miércoles, 8 de septiembre de 2021

EL TRATADO DEL BESO


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Les presento un raro texto:
 el tratado más largo que se conozca consagrado al beso Opus Polyhistoricum. . . de Osculis, del sabio alemán Martin von Kempe (1642-83), compendio de 1,040 páginas llenas de citas y fuentes clásicas, bíblicas, legales, médicas entre otras, tras el empeño de publicar la enciclopedia del beso. 

Hay más de veinte los tipos de besos listados por Von Kempe. Entre ellos: 

1- el beso de la veneración, 

2- el de la paz, 

3 - los dados por cristianos a imágenes y reliquias, 

4 - besos paganos a sus ídolos, 

5 - el beso del pie del Papa, 

6 - el besuqueo entre superiores y subalternos, 

7- el bisou de las ceremonias académicas, 

8 - la carantoña lujuriosa de los amantes, 

9 - el chupetón adúltero, 

10- el babeo de las parejas, 

11- el muá de la conciliación, 

12- el beso del contagio, 

13 - el beso hipócrita, y 

14 - el beso de Judas. 

.....

Añado algunos datos triviales:

El beso es polisémico: expresa deferencia, obediencia, respeto, acuerdo, reverencia, adoración, amigabilidad, afecto, ternura, amor, superioridad o inferioridad. ¿Eh?

El besuqueo puede ser unilateral o recíproco.  

Se cuenta que los romanos eran besadores empedernidos, algo que heredan los primeros cristianos, quienes aportaron algo nuevo: el "beso santo", ritual de la ceremonia eucarística. Sí, hay besos puros. "Antes de partirme Elena/ deja que estampe en tu frente/ un beso puro y ardiente,/ como del ángel la fe".

Los protestantes en el siglo XVI dejaron de besarse completamente. 

El beso ha perdido su carácter chamanístico para ganar en erotismo. 

Según historiadores de la cultura, solo en los últimos 800 años, con el descubrimiento de la odontología (y su triunfo sobre la halitosis), los labios se liberaron para convertirse en una zona erógena.

Nada más antipolíticamente covidiano decimonoveno, hoy por hoy, que un beso con lengua, largo y sabroso.

lunes, 6 de septiembre de 2021

la hawaiinización de la felicidad

curandera, ale de la torre, 2020

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Vivimos tiempos pesimistas. 

¡Van tres generaciones futuras, la milenaria, la Z... hasta la ALFA, que se la pasan de llanto en queja! 

A coro vociferan: 

¡Al mundo le quedan doce años! 

Un escritor trendy: Andy Martin alimenta el fuego: 

Es menester crear una filosofía contra la felicidad.

El pesimismo es una pose de quejicos ansiosos. 

Master E.S. ars moriendi, alto medievo.

felicidad lost in translation,


La felicidad se le escapó a occidente en algún cuarto oscuro donde un escriba borracho trastocó una traducción de Avicena de Aristóteles por un tratado de Plotino. 

Llega el siglo XIV con la Peste negra y acaba. Los flagelantes, ars moriendi, el barroco del siglo XVII es un éxtasis por la felicidad en los cielos.     

Con la expansión naval europea hacia el nuevo mundo, a partir del siglo XVIII, la felicidad vuelve al tapete. La obra El nuevo mundo descubierto por Cristobal Colón, de Lope de Vega, provocó discusiones apasionadas en los círculos cultos de la época. 

¿Es el sueño de Lope la anticipación del goce, y no así la ingeniosa respuesta de Calderón, en opuesta regresión escolástica?

¿Qué es la vida? Un frenesí/¿qué es la vida? una ilusión/ una sombra, una ficción/ y el mayor bien es pequeño/ que toda la vida es sueño/y los sueños sueños son.

Asómase la felicidad en pleno siglo XVIII, durante el apogeo naval inglés, ahora convoyada con la aventura (del francés aventure: chance; o mejor, accidente). 

facsímile de la primera edición de Las aventuras de Robinson Crusoe, Daniel De Foe,

Robinson Crusoe de Daniel Defoe ejemplifica: al final de la novela, el héroe pasa revista a 20 años de su vida perdida en una isla desierta. ¿El saldo? La aventura valió la pena.

Louis-Antoine de Bougainville en Voyage autour du monde (1771) confiesa, con visos de escepticismo, que la razón de sus viajes...

... no es descubrir... sino alcanzar la felicidad. 


daguerrotipo de Schelling, 1848

La felicidad del novecento se debate entre el positivismo y la naciente sicología. Si fuese física la felicidad se haría redundante definirla. La alegría permanente es imposible. Si se prolongara tal estímulo terminaría agotándose (la condición bipolar de nuestros días). 

En el volumen II de su Filosofía Positiva (1895), Augusto Comte dedica a la felicidad siete menciones. Una de ellas: 

... la felicidad del hombre depende de la armonía entre sus facultades y el sistema de circunstancias que gobierna su vida.

romántico eres y el polvo volverás

El romanticismo le canta a la naturaleza mientras predica un desdén por la vida (caterva de poetas, pintores y compositores geniales, amén de tuberculosos y sifilíticos). 

El desdén determinista está en la propia naturaleza que le llega al joven Federico Schelling. Tiene que haber en la naturaleza una relación precisa entre la causa de las cosas en el mundo cognoscible. Lo negativo (infelicidad incluida) depende de cosas particulares operando sobre la vida humana.

El joven Schelling lo anuncia: 

... la tragedia es la reconciliación de la libertad.  

¿Tragedia? Ni felicidad ni infelicidad. La felicidad romántica es una idea maltrecha, siempre cambiante, casi eléctrica, desprovista de teleología.

Por otra parte, el "exotismo" satura la conciencia europea de finales del siglo XVIII. Síntoma que alcanza plenitud en pleno siglo XIX, cuando el paraíso vuelve a la tierra. 

la hawaiinización de la felicidad

La pregunta: ¿fueron Adán y Eva felices en el jardín? es explorada en en siglo VI en la apócrifa carta de Bernabé. Jesús presenta el paraíso como una segunda creación: 

... he aquí que hago las últimas cosas como las primeras. 

La salvación está en regresar al paraíso, pero ¿cuál? 

Les presento a Paul Gaugin, preclaro simbolista que buscó el paraíso no en "esta capital (París) enferma". La tierra prometida está al otro lado del mundo.

la felicidad de Gaugin era de orden estético (De dónde venimos, qué somos, a dónde vamos, 1897)


El trayecto de Gaugin sugiere dos hipótesis: 

1. La apriorística: 

Si la felicidad existiera como a priori ideal fuera de la experiencia, no hay contradicción alguna en imaginarla sin sufrimiento. Tal conclusión es imposible para un artista maldito como Gaugin. 

2. La aposteriorística: 

La felicidad que coexiste con el sufrimiento es un vaivén gelatinoso indefinido (no el balde las teodiceas de patricios como Agustín de Hipona  e Ireneo de lyon la prohíben terminantemente). Para Gaugin es una cobardía abrazar la infelicidad por el mero maltrato de una felicidad abortada. 

