miércoles, 10 de febrero de 2021

Waldo Balart, el pintor concreto por descubrir

Waldo en su estudio en Madrid.

 alFredoTriFf

 Waldo Balart es el pintor concreto por descubrir. No porque sea desconocido. Después de todo tiene un apellido que lo marca, y lleva recorridos más de 40 años explorando el arte como proyecto espiritual. Efectivamente, su trabajo es tan obstinado y consistente que se hace joven y vigente. Nacido en Banes en 1931, tuvo la suerte y también la adversidad de crecer dentro de una familia ligada a la historia política cubana. En 1959, el joven diplomado en ciencias políticas y economía emigra a EE.UU. En el New York bohemio de los años 60 Balart descubre el arte. 

Toma clases en la escuela del Museo de Arte Moderno con Peter Forakis—miembro de la Park Place Gallery, espacio aglutinante de muchos artistas del arte geométrico y el minimalismo incipiente. Balart absorbe de primera mano la resaca del expresionismo abstracto y comparte con figuras como De Kooning y Franz Kline. Los años 60 tempranos marcan el auge del arte pop. El joven exiliado cultiva amistad con Andy Warhol, con quien colaborará en dos películas. Será un encuentro desinhibidor definitivo. Sin embargo, Waldo no se inclina hacia el pop, al que halla aún víctima de la moda. Su interés está en la corriente geométrica llamada concretismo, que llegaría al clímax con la conocida exhibición de 1965, “The Responsive Eye”, en MoMA. 

Desde 1964 la carrera de Balart comienza a despuntar. Exhibe en New York, Washington, Boston, Miami y México. En 1968 expone en la entonces conocida Galería Iris Clert de París. En 1972 tiene su primer solo en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. Ese mismo año Balart deja EE. UU. definitivamente por España. Será una decisión difícil que se justifica en el concretismo de Balart: el arte como medio espiritual de la vida. Aunque ya existe un concretismo balartiano, se conoce al pintor pero no al teórico. Ambas facetas cuajan en la obra. 

En El color como lenguaje plástico, Balart anuncia: “pintar es conseguir un espacio sensible y dinámico a través de la interrelación de volúmenes y líneas cromáticas, involucrados en un universo limitado”. ¿Qué significa “limitado”? Es construir un proceso en el cual forma y contenido se fundan en una imagen sintética y elemental que Balart llama “proposición pictórica”. Cual filósofo del lenguaje, Balart convierte cada proposición en un cuadro y cada cuadro en una proposición. 

Durante estos largos años, Waldo ha cosechado merecidos éxitos y el respeto de la comunidad artística, pero siempre a cuentagotas. Lo que nos trae al presente: época de banalidad donde el talento y la obra sólida pasan a un segundo plano ante la moda del “arte de feria” y el nuevo fenómeno del artista “emergente”. Mientras tanto, el tiempo corre y la vida se termina. Claro que hay excepciones: Carmen Herrera, coetánea de Waldo es ahora merecidamente famosa. Es hora de que llegue ese momento para Waldo Balart. 

Conversamos con el pintor sobre su vida y obra en su estudio colindante con el barrio Atocha en Madrid. 



Pocos conocen que en tu pintura concreta subsiste una serie numérica, a saber 1-violeta, 2-ultramar, 3-cyan, 4-verde, 5-amarillo, 6-naranja, 7-rojo, y 8-magenta. Ese octeto que obedece a un orden axiomático. ¿Podrías explicar ese balance? 

(Risas) Sí, los números asustan. Traes la pregunta por mi método y la relación entre el axioma y el uso del color. Y ahora me viene a la mente una ponencia que hice en un Congreso Internacional sobre el color, que se celebró en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Vigo, en Pontevedra, en 1997 y que titulé “La creatividad y el color”. En ella expresé que el proceso creativo puede verse como el acoplamiento de una multitud de planos. Aquí entra la necesidad y lo aleatorio. Al fin y al cabo, el color y la serie numérica cambian de acuerdo con los problemas específicos que presenta la obra y el desarrollo de la misma. Yo te diría que el axioma numérico manda y lo obedezco, pero soy yo quien escojo la serie. Bueno, al menos creo escogerla (risas). 


Aquí cabe una pregunta un poco excéntrica: ¿Por cuál te decides: el determinismo o el caos? 

Esa pregunta es fácil. Yo le apuesto al caos. El caos desestabiliza los límites cómodos del pensar, y esto trae como consecuencia un proceso de auto organización. Y del caos viene el próximo orden. El artista debe saber saltar de un punto a otro. A veces hay que esperar a ver cómo se acoplan estos diferentes planos. Ahí entra la intuición, que le hace mucha falta al arte. 

Tu obra parece no cambiar dentro del cambio sutil. ¿Qué es lo que proporciona el cambio? 

Bueno, siguiendo a Heráclito "todo cambia", pero como uno está dentro del asunto no puedo determinar el momento preciso en el cual se efectua el cambio. Pero te puedo decir que la esencia del trabajo permanece. Por otra parte, el cambio sobreviene por el agotamiento de un tema específico, o por algún nuevo estímulo exterior. Ahora estoy involucrado en una serie que he titulado “Imagen fragmentada”, en la que considero cada cuadro o proposición como un resultado de las infinitas posibilidades que existen para captar la fuente luminosa. 

Me recuerdas a Ludwig Wittgenstein, el filósofo austríaco del siglo XX. Para él toda proposición corresponde a un aspecto factual del mundo. ¿Lo conoces? 

¡Por supuesto! Aunque no puedo decirte que lo comprendo completamente (risas). Pero lo considero mi maestro. Me ha ayudado en este proceso formal de organizar mi trabajo alrededor de un lenguaje específico. Wittgenstein es una especie de pintor analítico (risas). 


En tu pintura, ¿qué viene primero, el número o el color? 

Los dos parámetros están fundidos en mi consciencia. Funciono con ambos, dependiendo de la oportunidad. 

¿Qué piensas del arte contemporáneo? ¿Cuál es la diferencia entre el arte moderno que haces y el arte contemporáneo? 

Me pones en un aprieto. Yo que creía que estaba haciendo arte contemporáneo y ahora me haces consciente de que soy un “moderno”, metido en una corriente artística fuera de la moda. Tal vez me expreso en un lenguaje plástico no acorde con la mecánica vigente. ¿Será que soy una pieza de un museo viviente? (risas). Pero pienso que en el arte debemos discernir entre lo novedoso y “rompedor” de aquellas expresiones plásticas que constantemente aparecen y desaparecen por falta de contenido sólido. 

¿Y cómo sientes todo eso? Porque al final no estamos desprendidos de lo que pasa alrededor.

Por supuesto. Lo que mencionas es el proceso de la historia del arte que obliga al artista a estar consciente de su posición en la comunidad de artistas, su papel en ella, y la posibilidad de poder comunicar un mensaje. Estoy convencido de que mi lenguaje se mantiene vigente y dinámico y que puedo comunicarme con mis contemporáneos. La revolución plástica de principios del siglo XX de la que me siento parte nunca ha sido estática, sino que ha evolucionado hacia otras búsquedas plásticas usando herramientas muy distintas. Si algo es bueno, siempre es vigente. 

¿A qué le atribuyes que el arte concreto en Cuba fuera tan corto y tuviera tan poca adherencia? 

El auge del arte concreto cubano se da en la década del 50. En 1959 llegó la debacle y el sistema revolucionario usó al arte como medio de propaganda. Esa generación se esfumó. Mi querido amigo, es imposible hacer arte concreto al servicio del Estado. La geometría no le comunica un mensaje político específico a la propaganda totalitaria, llena de lugares comunes. 



Quiero tocar algo más personal. ¿Cómo has podido mantener esa constancia todos estos años, a pesar de altas y bajas —más bajas a veces? 

He tenido un alto grado de inconsciencia que me ha permitido superar los obstáculos que se han presentado en mi vida, y sobrevivirlos. Hasta cuando he estado en “las bajas” a que aludes. 

¿Te imaginaste alguna vez claudicando el arte concreto por otro estilo?  

