lunes, 28 de enero de 2019

El hombre criminal de acuerdo a Rosa Montero


aLfredO tRifF

La conocida periodista Rosa Montero publica un artículo para El País, titulado "Corazones blancos".
El subtítulo añade que "es indudable que la ideología machista engorda las estadísticas de los varones". Montero suscribe la nueva avanzada del feminismo contra la llamada "masculinidad tóxica".

El artículo se fundamenta en un estudio del neurocientífico y profesor de la Stanford University, David Eagleman:
Si cree que los genes tienen poca importancia en cómo se comporta la gente, considere este hecho asombroso: si es portador de una serie concreta de genes, la probabilidad de que cometa un delito violento aumenta en un 882%.
Ahora Montero precisa detalles:
Las estadísticas anuales de Estados Unidos: Agresión con daños físicos graves: portadores de esos genes, 3.419.000; no portadores, 455.000. Homicidio: portadores, 14.196; no portadores, 1.468. Robo a mano armada: portadores, 2.051.000; no portadores, 157.000. Agresión sexual: portadores, 442.000; no portadores, 10.000 (esta diferencia es la más abultada). Eagleman continúa dando datos escalofriantes sobre la influencia de esa dotación genética (como, por ejemplo, que el 98,4% de los presos que están en el corredor de la muerte la posee) y al cabo revela de qué genes está hablando: “Se resumen en el cromosoma Y. Si es usted portador, lo llamamos varón”. 
¡Qué números! ¡Qué tremenda desproporción criminal entre hombre y mujer en cada renglón criminal! Es una novísima tesis que solo se prueba por (¿falsa analogía?). Conclusión: Lo que llamamos varón lleva consigo una propensidad criminal.

Deseo problematizar el asunto.  

¿Es ser "portador del cromosoma Y" una condición necesaria para ser criminal? No, mientras se encuentre una mujer que lo sea. ¿Es ser hombre una condición suficiente para ser criminal? No, mientras se encuentre otro varón que no lo sea. De ahí se desprende que ser criminal y hombre no implica al otro ni visceversa.

¿Entonces de qué hablamos? 

Debe decirse que Montero, o Eagleman, o mejor, Montero/Eagleman no declara que el hombre sea necesariamente criminal por ser hombre, que si lo fuera, pues colguemos los guantes, no hay nada que hacer. No, Montero/Eagleman dice algo peor: el criminal es mayoritariamente hombre ¿debido a...? –eso nunca queda claro– a su cromosoma Y.

Para Montero/Eagleman es un hecho indisputable:
... creo que es indudable que la ideología machista engorda las estadísticas de los varones, sobre todo en lo que respecta a las agresiones contra las mujeres.
¡Qué disparate! Si ese hombre genéticamente criminal de que habla Montero/Eagleman existiera, habría que desmontar la sicología, la sociología, la antropología, la ética y la jurisprudencia tal y como las conocemos. Si la causa de la criminalidad del hombre fuera un asunto puramente genético, seríamos criminales per naturam: casi, por así decirlo, inocentemente criminales, bestias sin razón. El por qué es obvio: El crimen necesita culpabilidad y la culpabilidad necesita libre albedrío. Si el cromosoma Y predetermina el crimen del hombre, el hombre automáticamente deja de ser responsable de su crimen (un crimen sin libre albedrío es lo mismo que un pobre varón sin su gene Y).

Encima de todo, Montero/Eagleman prohibe cualquuier refutación.
¿Por qué se creen obligados a defender a todos los varones (agresores incluidos) en vez de priorizar la defensa de las víctimas y de intentar preguntarse por qué suceden estas atrocidades y qué podemos hacer para evitarlas?
Porque no son excluyentes. Simpatizo con las víctimas de los varones (sean mujeres u hombres) y a la vez, discuto la tonta hipótesis del  "criminal Y". Créanme, soy consciente del peligro que me acecha. Disputar a Montero/Eagleman sería prueba fehaciente de mi ideología "machista", de mi desconexión con el dolor de las víctimas. Para nada. La tesis es disparatada porque asume lo que debe explicar. Por eso la discuto –no por ser hombre. Cualquier mujer responsable debiera refutarlo por igual.

Invito a mis lectores a la siguiente hipótesis: Imaginemos un mundo donde solo existen varones y aceptemos las conclusiones de Montero/Eagleman. No habría duda entonces que el hombre criminal no podría serlo solo por ser hombre, pues solo hay hombres. Habría que asumir que el criminal lo es por la  tremenda complejidad que caracteriza la mente criminal: crianza, sicología, sociabilidad, sentido de responsabilidad, carácter, etc.

Pero todo eso es demasiado complicado para Montero/Eagleman. ¿En qué quedamos?

Qué se yo. No soy más que un hombre.  

martes, 22 de enero de 2019

Globalización versus nacionalismo



Jesús Rosado



Internacionalizar parece el término más adecuado, pero la globalización como concepto parece haber entrado en una curva declinatoria. La razón parece residir en el replanteamiento más reciente de autarquía. Y tiene que ver con las nuevas tendencias de proteccionismo nacionalista que muchos relacionan a la política Trump, pero que se extienden a las actitudes de China y al putinismo ruso. Este final de década, la segunda del milenio,  es de pura competencia ultranacionalista cuya demarcación territorial se prolonga en la microlocalización socioeconómica en el Viejo Continente como es el intento de Gran Bretaña de separarse de la Unión Europea o las aspiraciones independentistas de Cataluña, Escocia, Flandes, Tirol del Sur, Córcega y Baviera.

Múltiples y premonitorias aspiraciones separatistas. ¿En qué reside este movimiento desglobalizador? Todo parece explicarse en ese estado de gracia de supervivencia denominado autosuficiencia descrito por historiadores y sociólogos desde la edad primitiva que describe la capacidad de cubrir la autonomía económica, lo cual incluye autobastecimiento alimentario, energético, y al que se agrega en esta época de “sociedades de alto desarrollo”, la independencia en tecnología, movimiento de capitales y relaciones públicas, políticas  y mediáticas.

No es nada nuevo, todo es inmanente a la naturaleza de autogestión del individuo y la comunidad desde hace siglos, pero el hecho de sobrepasar la globalización en el contexto actual quizás tenga que ver con el fenómeno de que en la conexión global de mercados e intereses los más beneficiados han sido los monopolios transnacionales financieros con estrategias particularizadas  y  no los empresarios, clase media y trabajadores locales que disfrutaban de la universalidad de las inversiones.

Lo cual quiere decir que el movimiento desglobalizador depende de un nuevo tipo de absorción que entraña la histórica ambición y aspiración de concentración de capitales. Un fenómeno del capitalismo en desarrollo que se ha hecho psicótico desde épocas ancestrales. 

Es un proceso no libre de toxinas. Existe corrupción extendida en las cabeceras del capital internacional y a nivel local como en el caso de los nacionalismos aspiracionistas de Cataluña y de la mafia como en el caso de Córcega. Sin embargo, en general, la retroalimentación desglobalizada  ha oxigenado las economías locales  favoreciendo las exportaciones, el flujo positivo de capitales y la aceleración del desarrollo de altas tecnologías a escala regional, en tanto se han impuesto restricciones a la mano de obra e inversiones provenientes del extranjero.

Las instituciones mundiales han ido perdiendo influencias en este marco. ONU, OEA, Grupo de los 77, Banco Mundial, la FMI, OCDE, etc; han pasado a ejercer roles secundarios. La individualización nacional erige sus propios muros de contención económica, política y tecnológica, mientras que se liberan los flujos de ofertas y adquisiciones de bienes y servicios, ajenos a las convenciones internacionales institucionalizadas.

