viernes, 15 de septiembre de 2017

Pocas veces me he encontrado con alguien más potencial y francamente desagradable (física, social y culturalmente hablando)

refugio en Hialeah para damnificados del ciclón Irma

José Ramón Alejandro

Su respuesta no fue solo adecuada, sino justamente evocadora de las circunstancias de nuestro fortuito refugio. Pocas veces me he encontrado con alguien más potencial y francamente desagradable, física, social y culturalmente hablando. Era una mujercita de corta talla, con una triple barriga cuyo pliegue inferior le tocaba las rodillas. Al hablar echaba el fondillo hacia atrás y la triple tripa hacia adelante abriendo hacia sus dos costados los cinco dedos de ambas manos como si fueran las diez varillas de finas maderas de un elegante abanico de Manila. El pelo mal teñido de amarillo y peor cuidado reunido en un moño por encima y deshilachado en menudos ricitos acaracolados a más no poder.

Por supuesto que su voz era estridente, penetrante, y el volumen varias veces superior al requerido aún para dirigirse a un grupo de gente tan numeroso y disperso sobre todo aquel suelo de negro cemento pulido cual era nuestro caso. Tenía todo para serme desagradable y en un principio me lo fue. Después y muy poco a poquito me fui dando cuenta de la intensa manera en la cual se entregaba para tratar de levantar el decaído ánimo de aquellos infelices refugiados.

Bromeaba y jaleaba pertinentemente para orientar aquella amorfa masa de gente con el alma pegada al espinazo. Un enjambre de chiquillos mulaticos flaquitos ostentando todos los matices del café con leche posibles se propulsaban como imprevisibles y sorprendentes proyectiles por entre los grupos de adultos y ancianos en estado de choc, sin que nadie pareciera constatar sus aceleradas existencias. Este ser nos cocinaba una comida al límite de lo comestible de un grado de insipidez por lo menos calvinista. Pero sin estar obligada a eso se tomaba el trabajo adicional de ofrecernos tacitas de plástico gris desechables de un excelente café que era una nota musical aguda en aquel concierto de contrabajos ominosos cortado por chillidos infantiles provenientes simultáneamente y cambiando alternativamente de lugar de origen desde las cuatro esquinas del enorme recinto.

Poco a poco se fue adueñando muy naturalmente del papel protagonista de todo aquel siniestro sainete. Para divertir a su público se inventó que varios ancianos destartalados era novios suyos y que ya le habían propuesto casarse con ella para darle integralmente el cheque de su retiro por invalidez con tal de ser su marido. En una de esas distribuciones de tacitas de plástico gris llenas de dulce café, uno de los refugiados se acercó solicitando una de ellas y le dijo de manera algo afectada y a guisa de gracioso cumplido; “yo vine por el olor". Ella sin pestañear le ripostó secamente: "menos mal que no me tiré un peo”.

Al pasar el peligro cada uno iba a a abrazarla y agradecerle su espontáneo don de animación. Hasta yo que al principio senti repugnancia por esas dos verrugas mal situadas, una entre el labio superior y un agujero de la nariz y otra en la cúspide del pómulo, sentí deseos de hacer lo mismo y ella me abrazó muy cariñosamente sin sospechar mis resabios de clase en contra de su inocente manera de ser. Demostró ser la más humana de todas las personas que nos atendieron allí. Sentí vergüenza de haberla mirado con desprecio y me prometí que desde ese momento en adelante no juzgaría más a nadie exclusivamente por sus más o menos agraciadas apariencias.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Nana para una pintura de DEMI


Indians and Cowboys (DEMI)
Rosie Inguanzo

El río silba
un mimo un blancor
nana de agua
hebra helada

la nieve silenciosa
se posa en la nariz
como un respingo de algodón de azúcar

la blancura de Kent enjuaga los grises:
cada traslado un desgarramiento
cada anochecer un desconsuelo
cada día hacia a las siete sobreviene una agonía
que los amigos y el vino amortiguan

la corriente sanguínea lleva náufraga una niñez sin puerto:
¿a dónde van las abejas?
¿la Reina desatendida?
¿las hormigas heridas?

somos niños de DEMI
en fila como soldaditos
asediados por los güijes
bostezando rezagados
pucheritos y gorgoteos
apurándonos el mundo de celofán y poliespuma

sobre el lienzo del olvido 
DEMI revive el crimen
y otra vez los niños crueles fusilan a su padre
55 años después que lo hiciera Fidel Castro
–“fusilamiento del 2 de mayo” en miniatura

el cuerpo tasajeado
de DEMI
es un estudio de aves
sobre la fría carne del lienzo
su pecho mutilado un cometa de papel de arroz

nana de agua
hebra helada

esplendorosa DEMI
de mí
fa sol la sí
tu coro de niños calvos
y extraterrestres meñiques
dibujan un temblor sobre la tela
caricaturas de un daño
polichinelas desvelamos
de juegos de peluche
huyendo de la gallina coja y ciega

y guardo en un pomito esta tarde
en la que jugamos con la nada frágil
y los peces del miedo
para soltárselo a Tahína en el hospital rutinario
cual burbuja de jabón del recuerdo

en pomito guardo
las imágenes abatidas
para destaparlo en el vaho miamense
y que salga la nieve
y huevos de paloma
y nido abandonado
y blancura prístina

el río silba
un mimo un blancor
nana de agua
hebra helada
para los niños exiliados
que nunca dejaremos de serlo.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

