martes, 16 de enero de 2018

Dime que no te acuerdas


Carlos Michel Fuentes

Regresamos cansados en medio de la noche. Habíamos estado bailando sin parar desde que la lluvia y las olas que rompían salvajes contra el muro nos impulsaron dentro del Parisien. El club estaba repleto como siempre. El portero me reconoció entre la gente que se amontonaba en la puerta intentando entrar a toda costa, me hizo una seña y tomados de las manos con las ropas pegadas al cuerpo, resbalando entre las protestas y los empujones nos vimos dentro sin importarnos nada; en la mesa habitual de la esquinita con el cenicero de hierro con aquel marinero borracho recostado a la farola y la lamparita sobre el mantelito colorado con el agujero de cigarro que rodeaste con el sudor de tu trago. Yo pedí mi ron a las rocas como siempre y tu mezclado con soda.

La orquesta ya llevaba un rato tocando y nadie aún se decidía a bailar, fuimos nosotros los primeros- ¿recuerdas?- te tomé de la cintura y no te solté más, sudamos y el sudor volvió a empapar mi camisa y tu falda, reíamos, nos besábamos. El chino me saludó con la trompeta desde el escenario y tú le lanzaste un beso y yo busqué tus nalgas suculentas e inabarcables con mis manos y las apreté y te atraje hacia mí y nos besamos nuevamente pero con los ojos cerrados esta vez.

No puedo olvidar que aquella noche llegaste sin zapatos a la casa, que perdiste un tacón subiendo la loma de Paseo, que orinamos juntos en una acera oscura y vimos el brillo de la luna reflejado en los surcos de orine corriendo entre las grietas.

Sigue leyendo aquí.

jueves, 11 de enero de 2018

La mirada indiscreta de Alejandro Ríos


aLfrEdo tRifF

La  mirada indiscreta de Alejandro Ríos, publicado por la Editorial Hypermedia fue presentado en la Feria Internacional del Libro de Miami, 2017.  Desde la columna online en el Nuevo Herald y su popular programa de televisión en AmericaTV (homónimo al título del libro) Alejandro ha cimentado un estilo de cronista exiliado y del castrismo, desde el exilio. 

La mirada comenta con atención, candidez y agudeza. El autor elogia cuando se hace necesario y le canta las cuarenta al más pinto cuando viene al caso. La "indiscreción" de Ríos es bienvenida. Se alimenta de una red "secreta" de artistas, directores de cine, actores, escritores y periodistastanto en Cuba como en Miami que el autor viene cultivando durante años.

Ríos aborda su vida, el barrio de la niñez  que Castro mostraba a delegaciones extranjeras  o de cuando llegó al preuniversitario a enterarse que los mejores profesores habían sido expulsados por motivos políticos. De sus días en el campamento Venceremos "donde fuimos diseccionados como insectos". Del primer intento (fallido) para entrar en la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana. Desde la tercera persona Ríos es el cronista del absurdo castrista. Detalla la anomia de la Habana comunista de los 70 y 80, su rigidez ideológica, las prebendas entre "pinchos", la depravación de la elite castrista y los excesos sistémicos del sistema.

Con Ríos el lector se siente a gusto, será porque rescata la memoria de nuestra generación, o porque detalla el simple día a día en una mezcla sui generis de autobiografía, sátira y folclor. Cualquiera que sea el tema, política local, música, cine o historia, la mirada crítica de Alejandro absorbe al lector. La mirada también se tiende sobre el presente exiliado e isleño. Alejandro comenta la actualidad con perspicacia y una vena elegante que no moraliza (el cinéfilo nunca se pasa) y aún llama las cosas por su nombre.

La cuidada edición ofrece 600 + páginas que se leen como un inventario cultural de la última década. Aquí  algunos ejemplos:

De fraseo entre poético y folcrórico:

"Qué país tan perturbado el nuestro, inmerso en una realidad casi irreal". (País disfuncional)

"Meter miedo siempre ha formado parte de la naturaleza de la bestia". (Parcelas de miedo)

"El ambiente de la cultura cubana se espesa de contradicciones y tropelías". (Debacle cultural)

De título a emblema:

"Sin Miami no hay país". (Sin Miami no hay país)

"¿Y la Dictadura? Bien, gracias". (¿Y la Dictadura? Bien, gracias)

Del retruécano histórico:

(Amaury Pérez): "siempre quiso ser Barry Manilow, lo cual resultaba incongruente y diversionista con la Nueva Trova". (Aquí y allá)

De la realidad presente o pasada:  

(Río Almendares) "...se informa que las maltrechas fábricas habaneras descargan sus desechos químicos en su acompasada corriente destruyendo todo lo que encuentran a su paso. (Medio Ambiente)

"... agudas carencias que nunca llegan a la hambruna africana... pero que incapacitan para considerar la libertad como un concepto respetable y posible". (Los sobrevivientes)

(Cintio Vitier) "... debió pensar que no tenía madera de mártir no obstante su acendrada fe y comenzó a abdicar de algunas de sus creencias, sobre todo políticas, como había hecho su concuño Eliseo Diego..." (La conversación de Cintio Vitier).

"Alamar fue uno de los grandes despropósitos urbanísticos de los años setenta" (Requiem por Benedetti)

"Como si fuera hoy, en la deleznable bandeja de aluminio, todavía observo el potaje de chícharos más improcedente que he debido degustar en mi vida". (Bullying socialista)

De la especulación antropológica:

"Desestimar el disfrute de la desnudez en Cuba fue siempre una filosofía «contra natura»"
(Cuerpos cubanos en bandera).

(El escritor Reynaldo González lamentándose) "En medio de floreos y humor, elude nombrar, siquiera, una de las causas de tal debacle en el supuesto país más culto y alfabetizado del mundo. Habría que preguntarle al intérprete del Chupi Chupi llegado recientemente a Miami para estrenar El Pipi." (Debacle cultural)

 "Cine cubano de policías y funcionarios corruptos, prostitución como retrato de familia, indigencia, desesperanza, mercado negro, absurdos rayanos en el surrealismo, insolidaridad en un mundo de pobreza sin fin ni salida". (Lechuga y melaza)

"Que el implacable dictador termine sus días delgado como un esqueleto flotando en una Yumurí y el cabello en desorden resulta ser una de las más curiosas y bienvenidas paradojas de la historia". (Higiene personal).

(Mujeres cubanas protestando en el parque de la Fraternidad) "La pasta de oca, la masa cárnica, un dentrífico con sabor a marisco, la soya contaminada, el aceite rancio, frijoles duros como balines, el Granma haciendo de papel sanitario y pedazos de toallas hervidas interpretando almohadillas sanitarias femeninas". (Fraternidad)

 Hay para todos los gustos, pero deben leerse Vals para un millón, Ciudad del cine, Amor crónico, Submarinos amarillos, Mendigos de la modernidad País disfuncional.  