El secreto está de nuevo en el lenguaje. Mi vida y la necesidad de comunicarme las adecué a mi lenguaje. Con él puedo expresar mis estados intelectuales y emocionales. Tengo fe en mi lenguaje. Sigo activo y comunicando, aunque esté en la minoría. 

¿Qué consejo le das a los artistas jóvenes de hoy? 

Que apuesten a la locura y perseveren. No abandonar nunca la necesidad de expresarse, ¿puedo ser trágico y decir: “hasta morir”?

viernes, 29 de enero de 2021

Humberto López: un nuevo Leopoldo Ávila, con rostro televisivo

 

Antonia Eiriz, Los de arriba y los de abajo, 1963

Hamlet Fernández Díaz

Después del debate desatado por los Premios UNEAC de poesía y de teatro otorgados a Heberto Padilla y a Antón Arrufat en 1968, respectivamente, en lugar de la opción del debate democrático, el poder en Cuba optó por un método que se descalifica a sí mismo. Leopoldo Ávila comenzó su cruzada inquisitorial tras el anonimato de un sujeto fantasmal. Sin embargo, al fantasma no se le había brindado cualquier plataforma de enunciación, sino la revista de la Dirección Política de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

No deja de resultar insólito que criterios sancionadores, autoritarios y con ánimos normativos, fueran emitidos desde detrás de la máscara del anonimato, es decir, la bruma parca de la conspiración, como si nadie pudiera hacerse cargo, responsabilizarse, de aquella manera de pensar. Aun así, el solo hecho de que haya sido permitido semejante proceder, y no en cualquier publicación, sino en Verde Olivo, ya es evidencia suficiente de que la firma contaba con el apoyo y el visto bueno, sino la misión, de las más altas instancias del poder. 

Por otro lado, con solo leer los primeros párrafos de cualquiera de los artículos de Leopoldo Ávila, es fácil identificar desde qué cosmovisión del mundo se estaba pensando, interpretando, juzgando y condenando. Poco importa el nombre propio, fuera Luis Pavón, José A. Portuondo, Félix Pita Rodríguez o un trabajo en colectivo, como se ha especulado. 

Lo que se expresaba detrás de esa firma, más que los criterios personales de alguien, era el “canon PSP”: la vieja tradición comunista cubana de orientación prosoviética-estalinista. Y la peculiar estrategia que ensayaron en aquella coyuntura no logró que el socialismo cubano saliera fortalecido sobre la base de un nuevo consenso entre políticos e intelectuales, sino más bien contribuyó a autodebilitarlo sobre la base de una imposición autoritaria. 

Visto desde hoy, ese legado continúa muy vigente, vivito y coleando. Al Canon PSP la política cultural de la Revolución le debe muchas cosas, pero entre ellas hay dos fenómenos importados del estalinismo que arraigaron muy fuerte aquí, que en mi opinión son las principales toxinas que han alimentado el cáncer con el que durante décadas ha tenido que convivir el campo intelectual y artístico cubano.

El primero de esos fenómenos es la injerencia constante de la “policía del pensamiento” (como le llama Orwell en 1984) en la vida cultural del país. De los sesenta para acá no hay artista e intelectual cubano de cierta importancia cuya obra y pensamiento haya pretendido ser libre y crítico, que no haya sido, a su vez, vigilado, asediado y en su momento interrogado, amenazado, sentenciado como agente de la CIA o colocado en listas negras por el departamento correspondiente de la Seguridad del Estado.

En esa cultura del espionaje son muchas las personas civiles (agentes no profesionales) que por disímiles causas psicológicas, han jugado el rol de judas, vigilando y delatando a amigos, compañeros de trabajo, familiares y hasta parejas amorosas, ya sea por fanatismo ideológico, complejo de mediocridad, oportunismo, o porque por cualquier desliz se convirtieron en rehenes del aparato de inteligencia, o por simple y llana sinvergüencería.

De esa manera hemos llegado hoy al fenómeno de las “ciberclarias” en Facebook. Muchos de los perfiles de ciberclarias son falsos, pero hay muchas personas que se mueven en el “ámbito de la cultura” que asumen con total disposición combativa las actitudes cívicas de las ciberclarias: agreden verbalmente, condenan de mercenario a cualquiera, amenazan con violencia y contribuyen a amplificar la campaña propagandística de desinformación que se cocina en el secretariado ideológico de la cúpula del PCC y se instrumenta en los medios oficiales.

Y aquí llegamos al segundo fenómeno al que me quiero referir, la otra toxina que no ha dejado de generar tumoraciones en el tejido de la cultura erudita cubana. Se trata de la injerencia del Partido en las dinámicas institucionales en las que inevitablemente tienen que habérselas funcionarios públicos, creadores y demás actores de la intelectualidad profesional. A esto se le conoce como la doctrina de la “cultura dirigida”: el Partido, de quien emana en primerísima instancia la política cultural, fiscaliza, regula, orienta, estimula y “desarrolla” lo artístico y lo cultural en una sociedad en la que el Estado monopoliza el sistema institucional del arte y la cultura.

Hay documentos históricos, como una carta fechada el 5 de marzo de 1973 que Alfredo Guevara le escribió a Raúl Castro, en la que le hace saber su preocupación por los mecanismos que se estaban instrumentando para que el Partido pudiera “dirigir”, “orientar” y “controlar” al “sector de la cultura” con mucha más “eficiencia”; sobre todo porque esos mecanismos podían conducir a una dañina duplicidad, suplantación, pérdida de autoridad de los directivos de los organismos culturales, “y como consecuencia de todo ello la indefinición práctica de los centros y niveles de decisión”.

De las ideas expuestas por Guevara podemos inferir que las prerrogativas del Partido se organizaban de la siguiente manera: los diferentes departamentos del Comité Central controlarían, ayudarían y orientarían a los organismos culturales del Estado, en función del cumplimiento de una política trazada por el Buró Político. A través del control ejercido por dichos departamentos, estos debían informarse, procesar la información y elaborar resúmenes, con el objetivo de elevar los datos depurados tanto al Secretariado como al Buró Político. Mediante esa lógica de trabajo se buscaba contribuir a una superior elaboración de la política trazada por la máxima instancia del Partido. Después, dichas directrices volverían a bajar a través del Secretariado y los vice-primeros ministros, hasta llegar a los ministerios y los organismos del Sector; y así sucesivamente, en un ciclo dialéctico que parece destinado a producirse a sí mismo.

Como se ve, el fenómeno que desde comienzos de 1970 parece emerger de manera nítida es mucho más complejo que la simple pérdida de autonomía relativa del creador o el intelectual ante la institucionalidad estatal que monopoliza al campo artístico. También va más allá de la poca autonomía que tienen las diversas instituciones ante una subestructura estatal mayor como el Ministerio de Cultura creado en 1976. Se trata, en lo esencial, de una doble estructura burocrática generada por el Poder, en la que una de las dimensiones, la institucionalidad estatal, carece de autonomía relativa y de jerarquía ante la otra estructura, el Partido.

Estos dos fenómenos que he descrito brevemente, la doble injerencia a la que ha estado sometido el campo artístico e intelectual cubano, vigilado y reprimido por la policía del pensamiento y moldeado, controlado y fiscalizado por el Partido, son la verdadera estructura profunda de todos los conflictos que se han dado en la historia de estos sesenta años y de los que estamos viendo desarrollarse hoy en tiempo real, cuya escalada no se detiene ni se detendrá mientras se mantenga en práctica dicha doble injerencia cancerígena. 

Y en momentos de crisis como el actual, siempre hay sujetos con disposición suficiente para dar el paso al frente y asumir el trabajo sucio, el que muchos, incluso probados aguerridos, declinan hacer. Así que Humberto López, el “hater” de turno, ha venido a encontrar su lugar en la historia, encarnando el rol de un Leopoldo Ávila, pero más poderoso aún, con imagen televisiva de cuerpo entero en horarios estelares y con todo un ejército de ciberclarias que replican el ataque y su relato demagógico en Facebook. 