White Noise: An Electric Storm (Álbum completo) 1969



Viaje al espacio sin salir de la comodidad de su casa, gracias al talentos de este trío de la British Sound Library. White Noise nunca obtuvo la apreciación que merecía. Impreso por la Biblioteca Estándar de Sonido, el LP nunca alcanzó el nivel de circulación de otras producciones electrónicas más conocidas de la época. Solo el trabajo de Delia Derbyshire es suficiente para inscribir a White Noise en el archivo de los grandes de la década de los 60 (si prefieren ir directo a las voces, comienzen a escuchar en 7:30, cuando la introducción sónica concluye).

martes, 5 de septiembre de 2017

Catalunya versus España: Artículo 1. Antes de la batalla

Eduard Reboll

La guerra está a punto de empezar. Una cruzada mutua. Un enfrentamiento político de relevancia -pienso yo que tendrá carácter internacional- entre el gobierno de España y la Generalitat. Tiene fecha. O mejor dicho, día-probable. Será este miércoles 7 de septiembre cuando el Parlament catalán decida proceder a aprobar la Ley del Referéndum para decidir la independencia de Catalunya como una república, o la continuidad como región autonómica en España el próximo día 1 de octubre.
Por parte de la Generalitat, ya hay decisiones tomadas de antemano. No dichas, para no dar pie a medidas inmediatas por parte del Tribunal Constitucional. Valientes en sus ideales. Algunos las clasifican como excesivamente arriesgadas hacia ningún lugar; inclusive en sus propias filas. Y otros, la mayoría, necesarias para demostrar al mundo hasta donde puede llegar un pueblo cuando quiere votar por el destino y futuro político como estado propio.

Todo está a punto para la “desobediencia” lícita, pero no legal. Una parte cercana al 51.8 % según el Diario El Español ( …un medio contrario al referéndum) está a favor un 42% no; el resto es abstención. Los ánimos están altos bajo la prudencia y la realidad. De la moral entre los políticos soberanistas, nadie evoca ni un ápice para no crear sospechas ni rendición ante los hechos. No sea que, el adversario, tome nota para su jugada final que muchos creen que puede ser de jaque mate.
Nombres: Carles Puigdemont. President de la Generalitat/ Oriol Junqueres. Vicepresidente.
Pregunta del Referéndum «Voleu que Catalunya sigui un Estat independent en forma de república?» Quieres que Catalunya sea un Estado independiente en forma de república? Sí o No.

Por parte del Gobierno Español también. Todo listo para proceder según la “Constitución Española” y –aún no han dado a conocer las medidas propiamente dichas de punición- todo a punto para proceder a posibles respuestas. Por ejemplo, la suspensión unidireccional de los poderes de la autonomía a través del artículo 155. La retirada de las urnas el día del referéndum si fuera necesario por parte de las fuerzas del orden. Los supuestos acuerdos políticos, hoy bajo secreto, entre los líderes de Ciudadanos y el PSOE (Albert Rivera y Pedro Sánchez) para mostrar unidad. La “Unidad de España”.

Anulación de la delegaciones internacionales de la Generalitat. El control directo de los Mossos d’Esquadra ( la policía de Catalunya) o la inhabilitación de cargos públicos como los actuales alcaldes que apoyan el compromiso con el referéndum. Y por tanto, la cesión de locales del municipio para que los catalanes puedan votar la opción que elijan. O incluso, la destitución fulminante de la mesa de El Parlament de Catalunya, con su presidenta Carme Forcadell al frente.
Nombres. Presidente del Gobierno. Mariano Rajoy. Vicepresidenta. Soraya Saénz de Santamaría
Referéndum. “El Referéndum es ilegal; va en contra de la Constitución Española”.
Ésta sería, a grandes rasgos, una foto finished en ambos lados de la contienda próxima. Pecaría de infantil si no dijese que ya se han hecho daño. Las heridas, en la actualidad, están en la dermis de muchos españoles y catalanes. Cada uno con sus propias razones y argumentos en su agenda. Pero, para bien o para mal, esto son hechos históricos presentes…al caer mismo… y de futuro inmediato.
Atentos desde hoy hasta principios del próximo mes. Nada volverá a ser lo mismo después del 2 de octubre.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Lo hermoso es invisible

Ernesto González

El último regalo de Liuba María Hevia a sus seguidores, un precioso álbum de cuatro discos titulado Vidas paralelas, es un golpe despedazador a la psicología del incrédulo. El tópico “si no lo veo, no lo creo,” ha encontrado su definitiva implosión en estas canciones, mayormente de la autoría de esta artista completa.