La Mirada indiscreta de Alejandro Ríos es de lo mejor de lo nuestro. 

domingo, 7 de enero de 2018

Manifiesto Nuestro Tiempo, La Habana,1951

José Mijares, Sin título, 1956

El afán creador implícito en el hombre, al tomar en nuestro medio la suficiente fuerza de presencia, ha motivado que concentremos nuestros esfuerzos para hacer realidad lo que como nueva generación cubana creemos deber histórico: la preservación de los valores logrados y la divulgación de aquellos que apuntan su importancia vital. Nuestra estética es la de un arte americano, libre de prejuicios políticos o religiosos, enaltecido por encima de concesiones, que sea síntesis de lo que estimamos vigente y permanente en América. No nos interesan ni la oscuridad muerta ni la endeblez académica, sino una estética tan infinita como el hombre mismo. Surgimos para traer el pueblo al arte, acercándolo a las inquietudes estéticas y culturales de nuestro tiempo, precisamente ahora en que, intuyendo ya estas realidades, demanda un vehículo que le permita palparlas y asimilarlas para su más rápida formación y madurez cultural. Para desarrollar esta labor, mantendremos un centro de arte y cultura permanente, que ofrecerá teatro, música, cine, ballet, exposiciones de artes plásticas, conferencias, y editará, las manifestaciones literarias, poéticas y filosóficas que produzca nuestra generación. Somos la voz de una nueva generación que surge en un momento en que la violencia, la desesperación y la muerte quieren tomarse como únicas soluciones. Nos definimos por el hombre, que nunca está en crisis, y por su obra, que es su esencia permanente.*

[Firman] José Mijares, Adoración G. de Chávez, Rafaela Chacón, Nardi Enriqueta Farías, Carilda Oliver, Juan Blanco, Harold Gramatges, Rolando Gutiérrez, Delia Fiallo, Sabá Cabrera.

______________________
*Nuestro Tiempo, No. 1, 1951, p. 1.

miércoles, 3 de enero de 2018

Todo estado es por naturaleza opresivo


aLfreDo tRifF

Repaso el libro de Giorgio Agamben Stato de eccezione (2003), y quisiera brevemente contrastar algunos puntos:

El tratado de Agamben penetra una "tierra de nadie entre el derecho público y el hecho político, entre el orden jurídico y la vida".  

Habría que empezar con el término Ausnahmezustand, bautizado por el jurista y filósofo político Carl Schmitt (en español es conocido como Estado de sitio).  

Para Agamben, la excepción se remonta al adagio latino necessitas legem non habet, o "la necesidad no tiene ley". Es decir, la necesidad parece causar su propia ley. ¿Pero pare la necesidad una "ley otra" o se trata de la misma?

(Desde lo puramente jurídico) ¿Qué justifica que lo antes ilícito se haga lícito?

Agamben aborda un enrevesado metafísico a través de la idea de "violencia" en Walter Benjamin. Cuando el "poder" (Gewalt) se atribuye a sí el invocar la ley fuera (Ausserhalb) de la ley (tal pareciera que se trata de una exploración de espacios posibles, lo que debe aceptarse en todas sus modalidades), Agamben cita: "... la soberanía es un espacio de decisión extrema" (p. 54),  o "... la violencia está fuera de la ley" (p. 52). Obsérvese la apelación al espacio en Agamben, y esta aproximación topológica de Agamben apunta entonces a lo legal/axiológico (volveremos a esto luego).

¿Y por qué Benjamin? En su ensayo Zur Kritik der Gewalt ("De la crítica a la violencia") el crítico judío-alemán define dos tipos de violencia: primero la Rechtsetzend (o mítica), la otra, Rechtsvernichtend (o divina). El punto es la ley en sí contiene un origen violento. Aunque no es nuestro propósito meternos en el enjundioso ensayo de Benjamin, hay que reconocer que Gewalt es inherente a la esfera ético/legal, de ahí que pronuncie: "el propósito de una crítica a la violencia es exponer la relación existente entre la ley y la justicia". 

La discusión tiene otro ángulo dentro del marco legal/positivista que sugiere otro espacio alternativo, diremos ahora, ()dentro y fuera() de la ley.  La jurisprudencia puede dividirse en dos bandos: naturalistas y positivistas. Un naturalista emblemático como Aquino estima que la ley debe aspirar a lo ético (lo moral). No, diría el positivista: la ley no tiene (que tener) un fundamento moral. 

¿Cómo?

La ley es un sistema coherente de aproximaciones que se atiene a su propia estructura. El conocido tratado de H. L. A. Hart The Concept of Law (que debía ser más estudiado) deja claro que el derecho positivo no niega que pueden haber derechos justos e injustos, pero la validez de una ley no afirma ni niega lo moral.

Ahora viene a mano la definición del jurista canadiense Leslie Green:
Si una sociedad tiene un sistema jurídico que depende de la presencia de ciertas estructuras de gobierno, y no en la medida en que satisfaga ideales de justicia, la democracia, o el imperio de la ley. Esas leyes en vigor dependen del estándar social, de sus disposiciones legislativas, decisiones judiciales, de sus costumbres sociales.
Falta el meollo del asunto:
(...) el que una política sea justa no es razón suficiente para suponer (o dudar) que es eso lo que determina la ley.
Imagino el estupor de mis lectores naturalistas (es una posición generalizada) ante esta definición aparentemente arbitraria. Y es que uno supondría con el naturalista legal, que la ley debe expresar una simetría (¿no es eso lo que llamamos justicia?).

No necesariamente, replica el positivista. Es suficiente que el derecho sea definido como conjunto de normas dictadas por seres sociales (arbitradas por un soberano) a través de esa maquinaria llamada ESTADO, mediante procedimientos formalmente válidos (decretos, legislaciones, etc), con la intención de someter la conducta humana a un cierto orden disciplinario que coadyuve el acatamiento de dichas normas.

De ser así, y volviendo a Agamben, tendríamos que lejos de ser la excepción, el estado de sitio ES el estado preponderante: (eso que) prevalece, o tiene cualquier tipo de superioridad respecto a aquello con lo cual se compara.  

Mi conclusión sorprendería a Agamben, y no es que el filósofo italiano niegue que el estado de sitio es preponderante. El asunto es que su tesis presenta fisuras temporales: Agamben enfoca la preponderancia del estado de sitio como algo reciente, como degradación de la modernidad (precisamente este es el punto de Benjamin, el Benjamin más cínico, el tardío). ¿Hubo algún origen del estado que fuera distinto?

Haré la pregunta más directa: ¿Debe definirse un estado jurídico para que exista su excepción?

Aunque se remonta a la Roma imperial (cuando se analiza en llamado iustitum en el capítulo 3),  Agamben se concentra en el siglo XX, particularmente con Schmitt y otros juristas alemanes. Es un análisis del estado de excepción dentro de la modernidad.

En 6.10 escribe:
(...) el propósito de esta investigación es --y en la urgencia del estado de excepción en el que vivimos-- traer a la luz la ficción que gobierna este arcanuum imperii (secreto del poder) por excelencia de nuestro tiempo. 
¿De "nuestro tiempo" o de cualquier tiempo? Agamben no responde.
(...) este es esencialmente un espacio vacío (...) esto no quiere decir que la maquinaria no es efectiva, por el contrario, lo que tratamos de demostrar es que su función no ha sufrido interrupción desde la Primera Guerra Mundial, pasando por los fascismos hasta nuestro tiempo.
El "nuestro tiempo" agambenianio es un espacio a la deriva, envoltura geométrica fuzzy, no acotada.

¿Es Ausnahmezustand necesariamente dependiente de un "estado de derecho"? No he encontrado una respuesta clara a esta pregunta. Y es que Agamben necesita para su tesis que la "excepción" sea anomia

Pero la idea misma que usa Agamben es redundante. "Anomia" significa ausencia de ley. Repito: Agamben acepta implícitamente que la permanencia del estado de sitio es una contradicción, o una degeneración.

