jueves, 28 de mayo de 2020

Las 9 definiciones indefinidas de Byung-Chul Han sobre el covid19

alfredotriff

Eslinda Cifuentes me envía un artículo por email. Un artículo sobre Byung-Chul Han. Lo leo y no puedo creerlo. Siento un calor en la nuca que me dice: es hora de luchar una lucha muy desigual. Sé que perderé, no por no tener mejores argumentos. No, perderé porque Byung-Chul es profesor de la Universität der Künste, Berlin, perderé porque es un dios mediático, dios fofo, pero dios al fin.

El editor del artículo blande un título portentoso: Un filósofo surcoreano es tendencia por sus 9 definiciones sobre el Covid-19. 

¿Definiciones? Es una palabra muy dura. No puede haber definición de algo que no sea sinonímico. Dados Y y X, decimos que uno define al otro cuando podemos intercambiarlos sin contradicción alguna (lo que jamás será el caso en lo que sigue).

Vayamos por parte:

1. La pandemia, en particular, pone de relieve los problemas sociales, los fallos y las diferencias de cada sociedad. Con la Covid-19 enferman y mueren los trabajadores pobres de origen inmigrante en las zonas periféricas de las grandes ciudades.

Falso. Aquí la gráfica, vaya a la curva de "high income", tienen la mayor cantidad de muertos.

2. La pandemia no es solo un problema médico, sino social. Una razón por la que no han muerto tantas personas en Alemania es porque no hay problemas sociales tan graves como en otros países europeos y Estados Unidos.

Falsch! Alemania, aunque tiene menos índice de mortalidad, dista de los mejores países de Europa en salud publica, con el número 17 de acuerdo a esta fuente. Se le adelantan España, Francia, Austria y Dinamarca (comprendo a Byung-Chul, vive en el país que defiende).

Después de leer a Byung-Chul, me atrevo a escribir algo tan profundo como esto: "La adicción a las drogas no solo es un problema médico, sino sicológico".

3. El segundo problema es que la Covid-19 no sustenta a la democracia. Como es bien sabido, del miedo se alimentan los autócratas. En la crisis, las personas vuelven a buscar líderes. 

Definición 3. es el caso típico de non sequitur. La primera, la segunda y la tercera oración no tienen nada que ver una con la otra. ¿Será posible que Byung-Chul no coordine lógicamente un simple silogismo?

4. Con la pandemia nos dirigimos hacia un régimen de vigilancia biopolítica.

Puede ser. Pero la posibilidad nunca podrá ser nada segura.

5. El virus es un espejo, muestra en qué sociedad vivimos. Y vivimos en una sociedad de supervivencia que se basa en última instancia en el miedo a la muerte. Ahora sobrevivir se convertirá en algo absoluto, como si estuviéramos en un estado de guerra permanente.

La primera y la segunda oración de 5. expresan nimiedades. ¿Otra metáfora blasé frente al espejo? Para comprobarlo, sustitúyase "virus" por otras harto conocidas:

La pobreza es un espejo, muestra en qué sociedad vivimos.
El cambio climático es un espejo, muestra en qué sociedad vivimos.
La explotación del hombre por el hombre es un espejo, muestra en qué sociedad vivimos.
El pecado del mundo es un espejo, muestra en qué sociedad vivimos.

¿Desde cuándo sobrevivir deviene valor absoluto? Ahí están los kamikazes nipones, los portabombas de ISIS, o los jóvenes en los clubes y las playas de Europa y EE.UU. durante esta semana (en Berlín los clubes son lo máximo de promiscuidad, Byung-Chul debe saberlo).

6. La pandemia vuelve a hacer visible la muerte, que habíamos suprimido cuidadosamente. En nuestra histeria por la supervivencia olvidamos por completo lo que es la buena vida.

La muerte jamás podrá suprimirse, ni siquiera como artilugio, pues la fragilidad del cuerpo humano siempre se impondrá. Todo virus es ADN ancestral: "polvo eres y al polvo volverás". La segunda declaración me parece correcta, pero vale un detalle: la buena vida nada tiene que ver con un virus y  olvidarla es solo producto de nuestra ignorancia.

7. Por sobrevivir, sacrificamos voluntariamente todo lo que hace que valga la pena vivir, la sociabilidad, el sentimiento de comunidad y la cercanía. Con la pandemia además se acepta sin cuestionamiento la limitación de los derechos fundamentales, incluso se prohíben los servicios religiosos. 

De acuerdo, lo estamos viviendo. ¿La religión? Es lo ancestral, precede al homínido; esencial, nos abre a lo espiritual. Primero caerán los políticos antes que la religión.

8. El pánico ante el virus es exagerado. La edad promedio de quienes mueren en Alemania por Covid-19 es 80 u 81 años y la esperanza media de vida es de 80,5 años. Lo que muestra nuestra reacción de pánico ante el virus es que algo anda mal en nuestra sociedad. 

Muy cierto, pero no hay nada de iluminado en realizar ese punto. Mejor haría en apuntar de dónde viene el pánico. Decirlo claro: los medios de comunicación son los responsables del pánico y la desinformación. Byung-Chul se abstiene en lo más importante: por qué nos bombardean comprendo por qué calla (shhh, Politische Korrektheit?)

9. China venderá su estado de vigilancia autocrática como modelo de éxito contra la epidemia. Exhibirá por todo el mundo aún con más orgullo la superioridad de su sistema.

De nuevo, es posible. O todo lo contrario. China saldrá bien jodida por la mierda que ha hecho. Está por verse.

Nota bene: Está claro que el asunto no consiste en mi estar o no de acuerdo con Byung-Chul. La verdad es independiente de cualquier punto de vista.

domingo, 17 de mayo de 2020

Diez días de actos de repudio en la Cuba castrista


Carlos Molina

Lo que describo a continuación es un hecho ignominioso. El gobierno castrista, valiéndose del Departamento de Seguridad del Estado y el CDR instigó y dirigió una serie de actos de repudio en contra mía y de mi familia. El móvil del crimen fue presentar legalmente la salida de Cuba. Los hechos narrados son ciertos, vividos y experimentados en carne propia.

El sábado 3 de mayo de 1980 salí a la terraza de la casa y advertí que Abelardo Domingo, vecino de enfrente en la calle Goss me hacía señas para que cruzara la calle y hablara con él. Así lo hice y en voz baja me dijo que nos iban a hacer un acto de repudio en mi casa. Yo le rebatí el asunto. Le expliqué nos íbamos legalmente por avión y que habíamos hecho los trámites requeridos. No nos íbamos por el Mariel, el cual había comenzado hacía unos días, luego de la avalancha de cubanos que se metieran en la Embajada del Perú. Me confesó que le habían mandado una orientación escrita del Comité de Defensa para que así se hiciera. Retorné a mi casa extrañado de lo que me había dicho y con preocupación.

Hacía pocos días me habían expulsado de mi posición de profesor del Instituto Superior de Arte (ISA) con un acto de repudio organizado por el Decano Carlos Fariñas y ordenado por la Seguridad del Estado. Me puse en alerta y comencé a notar las caras extrañas con que nos miraban los que pasaban frente a la casa. Esperábamos con paciencia la fecha de salida organizado por la Sección de Intereses para principios del mes de septiembre. El Cónsul Edwin Beffel nos había asegurado que no habría ningún problema para ese primer vuelo de repatriación como norteamericanos.

Aunque no tenía trabajo, me quedaba algo de dinero con lo que iba sobreviviendo. En el ínterin estuvimos llevando a mis hijas a recibir clases de inglés privadas todos los sábados con una americana de Pittsburg llamada Katherine, viuda residente en Cuba desde hacía años. Ese fin de semana les tocaba clases y estuve esperando a que Marisa preparara la salida con las tres niñas. Sentado en el portal de la casa me di cuenta que algo pasaría pronto por el pasa-pasa y las miradas de miembros del CDR y vecinos que pertenecían al mismo. Recuerdo apurar a Marisa para partir rápido. Entonces sucedió lo que temía.