Gauguin, el sifilítico fideísta, móntase en el barco anti-moderno buscando el bon sauvage de Rousseau y descubre lo inusitado. 

Aquí un telegrama de Gaugin casi al final (nunca enviado desde Tahití a su confidente Camille Pisarro): 

Soy miserable en esta isla de mierda. 


frontispicio de Civilización y sus descontentos, primera edición, 1931, Viena

En Civilización y sus descontentos, Sigmund Freud detalla tres razones para nuestra miseria, cada una tiene que ver con expectaciones truncadas: 

1ro, la religión, por defender la idea de una vida en el más allá; 
2do, los viajes del siglo XVIII que he referido arriba; 
3ro, ¡el propio sicoanálisis! confusión de síntoma por dolencia es suficiente para increpar la tácita hawaiianización de la felicidad.  

¿Dónde está tu Hawaii?

lo insólito de la eudaimonia

¿Por qué todo uso termina en abuso? La historia distorsiona el sentido original de eudaimonia. No se trata de algo pretérito y sobrenatural. 

Aristóteles nos trae buenas nuevas.

Primero, con tenerla es suficiente. Segundo, es propia de un comportamiento tan extraordinario como simple llamado carácter. Hacer lo debido en cada momento en cada situación.

¿Soy feliz?

Pregunta vacua (responde Aristóteles acariciándose la barba).

Si soy feliz no tendría manera de saberlo (someter la eudaimonia a un intercambio de valores no resuelve el asunto). Siempre uno se halla en falta.  ¿Qué tal si soy feliz desde ayer? Nadie puede ser bueno instantáneamente sin un punto de comparación. 

Dogen Kigen en su apoZento

Es como si eudaimonia y el wu-wei Zen se dieran la mano. 

Aparece el maestro nipón Dogen Kigen, imperturbable desde su insilio en el monasterio Eihei-Ji. 

Un discípulo le pregunta: ¿Maestro Dogen, qué es el Zen? Dogen responde con cara imperturbable: 

nada en particular.

viernes, 3 de septiembre de 2021

por qué la modernidad no es moderna (telenovela matutina)


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Abro con una (aparente) incongruencia: la modernidad NO ES moderna.*  ¿Y cómo?

La modernidad (M de ahora en adelante) es una época que "arriva". Y para hacerlo debe ser anunciada como se anuncian las épocas por una generación preclara (las tres figuras que siguen así lo demuestran). 

Entra F. W. J. Schelling (circunspecto e impertérrito él) en Las edades del mundo. Encontramos este raro augurio:

... el futuro ya ha comenzado

Le sigue un bautismo temporal de G. F. Hegel en su Filosofía del espíritu

... nuestra época marca el nacimiento de un nuevo período. 

(lo da la confianza romántica de sentirse nuevo; ser moderno es exactamente eso). 

Una nueva forma temporal se presenta; el futuro-en-ciernes, que casi se vislumbra detrás de la neblina del más allá. Esta seguridad de M es su reserva inaudita. 

Empero el futuro de M no sería posible si esta no fuera capaz de agenciarse a sí misma su derecho a ser y estar (se llama autonormatividad).

M básicamente se declara ella LA ORIGINAL, apropiación de tutti a pulso. Y lo anuncia por boca de Novalis (alma desolada aprés del futurismo; de los tres iniciados, el más voluble y mineral): 

Todo futuro siempre ha de quedar detrás de sí. 

El imperativo histórico de M es mantener el reclamo viable que justifique la incongruencia entre dos polos en pugna: la expectativa futura y la realización tácita del presente 

(Suena la "ansiedad de tenerte en tus brazos" de los modernos). 

Dicho impasse es, además, talón de Aquiles de toda utopía.

A este punto de M nace la crítica (y ese otro discurso llamado estética). 

¿Qué es crítica? M, narcisista ella, llamando la atención de todos los presentes. 

¿Cuál es la función de la estética? Ayudar con la construcción del pegajoso e inmanente devenir de M (por arte de magia aparecen la belleza y lo sublime, mellizos consentidos).

Interludio: Una vez oteado el futuro no queda más remedio que mirar atrás, comparar y deprimirse.

Para esta vuelta a-lo-que-fue llega Walter Benjamin y su Tesis de la filosofía de la historia. Su estrategia es dislocar el continuum de M, explorando "el más allá" de su pasado, que es como una pre-historia (nada se sabrá de esa época interminable). 

Desde el momento que M se normativiza, se separa de lo anterior... del pasado (el escurridizo FUE). 

¡Pero M no tiene pasado! Ciertamente. Solo podemos declarar axiomáticamente un antes de M (llamémosle AM). 



Con Benjamin sacamos una segunda conclusión:

¿M es solo AM?

Y con permiso de Jiménez Leal (¿existirá PM?

Benjamin propone una confrontación anamnéstica. Pero primero debemos reconocer la injusticia irreversible de AM (los sufrimientos de todas las víctimas anónimas de la prehistoria, dígase es un sufrimiento que no puede sufrirse, porque ya NO ES). 

El fragmento de Benjamin merece citarse en su totalidad:
Hay un cuadro de Paul Klee que lleva por título Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de marcharse, sus ojos desmesuradamente abiertos, la boca abierta y sus alas extendidas. Es el ángel de la historia que mira hacia el pasado. Lo que contemplamos como una larga serie de hechos históricos, es para él la catástrofe de ruinas amontonadas a sus pies. Quisiera el ángel despertar a los muertos y reparar la destrucción, pero desde el paraíso sopla un fuerte viento que enreda sus alas. Es el huracán que lo empuja irrefrenablemente hacia ese futuro que llamamos progreso.
Para el nostálgico crítico no queda otra alternativa que reconciliar esa prehistoria brutal con la memoria. Creo que existe otra solución (pero esa exploración la dejo para otro momento).

Volvamos a la paradoja: ¿Existe PM?  No, no puede ser...  

PM no es un aprés; es ¡la decadencia de M!

Algo pendiente, ¿hay época sin algo que la preceda?
___________

* Lo anterior se inspira y a la vez contradice la tesis de Jurgen Habermas en su Discurso filosófico de la modernidad (1985).

sábado, 28 de agosto de 2021

Ambiente seudo-burgués (habana, circa 1957)


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La sala se difunde con los colores artificiales de la noche. Derroche de destellos verde esmeralda y azul opalino, se derraman por las paredes, contrastando fulgores de estrellas que proyecta la lámpara Sputnik, comprada en La Época en honor a aquella hazaña soviética del año 57. 

Cerca de la terraza, ráfagas rosadas rebotan detrás de las sombras de un grupo de máscaras africanas, encima del bar empotrado en la pared de la sala con caprichosos adornos en zigzag de bronce. A través de la puerta partida en dos de cristal del balcón, la noche estrellada se funde con el olor poroso a madera de cedro y el húmedo norte invernal. Encima de la mesa de cristal, al lado de la silla de plástico Saarinen, destaca un ánfora color esmeralda diseñada por algún maestro sueco, dos vasijas de cerámica suecas, dos figurines de cristal lapislázuli. 

