domingo, 4 de octubre de 2009

Ajedrez en la XVII Olimpiada (los Meme, Rubber Soul y Williams el jamaiquino)


Alfredo Triff

¿A qué se debe el frenesí ajedrecístico en la Cuba de los años 60? Mientras la Revolución se consolidaba en la ciudad y el campo, las simultáneas ajedrecísticas se multiplicaban por toda la isla. ¡Fiebre! El ajedrez, juego masculino, tomaba por asalto la primera plana de los periódicos y la -posterior- sección de deportes, con el consabido diagrama iconográfico dentro del tablero expresando jugadas número-digitales. Para fanáticos, el juego devenía en su propio comentario, actividad cognitiva paralela, meta-deportiva y quasi científica. Gracias a la notación ajedrecística, el juego podía repetirse una y otra vez para luego ser comentado por expertos en los noticieros deportivos. Le llamaban "el juego ciencia". No sólo ya un juego, cual química de la mente, el ajedrez podría ordenar el pensamiento, coordinar y preceptuar la actividad práctica del ser revolucionario. Si algo le faltaba al ajedrez era ese componente físico de movimiento corporal que tenía la pelota o el baloncesto, deportes susodichos por excelencia. Pero el carácter solipsista del ajedrez le venía de perilla a otra generación de líderes asmáticos carismáticos, personalidades flemáticas como la del Ché.1



¿Qué otro deporte revolucionario combinaba el cogitabundo periplo peripatético del intelectual con el placer quasi-burgués de fumarse un buen puro? El juego ciencia emanaba dignidad intelectual europea y moderna -que como sabemos le resultaba algo incómoda al susodicho.2 Jugar ajedrez -"entre pinchos"- era una forma de combatir al enemigo desde la lógica, con un nivel de tolerancia que sólo puede encarnar un juego metafísico concebido en la India. Y sí, el ajedrez tuvo su dialéctica, su détente y su carrera armamentística, que culmina en el año 1972. El juego no sólo era para dos: podía discutirse en grupo, hasta incluso sugerirle una jugada al Suso,3 como en este caso:




Volvamos al año 1966: Se celebra en el hotel Habana Libre (entre el 23 de octubre y 20 de noviembre), la XVII Olimpiada Mundial de Ajedrez. Es un momento en que la Revolución necesitaba "masificar el juego ciencia".4 Asisten más de 300 ajedrecistas de 52 países, incluidos los "pesos completos" de la URSS: el entonces campeón mundial Tigran Petrosian, el genial e hipocondríaco Mijail Tal (ya en decadencia), Victor Korchnoi (cuatro veces ganador del Campeonato nacional de ajedrez en la URSS y fácilmente a la par con Spassky). Por Dinamarca competía mi admirado Bent Larsen (considerado a fines de los 60 como el tercer jugador del mundo, después de Fischer y Korchnoi), aunque la estrella del evento era el estadounidense Bobby Fischer, quien llegó a jugar con el susodicho: ¿Quién ganó la partida?



Las autoridades cubanas se tiraron por todo lo alto: Instalaron un tablero lumínico gigantesco que cubría casi 10 pisos de la fachada del hotel Habana Libre y que se veía desde la universidad, o por 23, hasta F. Fui testigo: Me llevaba mi vecino, Thomas Elber Williams, viejo fanático ajedrecista que vivía en el primer piso del edificio, con tres perros peludos infestados de pulgas y a quien le decíamos "el jamaiquino". Yo con 11 años era su único rival. El ermitaño de Williams vivía en Cuba desde fines de los años 40, a donde había llegado persiguiendo a una mulata cubana que lo dejó plantado por un blanquito burguesito del Vedado (historias estas que hacía en voz baja y ronca, acento inglés muy fuerte, mientras mascaba tabaco que luego escupía en el piso de la sala de su apartamento, lleno de manchas de esputo). Thomas, socialista de los viejos, se había convertido en una especie de desafecto para mediado de los 60, era sin duda un aficionado aventajado. Cada tarde después de la escuela bajaba a su casa. Jugábamos una partida o dos y luego nos íbamos al Habana Libre, al gran salón habilitado espefícifamente para la ocasión, en el mezzanine del hotel.

El olor a tabaco y café con esencias aleatorias de bocadito con jamón y queso y batido de vainilla, me llevaba automáticamente a mi película franco-italiana del momento: Fantomas (con música de Michael Magne). El ambiente se compartía entre turistas, criollos curiosos y fanáticos. Mientras Williams seguía con interés las partidas de Larsen, Korchnoi y por supuesto, Fischer, yo me perdía en mi propio reverie viviendo realidades paralelas: De lo real al sueño. Casualmente, frente al Habana Libre vivía mi dentista, el doctor Humberto Castellón. Una noche de brisa, después de un café con leche en su consultorio, salí al balcón que daba a la calle L y me perdí en los colores lumínicos de la pantalla gigante, moviéndose por los pisos de la fachada del hotel. Es una foto de la memoria.