Humberto López y el equipo que le asiste, como en su momento la entelequia de un Leopoldo Ávila, debe recibir de la policía del pensamiento los expedientes de todos los “peligrosos mercenarios asalariados del enemigo” cuya reputación hay que linchar a toda pantalla; mientras que de los ideólogos del Secretariado debe recibir la pauta editorial, las palabras claves con las cuales se decide construir y controlar la narrativa, la ficción que más convenga. Las palabras estratégicas más usadas han sido “golpe blando”, “show mediático”, “provocación”, para afianzar la narrativa de que toda la beligerancia de un “grupúsculo de artistas y seudoartistas responde a una maniobra injerencista del enemigo para propiciar un cambio de régimen en Cuba”.

Dicha narrativa parece aún calar en amplios sectores de la sociedad que desconocen, porque no participan de ellos, de los intríngulis de los conflictos en el mundo del arte. Pero lo verdaderamente lamentable es que con dicha narrativa el poder ha conseguido neutralizar (hasta el momento) la entrada en el debate de gran parte de la intelectualidad cubana, sobre todo de los que peinan canas, que observan mudos, con el mismo silencio cómplice con que en su juventud observaron cómo a muchos de sus amigos los parametraron, los expulsaron de sus trabajos, los acusaron de diversionismo ideológico, de agentes de la CIA y de contrarrevolucionarios. 

 Muchos de esos creadores, algunos premios nacionales de literatura, de teatro, de artes visuales, etc., sufrieron en carne propia el escarnio, la marginación, la injusticia. Cuando en 2007 se le dedicó todo un programa de televisión a Luis Pavón, esa generación de escritores e intelectuales se sintió profundamente ofendida e indignada ante la glorificación inesperada de uno de sus verdugos. Pero hoy observan callados, otra vez cómplices, cómo un nuevo Leopoldo Ávila es instrumentado para arremeter contra un movimiento joven de arte y discurso crítico, para sofocar el disenso y la posibilidad de un debate nacional verdaderamente crítico y democrático. 

¿Alguien duda de la necesidad de ese debate? ¿Qué tiene que decir esa autodenominada “vanguardia artística” aupada en la UNEAC? ¿Les paraliza la cruzada que lleva como punta de lanza el performance televisivo de Humberto López? ¿En verdad piensan que hacer la vista gorda con la censura, la represión, el autoritarismo y las violaciones de derechos constitucionales es la mejor manera de no darle armas al enemigo? 

A todos los que callan ante la censura y la represión del arte y el pensamiento Antonia Eiriz los prefiguró para la eternidad en Réquiem por Salomón (1963).  Con esa obra Antonia se solidarizaba con Chago y denunciaba la censura que había sufrido tanto el libro El Humor Otro, como el singular personaje de Salomón, expulsado de las páginas de la prensa cubana. En la sección superior del cuadro, asomados, desde arriba, tres personajes observan la escena en la que Salomón yace, herido de muerte. Se trata de rostros con expresiones grotescas, narices animaloides, ojos hundidos en manchas negras, y un amarillo ocre reflectándose en las pieles mortecinas, como quienes observan las llamas desde la oscuridad. Parecen ser los ojos de la vigilancia, lo rostros morbosos de la censura; o simples y cobardes espectadores, cuyo miedo y pasividad sella un pacto cómplice con la injusticia.

sábado, 5 de diciembre de 2020

5 de cada 10,000 personas

es el número de muertes por COVID19, 

para que una vacuna sea aprobada debe mostrar ser efectiva,

¿cómo?

deberá demostrare que puede salvar vidas,

¿cómo demostrar que 5/10,000 puede reducirse aún más? ... ¿3/50,000 digamos?

otra pregunta: ¿es dicha cifra estadísticamente significativa?


lunes, 16 de noviembre de 2020

el nuevo orden socialista/comunista global



alFredoTriFf

A continuación les presento el artículo principal del último número de TIME para lo que ya se está llamando el RESET MUNDIAL. Viene de la pluma de Klaus Schwab, presidente del Foro Econónico Mundial, y líder de otra organización: Líderes jóvenes del mundo (OSAL de la nueva carne de cañón juvenil contra el catastrofismo climático). Schwab, no perdamos de vista, es todo un capitalista (con traje de caperucita).

Habla el burócrata:  

Después de las malas noticias relacionadas con COVID-19 se han sumado enormes desafíos económicos, ambientales, sociales y políticos que ya estábamos enfrentando antes de la pandemia. De cara al futuro, un nuevo instinto virtuoso puede convertirse en un imperativo de nuestros sistemas económicos ... en lugar de perseguir ganancias a corto plazo o intereses personales estrechos, las empresas podrían perseguir el bienestar de todos los habitantes del planeta.

¿Un nuevo instinto virtuoso... imperativo? Bobadas. Jamás ha sido el imperativo de un empresa perseguir el bienestar de todos los habitantes del planeta. La meta de una empresa (el LLC es un invento del capitalismo mercantilista) es muchísimo más modesta: generar riqueza para sus inversionistas; tiene sentido, ¿no son ellos los que arriesgan su dinero en la misma?

El bienestar de los habitantes del planeta viene dado por añadidura, por la mano invisible de que hablara Adam Smith en su Wealth of Nations (lo que en macroecomía se llama progreso), algo que ninguna empresa en particular se propuso jamás y que ha cambiado el mundo moderno. El progreso no consiste en un plan quinquenal fraguado por burócratas-de-butaca, y tenemos suficiente evidencia: el desastre de 80 años de comunismo planificado en la URSS, 60 años de miseria en Cuba y más de veinte años de ruina en Venezuela. ¿No es suficiente?

Vuelve Schwab: 

Las corporaciones no tienen que dejar de buscar ganancias ... solo necesitan cambiar a una perspectiva a más largo plazo sobre su organización y su misión, mirando más allá del próximo trimestre a la próxima década.

Otro pretexto vacuo. Ninguna corporación que se respete POSTERGA sus ganancias sin un principio de maximización que lo guíe. Sea a corto o largo plazo, la idea central corporativa es beneficiar la empresa dentro de los parámetros legales a que esta se suscribe. Los socialistas quieren reinventar la función de la herramienta. El martillo es para martillar, no para matar cucarachas. La empresa es una herramienta generadora de riquezas y punto.

Schwab sabe muy bien que la economía y la moral pertenecen a departamentos distintos. Uno espera que el millonario burócrata ofrezca un argumento económico, pero nunca llega. Apenas en el tercer párrafo y aparece la carta verdadera: la guerra contra los hidrocarburos. Y uno se pregunta, ¿qué sentido tiene abandonar la fuente principal de energía del mundo, precisamente cuando lo que se desea es llevar la riqueza a todos sus habitantes? 
 
A no ser que el motivo verdadero no es hacer a nadie más rico, sino hacernos a todos más pobres.  

En reacción a la creciente presión de los activistas climáticos y las generaciones más jóvenes, algunas empresas han pedido a los directores ejecutivos de que persigan de manera más explícita objetivos ambientales, sociales y de gobierno. 

El imperativo empresarial de Schwab no funciona por la sencilla razón que la ENERGÍA ALTERNATIVA NO FUNCIONA. Ahí está la crisis energética de Alemania, (otrora líder en carbón, y energía nuclear) despilfarrando riquezas a la vez que importa gas de Rusia ¡a precio de chantaje! tan solo para complacer a sus constituyentes "verdes" (verano de 2020: la pesadilla energética se repite en ese otro país progresista llamado California). 
 
Crecimiento se define como "evolución positiva de los estándares de vida". ¿Para qué paralizar el desarrollo económico mundial solo para complacer una minoría de activistas climáticos pagados por Schwab, empresas de publicidad y la prensa activista occidental? Esto no es serio; aquí hay trastienda.  

La fórmula schwabiana me recuerda aquello que Castro llamaba SACRIFICIO REVOLUCIONARIO:
 
Cuando la Revolución se hace carne del pueblo, no importan los obstáculos, las dificultades, no importa cualesquiera que sean los sacrificios. El pueblo sí es capaz de sacrificarse por su porvenir, por su destino. (APLAUSOS)

Castro y Schwab tienen algo en común. El economista suizo pide sacrificio en aras de,

Aunque estas decisiones pueden dañar las ganancias a corto plazo, por otra parte maximizan los rendimientos a largo plazo en un mundo donde la gente se rebela cada vez más contra un sistema que perciben como injusto. Construir un sistema económico virtuoso no es un ideal utópico. 
 