Del otro lado está el librero y a la derecha un elegante gabinete -como esos diseñados por Aalto- donde se ordenan dos filas de estatuillas polinesias. Dos butacas de forma caprichosamente elipsoidales, envueltas en forros tersos de telas con arabescos, hacen contrapunto al radio-tocadiscos Grundig que el viejo se compró para escuchar su música preferida. A propósito, comienza a sonar ahora, al compás tropical interrumpido por coros femeninos y graznidos de aves exóticas, orquesta y coro. 

Mientras la música se propaga desbocándose en tutti percusivo, todo da vueltas en un gran final de cuerdas que suben, justo antes de la entrada de los tanques y las concentraciones multitudinarias.

domingo, 18 de julio de 2021

La política eufemística procastrista de El País


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En la era de lo políticamente correcto, el eufemismo es una herramienta falaz del periodismo llamada a ocultar la verdad y restar importancia a la fuerza emocional ante el abuso de poder. 

Leamos el título del artículo de El País: El arte cubano se levanta, contra ¿¡QUÉ!? 

La Revolución. 

¿A seis décadas del evento de enero de 1959?  

Estos españoles no respetan ni a su propio diccionario. Una revolución es un "cambio profundo". Y para que haya cambio tiene que haber otra cosa antes... y después

Si la susodicha revolución no termina entonces nunca fue tal, pues nada cambia. 

Aquí va una tonadilla a ritmo de jota para ilustrar el fallo: 

Si el cambio no cambia, ¡ay! si no cambia no hay cambio.  

Chota aparte: La revolución francesa duró diez años (1789-1799), la rusa, seis (1917-1923); la china comunista, cinco (1945-1950).  

Dejemos que Wikipedia saque la cara por El País. La revolución cubana abarca seis años (1953-1959). 

¿Y si a riesgo de contradicción admito el uso lexicográfico de El País, con la condición de redefinirlo como Revolución de la miseria? Apuesto que habría rechazo absoluto a mi sugerencia. 

Cuba padece 62 años de dictadura castrista. 

Decir, El arte cubano se levanta contra LA DICTADURA está prohibido en El País.

domingo, 27 de junio de 2021

La vuelta equivocada


al
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El mundo percibe, ya muy tarde, el luego de la vuelta equivocada.  

Construímos algo fortuito. Le dimos tanta asiduidad, tesón y esperanza, que despertamos amargados (versión folclórica de los penados al tártaro que es la realidad de tener que vegetar revuelto de sentina que llega a la boca). Cuando algún pecador novato ingresa al averno, sube la inmundicia y se padece lo inevitable. 

Y los ángeles del error braman: ¡No hagan ola, muchachos!

domingo, 13 de junio de 2021

Trivialicemos el pánico a la muerte

Memento mori, Pieter Claesz (1597-1661)
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Desde un tiempo acá observo que mis estudiantes jóvenes no presentan argumentos, sino protestas adornadas de retórica. La discusión se estanca en el frenesí ideológico del convencido que lanza frases hechas. Discutir es ya no es debatir, sino arengar.    

Les presento un ejemplo de mi clase Phi 3010 Honors en blackboard, plataforma para enseñar online. Un grupo de los mejores estudiantes de la institución.    

La discusión comienza con una cita de Wittgenstein en Tractatus 1,1: El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.

Trato de esclarecer la frase cuando Mario me interrumpe: 

– Si me permite, la totalidad de los hechos es que estamos destruyendo el mundo. 

Acto seguido, Breanna pide la palabra: 

– No hacer nada al respecto es un crimen. 

Reparo en que ambas sentencias corresponden a cintillos noticiosos que he leído una y otra vez. 

No creo que haya dudas de que el mundo está sobrepoblado – agrega Eduardo.

Apunto que Wittgenstein puede esperar y encauso la discusión: 

Mario, qué significa "destrucción". ¿Hablas de sobrepoblación? 

 No solo eso... está el cambio climático, la pandemia...  responde. 

 Sigamos con la sobrepoblación. Hay criterios opuestos en la demografía que nos llevan a querella entre mercantilistas y fisiócratas. Los primeros le apostaban al crecimiento, los segundos a lo contrario. De ahí sale la conocida tesis de Malthus.  

– Los 7.800 millones de habitantes del planeta, ¿no le parece alarmante?  alega Eduardo.

– Eduardo, aceptar una premisa no significa conocerla. "La tierra es plana" no es la misma idea en 1321 que en 1521 (en el segundo caso ya se conoce que es falsa). ¿En relación a qué es 7.800 millones de habitantes del planeta un valor adverso? 

En 1980 éramos 4.000 millones. El crecimiento es evidente, ¿no? – interrumpe Máximo. 

Respondo que el crecimiento es una función de la natalidad y no tiene porqué ser constante. Toda variable numérica puede crecer o decrecer. 

Máximo responde con un emoji burlón: 🤣

 Mario, Eduardo, Breanna y Máximo, les sorprenderá saber que todo depende desde dónde acotas la curva. Les doy un ejemplo: En la historia del clima se observa un calentamiento de 1° Celsius desde fines del siglo XIX, pero dicho calentamiento es realmente un enfriamiento, si vas atrás al calentamiento medieval de 2° Celsius sobre la temperatura de 1880.

Ana sale en mi ayuda. Muestra un pronóstico demográfico actual indicando que la tasa de fertilidad está en caída. De 2020 a 2100 el número de personas de 80 años aumentará de 146 millones a 881 millones (la edad media aumentará de 31 a 42 años). La fertilidad de más de la mitad del planeta está por debajo de 2.1. 

– Profesor, acepto la premisa de Mario porque no hay suficientes recursos para auto abastecernos – alega Raúl. 

Respondo que deben haber suficientes recursos cuando la economía mundial creció un 3.5 % en 2019 y un 3.6 % en 2020. Crecimiento es sinónimo de riqueza. Hay recursos, puede que hasta demasiados, aunque no descartemos que estén mal administrados. 

Percibo la frustración. Para mis alumnos el futuro es un callejón sin salida.  

  Les propongo dudar un poco más. Dudar no hace daño. Aceptar es peor, si lo aceptado termina siendo falso. El pesimismo está de moda porque las malas noticias traen pingües ganancias. 

Juventud es futuro

Una persona joven sin una idea clara del futuro está perdida. El asunto no es predecir el futuro, sino imaginarlo y hacerlo posible. ¿No es en el futuro donde pasarán la mayor parte de su vidas? El potencial de esas vidas aguarda avante

Paradójicamente el futuro NO ES. La vida transcurre en un presente continuo. Esta noche espero cocinar carne con berenjenas, me veo preparando la comida, luego sentado en la mesa compartiendo con mi musa. Ahora mismo ni siquiera tengo los ingredientes para la cena. 

El Armagedón no habitó nunca el presente; la potestad de su amenaza es estrictamente futurista.  