Lo esencial de la desglobalización es la restricción del intervencionismo estatal. Aunque la hay, pero cuidando de no interferir con la competitividad y las posibilidades concretas de desarrollo y las propuestas demagógicas de bienestar a nivel local. Desglobalización consiste, según el politólogo filipino Walden Bello, en fortalecimiento de las economías locales y nacionales en lugar de degradarlas. La territorialidad se hace suelo fértil de las fuentes de ganancias en una demarcación determinada.

Esa es la tónica épica de la segunda década del siglo XXI. El discurso fundamentalista de  las naciones. La antítesis del internacionalismo proletario derivado del marxismo  que preconizaba el sistema socialista en que se ofrecía apoyo remunerado (aunque negado públicamente) en aras del protagonismo político pero en condiciones desventajosas (casi esclavistas) para los asalariados internacionalistas.

La desglobalización es otra dimensión. Como concepto capitalista ahora entraña convenios bilaterales de nueva equidad. Tratos recíprocos sin concesiones. Según lo que la entidad nacional aporta, es lo que recibe a cambio.

Llegado a este punto de extremos nacionalismos en intercambio confieso que no soy fanático de Trump. Muchas de sus decisiones me parecen erráticas. Tampoco lo soy de Putin (un ex KGB), aunque admiro su astucia en la preponderancia en las relaciones internacionales sin realmente tener un respaldo económico sólido. Ni de Xi Jinping, el multimillonario que rige los destinos del tigre autoritario más voraz del planeta que estrangula los derechos humanos de millones de seres.  Pero observo con respeto, la habilidad que muestran para entronizar el discurso nacionalista y llevarlo a su nivel culminante.

Pueden cremarme por lo que voy tratar de expresar a continuación. No trato de fundir ideologías, ni de obviar el abuso del trato esclavista de regímenes totalitarios. Aunque soy irreverente al combinar liderazgos de distintas ideologías y propósitos. Solo quiero que intenten comprender cómo asumo fatídicamente la filosofía contemporánea del poder.

Ama al prójimo como a ti mismo, parecen citar bíblicamente este trío de líderes de naciones (USA, China y Rusia). ¿Cómo se puede ayudar o liderar a los pueblos del mundo si no amas primero a tu nación? Si no te concentras en tus intereses individuales como estadista. El egonacionalismo (o ultranacionalismo) es lo que se impone. Se trata del Billboard de la microlocalización. La regionalidad winner es lo que prevalece.

Pregunto con total humildad ¿sabríamos alguno de nosotros hacer eso si nos tocara encabezar un estado? Pregunta cruel. Estar a tono con la voz de la época actual entraña miles de actitudes, desafíos, riesgos e incertidumbres, muchas incertidumbres que sobrepasan a la percepción promedio de la existencia y que hacen de la ética un evento escatológico. ¿Qué podríamos hacer para zafarnos de esa ética grosera?



Posiblemente no sabríamos. Los expuestos a la interrogante somos en mayoría ciudadanos de segunda y tercera clase. Por lo cual somos víctimas. Quizás de los que estamos condenados a esa condición mediocre que describiría en algún momento José  Ingenieros y, que como yo, desde este mesón, en el que afablemente corto lonjas de camembert junto a Honoré, Gustave y Émile, mientras paladeamos un pinot noir de los toneles profundos de Borgoña, solo nos tocaría escribir una modesta reflexión sobre toda esa porfía geodeterminista que a ustedes los va a abrumar siglo y medio después. Hago el comentario en altavoz y los fantasmas sonríen.

Bueno, me detengo aquí ahora que Emile se dirige eufórico a una hermosa joven y la llama:

-       Nana, Nana, viens à la table s'il te plaît, voici un verre de vin pour toi?…

lunes, 14 de enero de 2019

La ópera del fantasma



Hay siempre un fantasma que recuerde la morada húmeda de su lecho impávido, espectro que regrese con la memoria última de la ópera, el alma lista para volar a regiones áureas, si bien le pese el númen de su angustia.

miércoles, 9 de enero de 2019

Ser humano es vivir en ignorancia

ilustración de ikuma nao, via juxtapoz

¿Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente.
¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo.
¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces el mal?
¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?
Epicuro


alFredO trifF

Admitiendo el derrotero de la libertad humana, ¿qué nos hace errar una y otra vez?

El filósofo alemán Immanuel Kant (a quien no puede acusársele de pesimista) propone en su tardío y poco conocido tratado, Die Religion, una gravitación hacia el mal del ser humano, ente perdido entre propensiones y deseos.

La inclinación a la depravación del hombre se contrasta con la fragilidad (fragilitas) y la impureza moral (impuritas, improbitas). Kant entiende la depravación como ... reversión del orden ético en cuanto a los incentivos de un poder libre de elección (DR 6:30). Entre libertad e incentivos se mueve el péndulo del ser humano. El filósofo parece evadir la pregunta: ¿porqué no aprendemos la lección?

Y es que el mal "yace", desde el momento que el ser humano decide "actuar" (Willkür) en conformidad con un cierto centro egoísta (das Ich) que se opone a la ley moral. Entonces Kant propone su famoso oxímoron, ungesellige Geselligkeit (la "insociable socialidad").

¿Acaso no buscaba la filosofía occidental en el lugar equivocado?


¿Es el mal humano una especie de ignorancia del bien?

A diferencia de la filosofía occidental, el hinduísmo explica el problema como una circunstancia netamente cosmológica. Vivimos una constante ilusión enraizada al mundo fenoménico. Ilusión compartida por todas las almas aún no "liberadas" (la liberación conlleva una cierta evolución). La ilusión general es obra de Māyā. Y si Dios es el autor de Māyā, estamos en presencia de un dictado divino.

En la doctrina monista advaita, Māyā corresponde a la prakṛiti, la terca materia de la escuela dualista de Samkhya. Tanto Māyā como prakṛiti son la expresión alternativa al mundo fenoménico. La diferencia es que mientras prakṛiti es un principio independiente separada del alma, Māyā representa la alucinación colectiva de las almas.

maia la primera y más bella de las pléyades, en la mitología griega

Pero no puede haber "alucinación colectiva" a menos que tal alucinación sea estructurada en la realidad, no algo endosado o superpuesto a la misma.

En otros textos menores de la tradición hindú Māyā es engañosa. ¿Qué sentido tendría que Dios creara un universo engañoso?
[...] en lo perteneciente al ser, aparecen las ficciones de la Nesciencia [avidya], no siendo definidas como algo distinto a este (i.e., Brahman). El gérmen de la extensión del mundo de los fenómenos, se llam ilusión (Māyā), poder (shakti), o la propia naturaleza (prakriti) del Señor omnisciente. (Upanishads, 2:1,14).
Es necesario ahora presentar a Isvará, la identidad Māyā/Brahman.

Brahman es lo imperecedero y absoluto, pero como tal es indiferenciado e incondicionado. Y cuando ese absoluto se concretiza y palpa a través de la malla fenoménica aparece Ishvara, el supremo controlador.

Tal parece que el "engaño" de Māyā consiste en uno no poder (o no querer poder) realizar la diferencia ser/no-ser. ¿Cuándo se es y cuándo no se es?

Aquí entramos en puerta secreta del monismo advaitino,

el pato/conejo de Wittgenstein es dos cosas simultáneas

Cuándo sabemos que ambos son lo mismo en UNO (pero un UNO incompleto).

La realización del alma no podría perderse en el océano de Brahman, pues de serlo ya no se sabría uno sintiendo nada –el todo absoluto es una forma de la nada (algo debe retener de sí esa alma realizada para saberse a sí misma realizando).

¿Quién juega el juego de la realidad? ¿Māyā o nosotros en alianza con ella?

Māyā, poder cósmico, es la causa material de la apariencia del mundo, aparición y separación de las almas en su individualidad –incluso de las aparentes cualidades del propio Brahman. Por ello Māyā aparece como una serpiente en la cuerda floja, relación ambivalente entre Brahman (lo inefable) y lo (pakriti) lo tácito ... en fin la oronda realidad.