Invierno gris, casi azul, el de esas semanas de la Olimpiada. Y rescato algunas melodías para reconstruir mejor el eje musical habanero del momento: L'amour est blue, por la orquesta de Paul Muriat, Otro amanecer de los Meme, La gente va llegando al baile de Pello el Afrokán o el disco de los perreros en La Habana.

Vengo de una familia de aficionados ajedrecistas. Los caciques de la tribu, varones orientales inmigrantes, casi todos de vocación socialista durante fines de los años 20 y los 30, le transmitieron a los varones de la segunda generación esa propensión ideológica del juego ciencia. Mi tío me contaba que jugar bien ajedrez había sido para ellos signo de victoria intelectual sobre las injusticias de la época, justo después de "Las vacas flacas". Mi padre también me decía que en el Instituto de La Habana se jugaba mucho (y que los del partido auténtico siempre perdían contra los del partido socialista).

Pero regresemos al invierno de 1966. Justo antes de concluir la olimpiada, Williams tuvo una complicación renal y terminó ingresado en el Calixto García. Yo me quedé cuidando los tres perros; apenas podía con la tarea encomendada. La casa había sido tomada por miles de pulgas, el olor a orine de los animales era insoportable. Si había algo allí que me traía gratos recuerdos era su juego de ajedrez: el amplio tablero hecho en España, las fichas torneadas al estilo neoclásico, cada pieza con la base cubierta de felpilla verde. Williams llegó muy mal del hospital. Flaquísimo y barbudo, apenas se le entendía lo que hablaba. Creo que me dijo un lunes, "quiero regalártelo". Lo acepté, pero esa noche me marché muy triste. Al día siguiente llegando del conservatorio, vi un tumulto de gente en el segundo piso. Se habían llevado a mi amigo que no regresaría. Magda, la presidenta del comité me comunicó con cara de sepelio: "al jamaiquino le dio un ataque al corazón". 

__________
1Me atrevo a decir que esa fiebre ajedrecística institucional de la que hablo termina con la muerte de Ché y la posterior invasión a Checoslovakia por la URSS, así como el giro derechista del susodicho. 2 Desde 1961 en "Palabras a los intelectuales". 3Para sorpresa de los entendidos y deleite de los anfitriones, la selección cubana —compuesta por Eleazar Jiménez (capitán) y Eldis Cobo y Jesús Rodríguez, además de los entonces suplentes Silvino García y Hugo Santa Cruz, accedió a la final "A", en lo que las autoridades llamaron "honroso décimo cuarto puesto del torneo" ganado por la entonces Unión Soviética, seguida Estados Unidos y Hungría.



4Dato curioso, siempre supuse que la fiebre soviética con el ajedrez era obra de V. I. Lenin (los imagino a él y a Tzara jugando una partida en el portal de un café del Zurich neutral de 1917). Pero el verdadero artífice del ajedrez soviético es Ilyin Zhenevsky, cuadro del partido (comunista primero, y maestro de ajedrez después), quien convenció al partido de incluir dicho deporte en sus programas de formación ideológica. El número de jugadores soviéticos matriculados aumentó de 24,000 en 1924 a 150,000 en 1929 y 500,000 en 1934, récord que alentó al Estado a aumentar su apoyo por el ajedrez. De 1952 a 1969 todos los campeones mundiales fueron soviéticos.

sábado, 3 de octubre de 2009

DadaSON



Capablanca, Duchamp, Volumen I y Arte Calle, Bienvenido Julián Gutiérrez, La Orquesta Aragón, Frank Zappa y dada & SON, presentados en reseña/sexálogo de, y por, Iván de la Nuez:

La relación del arte cubano con el dadaísmo fue, casi siempre, bastante tímida (por decir algo). Se limitó a algún manifiesto de la llamada vanguardia (allá por los treinta), o a las excentricidades de pintores cuyas obras eran sin embargo formalmente convencionales (incluso para sus tiempos). Dadá insular tuvo poco que ver con las obras y aun menos con los gestos; no digamos ya las conductas. En los años ochenta del siglo pasado, década que condensa de manera abigarrada los reciclajes cubanos de la modernidad, una parte importante –tal vez la más importante- del arte cubano fue duchampiana. En la forma, en las obras, en las indagaciones, en las maneras de agruparse, en las actitudes.

Moltíssimes gràcies.