De buenas a primeras aparece una turba de decenas de personas presidida por Gladys Sanchez, la presidenta del CDR y su marido Fernando Peón, quienes se lanzaron sobre la terraza de la casa donde me encontraba sentado meciendo a mi hija Roxana. A la vez que gritaban y vociferaban consignas, insultos e improperios, comenzaron a lanzar objetos de todo tipo contra los cristales de la terraza, rompiendo algunos de ellos. Mi suegra, quien era la dueña de la casa, salió a enfrentarse a la turba con mucho valor, diciéndoles su posición diametral contra el gobierno. La violencia e impunidad de la chusma era tal que nos vimos obligados a entrar a la casa. Inmediatamente nos rodearon por todas partes; por suerte las ventanas estaban cubiertas por barrotes que impedían la entrada. Por entre los barrotes comenzaron a golpear las ventanas de madera, tratando de romperlas. Mientras lanzaban huevos, piedras y todo tipo de basura no paraban de gritar improperios acompañados del consabido coro de las concentraciones: “Fidel, Fidel, Fidel, Fidel”. Basilio Rodríguez, quien vivía con su familia en el apartamento de los bajos del edificio, se atrevió a romper los cristales de las ventanas entre los barrotes que daban al comedor. Nunca habíamos visto algo así.

Fueron momentos de terror, en especial para mis hijas: Roxana de 3 años, Martizita de 7 y Lizzie de 9. Roxana solo atinaba a taparse los oídos con las manos para no oír los gritos. Maritzita entraba y salía del inodoro y Lizzie la mayor, estupefacta. Los gritos continuaron por horas, acompañados de golpes contra la puerta y ventanas y arrojos de basura. Desesperado, llamé por teléfono a mis padres para decirles que vinieran y luego a Pedro Cañas, mi alumno y amigo, a ver si podía rescatarnos de alguna forma. Pedro se arriesgó a buscarnos en el momento más álgido de ese repudio. Llamamos también a Robert Hagen, vice-cónsul de la Sección de Intereses y le dijimos lo que estaba pasando. Nos dijo que iría enseguida a buscarnos con un carro oficial. Hablando con Pedro me cortaron la comunicación telefónica. A esto le sucedió el corte de la electricidad y posteriormente el agua de la casa.

Al tiempo Hagen se apareció en una camioneta con chapa diplomática. Se bajó del vehículo y la turba lo cercó, gritándole “Fidel, Fidel” en la cara. Un hombre solo rodeado por miembros del CDR que aumentaban el nivel de sus amenazas, Hagen no tuvo otra opción que montarse en la camioneta y abandonar el cerco.

Caía la tarde y nosotros sin agua ni electricidad. En la noche llegaron mis padres. Escuchamos como se dirigían a Gladys y Peón, suplicándoles que les dejara sacar a las niñas de ese infierno. Luego de un tiempo lograron convencerlos. A oscuras, mis padres pudieron sacar a mis hijas por el pasillo que salía de la cocina. Lloraban y pensaban que no nos verían más. No tuvimos contacto hasta muchos días después.

Al cabo comenzaron de nuevo los gritos de la turba. Ahora procedieron a pintar letreros obscenos en la fachada de la casa. A mi auto le poncharon las gomas y pintorretearon el techo. En letra roja se leía: MARICÓN. El asedio continuó hasta altas horas de la noche. No podíamos comer, menos dormir, pero lo por era el desasosiego de no saber cuándo ni cómo terminaría el asedio. Marisa cubrió las ventanas de nuestro cuarto con sábanas para que no pudieran ver qué hacíamos. Muy entrada la madrugada los gritos fueron cesando. Así esperamos toda la madrugada hasta el otro día.

Qué inocentes, pensamos que con la luz de la mañana todo se acabaría. La turba regresó y se repitió la misma situación del día anterior. Eran como olas: cada cierto tiempo los gritos, insultos y amenazas se sucedían y arreciaban. Nunca esperábamos un estado de sitio, las pocas cosas que teníamos para comer las consumimos con el inconveniente de no tener electricidad. Nos gritaban todo tipo de improperios: “Marisa, lechuza, te vendiste por pitusa”. A mí increpándome QUE SALIERA SI ERA HOMBRE (lo cual estuve tentado a hacer varias veces, a no ser por mi esposa que me atajaba). Llegada la noche, los dos urdimos vestirnos de negro e intentar salir por el fondo de la casa brincando un muro. No podíamos. Nos dimos cuenta que Aurora, quien no había aplicado para irse, se quedaría sola a merced de la chusma.

Al pasar los días utilizaron nuevas estrategias. Construyeron una tarima con altavoces en frente a la casa. Ahora el repudio iba acompañado con himnos revolucionarios. Improvisaban discursos inflamatorios, trajeron pioneros a recitar poemas. La idea era quebrantar nuestra voluntad, hacernos sufrir al máximo.

Con el silencio de la noche y desde el cuarto de mi suegra en el segundo piso de la casa escuchábamos los planes de Gladys y Peón. Tramaban simular que estaban entretenidos esa noche para que tratáramos de salir y de pronto caernos arriba armados de machetes. Por mucho tiempo tuve en mente acusar a Peón de intento de asesinato ante un tribunal de justicia cuando el castrismo hubiera desaparecido.

Así pasamos diez días en las mismas condiciones. A escondidas salíamos a recoger agua de la cisterna del fondo de la casa para podernos bañar con una palangana y una latica. Ahorramos los pocos víveres que nos quedaban en la casa, dividiéndolos entre los tres. Por suerte, no habían cortado el gas de balón y cocinábamos algo. Una noche, durmiendo a retazos entre el agobiante calor y los pocos ratos de calma en la madrugada, nos dimos cuenta que podíamos encender el aire acondicionado tarde en la madrugada (el aire funcionaba con 220 voltios y no con 110, como el resto de la casa). Fue una suerte poder dormir por unas horas evadiendo el cerco de la horda repudiadora.

En los pocos momentos de calma me sentaba con mi guitarra. Fue entonces que comencé a estudiar Una Limosna por el Amor de Dios, de Agustín Barrios. Pocas sesiones breves bastaron para aprenderme la pieza, la cual toqué en muchos conciertos por el mundo.

Un buen día tocaron a la puerta unos funcionarios del Ministerio de Cultura. Venían con la encomienda de “decomisar“ la guitarra Kohno que Cultura me había otorgado hacía años para usarla en mis conciertos. Se la entregué y pude seguir estudiando con otra guitarra que tenía.

Teniamos un radiecito de pilas y oyéndolo nos enteramos de las noticias. Se comentaba lo del éxodo del Mariel, después de la avalancha de casi 11,000 que entraron en la Embajada del Perú. Arturo Fuerte, guitarrista y alumno del Amadeo Roldán, vivía a unas cuadras de distancia de nuestra casa y nos había venido a buscar pocos días antes de nuestro repudio para que nos metiéramos junto con su esposa Magdalena Lauret y su niñita. Allí pasaron 21 días en dicha Embajada y según sus relatos, tenían que dormir parados con Magdalena apoyada en él, ya que eran demasiado las personas en un patio de una casona. Patricia, la niña de meses de la pareja, se enfermó y al fin le dieron un salvoconducto para que la llevaran a un hospital. Arturo se extrañó mucho cuando la niña daba gritos al inyectarla. Fue entonces que la enfermera le confesó con lágrimas en los ojos que la habían mandado a inyectarla con una aguja sin punta. Todo eso está en el libro que Magdalena escribió sobre los sucesos del Mariel.

Nuestra odisea parecía no tener fin. Pasaban los días con las mismas condiciones: mítines con actos amplificados, los gritos e insultos, la tiradera de huevos y basura, los golpes en las puertas y en las ventanas. Así transcurrieron diez jornadas de horror. Un día advertimos silencio y calma y nos asomamos. No había ni un alma. Salimos afuera de la casa a ver los daños que habían ocasionado. Muchos de los vidrios de la terraza estaban rotos, la fachada de la casa llena de basura, de huevos rotos y piedras arrojados por las turbas, persianas rotas por las patadas entre los barrotes, etc. Mi automóvil ponchado y pintado de rojo.