Puede percibirse dicha tensión en el análisis que Agamben dispensa al jurista alemán Theodor Mommsen en el capítulo 3 cuando escribe: "... es sorprendente sus inconsistencias y vacilaciones" (de Mommsen), pero el caso es que Mommsen se acerca a ciertas aristas positivistas en su célebre Römisches Staatsrecht, 1899 (acaso el mejor tratado de historia de la jurisprudencia de la Roma antigua en existencia). Agamben le reprocha que tratando de definir los límites de la excepción, se haya quedado "de este lado", (de nuevo el espacio) es decir, dentro (de la excepción) de la ley.

Pero no me parece exacto.

Está claro que como jurista de fines del siglo XIX Mommsen trate de racionalizar la excepción romana (el nombre es iustitium, o suspensión de la ley) desde la jurisprudencia del siglo XX. A la vez, Mommsen no es capaz de percatarse de la superposición de paradigmas que su análisis implica, lo cual, de por sí, crea una disonancia conceptual (algo que Agamben observa). Ahora algo más tenue: el propio análisis de Agamben presupone que la idea de iustitum  es comparable a la de Ausnahmezustand en pleno siglo XX. Pero ¿no es presuponer una continuidad entre istitium y Ausnahmezustand que la excepción es preponderante?

¿es Ausnahmezustand un estado necesariamente vacío dentro la ley? Creo que Agamben diría que que sí. Escribe: "la suspensión desafía el concepto límite de la ley", (p. 4).

La tesis de Agamben presenta insuficiencias topológicas. Y es que el espacio de la excepción tiene lugar "dentro" y "fuera", aquí (sugerido por la paradoja de Stephen Smale):


Ahora bien, ¿cómo explicarla argumentativamente? Primero, con la ley, no hay contradicción en la "contradicción". Lo que se dice es figurativo. La "suspensión" de la ley no está "fuera" de la ley. Sucede que está "dentro" y "fuera" de la ley.

Aunque pareciera que la ley es una acción del poder, o un efecto de aquel, la realidad es que el poder y la ley son funcionales e inseparables:  No hay ley sin poder ni poder sin ley. 

Aún, la ley no es maximum principium. Es simplemente aproximación causalmente operativa. Aquí necesitamos la ayuda no de un jurista, sino de un escritor absurdista como Franz Kafka. La facultad que reina no es la razón, sino la imaginación. En Ante la ley aprendemos que la ley existe de modo nominalista para cada para cada caso (la interpretación de la ley desde Kafka se merece un análisis aparte).

En efecto, lo kafkiano es un espacio ]absurdo[ dentro y fuera de la ley.

Debe quedar claro que la preponderancia del estado de excepción conlleva un resultado generalmente opresivo.

Llegamos entonces al mismo principio de la teoría política. ¿Puede el estado no ser opresivo cuando la ley prueba una y otra vez su tendencia a estar dentro y fuera de sí?   

Parece una pregunta salida de un paraíso ideal, naturalista. Y el juris positivista responde: Todo estado es, por naturaleza, opresivo.

¡Bienvenido al mundo del ser humano!

lunes, 1 de enero de 2018

El poder del Pop es poder o se trata de otra ilusión efecto Op? (2da parte)


Ramón Williams

1r0 Las causas requieren fondos además de agallas y conciencia evolucionaría, o no? Un protagonista de protesta tiene tiempo para acicalarse con los colores de la guerra y así de cool y mortalmente herido (o casi) clavarse en las retinas durante los fuegos, gritos, balas y lances de la tarde, de los que harán balance múltiples noticieros de las ocho? Es fácil de encontrar un héroe auténtico sin manía de grandeza, uno que no quiera, a costa de la multitud, “dejar un hermoso cadáver” o perpetuarse absuelto por la Historia?

* Por qué un cúmulo de entes mortalmente hambrientos en remotos parajes de petróleo no tiene esa pegada sensual de los héroes petroleros del Nuevo Mundo?
* Será que cambió la moda y las tribus urbanas trocaron tambores del Sudán por teléfonos inteligentes que abonan a compañías astutas?
* Qué hay detrás de una marca, de un logotipo?
Aparte de un optimismo incongruente, qué podemos leer en un post-revolucionario octogenario vistiendo Adidas junto a tomates verdes en el fondo de la imagen televisiva?
* Puede ser el héroe un mal humorista, un cínico?
* Por fin La media es o no es el Mensaje?
* Cuántos notan que a cada rato algo huele mal en la opinión pública? La opinión pública es la opinión media? Quién se tragó la media? Son refractarias las mieles del Poder?
* Será que no son mieles si no resina petrificada que permite a seres diminutos ser parte de alguna joya en el tiempo histórico?

2do En una línea de tiempo mítico alterno, nadie ve a Narciso arrojar un coctel Molotov a las aguas para borrar su rostro? No llega nadie con la fuerza que requiere destorcer los simbolismos? A nadie se le da bien iluminar, sin enamorarse del acto y distraerse consigo mismo, perdido en la paja de una tienda de lámparas? Podrán los antihéroes sobrevivir la tentación de inclinarse demasiado sobre ese espejo ámbar donde se hunden y del que emergen las protestas, las segregaciones, las revueltas, las secesiones, las secreciones, las revoluciones? Aparte de los dobles a-gentes y de los dobles de los héroes, hay héroes dobles en simultáneo?

Pueden espías nobles, traidores arrepentidos, actores super-verídicos, héroes erectos y patriotas verosímiles verse las caras a través del espejo en la gran sala de interrogatorios que parece ser la Historia? Son aceptables (acaso lavables) los secretos sucios de los héroes? De ser así, cuándo se desclasifican, quiénes lo pueden hacer (quiénes califican para descalificar?), con qué deter-gente y para qué pureza? Nunca fuman los héroes que inspiran, sólo aspiran? Qué y a qué aspiran? Qué salvan y por cuánto tiempo? Si son editables los errores y horrores de los héroes, puede alguien protestar la decisión sobre la edición, a quién?

Hay alguien a cargo y con un cierto gusto ahí, en la sala de diseño social, detrás del escenario de las protestas y las revoluciones, o resulta que el aspecto estético de estas es aleatorio, nunca intencionado, descuidado, barbudo si no enmascarado? Es cierto que tras la máscara las personas protesters se desentienden de las cámaras y que los héroes prefieren el anonimato al asecho de los antihéroes en las nuevas sombras? Ignoran los protesters que sus vidas en juego alimentan las llamas de un Reality Show a gran escala, entre lo histórico y lo histriónico, entre las especulaciones de la bolsa y los ratings de audición de las tele-emisoras? Los héroes no han visto nunca películas de héroes?
* las agencias de inteligencia y a otros gatos de cuarto oscuro no les importa el poder (el papel, el celuloide) de mil imágenes, lo mismo fijas que en movimiento, de cualquier movimiento?
*Cabe un artefacto depresor (represor?) sónico en una caparazón de cámara de TV que filma una protesta a punto de ebullición anímica?
*Será del todo disimulable un artefacto sónico animador que apunte a una plaza donde cientos de protesters sufren pero marchan bien organizados, tranquilos, casi conformes, casi con el puño en alto? Está por asomar la tecnología que permitiría ese control o es ya remota? El aletear de una protesta en Petrolandía dispara los precios del crudo mundial…y, al otro lado de algún mar, el crudo mundo dispara ráfagas para tranquilidad y/o muerte de cuántos? 
3ro Dejó de ser el Poder una estrategia en juego? Nadie usa ese saber para nada más que escribir textos sobre la Geopolítica de las conspiraciones? Por qué no basta el terror natural de las mentes?

