Wednesday, October 1, 2014

Tras las huellas brumosas de Marguerite Yourcenar


Ernesto González

A falta de los senos de mi madre, los dedos de Michel se han convertido en mi primer vínculo con una piel ajena. Mi nana Barbe se convertirá en mi segundo vínculo, cuando me levante en vilo con sus brazos rollizos, me arrope con sus caricias y me llene el cuerpo de besos. Barbe, además, me regalará la primera imagen de un cuerpo femenino desnudo, al verla salir del baño con un candelabro en la mano y una toalla en la otra, para irse a secar con hermosa paciencia junto a la chimenea. Eso ocurrirá después, al empezar a descubrir mi cuerpo a través de la belleza del de Barbe, en los espacios cambiantes que dejan las sombras, en los desplazamientos imperceptibles de sus manos por sus brazos y piernas.

Nunca se me ocurrió interrumpir a Barbe, como si desde mi usual escondite aprendiera los sencillos gozos femeninos provocados por las gotas que iban muriendo, por las intermitentes sombras y el silencio que iban describiendo esa muerte. Los dedos de Michel, los besos y la piel de Barbe.

Una madrugada que regresaba de juerga, Michel fue a asomarse por la puerta de mi habitación a darme sus buenas noches tardías y silenciosas. Al notar mi ausencia fue a buscarme al baño y por los corredores de la casa. No sentí sus pasos suaves que pretendían evitar, si regresaba tarde, que lo escuchara mi abuela. No sentí sus pasos o no pude sentirlos. Era uno de esos instantes, bello y atesorable, cuando Balbe se erguía ante la chimenea y daba vueltas muy lentas para que sus últimas humedades perecieran por la cercanía de las llamas. Y a mí me brindaba una perspectiva nueva, con cada giro suyo, al cambiar de posición el candelabro o al levantarse del sofá para aproximarse a la chimenea. Barbe me mostraba ángulos insólitos de su belleza, del disfrute que puede sentir una mujer consigo misma, al arrastrar lentamente y en plena soledad, gotas moribundas de agua sobre su piel.

Sonriente, Michel me abrazó por detrás, en el rincón de la escalera donde me asomaba a contemplar a mi niñera. Me levantó con una expresión de complicidad, y me devolvió a mi habitación con pasos sigilosos, como si hubiéramos regresado juntos de una farra. Me colocó en el lecho, me contempló unos segundos sonriéndome, y acentuó el gesto de complicidad colocando dos de sus grandes dedos en mis labios. Por un acuerdo tácito nunca hablamos de esa noche, nunca la mencionamos en nuestras conversaciones íntimas.

Ahora creo que los gestos de Michel eran cómplices en muchos sentidos. Me decían que atesorara el ritual femenino que había contemplado, quizás para evocarlo un día a solas, o para guardarlo como imagen artística en una memoria que él se encargaba de desbordar con belleza. Asimismo, Michel me pedía que evitara seguir mancillando las noches de Barbe. Los niños entienden y respetan los signos que reciben en la intimidad y en el silencio. Decidí, recuerdo que con cierto esfuerzo, olvidar a Barbe y a su reinado en las madrugadas de Mont-Noir, donde las humedades fenecían a gusto y las sombras conspiraban entre sí en vías de morir con el amanecer.

Cuando Michel hacía un comentario de una persona, era porque un escándalo hacía imposible evitarlo. Le pedían opinión, y su contestación era cortante, incómoda, por compromiso. Los errores nunca eran individuales sino del grupo, llámese familia, sociedad, países. Política, cultura, a veces religión. Michel no podía juzgar a un individuo. Ni cuando comprobó que Barbe me llevaba al prostíbulo donde trabajaba, y me dejaba jugando y conversando con sus compañeras en el salón lleno de humo e impregnado de sexo, probablemente un par de horas.

Michel despidió a Barbe y olvidó el asunto. Ese fue mi primer sufrimiento consciente: la ausencia de Barbe, de su deslave de besos por mi cuerpo, de sus juegos y risas. De la inolvidable imagen de mujer desnuda y húmeda que se contempla y va a secarse pacientemente bajo el pobre resplandor de un candelabro.

Me he enterado, hace unos meses, que se casó con un guardabosques y tuvo varios hijos. Que me escribió tres cartas. Por órdenes de mi abuela, y a espaldas de Michel, se interceptaron las palabras escritas que hubieran secado mis lágrimas primerizas, como hacía la calidez de la chimenea de Mont-Noir en la piel de mi niñera. Me he imaginado la vida de Barbe en el campo. La he viso adentrarse en el bosque que cuida su marido y caminar hacia la ribera de un río cercano. Se ha metido en el agua con pisadas lentas, no por miedo al frío ni a resbalar sino para recibir el contacto líquido con la presencia requerida.

Luego de unas juguetonas brazadas, la he visto salir a secarse, caminar entre los árboles, hablarles y girar muy despacio en busca de una brisa que seque sus poros, que los roce, los palpe, que la envuelva en un abrazo permanente, como si la caricia de un hombre, de tantos hombres, jamás hubieran sido ni pudieran ser suficientes para ella.

Monday, September 29, 2014

"las leyes están establecidas por los débiles a fin de contener y atemorizar a los fuertes; por tanto éstos deben pisotearlas"


aLfRedO tRifF

Uno de los mejores diálogos de Platón es Gorgias o de la retórica. Se trata del perenne drama entre retórica y filosofía que lo hace tan interesante. Se ha dicho que Calicles, uno de sus protagonistas, representa la primera defensa del inmoralista de la literatura europea. Protágoras es el único rival de Sócrates que se le acerca, pero la retórica no es tan pletórica. Calicles es el rival más formidable de Sócrates --y su crítico más ambicioso. Por otra parte con Calicles Platón revela la psicología de un personaje recalcitrante --intelectual y moralmente hablando.

Calicles pudo haber sido personaje favorito de Nietzsche: la retórica del primero parece estar más allá del bien y el mal. Algunos estudiosos piensan que Calicles puede haber sido lo más cercano a un Platón joven, la encarnación de lo peligrosamente "moderno" de la época ateniense. Si Platón sintió alguna afinidad con Calicles, si de cierta manera ese retrato es un autorretrato es porque hay parecidos entre el aristócrata ateniense y el joven retórico y político.