Fiebrejedrez

viernes, 2 de octubre de 2009

Sobre Nina Simone



Ernesto González

La piel es la frontera, sitio de reposo y comienzo. Es la puerta, la encarnación de la paradoja, la disolución al alcance de ciertos bendecidos. Por eso suele ser engaño deseado para quienes intuyen que morir es la mayor bendición. Dejar de ser para que el amado sea, es uno de los caminos para alcanzar la verdad, y su puerta es la piel. La piel es todo. Es donde Nina Simone sintió que en uno de sus crónicos momentos de crisis, un hombre, con un toque leve en el hombro, la apoyaba. Agotada, sin tiempo para hacer lo que quiere o para no hacer nada en absoluto, de pronto, la piel de un hombre le ordenaba su mundo, le hacía olvidar los consecutivos asesinatos de sus amigos, la fiera arrogancia y prepotencia de tanta gente, el engaño con cara de sonrisa, la codicia, la envidia. En esos momentos, cuánto añoraba ser una mujer común y no poseer nada. Ser un don nadie o ser un don todo, porque madre y esposa eran éxitos suficientes. ¿Conocerá esa felicidad simple algún día? No está segura. Sólo lo está de perseguirla, no le bastan las dos horas de infinitas bendiciones que pasa frente a su público. La magia se esfuma con la disolución lenta de los aplausos, y regresa a la realidad de la lucha constante, las ansiedades y la esperanza de la piel del hombre que borre su soledad. ¿Es tan horrible dormir sola, Nina? ¿No será que te habrás olvidado de ti misma? Tienes tanto en común con Josephine. Un hombre siempre será un complemento, les hubiera dicho a ambas, no puede habitar contigo bajo la piel ni puede acompañarte tan bien como lo pueden hacer ustedes mismas. Dos mujeres que saturaron de emociones a multitudes, y sin embargo, no saben cómo lidiar con la apariencia de la soledad, que es sólo una emoción trastocada.

Los dedos de Nina son el punto de fusión con las teclas de un piano que nadie toca como ella; su piel, no su voz, es la que está pidiendo en susurros y a veces a gritos, que no la abandonen. Su epidermis negra habla con más fluidez que nunca a través de en un idioma que adora y apenas canta, y la hace interrumpir su concierto en uno de esos tórridos veranos parisinos, a finales de los setenta, para pedirle al utilero que coloque el ventilador fijo en dirección a ella. Thank you, babe, thanks, you're so cute, thanks. Se ahoga en esta sala de tercera clase en que ha tenido que cantar, sus fans no creen en el anuncio de la entrada, es que no puede ser ella, se repiten. La cantante no tiene nada y tampoco es feliz, a no ser mientras canta y toca.

Nina interrumpe su canción, se palpa el pecho sudado y mira con odio al ventilador. Corre a pararse al borde del escenario, a decirle al público que ha llegado de pasar una temporada en África: Estaba en Liberia, with my old man, you know. ¿Nunca han estado en África?, pregunta sorprendida. No puedo creerlo, están tan cerca de esas tierras. Corre a sentarse al piano. Luego achacarán esos cambios de estado de la cantante, a un desorden bipolar, siempre tendrán que juzgar y clasificar, ponerle nombre a lo que no entienden. No pueden explicarse por qué esta mujer no se calla nada, ni la comunicación que mantiene con su audiencia tanto en este sitio de mala muerte como en el Olimpia. Por eso dejó su tierra, donde siempre le esperaban malas noticias. Nunca habría compuesto, como hizo Josephine, una canción sobre sus dos amores: su país y París. Nina gritaba su amor por África.

El amor, el sexo, no es poseer, es posesión. Nuestra obsesión por poseer convierte al amado en cosa. Estoy segura de que Nina lo sabía. La piel de su old man liberiano, de seguro que compartida, era su horizonte perennemente alejado. La piel y la música era lo que le importaban a Nina. Por eso fue que se desnudó en el aristocrático club The Maze, recién llegada a Liberia. Miriam Makeba había arrastrado a Nina y a su hija hacia Monrovia, luego de saber todos los problemas que habían perseguido a la cantante, separada de un marido-manager que no le permitía descansar, obsesionado con garantizar un retiro cómodo en el futuro. Una pizarra colgada en la cocina de la casa de Mount Vernon, dejaba constancia de los años que faltaban para el retiro de la estrella y de él, que había acabado por dejar su empleo de detective para ser manager de su mujer. Quizás ambos hubieran envejecido juntos, si Andy hubiera entendido mejor a su esposa. La condenada pizarra colgada en la cocina de la casa de Mount Vernon, con los calendarios de conciertos que él planeaba y los años que quedaban para el retiro de ambos, terminó por el enfriar la piel de Nina, tan mujer como diva. La mujer necesitaba vivir en vez de soñar con un futuro que no existe ni va a existir, porque se vuelve presente. Una mañana se levantó con las pasas viradas, le escribió una nota a Andy, le pidió que cancelara conciertos porque deseaba descansar y partió hacia Barbados.

jueves, 1 de octubre de 2009

Update: Polanski sigue preso ¿Holywood apoya a Polanski?Update: ¿Cacería de brujas?