Amor fati 

Lanzo una pregunta ácida: ¿Comenzó ya la destrucción del mundo? El SÍ incluye más de la mitad de la clase. 

 ¿No resulta raro que en plena destrucción del mundo estemos discutiendo tan plácidamente el asunto? ¿De qué evento  o eventos  se trata la destrucción? ¿En qué parte del mundo está ocurriendo la susodicha? Las noticias que he leído hoy no indican peligro de destrucción global. ¿No estaremos expresando una fobia al futuro? Se llama riesgo. 

– ¿Qué es riesgo?  exige Breanna y la escuchamos reír. 

– Riesgo es todo lo que no coincide con nuestros planes. Les propongo un ejercicio: TRIVIALICEMOS EL PÁNICO. 



Riesgos

El punto final de todos los miedos humanos es la muerte. 

Arriba les presento el cuadro numérico de muerte anual (por causa). Las primeras tres causas son enfermedades del corazón, cáncer y enfermedades respiratorias. La muerte anual por desastres naturales (tan preocupante para Uds.) es última en la lista, tan solo 10, 000 al año (pobre de ellos, tan solo me refiero al número).

¿Por qué vivimos en ciudades? Abro con la categoría del Bull's eye, la ampliación geométrica del desastre aplicada a los centros urbanos

* Nuestra ciudad de Miami, por ejemplo, muestra un 46% de riesgo debido a los huracanes; 43% por inundación y un 30% de mortalidad por causas diversas. Estas noticias no nos quitan el sueño. 

Los modelos indican que a más desarrollo más riesgo. Sin embargo, la creciente emigración a los países desarrollados en Europa y Estados Unidos deja claro que la gente prefiere vivir arriesgándose. ¿No será el  riesgo relativo?  

* A mayor densidad de población, corresponde un 25% de aumento de la hipertensión. Y es que vivimos sobremedicados, somos sedentarios, fumamos, bebemos. Nos matamos nosotros mismos, lentamente.    

* En los países desarrollados la depresión es la mayor causa de discapacidad. Cuesta creer que vivir bien pueda hundirnos en la depresión. 

* Europa es el continente con más suicidios y enfermedades coronarias del mundo. Precisamente el suicidio es la segunda causa de muerte en las edades de 15-34 años. No amar lo único verdaderamente nuestro que tenemos – la vida– es imperdonable. 

* Las clases media y rica esconden riesgos. Ambas exhiben un mayor índice de drogadicción, hipertensión, colesterol alto, obesidad (consumen una dieta pobre; ¿pero no eran ricos?) y sendentarianismo. ¿Será mejor ser pobre? 

* El índice de muerte en Estados Unidos es singular: ataque al corazón 1 de 6; cáncer 1 de 7; una simple caída 1 de 114; asaltos armados 1 de 285; enfermedades respiratorias 1 de 27; sobredosis de opioides 1 de 96; suicidios 1 de 88;  accidentes de tránsito 1 de 107; caminar inocentemente por la calle 1 de 556; atragantarse un hueso 1 de 2. 535, electrocución 1 de 13. 934. 

* 56 millones de personas en el mundo mueren por "causas evitables". ¿Evitables? Tabaquismo, mala nutrición, enfermedades sexuales transmisibles, obesidad, sedentarismo, alcoholismo, etc.  

Permítanme una pregunta capciosa: ¿qué hay de evitable cuando una persona ha muerto? 

TODA MUERTE QUE LLEGA ¿NO ES YA– INEVITABLE? 

Conclusiones 

La muerte es lo único inevitable.

Entre la vida y la muerte, la vida. 

Cuando te toca, aunque te quites y cuando no, aunque te pongas.

Aunque sea accidental, morir es natural. 

Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.  

sábado, 8 de mayo de 2021

lo mediático es tan borroso para el actor como para el testigo

Habrán tomases que alegarán que la foto arriba es manipulada, que en realidad Luis Manuel Otero Alcántara no está siendo agarrado por el pelo y por el cuello. No, es su cuello interpuesto al movimiento del brazo y el pelo justo debajo de la mano del testaferro que se cierra instintivamente. 


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Anoche no podía conciliar el sueño. Tres ideas me daban vueltas en la cabeza. Darle forma a esas ideas, ampliarlas, desmenuzarlas. 

Todo viene al caso con el show mediático alrededor de Luis Manuel Otero Alcántara.

¿Nos importa el facto en sí, o lo que parece tejerse a su alrededor? 

(Incluso, pese a que LMOA está recluido por la fuerza a permanecer incomunicado. Incluso, pese a que está claro que el castrismo ha tejido, ex profeso, una tela de araña mediática alrededor del asunto). 

¿Podemos o no usar la palabra "secuestro" en el caso de LMOA? 

¿Qué puede concluirse definitivamente a partir de videos castristas de un secuestrado?

De Otaola para abajo, en nuestros diarios digitales, en facebook (olla de grillos cubichense) llueven declaraciones sumergidas en fondo fuscia o carmelita. Oraciones exclamativas, exhortativas; nunca preguntas (lo que indica una inocencia preocupante). 

¿No hay dudas al respecto? 

1. Sorprende el hambre mediática que nos devora. Todo el mundo desea decir algo importante pero desatendemos lo siguiente: 

2. Lo mediático es tan borroso para el actor como para el testigo.

3. Hemos olvidado la trama y la trampa. Esa trama se llama contexto, que no tenemos en este caso. Contexto viene con el texto y la trampa consiste en confundirlos a los dos.

lunes, 3 de mayo de 2021

¿creer a los castristas?


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LMOA ha sido captado en un video de la prensa castrista entrando en un hospital acompañado de segurosos vestidos de personal de la salud mientras una "doctora" recita el conteo sanguíneo: hemoglobina 16.8, glicemia, 5.6, ácido úrico, 9.71, ph en sangre, 7.15, acidosis de ayuna. 

La conclusión es que teniendo en cuenta lo señalado por el sujeto, es decir, la inanición, no corresponde con los parámetros actuales del paciente. 

¿Lo señalado por "el sujeto", que ha permanecido por días arrestado en su propia casa, en contra de su voluntad, sin contacto con el exterior?

¡Cuánta patraña!  

La prensa de Miami destaca la noticia; feisbuquistas e instagramistas en dime-que-te-diré hacen fluctuar las sospechas, aparecen recelos y dudillas, saltan a la vista oraciones bizantinas; cunden tomases con peroratas columpiantes.  

En resumen, las hordas castristas contraatacan. 

¿Y vamos a creer a los castristas? 

Más de 60 años metiéndonos cuentos-de-Tía-Tata y ahora, en un santiamén, vamos a sencillamente a creer... 

* ¿por arte de magia? 

* por el ser prudente y otorgar (incluso al enemigo) el beneficio de la duda, 

* por temor a que LMOA sea un impostor, 

* LMOA es demasiado joven, confundido, perseguido, sometido al yerro mediático, 

* ¿y si LMOA ha sido chantajeado con una beca para Yale School of Art?