4to Nadie recuerda que el futuro de las revoluciones ya ha pasado? Acaso recordarlo pudiera despertar al protester de la inconsciente inconsistencia, la mediata debilidad de sus metas y llantos, en la cuna mediática de su firmeza? Se aniquila así al héroe antes de nacer? Asistimos a la apertura de una era de Devoluciones, comenzando por la libertad? Será que la protesta tiene un fundamento cuántico y su aspecto de práctica social es sólo el antifaz de una realidad todavía más compleja, algo como una Eidética fractal que no perdona limbos y sobrepasa las dualidades?

5to Por otro lado, es posible y deseable un mundo sin protestas? Qué puede significar la ausencia de protestas, además de la extinción de los protesters y, por tanto, el fin de la inconformidad como derecho más que humano? Felicidad comunal o el reino de un descomunal aburrimiento en masa? Un meteorito daría al traste con última protesta? No sería tal meteorito un abuso de algún tipo de poder imposible de protestar ni en las iglesias?

6to ¿Se vende video cámara digital Hero Pro III a prueba de golpes, estados alterados, tinta china, salpicaduras de sangre, juego de lágrimas y gases lacrimógenos: Alguien la lleva? ¿Quién quiere escapar del Ingenio?

¡FELIZ 2018!


viernes, 22 de diciembre de 2017

El poder del Pop es poder o se trata de otra ilusión efecto Op? (1ra parte)



Ramón Williams*

Alguien me dice si es imposible pensar hoy las revoluciones (o ciertos actos que a ellas conllevan) como selfies colectivos entre llamas, sobre un vívido teatro de operaciones? Verdaderamente, el Pueblo sabe qué es el PUEBLO y cómo opera? Puede El pueblo negarse la ilusión de ser bello como La Patria, comodín andrógino de las ideologías, y no un conjunto triplemente gobernado: Por el dictador del hambre, por el hambre y por el deseo de comerse vivo al dictador del hambre?

El poder del Pop, ese sí es poder?
O sólo se trata de otra ilusión, un efecto Op?
E pluribus unum?
El Público es uno?
El vello púbico no es bello en público? Abunda lo bello púdico?

Qué podemos hacer con los héroes además de aplaudirlos, exaltarlos, excitarlos, inflarlos, inflamarlos en nuestra imaginación? Basta con acunarlos en nuestra noción de una bondad extraordinaria, rara entre mortales y a la vez universal como los dioses? Metáforas a un lado: Qué sueñan los héroes? Duermen tranquilos los héroes? Pueden los héroes escapar de su iconicidad, lo quieren, lo necesitan? Nunca ha sido la media un arma de La Revolución? Qué es un artífice revolucionario? No queman la piel los fuegos de artificios? Alguien conoce el código postal de Prometeo? Qué protesta no reclama una vieja promesa? Qué revolución cumple todas sus promesas? No es inevitable que cambie el cambio?

Hay o no mucho de artilugio en la media, aparte del Media Art? Basta con protestar? El Protest Artno tiene un espacio en las casas de subasta y en las ferias? No ha sido la espontaneidad de la gesta y del gesto revolucionario devorada ya pixel a pixel por la HD de una cadena de cadenas noticiosas? No se repiten el abuso y la obsolencia programada de las noticias sobre el significado volátil de la revueltas? Las protestas consolidan o atomizan las obligaciones de las democracias? Cuántos muertos de uno y otro lado requiere una protesta que se respete para que la respeten? Algún número define la cantidad crítica de masa humana muerta capaz de atraer cascos azules a ciudades pasto de las llamas?

Existe una libertad de inconformidad manifiesta, debe®ía existir? No hay una poética de los protesters y un algoritmo de la protesta que acerca a ambos a un tipo de divisa de los ideales? Hay caudillos sin arcas que respalden su rebelión contra los acaparadores de las arcas? Hay un arca del bien y otro del mal, o todo es el mismo arca y la bondad o maldad depende del uso y la meta, de la instrumentación de las verdades y la dirección de orquesta? Dirigen los políticos o sus apetencias dirigidas por otros interesados del giro?

Qué se adivina en las familiares caras de las monedas, qué hay en ellas que no vemos en aquellas perdidas entre granos de Nitrato, en las fotografías de no-lugares, entre humos de cauchos ardientes en calles de nadie: La habilidad y audacia individuales, lo cartilaginoso de la circunstancia, el empujón de los egrégores, la trayectoria traviesa de una bala, la limpia puntería, la mano de Dios, una amistad con Marilyn, Madonna o Maradona? Puede o no ser pro-textar una aplicación que facilite la protesta a través del texto? Algo así no revolucionaría…el Mercado? Hay héroes por cuenta propia? Es rentable el servicio del héroe?

Puede ser el heroísmo una profesión u oficio? Es decir, hay honorarios para un protester (o pro tester, si el experimento así lo requiere) dispuesto al sano heroísmo hasta el martirio? Acaso honores? Es inmoral seguir por ego o por dinero una causa que igual seguirías sin mucho de lo uno o lo otro, como un adolescente santo de la rebelión? Protesball sería un deporte bien pagado pero legalmente peligroso: El deporte reo? Cuán largo o breve es el camino de la guillotina al envenenamiento radioactivo personalizado? Sofisticación de la reificación? El Fantomas de un poder iluminista en reversa se desencadena para liberar o para encadenar con nuevo nivel de sutileza: La esclavitud en forma de consumo? El fan toma?

No es todo héroe la negación y afirmación simultánea de una compleja trama de paternidad, Pattern-deidad? No es igual de propia una madre de todos los patrones, una “Matrixidad”? Es posible la existencia de una sustancia que convierta a una tímida colegiala en heroína? Existe la pro-testosterona? Quién descartó a las Founding Mothers? Quién vació a La Madre Patria? Qué es más adictivo, la porno o la heroína? Bajo el ojo freudiano, no implica el imperialismo un acto de penetración y el separatismo, una parábola de la castración? Qué encierra mayor peligro para el delicado balance social de los géneros, el machismo soft o el elemental feminismo inversionista? Hay un canon heroico de nueve cabezas con exigua anatomía genital y matadores héroes PG-13 que alimentan 1789 ilusiones, 1917 fantasías, 1959 ansiedades, 2001 odiseas gemelas, 2012 ensueños siderales…pero alguien conoce cuántas pulgadas debe ostentar un héroe pigmeo para facturar un crossover en dirección (y sentido) de los arquetipos de Occidente?

Alguien sabe de tableros de Ifá en Wall Street? Es un chisme que sólo hay un par de I-Chin y más de 999 El Arte de la guerra en esas torres? Por qué no es posible un Occupy hecho de meditación colectiva ni un Coup d’état a golpe de Conga? Por qué no todo protester puede ser un héroe ni todo héroe protestar…o sí pueden? Cuántas veces al día piensa en la muerte un héroe que no quiere ser mártir pero se fascina con la idea de vírgenes celestes? Es el martirio la solución a la esclerosis del héroe? Cuántos héroes de verde tenemos, además de los que imprime la Reserva Federal, los comics y los presumibles viajeros de Orión? Puede enjuiciarse como terrorista todo acto que atente contra su definición antiterrorista? Ya averiguaron cómo derrotar a un hombre que quiere morir? Por qué en en inglés hay dos palabras para la noción de cielo?

Hay un gen que favorezca el nacimiento de un protester proclive al heroísmo sin congeniar con el terrorismo? “Cómo dominar al gen pendejo?” es una pregunta heroica? “Cómo cultivar el gen heroico?” es una pregunta pendeja? Serán la Fraternidad, la Libertad y Justicia los pilares de una Iglesia biónica cuando promedie el siglo en curso? Y qué si la Maquinaria no cree en lágrimas ni en causas con mayúscula? Puede devenir el héroe en su propio documentarista? Es sostenible la neutralidad de la internet bajo un poder de poderes?