La alucinación colectiva termina siendo una forma de ignorancia colectiva.

¿Cómo es posible?

Porque ser humano es vivir en ignorancia.

domingo, 6 de enero de 2019

Carlos Aguilera y su inCUBAdora (entrevista para tUmiAMi)


Carlos A. Aguilera es poeta, escritor y crítico cubano radicado en Praga. Tiene obra publicada en Cuba (Retrato de A. Hopper y su esposa (1996) y Das Kapital (1997) y en el extranjero Teoría del alma china (Umbral, México, 2006), Asia Menor (Bokeh, Holanda, 2016), El imperio Oblómov (Renacimiento, España, 2014), Matadero seis (Aduana vieja, España, 2015), Discurso de la madre muerta (Baile del sol, España, 2012) y Luis Cruz Azaceta: No exit (Turner, España, 2016). En 2016 Almenara Press publicó La Patria Albina. Escritura y conversación en García Vega, a cargo de Carlos en papel de editor, con portada de Arturo Rodríguez. Más que todo esto, Aguilera es un dínamo de la cultura.
________________________________

TM: Carlos, considéranos fans de InCUBAdora y la manera vanguardista de escribir que tienes (vanguarumorística quasi-dada que se aprecia mucho en estos tiempos). Entrando en materia: ¿Qué te acerca teóricamente a lo chino? Has publicado tres libros sobre el tema: Diez mil gorriones muertos (Fiesta ediciones, 2017) y Teoría del alma china y Asia menor.

CA: En principio el cordón umbilical: por parte de madre mi abuelo era chino. Un chino de Cantón que embarazó a mi abuela muy joven y no tuvo mucha fuerza para avanzar con el matrimonio. Entonces a ese cordón umbilical hay que sumarle la radionovela cubana, siempre llena de algún chino malandro que decía frases bonitas, se apareaba bien y después desaparecía. Por otra parte, la fascinatio. Esa fascinatio por un saber que lo mismo se vuelve vasto que caricaturesco, como aquellas máquinas de ruido que inventaron los chinos para matar gorriones, como cuento en una de las notas de Asia menor, libro que reúne toda mi no-poesía hasta el momento (no-poesía porque mi poesía es más artefacto que lírica, más performance o esquizogramas que verso).

TM: ¿Cómo es posible que el marxista de Marx no te haya puesto un pleito por plagio después de la publicación del libro de poemas tuyo titulado Das Kapital (La Habana, 1997)?

CA: Jaja… Eso hubiera estado bueno. Hubiera podido integrarse como addenda al libro. Lo cierto que Das Kapital, que fue el primer libro que concebí como libro aunque publiqué después de Retrato de A. Hooper y su esposa (un texto laaaargo que fue pensado casi como una partitura), fue uno de los pocos libros que produjo discusión en el maltrecho mundo literario cubano: aún circulan por ahí algunas de las revistas cubanas donde varios escritores cubanos se entrecruzaron sobre la “locura” del libro y lo que proponía en aquel momento. Una locura que de alguna manera venía a subrayar la plusvalía marxiana, esa donde pus, plus y nula funcionalidad se tocan.

TM: ¿Cuándo es que das a luz a InCUBAdora y por qué?

CA: inCUBAdora es un proyecto complejo, donde no solo está lo que yo hago: la web, los ebooks y el premio de novela Franz Kafka…, sino, otra, de ayuda directa a la sociedad civil y cultural cubana. Especialmente la que se marca en los límites de la oposición política. Y esta ayuda intentamos se canalice de muchas maneras. Ahora, la web como tal ha ido tomando fuerzas en los últimos 5 años más o menos. En la medida en que yo he tenido más tiempo pero también en la medida en que ella misma ha ido abriendo su propio espacio. De ahí que hoy mismo se defina como un territorio de reciclaje, de plagio, de contracultura, donde entra todo: desde el ensayo académico hasta la desacralización de fotos o imágenes; y donde se intente ofrecer muchos canales de reflexión sobre los diferentes mondos o desastres que es Cuba.

TM: Tu hija InCUBAdora aparece como “una web dedicada a la cultura, el reciclaje y el intercambio de velocidades”… pero eso no dice que se trata de un fenómeno atmosférico/memético de alto voltaje. Hoy mismo, 1º de enero, 2019, a las 4pm hago un recorrido por la oferta inCUBAdorística: un artículo sobre la poesía de Kozer, un meme de Maldito Menéndez, salidas de Iván de la Nuez y Carlos Alberto Montaner, un corto de Eduardo del Llano en youtube, Rafael Almanza para Hypermedia, un ensayo de Marlene Azor Hernández sobre economía bajo el castrismo. Le sigue un ejemplar facsimilar de ediciones InCUBAdora (y dígase que estás haciendo historia en ese departamento), una tira de Garrincha y una reseña de Dennys Matos sobre la obra de Florencio Gelabert. Es un menú diferente para la internetosfera, otra manera de disparar la cultura –y a la vez de hacer cultura. Sin dar la receta precisa que seguramente hay imitadores que quisieran robarte la fórmula, ¿hay un Masterplan o eres un jazzista del género?

CA: Hay mucho de jazz, de juego, de goce… Y también de no creencia. Siempre he tenido la impresión de que la mayoría de las revistas fallan porque quieren tener más público. Y yo pienso lo contrario. Incubadora (la web) no busca complacer a nadie en especial (ni sumar más visitas –aunque por supuesto esto no se desprecia), está marcada por mis gustos o por lo que yo creo que puede ser necesario para futuras investigaciones o discusiones aún por hacer. Por eso, como te decía, hay textos académicos (un género bastante despreciado –con razón- pero donde se puede encontrar también un saber muy especial), entrevistas, videos, poemas, textos sobre arte, memes, viñetas, en fin casi todo lo que pueda apoyar inteligentemente alguna reflexión o texto futuro. No es la primera vez que veo que un meme resume mucho mejor una situación que una columna de periódico por ejemplo.

TM: Tienes un acercamiento a Miami vía García Vega (a la playa albina puede entenderla verdaderamente un albino como Lorenzo). Luis de la Paz ha dicho que tu Lorenzo García Vega, apuntes para la reconstrucción de una no-poética (Aduana Vieja, 2015) es uno de los trabajos “más plausibles para entender su obra”, y tu añades que el viejo era un “no-escritor”. ¿En qué consiste lo que llamas “ortopedia de los límites” en el caso de García Vega?

CA: Hay dos rasgos de Lorenzo que son muy interesantes y poco comunes en la literatura cubana. Uno es el de una autoconciencia infinita. Esto se ve muy bien en sus tres tomos de diarios, el último recientemente editado por Almenara, o en Cuaderno del bag boy. Una autoconciencia que lo hacía apuntar todo lo que se movía a su alrededor y a vigilar sus propios impulsos, sus obsesiones, sus sueños, su Edipo, al punto que esta neurosis “jodida”, como la llama muchas veces, funciona casi como un corsé, una camisa de fuerza donde el loco Lorenzo construye esas máquinas donde él mismo está desmontándose todo el tiempo. Y el otro rasgo sería el proctológico. García Vega hace una literatura esquizamente proctológica, que a veces huele mal, que a veces duele, que hay que abrir con una pinza o un dildo. Y que para colmo, es autosuficiente. Es decir, nadie enarbola tanto ese dildo contra sí y contra otros como él mismo. Un enculamiento que a la vez que le producía angustia le daba mucha risa.

TM: Sabes, tu Das Kapital tiene momentos onomatopéyicos dignos de una Kleine Musik post-serialista para soprano, cuarteto de cuerdas y timbal. La soprano tendría instrucciones de Sprechtstimme para un texto como este:
La boca: e-
l cuerpo. La boca,
el
cuerp
o, (dis-
torsionado…)
Con-trakkkkkk
ción.
CA: Das Kapital, como te decía antes, es performance, deseo, rotura, intervención. Nada mejor para él que ser operado desde la música o desde el sabotaje. Al fin y al cabo, muchos de los anarquistas ‘ponebombas’ eran grandes hombres de letras y de música (si hacemos caso al estruendo de los petardos) también.