* ¿y si le han prometido la inclusión de sus obras incautadas en la colección del Ludwig Museum?

* por temor a equivocarnos y hacer el ridículo en plena época de los grandes ridículos–,

Precisamente en este momento de clara debilidad mediática castrista ¿vamos a equivocarnos?, 

Señoras y señores:

¿No ha estado LMOA incomunicado por días, con el acceso de cualquier fuente no-gubernamental estrictamente prohibida? 

Ahora aparece LMOA caminando, aguantado por segurosos castristas con un voice over femenino... ¿y ya?

Habría que ser un soberano comemierda para creérselo.

¡No creer a los castristas debería ser un dogma!

miércoles, 21 de abril de 2021

El filotiránico cubano al filo del forro

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Diario de Cuba publica un artículo de José Prats-Sariol. El autor analiza lo que él llama "virus filotiránico" de ciertos intelectuales:
El virus filotiránico sólo crece en terrenos fértiles: países donde el estado de derecho, la sociedad civil y el respeto a los derechos humanos, son por lo menos volubles, frágiles, que han estallado a causa de ideologías cerradas (el comunismo en Rusia o China, el fascismo en Italia), guerras civiles (la España de Franco), crisis económicas (la Alemania nazi tras la república de Weimar), dictaduras (la Cuba de Batista), caciques sentados sobre la corrupción y la venalidad republicanas (Venezuela hoy), fundamentalismos religiosos (Irán). Con un dato curioso: no depende de la cultura del individuo, pertenece más al mundo sensorial, de afectos y pasiones.
De acuerdo a Prats-Sariol el filotiránico es un tipo acrítico, poco dado a formularse dudas, agilidoso en evitar discusiones. Le es más fácil "tener creencias que sustentar ideas". 

Prats-Sariol mira al ejemplar y deja caer: "no depende de la cultura del individuo, pertenece más al mundo sensorial, de afectos y pasiones".

Si desde fuera el filotiránico es un zombi epistémicamente minusválido, desde dentro resulta ser, ¿un gozador? 

Aquí hay gato encerrado. 

El intelecto no vive separado de la esfera emocional. No de acuerdo a la sicología moderna. 

Ser intelectual presupone la capacidad de formularse juicios medianamente críticos. El asunto no es la falta de capacidad. 

Lo que sucede es que el ejercicio de esa capacidad no puede hacerse público. 

¿Y Prats acaso supone que esta negación no tiene una índole emocional? Esa emoción se llama cobardía. 

Que sea un síntoma generalizado por la circunstancia no le quita. ¿O es que no hay libre albedrío? 

El propio Prats-Sariol ofrece la pista:
Aunque resulta muy arduo distinguir entre ellos hasta dónde llega o dónde termina el oportunismo. En otras palabras: separar la fanática adhesión a un líder o credo, del goce cotidiano —tan rutinario que casi se les hace imperceptible— de los privilegios en un Estado totalitarista. Dueño de vidas: alimentos para el ego, como salir en los medios (TV, radio, prensa escrita…); recibir medallas, diplomas, homenajes, reediciones, festivales con su nombre… Y sobre todo de haciendas: estipendios mensuales en CUC, acceso a hospitales para la élite, derechos de autor, premios en metálico, viajes, vacaciones de pagos simbólicos y un etcétera anchísimo y para nada ajeno, que linda con la condición de mercenarios.
Presiento una petición en el razonamiento de Prats-Sariol:

"Goce cotidiano" es el disfrute de la prebenda de ser "filotiránico", que es a su vez efecto de la "fanática adhesión al líder". 

Me resulta difícil separar la "fanática adhesión al líder" del "goce cotidiano". Son tal para cual.


El intectual "filotiránico" cubano es sencillamente un tipo tibio emocionalmente; oportunista, adaptable y flexible que ha decidido mantenerse "al filo," a subsistir ni tan acá ni tan allá. 

El "filotiránico" no es aquel dinosaurio de la Guerra Fría, grandielocuente espetando lugares comunes castristas. El susodicho puede tomar 45º de separación con el régimen y aún aparentar "independencia" de criterio algo nada despreciable en círculos foráneos. 

Criticar, sin criticar y decir sin decir. Habilidad muy nuestra, ¿no?

En cubanensis eso se llama meter forro.

El filotiránico comulga y se mete el forro. Vive un diario para-qué-perder el tiempo, para-qué-volvernos-locos existencial que solo se aprende en la escuelita totalitaria castrista. Oportunista habilidoso, ni tan tan bruto ni tan inteligente; emocionalmente grisáceo, borrego y tarugo, miembro imprescindible de la fauna de apoyo al castrismo. 

La miseria del castrismo (7)


Tire a un lado el trabajo voluntario, tire a un lado la conciencia, trate de resolverlo todo con el dinero, y tendremos Miami, no La Habana; tendremos el capitalismo, no tendremos jamás el socialismo, y ni soñar siquiera en el comunismo. (Discurso pronunciado el 29 de noviembre, 1987).

lunes, 22 de marzo de 2021

un hueco en el patio de la casa


alFredoTriFf

un simple hueco en el patio trasero de la casa.

apareció un día y en menos de un mes aumentó el doble de tamaño. al principio nadie le dio importancia, después de todo un hueco es por definición un vacío. pero cada día el vacío se hacía más grande. cada mañana el diámetro aumentaba, tragándose el vestigio del filo del borde anterior con sus respectivas minucias: una matica, una ramita seca, un pomito vacío de perfume, una lagartija muerta.

padre e hijo se dieron a la tarea de marcar con pintura amarilla sobre la tierra mojada el último límite del hueco. a la mañana siguiente la marca de pintura había sido tragada por la negrura. todo lo que se mueve tiene vida en movimiento. la negrura se movía. 

el padre le prohibió conversar del asunto del hueco. ya la madre parecía ensimismada. repetidas veces se le veía, imperturbable, mirando el hueco por la ventana de la cocina.


el hueco fue tomando lugar prominente en las conversaciones. durante las comidas, cuando se repasaban los eventos del día, él reparaba en ciertas frases: "¿no tienes nada de tarea?", o al abrir el refrigerador: "no hay nada de mantequilla". él pensaba: ¿cómo puede haber nada de algo? entonces avanzó la idea que la nada debía ser un todo. lo anotó en su diario. su padre comentó un día "tu amigo tiene el cerebro hueco". durante la comida su mamá dejó caer: "siento un hueco en el pecho" y suspiró profundamente. se miraron estupefactos. comprendían tácitamente que el hueco se hacía parte de sus vidas.

la bañadera, una gaveta, una caja, recipientes vacíos -más bien semivacíos- le producían fascinación. en la escuela imaginaba cómo abstraer la materia de su espacio, o las palabras de su contexto. podía imaginar alguien diciendo lo que callaba. perseguía el silencio entre palabra y palabra de modo que  le era difícil seguir una conversación cualquiera con sus amigos. era como si el decursar de las palabras cayeran en el hueco. como si el sentido de las cosas quedara desnudo de su ropaje innecesario. "qué me dice el silencio", se preguntó.