Su sensibilidad la ha comunicado eficazmente con lo invisible, lo emocional, cuyo rango cubre desde la infelicidad y el dolor hasta la alegría inocente de los niños por el solo hecho de sentirse vivos. Y no quiere pasar de largo sin advertirnos lo que ha visto. Su poética nos incita a identificarnos, o sea, a volvernos uno, con lo positivo que hay en esa gama de estadios internos, y diríase, hasta nos ha insinuado la posibilidad de transformarlos en un peso ligero que a corto plazo dejaremos de cargar. Ella es la cantadora de la experiencia individual, nos está asegurando que la poesía es la única que ve.

Lo inesperado de un encuentro, de un probable comienzo que nace en el invierno y se propaga por calles y parques como una epidemia de esperanza, pues “algo de ti me está arrimando al cielo, me está arrimando”; la necesidad de preguntarse “qué hacer con la belleza de esta hora”, ante la ausencia de quien la completaba; la búsqueda del “amor tantas veces buscado” y la invocación a los ángeles para que curen el dolor y no pueda volver, arman una narrativa sobreabundante en matices, empeñada en iluminar rincones y enaltecer los caminos del oyente.

La Habana, siempre presente en el enhebrado de estos temas, como aliada fiel durante cualquier circunstancia. Es asidero, roca donde reposar entre los vaivenes de lo cotidiano. Permanencia y resguardo que se hacen sentir, como una emoción más, visible e invisible, a través de los pasos demasiado lentos de la soledad, “sin tu amor la vida se demora”.

Por otra parte, el mar calmo o deslavado, para esta creadora no es ninguna circunstancia maldita. Es, al contrario, una fortuna, sentirlo atado a la ciudad y a sus habitantes, a sus mundos individuales. Y transmite, como nada puede hacerlo, la remembranza de la eternidad a lo largo del infortunio, en las pérdidas irreparables, en la felicidad casi plena donde también late la melancolía, en las batallas perdidas y las tan difícilmente ganadas, en las oportunidades que no deben dejarse fenecer, en las dudas y sobresaltos de cada minuto.

Una tras otra, cada canción se convierte en el espejo de nuestras vivencias, de las vidas juntas que hemos disfrutado o del paralelismo que lo ha impedido. En cada interpretación un invitado de primera, de la Isla o Latinoamérica, de cuyo rico acerbo se toman ciertas cadencias y evocaciones. Hasta el melodioso portugués tiene su parcela aquí, un añadido que sorprende y se agradece. El empaste de las voces y sus particularidades, fluyen apoyados por arreglos livianos, funcionales. El diseño de la cubierta del disco es atractivo e insinúa el espectro de letras y melodías que nos aguarda. La distribución de las obras en cuatro bloques y su consecución dentro de cada uno de ellos, está realizada con gusto.

Una obra se vuelve logro artístico cuando en su vuelo nos descubre el común denominador de lo humano. No estamos solos en esta increíble aventura, aunque una emoción despechada trate de convencernos de que sí. Lo han demostrado estos cuatro discos y el talento de la autora puesto en función de un objetivo, cumplido con creces, de generar belleza en un mundo cada vez más necesitado de ella.

lunes, 28 de agosto de 2017

¿El Che? ¿en "el hueco"?


aquí.
Para el resto de las personas no tiene nombre, no existe. En el mapa de la Asamblea Provincial del Poder Popular de Villa Clara, que muestra todo el territorio dividido en municipios, no sale, no lo contempla. El barrio es un caserío pobre e indigente que está a solo unos metros de la Plaza de la Revolución de Santa Clara.

sábado, 26 de agosto de 2017

Die Puppe y el enjambre oscuro del deseo

Hans Bellmer, Die Puppe
Rosie Inguanzo

Hans Bellmer (1902—1975) inicia su serie de muñecas por oposición a la eugenesia nazi que buscaba la perpetuación de la belleza y la perfección de la raza aria. Su obra agrede ilimitadamente al cuerpo femenino púber, modelando un goce dañado en su simiente. Precisamente, el psicoanalista Jacques Lacan ameniza la perversión del goce como père-versión o versión del padre. Y el padre de Hans —quien en la niñez del artista le inspirara miedo y odio porque dominaba y sometía a su madre—, era un ferviente nazi. Según el principio psicoanalítico nos apañamos con los síntomas neuróticos por medio de la exposición del material reprimido. Pero para el psicoanálisis la per—versión de Hans no se resuelve tan fácilmente.

Bellmer posa junto su muñeca
A través de sus muñecas accedemos a una reasignación del goce donde la norma es la desfiguración de las niñas. Adherirnos a esta libido no se “siente bien” y no ha de achacarse a los remilgos morales. Una lectura más profunda sería que sus muñecas buscan ese malestar, exponer ese deseo maldito, enfermo, que rechaza al padre porque le desea. El malestar proviene de desear lo que se detesta y se teme, de modo que la oposición aquí busca contrariar al padre, que es el orden establecido. Su arte deviene mutación de la imagen de un deseo desalmado, huérfano, parricida. Y en esos sentimientos encontrados se cuecen y cobijan los ardores de su arte.