TM: Última pregunta: ¿Qué piensas de Miami?

CA: Generalmente leo a Miami a través de los otros. De lo que dicen o no dicen sobre ella. Solo la visité una vez, hace ya mucho tiempo y por breve tiempo. Recuerdo un paseo con Mario Bencomo por la arquitectura Decó-Mayama, una excelente conversación con Baruj Salinas sobre lo que estaba pasando allí a nivel de arte, y por supuesto muchos intercambios con Lorenzo y Carlos M. Luis. Pero tendría que ir y re-mirarla. Conversarla/absorverla desde otros lados. Seguro que de esa visita podría salir algo “impúdico”.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Cómo elaborar un ensayo irrebatible (minipropuesta)

El ensayista desea cambiar em mundo con la pluma

aLfreDo trIfF

Para escribir un ensayo irrebatible, Ud. deberá usar argumentos cual ingredientes para una cena memorable.

Imagine un orden arbitrario de fruición gustativa:

* Permítase ser ácido (el lector valora la osadía),
* Busque algo dulce entre amargo y salado (la ambigüedad despierta curiosidad),
* Apueste al color entre primarios y secundarios, luego terciarios,

Si de conceptos se trata:

* Examine las pruebas aducidas y aguarde a que el adversario se canse (o pierda interés)
* No olvide elegir una conclusión indefendible,
* Organice su ejercicio de modo de que nada de lo tratado quede claro,
* Busque la tangente; evite el ángulo recto, 

Estrategias a seguir

* Postponga la tesis y dele soga al desarrollo,
* Si está en apuros, amague con una propuesta paradójica o pleonásmica,
* Presente alternativas camufladas, apele a la metáfora,
* Sea indiosincrático (el lector masoquista hace ola),  
* Evite ejemplos demasiado particulares (puede ofender sensibilidades),
* El humor siempre con cuidado (la seriedad impresiona),
* Sea generoso, la empatía ablanda los ánimos, 
* Si no hay preguntas, ofrezca tantos detalles como sea necesario,
* Si la conclusión parece imprecisa, no la modifique,
* Concluya en términos generales, acaso con una pregunta, de lo contrario, el ensayo parecería incuestionable.

¿No le parece convincente?

martes, 18 de diciembre de 2018

Gabriel Orozco: La fama carcome las ideas

Black Kites, 1997 (el pre-Hirst sin diamantes)

alFreDo tRiFf

(publiqué este post en 2010, y lo refrío a partir de una discusión con un amigo sobre el artista mexicano Gabriel Orozco, él a favor, yo en contra)
__________________________

Gabriel Orozco tiene una retrospectiva en el Tate. Y hay bulla con eso.* Pero me parece que se exagera la poética. Existe una política de inflar a ciertas figuras. Lo hacen los curadores y usan el jargon oficial de la disciplina. Parreno infló a Koons en un Art Basel en Miami (el que escribe estaba presente) diciendo que Koons era "una fuerza democratizadora para el arte contemporáneo" (¡Koons, el über capitalista!). De Orozco, Buchloh ha dicho que el primero "ha redefinido el valor de uso de la obra de arte" (como si Orozco no viviera de la venta de sus obras).

El proceso que he llamado artejudicación, es un proceso epifánico, seudo-poético, con visos míticos.    
Orozco es beneficiario

Y no es que no tenga talento. Disfruto al Orozco temprano de obras ingeniosas,

La DS, 1993

Horses Runing Endlessly, 1995 

hasta que a fines de los 90 se vuelve dicáctico, 

Ping Pond, 1998

incluso anémico:

Chicotes, 2010

De la misma manera que se espera el gag (o gancho) en la comedia, en ciertos estilos de arte contemporáneo se espera, con cada Vernissage, un uppercut a la quijada. A Orozco lo fueron empujando hacia el lado ponderoso de "la teoría del objeto" -culpa del pedagógico de Buchloh.

Por eso Orozco sigue en su labor de estirar el duchampismo hasta donde pueda, pero el coeficiente de duchampiano de elasticidad ya no da para más. Para amortiguar ese problema, ya un curador reciente ha dicho que para Orozcono no hay "... nada es puro o esencial" (qué tontería). Hasta la palabra "deconstrucción" -que he comenzado a odiar- aparece en contubernios con el artista mexicano. 

Es difícil seguir la apología que ha construido Benjamin Buchloh alrededor de Orozco (Buchloh es tan severo que no permite que nada escrito por él salga del reducto sagrado de MIT Press). Lean este párrafo lapidario que Buchloh le regala a Orozco:
Lo que primero perdió el objeto [de Orozco] fue su inmutabilidad ... su fuerte promesa de producir valor de uso. Ahora los objetos se definen como totalmente efímeros, su mera función era realizar un trabajo temporal para generar valor de intercambio.
¡Qué ortodoxismo por favor! (salido casi verbatim de un manual de economía política de Bukharin).  Esta foto de Orozco titulada Betabel hecha por tierra la tesis de que Orozco persiga redefinir el valor del (lo peor del arte contemporáneo es su mala fe).

Con estos ruidos, el Orozco de ahora se ha vuelto más didáctico, analítico, casi aporético (la mesa de ping-pong con agua en el medio es ejemplo fehaciente). Con tantas ideas usadas y reusadas Orozco ha perdido su levedad (esa frivolidad duchampiana que entretenía).

Detrás de la muestra de MoMA en 2010 se percibía una mezcla de agobio y soberbia, el juego al arte contemporáneo y sus opciones imponentes y reificadas (estilísticamente muy siglo XXI). Paradójicamente, dos meteoroides del arte contemporáneo, Orozco y Hirst, arriman peligrosamente sus órbitas.  El primero desde un arte-de-no-hacer tercermundista, el segundo desde un arte-de-no-hacer primermundista.

Aquí está la prueba:

 Hirst, Sphincter paintings, circa 1990s

Orozco, Piñanona, 2013

(para ser más precisos, en este caso es Orozco quien se acerca a Hirst)

Matrix Mobile (obra noventosa y gigante) derivativa de Horses y Black Kites 

Prefiero el Orozco temprano a este casi-tardío (¿cómo será en 10 años más al paso que va?). Lo desdichado es que Orozco no puede volver atrás: No puede hacerse menos didáctico (sería no-duchámpico), no puede hacerse más HardEdge (sería muy rígido), no puede hacerse más NeoGeo (sería, bueno, demasiado obvio).

Un maldito decimonónico lo dijo: La fama carcome las ideas.

______________________

*Jessica Morgan de MutualArt.com publicita el show en su blog, arriba, como "funny, striking, and thought-provoking", palabras estudiadas, pero que no dicen nada.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Hombre mediocre



José Ingenieros

Hay hombres mentalmente inferiores al término medio de su raza, de su tiempo y de su clase social; también los hay superiores. Entre unos y otros fluctúa una gran masa imposible de caracterizar por inferioridades o excelencias. Su existencia es, sin embargo, natural y necesaria. En todo lo que ofrece grados hay mediocridad; en la escala de la inteligencia humana ella representa el claroscuro entre el talento y la estulticia. Los hombres sin personalidad son innumerables y vegetan moldeados por el medio, como cera fundida en el cuño social. Si hubiera de tenerse en cuenta la buena opinión que todos los hombres tienen de si mismos, sería imposible discurrir de los que se caracterizan por la ausencia de personalidad. Lo habitual no es el genio ni el idiota, no es el talento ni el imbécil. El hombre que nos rodea a millares, el que prospera y se reproduce en el silencio y en la tiniebla, es el mediocre. El hombre sin personalidad no es un modelo, sino una sombra. ¿Cuál es el hombre normal? “Buen apetito, trabajador, ordenado, egoísta, aferrado a sus costumbres, paciente, respetuoso de toda autoridad, animal domestico”. Todos los rutinarios son intolerantes; su exigua cultura los condena a serlo. Defienden lo anacrónico y lo absurdo; no permiten que sus opiniones sufran el contralor de la experiencia. Llaman hereje al que busca una verdad o persigue un ideal; los negros queman a Bruno y Servet, los rojos decapitan a Lavoisier y Chenier. Ignoran la sentencia de Shakespeare: “El hereje no es el que arde en la hoguera, sino el que la enciende”.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Ser francos para ser libres

Luz contra soberbia, Gaetano Gandolfi, 1792

aLfreDo trIfF

La verdad puede ser una amarga pero es la única medicina. -- Filodemo de Gadara.