una tarde, después de la clase de geometría, trató de imaginar el espacio del aula sin el espacio mismo. no pudo lograrlo. entonces concluyó que el hueco debía ser una propiedad fuera de la materia -y lo escribió en su diario. intuyó que un hueco es una parte de otra cosa. como en una ilusión óptica -solo que el hueco de su patio no era un trampantojo; era lo negativo, lo inverso, lo otro sin su sombra.

 
una larga noche de desvelo le constató que  hay huecos vacíos y llenos: los primeros, llenos de nada, los segundos, repletos de todo. salió corriendo al patio para corroborarlo: ahí, justo en el borde concluyó que el hueco era su mejor amigo y escribió esto en el diario.

el vacío del hueco estaba lleno, pero se hacía necesario averiguar de qué. investigar ese algo en falta y su falta en algo.

un día húmedo de otoño salió al patio, llenó sus pulmones de aire frío y contempló el hueco que se tragaba más de la mitad del patio. pudo distinguir la forma casi elíptica del vacío sustentado por la negrura del borde. "sin borde no hay hueco" concluyó e intuyó una presencia pegajosa que traía consigo ecos perdidos de palabras no dichas, pensamientos no formulados, conclusiones ausentes. "¿de dónde salen?" y escribió todo eso en el diario.

una mañana diáfana salió al patio y comenzó a hablar con el hueco. conversar tranquilamente con el insondable vacío. su padre se acercó a hurtadillas y le dio una palmada aprobatoria en el hombro. "¿y qué te dijo?" preguntó.

la madre, que los miraba desde la cocina, sonrió por primera vez en muchos meses.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Waldo Balart, el pintor concreto por descubrir

Waldo en su estudio en Madrid.

 alFredoTriFf

 Waldo Balart es el pintor concreto por descubrir. No porque sea desconocido. Después de todo tiene un apellido que lo marca, y lleva recorridos más de 40 años explorando el arte como proyecto espiritual. Efectivamente, su trabajo es tan obstinado y consistente que se hace joven y vigente. Nacido en Banes en 1931, tuvo la suerte y también la adversidad de crecer dentro de una familia ligada a la historia política cubana. En 1959, el joven diplomado en ciencias políticas y economía emigra a EE.UU. En el New York bohemio de los años 60 Balart descubre el arte. 

Toma clases en la escuela del Museo de Arte Moderno con Peter Forakis—miembro de la Park Place Gallery, espacio aglutinante de muchos artistas del arte geométrico y el minimalismo incipiente. Balart absorbe de primera mano la resaca del expresionismo abstracto y comparte con figuras como De Kooning y Franz Kline. Los años 60 tempranos marcan el auge del arte pop. El joven exiliado cultiva amistad con Andy Warhol, con quien colaborará en dos películas. Será un encuentro desinhibidor definitivo. Sin embargo, Waldo no se inclina hacia el pop, al que halla aún víctima de la moda. Su interés está en la corriente geométrica llamada concretismo, que llegaría al clímax con la conocida exhibición de 1965, “The Responsive Eye”, en MoMA. 

Desde 1964 la carrera de Balart comienza a despuntar. Exhibe en New York, Washington, Boston, Miami y México. En 1968 expone en la entonces conocida Galería Iris Clert de París. En 1972 tiene su primer solo en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. Ese mismo año Balart deja EE. UU. definitivamente por España. Será una decisión difícil que se justifica en el concretismo de Balart: el arte como medio espiritual de la vida. Aunque ya existe un concretismo balartiano, se conoce al pintor pero no al teórico. Ambas facetas cuajan en la obra. 

En El color como lenguaje plástico, Balart anuncia: “pintar es conseguir un espacio sensible y dinámico a través de la interrelación de volúmenes y líneas cromáticas, involucrados en un universo limitado”. ¿Qué significa “limitado”? Es construir un proceso en el cual forma y contenido se fundan en una imagen sintética y elemental que Balart llama “proposición pictórica”. Cual filósofo del lenguaje, Balart convierte cada proposición en un cuadro y cada cuadro en una proposición. 

Durante estos largos años, Waldo ha cosechado merecidos éxitos y el respeto de la comunidad artística, pero siempre a cuentagotas. Lo que nos trae al presente: época de banalidad donde el talento y la obra sólida pasan a un segundo plano ante la moda del “arte de feria” y el nuevo fenómeno del artista “emergente”. Mientras tanto, el tiempo corre y la vida se termina. Claro que hay excepciones: Carmen Herrera, coetánea de Waldo es ahora merecidamente famosa. Es hora de que llegue ese momento para Waldo Balart. 

Conversamos con el pintor sobre su vida y obra en su estudio colindante con el barrio Atocha en Madrid. 



Pocos conocen que en tu pintura concreta subsiste una serie numérica, a saber 1-violeta, 2-ultramar, 3-cyan, 4-verde, 5-amarillo, 6-naranja, 7-rojo, y 8-magenta. Ese octeto que obedece a un orden axiomático. ¿Podrías explicar ese balance? 

(Risas) Sí, los números asustan. Traes la pregunta por mi método y la relación entre el axioma y el uso del color. Y ahora me viene a la mente una ponencia que hice en un Congreso Internacional sobre el color, que se celebró en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Vigo, en Pontevedra, en 1997 y que titulé “La creatividad y el color”. En ella expresé que el proceso creativo puede verse como el acoplamiento de una multitud de planos. Aquí entra la necesidad y lo aleatorio. Al fin y al cabo, el color y la serie numérica cambian de acuerdo con los problemas específicos que presenta la obra y el desarrollo de la misma. Yo te diría que el axioma numérico manda y lo obedezco, pero soy yo quien escojo la serie. Bueno, al menos creo escogerla (risas). 


Aquí cabe una pregunta un poco excéntrica: ¿Por cuál te decides: el determinismo o el caos? 

Esa pregunta es fácil. Yo le apuesto al caos. El caos desestabiliza los límites cómodos del pensar, y esto trae como consecuencia un proceso de auto organización. Y del caos viene el próximo orden. El artista debe saber saltar de un punto a otro. A veces hay que esperar a ver cómo se acoplan estos diferentes planos. Ahí entra la intuición, que le hace mucha falta al arte. 

Tu obra parece no cambiar dentro del cambio sutil. ¿Qué es lo que proporciona el cambio? 

Bueno, siguiendo a Heráclito "todo cambia", pero como uno está dentro del asunto no puedo determinar el momento preciso en el cual se efectua el cambio. Pero te puedo decir que la esencia del trabajo permanece. Por otra parte, el cambio sobreviene por el agotamiento de un tema específico, o por algún nuevo estímulo exterior. Ahora estoy involucrado en una serie que he titulado “Imagen fragmentada”, en la que considero cada cuadro o proposición como un resultado de las infinitas posibilidades que existen para captar la fuente luminosa. 

Me recuerdas a Ludwig Wittgenstein, el filósofo austríaco del siglo XX. Para él toda proposición corresponde a un aspecto factual del mundo. ¿Lo conoces? 