Para nada. Con la "energía verde" es mejor hablar de "pérdidas a largo plazo". ¿Y quiénes son los que se rebelan en el mundo? No la gente en los países subdesarrollados; no en la India, no en China, no en África, donde lo que busca desesperadamente es más oportunidades a mercados, más oportunidades y esperanzas de inversión y de acceso a energía.

Durante los últimos 30 a 50 años, la ideología neoliberalista ha prevalecido cada vez más en gran parte del mundo. Esas creencias dogmáticas se han equivocado. Afortunadamente, no estamos destinados a seguirlos.

La ideología "neoliberalista" no llegó del planeta Marte. Fue un putsch de la burocracia capitalista estadounidense, enamorada de aquel proyecto incipiente justo después de la caída del imperio soviético (viejo soy y recuerdo el discurso de 11 de septiembre de 1990 de George H. W. Bush, mencionando un "nuevo orden mundial"). Y sí, devino proyecto de gobierno. Fue política oficial exterior de EE.UU. e hizo muy ricos a muchísimos ejecutivos (como Schwab y Bloomberg). Es por ese arreglo de gobierno con las grandes empresas que se asoma el CAPITALISMO FINANCIERO que mermó la capacidad industrial de EE.UU. Y tanto republicanos como demócratas le apostaron con todo cuando abrieron las piernas a China. 

¿Qué tiene que ver la justicia social con el clima? 

2020 ha dejado claro que los movimientos de justicia social y climática son subvencionados por la misma maquinaria que otrora los contrarrestara. La "justicia social" entre comillas es una metáfora fabricada (de ahí que la lista de corrupción de NGOs vaya en aumento)

La prueba está en que los "activistas" de hoy son empresarios. Es un cambio de relevo, la nueva ofensiva publicitaria y de prensa– en un nuevo mundo de redes convergentes con causa común. Por ello una empresa productora gigante de hidrocarburos como BP se ha propuesto (en público) a ir dejando atrás el petróleo. ¿Será posible creerse ese embuste?

Vivimos un momento único de las dos caras de Jano del capitalismo global: una, LA GRAN CAUSA DE LA JUSTICIA SOCIAL Y CLIMÁTICA. ¿La otra? LO MISMO DE SIEMPRE: los burócratas de EE.UU. y Europa invirtiendo miles de millones en proyectos fallidos de energía "renovable" du jour,  despilfarrando alucinantes sumas de dinero con un alto precio ecológico. 

¿Quienes subvencionan la energía renovable? ¡Nada menos que las grandes corporaciones de petróleo! Queda claro en el documental Planet of the Humans, de un activista de izquierda como Michael Moore. 

Aquí va la pastilla: 

Para enero de 2020, un primer borrador de consulta de las métricas estaba listo pero entonces ocurrió el desastre del COVID-19. ¿Sobreviviría el proyecto a esta crisis global? Ahora, se temía, que el incipiente compromiso con el capitalismo de las partes interesadas podría dar paso a un enfoque más realista en las empresas: ahorre lo que pueda, incluso si eso significa despedir empleados o cortar proveedores.

Aquende la contradicción básica de un empresario preocupado por la justicia: "Ahorre lo que pueda" aunque ello signifique "despedir empleados o cortar proveedores" (eufemismo singular de más desempleo). ¿Qué importa aumentar el desempleo en aras de la justicia social -añádase- "global"? No hace mucho, el multimillonario Bloomberg sugería (refiriéndose a los campesinos estadounidenses desplazados por los mercados baratos de China) que "aprendieran código". 

Lo anterior no es más que la repetición cínica de la perolata de los Bush, Clinton y Obama a los sin-trabajo en los estados industriales del centro de EE.UU. durante los años 90 y los 2000: "acostumbrémonos a la nueva realidad", era el motto de Obama. "No hay vuelta atrás", opinaba. 

A la  burocracia globalista no le interesa el país donde viven. Observen el rechazo que profesan contra la idea de "nación" y contra la palabra nacionalismo

                                China es el ejemplo actual del binomio capitalismo/comunismo. Su alcance global es inminente.

El globalismo como acción económino-política del capital se emparenta con la tendencia de sus otrora enemigos: el socialismo. El socialismo y el comunismo (primos hermanos) tuvieron siempre una aspiración global. La Internacional Comunista tenía un himno que decía: Arriba los pobres del mundo.  

Sí, el capitalismo y el comunismo fueron enemigos durante el siglo XX.  

YA NO. 

Los globalistas ven La Unión Europea como el próximo experimento en socialismo/comunismo global.

La UE ofrece una oportunidad única para aplicar políticas socialistas a escala internacional. Los sindicatos y los partidos políticos de la UE operan en organizaciones conjuntas más allá de las fronteras nacionales.

Los schwabistas y los socialistas/comunistas coinciden:

El comunismo es nuestra única esperanza para combatir el cambio climático. El capitalismo es la causa misma del cambio climático. Deberíamos atrevernos a decirlo claramente. Preguntarnos cuál debería ser la alternativa al capitalismo y qué podría suceder si no hacemos el cambio.

Está claro: El capitalismo es la causa del cambio climático. Que es lo mismo que decir: El desarrollo económico es la causa del cmabio climático.

¿La solución?

El comunismo, o socialismo -si quiere llamarlo así. Yo prefiero comunismo, porque describe un arreglo económico mucho más preciso y menos conducente al error.

Socialismo/comunismo es la plataforma del Green New Deal de la congresista AOC. Su ex jefe de personal, Saikat Chakrabarti, ya decía en una entrevista para el Washington Post, que el Green New Deal no era un proyecto climático: 

El Green New Deal no fue originalmente una cuestión climática en lo absoluto. ¿Ustedes pensaban que se trataba de una cuestión climática? El verdadero motivo para nosotros es cómo cambiar la economía entera. 

¿Ya ven la "justicia social" de Schwab? 

Greta Thunberg, una de las figuras mas prominentes de la juventud schwabiana, ha declarado en Project Syndicate

La crisis climática no se trata solo del medio ambiente. Es una crisis de derechos humanos, de justicia y de voluntad política. Los sistemas de opresión coloniales, racistas y patriarcales lo han creado y alimentado. Tenemos que desmantelarlos a todos. 

El nuevo orden global burocrático de corte socialista/comunista schwabiano está en el horizonte. El que no lo vea tiene complejo de avestruz.

domingo, 25 de octubre de 2020

El callejón sin salida de la ontología matemática de Badiou

dibujo de Badiou aclarando aspectos de su ontología, 2006

alFredoTriFf

Alain Badiou nació en 1937 y es en la actualidad el filósofo francés más importante, el más viejo, el más comunista, el más Maoista y el más matemático.

Badiou le apuesta siempre a la ontología, y decir ontología para Badiou (B. de ahora en adelante) es decir matemática. La ontología es una rama de la filosofía que investiga el SER. ¿Qué es? ¿Cómo se manifiesta? ¿Dónde lo encontramos? No es tan fácil dar con el ser por una razón: ES UBICUO. ¿No? Aquí sugiero que el ser de B. se muerde la cola.

Una manera de comenzar el asunto es preguntándose: ¿Cuántos hay? Esa es la pregunta de los presocráticos: el arché. Lo que constituye la cosa. ¿Uno, dos, tres, muchas? Depende de cómo se enfoque el análisis y aparecen tesis distintas: Está el monismo de un Parménides, el dualismo cartesiano o el pluralismo de mi filósofo estadounidense preferido, Nelson Goodman.

B. es pluralista y multiplista. Dice:  

Nos encontramos al borde de una decisión, la decisión de romper con la arcana del uno y el múltiple en que la filosofía ha nacido y muerto, ave fénix de su propio consumismo sofístico. La decisión no puede ser otra que esta. El uno no es (SA, p. 23).