La idea de criticar el poder (la llamada parresía de los antiguos) aparece casi por necesidad en la polis griega alrededor del siglo 5º aC. A medida que las instuticiones democráticas se erosionaban, se hacía necesario un método más apropiado para la discusión. Los sofistas ya tenían el suyo, y podían callarle la boca a cualquiera. La fundación sofística es la retórica y el arte de la contradicción. Pero ese discurso carecía de algo y era llegar al cuerpo (bios) para volver al pueblo (demos).

Así aparece Sócrates, él mismo un sofista, con una idea nueva: buscar la verdad (alétheia) por la verdad misma. Pero la verdad no se muestra, sino que se oculta. Es cuando se discute que se procede a descubrir lo ignorado detrás de las apariencias. De ser así, se necesita una estrategia. Se requiere la ironía, un fingir no saber, un uso mesurado de la retórica (la retórica es el propio lenguaje en el retruécano de la vida y el cuerpo).

El lenguaje ordinario surge por necesidad de una urdimbre con lo pragmático de la vida. El lenguaje lleva indeterminaciones y antinomias semánticas; el lenguaje es autorreferencial, aunque nada que se diga del lenguaje es necesariamente un problema. El mundo es perfecto como tal y por tanto la vida en él. La filosofía tiene una herramienta crítica: la dialéctica (techné) para darle la vuelta al lenguaje. Dígase que la dialéctica que ni afirma ni niega el todo, en todo caso la dialéctica lo emplaza todo.

En El Banquete, Alcibíades emplaza a Sócrates:
"–Diré la verdad. Mira si me lo permites.
–Por supuesto –dijo Sócrates–, tratándose de la verdad, te permito y te invito a decirla.
–La diré inmediatamente –dijo Alcibíades–. Pero tú haz lo siguiente: si digo algo que no sea verdad, interrúmpeme, si quieres, y di que estoy mintiendo, pues no falsearé nada, al menos voluntariamente.
Es imposible que Sócrates rehúse escuchar "la verdad". Y resulta que Sócrates nunca interrumpe a Alcibíades. Nunca dice –ni siquiera en los momentos más comprometedores– que Alcibíades miente. Es por ello que la verdad depende del diálogo... y eso es lo que le preocupa a Sócrates: la Verdad -no las verdades particulares- sino la fibra moral y el quehacer de la verdad.

La verdad de la mano de la parresía

En el siglo I (aC), en la comunidad epirureana de Nápoles se destaca el filósofo sirio Filodemo de Gadara, discípulo de Zenón de Sidón y Demetrio el Laconiano. Hoy se conserva un oscuro libro de comentarios de Filodemo titulado Sobre la crítica franca. 

Filodemo le dedica mucho tiempo a este tipo de método admonitorio y correctivo, terapia verbal antiquísima (θεραπεία significa "curación"). Se basa en un razonamiento de viso filosófico e hipotético y retórico que requiere imaginar la situación ideal que exploramos. 

Hablar francamente significa buscar la verdad. Si la verdad fuese obvia, no sería necesario búsqueda alguna. Pero he aquí que el asunto se complica: La búsqueda de la verdad invita -necesariamente- una hueste de enemigos: adulación, arrogancia, irascibilidad, calumnia, vanidad, terquedad, insolencia, y procrastinación. ¿Qué desata este bosque de engendros? La fiera humana. 

1º La parresía y las emociones humanas

Pocos conocen que el amor es el sustento de la crítica. Amor por la verdad -y amor agapê (ἀγάπη)- por el género humano. La dialéctica sirve de muy poco si no va de la mano del amor. Es el amor el que sustenta la pregunta y la respuesta. El factor clave en este vínculo es la confianza, objetivo principal del encuentro terapéutico. El maestro aprende a confiar en el estudiante y a su vez este último se va permitiendo salir del mundanal encuentro entre ambos. Así se franquea una fragilidad íntima. Raro que sea la ironía la punta de lanza que ponga en jaque al auto-engaño y abra la piuerta de la intimidad. Porque la ironía no confronta al estudiante, sino que lo enfrenta a su propia incoherencia. La pregunta es el vehículo idóneo para encontrar esa claridad que nos acerca a la verdad. ¿Y la emoción? Que no se reprima, que se incorpore como herramienta retórica y educativa. La parresía no es la vida, sino que busca la verdad de la vida, de esa vida que nos tiende trampas.

La parresía podrá ser áspera, pero nunca llegará al escarnio (de hacerlo se pierde el amor). Sin embargo, la naturaleza de la crítica radica en el móvil de voluntad que la engendra, vena franca, rayana al insulto, pero sin mala voluntad (60, 1-7). La franqueza abre puertas porque sorprende y estremece. Filodemo aconseja que se hable duro "pese al riesgo de ser mal entendido". Ahora debemos volver al nudo gordiano de la verdad. La verdad hiere porque se oculta y se oculta porque vivir es un modo de engañarnos.  

2º El falibilismo

No hay parresía sin falibilismo. La crítica no es solo hallar falta sino hallar la posibilidad de la misma. Para ello hace falta la duda. El falibilismo busca las condiciones normativas de posibilidad de la duda, para enriquecer la crítica y la refutación. Solo hay filosofía cuando se por sentado que existen presupuestos indiscutibles para la equivocación. Sin eso no se puede probar que el otro está en falta. Ah, pero no solo eso. Entonces también pudiera estar en falta uno mismo. Ese es un filo transcendental de la filosofía. Ahora bien, falibilismo no es escepticismo. Falibilismo significa perfeccionamiento a largo plazo. Filodemo advierte: "Si el objetivo [de la crítica] no se consigue, el sabio puede haber fallado". Curar  toma tiempo y autocrítica (el médico puede contagiarse por la enfermedad que pretende curar).

Podemos incluso estar convencidos y como ejercicio, dejar una reserva para el fallo. "El error está en todas partes, pero reina la verdad". ¡Qué sabia ironía! 

La parresía en su versión cínica

La filosofía cínica se considera un puente entre la filosofía socrática y la helenística. Algunos sugieren una sucesión maestro/discículo de tres eslabones: Sócrates, Antístenes y Zenón de Citio (fundador del estoicismo). He aquí un ejemplo notable del cinismo en acción: Aecio cuenta que Platón definió al hombre como "bípedo implume", y que Diógenes de Antístenes no perdió tiempo en demostrar su punto: mató un gallo, lo peló y lo metió en el aula exclamando: "aquí está el hombre de Platón".

Diógenes transforma la parresía en un teatro de la verdad. La verdad -no exagerada- sino amplificada. La verdad para que disguste -pero verdad al fin. Diógenes es el actor privilegiado del cinismo. Alguien que se las juega todas. El filósofo juega con las armas del momento, y adapta el lenguaje al mundo, que es una forma de reducir la diversidad de los individuos al molde abstracto del discurso.

Para algunos Diógenes parece cultivar la prosa de lo falaz, lo torcido, el doble sentido no muy lejano de la técnica sofista. No es cierto. La diferencia es que la persuasión diogenesiana es anacrónica, basada en retruécanos, homofonías, ambigüedades semánticas y falsas etimologías. La razón cínica de hecho se apoya en la falacia para subvertirla. La parresía es ahora deviene corporalidad y teatralidad.

