Sunday, August 2, 2015

El genio humorístico de Alejandro Aguilera

 A Brief History of Usage, 2007

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Si algo bueno puede ofrecer Facebook es asomarnos al trabajo de un buen artista. Es así como he descubierto otro lado de Alejandro Aguilera. No hablo de Aguilera el conocido escultor cubano/americano. Antes de llegar a ese otro lado quisiera examinar el dibujo de Aguliera. Es de esperar que un buen escultor tenga un sentido "escultórico" del dibujo.

(La muestra a continuación es de la exhibición "Black Drawings, About the Modern Spirit" de 2012).  

Young B. de las Casas (2011)

Aguilera tiene un dibujo muy original, de impronta modernista (casi futurista), tridimensional, muy gráfico, y permeado de rigor historicista.

 Mondrian at Work (2011)

Honor a las influencias: el trazo del Picasso postcubista (muy en el estilo de Dominique Ingres), la poética de los muralistas mexicanos, la marca sardónica de un dadaísta como Otto Dix. Está también la marca del diseño gráfico comercial de entreguerras del siglo XX.

Frank Lloyd Wright (2011)

Hasta aquí destaco al dibujante original para comentar otro lado menos conocido: el Aguilera humorista.

Abajo tenemos un limpiador de alfombras que no se percata (no puede) que el calentamiento global lo incluye, lo que el ensayista Timothy Morton ha llamado "hiperobjeto", ente omnímodo que lo "aspira" todo mientras él despreocupado usa su aspiradora. 

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Aguilera le da duro al humor social y político. Presento algunos ejemplos:

La casa de modas populistas que es el chavismo,

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Las intrigas del vaticano y el Papa Francisco (a la usanza de el dibujo cáustico de ese maestro de la sátira política, Otto Dix). 

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La fuga fantástica del "chapo" Guzmám (con bandera mexicana incluída en la carreta de construcción).

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El payaso de Trump como algún felino familiar de Looney Toons.

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Poco a poco realizamos que Aguilera puede jugar a humor del ilustrador maduro. Por ejemplo, el destape racista confederado del sur de Estados Unidos, ahora como obra didáctica teatral.

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O el león Cecil, el felino célebre cazado por el dentista americano Walter Palmer, en el cielo con angelitos negros,  novedad que le ha dado la vuelta al mundo.

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O este "Monumento a los huesos", más codificado, elegante y cerebral.

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No bromeo, Aguilera pudiera encontrar empleo en una revista como The New Yorker (contra todos los pronósticos advierto que el género que nos toca discutir aquí no desaparecerá por el momento).

Lo he conversado con el artista. Es hora de una exhibición de ese otro lado prometedor de Aguilera. 

Thursday, July 30, 2015

"tengo dos alas", la poderosa voz de utah smith




es difícil tener a utah smith cantando la verdad del evangelio y no convertirse.-- glover simmons

Saturday, July 25, 2015

Aliviaré mi alma en Mariana Cruise Line

Burning As It Were A Lamp, 2013. Enrique Martínez Celaya

Luis Soler

Sé que estoy condenado a las más duras penas después de mi muerte. Pero ahora, estando vivo aún, yo debo estar pagando con creces una vida llena de pecados. No sé, digo yo porque no me caben dudas que estoy en una especie de purgatorio húmedo, tropical y caluroso por mucho que parezca una tarjeta postal.

Evidencias: Me paso todo el tiempo empapado en un sudor pegajoso, sucio y cremoso y la sensación de estar hirviendo lentamente en el vapor salobre de estos mares negros infestados de petróleo, brea, restos de peces muertos y toneladas de basura en descomposición. Por otro lado está la peste; pero no el hedor típico a azufre que dicen que tiene el infierno, sino a grajos. Estos ucranianos apestan a más no poder y a su paso expiden un vaho que se esparce como bomba lacrimógena, se prende a mis fosas nasales y por más que me lave y desodorice no logro hacer desaparecer en mi conciencia que soy yo quien la tiene debajo de los brazos. Me paso el día oliéndome las axilas, olisqueándome la ropa. Me baño y me cambio dos y tres veces al día. Es como si enormes fajos de cebollas maduras estuvieran por todos lados en pleno proceso de putrefacción. Cuando estoy al lado de ellos apenas puedo disimular el enorme desagrado que me produce y con cualquier motivo me tapo la nariz aparentando una congestión. Para rematar, como consecuencia de este ajetreo, en el sube y baja de la lancha y este ir y venir del carajo isla por isla, tengo arañazos y magullones por donde quiera. Es sabido que en los barcos los espacios son mínimos. Los estrechos pasillos están llenos de aristas metálicas que sobresalen como cuchillas asesinas y las astillas en los maderos sin pulir se te clavan cada vez que pierdes el equilibrio y tratas de apoyarte en algo. A pesar de que estoy aprendiendo a andar con el mismo sigilo de un perezoso para no lamentar heridas y golpes mayores, parezco haber salido de un rayador de queso, pues tengo marcas y rayones por todo el cuerpo.

De manera que si me ven sonreír no piensen que estoy disfrutando de unas vacaciones pagadas en las islas tropicales de las Indias Occidentales del Caribe. Estoy purgando y la alegría que ven, es solo una herramienta semiótica con la que mercadeo mi ego. Sobrevivo con una especie de cinismo existencial resultado de una vida azarosa y repleta de errores. No me quejo.

Pienso en mi misión. Organizar y preparar la vida a bordo (Life On Board) de este crucero llamado Mariana. En un recorrido por las West Indies cuyas islas mayores son Trinidad y Tobago, Granada, Barbados y la isla Margarita, este viejo barco será una novedad para el turismo local ya que nunca han tenido cruceros a su servicio. Mi equipo será el que día a día haga que los pasajeros olviden, las deficiencias, las carencias, los infortunios, los reclamos y todo tipo de incomodidades a bordo. Mi tarea es reclutar a ese equipo de talentosos muchachos, producir con eficiencia toda la vida a bordo, ejecutar con maestría las actividades y programar la alegría para los pasajeros en los programas de 2, 5 y 7 noches. Misión imposible.