Disfruto la propensión dramática de B. (es dramaturgo). No estamos en la Grecia antigua. Romper con el uno no es solo un asunto de declaración. Hay que probarlo, o al menos demostrar que llegamos a él. Estamos en presencia de un lema, no una prueba; un axioma, no una deducción (tercia entonces Hegel por joder: declarar del uno que "no es" equivale a afirmarlo. 

Próxima parada: La verdad. 

Georg Cantor, matemático alemán (1845-1918)  

La verdad de acuerdo a B. no involucra al objeto (lo cual no quiere decir que la verdad no es real, aunque "real" y "objetivo" pueden no ser lo mismo). Ahora sin objeto la verdad no tiene correspondencia. No es que no pueda haber verdad sin objeto, Platón le apuesta a tal cosa. El asunto es que Badiou es materialista y su platonismo lo mete en aguas rancias. Un materialista platonista es algo así como un carnívoro vegano.

Observen la movida platónica. La verdad no es "del" objeto, sino en sí misma. Existe de suyo. B. añade que la verdad es "múltiplo genérico … resultado de un procedimiento infinito" que "se resta de toda designación exacta, así como de su correspondiente múltiplo" (ahora sale a relucir la teoría de conjuntos infinitos de Cantor). La resta de que se habla es un procedimiento justificativo. Equivale a cortar. Toda resta es corte, un trozo del olimpo como prueba de y traerlo al mundo de los sentidos. La movida no es nueva; su solución aún nos elude. Es como preguntar: ¿qué hace que la verdad sea cierta?

No sé si B. percibe que "restar de toda designación exacta" equivale, como procedimiento justificativo, a una definición tan exacta como esa que él avanza:

(...) no importa cuán extraordinariamente diversos sean tanto "objetos" matemáticos y/o "estructuras". Todos pueden ser designados como multiplicidades puras, construidos de una manera regulada del conjunto nulo. La cuestión de la naturaleza exacta de la relación entre las matemáticas y el ser es lo que se centra exclusivamente -para esta era en que estamos- en la decisión axiomática autorizada por la teoría de conjuntos. (mi itálica, SA, 26)
El tono del fragmento es raro, viniendo de un platonista. ¿Qué tiene que ver la "era en que estamos" con la conexión entre matemática y ser? Tiene que ver con lo que el filósofo llama DECISIÓN, que se define como "el principio del exceso de partes sobre los elementos" (¿qué exceso puede haber en el universo mismo?). Acaso B. respondería que mi riposta me hace suponer el UNO, que no es.  

Dice B. que los procedimientos de verdad de hechos "indecibles" completan una situación que él llama EVENTO. Nunca se explica por qué es indecible ni qué significa tal cosa. Imagino que se disculpa cuando un filósofo llega a ese encumbramiento). Sigamos, la verdad le pertenece al evento. Hay verdades "eventales". ¿Dónde se da todo esto esto? En los mundos. MUNDO es una construcción lógica, es un modo de apariencia, abstracta o concreta (la tesis se acerca un poco a Nelson Goodman en este librito maravilloso). 

La paradoja entre la externalidad de la verdad y la internalidad del evento es resuelta por B. con el llamado "lugar evental". Los eventos se manifiestan en mundos que dependen del evento mismo (hay aquí un grado de circularidad que molesta un poco). Parece que la verdad no tiene relación necesaria con un objeto dado. B. aclara que es inseparable del sujeto. Pero es el sujeto el que comprueba la conexión entre la infinidad de múltiples de una situación. El platonista vuelve a la tierra, quizá demasiado pronto. Si Ud. no entiende el asunto muy bien no lo culpo. No es fácil seguir al viejo. Pero en la filosofía uno no se detiene; se sigue caminando a ver a dónde llegamos (si tropezamos con un callejón sin salida, entonces volveremos atrás). 
 
B. concibe la composibilidad de ciertos procedimientos de verdad que ocurren en cuatro esferas: la ciencia, la política, el arte y el amor. Que sean estos cuatro no indica que no hayan otros. ¿Ejemplos de eventos? En el siglo XX: El dodecafonismo, la revolución bolchevique, el cubismo (eventos importantes para Badiou, pero pueden otros).  

No todo acontecimiento del mundo es un evento sin embargo. Por ejemplo, el nazismo no puede ser un evento. ¿Por qué? Le falta verdad. 

Aquí hay un problema. B. niega el principio de razón suficiente de Leibniz. SI ALGO ES TIENE QUE SER. Algo indiscutible. ¿Qué más verdad que esa? A no ser que verdad tenga un tinte normativo (LO QUE DEBE SER). Aplicando a B. yo diría que DEBER SER funciona mejor como procedimiento "de decisión". Somos nosotros los que imponemos ese límite a la realidad, pero la realidad no se inmuta. La realidad nunca nos hace caso. A la realidad hay que acatarla tal cual.

¿Qué significa que a un acontecimiento le falte verdad?  

Ernest Zermelo, lógico y matemático alemán (1871-1953)

La ontología continental en su legado más reciente es el existencialismo de Heidegger, que explora el ser qua ser. B. matematiza la ontología, apoyándola en una doble función: por un lado la matemática desempeña un papel central estructural (el "en tanto que") y a la vez conserva un status privilegiado como "paradigma de la ciencia y de la investigación científica" en general. De ahí es que salen los "procedimientos de verdad". 

La matemática no se parece a ninguna otra ciencia en que resuelve problemas de manera inequívoca. ¿Y qué hay de la física? La física es falibilista. Para B. no es suficientemente fiable. El eslabón necesario es la exactitud (así como la axiomatización) de la matemática. 

De ahí el lema badiouiano "la matemática es una ontología". No lo creo del todo. La matemática no se pregunta de sí misma nada. Para hacerlo necesitamos algo fuera de ella que la inquiera; una filosofía de la matemática por ejemplo (lo que hizo Bertrand Russell con Whitehead en Principia Mathematica), o la meta-matemática, ejercicio muy original que aparece por primera vez con Gödel y su famoso Teorema de la incompletitud, pero ese no es el propósito ahora. Sigamos con B. y su ontología.

El montaje de B. es una jaba llena de teorías matemáticas. B. salió una tarde y se hizo de un grupo de   teorías: La axiomatización de Zermelo/Fraenkel, la Toría de conjuntos de Cantor; la noción de conjuntos construíbles de Gödel, y el método de "forcing" a conjuntos genéricos de Paul Cohen. Aclaro que lo que hace Badiou no es un estudio matemático, sino una interpretación de conclusiones de estas teorías. Sigamos el hilo de la desconfianza de B. con la física. 

La física es la investigación de la materia, y B. es de la opinión que "mientras más se descompone el concepto de materia, más se mueve en un campo de la realidad que sólo puede ser identificado con operaciones matemáticas cada vez más complejas". Bien, de ser así, la matemática debiera agradecer a la física. 

No se trata de que exista una relación de analogía entre la estructura del mundo físico y de la matemática, sino que esta última articula el ser en sí. B. ha dicho que la matemática es lo que el ser puede pensar (o articular numéricamente) del ser. Es una manera interesante de volver a Pitágoras, el arché del universo es el número, o a Spinoza y el UNO.  Pregunto: ¿cómo puede un multiplista del ser decir algo tan monista como eso? 

Pero volvamos a la separación de B. entre matemática y física. La naturaleza de la física es hacer uso de la matemática para presentar un lenguaje tan preciso como sea posible. Es lo que llamamos fórmula. El propósito de la fórmula es estimar soluciones, resultados cuantitativos y hacer predicciones.

Toda fórmula tiene una virtud explanatoria. El método general de la física es científico/inductivo, es decir, en general provee hipótesis cual acercamientos a la realidad. Cierto que hay una importante rama de la física que es teórica, pero sería erróneo suponer que la teoría es productiva sin el aval experimental. La física está llamada a teorizar pero también a resolver problemas.

