Continuará)

Tuesday, January 24, 2012

Las manipulaciones de Ricardo Leite

Elastic Tool
Fortune
Nightmare

La memorable desmemoria de Ela Calvo

Ela Calvo, circa 1961
Ernesto González

El sitio queda por la Plaza Vieja (remozadamente nueva), y está repleto de cubanos y extranjeros. Llegamos cuando el espectáculo iba por la mitad, es parte del proyecto Tradicionales de los 50 con el Conjunto Roberto Faz y voces setentonas que suenan como acabadas de estrenar. Nos envían a una especie de ático (o BBcoa cubana), donde tampoco quedan mesas, y al instante nos llama la atención una voz que canta abajo.

Es Ela Calvo, ochentona, desgranando un bolero con idéntica fuerza a la que desplegaba tres décadas atrás en el Patio del Habana Libre (y quién sabe en cuántos patios más), y con la cual nos volcó los tragos a mi acompañante y a mí durante una de esas noches habaneras descargosas.

No recuerdo bien con quién estaba, creo que era un gran amigo ya fallecido, pero hubiera podido ser algún amante reciente, uno permanente o alguno ocasional. No importa. Algo nos vio aquella Ela, que la atrajo hasta nuestra mesa de dos a cantarnos y a agacharse hasta estar perfectamente a nuestro alcance, a decirnos la letra de cualquiera de esas canciones que hacía suyas.

Y parte de esa fuerza cantadora nos viró los vasos de tom o roncolen, tragos de moda que mi acompañante y yo habíamos relegado para inclinarnos hacia una Ela visitadora. El gesto de la intérprete al disolver nuestra triada cómplice e inesperada, removió la mesa y volcó los tragos, colocando un sello de infinito recuerdo a ese instante en que la cantante nos susurró tanto de lo que no podía decirse.

Sin percatarse del hecho o reafirmándolo con una falsa indiferencia, váyase a saber, nos dio la espalda y regresó al pequeño escenario, casi a nivel del piso del local, como si esas dos o tres pulgadas de altura contribuyeran también a suscitar códigos comunes, miradas y gestos de anuencia hacia amores y desamores, hacia encuentros inconfesables, leves y falaces o profundos e imborrables (aunque inmensamente cortos), testigos y confirmadores de una diversidad incomprendida, rechazada, pero absolutamente reales e inevitablemente presentes.

Mientras se destapan mis recuerdos de adolescencia, se ha formado una conga de paso muy chévere que está llegando a nuestra mesa. Ela es la tercera en la fila, aunque goza como la primera, sandwicheada entre un cubano y uno de afuera.

Ela, Ela, grito. Y ella me lanza besos con ambas manos, me sonríe, quiero pensar que me reconoce, sin abandonar la gozadera ni el paso chévere que la envuelven. Dónde estoy, dónde estoy?, nos cuentan que pregunta una Ela desmemoriada por unos segundos, antes de recolocarse y agarrar el micrófono sin equivocar una sola sílaba del bolero, ni perder el tempo o descarrilar la melodía, qué decir de su interpretación.

Varias noches a la semana Ela termina su parte del show, conguea con el público y sale como una ventolera para El gato tuerto a cumplir su compromiso de cuarenta y cinco minutos descargosos, sin errar ni mellar, en el justo medio donde lo ha hecho siempre.

Tengo muchos negritos, nos cuentan que responde cuando le preguntan por qué no descansa.

Pero yo aseguraría que aunque solo tuviera un nieto, Ela se mantendría descargando o congueando en este lugar y en El gato y dondequiera que la llamaran, luego de ese dónde estoy que la recoloca y la relanza de nuevo en pos de la gente, volteando vasos y copas, botellas de Bucanero o de vino, platos de comida y manteles, disolviéndose entre su público en una conga de paso tan chévere como el de ella misma.

Monday, January 23, 2012

the bobby hamilton quintet unlimited: priscilla



La música del quinteto Unlimited de Bobby Hamilton está impregnada de un sonido pre-funky, cool, ultra hip, pre-disco. El combo es poco conocido, a no ser para algunos consabidos del New York de la época. Hamilton en el Rhodes, y la percusión, Mike Gipson (aka Brother Fundi) en vibráfono, percusión, la trompeta y efectos electrónicos. Hamilton nos da una noche envuelta en humo y colores rojizos y opalinos, reflejados desde el globo de vidrio suspendido en el medio de la pista .