Pienso en el reclutamiento. Tarea dura esta de ir de isla en isla buscando talentos locales para contentar a los turistas a bordo. De por acá es el Calipso y las bandas de acero (Steel Band). A esta gente les encanta la música, la fiesta y el carnaval. Este último es muy parecido a los carnavales brasileros, supongo que por la cercanía que tienen con este país. El caso es que los mejores músicos se han ido. Andan desperdigados por el mundo entero tocando sus latones abollados de los cuales sacan esos “encantadores” sonidos acampanados que pueden llegar a exasperarme y producirme fuertes jaquecas con melosas letanías rítmicas, pero con los tengo que lidiar y hasta hacerles creer que me encantan. La realidad es que los artistas que quedan con talento en la ejecución de estos arcaicos xilófonos, ya están contratados en centros turísticos con mejores condiciones y salarios que yo no puedo ofrecer. La mayoría está en Tobago, que es más turística que Trinidad. Todos los que he entrevistado han rechazado mis propuestas. No sé si será porque de entrada les digo con la voz engolada imitando a Don Corleone: Tengo una propuesta de mierda que ofrecerte y la cual te será un placer rechazar. Yo lo entenderé.

Pienso en la estrategia. Por lo tanto, me toca pensar en una fórmula musical más internacional, menos autóctona y encasillada en otros ritmos más “convencionales”. Lamento recurrir a un método de reclutamiento explotador y oportunista en pos de encontrar talentos necesitados que acepten, no solo el presupuesto que tengo (que no es mucho), sino vivir en las condiciones tan precarias de vida que este barco ofrece para el Entertainment Crew y el Cruise Staff. Con estos propósitos me estoy leyendo ávidamente el manual para idiotas “Como reclutar para trabajar en el Hades”.

Pienso en la geografía. El barco toca la Isla Margarita todos los lunes en su recorrido y Cuba está muy cerca. Posiblemente la solución sea esa. Reclutar a cubanos y a venezolanos y así le ahorro a la naviera los costos de transporte y fletes. Ellos lo verán con buenos ojos y me tendrán como un fucking capataz muy eficiente.

Pienso en la política. El barco está lleno de marinos ucranianos que han aceptado venir escapando de servir en la guerra. Y los míseros cubanos con medio siglo de penurias y ostracismo queriendo salir a toda costa por cualquier razón, bajo cualquier circunstancia. Finalmente, los venezolanos que dan el alma por el dólar constante y sonante debido a su “democrático” y malogrado socialismo del siglo XXI que los ha sumido en la más profunda e irónica de las pobrezas. Así pues, con la paradójica mezcla siniestra a bordo, se entenderían todos a la perfección en este vetusto barco de origen griego.

El resultado de la política en los países que han padecido el socialismo, ha devenido ventaja para los “capitalistas crueles y brutales”, ávidos de obtener mano de obra barata. Y yo no soy más que un patético instrumento del esclavismo moderno que tanto he criticado. Ni más ni menos.

Pienso en los pasajeros. Nadie notará que tan cruel puede ser la vida y la mayoría ansiará haber tenido la oportunidad de trabajar en un crucero. Ir de isla en isla, puerto en puerto, buena paga; seguramente, y esa eterna vida de risas, juegos, rifas, shows, música, buena comida y diversión. Los veo con máscaras venecianas, parches de piratas haciéndose los tuertos y collares de flores de papel bailando al compás de un regatón o una cumbia, imitar los pasos de Travolta en Grease. Mis muchachos lideran el Lime, que es como ellos le llaman a la fiesta. Los marinos ucranianos, desde las barandas de los oficiales, observan perplejos lo que para ellos es un despliegue de ridiculez y carencia de espíritu. Falta de temple.

Pienso en mi absolución. Aliviaré mi alma con lo que me queda de escrúpulos, justificando mi proceder mezquino al compararme con Schindler, que salvó a los judíos, y como parte de mi altruismo no solo atropellaré un poco mi interés financiero con ciertos gastos y recortes que compartiré con mi gente, sino que, tengo la certeza que los libraré de un mal mayor pues “en el mar la vida es más sabrosa”.

Pienso en la redención: Lo peor es ver como mi equipo de entretenimiento, después de hacer reír, bailar, cantar y distraer a los pasajeros para que tengan una estadía feliz en el Mariana Cruise Line, regresan a sus camarotes con la más desolada de las tristezas, la mueca fallida en el rostro y rezando por dentro para que todo esto sea una “experiencia transitoria”.

Pero como nada es transitorio y este purgatorio dura una eternidad, pienso en ti.

Thursday, July 23, 2015

Les Swingers Singers: Fuga en Re menor de Bach (1969)



el que escuchara a este grupo durante fines de los años 60 tenía que haber quedado sorprendido. los SS crearon una manera única de llevar el jazz a lo clásico y viceversa. para nosotros jóvenes setentosos el grupo era una combinación perfecta. y no es que nos gustara más bach por los swingers singers, lo interesante era poder llevar bach al jazz con ese concepto coral tan novedoso: pulso barroco pespunteado por las escobillas y el bajo "walking". el grupo original fue formado por ward swingle con anne germain, jeanette baucomont, jean cussac y christiane legrand (hermana de michel legrand). el grupo no solo ganó 5 grammys, sino que colaboró posteriormente en obras más serias con compositores de la estatura de luciano berio y con el modern jazz quartet.

Monday, July 20, 2015

Corte Suprema, Constitución y Cronos

La Corte de Roberts
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Los conservadores no salen de su estupor. ¿Cómo pudo la Corte de Roberts (considerada de las más conservadoras de la historia reciente) fallar a favor del matrimonio gay en Oberfell vs Hodges?
E inmediatamente sale a relucir la Constitución de EEUU (C de aquí en lo adelante).

C es un documento contractual inicial de incorporación político/social.

Pero C, estando inscrita en el tiempo que le toca, no puede abarcar todo el tiempo subsecuente. Cómo entonces sopesar la caducación potencial de C?*

La temporalidad de C en jurisprudencia se estudia como Crononomía constitucional. De acuerdo a esta teoría, una meta fundamental de C es presentarse como "orden intemporal".**

Pero nada físico es intemporal. Luego si el fallo a favor -o en contra- de una práctica social depende, como en Oberfell vs. Hodges, de C, la pregunta se impone: ¿Cuánto puede cambiar una práctica social en el tiempo para que esta sea reflejada por la ley?

O de otra manera: ¿Cuál es el orden supremo que delimita qué es -o no- legal?

Hubo un tiempo en la historia de EEUU en que la ley decretaba la segregación. ¿Era justa acaso?