Variación de La Poupée (1936)

Sus muñecas poliformas exhiben ese candor y esa libido incómoda. Sus profusiones anatómicas nos presentan un problema insoluto; sin brazos para defenderse de la fuerza del adulto agresor, la muñeca Bellmer nos interroga con sus ojos de vidrio. Variaciones que multiplican la anatomía ansiosa, lo irracional o poético de nuestros instintos y menudas pulsiones. Pequeños monstruos del deseo, las muñecas Bellmer. Niñas amebas descoyuntadas, anatomías inconclusas en las que proyectamos nuestro inconsciente agotado por las construcciones culturales, la asignación de género y la farsa colectiva.

Die Puppe

Las muñecas Bellmer tienen la ingeniería corporal del títere y algo de la parafernalia mágica de las marionetas. El deseo inoportuno de Bellmer, lo inconsciente hacia afuera se expresa en la pequeña anatomía confusa de Die Puppe. A algunos repulsa su arte; yo vivo profundamente atraída a su abismo de ligamentos lastimados, coyunturas hinchadas y mutilaciones insondables. A todos nos hace señas algo indefinido y oscilante en el enjambre oscuro del deseo.

jueves, 24 de agosto de 2017

Iván Acosta, o cómo la vida sirve de fondo a la música


aLfrEdo tRifF

Qué gusto me ha dado el libro de Iván Acosta Con una canción cubana en el corazón.

Texto repleto de sorpresas donde Acosta invierte el consabido papel de la música ante el guión (y estamos de acuerdo). Aquí la música no es incidental sino esencial. Ya no sirve de fondo, porque ahora es la vida -la de Acosta o la de cualquier amante de la música- la que sirve de fondo a la música.

La música es la vida misma, nos dice Iván Acosta.

El libro, presentado recientemente con decarga musical en vivo en WDNA, contiene las páginas de la vida de Acosta y cada página tiene su canción, cada canción su portada. Y estas portadas a todo color de los discos de música popular cubana (desde los 50 a los 70), proporcionan una riqueza única de imágenes al guión de la vida de Acosta.

Resumo algunas páginas de la vida de Acosta:

... de lo histórico prerevolucionario: "En la víspera de Santa Ana, 1953... los adultos allí reunidos para festejar a mi mamá planeaban amenecer la mañana del 26 bailando al compás del Trío Matamoros, de Félix Chapotín y sus estrellas".

... de lo campechano: cuando la "tía Emma" admiradora del punto guajiro de Celina y Rautilio excava la tierra buscando un supuesto tesoro enterrado al pie de una mata de mamoncillos.

... de lo cubanomitológico: en "Santiago tenía sus pequeños monstruos", vemos Ivancito con su primo, a caballo en dirección al batey para oír a los Guaracheros de Oriente, "en busca del guije", que resulta ser un montón de truchas de río podridas. ¿Cuándo llegará la Nochebuena? En familia, con lechón relleno al pincho, en plena campiña, al son del Septeto de Ignacio Piñeiro y Abelardo Barroso.

... de la materia guaperil: está el "guapo del barrio", abusador doméstico que después de una paliza propinada por Acosta y sus amigos termina más delgado y más considerado con su esposa, amén de apreciativo de los boleros de Fernando Albuerne y César Protillo de la Luz. También guaperil la supuesta "posesión" de la abuelita de Acosta, queda conectada al estribillo de Jorrín "espíritu burlón".

... de lo vernáculo: fragmento de la historia oriental y la velada de un muerto con música de fondo de María Teresa Vera en álbum de 78 rpm. El recuerdo de escuchar en victrola en Palma Soriano "tres selecciones musicales" inolvidables: "La barca" de Lucho Gatica, "De Cuba traigo el cantar" de Rene Cabel y un mambo de Pérez Prado.

... de la impunidad Castrista: un 20 de abril, cumpliendo 17 años, el joven Acosta se halla con otros 6,000 detenidos en el Morro. Ivancito encuentra un pedazo de carbón y escribe en la rugosa pared de piedra de la ergástula: "La imposibilidad en que me encuentro de probar que Dios existe me prueba de su existencia". Acosta recuerda haber escuchado en el carro de alquiler que lo llevaba a su casa a Nelson Piñedo con la Sonora Matancera, cantando "Me voy pa'la Habana y no vuelvo más".

... de la triste despedida: Ahora el joven camina como un sonámbulo por las calles habaneras de los 60 tempranos, desde Zanja a Galiano a Malecón a la Rampa, y en CMQ escucha desde una victrola las canciones feeling de José Antonio Méndes.

Acosta tiene mucho más que contar de su música con vida de fondo. Momentos de nostalgia, momentos duros del exilio y también momentos llenos de esperanza.  