B. no es ajeno a dicho procedimiento. En Théorie du sujet bajo el sujeto "Torsion" (p. 148) B. imita procedimientos extraídos de la topología para sugerir ideas francamente muy ajenas a la topología. 
"Torsion", si bien es cierto que la palabra no pertenece al vocabulario del Marxismo puede inferirse cuando combinamos la noción de círculo y el salto. Vea a Mao: hay un círculo y el punto de partida de la verdad es la práctica el cual es también el punto de llegada... 
(Digo yo que si la torsión puede aplicar a Mao, pudiera aplicar también a Genghis Khan).

Muchos modelos teóricos en la matemática son sugeridos o desarrollados por físicos. Por ejemplo, Newton desarrolló métodos matemáticos para resolver problemas concretos en la física (e.g., la ley de gravitación). Hay desarrollos en la estadística que se deben a la mecánica cuántica. No hay duda que la ciencia informa o enriquece la investigación matemática (la teoría de la complejidad computacional, o la llamada teoría de la demostración en lógica).

Para B. no existe otra manera de abordar la materia. ¿Por qué no podría la materia ser la verdadera exploración del ser en tanto que ser? Este es el camino del filósofo francés François Laruelle en Non-philosophy project. No estoy ni con uno ni con otro. Solo observo problemas.

Buscar una posición axiomática exacta para la explicación del ser me parece un error. La ontología badiouana se aparta del probabilismo y el caos. Lo que el pragmatista Pierce (otro matemático) llamó abducción (o inferencia a la mejor explicación). 

¿Qué sentido tiene hipotetizar "todos los cisnes son blancos" si basta que alguien encuentre uno que sea negro para derrumbar la hipótesis? LA REALIDAD DICTA.

Lanzo algunas preguntas à la dérive
 
1. ¿Por qué B. declara la ontología como matemática axiomática sin discusión posible?
2. ¿Por qué solo cuatro esferas del evento? (su propia multiplicidad puede parir más)
3. ¿Por qué la preponderancia del comunismo desde la ontología? (¿autocensura del ser?)
4. ¿Por qué el evento tiene que ser partidista y heroico? (the ideology stupid)
5. ¿Por qué no podemos hablar de un "evento" nazista en 1933? (¿existe un Politburó de eventos "eventales"?)

(continuará)

miércoles, 7 de octubre de 2020

en política, nadie convence a nadie de nada

                                                       embajada de Perú, La Habana, 1980.

 alFredoTriFf

Lo he conversado con alumnos y amigos. Lo he meditado en el auto cuando la música cesa y da paso a las cavilaciones: en política nadie convence a nadie de nada.

El fenómeno se acrecienta durante estos días de elecciones presidenciales. En las redes sociales la gente apela, recurre, demanda. Se mandan mensajes privados, o sale una circular en un muro, con fotos y frases hechas en apoyo a fulano o mengano. 

Nosotros debiéramos estar curados de ese mal llamado PROSELITISMO. 

El proselitismo político siempre nos fue repulsivo a los que vivimos el comunismo castrista. ¿Olvidaron los círculos de estudio, las reuniones para hablar mierda, las directivas, los programas de televisión, las entrevistas y paneles? Un menú politiquero que nos hacían más gusanos todavía (y mira que el Fifo tenía labia y un aparato publicitario muy superior al del New York Times). 

NO SE CONVENCE A NADIE. 

¿Quién es capaz de convencer a un hijo de algo? El muchacho o la muchacha miente cuando te dice: "Papi tienes razón" acto hablado en automático que se traduce así: Papi go fuck yourself.  

Alguien dirá: "Yo no lo hago para convencer a nadie. Solo para expresar mi punto de vista... mantener mi tropa en guardia". De ser así, lo dicho aquí no le aplica a Ud.  

La gente del bando de B permanecerán FIRMES en su bando. Lo mismo con la gente del bando de T. Así ha sido siempre. Cuántos se quejan de perder amigos: "No puedo creerlo, a fulanito, que conocía hace más de 20 años, me retiró su amistad". Los de T pierden amigos pro-B; los de B pierden amigos pro-T

NADIE SE CAMBIA DE BANDO motu propio. ¡Ah! Pero si sucediera, estamos en presencia de algo inusitado (entra en el juego el llavín de las nuevas convicciones). 

¿Cómo? 

El llavín de creer en X. SE ABRE y se dejan entrar ideas no-X. A partir de ese momento ya no se cree más en X. Lo que los castristas llamaban correctamente– PENETRACIÓN IDEOLÓGICA. 

El asunto se estudiaba en serio. La KGB le llamaba epistemología social (todo comenzó con una bronca entre racionalistas y emotivistas en el siglo XVIII). 

Los emotivistas explicaban que el "cambio de bando" llegaba desde la frontera emocional. Se le llamó "sentir nuevo" (vea a Emilio o De la educación sentimental). ¿Qué causa ese sentir? Una emoción cediendo ante otra. ¿Y qué la hace ceder? Tiene que ver con la crianza y la naturaleza de la persona. 

Los racionalistas se fueron por las ideas. "T es mejor candidato que B" (o visceversa) no es un asunto objetivo ni subjetivo, sino un término medio llamado intersubjetividad. Las ideas tienen su propio cambalache en cuartos privados VIP de la mente. Ahí tienen lugar orgías impúdicas con baile de perchero y todo. 

Ahí T y B se dan la lengua (hablo a nivel de ideas, ¡que no se diga!).

Como con las emociones, hay una casa ancha de ideas, con cámaras que se suceden en orden de importancia. Las ideas de la cámara principal son más fuertes, compactas e inamovibles. Hay otras aledañas y más apartadas; otras estancas, claustrofóbicas, con ideas que pululan lujuriosas y peligrosas. Las ideas que se rechazan o se aceptan, tienen que ver con una dinámica afín a la casa, lo que llamamos AUTONOMÍA. 

El dueño de la casa: TÚ, YO, no sabemos nada. Aceptar, rechazar no es asunto de UNO. Más bien LE PASA A UNO en automático. Nos sorprende sorprendernos: ya no pensamos como hace una semana. ¡Qué pavor!

Si quieren la prueba de este misterium, vengan conmigo a La Habana, circa abril, 1980. Se sabe que la Embajada del Perú se llenó de ex policías y ex segurosos. ¿Qué hizo cambiar a esa gente de la noche a la mañana y arriesgar la vida en el empeño? 

Nadie tiene la respuesta.

Entonces ¿por qué seguimos dándole a la manigueta? 

Porque es de humano errar una y mil veces.

sábado, 3 de octubre de 2020

El desatino histórico del presentismo (en Hypermedia magazine)


alFredoTriFf

Vivimos tiempos de ideas desatinadas, de rectificaciones de “errores” derrotistas. Manan malevolencias desde el pasado y nada ni nadie se salva: la matemática es racista, la física es racista y sexista, la filosofía es xenofóbica, la arquitectura es masculina y tóxica, Shakespeare es racista, Beethoven es elitista. Como es de esperar, la historia del negro en EE. UU. termina emasculada en el victimismo. ¿Desde cuándo la maldad es más fuerte que los logros de la historia?

Para leer más pincha aquí.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

el racismo de marx y el negro lassalle

alFredoTriFf

El racismo se ha vuelto omnímodo. Anda por todas partes, asomando el hocico esnifando el menor rastro para acusarnos de racismo aversivo, ese que ahoga a la humanidad por los siglos de los siglos, que hasta alguien de color algo subido como Karl, el gran revolucionario de negros, blancos, rojos y amarillos, pudo alguna vez manifestar.  

Tan perverso es el esnifamiento que el anti-racista mismo cae en la trampa del aversivo. 

Recomiendo el libro de Betty Sigler-Rozen y Abraham Melamed titulado The Image of the Black in Jewish Culture: A History of the Other.