Tomemos el ejemplo de C en su Artículo 4, Sección 2:
Ninguna persona retenida por trabajo o servicios en un estado y bajo las leyes de este y que escape a otro estado, con otras leyes podrá ser liberado de tal servicio o labor y deberá ser devuelto al reclamo a la Parte (persona) a la que aún se debe. 
La frase en rojo arriba hace referencia a cómo tratar los esclavos que escapan a otro estado. Hoy la esclavitud es considerada inmoral e ilegal, pero el párrafo aparece en la constitución. Su adosamiento es prueba que C no puede evitar su contextualidad. Este hecho contextual es la ficha que necesitamos para establecer que cada interpretación está dada en su contexto específico (incluyendo la mía ahora).

Debemos leer el fallo actual como ficha del presente --al futuro. Es decir, de la misma manera que no podemos leer el párrafo anterior sin dar por sentado que tal contexto no aplica ahora, sino al pasado (i.e., el período esclavista de la historia de EEUU).

El federalista (textualista) puede argüir que la Corte Suprema ha resuelto pese a la resistencia de esos estados donde el matrimonio gay estaba prohibido. Pero la decisión (suprema) de la Corte no es caprichosa. Existe suficiente precedente legal para el fallo:

1- Brown vs. Board of Education (1943) que establece que la segregación racial en las escuelas es inconstitucional.
2- Browder vs. Gayle (1956) establece que la segregación en los autobuses es inconstitucional. Luego sería ampliada a cualquier medio de transporte en el fallo Boynton vs. Virginia (1960). El precedente de la primera claramente coadyuva el dictamen de la segunda.

¿Cómo interpretar la función reguladora de la Corte? Como la de un árbitro en el campo de fútbol. El Congreso, el Presidente, la policía del estado, el gobierno y los funcionarios son los jugadores. Algunos de ellos aprueban leyes, otros hacen cumplir las leyes. Pero el ejercicio de poder se da dentro de cierto espacio jurídico establecido por C. El rol de la Corte es arbitrar las jugadas polémicas (e incluso determinar cuándo un funcionario del gobierno debe salir del campo).

Protesta de blancos a favor de la segregación racial en Little Rock AK (finales de los 50)

¿Y si la Corte hubiese votado en dirección opuesta? Invito al lector a imaginar qué hubiera ocurrido si la llamada Enmienda Corwin de 1861 hubiese sido adoptada? (la enmienda fracasó, pero que hubiese prohibido al congreso legislar en contra de la leyes esclavistas existentes en los estados del sur).

Para concluir propongo un corolario: Las leyes son más lentas que los cambios sociales que las hacen posibles.***

Los conservadores no deben olvidar que la Constitución debe ser consistente, pero a la vez flexible. Esta cualidad fundamental de la Constitución es llamada balance. Su resultado es llamado justicia

____________________
* La solución de C consiste en su artículo 5, que provee el mecanismo de enmiendas, es decir, un balance entre flexibilidad. ** Algo que no sucede en edictos pre-modernos, por ejemplo, El Código de Hammurabi (circa 1728 aC). Se trata de un edicto de leyes, proto-contractual, proto-constitucional. *** La sociedad y sus leyes hacen paralelo con el individuo y su carácter. Ocurre que el individuo cambia más rápidamente que su carácter. El carácter es un adosamiento social, consenso intersubjetivo entre esos que evaluan el comportamiento del individuo. Cuando decimos "José es honesto", estamos evaluando/negociando comportamientos de José. Carácter es el consenso que queda, lo fijo. ¿Y José? Siempre está "delante", es decir, en su devenir. Las leyes reflejan el consenso social de un momento específico, pero el consenso va cambiando a medida que la sociedad cambia. Luego, las leyes deben cambiar. A fin de cuentas C es un documento único precisamente por ser capaz de incorporar estos cambios.

Saturday, July 18, 2015

Osibisa - Gong gong song


Padrinos del afro-rock, los integrantes de Osibisa desbrozaron el camino del pop africano en el escenario musical norteamericano. Fusionaron ritmos autóctonos del África y caribeños y occidentalizaron el sonido del continente negro hasta convertirlo en umbral del éxito del funk y casi preludiar el disco. Años de Barrabás, época tardía de la Makeba. Se dice que incluso los gurús del reggae se emparentaron con su ritmo. Sucumbieron a la comercialización del mismo modo que Manu Dibango (el autor de Soul Makossa), pero hay piezas festivas como esta que citamos hoy, donde aún sigue fascinando el legado ancestral flotando sobre la modernidad.  Es como si nos sorprendiera en una sabana subsahariana la visión de una manada de elefantes a la sombra del baobab escuchando un CDplayer donde suena algún ritmo contagioso de Earth, Wind&Fire. (JR)

Tuesday, July 14, 2015

cuando se deja la isla no hay por qué volver atrás



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"space is the place" o "la moña es en el espacio" --traduciría un espécimen coterráneo partidario de sun ra. la lección es ácida: cuando se deja la isla no hay por qué volver atrás.

muchos añoran con volver. ¿volver con la frente marchita? ¿las nieves del tiempo?

el que parte al espacio no debe regresar. ulises volvió a itaca, pero nunca fue feliz. ¿qué héroe es feliz? los dioses sellaron el secreto.

sun ra, genio negro, profeta de la segunda teoría de relatividad para desterrados ofrece una gran lección (este autor desecha por el momento la palabra "exiliado", harto viciada).

la verdadera isla es el espacio.

el vacío. en esa búsqueda brutal de libertad. una vez dejada atrás la cuna, se obtiene o no la verdadera emancipación. algo más, el espacio "sideral" no tiene por qué ser extraterrestre. hay sideralidad para curiosos que la buscan aquí.