"Guateke cubano" con Roberto Poveda


Roberto Poveda es un músico difícil de categorizar. Se conoce como compositor/trovador, pero más que eso es un músico experimental. ¿Su instrumento? La voz: trovadoresca, bluseada, raspada, muelera e intimista; ahora por una fase que llamaríamos pachoso/nocturna. No hay más que oir el bolero "Unfinished Dusk" del último disco del compositor Kip Hanrahan (sampléalo) donde "El Pove" hace alarde de una manera de cantar poco explorada en la música cubana reciente.

El Pove se mantiene activo en New York. Si están por allá no se lo pierdan.

Saturday, January 21, 2012

Si usted generosamente se dignase a soportar mi impertinencia

Ramón Alejandro (primero de una serie única para tumiamiblog)

Estimado Antinous:

Después de nuestro encuentro de anoche en el restaurante Vainilla y Pistacho en el Down Town he estado impaciente por enviarle algunas líneas para confesarle sinceramente la alegria que me ha causado conocerlo. Sólo un ya previamente concertado paseo en el yate de un querido sobrino con su familia por la bahía hasta mar afuera, seguido por un suculento almuerzo con todos ellos en el restorán Casablanca junto al río Miami, me ha hecho retrasar mi propósito hasta estas horas de la noche.

Como ya sabe, nuestro común amigo Jerjes, aún después de tantos años en que ustedes llevan tratándose, se ocupa mucho y muy afectuosamente de su persona, según sale a relucir en nuestras frecuentes conversaciones telefónicas cuando ambos tratamos de sacudirnos el aburrimiento que nos aqueja a ambos en Paris. Y estoy muy curioso, ahora que lo he conocido finalmente, de tener la oportunidad de llegar a saber en qué consiste ese fuerte atractivo que Jerjes siente por usted. No hay duda que tiene usted una indudable facultad de seducción como ya he podido constatar anoche. Ya le he dicho que la fotografía suya que él me había mostrado se quedaba corta respecto a lo agradable que resultan sus facciones a quienes como nosotros ya hemos perdido el esplendor de la juventud.

Por el apellido puedo aventurarme a suponer que sea de Italia, madre de la belleza y de las artes, que viene lo placentero que nos resulta contemplarlo mientras tratamos humilde y precavidamente de disimular nuestra poco sensata delectación para respetar el natural pudor que pudiera causarle nuestro furtivo placer. Ya que a ambos se nos ha inculcado en hora temprana en Cuba el debido respeto a los hombres, y sobre todo cuando se trata de apreciar su apariencia física. Los años no parecen haber menguado la armonía de sus facciones, al contrario, debo hacerle saber que los rasgos de madurez que comienzan a desdibujar una perfección que sospecho haber sido extrema, y por lo tanto quizás algo fria, no hacen más que añadirle una sabrosura que se acerca a lo peligroso para quien lo mira.

Por favor, considere benévolamente, y con humor si puede, mi descaro y acepte esta cándida expresión de admiración, sin la más mínima pretensión de consecuencia alguna, sino solamente del deseo de volver a encontrarlo nuevamente cuando a usted le convenga y si usted generosamente se dignase a soportar mi impertinencia. Temiendo provocar su justa ira y pidiéndole de antemano perdón si sucediera, como es posible que suceda, que usted se sintiese ofendido por mis palabras, ya que en ningún momento esta haya sido mi intención.

Espero que su dirección electrónica esté correctamente escrita, pues estos ojos gastados no logran percibir los tenues caracteres tipográficos con la misma facilidad con la que aún se percatan de la dulce armonía o la triste descomposición de las formas de este mundo, en el que manifestando las diversas edades y momentos de la vida humana nos encontramos pasajeramente usted, Jerjes y yo.

Respetuosamente y casi ya arrepentido de mi osadía lo saluda,

Un deslumbrado admirador.