Un premio del libro son los dos CDs (o LPs dependiendo la edición del libro que uno escoge), donde el melómano connoisseur nos regala una selección de su colección de discos. Hay para todos los gustos: desde punto guajiro, son montuno, feeling, bolero, charanga, guaracha, conga carabalí, afrocuban jazz, hasta el frisson (agradezco a Acosta por presentarme a Eduardo Davidson que no conocía).

Con una canción cubana en el corazón, prueba que Iván Acosta tiene un corazón sonoro.

domingo, 6 de agosto de 2017

Por qué la modernidad no es moderna (segunda parte)

Caspar David Friedrich, El caminante sobre la niebla, 1818.
alfRedO tRifF

En el post anterior tratamos de acotar ciertos límites para la modernidad. No quedó claro si la modernidad (M en lo adelante) es: (1) una época, (2) un discurso, o (3) las dos cosas. Vayamos por parte:

(1) M como tiempo

Si M es una época debe tener comienzo y final, aunque ya sabemos que "hallar comienzos" es un arte a posteriori, de cuidadosa aproximación. ¿Cómo ocurre? Por su simplicidad, me adhiero a la teoría bautismal de Habermas. Los románticos alemanes descubrieron (y se descubrieron) en una época. Y descubrirse, como veremos luego con Kant, significa atreverse a conocer. Que conste, M no tenía nombre aún (un niño puede nacer sin nombre). Se trata de una concientización que marca un corte epocal. En el caso de los románticos consiste en saberse inmerso en un momento al que le toca un futuro.

Lo que equivale a poder mirar a un pasado (ya fuera de sí) como algo distinto (de ahí el sentido moderno de Weltanschauung como cosmovisión). Si este hecho fuese crucial para la constitución de M, lo quisiera traer más tarde como un signo posible de su desenlace.

Avanzo que si M es una época, entonces no puede ser (ella misma) tiempo.1 Toda época tiene principio y fin, y está por tanto acotada, marcada dentro de cierta duración. M supone un estado de cosas durante cierto tiempo. Sin embargo M no se presenta jamás como durando. Por el contrario, M se presenta cual entorno casi espacial. Una cota que es a la vez antes-que y después-que. Cada intento generacional de rechazo, sean los decadentes, las vanguardias o el postmodernismo, no han hecho más que reconocerse dentro de esta cota. ¿Por qué?

G.D.F., Destrucción en el mar de hielo, 1823.

La modernidad es dura, es decir, no dura. 

La modernidad no es moderna porque no dura. No dura porque su discurso le es ajeno, no le encarna. Hablando en términos morales: M no es moderna porque no hace lo que dice. M nos engañó a todos. Pero eso no es lo peor: M se engañó a ella misma. Esta es nuestra primera respuesta provisional al título del post.

Pero hay más.  ¿No será que lo que sostiene a M no es una sustancia, sino un símbolo?

(2) M como discurso 

Habermas es de la opinión que M persiste en tanto cualquier desarrollo posterior la rechaze o la abrace. Por ello la post-modernidad vive colgada de M.2  Esta tesis nos interesa. No podemos tratar de seguir resolviendo los problemas que M presenta sin de algún modo volver a ella (los post-modernistas cayeron en la paradoja de la media unidad: zafarse al muerto con el muerto a cuestas).

El punto más revelador de esa tesis habermasiana es que lo que sostiene a M es un discurso. Es lo que en mi post anterior llamé reserva (en este caso una reserva ideológica). Habermas no lo dice explícitamente: M existe en tanto que nos de una esperanza. Por ello M podría existir -incluso- aunque no se sienta su efecto como antes. Schiller diría que Goya se equivoca cuando dice que la razón produce monstruos. Se equivoca porque también los puede matar.

La modernidad puede estar en cuidados intensivos, pero sigue ahí.

G.D.F., La abadía entre los robles secos, 1810.

¿Cómo sabemos que M está moribunda? Para comprender qué le queda a M como reservas, debemos ir atrás a ese momento de toma de conciencia.  

De la misma manera que una generación es capaz de identificar el principio de una época, otra puede y debe ser capaz de descubrir su final. 

¿Qué le ofrece M a esa generación romántica? Tanto Kant como Schiller proveen dos tesis fundamentales: la modernidad nos hace crecer y nos hará libres.  Cito a Kant de su famoso tratado Qué es la ilustración:
La ilustración es la salida del hombre de su condición de menor de edad de la cual él mismo es culpable, tal condición es producto de cierta ignorancia, La minoría de edad es la incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la dirección de otro. ¡Sapere aude! ... La pereza y la cobardía son las causas de que la mayoría de los hombres, después que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de la conducción ajena, permanezcan con gusto como menores de edad a lo largo de su vida, por lo cual le es muy fácil a otros el erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad!
Ser "menor de edad" es no poder gobernarse por no saber cómo, y no se sabe pues no se tiene el lenguaje maduro con qué leer los signos de la época. Ser menor de edad es carecer de herramientas para forjar una época. Kant sigue:
Ellos, después de haber rechazado el yugo de la minoría de edad, ensancharán el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación que todo hombre tiene: la de pensar por sí mismo.
El sapere aude kantiano sigifica llamar las cosas por su nombre. Está claro, para Kant hay una diferencia entre naturaleza y libertad. No así para Schiller, quien ve en la naturaleza como un reino de las cosas.3 La tesis central de Schiller en sus Cartas sobre la educación estética del hombre es la siguiente:  ... para resolver en la experiencia el problema político, es preciso tomar el camino de lo estético, porque a la libertad se llega por la belleza (Carta 2, p. 12)