¿qué nos depara el espacio? la moña. no pretendamos llegar al espacio y meramente flotar en retiro.

al espacio se llega a una sala de espera, aclimatamiento como paso necesario a lo que vendrá luego. ahí uno reconoce por fin su lugar-sin-lugar, su corpórea soledad, la grata compañía del silencio bullanguero del infinito de las almas en todas direcciones.

allí comprendemos --diría sun ra-- que somos muchos en tremendo fetecún.

libre de la tiranía de la causa y su efecto, descubrimos los rastros perdidos de nuestra propia biografía hechos personas simultáneas e interactuamos con ellos en 3D. somos el recién nacido en la cuna de marfán, el niño montando columpio en el bosque de la habana, el adolescente que es llevado a la dirección por negarse a cantar el himno nacional, el mediocre en matemáticas que termina matemático, el joven cuatro-ojos con los pantalones campana en busca de un amor. todos aparecen y se esfuman. conversamos con nuestra joven abuela antes de dar a luz a nuestra madre (será su primera hija). cerramos la puerta del cuarto nupcial donde nuestros padres nos engendrarán. tropezamos con nuestros nietos, tan viejos como nosotros, y aprendemos que fuimos --o no-- una influencia. se trata de un superávit progresivo de sucesos entroncados a un destino común (y aún borroso).

de asombro en asombro navegamos la eternidad del instante. la voluntad sudando gotas de tiempo. y aprendemos lo impensable, a olvidar el olvido.

realizamos que cada memoria nos lleva a un camino súper/físico. la segunda teoría de la relatividad afirma que el espacio/tiempo es un recorrido eterno/instantáneo. ya hemos dejado atrás la piel de la memoria.

¿dónde estamos? la segunda sala. todo pende del coro de ecos de la pregunta. obsérvese que no somos presa de la duda. no, lo que sucede es que en la tierra no tuvimos tiempo de inquirir. todo estaba dado de antemano. la pregunta aquí consiste en reverberaciones espejeantes que se dicen y desdicen en pliegues sonoros. hay infinitos colores entre el "sí" y el "no" y cada color viene con dos caras: el anverso, una afirmación seducida por su candor; el reverso, una petición despejada de premuras.

vamos de camino a la tercera sala. frente a la puerta entreabierta casi se diría que alcanzamos la concordia.

desde dentro pareciera una escolanía de almas adiestradas por un enésimo sentido que entona un himno redentor.  

cuando se deja la isla no hay por qué volver atrás.    

Saturday, July 11, 2015

In My Merry Oldsmobile



Este delicioso "oldie", In My Merry Oldsmobile, producido por Fleischer Studios fue prohibido por vulgaridad y desparpajo, por el llamado Código Hays de 1933. Vale decir que desde 1938 Fleischer tuvo su estudio nada menos que en Miami.

Wednesday, July 8, 2015

Florencio Gelabert en diálogo con el tiempo

Florencio Gelabert, Stella, instalación

alFreDo tRifF

El Miami Dade College's Museum of Art and Design presentó el 10 de junio la muestra " A Dialogue With Time" del escultor cubano Florencio Gelabert.

La exhibición presenta un giro conceptual de 180 grados en la reciente obra de Gelabert. Ahora no aparece el empleo ingenioso de materiales "baratos" (en contraste high/low), presentados en un contexto estético, ni el "recycling", ni lo escultórico como negociación con el "estado de cosas" del arte contemporáneo.

Gelabert entra en una fase más mínima, más esencial.

Primero, la atmósfera blanco-y-negro (y toda la gama intermedia de grises de la sala). El blanco-y-negro nos lleva a la época rica del cine, también a la larga historia de conflicto identatario de cuba, y de américa: la esclavitud negra.

Florencio Gelabert, The Displacement, 2015 (mármol, aluminio, madera quemada)

Pasemos al uso de materiales: en las dos primeras salas se destaca el tronco carbonizado (madera), aluminio, mármol o plexiglass. se sugiere el contraste negro/blanco, duro/blando (no olvidemos rico/pobre).

Rreflexionamos sobre clase, raza, híbridez (mulatez), humanidad.

Destapemos la olla de significantes: el negro-y-blanco juntos en la historia: juego de azar de destinos convulsos. Pero entre negro-y-blanco quedan muchos grises. ¿no los perdemos de vista?

(Es difícil ver en grises)

Gelabert nos presenta una historia de dolor y pérdida. Nos compele a cavilar sobre el tiempo, lo existencial, lo social. en efecto, el tiempo es historia. En lo existencial se explora la pérdida (de gelabert y nuestra). En lo social radica el verdadero dolor, pues la historia del dolor es siempre social --e invisible. Es difícil que nos duelan los otros.

Somos (todos) troncos carbonizados (pero no lo vemos así).

Y es que entre lo social y lo existencial existe una fractura irreconciliable: la historia debe ser jerárquica pues no podrá jamás llegar al individuo desde dentro. Por ello la historia no llega jamás al dolor humano.

Florencio Gelabert, The Impact, 2015 (aluminio, espejo, resina, madera quemada)

¿Desaparecerá el dolor algún día?

Imposible (de ahí las utopías). 

La prueba del dolor es Stella: estela de huellas. Monumento a los que quedan en el largo camino. Un poeta dijo: los muertos son el ancla de los vivos.

Stella, 2015 (troncos carbonizados sobre plexiglass)

Somos todos fichas en este juego metafísico, bizarro, de destino inapelable y paradójico. Como observador uno pareciera fuera del juego, como protagonista, siempre estamos dentro.

Stella no disminuye frente al largo espacio del museo. no por su volumen, sino por su simbología. instalación tersa y sombría. hay gritos y hay silencio. Estos troncos han sufrido mucho embate.

Sugiero una segunda lectura menos explícita: en la naturaleza, la quema del bosque proporciona renovación. hablo del poder de la resiliencia. esa potencia "en ciernes" que se abriga a la esperanza del cambio por venir.

Me refiero al dicho cubano que reza: "... aún queda el tronco".

La segunda parte de la muestra aborda la pérdida desde lo cívico. Evitemos el término "urbano", ahora para designar el espacio material de planificación de asentamiento humano. Gelabert aquí invierte lo llamado urbano --o arquitectónico (si es que la arquitectura fuese --en su definición optimista-- "construcción").

Se trata de destrucción y ruina. La pérdida de lo cívico.  

Es decir, si la identidad de la pared fuese ser división o soporte, ¿qué pared cívica no protesta esta nueva forma?

Florencio Gelabert, The Wall, 2015 (styrofoam, concreto, cables y azulejos) 

Apreciamos el fragmento de una pared, un enorme bloque dislocado, sostenido por una tira de cables. Al otro lado, una esquilma pende en el aire por un cable contrahecho. Vemos la pared como escultura de la pared. Al objeto no lo sustituye un símbolo. Estéticamente hablando: es un hecho

Una pared des-trozada. Pared llena de dolor, pared/pérdida.