Libertad de choque



La metáfora del choque es impostergable: Hay dos maneras de afrontarlo: anticiparlo -y acaso evitarlo- o sencillamente dejar que OTRO te proteja.

¿Qué prefieres? 

Thursday, January 19, 2012

Muere el preso político Wilmar Villar Mendoza


Como consecuencia de su prolongada huelga de hambre, ha fallecido de una sepsis generalizada el valiente opositor. Junto a las muertes aún recientes de Orlando Zapata Tamayo y Laura Pollán, entre otros, Wilmar engrosa el panteón de los que han entregado su cuerpo para que nuestra desdichada isla algún día recupere el alma. Los que tenemos que aprender de estos actos de coraje que sobrepasan a toda ponderación, con humildad te reverenciamos. Descansa en la paz que les ha de faltar en su momento a los victimarios.

Wednesday, January 18, 2012

Miranda, Fidel, Pablo, Exequiel, la isla y el pantano

om ulloa

Después de leer el excelente relato sobre Miranda, el pseudoFidel que debía un gallo, me doy cuenta de que ya lo conocía como el mitofábula que es. Lo cierto es que el autor narra su versión con gracia y maestría, y así descubre detalles que la historia ha absuelto, pareciera. Aun así, percibo un grave olvido. No se menciona al verdadero culpable del fraude, Pablo Cubillas, también conocido a veces como “Puebloecuba”. Se lo recuerdo al autor porque sin Pablo, nunca pudo existir Miranda y mucho menos Fidel.

Pablo, le cuento, se creía un tipo fino, superior, bien vestido, leído y comido hasta que el susodicho Fidel dijo que no, que siempre había sido un miserable churrioso, analfabeto, mal vestido y mal comido, y que por lo tanto merecía una revolución y más de medio siglo de castigo encerrado sin salir en lo que decía era una isla paraíso. Miranda, en su usurpador papel de líder máximo, no pudo hacer nada al respecto —aunque ganas no le faltaron, a veces, de abrir las compuertas, harto de tanto engaño, timo, estafa, trampa, falacia, defraudación y desfalco— pero el jimagua de Pablo sí pudo escapar… más o menos.

Ah, disculpen, olvidé comentarles que Pablo tiene un gemelo, menor por apenas horas. El otro Cubillas se llama Exequiel, también conocido a veces como “Elexilio”. De niños, la madre de ambos, madre soltera por sata con cualquiera, llamada Patria Cubillas, se desgañitaba llamándolos por el barrio: “Pueblitoecubaaaa, ven a bañarte, sopenco churrioso. Elexilitooo, no te quiero ver cruzar la calleeee, sopenco atrevido”. Pero me aparto del tema, disculpen. Exequiel también se creía un tipo superior, bien vestido, leído y comido, y por mucho que Fidel, y luego Miranda, le repitieran que no, que no lo era, Exequiel contestaba que “sí, coño, que lo soy, aunque me tenga que ir al mismísimo infierno a demostrarlo”. Algo le decía que había surgido otro tipo de paraíso de un pantano no lejos de la isla.. Y Exequiel, más o menos bien vestido y comido se fue con lo puesto y aterrizó no solo en aquel pantano, si no en miles de pantanos que surgieron con el tiempo. Y allí, allá, acullá, se empantanó y echó raíces.