Es decir, se trata de cómo resolver el problema político del humano. Luego, tenemos dos polos, uno epistemológico, el otro político. ¿Resolvió M este dilema? La respuesta no es fácil. Decir NO es caer en algo tan moderno como Marx, o como los republicanos. Decir SÍ es vivir de espaldas a la realidad. Acaso la solución sea un en parte. Y automáticamente pasar al siguiente capítulo.

No debemos caer en la aporía post-modernista que aún cree poder resolver el problema atacando a la modernidad como si esta tuviera un plan macabro con la humanidad (ahí están las rabietas modernas de Žižek).4 Tanto M como nosotros nos creímos el cuento. Las generaciones modernas vivieron engañadas toda una época acerca de la época. Y en esa tumba enorme siguen cayendo tanto apologistas como combatientes internacionalistas.

G.D.F., Tumba enorme a la orilla del mar, 1806.

Es tiempo de cerrar el capítulo. De salir y respirar aire fresco. Y aquí los románticos nos pueden dar una mano. Acaso podemos compartir el entusiasmo de Hölderlin en su poema El joven a sus juiciosos consejeros:
Es inútil: esta época estéril no me retendrá. Mi siglo es para mí un azote. Yo aspiro a los campos verdes de la vida y al cielo del entusiasmo. Enterrad, oh muertos, a vuestros muertos, celebrad la labor del hombre, e insultadme. Pero en mí madura, tal como mi corazón lo quiere, la bella, la vida Naturaleza.
Esa posible salida algo que examinaremos en nuestro próximo post.

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1 Si la modernidad fuera tiempo no pudiera ser época. No transcurriera. Cuando hablamos del barroco nos referimos a una época entre el siglo XVI y XVIII. El tiempo, en tanto que tiempo, no transcurre. El tiempo hace cambiar las cosas.  

2 De Schiller, su amigo Eckerman escribe:
Miraba hacia el mediodía, de manera que podía seguirse, a varias horas de distancia, la hermosa corriente del río, interrumpida a veces por el boscaje y las curvas. Se dominaba un horizonte muy amplio. Se podía observar muy bien la salida y puesta de los planetas, y había que confesar que el sitio no podía ser más adecuado para inspirar la parte astronómica y astrológica del Wallenstein. (Vea, Johan Meter Eckermann, Conversaciones con Goethe. Barcelona: Ed. Océano, p. 522).
3 No es que la post-modernidad sea moderna consustancialmente. El problema de Calinescu es que habla de "caras" pero nunca establece satisfactoriamente qué es una cara. 4 De acuerdo a Habermás, esta es precisamente la posición de Nietzsche y Heidegger.

Por qué la modernidad no es moderna

aLfrEdo tRifF

Para comprender por qué decimos que la modernidad no es moderna hay que primero definir qué es la modernidad.

Jurgen Habermas dedica el primer capítulo de su Discurso filosófico de la modernidad (1985) al análisis del tiempo de la modernidad. ¿De qué se trata?

La modernidad (M de ahora en adelante) es algo que se instaura, es una época que "arriva". Para hacerlo debe ser identificada y anunciada, digamos, por una generación preclara.1 Habermas presenta a Schelling y su Las edades del mundo donde encontramos el motto: "el futuro ya ha comenzado". Toda una generación vislumbra esa novedad (del lat. novas aetas) que M trae consigo.

Después hace falta un bautismo temporal. Le toca a G. F. Hegel en su Filosofía del espíritu: "... nuestra época marca el nacimiento y la transición a un nuevo período." Ser moderno es sentir que existe un futuro. Esta es la seguridad de M (su reserva, por así llamarlo). Pero como ya sabemos, el futuro de M no sería posible si esta no fuera capaz de agenciarse su propia normatividad (la razón es que no existe una época anterior equiparable a M, que es toda originalidad). Es tiempo de anunciar la primera paradoja de M:

Todo futuro siempre ha de quedar detrás de sí. 

¿Qué hacer entonces? De acuerdo a Habermas el imperativo histórico de M ha sido mantener un reclamo viable que justifique la incongruencia entre la expectativa futura y la realización presente que incita a la decepción. Y como se sabe, este impasse es el talón de Aquiles de toda utopía.