A esta pared le crece algo. ¿Qué? Su dolor.

Galabert aquí apunta a otro ángulo de nuestra historia. The Wall evoca aquel célebre álbum de Pink Floyd, y por tanto apura connotaciones de tipo política.

También nosotros tenemos nuestro [muro]. 

La pieza fuerte del segundo gran salón es The Site:

Florencio Gelabert, The Site 2015 (styrofoam, estuco, found objects, debris, plomería, tanque de agua)

Que es la versión gelabertiana, y muy agridulce, de La Habana. 

Por su densa simbología, concluyo aquí con el humorista: sin palabras. 

Monday, July 6, 2015

Represión y café con escupidas



Jesús Rosado

La brutal golpeadura al líder activista Antonio Rodiles ha disparado las señales de alarma ante la impunidad con que está actuando la represión castrista justo en el momento en que el proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba entra en una fase culminante.

Esta escalada represiva del régimen en los últimos días indiscutiblemente genera argumentos de fricción en el acercamiento, y aun cuando la gestión entre gobiernos parece ser un hecho irreversible, la cantidad de partidarios de un diálogo con concesiones comienza a mermar y las reservas tanto en el Congreso como en el Senado en cuanto al acercamiento pudieran pasar a marcar tendencia.

El rostro de Rodiles, evidenciando el abuso policial contra un hombre indefenso, es un testimonio demasiado contundente como para voltear la cara ante una realidad que se va imponiendo cada vez con mayor crudeza: el poder en Cuba se siente con más bríos para ser dictadura porque donde debió haber interpretado un gesto de buena voluntad de quien fuese antes el enemigo, lo asume como síntoma de debilidad y repliegue que le otorga legitimidad a su autoritarismo.

Lo que menos merece la violencia que ejerce un gobierno contra sus ciudadanos es la cordialidad o la indolencia. Sería como participar del ímpetu de sus excesos. Para garantizar el respeto en cada etapa futura de la aproximación se hace imprescindible la práctica de la dignidad en el presente. Es imperdonable aceptar un café diplomático con salivazos disimulados en su espuma.

Sunday, July 5, 2015

Fallece el compositor cubano Enrique Ubieta


Bimodal, para guitarra, interpretada por Peter Corey

A principios de los 60, Ubieta compone la música para Realengo 18 (el primer largometraje del ICAIC). Durante los años 60 Ubieta estudia en la URSS con el compositor Aram Khachaturian. Llega a los Estados Unidos, procedente de París. En 1968, ya en New York, Ubieta compone la comedia musical Mefistófeles, patrocinada por Joseph Papp.

En 1978 Ubieta compuso la música para El Súper. 

Habrá que desenterrar obras de Ubieta, como sus Ensayos (tiene 3 para orquesta de cuerdas y percusión). Su Serenatas y Sonetazos, el Concerto Olímpico (para orquesta sinfónica) y Necrópolis (para viento metal y percusión).

Aquí la página web de Enrique Ubieta. (via Mariano Ros).

Tuesday, June 30, 2015

Bienal de La Habana 2015: ¿arte o política? //// PANEL//// Wolfson Campus, Miami Dade College, jueves 2 de julio


El panel explora la libertad artística, el mercado global del arte y el affair Tania Bruguera, en el contexto del deshielo CUBA/USA y la Duodécima Bienal de La Habana. 

Panelistas: Ariana Hernández-Reguant (antropóloga, escritora), Gean Moreno, (artista, curador, editor).

Moderator: Alfredo Triff (professor, MDC Wolfson Campus).

jueves 2 de julio, 7:30pm
300 NE 2nd Ave. #7128 (primer piso del edificio 7)
entrada y parqueo en edificio 7, gratis.

Thursday, June 25, 2015

Lezama y la cultura mítica


Ángel Velázquez Callejas

Mi abuela paterna, Ofelia Fernandina, nació en Cauto Embarcadero, un antiguo término municipal de Bayamo, alboreando la República. Desde muy joven se trasladó a Cacocún, un municipio de Holguín, y luego, a la edad de 16 años, a Guantánamo, donde murió a los 95 años. Que yo sepa, nunca escribió un verso, y tampoco la oí hablar en términos teóricos sobre filosofía y religión. Eso sí, la escuché referirse mucha veces a la vida inmediata, el tedio, las amarguras y sus amores de familia. Era más bien una campesina que miraba la vida desde sus experiencias, cuyas imágenes figuraban en el lenguaje de cualquier niño. Sus ancestros inmediatos eran campesinos, monteros, esos que el padrón elaborado por Jacobo de la Pezuela llamaba estancieros en 1860. Me contó en una oportunidad que su padre, Antonio Espinosa, mantuvo atendiendo durante largo tiempo una pequeña hacienda ganadera que había adquirido en propiedad mediante arrendamiento, y luego por compra/venta a fines del siglo XIX. Su madre siempre se dedicó a los quehaceres domésticos y a cuidar de los hijos. Solía decirme sobre la vida en el campo, lugar donde pasó sus primeros 14 años, que guardaba de él un espacio privilegiado en su memoria; recordaba las delicias de la naturaleza campestre, el ganado y las haciendas, el ritmo del tiempo, la paz que se respiraba, y enfatizaba la belleza del río Cauto y los valles. ¡Era feliz!

Me hablaba de aquellos tiempos con amor, con ternura, como si regresara a su paraíso. Pasados los años, ya en sus 80’s, prevalecía en ella la picardía de la vejez, del desgaste físico por el paso de los años, y daba significado a las experiencias vitales. Tenía algo que me gustaba, pero no sabía cómo explicar; al acercarme a ella sentía una inmensa seguridad, algo así como que el tiempo, la memoria, los recuerdos se extinguían. Con ella a mi lado, me olvidaba del mundo. Creo que fue mi primer satori, una sensación extraña de olvido, del peso del pasado, pero verdadera. Nunca la vi enfadarse, ni violentar una conversación. Siempre riéndose, tomaba la vida por sorpresa. Me acuerdo sobremanera de unas de las tantas charlas que sostuvimos siendo ella ya una anciana, a pocos años de su muerte. Por su intrepidez, estas palabras que siguen, y que forman uno de los tantos diálogos entre la abuela y el nieto, quedaron grabadas para la posteridad. En una ocasión me dijo:

“Cuando uno ha vivido por largo tiempo llega la ocasión en que se siente motivado a decir que la vida es un disparate, que no tiene sentido, que nos vamos yendo de este mundo sin darnos cuenta que algo falta por hacer, pero en un instante de apreciación profunda se prevé algo diferente, algo que no se explica, pero que llevo muy profundamente en mi corazón. Me ha llegado el momento en que esa sensación de amargura ha desaparecido involuntariamente de mí. ¡Ahora vuelvo a estar feliz! Ya puedo morir”.