¡Por supuesto! Aunque no puedo decirte que lo comprendo completamente (risas). Pero lo considero mi maestro. Me ha ayudado en este proceso formal de organizar mi trabajo alrededor de un lenguaje específico. Wittgenstein es una especie de pintor analítico (risas). 


En tu pintura, ¿qué viene primero, el número o el color? 

Los dos parámetros están fundidos en mi consciencia. Funciono con ambos, dependiendo de la oportunidad. 

¿Qué piensas del arte contemporáneo? ¿Cuál es la diferencia entre el arte moderno que haces y el arte contemporáneo? 

Me pones en un aprieto. Yo que creía que estaba haciendo arte contemporáneo y ahora me haces consciente de que soy un “moderno”, metido en una corriente artística fuera de la moda. Tal vez me expreso en un lenguaje plástico no acorde con la mecánica vigente. ¿Será que soy una pieza de un museo viviente? (risas). Pero pienso que en el arte debemos discernir entre lo novedoso y “rompedor” de aquellas expresiones plásticas que constantemente aparecen y desaparecen por falta de contenido sólido. 

¿Y cómo sientes todo eso? Porque al final no estamos desprendidos de lo que pasa alrededor.

Por supuesto. Lo que mencionas es el proceso de la historia del arte que obliga al artista a estar consciente de su posición en la comunidad de artistas, su papel en ella, y la posibilidad de poder comunicar un mensaje. Estoy convencido de que mi lenguaje se mantiene vigente y dinámico y que puedo comunicarme con mis contemporáneos. La revolución plástica de principios del siglo XX de la que me siento parte nunca ha sido estática, sino que ha evolucionado hacia otras búsquedas plásticas usando herramientas muy distintas. Si algo es bueno, siempre es vigente. 

¿A qué le atribuyes que el arte concreto en Cuba fuera tan corto y tuviera tan poca adherencia? 

El auge del arte concreto cubano se da en la década del 50. En 1959 llegó la debacle y el sistema revolucionario usó al arte como medio de propaganda. Esa generación se esfumó. Mi querido amigo, es imposible hacer arte concreto al servicio del Estado. La geometría no le comunica un mensaje político específico a la propaganda totalitaria, llena de lugares comunes. 



Quiero tocar algo más personal. ¿Cómo has podido mantener esa constancia todos estos años, a pesar de altas y bajas —más bajas a veces? 

He tenido un alto grado de inconsciencia que me ha permitido superar los obstáculos que se han presentado en mi vida, y sobrevivirlos. Hasta cuando he estado en “las bajas” a que aludes. 

¿Te imaginaste alguna vez claudicando el arte concreto por otro estilo?  

El secreto está de nuevo en el lenguaje. Mi vida y la necesidad de comunicarme las adecué a mi lenguaje. Con él puedo expresar mis estados intelectuales y emocionales. Tengo fe en mi lenguaje. Sigo activo y comunicando, aunque esté en la minoría. 

¿Qué consejo le das a los artistas jóvenes de hoy? 

Que apuesten a la locura y perseveren. No abandonar nunca la necesidad de expresarse, ¿puedo ser trágico y decir: “hasta morir”?

viernes, 29 de enero de 2021

Humberto López: un nuevo Leopoldo Ávila, con rostro televisivo

 

Antonia Eiriz, Los de arriba y los de abajo, 1963

Hamlet Fernández Díaz

Después del debate desatado por los Premios UNEAC de poesía y de teatro otorgados a Heberto Padilla y a Antón Arrufat en 1968, respectivamente, en lugar de la opción del debate democrático, el poder en Cuba optó por un método que se descalifica a sí mismo. Leopoldo Ávila comenzó su cruzada inquisitorial tras el anonimato de un sujeto fantasmal. Sin embargo, al fantasma no se le había brindado cualquier plataforma de enunciación, sino la revista de la Dirección Política de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

No deja de resultar insólito que criterios sancionadores, autoritarios y con ánimos normativos, fueran emitidos desde detrás de la máscara del anonimato, es decir, la bruma parca de la conspiración, como si nadie pudiera hacerse cargo, responsabilizarse, de aquella manera de pensar. Aun así, el solo hecho de que haya sido permitido semejante proceder, y no en cualquier publicación, sino en Verde Olivo, ya es evidencia suficiente de que la firma contaba con el apoyo y el visto bueno, sino la misión, de las más altas instancias del poder. 

Por otro lado, con solo leer los primeros párrafos de cualquiera de los artículos de Leopoldo Ávila, es fácil identificar desde qué cosmovisión del mundo se estaba pensando, interpretando, juzgando y condenando. Poco importa el nombre propio, fuera Luis Pavón, José A. Portuondo, Félix Pita Rodríguez o un trabajo en colectivo, como se ha especulado. 

Lo que se expresaba detrás de esa firma, más que los criterios personales de alguien, era el “canon PSP”: la vieja tradición comunista cubana de orientación prosoviética-estalinista. Y la peculiar estrategia que ensayaron en aquella coyuntura no logró que el socialismo cubano saliera fortalecido sobre la base de un nuevo consenso entre políticos e intelectuales, sino más bien contribuyó a autodebilitarlo sobre la base de una imposición autoritaria. 

Visto desde hoy, ese legado continúa muy vigente, vivito y coleando. Al Canon PSP la política cultural de la Revolución le debe muchas cosas, pero entre ellas hay dos fenómenos importados del estalinismo que arraigaron muy fuerte aquí, que en mi opinión son las principales toxinas que han alimentado el cáncer con el que durante décadas ha tenido que convivir el campo intelectual y artístico cubano.

El primero de esos fenómenos es la injerencia constante de la “policía del pensamiento” (como le llama Orwell en 1984) en la vida cultural del país. De los sesenta para acá no hay artista e intelectual cubano de cierta importancia cuya obra y pensamiento haya pretendido ser libre y crítico, que no haya sido, a su vez, vigilado, asediado y en su momento interrogado, amenazado, sentenciado como agente de la CIA o colocado en listas negras por el departamento correspondiente de la Seguridad del Estado.

En esa cultura del espionaje son muchas las personas civiles (agentes no profesionales) que por disímiles causas psicológicas, han jugado el rol de judas, vigilando y delatando a amigos, compañeros de trabajo, familiares y hasta parejas amorosas, ya sea por fanatismo ideológico, complejo de mediocridad, oportunismo, o porque por cualquier desliz se convirtieron en rehenes del aparato de inteligencia, o por simple y llana sinvergüencería.

De esa manera hemos llegado hoy al fenómeno de las “ciberclarias” en Facebook. Muchos de los perfiles de ciberclarias son falsos, pero hay muchas personas que se mueven en el “ámbito de la cultura” que asumen con total disposición combativa las actitudes cívicas de las ciberclarias: agreden verbalmente, condenan de mercenario a cualquiera, amenazan con violencia y contribuyen a amplificar la campaña propagandística de desinformación que se cocina en el secretariado ideológico de la cúpula del PCC y se instrumenta en los medios oficiales.