Nuestro amigo Jorge Carlos Ruiz Cerdá pasó por la casa. Sabía que el gobierno había ordenado el cese de los repudios. Esto se debió a que hubo enfrentamientos, incluso muertos de miembros del gobierno que intentaron sacar a sus parientes de esta situación. Lo cierto fue que Jorge llegó a la casa, se llevó las gomas ponchadas y regresó con ellas listas para que pudiéramos salir de allí. Limpiamos el carro como pudimos y salimos de la casa no sin los gritos e insultos a que ya estábamos acostumbrados.

Aquí termina la primera parte de nuestro castigo, el 13 de mayo de 1980. Es la primera etapa de un suplicio que duró hasta el 17 de diciembre de 1982. Treinta y un meses de hostigamiento fue el precio que pagamos por lograr la libertad.

(Continuará)

martes, 12 de mayo de 2020

La obra maestra desconocida


alfRedO tRifF

Le Chef-d'Oeuvre Inconnu de Balzac (c. 1837) se desarrolla en el Paris del siglo XVII, alrededor de la figura de un viejo pintor de nombre Frenhofer (quien fuera uno de los más notables de la época). Frenhofer tiene dos fervientes admiradores en el maestro flamenco Pourbus y el joven y aún desconocido Poussin. Ambos conocen que Frenhofer lleva años trabajado diligentemente en el cuadro de una mujer que mantiene en absoluto secreto. Es tanta la curiosidad de Pourbus y Poussin que éste ultimo le propone a Frenhofer un excéntrico canje: cederle a su amante Gilette para que le sirva como modelo a condición que Frenhofer los dejara ver su obra maestra. Para sorpresa de ambos, la misteriosa pintura no era más que “un caos de colores y sombras difusas en medio una neblina luminosa e incoherente”, algo que Pourbus y Poussin interpretaron como el trabajo de un loco delirante.

De los tres artistas, dos eran parias; el otro, potencialmente marginado. Porbus, había sido relegado a favor de Rubens por Marie de Médicis después del asesinato de Enrique IV, en 1610. Frenhofer era demasiado autárquico, su genio se salía del molde del artista en busca de fama. El joven Poussin estaba destinado, por su hipersensibilidad, a un papel similar.

Balzac escribió el relato en medio de un período de cambio entre el post-romanticismo francés y el realismo de Coubert, una generación anterior al arribo del impresionismo. ¿Pudo Balzac intuir la revolución que se avecinaba con Impression, soleil levant (c. 1872) de Monet?

Sabemos que el librito hechizó a Picasso, quien en 1937 alquiló la casa en la calle Grandes Augustin No. 7, donde supuestamente Frenhofer ejecutó su obra, para pintar Guernica. Más tarde, el relato de Balzac fue leído y atesorado por artistas del Nueva York de los años 40 y 50.

John Graham lo menciona en su Sistema dialéctico del arte como “ejemplo de la más perfecta ilustración”. Gracias al crítico Harold Rosenberg me enteré que las célebres mujeres de de Kooning fueron influenciadas por la obrita de Balzac. El historiador Meyer Shapiro provee otro ángulo: “La meta de Frenhofer fue descubrir la síntesis entre color puro y el dibujo.” En The Invisible Masterpiece, el crítico alemán Hans Belting comenta sagazmente la tragedia de Frenhofer: “El arte perfecto es una sombra, mero fantasma de los tiempos clásicos. Si alguien podía traerlo de vuelta era Orfeo, pero lo perdió cuando intentó mirarlo”.

En 1991 el realizador Jacques Rivette lanzó el largometraje La Belle Noiseuse, con Michel Piccoli, Jane Birkin y Emmanuelle Béart. Para agrado de Rivette y los admiradores de Frenhofer, el film se llevó el Gran Prix del Festival de Cannes.

viernes, 8 de mayo de 2020

No es fácil querer


Por el fantasma de Bas Jan Ader

No es que acepte una excusa cualquiera, ni para mí ni para nadie. Niego la buena intención, el error plausible, el paso equivocado, la circunstancia atenuante. No perdono, no hay porqué. Nací en 1942 en el pueblo de Winschoten, Holanda, y me esfumé 33 años después.

Soy el mismo Bas Jan, un fotógrafo colgado de la imagen, aventado en mi bicicleta, al borde de un canal y cayendo en el canal, colgado de un árbol buscando el equilibrio, a punto de caerme sin caerme aún, encaramado en la azotea de mi casa, caminando despacio por el arcén de la carretera 101 en Los Ángeles, llorando o riendo tristemente. Mi profesión es ser payaso y correr riesgos, o al revés, y, sí, a menudo tropiezo y me caigo. Así de sencillo. Acaso no sé lo que hago (un deseo no se celebra siempre con champán). No tengo tiempo para decidir si soy o no culpable. Con mi arrebato no es fácil querer.


¿Sabes qué soñé?

Con un amor de todo corazón, de día y de noche en un abrazo eterno. Después vendrá el silencio. Soy Bas Jan y mi héroe preferido es Buster Keaton. Buscaré una hazaña vacía e inusitada en la tierra plana e infinita.


Un día de verano de calma chicha de 1975 me embarcaré desde Massachussets en mi bote pequeño, navegando hacia el este con trayecto a Falmouth, Inglaterra. Son casi tres mil millas de travesía. Nunca llegaré. Mi botecito será encontrado a la deriva cerca de las costas de Irlanda. Después, mis amigos dirán que no, que no he muerto, que aún vivo, caminando por la fina y tibia arena de mi querida Venice Beach.

No dudes. Soy el mismo Bas Jan, artista, y ahora un personaje en las monografías del arte moderno occidental.

lunes, 27 de abril de 2020

la hawaiinización de la vida

curandera, ale de la torre, 2020

alFrEDo tRriFf

vivimos tiempos pesimistas. tres generaciones futuras, la milenaria, la Z, y hasta la ALFA se la pasan de llanto en queja. gritan en coro: ¡al mundo le quedan doce años! el escritor andy martin alimenta el fuego: es menester crear una filosofía contra la felicidad.

en completo desacuerdo. la filosofía por la felicidad siempre superará el contra, aunque la victoria sea insólita. vayamos por parte.

felicidad lost in translation,

la felicidad se le escapó a occidente en algún pasillo oscuro donde un escriba borracho trastocó una traducción de aristóteles de avicena por un tratado de plotinus. la felicidad neoplatónica es una forma contemplativa; la aristotélica es una aburrida fábrica de hábitos. la felicidad debió pasar por las tribulaciones de la gran plaga del siglo XIV.

¿lo que quedó? una idea maltrecha, desprovista de teleología.

con la expansión naval europea hacia el nuevo mundo, a partir del siglo XVII, la felicidad vuelve al tapete. lo demuestra el nuevo mundo descubierto por cristobal colón, de lope de vega. la obra provocó discusiones apasionadas en los círculos cultos de la época. el catolicismo español, austeramente resbaloso, presentaba la felicidad disfrazada con un manto surrealista. ¿es el "sueño" de lope la anticipación del goce, no así la ingeniosa respuesta de calderón en opuesta regresión escolástica?