El treatro diogenesiano deja abierto un espacio para el equívoco (que no significa equivocación) al acercarse a la verdad. Es un juego peligroso que asemeja el juego de las fieras que se muerden, pero no se trata de una verdadera mordida. La mordida cínica duele pero no es completamente negativa. Sería más bien una suma de dos negativos, especie de negación teatral. ¿Puede la fiera decir que no? De ahí nace el juego irritante del cinismo. Se ha dicho que lo irritante del juego no es la aparente incoherencia, sino el juego mismo que nos provoca con su inaccesibilidad. Nos hace sentir como si detrás de todo eso hubiese un enigma marginado y postergado: LA VERDAD.

Y es que hay en la verdad mucho de enigma y equívoco. La verdad sale del error. Errar es como llegar a la verdad por otro camino -cínicamente hablando- más escandaloso. Dejemos, pues, que reine la carcajada.

Conclusión:

La razón tiene capas que se tocan, pero es el estímulo del mundo el que estremece el tegumento de la razón, y lo que estuvo enterrado se estremece y brota. Estamos en presencia de la verdad. Recuérdese que la verdad no aparece, sino que desaparece. A su debido tiempo, la verdad sale de por sí, el daimón (δαίμων) la emplaza. De ahí se intuye que la verdad tiene no solo su razón, su sapere aude, sino su sorpresa, su "¡eureka!".

__________________
Libros consultados: Philodemus, On Frank Criticism, Society of Biblical Literature, John Fitzgerald Ed. (Scholar Press, Atlanta, 1998). Tim O'Keefe, Epicurus On Freedom, (Cambridge University Press, 2005). Michel Foucault, Fearless Speech (Semiotext(e), 2001). Scaltsas & Mason, The Philosophy of Epictetus, (Oxford University Press, 2007).

lunes, 3 de diciembre de 2018

notas sueltas sobre el Guernica


alfrEdO tRiff

Es muy raro que alguien hoy tenga la oportunidad que tuvo Picasso con Guernica. Corre enero de 1937 y el gobierno republicano le propone al artista la realización de un mural para el Pabellón Español en la Exposición Internacional de París. Picasso decide representar el bombardeo de la villa de Guernica el 27 de abril de ese mismo año. El lienzo se exhibe en París desde el 11 de mayo al 4 de junio. Picasso produjo 45 estudios para el gran lienzo.

La cantidad de interpretaciones acerca de la obra es, sin duda, testamento de su importancia. Jean Cassou compara a Picasso con Goya; George Duthuit narra un bombardeo simbólico que tiene lugar dentro de la misma pintura; Pierre Mabille elabora un manifiesto político contra Franco; Michel Leiris interpreta el mural como un testimonio existencialista a la derrota; José Bergamín hipotetiza el tema de la "furia española"; Juan Larrea la califica "obra española transcendental" y "la más admirada de nuestro siglo". Eluard le dedica su Paroles Peintes (aunque no hace referencia alguna a la pintura misma).*

Siguen algunas ideas sueltas sobre Guernica, desde y hacia un consenso in-progress:**

Desde la forma:

1- un gran collage sintético,
2- híbrido post-cubista surrealista,
3- composición clásica, en forma de estructura piramidal con tres grupos principales,
4- monocromatismo (en negro, blanco, y gris) informado por la experiencia previa del cubismo analítico,
5- modelo moderno de economía y condensación de imágenes,
6- síntesis dramática de la pintura moderna,

Desde el contenido:

1- más que una escena interior (como se ha dicho ya), Guernica representa una nature mort-vivant,
2- un bombardeo sin aviones ni bombas (presenta el efecto sin la causa),
3- Guernica es la gran corrida de horrores del mundo (presenta el todo por la parte),


La mujer que clama por la pérdida de su hijo (para Anne M. Wagner es una mujer en tres, durante la ejecución de Guernica, Picasso vive con Olga, Maria Therésè y Dora a la vez),

El caballo herido de lanza, grita de dolor

La imagen de luz sobre la cabeza del caballo, es el sol ardiente de la bombilla eléctrica, que hace también de ojo (de acuerdo a Eugene Canteloupe, podría ser un accesorio de una calle o de una habitación).  Para Attia Ora, el caballo agonizante de Picasso recuerda los atormentados caballos de las corridas. Para Carla Gottlieb, el caballo, yegua preñada con el vientre redondeado, ahora "da a luz" a un Pegaso a través de un orificio en su costado, mientras que el bovino es claramente macho, un toro con testículos bien definidos.


El toro, ¡ah, son muchos los toros!. Rudolf Arnheim ha dicho que es un toro humano, Erich Fromm, en chanza nada frommiana, ha elaborado que el toro era Picasso mismo, macho alfa, impasible y apolíneo (Arianna Huffington  culpa al toro de la Tauromaquia de ser misoginista inmisericorde).


la mano del civil que yace en el suelo (con la boca y los ojos abiertos), 


la mano con la espada rota que anuncia la derrota,


El guerrero muerto (debajo del caballo) y la mujer-espectro saliendo de la ventana con la vela en la mano(¿la República?). El historiador John Fleming contrasta este arreglo con el tema en relieve del nacimiento de Atenea, del Partenón. Atenea está en el vértice del frontón junto a Hefesto, quien golpea la frente de Zeus con una barra de hierro y de la herida sale la diosa, hecha mujer.

Los testigos corales de la tragedia griega

La fémina con la lámpara y su contraparte se apresuran con la boca abierta. En su conocido análisis, J. W. Sandberg sugiere que Picasso toma prestado de las máscaras trágicas clásicas y añade que el contorno de sus cuellos recuerda la manga de viento de un tornado. De acuerdo a Charlotte Doyle, Picasso cambia el tamaño y la posición del toro en una versión posterior; los personajes ahora tienen la cabeza y los ojos vueltos hacia el toro. Aparecen baldosas en el suelo y aparece la bombilla en el centro de lo que parecía ser un sol en forma de ojo. La luz actúa como ambigüedad: la escena exterior es a la vez una escena interior.

Fases de la ejecución del proyecto (documentado por Dora Maar)

Aquí podemos apreciar cinco fotos de Dora Maar que recogen el desarrollo creativo del lienzo. En la primera foto (empezando desde arriba), tenemos, en el centro del lienzo, un brazo largo que termina en un puño. En la segunda foto el puño se ha transformado en una mano que agarra una flor, rodeada esta de los rayos del sol. En la  tercera foto la mano ha desaparecido y se dibuja lo que será la bombilla (no creo que existe un estudio de la bombilla, en cuyo caso, tratándose de un elemento expresivo tan importante, es producto de la condensación). De la bombilla se ha dicho que es la verdadera bomba: el ojo de Dios.

Un punto sobre la condensación en Picasso, cuyo eco no encuentro en otros ensayos conocidos, es la superposición de figuras sin necesaria relación entre unas y otras. Picasso no llega a Guernica desde el principio, sino desde el final, o cerca del final. El arreglo general consiste en figuras  desconectadas. Picasso valora cada figura por sí misma, no con una historia, sino en relación con su acervo pictoriográfico ("estilo" no es más que un uso específico de elementos pictóricos). No en balde, Picasso inventó el collage. La conexión entre ellas aparecerá poco a poco, mediante la ocultación de las diferencias entre cada una. Esa ocultación es la condensación. Condensación equivale a ocultar (dibujar y desdibujar o pintar sobre lo pintado). De ahí el tenor del drama de Guernica.
___________________
* Recomiendo al lector el formidable libro de Gijs van Hensbergen (2004), estudio reciente del impacto y la importancia de Guernica en el siglo XX. **Para un archivo enjundioso de los detalles alrededor dela obra, pincha aquí.