Se ha dicho que Calicles representa "el anti-Platón en Platón". ¿Sería este joven un sofista? No se sabe. Como Trasímaco --con el que generalmente se le compara-- Calicles repudia la idea convencional de justicia, pero a diferencia de Trasímaco, no apoya una vida fuera de la misma. Lo que Calicles repudia es la moralidad sojuzgada del común denominador; moral que debe sustituirse por la bota del conquistador, estado superior en la naturaleza de la mejor justicia.

Por otra parte, Calicles resulta el peor de los oyentes de Sócrates (si por oyente entendemos entre admirador y potencial estudiante). La voz de Calicles toca la tecla negra del desenfado ácido (pero sincero), de aire de superioridad. Sócrates admite incluso que Calicles se atreve a decir lo que otros se avergüenzan de contemplar. Platón parece enfatizar que mientras mayor el potencial de intelecto, mayor la posibilidad del fracaso, es decir, cuando la educación y el buen hábito no van de la mano.
 
Calicles entra la discusión cuando Sócrates argumenta que es mejor sufrir injusticias que cometerlas y que el criminal castigado es acaso tan feliz como el que no lo es. La figura es el hedonismo. El joven no puede creer lo que oye. ¿Estará Sócrates bromeando? Si eso fuese cierto, la vida fuera al revés. La respuesta de Sócrates es establecer un paralelo entre ambos: Calicles está enamorado de Atenas y de ... y casi siempre busca halagar sus caprichos, Sócrates ama a Alcibíades, pero también a la filosofía, que es siempre la misma: El ganador es siempre Sócrates, lo cual no le hace ninguna gracia a Calicles. ¿No es ofensivo ser presentado como un juguete de los caprichos de su amante, mientras que el otro es un esclavo de la verdad?

La intervención de Calicles es larga y apasionada. Aunque Sócrates ha refutado a Polo, ha terminado haciéndole lo mismo que le criticó a Gorgias, es decir, avergonzarlo, obligarlo a admitir que es peor cometer una injusticia que sufrirla (la retórica puede hacerlo y Sócrates es, en el fondo aún un retórico) –algo que es cierto por convención, pero que Polo no se lo cree. En lugar de replicar, Sócrates inesperadamente admite todo lo expresado por Calicles. Y esa concesión de Sócrates no tiene precedentes en estos diálogos iniciales. Si es así, ¿no podríamos poner en duda la sinceridad del maestro? ¿No es la filosofía una búsqueda de la verdad sin cortapisas?

La idea de la justicia natural de Calicles es instrumental y egoísta. Mientras sea posible, el hombre poderoso debe gobernar; quien sea más fuerte debe regir al más débil. Sócrates comprende que la filosofía de Calicles es débil y expuesta. De cierta manera Sócrates parece hablar para dar confianza a su interlocutor.

Aquí Sócrates pretende demostrar que Calicles es un hedonista, la contradicción está en que su vida sería incompatible con su ideal. Hay más placer en huir la batalla para salvar el pellejo que enfrentar la muerte con coraje. Esta concesión, en conjunción con el hedonismo manifiesto de Calicles (lo agradable es bueno) lo llevará a la conclusión que el cobarde es mejor que el valiente. Es demasiado. Calicles realmente admira el coraje del guerrero, mejor entonces retractar su hedonismo (retractar es siempre con Sócrates comenzar a perder). Le dice: "Por si pensabas que yo o cualquier otro ser humano no es capaz de sopesar ciertos placeres mejores que otro, peor".

Sócrates entonces le dice, "si no quieres discutir, entonces dejémoslo, y digamos adiós", pero Gorgias interviene. ¿Cómo dejar la discusión a medias? Por una parte Calicles trata de ganar el debate, por otra, exprimir la lógica del argumento. Sócrates busca probar dos cosas en una, el hedonismo de Calicles no es solo bochornoso sino incoherente. Algo como esto: 1- lo bueno y su opuesto no pueden encontrarse en el mismo sujeto (contradicción). 2- el placer y su opuesto (el dolor) sí se encuentran en el mismo sujeto: ejemplo, el placer de beber dura tanto como el dolor de la sed que alimenta el primero. La conclusión: el placer no es bueno.

Calicles esquiva la conclusión: "Sócrates habla claramente o se burla?" (la implicación que Sócrates hace retórica), luego responde: "No entiendo tu estilo de sofismas, Sócrates". Ahora Gorgias le exige que discuta lógicamente. Pero torear a Sócrates no es fácil. Lo que queda menos claro no es que Calicles irá perdiendo terreno, sino que realmente no le interesa el juego lógico en una discusión que para él tiene un sentido retórico. Más importa el "qué dirán". El interés del joven es político no lógico (Sócrates buscará demostrar que van unidos).

Perder en buena lid es mejor que resistir sin razón (el propio Gorgias desea que gane el mejor argumento... ¿o acaso el mejor argumentador?).  Surge la pregunta entre retórica y lógica: ¿No puede perder la verdad ante la mejor retórica? Saber hablar bien y tener la verdad son cosas distintas diría Sócrates. Este Platón temprano del Gorgias tiene una visión negativa de la retórica. Al principio Sócrates declara: "la retórica no produce ninguna obra manual; toda su virtud está en los discursos". 

(continuará)

Tuesday, September 23, 2014

El milagro de la vida bohemia

La vie de Bohème, Alfred Pages, 1885.

alFreDo tRifF

La noche otoñal en la ciudad parisina. El primer viento húmedo de invierno le baña la cara. Todo se hace conciencia en esta noche de neblina: los portales decimonónicos, el quicio de la acera de adoquín, aquel vestido arrugado del mendigo, la mirada candorosa de una niña, la luz rutilante de una lámpara. Todo y nada. Torbellino de pasos y voces anónimas le asaltan. Está harto de su vida, de su pobreza, de esa constante lucha del poeta por hallar una voz que desnude la verdad. A veces quisiera vivir en otra parte, empezar de nuevo. Un pueblucho de campo en el sur, de donde vienen sus abuelos. Allí se encuentra la paz, y una satisfacción por la vida. No, es muy tarde y la poesía necesita la materia basáltica. ¿Está loco acaso? Cómo podría vivir sin su buhardilla, su larga y caprichosa escalera, sus descascaradas y ennegrecidas paredes.