Cuando fueron dichas esas palabras no tenía yo un modo de referencia para verificar su significado. No sabía de qué trataban, aunque creía ciegamente en ellas. Creí de inmediato, sin titubear, que era verdad lo que implicaban. Desde luego, en ese momento, cuando fueron pronunciadas, tuve la sensación de que algo significativo ocultaba, y quizás por eso quedaron depositadas como una semilla en mi corazón. Hace unos años, al leer la obra ensayística y las novelas de Lezama, vino a mí la impronta de esas palabras, el recuerdo inusitado de que era el momento de comprender. Descubrí que Lezama era la referencia para entender su significado. Mi abuela, a pesar de no haber escrito nunca un verso, ni hablar nunca de filosofía y religión, en sus últimos años fue un Poeta, un Cemí, un Bayam. Entonces pude entrever lo que significaba en aquel entonces estar a su lado, percibir la belleza de sus gestos, la dulzura de sus palabras, la mirada majestuosa y el andar de la beldad. Ahora entiendo que algo había sido transformado. Un Poeta, un Cemí, es toda una atmosfera enigmática, energética y viva que seduce al cambio esencial. Comprendí lo que Lezama afirma en Paradiso cuando Oppiano Licario le dice a José Cemí: “ritmo asiático, podemos empezar”.

José Cemí no es sólo un personaje arquetípico de la novela Paradiso, de Lezama Lima, sino también un símbolo, una imagen poética. José no es Cemí, pero Cemí es José en el porvenir; en fin, son ambas cosas, imagen y posibilidad. José definiéndose sin llegar a ser y Cemí buscando la fijeza. Lo cubano parecer estar en la posibilidad de Cemí; es decir, Cemí en José esforzándose por nacer y José en Cemí resintiéndose, como el útero materno que no desea que la criatura llegue al mundo. José (Lezama) es un sueño y Cemí es la aurora del despertar de la concien-cia y de la visión pura. José es la historia, la memoria, el pasado, la mente colectiva, la visión impura, y Cemí es la poética de la eternidad. José es lo cubano insular y Cemí lo cubano en lo universal. Traducido poéticamente, es Cemí el testigo, Bayam posesionado sobre José, sobre la cultura, la historia y produciendo una posibilidad infinita, la posibilidad de algún día llegar a ser cubano. José (Lezama) representa al pueblo, al proceso de la formación de la nacionalidad, de la identidad, del ego cubano, y Cemí a eso que Lezama diferenció sutilmente como cuestión oculta en su poesía: la “noche insular” y “el arco invisible de Viñales”.

Al respecto, en entrevista a Reynaldo González, Lezama dice (cito en extenso):
Y ya con madurez de los años y de la observación estoy apto para reiterar algo que intuí ensayando, trabajando: lo cubano es un tema hecho en lo invisible. Las dos veces en que con mayor ambición me he acercado a ese tema en mi poesía, las llame “Noche insular, jardines invisibles”, y luego “El arco invisible de Viñales”. Y lo hice así porque creo que debemos tener mucho cuidado con eso de lo cubano. Se llega a una conclusión fácil de que lo cubano es esto y aquello –siguiendo intereses de gusto o criterios apriorísticos-; pero esa forma de certidumbre sería destructiva. En cada hombre hay lo que no se osa decir, lo que no se osa nombrar y eso, en parte, es lo cubano. Habrá de tenerse un pudor esencial en esa dimensión, tener mucho riesgo cuando hablamos de lo cubano como si fuera una cosa gelée, última, definida. Lo nuestro es lo ondulante, la brisa, una cierta infinitud, una mezcla de lo telúrico con lo estelar hecho en una forma muy meridional, muy cenital. Ya te digo, hay que tener mucho cuidado con el riesgo turístico de llegar a decir “lo cubano es esto o aquello”, porque eso puede dañar y cerrarnos puertas a lo universal. Pudiéramos decir que la más firme tradición cubana es la tradición del porvenir. Es decir: pocos pueblos en la América se han decidido a entrar con tanta violencia y decisión, como un zumbido presagioso, en lo porvenirista. Pudiéramos decir que lo cubano tiene sus catedrales y sus grandes mitos construidos en el porvenir. Por eso en los últimos tiempos ha habido cierta fusión en las generaciones de Cuba. Todos marchamos hacia una finalidad, que la vemos todavía un poco lejana, que quizás todavía no la podamos alcanzar. Esa impresión es conveniente, nos enriquece. Esa definición por alcanzar nos da vigor y amplitud. Esa falta de límite nos presta más entusiasmo en el acercamiento. Esa falta de contornos netos nos da una atmósfera mayor y más plena…Yo supongo que al abordar el tema no espere de mí una definición de lo cubano. Yo prefiero ver lo cubano como posibilidad, como ensoñación, como fiebre por verista.
Hablamos de esa posibilidad, de esa ensoñación, de esa fiebre por verista. Entonces no es difícil intuir por qué Lezama le atribuye a Cemí el personaje central de Paradiso. José vive en el infierno y Cemí penetra en el paraíso. Lezama recurre a una cuenta invisible para plantear su proyecto estético como posibilidad: recurre a una imagen aborigen, a un símil; y ese símil es el ídolo de Bayamo, el cual representa en la tradición cultural aborigen la eternidad, el ritmo temporal asiático. Lezama lo intuyó allí, con una mirada oblicua, en el ídolo que se exhibe en el museo Montaner de la Universidad de La Habana; el ídolo le despejó la imagen de la posibilidad. Lezama descubrió en el ídolo la fijeza y la lejanía. Cuando los aborígenes de Bayamo construyeron la imagen del ídolo lo hicieron bajo la posibilidad nunca alcanzada. El ídolo representa la imagen del aborigen del cacicazgo de Bayamo en la tradición universal de la mitología taína. El ídolo era una fuerza, una imagen para enfrentarse al desarraigo universal. Ese desarraigo lleva la historia de las pasiones tumultuosas. Y mi abuela Ofelia es una manifestación cultural de ese encuentro.