El affair Polanski se complica. Lo señalamos hoy porque sin duda es parte del síntoma peculiar de crisis que vivimos en América. Incertidumbre por todas partes: económica, política, social. Demasiado para un corazón. Ahora un grupo de niños/víctimas (el grupo es de adultos, no de niños), The Survivors Network of those Abused by Priests, piden un boycott contra todos los filmes de Polanski. He aquí la transcripción:  

Si Polanski no es extraditado, el mensaje de abusadores sexuales de niños será 'Si puede conseguir buenos abogados, manténganse firme, y escape la justicia, podrás escapar impunemente, sobre todo si tienes algún tipo de talento. Es un mensaje terrible.

Un grupo de directores y actors famosos entre los que se cuentan Woody Allen, Martin Scorsese, David Lynch, Michael Mann, Darren Aronofsky, Terry Gilliam, el productor Harvey Weinstein y la actriz Monica Bellucci, han firmado una petición para que dejen libre al director polaco.

Mientras, la señora Samantha Geimer se está volviendo loca con la publicidad. El fiscal del caso admite que mintió al juez.

Ni siquiera un director martirizado debe estar más allá de la ley.
________________
¿Qué opinas de lo de Polanski? Protervo meterse con una menor de 13 años.* Pero eso pasó hace más de 30 años, e incluso la víctima -hoy ya mujer cuarentona- está a favor que lo dejen tranquilo. No sé por qué todo esto tiene tufo de vendetta puritánica americana (pincha aquí para más detalles del affair Polanski)
_________________
La transcripción de la violación hecha por la víctima.
_________________
¿Para los estudios, lo que importa es el box office Polanski?
_________________
En El País: Mientras, los jefes de la diplomacia polaca y francesa, Radoslaw Sikorski, y Bernard Kouchner, respectivamente, pretenden remitir la carta a las autoridades estadounidenses, aunque antes su contenido deberá ser perfilado por los abogados de ambos países. Por su parte, el ministro de Cultura de Polonia, Bogdan Zdrojewski, se ha mostrado sorprendido por el repentino arresto de Polanski, mientras que conocidos directores polacos, entre ellos Agnieszka Holland y Andrzej Wajda, pedían a Varsovia una acción decidida para lograr la liberación de su colega.
_________________
*Entrevista reciente de Geimer con Larry King:
Larry King: "¿Él usó fuerza en la violación?"
Samantha Geimer: "Sabe... le dije 'no'. No esquivé el ataque. Dije: 'No, no, no quiero entrar ahí, no. No quiero hacer esto, no'. No sabía qué otra cosa hacer. Estábamos solos. Y yo no quería -yo no sabía lo que pasaría si formaba una gritería. Estaba asustada y después de darle resistencia, te dices, 'hay que ir a la casa después de todo esto'."

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Overconsumption



¿Podremos cambiar?
¿Vale la pena?
¿A quién le importa?
¿Será ya muy tarde?
¿Te interesa?

martes, 29 de septiembre de 2009

Dime dónde vives y te diré quién eres



No sé si conocen la sonada controversia que se dio en Kansas hace un tiempo, donde un juez votó contra una disposición de la junta escolar (que obligaba enseñar creacionismo en las escuelas) por considerarla anti-científica. Pues bien, el asunto no ha terminado. Ahora los ataques contra la teoría de la evolución han cambiado y se centran en la relación entre la ciencia y la libertad académica. La derecha religiosa ahora no menciona la palabra "religión". Incluso el bando "pugilista" de los Jerry Falwell (en su defensa contra la decisión del juez en Kansas) presenta el asunto como "libertad académica". Es una especie de circo, con la señora Beverly LaHaye, fundadora y presidenta del club "Mujeres Preocupadas por América," quien afirma que los estudiantes de Kansas deben comparar el creacionismo y la evolución, cual "ejercicio de libre pensamiento y análisis crítico" y decidir por ellos mismos qué es mejor (muchos padres kansanitas están de acuerdo).