Cómo prescindir de su fétida cloaca, sus ratones insomnes, su perro mugroso y hambriento. ¿Dónde están el ruido, la peste y la miseria? ¿Qué vale más que estar en el centro de todo y entrar y salir sin que nadie te pregunte nada? Ser ciudadano del mundo, codearte con todos sin que nadie te conozca.

¿Habrá algo mejor que Babel?

Y el bohemio ¿dónde vive? Centro vital: Paris, 1840. La vida es rica en experiencias, más allá del cómodo acá de la existencia pero no precisamente el confort de la vida burguesa. Hay de todo y todo se mezcla: el conde y la prostituta, el artista y el carnicero.

Les presento Escenas de la vida bohemia de Henri Murger, libro de viñetas sobre la vida artística en el barrio latino y que más tarde sirvió de modelo a esas otras representaciones de la vida bohemia (entre ellas La Boheme de Pucini). Murger (redomado autodidacto) fue secretario de Tolstoi. Comenzó escribiendo poemas y se convirtió en un experto bohemio de la vida bohemia parisina. La maldición, la salud, no la tuvo. Esa tragedia queda inmortalizada en la serie que publicó en episodios separados: él mismo la protagoniza bajo el nombre de Rodolfo. El bohemio, dice Murger ha existido siempre, en todos los climas y edades. Las figuras van desde el ciego Homero, Miguel Ángel, Shakespeare; incluso un Rousseau. Ser olvidado, el bohemio es personificador de valores artísticos trascendentes. Prototipo del ser moderno, definido por la ciudad que habita, artista del pulso diario de lo cambiante.

El bohemio persigue esa aventura citadina que lo llevará al triunfo (o la ruina). “La bohemia te lleva –nos dice Murger-- a la academia, al cielo o la morgue”.  ¿Se trata acaso de una transformación social, o de una aberración pseudoidealista? La bohemia es una dinámica de confrontación cultural: moderna, antagónica. El artista contra el burgués, el bohemio contra el filistino. En otra consulta, La batalla de Hernani de Víctor Hugo contrasta al artista radical idealista sin compromisos y el “filistino” (tipo de clase media acomodada, defensor de los valores eternos, de la estabilidad, del sosiego en la cultura).

Ojo cuidado, nos hemos habituado tanto a esa discordia entre burgués y bohemio que olvidamos por qué precisamente ocurre en ese momento: ¿quién es ese “otro”? El bohemio tiene que ser entendido en sí mismo como agente moderno --no solamente como elemento antagónico del pasado. Comprendemos entonces que no se trata sólo de escandalizar, sino de traer un nuevo programa.

El bohemio tiene como única arma su propia imagen: vestir es decorar, es vivir. Para marcar diferencias y territorio: la ropa debe ser extravagante. El moderno exhibe algo de sí mismo que el burgués no capta: el valor que disloca lo amoldado. Abajo el ahorro, viva el gasto, abajo la moderación, viva el derroche. Volviendo a Hernani, los seguidores de Hugo serían bombásticos. Nos recuenta en sus memorias: “los transeúntes de la calle Richelieu vieron esa banda de locos con melenas, largas barbas ... todo tipo de vestimentas excepto la establecida: sobretodos de marinero, relojes españoles, chalecos a la Robespierre, gorras Enrique III (...) portando atuendos y artículos de todos las épocas, de cualquier cultura y clima, y todo esto en Paris a plena luz del día”.

Teófilo Gautier deja claro la importancia de la vestimenta para esa generación:
Estaban convencidos que cada noche provee una nueva aventura, siempre que se reciba con un pensamiento juvenil, libre de la vieja rutina. Por tanto, cada noche había de celebrarse con su apropiada toilette: indumentaria novedosa, espléndida y bizarra que honrara maestros, escuelas y obras. Con tal de no parecer notarios, banqueros o funcionarios, esos locos vestirían cualquier indumentaria.
¿Qué lleva el bohemio a la tumba? Lo expresa Gautier: “Sé que mis libros, artículos, viajes a países extraños... todo será olvidado, pero nadie podrá olvidar mi chaleco rojo”. Nada de frivolidades: La barba luenga, la amplia frente, su blanca palidez y la vestimenta añosa. La biblia del vestir. La poesía, la buena, el verso y reverso de la vida.

(continuará)

Sunday, September 21, 2014

La lectura, ilusión perdida o la imagen echa fuera a la palabra


alfRedO tRifF

Leer no es fácil. Una pena, porque la mayor parte de la humanidad es siempre analfabeta. Leer es cosa de pocos, aunque se esperaba que después del siglo XV la imprenta revolucionara nuestras costumbres. ¿Lo logró? 600 años después la lectura va menguando, gota a gota, aruinada por la seducción de la imagen.

¿O será que se lee de otra manera?

Todo libro de más de 50 páginas ha de leerse por secciones. ¿Puede alguien leer “La Guerra y la Paz” de Tolstoi, con más de 500 páginas, de una sentada? Las editoriales actuales ofrecen una explicación en la solapa que vende el libro. Otra alternativa que contienen los libros actuales es la introducción larga con explicación detallada, que en términos de contenido, puede evitarle al lector el oneroso trabajo de leer más allá.

Se sabe que para los lectores jóvenes leer páginas sin imágenes puede ser agotador. Echan de menos cualquier tipo de ilustración que les ayude a imaginar la trama o el desarrollo particular de sus lecturas. Se ha pensado en libro-programa, donde en vez de leerse, se oye el texto representado, tan siquiera por la voz de su autor. De ahí la lectura periodística que hizo “cultos” a nuestros padres --leer el periódico como manera de ser cultos. Ya ni eso. No muchos jóvenes de hoy leen periódicos, y los pocos que lo hacen van siendo los últimos.

Leer requiere también una voluntad: la voluntad de no rehusar ese umbral privilegiado de la imaginación. Pero esa voluntad ha desaparecido. La voluntad de la lectura no la hallamos en el sujeto que me ocupa: medio tiempo, algo de sobrepeso, desmadejado por una faena de trabajo moderna y apendejado con una relación doméstica que devino mediocre. Lo de todos los días es desarticulado, un ya no leer, siquiera soñar (los sueños de juventud se cosquillean vagamente y los espanta con el pretexto de “sueños sueños son”). Ese hombre que no lee (ni siquiera el periódico como nuestros padres), desea terminar de ver su partido de fútbol (deporte que le repugnaba de joven pero que a través de sus hijos aprendió a disfrutar), o el programa cómico-degradante en la tele, de corte popular, que le recuerda un vago sentimiento nacionalista (es decir, se ve a sí mismo en el todo mientras se olvida la parte).