Una vez La media en manos de los protesters, qué les impide a estos grabarse a si mismos, trasmitirse en vivo y alcanzar (en el acto) una amplia audiencia? Doce, trece millones de likes le sirven a cualquier causa, verdad?
Go on strike,
Shoot,
Monetice,
Repeat?

(continuará)

_________________________

* Nota del editor: El autor cierra pero no abre el signo de interrogación de cada pregunta. Queda abierto el tono de la lectura a una negociación entre especulación e interrogación.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Tita

Foto: Luis Soler
Rosie Inguanzo

A la memoria de Tita. A Carlota y Petra, las perras de Rosa Montero.

Los perros son iguales a sus dueños, qué duda cabe. Durante el desayuno, Tita casi nos habla con sus reclamos y no nos deja conversar interponiéndose entre los dos dando unos saltos salvajes. Y no es que Alberto tenga deseos de conversar conmigo esta mañana; me esquivó cuando traté de besarlo con los buenos días. Hace un rato me sintió acercarme mientras se estaba afeitando y con el pie cerró rápidamente la puerta del cuarto de baño. No se da cuenta pero lo hace todo el tiempo. Antes de que lo alcance ya está apartándome con su gesto esquivo. A Tita si le das entrada sube hasta una y lengüetea el rostro con un desespero y unos aullidos lastimosos que yo conozco muy bien. Son los lamentos de mi madre cuando mi padre nos dejó y es la angustia seca que se instaló en mí en aquellos años terribles. Si es que Ana y Tita son intercambiables. Tita tiene el síndrome del abandono y aúlla ahogadamente cuando nos ve preparándonos para salir. Es igualita a su dueña; reclama atención como si le fuera la vida en ello. A Alberto le molesta, la aparta de un manotazo y dice que tiene mal aliento. Claro, si es una perra vieja y sentimental con síndrome de abandono. Su rechazo la detiene en el acto, dejándola aturdida; Tita extiende en el aire la pata delantera derecha en sincronía con la pata trasera izquierda, iza la cola y la estira tiesa como una flecha, observando quieta al objeto de una pasión descomedida. Es así como soy una perra faldera emocionalmente, ladro como si gritara, lamo vigorosa los zapatos de mi dueño, me espantan y vuelvo, me quedo atenta esperando tras la puerta cuando parte al trabajo, subo a la ventana cuando siento que regresa, muevo la cola arrebatada cuando le veo llegar, tengo una orfandad y una letanía excesivas y me orino en los momentos de mayor tensión emocional. —Pero yo tengo buen aliento, Alberto.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Mudbound (2017) - Dee Rees





Jesús Rosado
Las productoras se han ido apartando de Hollywood. Netflix intenta convertirse en una competidora de prestigio y ha liberado un presupuesto a favor de ello. De ese empeño ha surgido Mudbound, proyecto del 2017, una adaptación de la novela homónima de Hillary Jordan, basada en eventos reales. Relato que se sumerge en el Mississipi profundo de los años 40, en pleno desarrollo de la segunda guerra mundial. Un drama interracial en que encuentros y desencuentros de  raza van hilando la trama para someternos a lo largo de dos horas a un poderoso ejercicio de cine, en el que el olor a madera rústica de su construcción  se alterna con los destellos de la fotografía y el balance del trabajo de equipo.

La película rezuma autenticidad hasta la crudeza, pero está lastrada lamentablemente por las carencias de presupuesto en las secuencias bélicas que exige la producción. El trabajo de fotografía es una sus virtudes aunque le falte el detallismo recreativo que un director de imagen de experiencia aplicaría para el acabado de una obra. Se trata indudablemente de una pieza sin las decoraciones que reclama la industria. Pero el planteamiento es poderoso, el trabajo de equipo envidiable para un director escénico que ha sacado el máximo a sus intérpretes y los buenos momentos de la fotografía son memorables.

No acostumbro a dar detalles de la trama sino a fijar la convocatoria a tenerla en cuenta porque no es de las películas que descollarán por nominaciones, aunque la crítica le haya sido muy favorable. Hay que verla porque puede ser fácilmente ignorada como pieza importante de la temporada.Transcurrirá como larva migratoria bajo la piel como tantos otros filmes alternativos. Ignorarla, más que una comodidad de exclusión, significa obviar una cinta importante en concepto social y en planteamiento formal en estos tiempos tumultuosos de supremacismo blanco. Es un manifiesto afilado que arranca piel a los que aspiran a que se olvide el sufrimiento del negro. 

Mudbound sería una película de merienda para la maquinaria de Hollywood y, sin embargo, landmark para lo que el talento puede generar más allá del sistema. Para un espectador transgresor que está atento a lo que se desliza fuera del interés comercial se hace imprescindible. Para el receptor común es un filme, aún con sus contratiempos de factura, brutalmente avasallador en el plano emocional y testimonio sociológico del racismo descarnado en la sociedad norteamericana.

jueves, 30 de noviembre de 2017

"Ruptura" de Bruce Conner



tRfFa

"Es un loco genial", dijo el insigne Jonas Mekas del director de cortometrajes experimentales Bruce Conner. Sólo hay que ver trabajos suyos como Movie (1959), Valse Triste (1978), o acaso uno de los mejores trabajos de Conner de los 60: Breakaway ("Ruptura"), con Antonia Christina Basilotta desnudándose arrebatadamente con la música de fondo de Ed Cobb (la escuchamos en aquella frase liberadora: "I'm gonna break away from all the chains that bind... and everyday I'll wear what I want and do what suits me fine", Basilotta fusiona a Nancy Sinatra con Martha and the Vandellas).

La talentosa Basilotta, a.k.a. Toni Basil, trabajaría luego en joyas como Easy Rider y The Last Movie de Denis Hoppper. A ritmo de polka dots (que recuerdan el free love de Yayo Kusama), Conner nos muestra el efecto liberador de la cultura bajo el capitalismo moderno (luego bautizado como pop). Nada como la cabriola dionisíaca de Basilotta. Entonces, casi a mitad de la cinta, Conner vira la pieza al revés en cancrizan; ensancha el sonido y lo disuelve en una cacofonía. Mientras, Basilotta recorre el camino del regreso, fragmentada, partida en perspectivas de leotardo negro, desnuda o con su trusa blanca. Ruptura: Desenfreno de un mundo con las bisagras sueltas, listo a partirse por el eje.