Dejo para último la sorprendente revelación de Juan María Juarranz, para quien Guernica no tiene nada que ver con un bombardeo, sino una coña personal del artista emulando a Velazquez en Las meninas.  

jueves, 22 de noviembre de 2018

Debate en un balcón de Douglas Road: To be or not to be del putinismo en Cuba



JR
Para mis coetáneos (60 +) es sabido que los cálculos de tiempo y la precisión de los recuerdos se hacen evanescentes. ¿Cuándo fue? Quizás hace dos o tres años. O más ¿Dos años con trescientos diez días? ¿Había muerto Fidel? No creo. Porque mi contendiente me hablaba enfáticamente de la desaparición de Castro. Me argumentaba con pasión sobre la visión de las nuevas generaciones en Cuba.
“No, JR, olvídate del putinismo”. Eso no va a suceder en Cuba. Desaparecido los Castro se acaba todo”. “Y ahí la juventud se impone. El futuro viene con otro color.” “Eso se jode.”
En este amigo que polemizaba con entusiasmo siempre he elogiado su optimismo. Si de su imaginación dependiera, La Habana a la altura del 2018 se estuviera devorando a Miami.
Pero tristemente no es así. Mis vaticinios de entonces se han cumplido. La fórmula del castrismo postfidelista ha amalgamado cuatro asideros: Rusia, China, Viet Nam y Corea del Norte. Cada uno con sus peculiaridades y contribuciones específicas a la supervivencia del régimen cubano.
Pero, indiscutiblemente, y la actualidad no da pie a otro debate en el balcón, que la vía sellada por la reciente visita de Díaz-Canel a Rusia es la de clonar el concepto putinista, tomado en cuenta que putinismo es la prolongación de un stalinismo modernista hibridado con un zarismo reciclado en la nueva burguesía seudomarxista de los autócratas cubanos.
En el caso Cuba, esta tendencia previsible desde que altos oficiales licenciados de las FAR y el MININT en los años 90 se hicieron del control económico y empresarial de la dinámica financiera en la isla, puede interpretarse como la combinación de la gestión monopolista de una jerarquía revolucionarista con (a falta de zarismo) prácticas ancestrales de la oligarquía capitalista prerrevolucionaria. No se distingue mucha diferencia entre el poder de un Julio Lobo y las prerrogativas financieras del yerno de Raúl Castro, Luis Alberto Rodríguez Callejas, ascendido a general en el 2004, el hombre que dirige el emporio empresarial GAESA que controla el 80% de la economía cubana.
El putinismo es una Cosa Nostra surgida de una élite de la intelligentsia y del exmando armado soviético que conocían a cabalidad los entuertos del comercio internacional blanco y sucio. No hay transacción económica blanda, contrabando o lavado de dinero que no conozcan.
Una clonación que está en proceso en Cuba. Con la ventaja a nivel regional para la mafia habanera ante la metrópoli moscovita, de que tienen penetrado todo el submundo delictivo estadounidense y latinoamericano.
No en balde Putin busca alianzas con el mandato de un Díaz Canel-Castro, siempre vigilado de cerca por Díaz Callejas. No son casuísticos los cuarenta y tres millones ofrecidos por Rusia como crédito para rearmar a la estructura protoputinista que se gestiona desde ya en la jerarquía militar que administra la economía insular, cuyos tentáculos se extienden por todo el continente americano y ejerce influencias en la política española. Nos son millones para armar un ejército. Esa sería una suma exigua para ello, pero sí suficiente para apertrechar a cerebros gangsteriles que sabrían multiplicar negocios mediante la coacción de un arsenal de estreno.
Se añaden inversiones en ferrocarril, aviación, posibles asentamientos militares y de espionaje, infraestructuras portuarias, turísticas, convenios en los servicios médicos, negociaciones en el comercio del azúcar, otorgamiento de créditos bajos en intereses, facilitación de los convenios con los países asiáticos…Componendas todas con un negociador inestafable.
Y téngase en cuenta que Venezuela está sometida a merced de La Habana. Bolivia está sometida a merced de La Habana. Nicaragua está sometida a merced de La Habana. Y Madrid, con el gilipollas de Sánchez, posiblemente será puesta de rodillas. Todo eso, con Putin, detrás.
Estamos hablando de un eje en términos sociopolíticos  y en idiosincrasia narco,  en tráfico de indocumentados hacia USA, comercio ilegal de armas, penetración en círculos académicos e intelectuales, subversión ideológica, inteligencia, soporte de una izquierda extremista  y compra de políticos e influencias en diversas partes del hemisferio, incluido Estados Unidos.
Putin, para mí, se los confieso, es la figura del siglo. Perverso, carismático, egocéntrico, influyente, ha desplazado a muchas otras figuras líderes candidatas al liderazgo contemporáneo.  Ha sido pertinazmente competitivo con el obamismo y el trumpismo. Ha fomentado una actividad de inteligencia sofisticadamente tecnológica que le ha servido para sabotear pactos, influencias, elecciones en Estados Unidos, España y otros países. Se ha erigido líder en causas globales ante la ONU. Ha predominado en su estrategia en el Medio Oriente. Es el efecto indirecto con sus maniobras diversionistas en los resultados en la bolsa de New York. Alcanza a supeditar al mundo con cada decisión directa o derivativa a través de las rutas de la piratería informática.
Y Cuba ha caído en los antojos de Putin. Dato que implica la resurrección de evocaciones sovietistas y promesas ostálgicas de devolverle el impacto que tuvo la isla en el plano internacional durante la época de la guerra fría. Esa es la táctica cautivadora del putinismo y a esa estrategia responden los comportamientos de los actuales militantes partidistas de la élite cubana, que nada tiene que ver con el discurso fidelista demagógicamente sacrificial que le puede haber precedido. 

El putinismo entraña pragmatismo y desempeño empresarial. Es la cámara hiperbárica de la  supervivencia del régimen. A eso responde la actualidad cubana donde un dueño de una corporación con sombrilla estatal tiene el control del poder y el derecho al voto al que un olvidadizo opositor al gobierno que solo cuenta con el desencanto y carece de  programa para conquistarse espacios públicos y prominencia social no puede aspirar. 
Con el putinismo, Cuba ahora está más cerca de lo que un Batista megalómano de ideario socialistoide, autoritario y pandillero aspiraba como meta para la nación, que de la figura del Robin Hood guerrillero que no supo resolver y destruyó la historia posterior. 
A esos dos legados se abraza la actual doctrina de Moscú en una Habana inundada de millonarios rusos: el fulgencismo bogante de los 50 y al fidelismo épico fracasado durante más de medio siglo. Maravilla de fusión de aparentes antípodas. Como si a partir del 52 o del 59 hubiese que contar de nuevo desde cero. Y en ese conteo oscuro todo cubano decente, por supuesto, tendrá que sentirse definitivamente excluido.
El monstruoso fantasma encerrado en piedra convulsiona claustrofóbico. Es apenas un símbolo ante el cristal lucrativo del presente. Putin permite la iniciativa empresarial y ciertas flexibilidades liberales. ¿Puede la Cuba sobrecogida por la miseria resistirse a los resplandores de ese vidrio? La oligarquía cubana tiene la palabra. La respuesta en el tiempo no está muy distante.

martes, 20 de noviembre de 2018

El fantasma de Lukács-el-tardío sigue reapareciendo

aLfreDo tRifF

Georg Lukács no tiene buena fama entre los intelectuales de izquierda actuales. Con razón: está su pro estalinismo, su tibieza ante los excesos de los soviéticos en Hungría, peor, su supuesta participación en la purga de intelectuales de la talla de István Bibó y el mitólogo Károly Kerényi.

Pero hay muchos Luckács en Luckács. Si el medio y tardío dejan mucho que desear,* el temprano, el neokantiano que funda el grupo "Heidelberg" con grandes como Simmel, Jaspers, Block y Weber es otra persona que tiene a su haber textos como el clásico La teoría de la novela e Historia y conciencia de clase (ya en su período marxista). Sabemos que con el tardío aparecen paralelos con Martin Heidegger, aunque en polos opuestos del espectro político.