Muy rara vez necesita de la palabra impresa a modo de organizar un cúmulo de imágenes. Luego viene el esfuerzo sobrehumano de apagar la tele o sencillamente irse de la casa a un café, debido a que la bulla de la radio o la tele es tal que no puede concentrarse --no se atreverá a decirlo en voz alta. Para él ya nada tiene sentido. Lee el prólogo del libro (nunca pasará de las primeras páginas). Explico: Un libro sin prólogo, para el lector actual, es como leer sin saber qué se lee. Y por supuesto, nadie espera que ese lector atosigado por las circunstancias llegue al final--que es “leerse el libro”.

Comento también un acto simbólico. Nuestro hipotético sujeto que no lee se leerá el prólogo y las primeras cinco páginas. Por lo que, como en la música pop, es necesario que en esas primeras cinco páginas haya un gancho. Llamémoslas páginas de choque. Es después de cinco que el lector sabrá si debe sencillamente dejar el libro y regresar a la tele, o cerrar los ojos y flotar en las húmedas babas de Morfeo.

La crisis interior de este personaje comenzó con las ilustraciones en los libros y los comics que tanto le alegraron durante la niñez. Imágenes que didácticamente agilizaban lo que la palabra debía sugerir (o acaso enriquecían lo que la palabra dibujaba). ¿Los viejos lectores no aducían que leer de por sí implicaba saltar obstáculos, disfrutar del sabor de las palabras, construir castillos de ideas que se desvanecen o permanecen erguidos para siempre? La experiencia de la lectura depende –decían-- del cerebro y la intención que la procese.

Pero la imagen fue ganando terreno y la idea sugerida por la palabra se convirtió en una muleta indeclinable. Después se nos programó con la tele y luego con una lluvia inconexa de espejismos tecnológicos. Por supuesto que es más fácil dejar que el raudal de ilusiones visuales nos gobierne.

La tele y el video dejaron hace tiempo de ser herramientas para convertirse en masajes (razón tenía McLuhan). Pongámoslo así: la tele es un algoritmo social simbólico que coadyuva al programa social de trabajo para que funcione de 9 a 5. El proceso se hizo indispensable hace más de veinte años debido a una nueva forma de capitalismo, más rico y más pobre a la vez. Nuestros abuelos nunca tuvieron que tener tres trabajos para vivir.

Adentrados en el siglo XXI vemos que la lectura no desaparecerá. Quedará como una actividad autárquica para una minoría. Nadie hablará del pro ni el contra. Las redes sociales inundarán la matriz social con actividades simbólicas: juegos digitales, videos y alfanumerismos de "0" y "1".

Llegaremos al pleno proceso en la computarización del ser humano.  

Tuesday, September 16, 2014

sergio lastres: crónicas del agua


Sergio Lastres se inspira en su propia experiencia como balsero al plasmar en su obra su propio rescate en alta mar, sus recuerdos y la libertad lograda mediante aquella hazaña. Lastres y su esposa Elsa de Lara estaban entre los 30,000 balseros llevados a la Base Naval de Guantánamo por el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos en 1994. Al llegar a Miami en 1995, Lastres, que reside en Hialeah, consiguió sus primeras brochas, y desde entonces no ha dejado de pintar.

En la Galería ArtSpace - Koubek Center
2705 SW 3rd Street, Miami, FL 33135
Inauguración: 19 de septiembre a las 5 pm, hasta el 28 de septiembre.
Entrada: Gratis
En honor al artista,
nos acompañarán los músicos de Luyanó Band durante la apertura.

Monday, September 15, 2014

Pierre Antoine: Kalabuley Woman



Pierre Antoine es un artista poco conocido de Cote d'Ivoire nos regala un soul afrobeat hipnótico. Grabado en Ghana, con Sammy Cropper (guitarra) y Lola Everett (voces).

Saturday, September 13, 2014

Gilles Deleuze sobre la creación

“Los personajes de Dostoievsky están perpetuamente atrapados en emergencias. Y a la vez que están atrapados en emergencias y saben que son cuestiones de vida o muerte, saben que todavía hay una cuestión más urgente; pero no saben cuál es. Y eso es lo que los detiene […] Esa es la fórmula de El idiota […] Saben que todo va arder […] Todos los personajes de Kurosawa son así. Yo diría que es un encuentro hermoso.”

Wednesday, September 10, 2014

Enrisco trae su campaña presidencial a Miami


El jueves 11 de septiembre a las 6:30 pm en el Books & Books de Coral Gables (265 Aragon Ave.) en Miami se presentará el libro "Enrisco para presidente" publicado por la editorial Sudaquia con el poeta y humorista Ramón Fernández Larrea como presentador. 

Extractos del programa político de Enrisco:

"Junto a la libertad de cultos reconocida por la constitución (siempre que se ejerza con la discreción con que se lleva una enfermedad venérea) debe ser reconocida la libertad de no-culto que permita, al que lo desee, no tener que rendir culto al Comandante en Jefe ni considerar como animales sagrados a las vacas y a los secretarios del Partido"

"Se promoverá la mejor comprensión de la isla y el exilio de modo que se preparen condiciones para el regreso a la isla de exiliados históricos como la vaca frita, el tasajo, los casquitos de guayaba y el batido de guanábana"

"En el socialismo, primero desapareces el papel sanitario, para cuando te pongas a desaparecer gente el resto esté demasiado entretenido haciendo cola como para que la eche en falta"

"Miami ha dado a la cultura universal aportes como el flan de cinco leches, la vaca frita de pollo o las confesiones de ex-torturadores en televisión como método de entretenimiento público. Con menos que eso Roma es considerada la cuna de la cultura occidental"

"La coca es una planta maravillosa: con ella se puede resolver el problema del hambre sin tener que resolver el de la comida"

“Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra, pero no tanto como barricadas de billetes de a cien”

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Update:

A continuación los editores de Tumiami han decidido publicar algunos comments llegados prematuramente antes de publicarse este anuncio y que por razones técnicas ignoramos absolutamente por qué no aparecieron:

Cocosoloenmiami said…
vaya asere! vienes al ghetto a comer aguacates y croqueticas del versalles? o tu sabes que aquí es donde tu vendes libros?