Tanto Hegel (como Habermas) están de acuerdo que ese momento marca el nacimiento de la crítica y ese otro discurso llamado estética. La crítica es una manera de M de instaurarse como paradigma desde la razón.2 ¿Y cuál es la función de la estética? Ayudar la construcción de M, de su pegajoso e inmanente continuum en que moran los mellizos consentidos: la belleza y lo sublime.

Sin embargo, una vez oteado el futuro no queda más remedio que mirar atrás y comparar.

Para esta vuelta a-lo-que-fue, Habermas trae a colación a Walter Benjamin y su Tesis de la filosofía de la historia.  La estrategia de este último es dislocar el continuum de M, explorando el más allá de su pasado que es casi una pre-historia. Hay que aclarar que desde el momento que M se normativiza, debe separarse de lo anterior, ¿de qué? del pasado. Pero como M siendo continuum no tiene pasado en sí, solo puede hablarse del antes de M (llamémosle aM). De acuerdo a Benjamin sacamos una segunda conclusión:



M no tiene pasado, solo prehistoria (aM).

¿Existe acaso pM? Veremos.


Como solución, Benjamin propone una confrontación anamnéstica. Primero, es crucial reconocer la injusticia irreversible de aM (los siglos de sufrimiento de todos las víctimas anónimas de la prehistoria). La belleza de este fragmento de Benjamin exije que lo citemos en su totalidad:
Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irrefrenablemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.
Después habrá que reconciliar esa prehistoria brutal a través de la memoria, pero el análisis de Benjamin sigue siendo socio-histórico.3

Volvamos a la paradoja de M: ¿Existe un pM?  Pareciera que sí. Y Habermas podría señalar a la postmodernidad como ese momento aprés de M. 4 Entonces, para nuestra sorpresa, descubrimos lo siguiente:

¡pM no es un aprés, sino un aspecto decadente de M! 5

¿Cómo puede ser? Ese es precisamente el tópico del próximo post.

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1 Los románticos, en particular la generación del Sturm und Drang están llamados a comprender de primera mano que M tiene una reserva que no será agotada sino hasta un aprés, algo que trataremos más adelante. 2 Habermas menciona la influencia de Immanuel Kant como el patrón a seguir, sea a favor o en contra. Para ese momento en el siglo XVIII principio del XIX no puede hablarse de autocrítica de M en el sentido que conocemos hoy. Lo trae la razón que se aviene a M es una crítica a lo anterior (ese horizonte aM). 3 Escribe Benjamin: "La historia es objeto de una construcción cuyo lugar no está constituido por el tiempo homogéneo y vacío, sino por un tiempo pleno, el Jetztzeit (tiempo-ahora que en este caso indica un nunc stans o inmanencia eterna). 4 Después de todo el libro de Habermas es publicado en 1985, en pleno post-modernismo y antes de la caída del muro.
5 Habermas reconoce el agotamiento de M en lo tocante al discurso de la razón ilustrada y la razón subjetiva. Una posible solución es la acción comunicativa. El caso es que M aún cuenta con reservas. Lo que nos trae a una conclusión sorpresiva: Cuando se trata de M no existe aprés.

martes, 1 de agosto de 2017

Dick Hyman: The Moog and Me



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 A fines de la década de los 60 del siglo XX el pianista Dyck Hyman, ya famoso por su trio de jazz -y por su "Moritat" de fines de los 60- decidió experimentar con la electrónica. En este album casi se estrena el MOOG con sentido comercial. La tecnología mejorada pertenece a los 70, pero el estilo y la sonoridad son típicos de ese género pop (de películas como Kiss Kiss Bang Bang y grupos sicodélicos de los 60 como Byrds y Monkees y algún que otra canción de Simon & Gargunkel). La gran salida del Moog es con Abbey Road de Beatles. De cualquier manera este álbum de Hyman es acaso una presentación del Moog a la música pop. Hyman elabora una orquestación interesante de metales y cuerdas a-la-Percy Faith con la nueva sonoridad (el track "The Monitour" del álbum influenció a Emerson el pianista de Emerson Lake and Palmer). El tema está a cargo del silbido humano, que se había puesto de moda también la música incidental de compositores italianos como Ortolani, Morricone y Trovajoli (Sin móvil aparente de Phillip Labro con música de Morricone, 1972, es uno de mis favoritos de aquella época, aunque por momentos parece que incluso el silbido es sintetizado, una coña del compositor italiano). Hyman negociaba con elementos del avant-garde (cuentan que el compositor Edgar Varese se interesó en la sonoridad del Moog en parte por el éxito de Hyman). Hyman busca entrener, pero también hacer pensar. Un álbum idóneo de esa etapa llamada "Age of Electronics".

sábado, 22 de julio de 2017

"La Batalla por Venezuela... " en el New York Times


¿Cuándo el mundo ha visto una imagen así?

Y continúa el título del artículo de Meredith Kohut : "... vista a través del lente, casco y máscara de gas."