Los anti-evolucionistas están presionando a los políticos: Desde 1995, las juntas de educación en siete estados: Alabama, Arizona, Illinois, Nebraska, Nuevo México, Texas -y ahora Kansas - han intentado que se suprima la enseñanza de la evolución en los programas estatales. Los ataques no sólo han cambiado en un sentido estratégico, sino que tienen un tono más estridente. Un tipo llamado Mark Looy, perteneciente al "Grupo creacionista de defensa del Génesis" ha dicho que la la teoría de la evolución "puede llevarnos a peligrosas consecuencias sociales". Su argumento es que "la vida no tiene sentido, si a fin de cuentas no somos más que animales en lucha por la supervivencia". Para Looy (y esto se lo dijo al NYTimes) dicha realización puede llevar la juventud "al asesinato y el suicidio". De ahí que el payaso de Tom DeLay, ex-congresista republicano por Texas llegara a decir que la tragedia de los asesinatos en Littleton, Colorado, "ocurren porque nuestros sistemas escolares enseñan a los niños que no son más que monos que vienen de una sopa primordial de fango". Un valiente maestro de secundaria expresó su impotencia recientemente: "Ya no puedo más. Soy un profesor de ciencias. Sin evolución la biología no tiene sentido."

No importa que no lo tenga. Recuerda dónde vives.*
________
*De acuerdo con una encuesta Gallup reciente, 47% de los americanos creen que Dios creó el universo hace 10,000 años, 40% creen en la evolución, pero Dios tiene que haber supervisado el proceso. Otra encuesta de CNN y USA Today arroja que 40% cree que NO DEBE enseñarse evolución en la escuela. Un 68% aboga por que se enseñen creacionismo y evolución.

domingo, 27 de septiembre de 2009

La otra cara (no vista e ignorada) de la moneda



Octavo Cerco ofrece una mirada del otro lado del concierto (realidad ignorada por muchos y esquivada por otros), cortesía del artista performativo cubano Luis Eligio (arriba en la foto). Escribe Claudia Cadelo:

Unas lágrimas negras debajo de los ojos y una camisa, negra también, con dos letreros impresos: por delante “No hay paz sin libertad” y por detrás “Bloqueo de adentro – Bloqueo de afuera. ¿Hasta cuándo?” Llegó solo a la plaza el domingo y por segundos fue uno más. “Fui a ver mi concierto”, me dijo un poco azorado cuando le pregunté por qué no me había llamado. Como el performance forma parte de su vida diaria desde hace más de diez años, de nuevo decidió llevar el arte encima. 

Sintomático el párrafo que sigue:

Interactuar con el público es uno de los principales objetivos del arte conductual, así que a priori el perfomance fue un éxito. Lamentablemente La Seguridad del Estado, siempre tan egocéntrica, decidió que el público serían sólo ellos.

Uno pensaría que no hay performance sin público que lo vea. Pero el performance "conductual" al que se refiere Cadelo es, antes de ser per-formance, una conducta personal, forma de vivir:

El arresto -predecible- de Luis Eligio por la PNR se explica con esa justificación de poder enano que ha caracterizado la realidad socio-política cubana por 50 años: 

La PNR está al pie de batalla. Alerta ROJA ante el enemigo invisible que potencialmente es cada ciudadano que habita esta isla.

sábado, 26 de septiembre de 2009

"Curriculum Vitae" de Pavel Koutsky



Pavel Koutsky (n. 1957) estudió en la Academia de Arte de Praga bajo la dirección del maestro Jiří Trnka. Sus animados Lanterna Musica, Step by Step, Long Live the Mouse y Four Loves han sido premiados en reconocidos festivales internacionales. El estilo Koutsky de "animación total" consiste en desarrollar la acción (aparentemente turbulenta del animado) en un espacio conceptual de música y ritmo. En la tradición de maestros checos como Trnka y Jiří Barta, Koutsky le da vida a fórmulas conocidas de la geometría y la química, mezclándolas en sorprendentes piruetas conceptuales. Curriculum Vitae se llevó Oso de Oro del Festival de Berlín, 1987.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Los juanes del sub-yo


Alfredo Triff

La saga del concierto de Juanes desciende sobre nosotros como espejismo reflejando aristas cada vez más bizarras de la masa exiliada. Hemos de conocer los juanes del sub-yo:

El antes: La blogosfera se afila los dientes y ordeña la leche descremada del asunto: Falacias van y vienen. Exageraciones, trampas, invenciones, bolas, chovinismo barato. Casi todo manido ya hace muchos años en la finca del suso (Full disclosureIncluímos nuestros posts).*

El durante: El concierto por yahoo, y los detractores pegados a la pantalla de la compu drenando bilis. Los imagino con alguien al lado (todo procerista-castrista declara su cavilación al pabellón de cierta infortunada oreja que oiga y no hable). Los pronunciamientos salen "in real time". Es tanto el interés del desinterés que tienen, que a cada canción dedican una crítica detallada: los pantalones de fulano, el sudor en mengano, los gallos que se le fueron a sutaneja, desde lo manido hasta lo semiótico.