Elena de Tralla said…
Enrisco, voy con mini sin blumer y en primera fila papi

JR said…
Por favor, moderación con el ilustre visitante

AT said…
creo que vale la pena asistir a esta peregrinación ontológica a la miamisofía presidencial. oye, hermano, ahí estaremos

Carlos A. M. said…
El título de este libro sospechosamente trata de usurpar propósitos políticos decorosos y establecidos por el liderazgo del exilio historico en Miami

Anonymous said…
¿Tu bes que biniste a morir aqui Enrisquito? Nueba York será la capital del mundo, monina,pero en Miami es donde esta la guaraaaaaaaa!!!!!!!!

Sunday, September 7, 2014

xiomara laugart, la voz


tumiamiblog

el pasado viernes la conocida cantante xiomara laugart brindó un concierto de altura en el legendario hoy como ayer. ofreció éxitos como "la llave", "plazos traicioneros", "de mis recuerdos", "paria", "como una campana", entre otras, y a duo con el compositor, "qué manera de quererte" con la que cerró la noche.

xiomara conjuga en sí el ideal que persigue toda cantante; primero, porque no toda cantante es artista; segundo, porque pocas artistas pueden darse el lujo de haber creado un estilo.

¿cuál es el estilo de xiomara laugart?

voz privilegiada, con una tesitura que va desde la mezzo sazonada a una soprano dramática --y la voz se le añeja mejor con el tiempo. xiomara salió al mundo de la música adaptando la trova con el feeling, pero en los últimos años su trabajo se ha hecho más experimental, abordando influencias como el jazz, como lo prueban sus últimos discos para chesky.

"la negra" (como prefiere que la llamen), cómoda en sus aptitudes vocales es dueña de un balance emocional auténtico que comunica al público de manera directa. xiomara evita los lugares comunes: gritar, engolar, subir demasiado el micrófono, impresionar con la hipérbole interpretativa, manierismos que tanto se acostumbran. se constató en hoy como ayer que la cantante guantanamera es capaz de ofrecer y exigir a un público dispuesto a sentarse a escuchar (dejando a un lado el facilismo del bullicio o el bailoteo) en la búsqueda de una experiencia musical genuina.

ese estilo de xiomara deja claro por qué muchos prefieren llamarla "la voz".

Friday, September 5, 2014

phil upchurch: crosstown traffic



escuché a phil upchurch por primera vez en una fiesta habanera de finales de los años 70, en casa del compositor y guitarrista martin pedreidra. conocido por sus sesiones con estrellas como Jerry Butler, antes de convertirse en guitarrista de la Chess Records, upchurch era respetado por su fraseo de jazz progresivo, y esos "riffs" y "leaks" r&b que adornaron producciones de artistas del prestigio de Howlin 'Wolf, Gene Chandler y el propio Muddy Waters.

a fines de los 60, con la avalancha del funk, upchurch despunta como solista; su exuberante sonido testigo de una época tan convulsa como rica en tendencias. 

Monday, September 1, 2014

La especie humana, de Robert Antelme y la alambrada de la mente en Cuba

oficiales SS en Auschwitz
Auschwitz
castristas

 Laura Pollán (DEP)/anticastrista
Rosie Inguanzo

Las lecturas de verano se iniciaron con La especie humana de Robert Antelme, quien perteneciendo a la resistencia francesa fue detenido por la Gestapo y llevado a Buchenwald, donde permaneció por casi dos años. Solo escribió un libro, pero este libro es de rigor en la cátedra de estudios sociales de la Sorbona, y fundamental a la hora de entender a los regímenes totalitarios.

Leyéndolo, la mente trazaba paralelos entre dos experimentos catastróficos: la Cuba castrista y el nazismo. No sorprende que la ingeniería social del castrismo y la eugenesia nazi sean comportamientos habituales de nuestra especie. La analogía ahora sirve para señalar no el exterminio de una raza, sino esas otras condiciones perversas y necesarias que coadyuven a la opresión y la supresión de la libertad. Solo así puede una imaginar la isla como un campo de exterminio de ideas.  

1. La deshumanización.

Los prisioneros no debían mirar directamente a los SS o les costaba una paliza, sino la muerte; porque la expresión de la mirada, la humanidad de un rostro es intolerable para el que quiere creer que no eres humano; para quien te quiere aniquilar y no responsabilizarse del crimen es importante que no seas un semejante; "como si la forma humana no fuera capaz de emocionarlos", dice Antelme. (No ser humano. No tener rostro. Algo parecido hacemos los humanos con los animales, pero ese es otro post).

Antelme razona que los mataban de hambre y de frío, forzándolos a trabajar en las peores condiciones de mugre y enfermedad, porque al presentarlos tan desnutridos, inmundos, enfermos y humillados, los rozagantes SS justificaban entonces acometerla contra ellos:
Ya tenemos la manera de caminar de la que no nos desprendemos más. Sopa, camastro, trabajar a la intemperie sin abrigo en el frío [...] ninguno de nosotros tiene fuerzas para penetrar en ninguna de las vidas que nos rodean […] Ya está, nos hemos gastado.
Desgranando la dinámica de la experiencia límite, apunta la ineficacia de la negación: "Negados incesantemente, siempre estamos ahí".

La lógica es la siguiente: Mientras más te postres ante los hechos, más oportunidades hay de que te envilezcas, lo que hace justificable que seas tratado como un animal. Tu apariencia incluso debe alejarse de lo humano. La especie humana tiene como tesis precisamente ilustrar el autoengaño del opresor o verdugo: "Se puede matar a un hombre, pero no se puede transformarlo en otra cosa".

2. Los cambios de comportamiento.

El perímetro de alambradas del campo de concentración alcanzaba las mentes de los  prisioneros (y de manera inversa la de los guardias). La mayoría de ellos no se arriesgaba ni siquiera a calentar encima de la estufilla el minúsculo pan churriento que les daban una vez al día, aunque esto mejorara el sabor; en toda instancia obedientemente aceptaban las condiciones del horror.