La historia de Exequiel hay que contarla tanto como la de Pablo porque insisto, sin esos jimaguas que salieron del coño de su madre Patria que permitieron, cada uno por su lado, tanto engaño, timo, estafa, trampa, falacia, defraudación y desfalco, nunca pudo haber un Miranda ni tampoco un Fidel. Pablo y Exequiel, como Miranda, también tuvieron que tomar muchas clases después de viejos, todo tipo de clases (Pablo de rectificación de errores y de cómo actuar para ser eficaz al repudiar, una y otra vez; las clases de Exequiel fueron de idiomas foráneos y de cómo actuar sin repudiar y lucir eficaz). Exequiel fue quien aprendió a subirse a aviones, porque a Pablo no le permitían ir ni a la esquina sin carnet, mucho menos pasaporte. Ambos fueron buenos alumnos de sus escogidas doctrinas, al igual que Miranda, que bien sabía que debía un gallo a pesar de todo. Pronto Pablo representaba con naturalidad las interminables zarzuelas proletarias de Marx o Engels si se lo pedían, y con heroica música de fondo, norcoreana o soviética, daba lo mismo, hacía maromas contorsionistas con los tres granos de café y cinco de arroz que le pertenecían por ser Pablo, “puebloecuba”. Exequiel, por su parte, aunque no le faltaba lo que a Pablo, al principio lo trataron como a un gusano blanquinegro donde quiera que caía, pero no era bobo. Pronto se dio cuenta que “when in Rome, do as Romans do”. Algunas noches se emborrachaba con sus nuevos socios y hacía cuentos. Cuentos del pasado, de las riquezas y fincas, de los negocios y los cabarets, de las manos llenas de mujeres voluminosas. A Exequiel le empezaron a llamar “yotuve”, pero él, con los tímpanos llenos de su propia voz, no le daba importancia. Tal vez tuvo de mentiritas, pero sabía que podía tener de verdad, y manos a la obra en eso siempre estaba, incansable.

Mientras Pablo —por mandato de Miranda a pesar de ser el de la deuda de un gallo— perdía el derecho a votar, a vender su casa o carro, a poner un negocio, a hablar lo que pensaba… en fin, el derecho a vivir como le diera la gana, Exequiel por su parte aprendía a votar más de dos o tres veces en cada elección —y hasta por gente muerta, alabao— a la vez que compraba y vendía negocios de casas, carros, licores, comestibles, muebles, zapatos a los miles de Pérez Cualquieras que llegaban como había llegado él, con una mano en el pecho patriótico y la otra en el bolsillo vacío y podían un día, como él, con los bolsillos llenos y lo patriótico de reserva, por si acaso, ser cualquier cosa, una fundación, un alcalde, un senador, un congresista y hasta un museo de arte. Tanta ganancia metálica hacían otra vez de Exequiel un tipo respetable, poderoso, fino, superior, bien vestido y comido, aunque no muy bien leído… pero bueno, tan rico que cuando hablaba, era casi obligatorio escucharlo, aplaudirlo y considerarlo casicasi la única voz del pantano, sobre todo cuando hablaba de su pobre hermano Pablo, allá en la isla paraíso, gobernada con tremendo desparpajo mesiánico y fraudulento por Miranda, a pesar de su deuda de un gallo.

Tanto en la isla como en el pantano algunos decían que Miranda era un hijoeputa maricón (de mente, que no de culo, hay que aclarar, porque se corría que era tremendo pichidulce con las jevas, que es el hueco que cuenta). También en la isla, Pablo y la censorada mayoría indiscutible decía que Exequiel era tremendo maricón, de mente y de culo, mientras que en el pantano, Exequiel decía que Pablo y su mayoría ficticia eran tremendos maricones, de mente, culo y rabo, que se la dejaban manipular, meter y mamar en seco. Así las cosas durante décadas, los jimaguas iban envejeciendo y al cabo a ambos les detectaron “un” cáncer. El de Pablo resultó ser el “cáncer de la mansa dependencia” y el de Exequiel el “cáncer de la exaltada manutención”, ambos producto de los lazos de familia, cintas sagradas y condecoradas como tal por tubérculos con poderes superiores más allá del insignificante poder del ya desviado culo de Miranda y su ejército de cirujanos mentirosos.

Por eso, un día, hartos todos de tanta desidia, como le sucedió a Miranda con el tal Raúl, los jimaguas separados por Fidel, y luego Miranda, decidieron hablar y sincerarse con la última y única verdad que les quedaba. Con esos cánceres tan avanzados rumiando por sus cuerpos envejecidos y debilitados, tanto Pablo como Exequiel se dieron cuenta de que para sobrevivir un poco más, se necesitaban. Pablo dependía tanto de las inyecciones curativas que mandaba Exequiel como éste dependía de la creciente economía curativa que la venta de tanta inyección dejaba. Sin uno, el otro tendría que morir. Se miraron en la distancia, con esas pupilas del mismo color pardo tierra heredados de su puta madre Patria, y ambos dejaron escapar lagrimitas ácidas.