El después: Expertos cubanólogos aparecen en los programas de Elvira y Oscar Haza (un torneo mediático entre Mega y America TV). Por cada intervención televisada, los cubanólogos -con fuel'te acento habanero- se pronuncian con juicios crítico-apodícticos: graves e hiperbólicos: docta didáctica a punto de merengue. Las cláusulas verbales aparecen declarativamente en facebook y twitter.

Auto da fe: Llega el momento que todo exiliado espera. Ahora traen participantes del concierto para que "confiesen". Los moderadores indagan los recovecos íntimos de la burbuja reflexiva. Cada pausa de la entrevista pespunteada por secuencia de videos con Juanes y Miguel Bosé en un pasillo del Hotel Nacional, con traducción de "español a español", diciendo "ya se acabó". ¡Es la prueba que necesitábamos! Ahora sí, por fin penetramos la juanística del pensamiento de Juanes. La "llave maestra" que aprendimos en la escuela del suso: chismebretería como desahogo, alivio con anestesia para librar pecados políticos in exilio.

Declarar "juro que odio al suso" abre puertas. Siempre nos vamos por lo fácil, en una palabra: lo hipócrita. Hemos elegido ese camino de forros, el más deshonesto de la confesión procerista-castrista. Y entre llanto disfraz fabulario y tramoyero de llanto mediático, ¿creen que van a convencer a alguien?
____________
*Tumiamiblog no se excluye de esa masa exiliada castrista/procerista en busca -atávica e inconsciente- de los juanes del sub-yo.

jueves, 24 de septiembre de 2009

palabrerías alfabéticas

om ulloa


a la a del alborotado ábaco abarrotado por algoritmos con el aroma de alhelí de una austera abadesa auspiciada por los astros le anuncio astutos antros adornados con alhajas arcaicas arropadas entre abundantes senos acolchados y acoquinados.






a la b bacana de tu baba de tu bulto de tu monte de babel bestial e infiel viscoso bramido oculto en el beso de brandy de la b de bar diurno y bragueta abierta con badajo báculo beldad boceto de labia bicéfala aturdida por la tentación de tu boca belfa en despliegue bailable de acordeón apenas bandoneón que abre y cierra cortante y biseca la melodía de blasfemia la blusa blanca la barra de jabón que resbala en tu estrecha bahía donde desemboca desbordante la b de mi bacteria boyante y ambulante.

 


a la c que acomoda los cimientos cabales de mi cabeza de cabaret cibernauta como cimbreante ladrón que urga en el alfabeto intermedio de miedos cándidos reciclando cenizas caobas de coloreadas letras sueltas con la intención de corregir los estragos cobardes del caótico ciclón cincuentón que reclama hoy mi conciliadora consonante C antes callada y caballeresca sacada a coces del coño común ultrajado que empuña un cincel de canje embarrado del fango de ciénaga reconstruida en exilio y destierro le dedico a esa C cautelosa el cuenco de un cuerpo comunal en cautiverio cansado del cuentagotas seco del cencerro sofocador en el cuello civil con su cuerda colgante encima de una calma recocida en la cochambre constante del clamor crujiente de una tribu sin clan ni tribuna ni pan ni casabe pero con absoluto cacique cacofónico cantando su descomunal C única que incuba saña que incrimina que denuncia que encierra que censura que calla culpable y se esconde cobarde por eso concateno el asco y le dedico la C que adorna y embellece nuestra cicatriz coagulada chirlada en tal ca(ma)stro catre -cubierta de roña espolvoreada de ceniza rodeada de cangrejos tóxicos de succionadores camajanes cutres encaramados sobre la capa cutánea del cocodrilo ahogado con su peso lerdo cuyo cadáver de caimana hermafrodita caído del cuzco sobresale en el caribe con su curvilínea C a cuestas moviéndose al ritmo de un lento cuentarrevoluciones tenue entre las olas sacudiendo su cola escamada y letárgica cargada de ismos difuntos esquivando el cambio que ruge desde cada cornisa del arrecife donde la caimana ha encallado entre agitados corales volcánicos que escupen candentes rocas cibernéticas.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

"Bisté con papa frita" barthesiano




Buscando en otras nubes y me tropiezo con un fragmento de la deliciosa Mitologías de Barthes, donde el célebre estructuralista analiza cómo la semiótica del buen comer apunta, define y señala otros comportamientos humanos. ¿Cuáles? Todos: trabajo, deporte, ocio, celebración y hasta el rito. Esa polisemia es, para Barthes, lo que realmente caracteriza la modernidad. De ahí la mitología del "bisté con papa frita" que se conecta con el orgullo galo y la identidad del imperialismo francés (el ensayo es de los 60 tempranos).