Antelme narra cómo los cambios de comportamiento iban aún más lejos, cuando un médico español (prisionero) que antes había sido golpeado por los SS, ahora se burlaba y daba manotazos a los enfermos, porque entonces ya tenía camisa blanca, no salía a trabajar al frío, comía:
El médico español se convirtió rápidamente en un integrante bastante perfecto de la aristocracia del kommando […] Y lo vimos construirse ante nuestros ojos, con el calor, el bienestar, la comida. Despreciar —luego odiar, cuando reivindican— a los que están flacos y arrastran un cuerpo con sangre podrida (los enfermos), los que fueron obligados por ellos a ofrecer del hombre una imagen tal que fuera fuente inagotable de asco y de odio […] Pero ese desprecio, no puede ser tan soberano como el de los SS, porque esa aristocracia debe combatir para mantenerse.
3. Autoengaño y colaboracionismo.

Y dice de los SS:
Saben lo que hacen, saben lo que están haciendo con nosotros. Lo saben como si fueran nosotros. Lo son. ¡Ustedes son nosotros mismos! Miramos cada uno de esos seres que ‘no saben’, querríamos instalarnos en cada conciencia que haya querido ver solamente un pedazo de tela rayada, o una hilera de hombres, o una cara barbuda, o el SS marcial que va a la cabeza. No nos reconocerán. Cada vez que pasamos por una ciudad, un sueño de hombres pasa a través de un sueño de hombres. La apariencia es eso. Pero sabemos todo, unos de otros y los unos de los otros. 
Trato de aplicar el mismo razonamiento a la situación cubana: A los que nos íbamos nos decían gusanos, nos tildaban de lo peor precisamente por que así era más fácil movilizar a las masas contra nosotros.

Antelme refiere lo que siente cuando los SS mataban a golpes a un compañero:
Junto a las ganas de aplastar bajo nuestros pies la cara, los dientes, la nariz del golpeador, sentíamos también, muda, profunda, la voz del cuerpo: No me lo están dando a mí.
¿Cuántas veces un cubano ha sentido lo mismo frente a los actos de repudio? ¿Ante la violencia contra las Damas de Blanco y otros los opositores por parte de las Brigadas de respuesta rápida? Tales son las fisuras. En un momento dado, una alemana que trabaja en la fábrica le extiende disimuladamente un pedazo de pan y él ve en ello  "la clave de esa cueva negra … la conciencia, lo que había de conciencia entonces, en Alemania".
 
Y surgen los grises de los que está lleno el libro (y lo hacen subyugante): Comprobamos que el opresor puede ser cualquier prisionero y no solamente un SS; el opresor y el verdugo solo tienen que delatar, vigilar y repetir el comportamiento de los SS, siempre respetando las jerarquías, para, habiéndose encumbrando en la categoría de meister, colaborar con el asesino en jefe. ¡Si lo sabrá un cubano!

¿Cuáles son las alambradas de la mente de un cubano en Cuba? Condicionados a aceptar la vejación como norma, aplastados, aplastan. Se rinden a un complejo social que dicta o deviene comportamientos brutales, golpizas, hostigamientos, etc. Pero ¿se justifica degradarse y colaborar en pos de la supervivencia?

¿Cuál es el meister de la sociedad cubana? ¿El policía, el compañero del Partido, la agente de la Zona, el músico que desprecia a las Damas de Blanco, el del Ministerio del Interior, la cederista instigadora, el agente de aduanas, la vecina compañerita de vigilancia que reporta las entradas y salidas de tu casa,…?

¿Se justifica ser otra cosa que contestario en Cuba? 

Si usted responde que sí a esta pregunta terrible, usted se coloca en esa "zona gris" que señalaba Primo Levi, donde no hay clara distinción entre víctima y verdugo. En la "zona gris" se actúa en la misma línea de conducta que el gobierno. Y es que el colaboracionismo cubano está arraigado en cualquier estrato de la debacle social. Y todos se degradan, claro, porque el sistema cubano como cualquier otra dictadura totalitaria, lo que busca es regir a como de lugar y suprimir la disensión. Sin embargo, se degradan más los delatores, los vigilantes, los gendarmes, los cercanos al poder.

Por cierto, los hay quienes resisten y siempre son oprimidos por ello; en medio del peor recrudecimiento de la desgracia, los hay mejores. Que no es lo mismo reír (para congraciarte con el SS) cuando cae un prisionero agonizante sobre la nieve, que entre dientes musitar el Ave María de Schubert por su alma —uno de los ejemplos grises de Antelme.

Los pasajes más raros del libro relatan la humanidad más cruda, la palabra en función del testimonio, sin adornos. Y en lo sórdido y siniestro, con el cuerpo acabado y el hambre radical, un destello de placer estético, refilón de la belleza que nos es dada:
Se pueden quemar niños sin que la noche se inmute […] Más que otras aquella noche era pavorosa. Yo estaba solo entre la pared de la iglesia y la barraca de los SS, la orina largaba vapor, estaba vivo. Había que creerlo. Una vez más, mire hacia arriba […] En el vapor de la orina, en el vacío, en el espanto, estaba la felicidad. Es sin duda que así debo decirlo: esa noche era hermosa.
Un libro esclarecedor para quienes tienden a pensar que la racionalidad, la conciencia, la compasión y la sensibilidad a la belleza son los rasgos que determinan a nuestra especie.

why can't we live together / timmy thomas



Sade refrescó esta pieza hace algunos años e incluso concertó una edición con Santana que reverdeció la repercusión que Why can't we live together alcanzara décadas atrás, pero no logró el charming que Timmy Thomas le imprimía en su versión original con su Hammond y el contragolpe trasnochado del drum machine. Esta es una de las piezas de estructura sencilla que mejor efecto ha logrado en la historia del R&B. Improvisada en un night club, Thomas, fusionando soul y funk,  hizo de una composición de explícito compromiso social (sigan la candidez emancipadora de la letra) una joyita que podía surcar las frecuencias a cualquier hora y convertirse en fondo de las más disímiles situaciones emocionales.  Noctívaga y metrosensual, sus notas acompañaron documentales de denuncia antibelicista o funcionaron como serenata para insomnes. El sentimentalismo de Thomas había pretendido hacer una conmovedora elegía a la paz y nunca pensó que algunos la preferirían como soundtrack de un strip tease. La pieza se hizo simultáneamente eco de paz y sello de la noche. Mientras el músico intentaba vestir de blanco al planeta, sus habitantes a ritmo de órgano y percusión electronica se abandonaban al desnudo de carne y alma. (JR)

Sunday, August 31, 2014

Una bomba se perdió en la arena





Ramón Williams

Del estudiante: "Roja la gota de aceite en el pincel del Nagüe Armando.