"¿que es la vida? un frenesí/¿qué es la vida? una ilusión/ una sombra, una ficción/ y el mayor bien es pequeño/ que toda la vida es sueño/y los sueños sueños son".

durante el siglo XVIII, en medio del apogeo naval inglés, vuelve la felicidad convoyada con la aventura, del latin ad-venturus (lo que viene), del francés aventure (chance, o mejor, accidente). robinson crusoe de daniel defoe es un buen ejemplo. al final de la novela, robinson pasa revista a 20 años de su vida perdida en una isla desierta. ¿el saldo? positivo. la aventura valió la pena.

es la misma aventura que navegantes como james cook, y su homólogo francés, louis-antoine de bougainville, buscan. en voyage autour du monde (1771), de bouganville confiesa, con visos de escepticismo, que la razón de sus viajes "no es descubrir... sino alcanzar la felicidad". coincide con defoe: "no es harto difícil ser feliz, ni es feliz todo aquel que se lo cree".

felicidad decimonónica 

¿emoción? ¿inclinación biológica?

la felicidad del novecento se debate entre el positivismo y la naciente sicología. si fuese física la felicidad, se haría redundante definirla, la alegría permanente es imposible. de prolongar tal estímulo, paradójicamente, no habría felicidad. en el volumen II de su filosofía positiva, augusto comte dedica a la felicidad siete menciones. una deellas: "la felicidad del hombre depende de la armonía entre el desarrollo de sus facultades y el sistema de circunstancias que gobierna su vida".

volvamos a martin. no hay duda que un "exotismo" satura la conciencia europea desde finales del siglo XVIII. síntoma que alcanza plenitud en pleno siglo XIX, cuando se da por sentado que viajar a tierras lejanas (tahití por ejemplo) es trasladarse al paraíso en la tierra. les presento a paul gauguin, un gran pintor que terminó sus días en el paraíso.

la hawaiinización de la felicidad

¿fueron adán y eva felices en el paraíso? en el siglo IV dC encontramos la idea en la apócrifa carta de bernabé. jesús presenta el paraíso como una segunda creación: "he aquí que hago las últimas cosas como las primeras" (la salvación está en regresar al paraíso). hay dos hipótesis sobre el asunto: 1. la apriorística: si la felicidad existiera fuera de la experiencia, no hay contradicción alguna en imaginarla sin sufrimiento. sería la felicidad una categoría comteana y positiva. 2. la aposteriorística, donde la felicidad coexiste con el sufrimiento. pero las teodiceas de agustín de hipona  e ireneo de lyon la prohíben.

creer que a gauguin le funcionó el paraíso equivale a creerse el cuento de gauguin.

hay algo genuino y falso a la vez en el exilio voluntario de gauguin. la vida es accidente. gauguin se monta en el barco anti-moderno en pos del bon sauvage de que hablara rousseau y descubre que es imposible escapar el presente (aunque fuera posible pintar el futuro). no gauguin fue miserable en tahití.

en civilización y sus descontentos, sigmund freud detalla tres razones para nuestra miseria. cada una tiene que ver con expectaciones truncadas: 1ro, la religión, por defender la idea de una vida en el más allá; 2do, los viajes del siglo XVIII que he referido arriba; 3ro, ¡el propio sicoanálisis! esta confusión de síntoma por la enfermedad es suficiente para increpar la tácita hawaiianización de la felicidad.  

¿dónde está tu hawaii?

lo insólito de la felicidad

¿por qué todo uso termina en abuso? la historia ha distorsionado el sentido original de eudaimonia.

primero, con tenerla es suficiente; segundo, representa la actividad más propia del ser humano (areté); tercero, es propia de un comportamiento ininterrumpido que llamamos carácter (éthikés).
qué comteano después de todo. ser feliz equivale a una función estímulo/respuesta.

¿soy feliz? se pregunta me pregunto. pregunta vacua, ¡distorsión imperdonable! protesta aristóteles, desde una nube eudaimoníaca.

el tanthrōpinon agathon es un ideal político. en filosofía anglosajona se conoce como "the good life", acta de declaración de la independencia de ee.uu. imaginemos a ese poseedor privilegiado de la felicidad. ¿qué siente? nada en especial.

si soy feliz no tendré manera de saberlo. someter eudaimonia a un intercambio de valores no parece ser el camino. ¿y si soy feliz desde ayer? éthikés no lo permitiría. nadie puede ser bueno instantáneamente.

(de acuerdo al consenso griego) hacer el bien = ser bueno = ser feliz. ¿así de simple?

ahora eudaimonia y el zen se dan la mano. el maestro dogen kigen cavila imperturbable desde su insilio, en el recóndito monasterio eihei-ji. tratando de averiguar la verdad un discípulo le pregunta: "¿maestro, qué es el zen?" dogen responde: "nada en particular".

extraordinariamente ordinario tú, paraíso. 

viernes, 24 de abril de 2020

Daniel Ponce recuerda a Orlando "Puntilla" Ríos (1947-2008)





TMB: Daniel, ¿cuándo conociste a Puntilla? 
DP: Nos conocimos de muchachos en Los Sitios
TMB: La cuna.
DP: (Risas) Sí, la cuna de los líos. 
TMB: He oído que Puntilla era guapo. 
DP: (Risas) Éramos. Puntilla era buena gente pero tenía tremendo genio si lo buscabas. Desde joven se dedicó a tocar en fiestas de santo y en las comparsas. La primera vez que compartimos fue en un ensayo de comparsa. Puedes creer que nos llevamos bien. Después tocamos en rumbas y mil cosas. A veces en situaciones difíciles. 
TMB: Después vino el exilio…
DP: Sí, fue una casualidad. Una mañana estoy paseando por un parque en Dyckman Street, en Uptown Manhattan, y ¿a quién crees que me encuentro sentado en un banco? Puntilla. Enseguida intercambiamos teléfonos. Eso fue a principio del año 81. Yo tocaba en Soundscape, el espacio de Verna Gillis. En unos meses ya teníamos nuestro grupo folklórico.
TMB: ¿Quiénes eran los integrantes?
DP: Puntilla, Carlos Sánchez, Steve Berrios, Carlos Córdoba y Xiomara la bailarina. Primero descargábamos los martes para matar el tiempo, pero la cosa se fue poniendo seria e hicimos varias actividades con Marta Vega, la directora del Caribbean Cultural Center.
TMB: ¿Cuál era el fuerte de Puntilla?
DP: El fuerte de Puntilla era el tambor batá y “el quinto” de la rumba. Además, un cantante muy especial. Tenía su ángel.
TMB: ¿Tienes alguna anécdota del Puntilla de esa época ochentosa en Nueva York?
DP: Tengo muchas (risas). Te voy a hacer una simpática. Una vez se nos presenta un viaje a París en el club La Chapelle des Lombards. El primer día que llegamos le dije “Puntilla, mañana voy a la torre Eiffel, por si quieres venir conmigo”. A la mañana siguiente cogimos un taxi y fuimos a la torre. Puntilla nunca se había encaramado en algo tan alto. Cuando el negro vio aquel elevador que subía y subía y la gente se iba quedando chiquitita se frikeó. Decía, temblando: “Ay, Changó, acompáñame, yo no puedo venir a Paris a morir de esta manera”. Y yo muerto de la risa. Cuando llegamos arriba me dijo: “Y ahora ¿cómo bajamos?”. Le respondí: “pues conforme subimos”. Él me susurró como para que no lo oyeran: “Si me salvo de esta le doy un carnero a Changó”. Ver a Puntilla, que presumía de guapo, tan achicopalado, fue muy simpático.
TMB: ¿Qué hizo Puntilla en New York?
DP: El LP titulado De La Habana a Nueva York, a principio de los años 80. Incluso grabé en ese álbum. Puntilla brilla en ese disco.
TMB: ¿Quién lo produjo?
DP: Un amigo de él, Carlos Méndez. Puntilla tuvo su propio grupo. Tocó en varios discos con Kip Hanrahan, también en un homenaje a Cachao... y más recientemente en Calle 54 de Fernando Trueba.
TMB: ¿Cuál es el aporte de Puntilla a la música cubana?
DP: Llevar el batá a New York y darlo a conocer. Antes que él estaba Julito Collazo, pero Collazo mantenía el batá para lo religioso. Puntilla popularizó el tambor, lo llevó a la orquesta. Le dio clases a muchachos puertorriqueños que hoy en día están tocando. Vaya, como se dice, repartió y cooperó con las nuevas generaciones.
TMB: ¿En lo personal?
DP: Puntilla era un tipo muy ocurrente. Siempre haciendo cuentos y chistes. Se distinguía por su tamaño, su risa, y esos espejuelotes de fondo de botella que llevaba. Una lástima que haya muerto. Lo extraño.
TMB: Gracias, Daniel.
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En el video clip Orlando "Puntilla" Ríos es el primero a la derecha, con espejuelos,
bufanda roja y boina negra. Puntilla (congas, cajón, voz), Pedro Martinez (congas, cajón, voz), Román Díaz (congas, cajón, voz, batás), Pedro Valdés (chéquere), Félix Sanabria (claves), Carlos "Patato" Valdés (congas), Andy González (bajo), Rosalía Gamboa, Felix Insúa (danza).

sábado, 18 de abril de 2020

7 de abril de 1980: mi expulsión ignominiosa del Instituto Superior de Arte

Carlos Molina y Leo Brower, años 70 tempranos

Carlos Molina

La tarde del 6 de abril recibí una llamada de un agente de la Seguridad del Estado, un tal “Igor” que  “me atendía”. Me dijo que ya sabían que yo estaba haciendo gestiones para salir del país y tenía que presentarme al siguiente día a las 8:00am, en la oficina del Decano de Música del Instituto Superior de Arte, Carlos Fariñas, quien me daría una carta de baja como profesor y fundador del departamento de guitarra desde 1976. Le expliqué que podía quedarme hasta el final del curso, ya que no tenía la fecha de salida todavía y que los alumnos se quedarían sin maestro. Me respondió que no importaba y que hiciera lo que me decía.