Primero, llevemos la carne a su nivel denotativo:

"El prestigio del bistec se vincula con su cuasi-crudez: en él la sangre es visible, natural, com¬pacta y cortable; uno puede imaginar perfectamente la ambrosía antigua en esta especie de materia pesada que se achica bajo el diente de tal manera que permite sentir al mismo tiempo su fuerza de origen y su plasticidad para expandirse por la sangre del hombre. La razón de ser del bistec es lo sanguíneo: los grados de su cocción no se expresan en unidades calóricas, sino en imágenes de sangre" (p.47).

Ese "sangramiento" define el bisté: de expresiones como "saignant" (punto medio), o "bleu" (casi-crudo), y el consabido eufemismo "grado A". Dice Barthes:

"Comer el bistec saignant representa a la vez una naturaleza y una moral. Todos los temperamentos le son adecuados, los sanguíneos por identidad, los nerviosos y los linfáticos por complemento. Y así como el vino se convierte para buen número de intelectuales en una sustancia mediúmnica que los conduce hacia la fuerza original de la naturaleza, el bistec es para ellos un alimento de recuperación gracias al cual vuelven prosaica su cerebralidad y conjuran, por medio de la sangre y la pulpa blanda, la estéril sequedad de que siempre se les acusa. La moda del bistec tártaro, por ejemplo, es una operación de exorcismo contra la asociación romántica de la sensibilidad y la debilidad física; en esta preparación se encuentran todos los estados germinantes de la materia: el puré sanguíneo y lo albuminoso del huevo, todo un concierto de sustancias blandas y vivas, una suerte de compendio significativo de las imágenes del preparto".

¿Y la papa frita? Siempre acompañando el bisté, "trasmitiéndole su lustre nacional".  La papa frita es "nostálgica y patriótica". Barthes concluye que los french fries son el signo alimentario de la "francesidad".

Barthesianamente hablando, imaginen lo que pudiera decirse del sandwhich cubano.

martes, 22 de septiembre de 2009

Rigatoni con salsa rosada de mejillones "descapuchados" y basílico



Alfredo Triff

¿Tienes hambre? 

De la tierra al mar, pescado, ¿cómo lo prefieres? No a la tilapia. Di ¡NO! a esos camarones cocinados fríos a tu derecha, justo al borde de la sección "sushi" yacen rojos, en gremio helado, listos para ser sumergidos más tarde en una salsa roja incomprensible, "bajados" con Miller por las masas miamenses.

En la materia basáltica está el origen de la vida. MEJILLONES ($3.49 la libra). 

Admítase que los de ahora, criados en granjas son cada vez más diminutos. ¡Se trata de un molusco internacionalista! Los he probado en Bélgica como "mosselen met friet", en Turquía cubierto de harina y fritos, acompañados con "raki". ¿En Francia? "Éclade des Moules". La cocina irlandesa los hierve y sazona con vinagre a base de chile. Por cierto, para tapas no hay nada más rico que una ensaladilla de mejillones Ramón Peña (he leído un review de los productos Espinaler) aderezados con aceitunas y pimientos rojos.

Les presento a Rigatoni en salsa rosada de mejillones "descapuchados" con queso ricotta y albahaca.

Rigatoni es una pasta tubular (más grande que el penne y el ziti). Queso ricotta (o requesón, sin procesar al 8% de grasa... no temas la grasa). Vino blanco de tomar, tomates bien maduros e íntegros cortados en lascas finas. Libra y media de mejillones bien lavados. Pimienta, cuatro dientes de ajo fileteados, aceite EV de oliva y ramos albahaca picaditos.

Lava los mejillones bajo agua, quítales las barbas. Pon agua a hervir con un poco de sal. A una sartén de acero de fondo grueso con candela alta añade una gotita de aceite. Agrega los ajos, brincarán inmediatamente. Dales un minuto y tira los mejillones. A los dos minutos adiciona un buen chorro de vino blanco (del mejor que tengas). Muele un poco de pimienta encima. 

Sube un vapor aromático arcano: ajo, vino y puro mar... las valvas drenan su precioso jugo blancuzco (cuidado: ahí está la clave del plato). Una vez que se abren los mejillones no deben estar en la sartén por más de 5 minutos. Saca la sartén del fuego. Con una pinza saca las valvas y extrae los sílfidos mejillones. Pon la sartén de nuevo en la candela con fuego medio/alto, y añade el tomate enlascado. 