En una reciente investigación sobre el caso español, El reino del ocaso, Jon Juaristi insiste en que las comunidades y los pueblos se apoyan en un repertorio de imágenes que permiten integrar la nación desde la experiencia emocional. Ese repertorio de imágenes va formando una comunidad integrada a lo largo del tiempo y van estructurando el ser de un pueblo. Todas estas imágenes, mitos, leyendas que sostiene la identidad del pueblo son, también, formas de soñar el tiempo. Para que una sociedad se mantengan, sobreviva, tiene que soñar.

Es interesante anotar cómo en la novela histórica, Hondo corre el Cauto, cuya narración transcurre durante las guerras de independencias, entre 1867 y 1902, el autor, Manuel Márquez Sterling, pone en boca de uno de esos personajes fugaces pero que vienen a colorear la vida, el guajiro Severo Calderón, una metáfora de lo esencial. Siendo un campesino de la zona, para este iletrado personaje el Cauto fluye en lo hondo y no en la superficie. Dice el narrador a través de Severo Calderón en su recorrido por el Cauto:
Hace mucho años que recorro el Cauto y me conozco todo su curso. Alguien una vez me dijo que tenía ochenta y seis leguas. Nunca lo he medido pero yo le puedo asegurar que me la sé palmo a palmo, desde la Loma del Gato, donde lo he visto nacer y bajar de la sierra, hasta la mismísima mar. Me he bañado en sus aguas y he dormido en sus orillas y siempre he sentido que el Cauto sabe más de lo que dice. El Cauto es el único que entiende estas tierras… y sabe de sus tristezas. Las cosas que el Cauto nos podría contar si hablara, señores…Sólo él sabe cómo se hicieron estas tierras y cuando el Turquino dejó de hervir y de escupir fuego, y como crecieron los bosques, y cuándo llegaron los pájaros a los árboles. Él lo ha visto todo…El vio a los indios llegar a sus orillas y levantar su bohíos y hacer sus conucos. El vio adorar a sus dioses y confiar en ellos. Él sintió las herraduras de acero de los conquistadores retumbar en su llanu-ras y oyó el alarido rebelde de Hatuey ahogarse en la hoguera y el silencio que siguió al último areito y el triste gemir del esclavo bajo el látigo que le quemaba su espalda… ¡Que no le falta por ver al Cauto! ¿Verá algún día, señores, al hijo alzarse contra el padre y al hermano matar al hermano? ¡Pero no, él no dice nada! Él sólo sigue su curso por la llanura, hondo, lento, callado y contento con saber que en sus entrañas no va quitando a Cuba. Sí, contento de quitársela a los hombres que de un paraíso han hecho un infierno, pero el Cauto no dice nada.
Severo tenía contacto con lo que Lezama llama lejanía. Conocía mucho más que otros individuos del pueblo sobre ese valle, sobre esa geografía, no porque lo hubiese leído en los libros, escuchado a través de las leyendas, los mitos y su historia, sino mediante su ser: su ser estaba conectado con el ser del Cauto. El Cauto, sin decir una palabra, le había transferido cierto conocimiento de la historia y del pasado. Pero no lo miremos así literalmente; el Cauto es una alegoría, una metáfora, un signo para indicar algo del misterio, del origen que es Bayamo y sus comarcas. Ese guajiro había vivido lo suficiente como para que la experiencia de su vida lo colocara justo en el lugar donde el ser se encuentra con el no-ser, donde se halla, según palabras de Octavio Paz, con la presencia, el presente. Severo sabía, intuido, como transportarse hacia la fuente, al origen. El Cauto fue su contrapartida.

Severo afirma: “Yo se lo juro a ustedes, él a mí no me engaña porque yo soy de la tierra como él. Yo sé el que quiere la tierra que esculpe porque yo lo he visto en el lecho de sus aguas”. Se trata de la unión que vislumbra Lezama entre el cielo y la tierra. En ese mismo momento en que Severo termina de contar sus vivencias, dos de los personajes centrales de la novela, Pablo y Rosalía, cruzan la mirada por aquel valle y exclaman. “Rosalía –dijo Pablo- se me había olvidado lo cautivante que es mi tierra. A lo que respondió Rosalía: es tal como la describiste, el edén del creador. Hoy me siento como si hubiera llegado al hontanar de nuestra vida”.

Ese es el Cauto y su valle, el punto cero y origen de Cuba. Ese contacto con la lejanía, que no es una lejanía sino un encuentro, la tuvieron otros, pero el pueblo, la mentalidad colectiva, hunde sus raíces en los mitos y leyendas, mirando siempre a la lejanía.

De modo que veo en Severo esa misma apreciación de su modernidad. Quiere ser moderno pero al mismo tiempo se siente comprometido con la historia, con la leyenda y los mitos que hacen del valle su significado. Desprejuiciado de cualquier filosofía, a no ser la de la vida misma, afirma: “no hay cosa peor que un guajiro filosofando… Créanme que Severo Calderón es un hombre sencillo de la tierra que se contenta con lidiar un buen gallo, con tener una guajira en el bohío, allá en el monte, donde lo abrase el sol y lo refresque el arroyo, y que cuando triste, pueda echar una cuarteta al aire…”.

Si tuviera que narrar el sentido del Cauto y su valle me fuera por el enfoque de la novela del peruano José María Arguedas, Los ríos profundos. Tal y como Arguedas se comunica con sus ancestros, también mediante lo que oculta el Cauto intentaría discernir las vías profundas que conectan el presente con el pasado del valle. El propio Paz no deja de considerar, a pesar de su rectitud liberal y democrática, de su ruptura ideo-política con el pasado secular, el peso de la cultura mítica azteca sobre el presente mexicano. De igual modo es muy difícil para el pueblo actual de Bayamo dejar de concebir el presente sin el peso de la penumbra mítica del pasado aborigen y la creación mitológica de la sociedad colonial, republicana y revolucionaria.

En esta conexión radica la imbricación poética de un Cemí y un Bayam con la Poesía. Nos conduce a alejarnos de este mundo.

Tuesday, June 23, 2015

El fraude de cubanos al medicare pica y se extiende...