Y aquí llegamos al segundo fenómeno al que me quiero referir, la otra toxina que no ha dejado de generar tumoraciones en el tejido de la cultura erudita cubana. Se trata de la injerencia del Partido en las dinámicas institucionales en las que inevitablemente tienen que habérselas funcionarios públicos, creadores y demás actores de la intelectualidad profesional. A esto se le conoce como la doctrina de la “cultura dirigida”: el Partido, de quien emana en primerísima instancia la política cultural, fiscaliza, regula, orienta, estimula y “desarrolla” lo artístico y lo cultural en una sociedad en la que el Estado monopoliza el sistema institucional del arte y la cultura.

Hay documentos históricos, como una carta fechada el 5 de marzo de 1973 que Alfredo Guevara le escribió a Raúl Castro, en la que le hace saber su preocupación por los mecanismos que se estaban instrumentando para que el Partido pudiera “dirigir”, “orientar” y “controlar” al “sector de la cultura” con mucha más “eficiencia”; sobre todo porque esos mecanismos podían conducir a una dañina duplicidad, suplantación, pérdida de autoridad de los directivos de los organismos culturales, “y como consecuencia de todo ello la indefinición práctica de los centros y niveles de decisión”.

De las ideas expuestas por Guevara podemos inferir que las prerrogativas del Partido se organizaban de la siguiente manera: los diferentes departamentos del Comité Central controlarían, ayudarían y orientarían a los organismos culturales del Estado, en función del cumplimiento de una política trazada por el Buró Político. A través del control ejercido por dichos departamentos, estos debían informarse, procesar la información y elaborar resúmenes, con el objetivo de elevar los datos depurados tanto al Secretariado como al Buró Político. Mediante esa lógica de trabajo se buscaba contribuir a una superior elaboración de la política trazada por la máxima instancia del Partido. Después, dichas directrices volverían a bajar a través del Secretariado y los vice-primeros ministros, hasta llegar a los ministerios y los organismos del Sector; y así sucesivamente, en un ciclo dialéctico que parece destinado a producirse a sí mismo.

Como se ve, el fenómeno que desde comienzos de 1970 parece emerger de manera nítida es mucho más complejo que la simple pérdida de autonomía relativa del creador o el intelectual ante la institucionalidad estatal que monopoliza al campo artístico. También va más allá de la poca autonomía que tienen las diversas instituciones ante una subestructura estatal mayor como el Ministerio de Cultura creado en 1976. Se trata, en lo esencial, de una doble estructura burocrática generada por el Poder, en la que una de las dimensiones, la institucionalidad estatal, carece de autonomía relativa y de jerarquía ante la otra estructura, el Partido.

Estos dos fenómenos que he descrito brevemente, la doble injerencia a la que ha estado sometido el campo artístico e intelectual cubano, vigilado y reprimido por la policía del pensamiento y moldeado, controlado y fiscalizado por el Partido, son la verdadera estructura profunda de todos los conflictos que se han dado en la historia de estos sesenta años y de los que estamos viendo desarrollarse hoy en tiempo real, cuya escalada no se detiene ni se detendrá mientras se mantenga en práctica dicha doble injerencia cancerígena. 

Y en momentos de crisis como el actual, siempre hay sujetos con disposición suficiente para dar el paso al frente y asumir el trabajo sucio, el que muchos, incluso probados aguerridos, declinan hacer. Así que Humberto López, el “hater” de turno, ha venido a encontrar su lugar en la historia, encarnando el rol de un Leopoldo Ávila, pero más poderoso aún, con imagen televisiva de cuerpo entero en horarios estelares y con todo un ejército de ciberclarias que replican el ataque y su relato demagógico en Facebook. 

Humberto López y el equipo que le asiste, como en su momento la entelequia de un Leopoldo Ávila, debe recibir de la policía del pensamiento los expedientes de todos los “peligrosos mercenarios asalariados del enemigo” cuya reputación hay que linchar a toda pantalla; mientras que de los ideólogos del Secretariado debe recibir la pauta editorial, las palabras claves con las cuales se decide construir y controlar la narrativa, la ficción que más convenga. Las palabras estratégicas más usadas han sido “golpe blando”, “show mediático”, “provocación”, para afianzar la narrativa de que toda la beligerancia de un “grupúsculo de artistas y seudoartistas responde a una maniobra injerencista del enemigo para propiciar un cambio de régimen en Cuba”.

Dicha narrativa parece aún calar en amplios sectores de la sociedad que desconocen, porque no participan de ellos, de los intríngulis de los conflictos en el mundo del arte. Pero lo verdaderamente lamentable es que con dicha narrativa el poder ha conseguido neutralizar (hasta el momento) la entrada en el debate de gran parte de la intelectualidad cubana, sobre todo de los que peinan canas, que observan mudos, con el mismo silencio cómplice con que en su juventud observaron cómo a muchos de sus amigos los parametraron, los expulsaron de sus trabajos, los acusaron de diversionismo ideológico, de agentes de la CIA y de contrarrevolucionarios. 

 Muchos de esos creadores, algunos premios nacionales de literatura, de teatro, de artes visuales, etc., sufrieron en carne propia el escarnio, la marginación, la injusticia. Cuando en 2007 se le dedicó todo un programa de televisión a Luis Pavón, esa generación de escritores e intelectuales se sintió profundamente ofendida e indignada ante la glorificación inesperada de uno de sus verdugos. Pero hoy observan callados, otra vez cómplices, cómo un nuevo Leopoldo Ávila es instrumentado para arremeter contra un movimiento joven de arte y discurso crítico, para sofocar el disenso y la posibilidad de un debate nacional verdaderamente crítico y democrático. 

¿Alguien duda de la necesidad de ese debate? ¿Qué tiene que decir esa autodenominada “vanguardia artística” aupada en la UNEAC? ¿Les paraliza la cruzada que lleva como punta de lanza el performance televisivo de Humberto López? ¿En verdad piensan que hacer la vista gorda con la censura, la represión, el autoritarismo y las violaciones de derechos constitucionales es la mejor manera de no darle armas al enemigo? 

A todos los que callan ante la censura y la represión del arte y el pensamiento Antonia Eiriz los prefiguró para la eternidad en Réquiem por Salomón (1963).  Con esa obra Antonia se solidarizaba con Chago y denunciaba la censura que había sufrido tanto el libro El Humor Otro, como el singular personaje de Salomón, expulsado de las páginas de la prensa cubana. En la sección superior del cuadro, asomados, desde arriba, tres personajes observan la escena en la que Salomón yace, herido de muerte. Se trata de rostros con expresiones grotescas, narices animaloides, ojos hundidos en manchas negras, y un amarillo ocre reflectándose en las pieles mortecinas, como quienes observan las llamas desde la oscuridad. Parecen ser los ojos de la vigilancia, lo rostros morbosos de la censura; o simples y cobardes espectadores, cuyo miedo y pasividad sella un pacto cómplice con la injusticia.