Unas semanas antes el violinista Evelio Tieles se me había acercado a preguntarme (con cara de dudas y el ceño fruncido) que “se decía que yo me quería ir del país”, que si eso era cierto. Le contesté que cómo iba a llevarse por lo que “se decía”. Apunté: “Mira, se dice que tu hermano es maricón y yo nunca le he hecho caso a eso”. Se marchó sin hablar más nada. Esto fue en los pasillos del Segundo piso del ISA.

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Desde hacía varios años me carteaba con el francés Robert Vidal, tratando de ir al Concurso de la Radio Francesa ORTF que él fundó en Paris. Siempre por una razón u otra, el gobierno cubano no aprobaba mi participación, a pesar de haber ganado el Premio en Cuba en 1970. En 1975, conocí a Vidal personalmente en el Festival Internacional de Esztergom donde compartíamos los desayunos y las comidas diarias con Abel Carlevaro. Ya en 1976, Vidal me volvió a escribir sobre el Festival Mundial de Guitarra que él dirigiría en Martinica del 26 de noviembre al 12 de diciembre de ese año.

Para lograr mi participación en Martinica, tuve la iniciativa de abordar y hablar personalmente con  Nicolás Guillén, presidente de la UNEAC. Guillén sabía que yo había obtenido el Primer Premio del Concurso UNEAC y que pertenecía a la directiva del Departamento de Música, presidido por Enrique González Mantici. Con posterioridad a la entrevista y, avalado por mi trayectoria guitarrística nacional e internacional en ese momento, mi gestión tuvo el éxito esperado…

Dicha trayectoria se puede resumir con los siguientes logros: la dedicatoria y estreno del Canticum de Leo Brouwer para mi graduación en 1968; mis múltiples conciertos en las más importantes salas de concierto de La Habana y en el resto de la nación; los conciertos con la Orquesta Sinfónica Nacional; la organización y dirección del Panorama de la Guitarra, primer festival de guitarra en la historia de Cuba en 1976 (8 conciertos celebrados en la Biblioteca Nacional, adonde participaron todos los guitarristas graduados en esos años); el lanzamiento y publicación en dicha biblioteca de la tesis sobre la Escuela Cubana de Guitarra; mi primera gira de conciertos por Hungría, incluyendo la Zeneakademia Kisterem de Budapest y otras cuatro ciudades; los conciertos en la Filarmonia de San Petersburgo y otras cinco ciudades de la URSS; los conciertos en Checoslovaquia en el Dum Umelcu, Dvrorak Hall de Praga y otras ciudades; el concierto representando a Cuba en el Interpodium BHS Festival de Bratislava, también en Checoslovaquia; la primera participación cubana en un festival internacional de guitarra, con concierto y clases magistrales en el Festival Internacional de Esztergom, Hungría, adonde conocí y compartí diariamente con Abel Carlevaro y Robert Vidal.

Ese trabajo profesional y el haber sido nombrado profesor inaugural del ISA junto Isaac Nicola y Leo Brouwer, llevó a Nicolás Guillén a escribir una recomendación al Ministerio de Cultura, la cual pudo lograr mi primer viaje a un país capitalista (conservo los tomos de la Obra Poética de Nicolás Guillén con la siguiente dedicatoria: “Para mi querido amigo Carlos Molina, marido de su guitarra. Como recuerdo de su admirador Nicolás Guillén, La Habana, Sept. 4/73”).

Como consecuencia de la gestión de Guillén asistí al Festival de Martinica. Allí disfruté de  conciertos de maestros como John Williams, Alirio Díaz, Leo Brouwer, Rodrigo Riera, Atahualpa Yupanqui, Paco Peña y Alberto Ponce. Con éste último recibí quince días de master clases diarias, (siendo el único que recibió ese privilegio). La oportunidad de perfeccionarme con el Maestro Alberto Ponce fue una ocasión única para mi carrera. Ponce era el profesor de L’École Normale de Paris, antiguo discípulo y asistente de Emilio Pujol y Primer Premio del concurso de la ORTF que organizaba Vidal por muchos años.

Durante mi estancia en el festival perfeccioné 17 piezas de Emilio Pujol bajo la tutela de Ponce. Tal fue el embullo y complacencia de este último, que me ofreció la posición de asistente de sus clases en París. En ese momento, con 30 años de edad, vi los cielos abiertos. Le advertí que en Cuba no se hacían las cosas tan fáciles, que debía de escribir una carta pidiéndome al Consejo Nacional de Cultura, el cual decidiría el asunto. Dado el prestigio de esa institución, partí con la ilusión y alegría desmesurada de un joven que aspiraba abrirse camino en el mundo profesional guitarrístico a nivel mundial.

Pasaron varios meses, hasta que un día en una recepción del Ministerio de Cultura, Harold Gramatges, a la sazón asesor del ministro Armando Hart Dávalos, con algunos tragos de más, se me acercó y me mencionó la carta de Ponce que el Ministerio había recibido. Yo me hice el sueco y me mostré sorprendido, a lo cual me dijo que la estaban considerando, pues Ponce le pedía al ministerio que yo fuera su asistente en París. Todo quedó así por el momento, y a los pocos días, tuve la llamada y visita del “agente Igor” para entrevistarse conmigo. Igor comenzó a citarme en casa de mis padres.

En la primera entrevista me dijo que estaban muy contentos del ofrecimiento y que sería muy bueno que se pudiera realizar. Claro, que el Departamento de Seguridad tendría que brindarme un “entrenamiento”, de manera que yo haría algunas funciones que ellos determinarían. Inmediatamente le expliqué que eso me ponía muy nervioso, que yo era un guitarrista y pensaba que no podría hacer otra cosa. Quedó pendiente una segunda entrevista para que yo lo pensara.

En la segunda entrevista Igor me reiteró que la Seguridad seguía muy interesada; que previamente a mi salida para trabajar con Ponce tendría que pasar un entrenamiento que ellos me darían, lo cual no me privaría de seguir con mi trabajo de la guitarra. La idea era que yo investigara al GATT (¿?).  Le repetí que no me creía adecuado para eso, que me ponía nervioso el sólo pensar en ello. Volvió a darme otra oportunidad con otra entrevista. Poco tiempo después me citó con una actitud molesta, precisándome si aceptaba la proposición del Departamento o no, a lo cual le dije que con esas condiciones, NO.

Tal y como me orientó Igor en su llamada el 6 de abril, al otro día fui a las 8:00 de la mañana a la oficina de Carlos Fariñas a pedir la carta de renuncia como profesor. Toqué la puerta de su oficina y lo vi agitado, llamando por teléfono sin parar. Me dijo que lo esperara afuera. Así hice, esperé y volví a tocar. No abrió la puerta. No fue hasta las 3:00 pm me autorizó a entrar. Me indicó que lo siguiera hasta el Aula Magna, donde siempre nos reuníamos con los alumnos. Fue entonces que di cuenta del plan que se estaba urdiendo.

Allí estaban presentes todos los estudiantes del plantel: la directora general del Instituto de apellido Santamaría (hermana de Aldo Santamaría, buscado internacionalmente por narcotráfico por la Interpol) y otros profesores que no recuerdo. La directora leyó públicamente un escrito largo en que se me acusaba de “traidor a la Patria”. Cuando terminó de leer, escuché la palabra “deshonrosamente”, repetida nuevamente; la misma palabra que en 1972, el entonces decano Roberto Valera había usado contra mí en una carta dándome de baja como estudiante del Nivel Superior de Música. Leía: Expulsado deshonrosamente por extravagancias que atentan contra la moral socialista.  Lo único que atiné a expresar fue: “¿Ya terminó?”.