—Increíble —apresura el Nagüe evitando un suspiro—, tengo que hallarla como el Joven y enseñarle mis pinturas. Eso si no se largó por premios en París o socitos en Miami y todavía anda por ahí, hecha un reguero de comunista mística por toda Cuba.

La publicación es fresca, acaso un par de meses —concede Nilo—. Dudo que le interese escurrirse así, de pronto. Lo adivino en una frase del protagonista a la salida del hospital: "Nada se dice de la mujer extraña, renegada, replicante de soledades miles en páginas dispersas donde sus pasos marchan". Dice "pasos marchan" y a mí me suena como si no se marchara nunca.

—Esos condimentos los paladeé antes: Exilio, astucia, silencio; la balsa de la medusa del artista adolescente de una perreta caribeña. Te digo que hay que encontrarla a ella, nagüe. Lo que me cuadra es la mujer, un comino el libro si lo comparas con la mente que lo lanza. A quién le importa hoy la novela de rompecabezas. Prefiero las sucias, pura porno, por la franqueza anatómica, la frivolidad descarnada, el descaro. O, por el contrario, aquellas de estructura pudorosa y tiempo firme, que te llegan de vuelta de los experimentos narrativos con alguna luz sobre la condición que apesta lo virginal del mundo. Esto que me cuentas es un enredo fortuito, hermoso pero fortuito. La gente se cansa de juntar migas de pan en la lectura para llegar a una idea clara que le sirva de guía para la vida. Y se cansan las casas editoriales y sus agentes. No me sobra tiempo para iluminaciones oscuras. Leo para verme de la manera más sencilla, sintetizado y no descompuesto. Me gusta mi rostro y no me interesan las estéticas autocríticas.

Nilo no escucha cómo trepa el Nagüe por las proyecciones del autor aunque resulta que puede ser ella alguien fascinante en lo personal, ya fuera de la literatura y demás bola de gatos del intelecto, un cuerpo. Nilo mira otra vez a la virgen. ¿Ella ríe o llora? Avanza hasta la ventana. Afuera no llueve. Las nubes gordinflonas no aparecen. Es una estafa de clima, de clímax. En el cuadro el punto que va por el mar es una guasasa náufraga en el barniz. En la calle la gente rueda feliz bajo el sol. Si algo anda mal tiene que ver con ese niño parado ahí abajo. No el insistente preguntón de "abuelo, ¿siempre es veintiséis?". Otro, uno que parece llevar ahí toda su vida. Mira a Nilo como los niños de su edad suelen mirar a sus héroes de cine; un poco más arriba de los ojos de Nilo, un inquietante poco más. Nilo mira sobre sí y ve lo que miraba el niño: Aquella mujer-escritura de viento flota ventana afuera, su cuerpo sutil rodea a Nilo y desciende rumbo al niño abajo, en la acera. Inminente el beso, el niño levanta los pelos de la barba con sus deditos en pinza, se deja besar. Ella le dice al niño que estudie mucho, que lea todas las novelas de viento posibles si quiere encontrarla de grande en un café vestigial. La mujer viste como virgen en traje térmico, con cuello Mao. El párvulo quiere tener en su manecita de hombre fuerte una flor. Quisiera pero no lleva más que ese fusil de madera para asaltar el cartel.

RA—TA—TA—TA—TA

La mujer cae en un ataque de risa que la puede ahogar. No muere, se desliza; bajo sus pies se mueve una callestera del año 2000. La risa de ella se ahoga en sonrisa. Luego es Kuroi y se diluye en un adiós, un alenin, siempre una despedida. La callestera cambia destellos con el traje térmico de cuello Mao. La mujer se aleja lentamente sin mover los pies, llevada, de espaldas a su rumbo, sin dejar de sonreír y agitar su mano en dirección al niño y el joven. El niño deja de mirar a la mujer de viento, alza la mirada y apunta con su fusil a la ventana desde donde Nilo todavía le sonríe a la mujer.

Roja extendida.

Los proyectiles destrozan la ventana y fragmentos del cristal y del marco caen a los pies de Nilo que se ha echado a un lado.
¿Y rata por qué? —pregunta el Nagüe Armando y sorbe té.
—Nadie habló de erratas. Tengo la gloria baja de aire y me llegué por tu bomba a ver si resuelvo hasta el próximo taller de glorias.
—Bomba, reina mía sólo por un día, nagüe, la perdí en la playa.
Una bomba se perdió en la arena, en la arena, en la arena… —canta Nilo y bate la voz entre palmadas gitanas.
Bajo la luz crepuscular de uno de sus cuadros emanan de Armando destellos del agente Fernando."

Thursday, August 28, 2014

allison boesch

allison boesch, via juxtapoz

las ilustraciones de allison boesch nos llevan a un orbe imaginario que evidencia dobleces repentinos, épocas familiares ahora sepultadas bajo el bombardeo mediático digital.


en ese sentido, el trabajo de boesch nos hace aludir lo olvidado --en busca ese instante insólito.

Monday, August 25, 2014

"auto-colonialismo" como símbolo prominente de la sociedad castrista


atRiFf

en su artículo "sin exilio no hay paraíso o el nuevo colonialismo", alejandro armengol apropia el término "colonialismo" para el análisis ideológico del castrismo. pero la novedad requiere un examen cuidadoso. me interesa este párrafo:
El mecanismo represivo es muy fuerte y ha logrado crear un terror que se adelanta a cualquier intento de cambio político. Sin embargo, la frustración que ese mecanismo establece casi siempre no se canaliza en rencor sino en espera. La situación imperante en la isla no muestra un futuro pero sí un escape. Y ese escape es Miami, la salida, el viaje al extranjero o incluso una simple remesa familiar.
armengol propone una situación específica, a saber: el mecanismo represivo (castrista) "se adelanta" a cualquier cambio, lo que causa frustración cuyo efecto es más espera que rencor. por lo tanto, lo que impera es un escape.

lo apunto como un juego de premisas en un silogismo abierto: más la conclusión de armengol pende de un hilo.