Me ha caído en las manos un libro oscuro del Lukacs tardío, Die Zerstörung der Vernunft  (La destrucción de la razón).

En ZdV Lukács defiende la posibilidad de una explicación objetiva de la "ciencia dialéctica de la condición humana" que lucha contra tendencias irracionalistas presentes en Europa desde fines del siglo XIX, en particular dicha evaluación se hace más necesaria después los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Hasta diría que es saludable en esta época pietista de corrección política. El libro aborda el Angst que subyace -y se endosa- al ser individualista del Capitalismo de principios de la segunda mitad del siglo XX.

Comentamos algunas ideas:

1- El antihegelianismo de Lukács, otrora hegeliano, se adelanta al post estructuralismo (ZdV es un libro de 1952). El autor se adelanta por tres años a la tesis de Popper sobre Hegel en su Poverty of Historicism (no creo que Lukács hubiera leído a Popper).

2- ¿Qué es irracionalismo? La definición de Lukács es muy afilada. La tengo a mano (por si acaso):
... la degradación de la razón, la glorificación de lo intuitivo, una epistemología "aristocrática" que pasa por popular, así como el rechazo del progreso histórico y la creación de mitos.
En otro momento valdría la pena discutir qué significa "irracional", si partimos que el discurso de la razón kantiana no tendría más remedio que admitir lo "irracional" como producto obvio de la razón, pero "irracional" para Lukács es una disfunción de la razón.

¿Cómo abordaría Kant la "razón" del nazismo? Hitler razonaba, y en ciertos aspectos, muy bien. Su bigote cuadrado siempre afeitado, sus botas altas siempre lustrosas.    

3- La diagnosis lukacsiana de la "falta" en el discurso político de Heidegger es muy interesante y como debe ser: ácida (recuerda el verbo de Ernst Bloch, otro cínico y buen amigo suyo). ZdV se anticipa a Pierre Bourdieu en su breve y poco conocido The political ontology of Martin Heidegger.  Lukacks ataca la ontología, arma favorita de Heidegger, de manera ingeniosa. Heidegger "renuncia a lo social y lo político" con la excusa de buscar lo "inmutable, subjetivo y apriorísticamente pasivo". 
(...) se espera que una fuerza emerja y libere la humanidad de su preocupación óntica** y que la guíe a su destino... por tanto la política deviene en un ejercicio de limpieza del ser. Heidegger lucha en vano por dejar atrás el irracionalismo ... lo óntico, ahora es simplemente el mundo de las preocupaciones diarias.
Sin embargo, Lukács y Heidegger no están tan lejos el uno del otro, unidos en ese manto mesiánico epocal que para el primero es el paraíso del proletariado, y para el segundo, la encarnación del estado nazista.***

4- Lukács nos lleva de la mano por una serie de tendencias y personajes en un estilo a tono con el método de la Escuela de Fráncfort (de la que fue colaborador). El capítulo 3, dedicado a Nietzsche (a su relativismo y su miedo al socialismo) en su relación con Bismark acusa destellos críticos.

Dice Luckás que el Nietzsche rebelde y antigermánico es una fábula. El aparente distanciamiento con Bismarck es una "zaratustriana manera de superarse a sí mismo". Mientras más ácido mejor:
Para Nietzsche la cuestión crucial era la siguiente, tal como escribe en su Más allá del bien y el mal: "Con la aparición cada vez más obvia del hombre democrático, se tiene por consiguiente el embrutecimiento de Europa, el menosprecio del hombre europeo."  La supuesta crítica de Nietzsche a Bismarck no es más que una crítica desde la derecha. La verdad es que Nietzsche no consideró a Bismarck lo suficientemente reaccionario e imperialista.
Recomiendo La destrucción de la razón. Libro raro de un viejo amargado con brillantes destellos. No importa que forme parte del cálogo disparejo del Lukács tardío.


______________
* Ese período negro comienza en 1930, cuando Lukács viaja a la URSS (es llamado específicamente por el partido). Viaje nefasto. Fue enviado a un exilio en Tashkent y fue testigo de la muerte de muchísimos de sus propios compañeros durante las purgas de Stalin. ** Para Heidegger lo "óntico" no es solo un aspecto físico de la realidad, sino que está separado del Sorge (que en Heidegger equivale a la preocupación ontológica del ser). Óntico, para Heideggeres sinónimo de las cosas del mundo. *** Polos opuestos se atraen: Heidegger cita a Lukács oblicuamente en la última página de su Sein und Zeit. El término "reificación" de Lukács (Verdinglichung) ahora deviene pura negatividad. 

lunes, 19 de noviembre de 2018

¿Qué hacer con el fantasma que retorna?



alFredO tRiFf

“¿Cuándo salen?
Salen cuando empiezas a sentir el hedor de los muertos.”-- Kwaidan, de Mayasi Kobayashi

Esperábamos la muerte [del susodicho] colofón básico a tantas soluciones posibles, aperturas, tanteos, transiciones o el cambio. Hoy hemos aprendido que la muerte [del susodicho] no clausuró necesariamente la reaparición del sujeto.

Cuando se alberga tanta esperanza sobre la frágil vértebra de la incertidumbre, cuando apostamos tanto al sólo aspecto -trivial e insoslayable- de la finitud, sucede que la muerte en sí [del susodicho] no apunta al desenlace añorado. La historia se repite. Pasamos por alto que era necesario que después de su muerte se abriera un nuevo capítulo de esa desaparición.  

No es que restemos importancia a la muerte física [del susodicho]. Es que en medio de tanto anhelo -catártico por demás- pasamos por alto (dados que somos a olvidar y reprimir), un hecho por venir, prematuro e insoslayable:

Su fantasma sempiterno.

Pero lo sempiterno también concierne a la voluntad viva de los vivos. El juicio de la historia dependerá de la historia del juicio y nuestro indomable deseo de justicia colectiva dirá la penúltima palabra.

¿Sabían? Hay dos muertes fantasmáticas: Una, olvidar al fantasma. La otra, que siempre-retorna, anuncia la dulce lucha de unos pocos locos escogidos: matarlo una y otra vez siempre de nuevo. 

viernes, 16 de noviembre de 2018

El futuro es inasible, ve por él

Ilustración de Tim Enthoven 




aLfredO tRiFf

Los presentistas nos hacen creer que el presente es eminentemente superior que el pasado. Vivimos, aseguran ellos, en una post temporalidad interminable.

PERO EL PRESENTE NUNCA ESTÁ PRESENTE.

Estar presente es pagar por el error, y este tiene una causa. Es el pasado el que tiene la culpa. ¿Y el futuro? Un allá que pende...

De ahí que en la pantalla mediática brille por su ausencia toda esperanza política y social -precisamente- porque nos creemos muy políticos y sociales. Pero no todo es mediático (se equivocó Baudrillard, como nos equivocamos todos). Hay un espacio vivencial, muy de uno, en ese desfase maravilloso de cada instante (con velocidad de desplazamiento igual a 0).

EL PRESENTE NO EXISTE

"Ser es tiempo" dijo un nazi acertado (horrible reconocerlo ¿no?). Ser tú es intuirte como futuro. Y el futuro exige un NO rotundo al presente, es decir, debemor ir imaginando otro candidato presidencial para el futuro.

¿DES-FUTURIZAR?

No pienses en tiempo ahora. No le hables. Deja que el tiempo te hable a ti. Simplemente se tú, mejor tú, siempre al filo tú, con propósito individual, íntimo y selectivo (ya ahì se busca ese sabor que limpie la amargura del ahora-en-cero).

El futuro no se puede quedar atrás en la pantalla porque es INASIBLE.

Hay que encontrarlo.