Aprendo que Marx  (judío converso) llamaba a Ferdinand Lassalle "el negro judío", pero aquí usa el peyorativo americano "n_ _ _er" en el original en alemán. Compruebo el asunto y en efecto, en esta carta a Engels (traducida al inglés) Marx se da gusto, no ya aversivo; más claro ni el agua:

It is now quite plain to me — as the shape of his head and the way his hair grows also testify — that he is descended from the negroes who accompanied Moses’ flight from Egypt (unless his mother or paternal grandmother interbred with a nigger). Now, this blend of Jewishness and Germanness, on the one hand, and basic negroid stock, on the other, must inevitably give rise to a peculiar product. The fellow’s importunity is also nigger-like.
Me resulta evidente que la forma de su cabeza, y la manera que le crece el pelo (¿Marx no ha visto pasas?), prueban que desciende de esos negros que acompañaron a Moisés cuando el éxodo de egipto (a no ser que su madre, o su abuela paterna se mezclaran con un negro). es esa mezcla de judaísmo y alemanismo por una parte, y la raza negra por la otra lo que da lugar a ese producto tan peculiar. su falta de tacto es también típica de n_  _ _ _s

¿Y ese complejo de superioridad marxista a qué viene? 

Me recuerda los supuestos insultos contra Marx de parte del explosivo Bakunin. En efecto, Marx era sospechosamente trigueño para la Alemania decimonónica. Hasta Engels, con cariño aversivo, lo llamaba Meine Liebe Moor ("mi querido moro")

Sigler-Rozen explica en el libro que el filósofo alemán era muy consciente de su piel oscura. Se habla de cartas de Jenny Marx de joven a Marx, repletas de insinuaciones sexuales relacionadas con el matiz exótico de la piel del filósofo (a Jenny le gustaba ya tú sabes). ¿No será que Marx proyectaba su complejo-de-inferioridad-de-negro aversivo sobre Lassalle? En la misma carta a Engles Marx se burla de la voz "de pito" y la manera rápida de hablar de Lassalle. 

Lassalle, alemán (dígase, se hacía el francés; su apellido verdadero era Lassal), mulato filósofo, mujeriego, socialista muy temprano, no-marxista, duelista, macho con honor (la vida le fue en ello) es personalidad digna de estudio. Debió de escribir una carta sobre Marx a alguien (acaso anda perdida por ahí, esperémosla, imaginémosla).

Al margen, y por eso de mulatos: ¿conocía este otro mulato de nuestra historia, oriundo de Banes, que el negro Lasalle era socialista? Me huelo que lo único que conocía era el colegio Lasalle de Santiago de Cuba.

domingo, 6 de septiembre de 2020

La dialéctica del humo

Ivan Cañás, Lezama con tabaco, 1969. 

alFredoTriFf

(Este post fue publicado en noviembre 2010, lo traigo de nuevo por una conversación con Pedro Cañas sobre su hermano Iván, amigo y gran fotógrafo). Abajo, lean el primer comentario a este artículo, del propio Iván, ahora en otras esferas.

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No se pierdan la exhibición Lezáma Inédito, de fotos de Iván Cañas en la Main Gallery del Miami Dade, Wolfson Campus, salto al 69 en la máquina del tiempo.

Acercarse a la intimidad de Lezama no era fácil. Se decía espacio de lo hermético, sanctum sanctorum del helenismo de la matriz origenista. Pero ni tanto. Iván Cañas lo demuestra: El ojo curioso, invitador, intuitivo, aleatorio, en busca del esplín sicológico del sujeto. Pero este no es lógico sino poético y en este caso se resbala del lente. No lo digo por disminuir la labor del ojo que tira. Cañas conspira, su sujeto tiene otros planes. Lezama está cerca, demasiado. Cañas ha dado con lo fortuito, y eso es "don exquisito, potente oportunidad".* 

El punctum de la camera lucida.

Compréndase el límite que nos ocupa. Siempre habrá distancia uno-y-otro, él-y-yo, sujeto-y-objeto (para eso son, dueto). El problema de la foto es otro, su dilema de no-ser. Ser es la cara redonda, de frente de madrugada, de pelo rizo cano, de nariz gentilicia, de bigote cuidado con olor a humo y café. No-ser es el reverso del universo, esqueleto del alfiler.

Reducir la separación entre colón y refugio, la mínima expresión del "espíritu en fronesis",  melao del limen, himen del tú-y-el-yo de la parábola. Nada fácil, el lente es invasión, pero ocurre que en estas fotos se crea una demanda misteriosa que dirige al retículo, le exige qué ver. Para decirlo mejor, la oposición se torna alianza sin trasdoblo de santos: Lezama se mira diáfano desde el lente de Cañas. ¿Cómo lo sabemos? Un cierto espíritu otro que transmuta el tabaco en pluma bucal. De ahí emana el alma del fondo. El asunto radica en la esencia del puro, la dialéctica del humo. Cañas consigue entreabrir esa vanidad espumosa envuelta en virutas "cual araña sonrosada que se traga el humo".

Hay una secuencia, mi preferida de estos retratos deliberados fortuitos i-cañeros, en la que Lezama cala el foco, mejor, seduce la antena justo en el montuno de la película. Empero, el poeta se defiende, tabaco en mano, contra el palo del tuerto. El "enigmático e imprescindible tabaco" le sirve de escudo cilíndrico, de ejercicio patricio, de defensa Ruy López. ¿De qué huye? Sin duda, de sí, del an sich que pulula las esquinas habaneras, la sospecha del no-ser de todo 69. Es entonces que el zumo nicotínico abre la llave y arranca del olvido la mirada inmanente y breviaria. Sonríe el poeta e improvisa a tropel, extemporáneo e incoativo, nervio en excurso, discurso del éter.

Cañas capta el mejor de los Lezamas: sin estruendo, sin estupor, sin frenesí. El Lezama  absorto en la efímera bocanada, el ligamento del tendón del verbo, la máscara de la fumada, la batuta cromática de la mano orográfica. El Lezama libresco en su morro, su estancia de los vivos muertos, su ecclesia mística, su consulado de virtudes.

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*Las palabras entre comillas, tomadas de diversas obras lezamianas. 
Lezama inédito, muestra de Iván Cañas,
Centre Gallery (edificio 1, 3er piso, salón 1365)
Wolfson Campus, 300 NE Second Ave.
Hasta el 17 de diciembre 2010.

lunes, 31 de agosto de 2020

la falacia "sistémica" que nos ahoga


el monstruo sistémico que acecha desde la oscuridad conceptual

alFredoTriFf

Rompen tiempos de falacias "estructurales/sistémicas", de palabras grandiosas que aplastan el espacio de la duda. ¡Ah la duda, enemiga de absolutos! Lo "sistémico" es tajante, terminante. De ahí que se repita jaculatoriamente en boca de muchedumbres 

¿No se ha dicho que en la repetición está la verdad? 

El paragón de todas es la violencia estructural, que incluye otras, como la masculinidad tóxica, el racismo sistémico, el privilegio Blanco, y otras. Se dice que en cada una de estas mora la violencia.  

¿De dónde sale la parte "sistémica" de estas enfermedades? 

Vayamos a ese ilustre movimiento de mitad del siglo XX llamado estructuralismo, con figuras como Claude Lévi-Strauss en la antropología, Louis Althusser en el marxismo y Michel Foucault en la historia. 

Lévi-Strauss le abre la tapa al pomo de la estructura:

... los fenómenos de la vida humana no son inteligibles excepto a través de sus interrelaciones. Estas relaciones constituyen una estructura. Detrás de las variaciones locales de los fenómenos superficiales hay leyes constantes de estructura abstracta.  
Es patente que las leyes de la naturaleza exhiben estructura en lo respectivo a su causalidad. Invariablemente, la manzana del árbol que cae al suelo sigue una ley llamada "gravitación". Solo que nosotros los seres humanos no somos manzanas

Quién diría que el libre albedrío echaría a perder los pronósticos sistémicos. Sin embargo, hay otras aristas. El peor enemigo del estructuralismo, Jacques Derrida, aparece con su espada deconstrutora llamada differánce. Todo significado y la idea "sistémico" es un significado está llamado a llevarnos a otros significados, y así sucesivamente, dependiendo de nuevos contextos a que este significado aplique. Sucede que el proceso mismo de significación sigue posponiéndose en un tejido de diferencias sin fin a la vista. 

Reducir la complejísima naturaleza de las interacciones humanas a la idea de algo "sistémico" siempre estará llamado al fracaso. De ahí que las ciencias sociales sean consideradas CIENCIAS BLANDAS (lo apunto sin ánimo de ofender las Humanidades). 