lunes, 27 de noviembre de 2017

aquí miami, aquí miami, cambio

tRffa

contacto.
llevamos años buscando.
al principio teníamos fe. nuestros técnicos diseñaron instrumentos muy avanzados para detectar cualquier señal del espacio. se analizaban los espectros magnéticos y las ondas sonoras en busca de un indicio prometedor. pero siempre el silencio, tan azul. tan ausente el horizonte. con el tiempo fuimos perdiendo la esperanza. no sabemos si hay otro mÁs allÁ que espera -como nosotros- por una señal para comunicarse. la otrora certeza ha dado paso a la duda. y quÉ dura es la duda. ¿será que estamos solos! ¿y los demÁs! la historia decía otra cosa: que fuimos parte de una gran cultura, que algo nos separÓ. pero no se supo quÉ. se especula, hay teorías, pero ya realmente no importa. han pasado tantos años y uno comienza a olvidar las causas. ¿serÁ acaso que somos otra cosa! que no somos lo que dice esa historia, que no hay historia que contar. que lo dicho es sencillamente falso! y, ¡debemos llegar a esa conclusiÓn? y todo el trabajo de por medio: nuestra juventud perdida,  nuestra industria acabada, nuestra cultura agotada. dependemos de ese contacto. por eso vamos a reuniones para debatir y analizar el asunto y disipar nuestras dudas. el proceso es abierto e inclusivo. se aceptan todo tipo de opiniones. las conclusiones se analizan de manera democrática. hay una constante que se repite: el futuro tiene que ver con las posilbilidades cercanas. nuestro lema es: "siempre hay una posibilidad". de ahÍ los protocolos establecidos. buscar contacto no es una mera formalidad. es un ritual que nos hace mejores. no podemos cerrar las puertas. al menos algunos de nosotros vivimos aferrados.
un dÍa,
el menos pensado,
haremos contacto.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Gema del cine de autor: Paterson de Jim Jarmush


Ernesto González

"Stay with me.. all I need”. -- Sam Smith

Tiempo

Paterson es el nombre de un pueblo de New Jersey donde una vez florecieron industrias. Su principal atractivo hoy es haber sido el sujeto de un poema épico del autor modernista William Carlos William. Paterson es también el nombre del protagonista de un filme que ha suscitado tantas halagos como quejas por aburrimiento. Para otros, sin embargo, Paterson hasta podría ser una especie de estado mental.

Buena parte de responsabilidad de esta (y otras) lectura(s) al alcance del espectador avezado, le corresponde a la meticulosa fotografía de Frederick Elmes, en resultante complicidad con Jim Jarmusch, director y guionista. El tempo del filme requería justamente de esa fuerza visual intimista, donde las capas de significado afloran como a su propio aire. De cara a estos fotogramas, aburrirse es una expresión de incordio del aburrido, en su búsqueda de carcajearse por siempre jamás.

El protagonista de la historia, hermosamente interpretado por Adam Driver, es un hombre de rutinas. Se despierta, chequea la hora en su reloj Cassio de diseño retro, besa a su amada y va a vestirse. En la mesa de noche hay colocada una foto suya en uniforme militar. No hay aquí pesadillas, revelaciones de estrés pos-traumático, ni ninguna pista de secuelas de guerra. Hay, sí, serenidad, y un goce esencial que acaso solo puede navegarse en el silencio.

Maneja un autobús de transporte público mientras observa, y no puede menos que dejar de escuchar, a sus pasajeros. Se encuentra con varios gemelos (¿metáfora de la dualidad?) durante la semana de trabajo recogida por la película. Traduce a versos en su “cuaderno secreto” esas vivencias y cotidianidades.

Su compañero de trabajo es un quejoso irredimible. Paterson lo escucha, pero no le responde con lamentos. El hombre acumula frustración porque necesita otro quejumbroso de las nimiedades. O en su defecto, intoxicar a alguien que comparta y propague su neurosis, y sobre todo la refuerce. En cambio, Paterson a lo más que llega es a mirarlo extrañado y a decir “ok”.

Por las noches saca a caminar a su buldog inglés, aunque no se llevan muy bien. Los celos del animal van a provocar un giro determinante en la trama. Algunas noches lo amarra en la acera de un bar cercano y entra a tomar una cerveza.

Tiene una relación peculiar con el viejo cantinero. Conversan sobre los famosos oriundos del área, y ante la pregunta de si ya tiene teléfono celular, Paterson responde que no. “Sería como una correa”, asegura. “¿Y tu otra mitad?”, indaga el hombre. “Ella me entiende”. “Eres un hombre dichoso”, le contesta el ajedrecista y barman.

Luego de verse obligado a intervenir para evitar un acto de violencia allí, se le ve perturbado, en lucha con algo interior para mantenerse ecuánime. Diversas lecturas paralelas muy bien engarzadas al argumento principal, se desprenden de estas escenas en la taberna. La narrativa se bifurca en varios senderos desde su avenida principal que todo el tiempo es, a no dudar, la condición humana.

Este timonel a cargo de su vida es además un vigilante del tiempo. Está al tanto de él, aunque no con el significado asociado a la productividad o a la diversión. Apurarse para luego matar el tiempo jugando billar no está en su agenda. Disfruta al máximo su interacción desapasionada con la realidad. Aunque en cierto momento, la presencia de niños al cruzar la calle delante del autobús, parece evocar también recuerdos indeseables.

Con un despliegue mínimo pero sumamente efectivo de sus recursos actorales, Adam Driver nos hace adivinar que pudo tratarse de una carga en extremo dolorosa, pero prescindible, que el personaje decidió aligerar y eventualmente sacrificar. O sea, en términos antiguos, ofrendar, para permitir la aparición de algo nuevo.

“Cuando eres niño”, escribe, “conoces tres dimensiones, largo, ancho y altura. Cuando eres adulto te enteras de una cuarta dimensión: tiempo”.

Musas

Su relación con Laura, encarnada por la actriz y cantante iraní Golshifteh Farani, suena también fuera de moda. La joven decora el hogar en idéntico estilo al de los panqués que prepara y hornea para vender en la feria local. Sorprende a su compañero con pasteles rellenos de ingredientes que a nadie se lo ocurriría mezclar, compra cereales desconocidos como la quinoa y es extremadamente cariñosa. Él come lo que ella cocina aunque no le apetezca.

Laura es una creadora por derecho propio. Nos está recordando constantemente que el acto de crear engloba lo artístico (sueña con ser estrella de música country), pero es muchísimo más abarcador. Es una musa inquieta y soñadora. No hace distinciones entre cocinar, aprender a tocar la guitarra y componer su primera canción, o decorar dulces y paredes en blanco y negro (¿yin y yan?). A pesar de ser impredecible, o acaso como consecuencia de ello, es el cable a tierra de la pareja.

La segunda musa de este juglar es Peterson Falls, una cascada frente a la cual se sienta durante los almuerzos o cuando le place. Este sitio propiciará su confabulación con un japonés admirador de los creadores oriundos de la región, poeta él mismo. “Leer traducciones es como darse una ducha con una capa puesta”, le dice el visitante. “Entiendo”, responde Paterson.

Esta escena cerrará el círculo narrativo con un precioso gesto del extranjero, quien ha intuido en su interlocutor algo más allá del trabajo de chofer que le ha confesado desempeñar.

Cura

Uno de los carpinteros que reparaban los daños de los brutales inviernos en los techos de Petite Plaisance, la casa de Marguerite Yourcenar, le aseguró una vez que la mejor cura para los ojos cansados era contemplar el curso del agua durante un rato. El consejo de este otro poeta de las reparaciones, de alguna manera, se las ha agenciado para viajar desde Maine hasta esta ciudad de New Jersey. O quizás, guardado en esa añeja nube del inconsciente colectivo, ha sido (re)descubierto por el chofer con nombre de pueblo, quien lo ha bajado, no para un celular sino para su útil consumo individual.

A lo largo del filme las palabras se tornan imágenes y viceversa, en un juego de espejos que fluye para salpicarnos de ángulos, vertientes, sumideros y picos. Los poemas superpuestos en los fotogramas, a excepción de uno del director, son de la autoría de Rod Padgett, autor de la Escuela de New York influido por Allen Ginsberg y Williams. La rotunda sencillez de esos versos nos señala las maravillas enterrados en lo cotidiano, nos revela cómo bajo el polvo sedimentado por lo conocido existe una latencia siempre nueva. Lo desconocido, o sea lo no condicionado, está ahí, al alcance. Solo debe existir el propósito de despolvarlo.