Llegó entonces el momento de marcharme del lugar. Tenía la premonición de que me prepararían alguna encerrona luego de la renuncia, por lo que había parqueado mi Chevrolet ’58, apuntando a la salida de la calle que daba a la avenida, detrás de unos matorrales, de manera que no se pudiera ver. Salí a la escalera que daba al primer piso y cuando me asomé, vi una masa de gente abajo,  esperándome, algunos de ellos armados con palos.

Pensé bajar y enfrentarme a ellos. Pero, recapitulando, no lo hice. Conocía bien todos los recovecos del edificio y salí por un pasillo que daba a la cocina (recuerdo vívidamente la cara de asombro de un empleado que trabajaba al verme pasar). Salí al primer piso por la parte de atrás y agachado entré en mi auto. Cuando manejé hacia la salida que daba a la avenida principal me encontré dos automóbiles que me cerraban el paso: uno era de Karelia Escalante, hija de Juan Escalante, condenado años atrás en la llamada Microfracción junto a otros militantes del Partido Comunista, incluyendo a Ramón Calcines, padre de Evelio Tieles.

Dirigí mi auto decisivamente hacia los dos carros que me bloqueaban el paso y afortunadamente me abrieron camino. Salí a la avenida y pasé por la casa adonde vivía Flores Chaviano con su esposa Ana y su madre. Paré allí unos minutos y llamé por teléfono a Marisa, pidiéndole que vistiera a las niñas par irnos al Rovers Club en la calle Capdevila, al cual pertenecíamos desde hacía poco. Unos veinte minutos después las recogí y nos dirigimos al Rovers. Le expliqué cómo había sucedido todo y estuvimos allí hasta que cerraron el club tarde en la noche. Regresamos a casa con mucho temor. Todo el barrio estaba durmiendo.

Posteriormente, ya en Miami, supimos por boca de profesores como Mercy Soto y su esposo, profesor de Artes Plásticas del ISA, que las llamadas telefónicas de Fariñas habían sido para dar la orientación a todos los departamentos que llevaran a los alumnos a “repudiarme” en la reunión que  organizaron en el Aula Magna. Ese día trataron de conseguir unas guaguas para ir a mi casa a hacerme un acto de repudio, pero no pudieron por falta de gasolina, transportes rotos, etc.

Relataré más adelante todo lo concerniente al horrible “repudio” que nos hicieron injustamente del 3 al 13 de mayo, por orientación expresa y escrita de la Seguridad del Estado conjuntamente con los Comités de Defensa de la Revolución.

miércoles, 15 de abril de 2020

Eterna en los consensos

lily wong, built for love, 2020, via juxtapoz, 

deliO reGueRal

¿Una ducha en el cuarto de los privilegios es la ruta a la cloaca de los invertebrados?

No creo, puede que plagie al instrumento, pero nunca al afinador.

¿Qué te hace eterna en los cuentos estériles de los insultos sucios en las sobras del menor amor?

No sé.

¿Cómo ser pequeño cuando cimbra el valor del juicio en el siendo?

Ya sé, es ser el agua, hacer ríos en reserva para capaces.

¿Qué hacer sin ti cuando eres?

Herir al agua.

Ser puro en el odio.

Morir.

viernes, 10 de abril de 2020

El milagro de la vida bohemia

La vie de Bohème, Alfred Pages, 1885.

alFreDo tRifF

Noche otoñal parisina. El primer viento húmedo de invierno le baña la cara. Todo se hace conciencia en esta hora: los neblinosos portales decimonónicos, el quicio de la acera, aquel vestido arrugado del mendigo, la mirada candorosa de una niña que pasa, la luz rutilante de la lámpara en la calle.

Está harto de su vida, su pobreza, la lucha constante por hallar una voz que desnude la verdad. Quisiera vivir en otra parte, empezar de nuevo. Por qué no el pueblecito del sur de sus abuelos. No, ya es muy tarde y la poesía necesita de la materia basáltica.

Cómo prescindir del perro callejero y hambriento que lo espera cada noche, subir la estrecha y caprichosa escalera que lleva a su buhardilla, pernoctar en medio de la soledad de sus libros y quedar ensimismado en el dibujo ennegrecido del papier paint de la pared.

¿Qué vale más que salir afuera a cualquier hora de la noche y compartir con el zoológico humano sin que nadie te moleste?

Paris, circa 1840. Presento Escenas de la vida bohemia de Henri Murger, libro de viñetas sobre la vida artística en el barrio latino, que más tarde sirvió de modelo a otras representaciones de la vida bohemia (entre ellas La Boheme de Puccini). Murger, redomado autodidacto, fue secretario de Tolstoi. Comenzó escribiendo poemas y se convirtió en un bohemio experto de la bohemia parisina. Salud no tuvo, tragedia que inmortaliza en la serie que publicó en episodios bajo el nombre de Rodolfo. El bohemio, dice Murger, ha existido siempre en todas las épocas, desde Homero, Miguel Ángel, Shakespeare, incluso el misántropo Rousseau.

Aventurero citadino, el bohemio es prototipo de valores artísticos trascendentes, que lo llevarán al triunfo o la ruina. La bohemia es dinámica de confrontación y antagonismo. Nos hemos acostumbrado tanto a la discordia perenne entre el burgués y el bohemio que olvidamos los detalles. El bohemio no es meramente un elemento antagónico, sino el ser moderno par excellence.

Tiene él una sola arma: su imagen. Vestir es un decorar efímero, pero a la vez esencial. La ropa te precede. La ropa, como dijera el "Bello" Brummel, marca el territorio.

Teófilo Gautier deja claro la importancia de la vestimenta para esa generación:
Cada noche había de celebrarse con su toilette apropiada, novedosa, espléndida y bizarra. Con tal de no parecer notarios, banqueros o funcionarios, nos poníamos cualquier cosa. Cualquier trapo nos quedaba bien, porque lo llevábamos con orgullo. 
Qué lleva el bohemio a la tumba, pregunta el autor de Albertus.
Sé que mis libros, artículos, cartas y viajes a países exóticos, todo eso será olvidado, pero nadie podrá olvidar jamás mi chaleco rojo.
La barba luenga, amplia frente, nariz estatuaria y la blanca palidez. Lo demás es el humo del tabaco, la buena compañía, la absenta y el verso y reverso de la vida.

miércoles, 25 de marzo de 2020

La muerte no tiene víspera


Adalberto Delgado

La Paloma, no era solamente un edificio; era una hermandad. Primero, se hablaba en puro cubano (que es como un español en clave), se jugaba a los escondidos, a las bolas, la chivichana, la quimbumbia y empinábamos papalote. Segundo, se respetaban a las niñas, aunque otras menos respetables nos daban jamón del bueno. Tercero: Había de todo, recabuchadores (y aquellas dispuestas a ser recabuchadas), músicos, mecánicos, pintores de brocha gorda, peloteros (¡La Paloma tenía su equipo de Softball semi-pro con Cheerleaders y todo!).

Imaginen llegar a una Pequeña Habana todavía llena de americanos, rubios de ojos azules (algo que ahora parece insólito) donde el inglés era la lengua franca.Ya comenzaban a aparecer letreritos que decían "se habla español".

No era fácil la cosa, señores.

Cuando llegamos en los 60, se venía con lo que tenías puesto, o tal vez con dos mudas de ropa interior. Alguna que otra prenda de oro y brillantes, que las mamás traían escondidas en los peinados Beehive de la época, o dentro de algún dobladillo, y nada de cash. Eran tiempos duros de salarios de 85 centavos a $1.45 la hora. Mucha ropa regalada, mantequilla de maní de refugio, carne en lata (U.S. Army Rations) parecida a la carne rusa.