Lo próximo que se recuerda, tanto en la isla como en el pantano, es que justo cuando Miranda despertó en una sala de hospital llena de gente amable, sabiendo que le habían desviado el culo y diciendo “Debo un gallo”, dejando todo el desastre en manos de otro, Exequiel, aun gordo a pesar del cáncer de la exaltada manutención, le dijo a Pablo: “Yo tengo la gallina que te da huevos, te la presto”. Y Pablo, macilento y ajado por el cáncer de la mansa dependencia, le respondió sonriendo sin dientes: “Dame esa gallina, que el maricón de Miranda se va a morir cualquier día debiéndonos el gallo prometido”.

Contra la censura

Tuesday, January 17, 2012

¿Nos queda futuro?

Ilustración de Tim Enthoven 



atRiFf

Nuestra noción de tiempo está dislocada. Se nos dice que vivimos en otra etapa de la "modernidad", pero sin embargo no logramos ponernos de acuerdo para resolver el desastre climatológico que se avecina. Tratamos al futuro como un simple "allí", sin propósito, que manejamos dependiendo de los antojos del mercado. Nos representamos una idea del pasado para proyectar un povernir de cartón-piedra. Allí se plasman esperanzas y pesadillas. Cada "post" que llega resulta "en pos de.".. una carrera consumista sin freno. En ese cuadro "feliz" brilla por su ausencia toda esperanza política y social ("¿y habría que tenerla?" nos dicen los expertos neo-liberales).

Cansados de la política (o la ciencia), para muchos el futuro está en la tecnología. La modernidad ha hecho de esta un dios. Porque no es ya la tecnología en función de la ciencia, digamos como progreso del conocimiento, sino, como en un cuento de hadas, la posibilidad de lo concebible que simplemente se futuriza. Con ayuda de la modernidad podemos hacer cualquier cosa y esa posibilidad nos da fe en la pantalla del futuro. La pregunta es ¿qué resuelve realmente la tecnología? Un ejemplo es el tratamiento de una enfermedad tan antigua como la tuberculosis. Hoy en día existe una variación del virus (XDR-TB) que es resistente a los antibióticos más fuertes. ¿Hemos logrado "eliminar" la tuberculosis, o hacerla -potencialmente- más fuerte? Por supuesto, sabemos que cualquier interacción del ser humano con el medio involucra tecnología. Lo que hablamos es de esa promesa capitalista futurista de la tecnología como liberación del yugo opresor de la miseria, la guerra y -acaso de- la muerte

En momentos de crisis como este comprendemos que la vida diaria está dislocada. Hablo no de la pantalla, sino del espacio vivencial de cada uno (ejemplo: el desfase entre cada instante de nuestras vidas con la velocidad de desplazamiento en cyberspace, el trabajo de cada día comparado con nuestros planes personales, esa diferencia aparentemente invisible entre el 1% y el 99%). Pese al poder e impacto de la modernidad y su vástago, el capitalismo, con su cultura humanista, instituciones ilustradas, ciencia, filosofía, etc, vivimos casi desamparados.

¿Nos queda futuro?

La realización del futuro no exige un NO revolucionario a lo anterior; tampoco significa reemplazar el presente con el pasado como candidato para un nuevo futuro. ¡Des-futurizemos! Resistamos la autoridad de los fundamentos ideológicos de la pantalla neo-liberal: "libertad", "bienestar", "progreso", "derechos", etc, deben ser revisados, no descartados, sino repensados. Las ideas fructifican realmente a nivel local. No hay nada más universal que mi entorno. Paso a paso,  socavemos ese tufo universalista/futurista indemostrable (primero, porque nuestra vida es limitada, segundo, porque no vivimos en todas partes al mismo tiempo; aunque cualquier idea al respecto llega de otras partes, distintas a la nuestra, y la idea se pierde "in translation"). 

Sí, hay futuro, en cada acto trivial del día que vivimos, el trabajo, los hábitos del diario, el ocio (¿qué es el ocio de hoy en occidente sino una ganancia para el mercado?), la búsqueda del conocimiento y de esa variable compleja llamada felicidad. Hablo de un presente diferenciado, al filo, con propósito, íntimo y selectivo. Buscarle un nuevo sabor que limpie lo amargo del presente.