La comunión del introvertido Paterson y la extrovertida Laura, crea una permanente circulación de energía enriquecedora para ambos, a un nivel cuya profundidad aumenta en proporción a la sensibilidad de la pareja: nosotros dos somos uno y también todos/todo.

Cualquiera que haya sido la medicación, los resultados son concluyentes. Aunque nosotros, los espectadores, ni siquiera hemos llegado a la etapa de reconocer la enfermedad. Qué decir de intentar una cura.

Coda

Jim Jarmusch apostó por arriesgarse desde sus comienzos como realizador. “Paterson”, su última obra, indica una continuidad por esa vía del riesgo y la autoría que los cinéfilos agradecemos. Las postulaciones de esta película en importantes festivales cinematográficos, y los premios obtenidos en otros, prueban la validez de estas todavía no tan raras excepciones del mantra cinematográfico contemporáneo.

martes, 14 de noviembre de 2017

Delio Regueral responde a Jesús Rosado


Delio Regueral 

El artículo “La masacre como hábito” de Jesus Rosado, publicado aquí en tumiamiblog no puede, pese a su intención, alejarse del amarillismo ni de lo tendencioso. La desensibilización popular ante las masacres es la aceptación de la realidad ante la falta de pensamiento crítico.

Nada se puede comprender sin entender la causa.

Ya sea terrorismo internacional o nacional, crimen común u organizado o crimen pasional el origen de estos fatídicos sucesos, ninguno de los motivos mencionados son legales y sin embargo tiñen de tristeza y sangre su entorno. Ya sea disparando un rifle o atropellando peatones con un automóvil o detonando una bomba casera, la solución para una sociedad perfecta radicaría en la prohibición de las armas y los automóviles y los aviones y las tuberías de plomería y los cuchillos de cocina y las tijeras de costura y los bates de pelota y los palos y las piedras y entonces lo mas coherente seria cortarle los brazos y las piernas a los recién nacidos para que no pudieran en el futuro patear fatalmente ni estrangular con sus manos a un semejante.

Presentar a la NRA como responsable demuestra un desconocimiento profundo de la importancia de la responsabilidad personal y del instinto animal de conservación no ajeno al hombre como de la historia que recoge el alto costo en vidas humanas y en violación de los derechos humanos. La prohibición de armas en manos del pueblo es el recurso de los más sanguinarios dictadores; ellos son los que exigen el desarme popular para garantizar el triunfo de la tiranía que domina y doblega multitudes y terminan practicando la voluntad del servilismo en contra de toda lógica práctica.

Las declaración de Trump me es tan irrelevante como la del Papa o las de los “reporteros” que mal venden su conciencia e integridad malversando su imagen para moldear la opinión pública a conveniencia de lo previsto por George Orwell, que ha llegado a ser realidad solo unos pocos años después de 1984. Ya no es ficción ni teoría el control y la censura de la información en el país insignia de la transparencia política, la separación de poderes y la libertad de prensa. Una opinión para ser útil  tiene que estar respaldada por los hechos y ser consecuente con las consecuencias.

La persecución de la perfección es una idiotez porque no es mås que la selección de los defectos. Las guerras son el indiscutible método racional para la supremacía de los humanos sobre sus semejantes como lo es la selección natural para las especies irracionales, el fuerte se impone y el pez grande se come al chiquito.

lunes, 6 de noviembre de 2017

La masacre como hábito



Jesús Rosado
El título de estas notas puede aparentar ser tendencioso o amarillista.  Pero ni lo uno ni lo otro, al contrario. El acontecer sanguinario que ya se repite una y otra vez logra superar toda expectativa sensacionalista al punto de generar, junto al estupor y el terror, una consecuencia tan disfuncional como las causas que la motivan. Me refiero a la gradual desensibilización en la percepción colectiva hacia el acto cruel del asesinato múltiple.
La reiteración de las siniestras matanzas ha hecho que estas comiencen a perder efecto como noticia para convertírsele al espectador lejano en referencias comparativas dentro de la cada vez más apretada cronología de sucesos brutales.  Entre los segmentos más desapegados emocionalmente, no solo se espera con morbo el próximo evento, sino que se revisan con toda frialdad las estadísticas, se cotejan cifras como si fuesen marcas deportivas y hasta corren las apuestas.
Esto es, si no se cambia abúlicamente el canal de TV o la estación de radio para dejar atrás una violencia que por reincidente ha dejado de merecer la atención prolongada a no ser que su ubicación geográfica se halle alarmantemente próxima.
Una y otra vez los cadáveres cubiertos, la fuerte presencia policial, los agentes del FBI, las conferencias de prensa, las declaraciones de las autoridades de gobierno, el llanto desgarrador de las familias, las vigilias, la competencia de los medios por cubrir la noticia, el rostro del asesino, las condolencias del jefe de estado…la tragedia que va dejando de ser novedosa. Que se va abriendo paso hacia la resignación y su aceptación como fenómeno cuasi cotidiano.
“No es saludable estar adaptado a una sociedad profundamente enferma”, comentaba Krishnamurti. Por lo que cabe preguntarse ante la saga de hechos sangrientos que cada vez se repiten con más frecuencia, abatiendo el entorno, si el modelo norteamericano contemporáneo ha entrado en una etapa extrema de la disfuncionalidad social que Erick Fomm describía en su obra The Sane Society  en 1955, en la cual la inopia ante el crimen es parte del trastorno.

El Presidente Trump ha declarado que todo se trata de "un problema de salud mental de alto nivel". ¿Habrá querido decir de alta intensidad? ¿O se refería a la elite de los cabilderos de la NRA? 
Pareciera que la sociedad estadounidense estuviera irrumpiendo en una fase distópica, paradísiaca para el sicópata. La respuesta solamente la tiene la actitud de los miembros sanos del cuerpo social. Excluyo de ellas a los rifleros. El control irrestricto de las armas es también un síndrome sociópata. Por ello, refuerzo, y no creo pecar de tremendista, que el peligro radica, no sólo en la potencialidad de la masacre, sino en la aberración de asumirla como hábito. Eso nos toca a todos los que amamos la vida, aún con sus asperezas.

lunes, 30 de octubre de 2017

La historia que se desdice, se absuelve y se condena


alFredO tRifF

El juego que proponemos aquí es el de las citas citables que se vuelven contra sí mismas. El preso, Fidel Castro, es capaz de defenderse y luego salir bajo amnistía, después de cumplir solo 21 meses de cárcel. En su conocido alegato, Castro reclama la valía del derecho penal, exige adherencia vertical a la justicia y la constitución de 1940, propone una soberanía despolitizada y una reforma urbana en "escala nunca vista". Así mismo condena el maltrato en las prisiones y defiende el justo reclamo de rebelión del ciudadano ante el despotismo. Estos y otros puntos conforman una plataforma política que Castro, una vez en el poder, olvidó y sistemáticamente traicionó. En última instancia se trata del testimonio de la historia: que se desdice, se absuelve y se condena.

(Las citas que siguen abajo son tomadas de La historia me absolverá, de Fidel Castro) (las itálicas son nuestras).

"... espero que me la conceda en compensación de tanto exceso y desafuero como ha tenido que sufrir este acusado sin amparo alguno de las leyes: que se respete mi derecho a expresarme con entera libertad."

"Es un principio elemental de derecho penal que el hecho imputado tiene que ajustarse exactamente al tipo de delito prescrito por la ley. Si no hay ley exactamente aplicable al punto controvertido, no hay delito."