El Oso Blanco Supermarket daba fiao y el que se quedaba sin trabajo, recibía una facturita gratis. El lema era "nadie pasa hambre", y menos en La Paloma. El judío Aaron del que les he hablado antes, tomaba consideración de los hechos y te esperaba a cobrar la renta, pero nunca echó a nadie a la calle por falta de pago. Si un vecino necesitaba ayuda se hacía una ponina, lo mismo para un entierro que para una fiesta de cumpleaños. Dos edificios gemelos de tres pisos cada uno y todo los inquilinos se querían.

El complejo estaba localizado en un punto clave: entre los bares El Yumurí y La Roca. Tenías la dulcería Los Pinos Nuevos y el Monaco Auto Sale, dealer de automobiles donde compraron muchos cubiches recien llegados. De vez en cuando pasaban personajes como Hector Duarte, el famoso guapo y matón de Cuba; los hermanos Batle, famosos por su banco de bolita en New Jersey; Mandrake (no el mago) y un tipo llamado Veinte Pesos.

Rolando la Serie se presentaba en El Yumurí, acompañado por las tumbadoras del Bolo y Oscarito Azcarreta en las pailas (ambos aficionados, pero le metían bien). Mi hermano el Junior y su compinche y mi socio Palucha, eran puntos fijos. De mi edad eran Lázaro, Yiyito, Aymara, Tamara y Martica. Renecito, el hijo de René (personaje afro-cubano de talla, guaposo y elegante que tocaba la flauta) y Yoryi. Un buen día decidimos dar un concierto en la azotea, mucho antes que Beatles lanzaran aquel famoso concierto del Let It Be desde la azotea de sus estudios.

Como he dicho, los palomeros jóvenes cubiches, éramos respetuosos. Tanto era así, que terminamos convirtiéndonos en hippies con la ayuda del cannabis. ¡Pura magia! De repente empezamos a dejarnos crecer el pelo, las patillas, los pantalones se acampanaron, andábamos en chancletas. Las niñas palomeras se despojaron de sus sostenes, los vestidos se hicieron largos y transparentes... sólo pensabamos en tres cosas: sexo, drogas y rock and roll.

Y cuídense, que el corona virus se lleva a cualquiera.😖 😞 😟

miércoles, 18 de marzo de 2020

coronacoronado coronacoronado coronacoronado coronacoronado coronacoronado (peor el remedio que la enfermedad)


alFReDo trIfF

¡corona virus ha sido coronado!

cunde el pánico. pocas son las voces que disienten. el rebaño aguarda.

la superburocracia de la salud pública ha ganado una batalla importante: paralizar la nación.  

no es que estén equivocados. no.

pero lo que funciona a nivel epidemiológico no tiene necesariamente que funcionar a nivel económico y social. el tan ansiado resultado de aplastar el virus puede cumplir el apotegma que advierte: es peor el remedio que la enfermedad.

la realidad reina con sus consecuencias imprevisibles; ley ciega que no perdona.

estos son los hechos hasta hoy, marzo 17/2020,



105 muertes, 54 de ellas en Washington, en un nursing home con personas mayores de 50 años (el 80% de estos eran mayores de 80 años) con un alto perfil de riesgo. 😳😳

no es que el cov-19 no pueda infectar a una persona menor de 50 años, solo que es mucho menos probable.

el cov-19 reporta hasta ahora una mortalidad del 0.4%, más letal, en efecto, que la gripe común (0.2% de mortalidad). pero el cov-19 no se transmite tan eficientemente como la gripe (con esta última la  infección se transmite a través de personas asintomáticas). de acuerdo a OMS, la evidencia que nos llega de la China es que solo 1% de casos reportados son asintomáticos; la mayoría desarrolla síntomas en 2 días.

otro detalle a considerar es que en la provincia de Hubei, en el mismo epicentro del brote, con la mayoría de casos y muertes, el coeficiente de casos reportados es de 1/1,000, y la tasa real de muertes es 1/20,000.

¿cuán letal es el corona virus? 

comparémoslo con otra pandemia reciente: la gripe H1N1 de 2009. 

¿sabías que hubo más de 90,000 casos de infección con 12,000 muertos tan solo en los EE.UU.?

¿lo sabías? lo dudo. pero era una pandemia y se estaban muriendo. pero no empezó en China, sino en México.  

NO LO SABÏAS. ¿por qué? NO HUBO PÁNICO MEDIÄTICO.

la vida siguió igual y la gripe es esfumó. 

domingo, 8 de marzo de 2020

Mujeres que leen y preparan sus argumentos

Alexander Deineka
Joseph Lorusso
Pierre Bonnard

Rosie Inguanzo

No es cierto que la naturaleza sea sabia: desconfía de los árboles sin nidos y de los hombres entrenados para matar. Desconfía de los que no leen.

Frederick Carl Frieseke

Las mujeres lectoras son la Lizzie de Dante Gabriel Rossetti:


Dicen que las mujeres leemos más que los hombres.
La lectura exige que nos quedemos solas.
Una mujer que lee y prepara sus argumentos.
Una mujer que lee las imágenes de su vida.
Una mujer que lee y rechaza de tajo el imperativo biológico y social.
Nos sumergimos en un libro y olvidamos las labores domésticas, la lista de asuntos de otros por atender. En el arrobo privado de la lectura hallamos la retribución que los otros y la vida nos demoran.

Max Ginsburg

Un libro nos salva del velo que llevamos en público, la burka—que más que velo es cárcel, del chulo explotador, del marido abusivo, del ritual de ablación genital, de la sombra oscura sobre los hombros de las latinas en EEUU; un libro nos salva de los extremismos de otros libros, palabra rectificando palabra.

Jean Jacques Henner

Leer es emanciparnos. Un libro nos adhiere al pluralismo, otro nos da un saber poético—porque la poesía, como la ciencia y la filosofía, también explora el universo.

Edward Coley Burne-Jones

Las pinturas de mujeres leyendo avalan el proceso social de la mujer. De leer a escribir no hay más que un paso y los libros nos despertaron de un largo sueño: A Room of One’s Own (1929) de Virginia Woolf y Le Deuxième Sexe (1949), de Simone de Beauvoir.
Leer porque en los libros hallamos las respuestas que ya están dentro de nosotras.
Porque leer nos alerta sobre la vida, tiene poder restaurativo, nos enseña a ver la existencia como una tragicomedia y las relaciones humanas como un montaje teatral que favorece al hombre. Porque una lectora atenta no se fía, se forma opinión sobre ciertos asuntos y aprende que siempre hay una grieta en sus criterios.

Charles Burton-Barber

Y porque los grandes libros sapienciales nunca se terminan. O porque en un libro pequeño cabe una gran lección o una gran belleza. Y porque los libros más sinceros fueron escritos por hombres y mujeres solos, seguramente tristes, tratando de dar sentido a sus vidas y redescubrir el universo.

Porque los poetas nos echan en brazos del ángel.

sábado, 22 de febrero de 2020

¿Quién manda en el mundo del arte?

hola, soy Ulrich Obrist, emperacurador del arte

alfrEdotRifF

A continuación un artículo en Babelia sobre Arco 2020, titulado quién manda en el mundo del arte.
Escojo la intervenciòn del curador más importante del mundo del arte: HANS ULRICH OBRIST.

(la entrevista transcurre bajo un velo de seudo-engaño inusitado) Ulrich Obrist admite lo inadmisible: un SISTEMA de arte en que el curador dispone (con el beneplácito del sistema) de agendas que "dan forma al futuro", con "herramientas para unir geografías" (observe el lenguaje casi gubernamental en su fuerza teleológica).

Introyectamos, comentando los disparates y el überalmidonamiento característico de Hans.
   
HUO: El poder siempre está con los artistas. 

¿De veras?

HUO: Pese a los picos de protagonismo e influencia de los diferentes agentes del sistema del arte, los artistas están en el centro. 


buscamos en los artistas cómo dar forma al futuro...

¡Entonces existe un SISTEMA del arte! Admisión que nos lleva al centro de dicho sistema, con su PC (curadores del partido, del cual eres líder indiscutible) con un aparato de exhibiciones, bienales, trienales, ferias, subastas, global, donde reinan el CONSENSO, la FAMA Y la GANANCIA.