Wuilly Arteaga, de 23 años, se volvió una figura simbólica del movimiento de protestas porque tocaba el himno nacional con su violín durante los enfrentamientos. Hasta que las autoridades le rompieron su instrumento. Los videos de la reacción de Arteaga, en llanto, se volvieron virales y hace poco viajó a Estados Unidos, donde los cantantes Marc Anthony y Oscarcito le entregaron un nuevo violín.

viernes, 21 de julio de 2017

El libre albedrío de Juan un 1º de mayo en la Plaza con Raúl

decenas de miles de juanes bajo el sol, un 1º de mayo en La Habana



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Ayer sostuve una conversación con mi amigo A. ¿El tópico? La Política. ¿Cómo es  posible que un estado totalitario como Cuba pueda ejercer esa conformidad social, constante y uniforme de modo tan eficiente por casi sesenta años?

El punto de A. es que el cubano de a pie se aviene al sistema porque no le queda otro remedio.

Intenté presentar un punto alternativo, pero como siempre ocurre en una conversación amistosa, presionar un punto intrincado puede tomarse como un signo de obstinación. Preferí colgar el sable y abordar otros asuntos más triviales. La lección es que resolver algo concreto de política en una discusión amena es perder el tiempo. Por eso escribo este post.

A lo que voy: decir simplemente "el ser humano tiene libre albedrío," es casi una simplificación, si no se explica el asunto. Por ejemplo, A. da por sentado que, por ejemplo, Juan, cuentapropista en Cuba va a la Plaza de la Revolución el 1º de mayo, por la presión del inspector castrista Yoandri que le tiene la vida hecha talco.

Libre albedrío se define como la capacidad de elegir, libre de coerción externa, entre "ir" y "no ir". A. concluye que la presión "externa" del sistema coarta la volundad de Juan, por lo tanto Juan no es responsable de su acción. Pobrecito.

Pero A. debe estar de acuerdo conmigo que el gobierno cubano no está obligando a Juan a ir a la Plaza (si lo hiciera ya negaría el "libre" albedrío). El gobierno simplemente "conmina". Y conminar es plantar deseos en Juan, "si vas, todo va bien" o "si no vas, te buscas problemas".

Si el gobierno es capaz de efectivamente controlar los deseos de Juan, entonces, de hecho, este es una simple marioneta y su volición ha quedado reducida a cero.

¿Es esto "libre" albedrío?

Juan no es visible en esta masa (está debajo de la bandera larga a la extrema derecha, arriba)

Desde el momento que justificamos la presencia de Juan (en contra de su voluntad) de estar en la Plaza ya estamos socavando el libre albedrío de Juan, quien se supone sea capaz de elegir entre "ir" o "no ir".

La elección de Juan es más complicada que lo que A. le permite: Por una parte, Juan desea "ir" a la Plaza para que no le jodan el paladar, y a la vez desea "no ir", bajo el sol de mayo a otra concentración genuflexa, para escuchar y aplaudir por cuatro horas las sandeces del dictador cubano. Aunque Juan desea "no ir", termina en la masa multitudinaria de gente, bajo el sol de mayo, en la Plaza con Raúl.

A. quizás pasa por alto que Juan no es capaz de "no ir", lo que indicaría no presencia, sino ausencia de volición.

La volición no debe confundirse con un deseo. La volición es acción de la voluntad sobre un deseo de hacer (o no hacer). Si lo que lleva a Juan a la acción de Juan es "no ir" y sin embargo va, la volición de Juan queda ausente. Si mientras Juan va caminando al autobús que lo llevará a la Plaza, se dice en su fuero interno con profunda frustración: "Cómo es posible que sea tan genuflexo... No, y mil veces no", Juan ha perdido su voluntad. La voluntad de Juan lo ha dejado inane y avergonzado.

¿Qué sentido tiene decir que Juan tiene el albedrío de "no ir" cuando no hay voluntad juanina que lo haga posible?       

miércoles, 19 de julio de 2017

3 diccionarios de Arts & Crafts en m.bourbaki (y la importancia del movimiento para comprender el arte contemporáneo de hoy)


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Miamibourbaki ha publicado tres diccionarios abreciados (in progress) de tres personalidades fundamentales del movimiento llamado Arts and Crafts, que tomara lugar en el último cuarto del siglo XIX en Inglaterra.

Diccionario de John Ruskin   
Diccionario de William Morris
Diccionario de Walter Crane

¿Por qué los diccionarios?

La razón es la importancia que tiene el movimiento Arts and Crafts para entender la crisis del arte contemporáneo. La discusión comienza en miami.bourbaki con el llamado "arte de no hacer" (o art of "not making") que se ha convertido en una categoría de la producción del arte contemporáneo.

Damien Hirst, Demon with Bowl, 2017

Para más detalle, mi discusión sigue aquí. Este post analiza ideas como arte/hipnosis, la pugna entre making vs. not making, la importancia actual de "la firma" (the signature), y lo que llamamos proper naming (que podemos traducir como "nombrar a quien se debe").  A dicho post le sigue una discusión más extensa en la revista The Miami Rail, titulada El arte contemporáneo no tiene futuro.