¿cómo puede un "mecanismo represivo" adelantarse a cualquier cambio? si desde un punto de vista sistémico cualquier mecanismo que se trate es parte de un todo cuya función está supuesto a "normalizar", pudiera discutirse que "adelantarse" no le es posible a dicho mecanismo. la razón es que el mismo no puede ser independiente de efectos anteriores propios del sistema, ya que es inmanente al mismo. para estar siempre adelante de la fase que debe normalizar, tal mecanismo tendría que estar fuera del sistema lo cual es imposible. comprendo que mi punto parece algo oscuro, por tanto, trataré de elucidarlo desde la sociología.  

la sociología es la ciencia que estudia la dinámica del comportamiento social. dependiendo de la teoría social de que se trate, la idea del mecanismo represivo que armengol apunta tendrá por necesidad que revisarse.

repasemos tres teorías sociológicas de envergadura:

1- para el marxismo la coerción del poder está en función de la producción económica. toda sociedad está constituida grupos que compiten por recursos económicos y sociales. el orden social viene dado por jerarquías de poder en manos de los que detentan y disfrutan los recursos económicos. son estas relaciones productivas económico/políticas las que dan lugar a una superestructura que pre-determina la sociedad como tal. bajo esta interpretación, el estado cubano es un estado hegemónico. se diría que la minoría no ha podido nunca lograr un espacio político viable (primero, la llamada "contrarrevolución" de los 60, luego la oposición del período postcomunista).

¿por qué la narrativa anti-castrista ha sido siempre coartada efectivamente por el mecanismo represivo? quisiera abordar una pregunta más difícil ¿por qué NO aceptar que el éxito del mecanismo represivo es la respuesta de la sociedad cubana, en su generalidad, a una percepción que se tiene del anti-castrismo? (no creo que armengol estaría en desacuerdo con este último punto).

ya he discutido que una lectura post-hegemónica del castrismo puede explicarse no como imposición sino como in-te-rio-ri-za-ción.

armengol alude a este punto:
Lo primero que se desconoce o se pasa por alto es al cubano actual. La mayor parte de quienes viven en la Isla y han llegado en los últimos años a esta ciudad nacieron no solo tras el 1 de enero de 1959, sino en muchos casos en una sociedad establecida y fuertemente cimentada por un régimen que no brinda alternativas.
2- de acuerdo a la escuela de interacción simbólica defendida por el prestigioso sociólogo norteamericano herbert mead, toda sociedad está definida por una suma total de significados intersubjetivos del tejido social. la dinámica social depende, por tanto, de esa digestión simbólica. para mead la estabilidad social depende de una construcción y constitución interpretativa pues toda sociedad efectúa e interioriza comportamientos de una manera recíproca.

el asunto se complica entonces para el mecanismo represivo al que alude armengol. se trata ahora de aspectos simbólicos que compiten y terminan aceptándose o no. si hubiese tal mecanismo encargado de coartar la sociedad, este no puede existir en un "hueco negro" simbólico, sino que sería negociado e interiorizado simbólicamente. dicha dinámica existe: sea como "microfacción", "lucha contra bandidos", etc. durante los 60 o "agentes del imperialismo" durante los 2000. aquí el "mecanismo de represión" es, aunque importante, otro significante más del total de contenidos simbólicos.    

3- finalmente tenemos la sociedad disciplinaria post-estructuralista del filósofo francés michel foucault, para quien el poder no es necesariamente un locus específico (concentrado en el partido comunista, digamos, o la figura del comandante en jefe) sino un ejercicio inmanente esparcido por los cuatro puntos cardinales de la sociedad. el poder necesita un "régimen de verdad", que es una narrativa que caracterize el fenómeno social, que ofrezca a una negociación constante entre ese binomio "conocer/poder" foucaultiano, normalizador de "verdades".

de acuerdo a las tres teorías es posible que un "mecanismo represivo" no solo sea aceptado, sino estimulado por la sociedad misma. 

la sociedad cubana ha internalizado "peligros externos" que justifican la existencia de dicho mecanismo: "el bloqueo imperialista", la "invasión de los estados unidos", "la mafia de miami" repartiéndose las propiedades y riquezas de antes de la revolución, etc.

de hecho, armengol no está lejos de admitir esa "autoimposición" del mecanismo represivo:
Y es que si algo logró transmitir a la psique del cubano el régimen establecido por Fidel Castro no fue un espíritu nacionalista —como se repite tontamente hasta por periodistas internacionales que cubren su destino escribiendo desde Cuba o sobre Cuba— sino todo lo contrario: una mentalidad colonialista. Solo que con una peculiaridad: colonia no para ser explotada sino para explotar a la metrópolis de turno. En esto, Castro creó un modelo digno de un buen estudio histórico. 
¿qué es esa "mentalidad colonialista" sino una internalización de la represión, el chivateo, la complicidad con el castrismo como modus vivendi del día-a-día del sistema? foucault lo llamaría dispositif, herbert mead lo llamaría generalized other. lo importante es que el "mecanismo de represión" lejos de ser una imposición desde un centro privilegiado del castrismo es un drenaje social inmanente.

ahora se puede comprender mejor algo que venimos diciendo de una manera algo dramática: el pueblo cubano apoya el castrismo.

lo que quisiera agregar a la revelación de armengol es que el pueblo (es decir, la sociedad) no solo tiene "una mentalidad colonialista", sino que se auto-colonializa a sí misma. se trata de una auto-colonización simbólica de la sociedad. 

no comparto que castro creara ningún modelo. eso es hacerlo más poderoso de lo que es. castro lo que hace es acomodar y propiciar algo que ya existe. ninguna sociedad viene de un vacuum o una tabula rasa histórica anterior. no hay cota histórica posible deslindada de un efecto anterior. me refiero en este caso a ese proceso de internalización "colonialista" que debe estar presente antes de castro.

al truísmo: ¿qué es primero, el huevo o la gallina?

¿puede haber "castrismo" sin un dispositivo simbólico que lo haga posible?