HUO: En un momento como el actual, de peligro ecológico real, somos muchos los que buscamos en los artistas cómo dar forma al futuro.

No es coincidencia que los artistas que Ud. muestra, como el danés Jakob Kudsk, ostentan precisamente portafolios ecológicos (ellos siguen la comparsa, ¿y qué van a hacer?).

nos ha inspirado... la ecología en el corazón

HUO: ... nos ha inspirado a colocar la ecología en el corazón de todo lo que hacemos como profesionales del campo del arte. Como comisarios, directores de museos, críticos de arte o mediadores, nuestro papel es expandir la influencia de los artistas.

Acaba de lanzar su plataforma estético/política:

"me inspira X",
"soy comisario",
"como comisario mi papel es expandir la influencia de X".  ¿no son los artistas peones en su agenda?
"... colocar la ecología en el corazón de todo" es una imposición estético-política lanzada desde arriba, pero eso contradice el "facilitamiento" del trabajo del artista que Ud. dice defender. A propósito, genial el pretexto de la ecología poco menos que zhdanovista.

vamos a resolver los problemas más graves del mundo...

HUO: Ehem, las instituciones artísticas pueden ser una buena herramienta para unir geografías, ideas y formas de vida.

Representa Ud. un sistema global de unión de geografías, ideas y formas de vida. Eso es mucho más que arte. Es el gobierno estético. 

HUO: Cuando [los curadores] hacen uso de su poder como plataformas para el pensamiento , los problemas más graves del mundo pueden entenderse con honestidad y esperanza.

¿Su poder es una "plataforma para el pensamiento" que presentan los problemas "más graves del mundo" con "honestidad y esperanza"? Hans, su franqueza es meridiana y algo repulsiva.

                                                                   ahí está el verdadero poder,
 
HUO: Más allá de nombres y de listas, ahí está el verdadero poder. Eso debe mandar por encima de todas las cosas. 

Sí, por supuesto.

viernes, 14 de febrero de 2020

Dejar muchos otros es ser uno

Pedro Vizcaíno, The sentimental history of cuban art, 1993

aLfreDo tRifF

Para un amigo que odia a la muerte.

En cada individuo hay muchos otros que le moran. Sombras que le habitan como huellas de recuerdos, fuerzas otroras. Uno es pasado de otros, congelado y amalgamado en código a las espaldas. ¿Qué se es antes de ser uno? Acaso potencia o posibilidad de tal fecundación. Somos contenidos en nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos; antepasados nos preceden. Y todo ese embrollo de gente apunta a no uno, sino a todos.

Somos un pueblo de otra gente.

Individualidad nos remite a futuras sorpresas del linaje. Lo que diferencia lo particular de lo general es ese punto en el que yace la especie. Gene es código, información, secreto, seísmo. En ese océano genético, ser no implica un límite, sino lo opuesto.

La conciencia es también enigma y origen multifario, tejido de apariciones y desapariciones. Hay mucho más que una multitud de antepasados; también estamos anclados al futuro de un interminable tejido de otros.

domingo, 9 de febrero de 2020

La nueva edad de Oscar

JR/AD

Si hay algo que puede provocar alivio en esta pareja de empedernidos cinéfilos que compartimos vida es que en el transcurso del año llueva buen cine frente a las butacas.

Y eso precisamente, gracias quizás a la luminosa intercesión del espíritu de  los Lumiere, estén donde estén, es lo que ha ocurrido en 2019. Un año, además, marcado por el avance vertiginoso del streaming desde las diferentes plataformas, lo cual ha venido revolucionando la industria del cine y lejos de desalentar la asistencia a las salas, la ha reforzado por el propio proceso de masificación doméstica del séptimo arte. 

La mayoría de los filmes nominados por la Academia en las distintas categorías para el evento de premiación que hoy disfrutarán en vivo entre 26 y 30 millones de espectadores, muestran no solo una sólida factura sino que han logrado marginar la voracidad de la mercantilización del producto para centrarse en la concepción estética y la reflexión del contenido.



Curiosamente, filmes que en otro momento se hubiesen convertido en motivo de culto para un público elitista y me refiero a piezas poderosas de la temporada como Joker, el thriller psicológico de Todd Phillips en el que Joaquin Phoenix rinde una actuación difícilmente olvidable; Parasite, comedia negra del surcoreano Bong Joon Ho, sutil y asfixiante hasta llegar a ese salvaje desenlace con matices de Kurosawa y Tarantino; o Dolor y gloria, drama escrito y dirigido por Pedro Almodóvar, una vuelta al cine de autor tan relegado y desprotegido en la Europa actual, se han convertido cada una de ellas en un fenómeno de taquilla.


Vamos a lo más destacable de estos últimos 13 meses a nuestro criterio.

El 2019 lo iniciamos con Capernaum, aquella película libanesa de Nadine Labaki que se nos quedó pendiente desde el 2018, conmovedora historia de un homicidio cometido por un niño de doce años, interpretado magistralmente por el Zain Al Rafeea, niño sirio analfabeto y sin experiencia alguna como actor. Filme desgarrador que fue premio del jurado en el Festival de Cannes de 2018.

También pendiente de 2018, pudimos disfrutar de Girl, drama belga de Lukhas Dhont, basada en las vicisitudes de una chico/chica transexual de 16 años que aspira a ser bailarina profesional.

Otro filme que nos dejó huella fue Woman at War, comedia dramática islandesa ucraniana, escrita y dirigida por Benedikt Erlingsson, relato sobre una activista verde en guerra permanente contra una planta de aluminio. Filme contado con tono de refinado extrañamiento, oscilando entre comedia y drama hasta convertirse en sus últimos veinte minutos en un sorpresivo thriller de sensible final.

Un filme independiente captó poderosamente nuestra atención. Nos referimos a Luce, un drama dirigido por Julius Onah, de contenido incómodo para la crítica sometida a la mentalidad de lo políticamente correcto. Luce es un niño eritreo soldado que logra ser rescatado y acaba siendo adoptado por un matrimonio estadounidense que le prodiga durante años una esmerada educación. El niño se convierte en un estudiante de alto rendimiento y en un modelo de líder en formación hasta que se descubre que tras la apariencia late la sed de violencia de sus antecedentes. Onah desliza veladamente, pero de manera convincente, un discurso sobre el racismo en contra del blanco y los peligros de la inmigración proveniente de zonas conflictivas en los Estados Unidos, convirtiendo su filme en una pieza que fluye a contracorriente de las tradiciones de la crítica en la que predomina el pensamiento de izquierda. Impecablemente facturada, es una película que aún relegada por lo que he explicado merece verse y reflexionarse.

De Argentina nos impresionó La odisea de los giles, del realizador Sebastián Borensztein  (el mismo de Un cuento chino), un relato que se desenvuelve durante la crisis argentina de 2001 y cuenta la historia de un grupo de vecinos que son estafados cuando sobreviene el corralito y asumen una estrategia para vengarse. El filme logra reunir al destacado actor Ricardo Darín con el legendario Luis Brandoni.

Y de España, además de Dolor y gloria, nos llegó Mientras dure la guerra. Un retrato de Miguel de Unamuno y de una España en conflicto concebido por el realizador Alejandro Amenábar. Un filme hecho con rigor, contención pero con la sangre galopante en las venas.

De la península nos quedan pendientes filmes importantes: Intemperie, La trinchera infinita y Lo que arde.

Reitero, vale la pena recorrer el inventario de nominaciones a los Oscar este año en las diferentes categorías por su calidad sobresaliente. Ahí están Judy, The Irishman, The Two Popes, A Beatiful Day in the Neighborhood, Knives Out. Little Women, Marrriage Story, Once Upon a Time in Hollywood…y, por supuesto, otra de las favoritas de última hora, el monumental drama bélico 1917 de Sam Mendes.


Este Oscar viene con una nueva edad. Streaming, rejuvenecimiento digital, planos secuencia antológicos, historias de compromiso social, peso argumental y calidad dramatúrgica combinado con taquillazo. Industria bogante con concepto, estética y corazón. Sí, amigos, llueve y truena buen cine frente al lunetario. Qué gran alivio!