Por ejemplo, tomemos "violencia estructural", concepto lanzado por el sociólogo noruego Johan Galtung en 1969, cuyas ideas preceden la llamada correción política de hoy en día. 

De acuerdo al artículo de Wikipedia (que traduzco del inglés), aquí un extracto de Galtung :
Se refiere a una forma de violencia en la que alguna estructura social o institución social puede dañar a las personas ... la discriminación por edad, el clasismo, el elitismo, el etnocentrismo, el nacionalismo, el especismo, el racismo y el sexismo, son algunos ejemplos de violencia estructural propuesta por Galtung.  Más que transmitir una imagen física, la violencia estructural es un "impedimento evitable de las necesidades humanas fundamentales". Se dice que la violencia estructural y la violencia directa son altamente interdependientes, incluida la violencia familiar, la violencia de género, los crímenes de odio, la violencia racial, la violencia policial, la violencia estatal, el terrorismo y la guerra. Aunque se dice que la violencia estructural es invisible, tiene una serie de influencias que la configuran. 

Obsérvese que en lo sistémico hay siempre una oscuridad hiperbólica imperante. No solo la violencia "sistémica" no transmite una "imagen física", sino que es además, "invisible". Pero no hay nada más visible que la violencia, que se conoce como la "acción física que se realiza con fuerza excesiva con la finalidad de causar daño". 

¿Para qué, entonces, hacerla "invisible"? Para manipular su significado.

Veamos cómo se aplica lo "sistémico" en el caso de una teoría muy de moda: la masculinidad tóxica

Hablando sistémicamente ya no se hace necesario que hablemos de casos específicos de hombres violentos. No, lo que se busca es la estructura que una irremediable e indisolublemente estos dos términos: VIOLENCIA y EL HOMBRE.  

Deseo ejemplificar el asunto con este artículo de Mark Manson, titulado Cuál es el problema con la masculinidad tóxica. Aquí el mensaje:

LOS HOMBRES COMETEN EL 76% DE LOS DELITOS VIOLENTOS EN EE.UU. LO SUFICIENTE PARA CONCLUIR QUE EXISTE LA MASCULINIDAD TÓXICA Y QUE ESTA ES SISTÉMICA.
Manson cita una estadística muy citada: En 2016, se cometieron 1, 200, 000 delitos violentos en Estados Unidos. El 76% de ellos fueron cometidos por hombres. El censo más reciente de 2010 indica que hay 151, 000, 000 de hombres en EE. UU, lo que indica que 912, 000 de hombres cometieron delitos violentos en 2016. 

912, 000 equivale al 6% de la población masculina del país. 

Bien, si Ud. asume que los números le dan la razón a Manson, Ud. está cometiendo la falacia de composición, que toma la parte por el todoQue el 24% de los hombres en Estados Unidos mueran de enfermedades cardíacas cada año (y que estas muertes representen cerca del 80% de las muertes de hombres ese año), no significa en lo absoluto que los hombres en EE. UU. tengan el corazón débil.

Propongo un sencillo ejercicio lógico. La clase de HOMBRES tiene una subclase de HOMBRES VIOLENTOS, y esa a su vez contiene otra subclase de HOMBRES CRIMINALES VIOLENTOS. ¿Pueden visualizarlo? 

De ahí se desprende que hay hombres violentos que no son, ni serán jamás, criminales. Y hombres que no son, ni serán jamás, violentos. Hacer la clase de HOMBRES CRIMINALES VIOLENTOS representativa de la clase de HOMBRES es una conclusión de tarados. 

Lo mismo pueden hacer con cada una de las nociones sistémicas que expongo arriba. Siempre se derrumban. 

sábado, 29 de agosto de 2020

el juego del jugo

Guido Reni, Drinking Bacchus, 1623


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Entre amigos degustamos un Comando G (La bruja de Rozas Magnum, Barcelona, 2017). El reloj da las 10:45pm. Joe Henderson (mi tenorista preferido) improvisa en la sala al compás de Jobim. El primero le rinde homenaje al segundo, ya muerto, y no sabe que está a punto de morir. A lo que voy: es momento de entelequia alrededor del sabor; halagador que se hable del vino. Hay gente que toma y ya (y muchos toman demasiado rápido).

Hablar de vino es hablar de un jugo que es y no es. El vino es un juego que se supera siempre, futuro de metas secretas en el seno de una sociedad de elementos en plena fermentación, serie sucesiva de barriles diferentes que terminan siendo uno, espectro líquido que ahora compartimos en seis copas. 

¡Brindemos!

Que hable la cosa. Llega a la boca, en comunión de participantes y se cuela por las ranuras. Se espacia y propaga en en interior de las mejillas, impregna las papilas y las encías, el contagio llega a la nariz. Se sorbe aire, flor, arcilla y aguacero. Bebemos a sorbos pequeños.

Hay drama entre taninos; una verdadera pelea de tonos que asciende en columnas de choque sucesivas. Hay que prestar atención a la madera, la tierra y la roca. El jugo es sol, aire y rocío. Qué delicia ser uno médium del jugo, improvisar fuera del yo, ser jugo uno desde el sabor. El sabor es hermano de la fe. 

Con el infinito en la boca, las palabras tropiezan, pero queda una hermandad con la tierra húmeda del otoño. La acidez del fermento se disipa en la lluvia que nutre los surcos del viñedo. Degustamos el terroir alpino, la niebla del amanecer en el campo, la sociedad de racimos maduros a punto de macerarse por la máquina, la alianza íntima y burbujante de bacterias, oxígeno y glucosa, comunidad de apogeo efervescente en la barrica, la espera líquida en el silencio frío y oscuro de la bodega. 

Juntos degustamos un pasado de edades, tradiciones y cuidado, duende líquido de garnacha negra y muscardín en la botella y zumo puro en la boca.

miércoles, 26 de agosto de 2020

el futuro tiene que ver con el agua salada


alFredoTriFf

contacto. con tacto.
llevamos años esperando.  
al principio teníamos fe. nuestros técnicos diseñaron instrumentos avanzados para detectar cualquier señal desde el espacio. analizábamos los espectros magnéticos en busca de un indicio prometedor. pero siempre el silencio, tan azul, tan ausente el horizonte. con el tiempo fuimos perdiendo la esperanza. 

no sabemos si hay otro mÁs allÁ que espera, como nosotros, por una señal para comunicarse. 
la certeza ha dado paso a la duda. y quÉ dura es la duda. 
¿estaremos solos? la historia decía otra cosa, que éramos parte de una gran cultura, que un evento aleatorio nos separÓ. no se sabe, se especula, hay teorías, golpes entrantes y salientes. ¿y quÉ importa? han pasado tantos años y uno comienza a olvidarse de todo. 

serÁ acaso que somos, ¿o no somos lo que dice esa historia? que no hay historia, que lo dicho es como calentarse la boca. ¿debemos llegar a esa conclusiÓn? ¿y todo el trabajo de por medio qué?

eh, nuestra juventud perdida, nuestra industria acabada, nuestra cultura agotada. y no si dependemos de ese contacto. por eso vamos a reuniones y círculos de estudio; para debatir y analizar el asunto y disipar dudas. el proceso es abierto e inclusivo. se aceptan todo tipo de opiniones. las conclusiones se analizan de manera democrática. y siempre sale la misma constante que se repite: el futuro tiene que ver con el agua salada. 

no entendemos ese mensaje en clave. debemos desenredar la maraña y establecer el orden. por eso, después de largos debates, hemos decidido apostarle al futuro. sí, de hoy en adelante decimos que todo es posible. estamos previniendo una falta total de información. de ahÍ los protocolos establecidos. buscar contacto no es una mera formalidad. no podemos cerrar las puertas. al menos, algunos de nosotros vivimos aferrados. no hay nada lejano en la espera. todo queda pendiente. 

juramos: "de aquí, a partir de", 
a la corta o a la larga. 
un dÍa (tan factible como viable)
el menos pensado. 
haremos contacto
con tacto.