"En primer lugar, la dictadura que oprime a la nación no es un poder constitucional, sino inconstitucional; se engendró contra la Constitución, por encima de la Constitución, violando la Constitución legítima de la República. Constitución legítima es aquella que emana directamente del pueblo soberano."

"La primera ley revolucionaria (después de tomar el cuartel) devolvía al pueblo la soberanía y proclamaba la Constitución de 1940 como la verdadera ley suprema del Estado, en tanto el pueblo decidiese modificarla o cambiarla..."

"Un gobierno revolucionario con el respaldo del pueblo y el respeto de la nación después de limpiar las instituciones de funcionarios venales y corrompidos, procedería ... a industrializar el país ... por técnicos y hombres de absoluta competencia, ajenos por completo a los manejos de la política."

"Un gobierno revolucionario resolvería el problema de la vivienda rebajando resueltamente el cincuenta por ciento de los alquileres ... demoliendo las infernales cuarterías para levantar en su lugar edificios modernos de muchas plantas y financiando la construcción de viviendas en toda la Isla en escala nunca vista..."

"... no hay razón, pues, para que exista miseria alguna entre sus actuales habitantes. Los mercados debieran estar abarrotados de productos; las despensas de las casas debieran estar llenas; todos los brazos podrían estar produciendo laboriosamente."

"¿Por qué no se me llevó al juicio? ¿Por qué se violaron todas las leyes del procedimiento y se descartaron escandalosamente todas las órdenes del tribunal?"

"... los ejércitos que asesinan a los prisioneros se han ganado siempre el desprecio y la execración del mundo. Tamaña cobardía no tiene justificación ni aun tratándose de enemigos de la patria invadiendo el territorio nacional."

"Matar prisioneros indefensos y después decir que fueron muertos en combate, ésa es toda la capacidad militar de los generales del 10 de marzo. Así actuaban en los años más crueles de nuestra guerra de independencia los peores matones de Valeriano Weyler."

"... el régimen de Batista ha significado en todos los órdenes un retroceso de veinte años para Cuba...  con la ineptitud y la zozobra, se dedica a la más repugnante politiquería, inventando fórmulas y más fórmulas de perpetuarse en el poder aunque tenga que ser sobre un montón de cadáveres y un mar de sangre."

"Cuba está sufriendo un cruel e ignominioso despotismo, y vosotros no ignoráis que la resistencia frente al despotismo es legítima; éste es un principio universalmente reconocido en nuestra Constitución de 1940."

"El derecho de rebelión contra el despotismo, señores magistrados, ha sido reconocido, desde la más lejana antigüedad hasta el presente, por hombres de todas las doctrinas, de todas las ideas y todas las creencias."

"La famosa Declaración Francesa de los Derechos del Hombre legó a las generaciones venideras este principio: 'Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para éste el más sagrado de los derechos y el más imperioso de los deberes.' 'Cuando una persona se apodera de la soberanía debe ser condenada a muerte por los hombres libres.'"

"Había una vez una república. Tenía su Constitución, sus leyes, sus libertades ... todo el mundo podría reunirse, asociarse, hablar y escribir con entera libertad. Existía una opinión pública respetada y acatada y todos los problemas de interés colectivo eran discutidos libremente. Había partidos políticos, horas doctrinales de radio, programas polémicos de televisión, actos públicos, y en el pueblo palpitaba el entusiasmo. Este pueblo había sufrido mucho y si no era feliz, deseaba serlo y tenía derecho a ello."
_______________________
De las horribles condiciones de Castro y los moncadistas en la prisión de Isla de Pinos tenemos, de su propio puño y letra:*
Me voy a cenar: spaghetti con calamares, bombones italianos de postre, café acabadito de colar y después un H. Upman 4. ¿No me envidias? Me cuidan, me cuidan un poquito entre todos… No le hacen caso a uno, siempre estoy peleando para que no manden nada. Cuando cojo sol por la mañana, en shorts y siento el aire de mar, me parece que estoy en una playa, luego un pequeño restaurante aquí. ¡Me van a hacer creer que estoy de vacaciones! ¿Qué diría Carlos Marx de semejantes revolucionarios?
 *Tomado del libro de Mario Mencia La Prisión Fecunda (Editora Política, La Habana) pg. 76

viernes, 20 de octubre de 2017

Para construir otra casa, con Humberto Calzada y Eliecer Almeida

Estudio en la casa actual de Humberto Calzada

aLfrEdo tRifF

Ayer por la noche estuvimos presentes en el estreno del documental del realizador cubano Eliecer Jiménez-Almeida titulado Para construir otra casa, en en CRI de FIU, sobre la pintura del artista cubano-americano Humberto Calzada. La presentación tuvo accidentes e incidentes. Aquí noto estos últimos. Al final de la proyección, se abrió un diálogo íntimo entre el pintor y el director.

Jiménez-Almeida dejó claro que el motivo del documental (pieza corta pero muy cuidada) tenía que ver con su amistad con Calzada, con su propio andar por tierras de exilio y finalmente, el poder de las imágenes que quedan.

El film nos llega porque Eliecer lidia con la cuestión difícil del diferendo Cuba/exilio, y lo hace sin didacticismo alguno. Básicamente, la relación entre la casa actual de Calzada y la pintura de Calzada, que es precisamente una pintura de casas, o mejor, de "casos y cosas de casas".

¿Es la casa del pintor el pretexto fundamental de la pintura de Calzada, y por tanto del documental de Jiménez-Almeida? ¿ O es toda esta pintura de casas vacías una búsqueda de la casa perdida, Cuba? Jiménez-Almeida enreda el meollo aún más cuando el dativo en el título alude "otra" casa.  ¿De quién y para quién? Y esa vaguedad resulta auspiciosamente incómoda. Pongo varios ejemplos:

Al final de la proyección una estudiante joven le pregunta a Calzada por la relación que existe entre su obra y el futuro de Cuba. Y la respuesta de Calzada fue corta y drástica: "La verdad que no abrigo esas ideas grandiosas" la joven, que estaba a mi lado, quedó lívida con la respuesta y dijo bajito,  para sí: "Pero ¿por qué?"

Le siguió otra muchacha que declaró que la pintura de Calzada la había estimulado a estudiar Historia del arte y que por consiguiente tenía una influencia para su generación. De nuevo Calzada desvió la impronta de admitirse a sí mismo como vehículo de influencia alguna: "No creo que mi pintura puede cambiar las ideas políticas de nadie" respondió jocosamente, maniobrando inútilmente el micrófono de mano. Un señor de la audiencia terció como para reiterar lo mismo y en un momento Calzada exclamó entre risas: "La verdad es que no me creo esas pajas".  Algunos reímos sinceramente, otros del público, incluyendo el hijo de Calzada quien servía de intérprete, quedaron desconcertados.

Esa firmeza de Calzada me dejó pasmado. En ningún momento el pintor se dejó manipular para convertirse en figura, bandera o símbolo de nada. Raro momento en que siendo el centro, Calzada exhibió una claridad a prueba sino de balas al menos de preguntas demasiado halagadoras.  Y es que el documental sin decirlo, tiene que ver mucho con todo eso que la audiencia trataba de traducir. Volviendo al dativo de Almeida: la "otra" casa explora otra cosa.

La otra cosa de la casa son cuatro paredes bien puestas.

Pintar la casa vacía es construir encuentros y reencuentros con fantasmas. La búsqueda de lo cubano, congelado para siempre en la casa que es Cuba.