El futuro no está allí en la pantalla. No lo estará. El futuro se nos ha quedado -casi- detrás.

Sunday, January 15, 2012

Another Earth (2011) de Mike Cahill: despropósito para los Golden Globe


¿Estamos atrapados en una existencialidad con urgencias de desdoblamiento? ¿Ese desdoblamiento entraña una opción de emancipación? En Another Earth, Mike Cahill articula un thriller dramático con trasfondo de ciencia ficción, que cruza tangencial aquel experimento mental concebido por el filósofo Hilary Putnam en su obra The Meaning of “Meaning”, para entregarnos una historia que juega con la proyección fantasmal de nuestra realidad.

Siguiendo lo más selecto que se ha producido en el género, el cineasta recurre a la recreación fantástica como vía de inmersión en la condición humana. A partir de la aparición de un clon planetario de la Tierra en el firmamento, la misma noche en que por razón de un suceso trágico se intersectan los destinos de una estudiante de astrofísica y un reputado compositor musical, Cahill hilvana una trama de sentimientos encontrados, culpas, purga y búsqueda de redención. El relato es sencillo pero cargado de poesía y exploraciones colaterales sobre el corazón y la psiquis, rematado por un final de mística borgiana.

Rodada con apenas 200 000 dólares, Otra Tierra retoma el misterio de la réplica existencial que ya tiene antecedentes en La doble vida de Verónica (La double vie de Véronique, Krzysztof Kieslowski, 1991), y que ha sido confesada por el realizador Cahill como uno de sus referentes. La consistencia estética del filme estriba en la atmósfera lograda por el relato visual, distante del cine canónico y la emotividad barata.  Descubierta por el Festival de Sundance, evidencia algo que ya se hace constante en el cine independiente: la originalidad con que la cámara devuelve la intención de estos realizadores enajenados del star system hace de la autenticidad piezas inusuales y sofisticadas.

Junto a The Tree of Life y Melancholia, me aventuro a decir que esta película configura –tal vez con un enfoque más intimista- una trilogía 2011 reflejo de un contexto en crisis que no halla horizontes ni asideros para la continuidad planetaria. Es como si la humanidad hubiese entrado en fase de autofagia y en ese aparente limbo sin alternativas cualquier épica contestataria a los motivos de destrucción se hiciese escalera de socorro.  

Cuando hoy presenciemos arrellanados cómodamente entre cojines la premiación de los Golden Globe, brillarán por su ausencia filmes como estos. Y esa omisión explicará una vez más por qué entre nuestros congéneres hay algunos cuyas miradas viajan más allá de la homosfera buscando disyuntiva, liberación y catarsis. (JR).

Gary Bartz: Dark Nebula (1968)



gary bartz pertenece a un grupo reducido de músicos poetas. se aprecia en su fraseo sentido y elegante que mezcla blues y r&b; influenciada en parte a su asociación temprana con eric dolphy, macoy tyner y coltrane. bartz ha colaborado con gigantes como charles mingus, max roach, miles davis, woody shaw, mc coy tyner, jackie mc lean, pharoh sanders y otros muchos. tiene una fase temprana post-trane en que se consolida como uno de los saxofonistas más prometedores de su generación. le sigue un período exploratorio durante los 70, pre-ácido -para esos que piensan que el acid comienza en los 90 con la electrónica se equivocan, oigan "wahsaname", o "teheran".* durante los 80 bartz desapareció misteriosamente para volver a principios de los años 90 con una nueva onda que responde más a su período inicial de la fase mingus-dolphy. bartz se mantiene activo, su nombre figura en el circuito de festivales internacionales de jazz. si a todo músico lo persigue una cierta imagen, habrá que comentar ese porte personal distintivo de bartz, (la foto que aparece en la página de wikipedia lo demuestra). bartz hace música con literatura.
___________
para disfrutar el nivel técnico y musical de bartz recomiendo el dinámico I've Known Rivers and Other Bodies, grabación de un concierto en vivo de bartz en el montraux jazz festival,  1973.