Agente federal interviniendo la clínica Palmetto Comprehensive Healthcare

tumiamiblog

Hace dos años en tumiamiblog publicamos un post tratando el tema de la nueva ola de cubanos y el fraude al Medicare. La noticia ahora es que el fraude pica y se extiende. 

¿Cómo es posible? Hay mucho dinero y muy fácil. Los atrapan, pero se multiplican. Son redes de delincuentes organizados que conocen el sistema americano. Sanguijuelas de la economía del Sur de la Florida.

La punta del iceberg: Elkis Almanza y su esposo Juan E. Díaz González, quienes presentaban recetas falsas que sus pacientes no necesitaban. Almanza y González y su compadre Andrés Rojas eran los dueños de Endless Medical Services, Corp. o la también llamada "E-Z Pharmacy" (farmacia fácil). Desde 2008 el matrimonio presentó reclamos al Medicare Parte D por medicamentos y prescripciones falsas o innecesarias recetadas por un doctor ficticio. ¿El monto del fraude? 4,8 millones de dólares.

El nudo gordiano era la clínica Palmetto Comprehensive Healthcare de una tal Enemisis Torres. El fraude consistía en alterar recetas y servicios a pacientes de Medicare D, a través de un circuito de propietarios de farmacias de Miami-Dade que a su vez, facturaron al Medicare servicios por valor de $21.2 millones de dólares.

¿Quién era el doctor  delincuente? Yamile Duain Porro, una medical practitioner de 69 años de edad, residente de Hialeah, acusada ahora de recibir soborno y cometer fraude.

La Palmetto Comprehensive fue allanada la madrugada del jueves pasado. Aquí reza un fragmento del acta de acusación del FBI:
Daniel Suárez, de 23 años, residente de Miami, María Echarri, de 40 años, residente de North Miami Beach, Angelina González, de 47 años, residente de Miami, Odalys del Carmen Borrego, de 47 años, residente de Miami, Ron Victor Manuel, 30 años, residente de Homestead, Evelyn Parrado, de 26 años, residente de Homestead, Enemisis Torres, de 48 años, residente de Miami, y Geada Aimee, de 39 años, residente de Miami, son acusados de conspiración por cometer fraude y fraude electrónico al seguro de atención médica. Los acusados participaron del fraude desde 2010 hasta finales de 2014. Suárez, Echarri, González y Borrego eran dueños de cuatro farmacias: Alpha & Discount Pharmacy, Inc., Galaxy Pharmacy Discount Inc., Dixie Pharmacy Discount Inc., Nicole Pharmacy, LLC. Manuel Ron y Parrado operaban una quinta farmacia: NW Pharmacy, Inc. De acuerdo al acta dichos acusados facturaron cuentas al Medicare Parte D como si hubiesen sido despachadas desde sus farmacias a pacientes reales del Medicare. La acusación indica que utilizaron reclamaciones falsas y fraudulentas, Tanto Torres como su empleada Geada alteraban prescripciones y se las vendían a otros inculpados, quienes las presentaban como facturas al Medicare Parte D. Se estima que el fraude llega a un total de $21 millones dólares.
También son acusados de soborno el matrimonio Iván e Ivón Fonseca, ambos residentes de Miami. En este caso pagaban al dueño de una clínica dinero bajo la mesa, a cambio de recetas de productos y servicio de terapia física. Los Fonseca entonces cobraban estos servicios al Medicare como si fueran servicios reales (cuando en realidad eran ficticios).

Tenemos a Laura Ledesma de 31 años, dueña y directora de la EDI Pharmacy, acusada de seis cargos de fraude por representar medicamentos y tratamientos falsos o innecesarios al Medicare Parte D. En tres años la farmacia de Ledesma recibió $3,300,000 dólares de pagos del Medicare.

Le sigue Roque X. García, de 62 años y Odette Sánchez, de 37 años de edad, ambos residentes de Miami Lakes, ambos acusados de conspiración de fraude, en este caso a través de Limited Home Health Care, Inc., donde García fungía como director y enfermero de la compañía.

Y la lista sigue. Se trata de nada menos que 73 nuevos delincuentes, casi todos cubanos.

Pregunta inocente: ¿cómo detener esta plaga?

Friday, June 19, 2015

La angustia del sábado de René Jordán hoy en el CCE

Foto de cubierta: Fausto Canel

Rosie Inguanzo

La angustia del sábado (Editorial Silueta 2015), relatos de René Jordán, compilación y prologo de Carlos Velazco, se presenta hoy en CCE. El librito me llegó en muy buenas manos, por anticipado. Y es que simpatizo con René Jordan, más por haber seguido religiosamente sus críticas de cine que por haber bailado con él un par de veces durante el Festival de cine de Miami —al que era asiduo.

He saboreado bien La angustia del sábado, colección de relatos habaneros cincuentosos tardíos (atmósfera que ya de por sí, una siempre devora), aliñados con acíbar los rasgos nocivos de la nacionalidad —el hábito de la delación, el machismo y su contrapartida el marianismo, la disposición a la violencia, la mujer objetivizada, la madre posesiva, la banalidad existencial con la abulia sensual, etc.

Porque aunque los personajes oscilan entre ser alimañas o rumiantes entrampados en vidas triviales, el narrador los expone con “odio” sí —como bien apunta Velazco—, pero también de manera autocrítica con penetración analítica y humor ácido. Plasmados quedan los personajes tipo en el leguaje habanero y en los juegos de apariencias destilando veneno: “sus ojos inocentes, levemente malignos”, “tranquilos e incómodos”, “ovejas cansadas al llamado de ese gran cencerro”. Luego prefiero “Una madre ejemplar” y “La angustia del sábado” porque les veo potencial para ser representados; incluso “In articulo mortis” se me ocurre como un ejercicio teatral delicioso. Me pregunto dónde hubiera llegado su estilo. Porque a Cabrera Infante todavía le quedaba benevolencia con la ciudad y las mujeres (o muchachitas, preferiblemente); pero a Jordán tal vez el desengaño lo alcanzó muy joven —según destilan estos relatos. Y para la ficción habrá que tener provisiones.

Hay que agradecerle a Velazco —y a Editorial Silueta—, que a pesar de la resistencia del autor (expuesta en el prólogo) y los accidentes sociopolíticos, compilara y presentara estos cuentos, rescatándolos felizmente. La angustia del sábado se incorpora luego a la producción literaria desigual de una generación que se disolvió en estampida inmediatamente después.