Cuidado, la idea es cocinar, no desbaratar. La pasta, "al dente". Cuélala y añádela a la mistura con una generosa porción de ricotta. Mezcla los mejillones "descapuchados" en la salsa con la pasta, añade las hierbas y sírvelo tout de suite

El sabor de la salsa marina con ajo y notas dulces de la salsa noblemente enquesada debe acompañarse con un contraste intrigante de etanol recatado, con bordes entre roble y ciruela (recomiendo Pinor Noir "Angeline", sólo $12 en Crown Liquors).

lunes, 21 de septiembre de 2009

Zoecismos ¿vulgaris-valdesianos?

El problema de Rosie Inguanzo es, primero que nada, que jamás tuvo swing, es mala actriz, mala poeta, y mala persona, envidiosa y guajira lépera, que hoy te adula y mañana te calcula. Ya la calé hace ratón y queso. Y segundo quiere situarse cómodamente, en ese justo medio del comemierda. Jamás ha dado perreta de nada porque le falta mendó. Digo lo que pienso, es todo. Ninguna perreta, mis ideas en libertad y con mendó. El otro asunto: ha cogido obsesión con la pinga de Juan Abreu, igual que cuando la cogió con decir que Güicho era maricón. ¿Quién pinga se cree ella que es para juzgar a nadie? Algún problema con la pinga y con el culo debe tener. Seguro que es falta de morronga lo que tiene, o de culo, lo que es más evidente. Es lo que suele suceder en estos casos. Pero que le pregunte a su amiguete Navarrete, ladrón de viejas y ahora de otros amigos pintores -que todo se va descubriendo en este París de las delicias- qué cosa quiere decir pingustia. Es una palabra de esa excelsa escritora: Nieves, o la Quendi Guerra, que ellos publicaron en Tumiami, que pasó primero por varias etapas, pintora cuando le copiaba a Zaida del Río, actriz con nombre de Zoé cuando le copiaba a Leonor Arocha y empezaba ya a plagiarme los poemas en La Habana de los 80, cuando Humberto Castro se la dejó en los callos por estúpida. Y ahora escritora, cómo no, después que me rindió años de años, pidiéndome mis novelas a través del tarrúo del marido. Esa sí que tampoco tuvo swing, ni aún cuando se puso a cagar encima de los cuadros de Flavio Garciandía, con el que también lloró en un café de París, después de habernos llorado a Ricardo y a mí en otro café parisino. Nunca tuvo swing y lo único que hace es copiarme el mío, segundo a segundo, sombreros incluídos. El swing para Rosie Inguanzo, parece ser, debe ser tibio, y de esa izquierda churrosa miamense que me da arqueadas nada más que de olerla.-- Comentario de la escritoria Zoe Valdés, en el post "Actividad Cultural", (Blog de Enrisco).

Después de los Juanes



Jesús Rosado

Pasado el concierto y el minuto de gloria caribeña de Juanes, cabe preguntarse ¿en cuántas onzas de “jama” se habrá beneficiado el cubano sencillo cuando acuda a su bodega del barrio mañana? ¿Se observará alguna reducción en la ración de hierro fundido asignado a las mantraps de la prisión política? ¿Sentiremos los más de once millones de nacidos en la funesta isla que el “milagro musical” nos ha inoculado contra el sentimiento de tragedia? La verdad es que este evento no ostenta novedad alguna. Le preceden festivales de Varadero, un Oscar de León desafiando a los testaferros cuando rompió el protocolo castrista de los espectáculos mientras se lanzaba a compartir libremente con el público, los conciertos de Serrat y de Alberto Cortés pasando mensajitos subliminales contra el totalitarismo, los recitales de estrellas del rock anglo en el Carlos Marx haciendo patalear sobre las butacas a la desviada bitonguería descendiente de los pinchos, las descargas –y voy calentando la pista- del gordo Pedro Luis en el patio de Bellas Artes y todos los performances underground de la música contracultura, que despegarían con los topos de la novísima trova hasta arribar a la acritud de Gorki y Porno Para Ricardo. Sin embargo, hay algo que le veo de positivo a este denominado concierto por la “paz” promovido por el colombiano, y es que el debate que desencadenó ha sido en torno a un acontecimiento que afortunadamente no tiene que ver con peticiones de paredón, mercenarios “internacionalistas”, naufragios de balseros, atentados terroristas contra hoteles y aviones civiles, ejercicios de embargos o narcopolíticas para burlar el embargo, ni hecho alguno que entrañe pérdida de plasma por hambre, efectos de armas de fuego o insolaciones de la navegación improvisada. Es cierto que fueron elementos que estuvieron presente en el sustrato de las pasiones que animó la polémica a lo largo de un mes, pero sabemos que el evento, si bien pecó de omisiones y ocultas manipulaciones, nunca se mostró a plenitud como un gesto de ferocidad partidista. De ahí que del choque ideológico alrededor del pretendido megaconcierto se caracterizara por ambigüedades, movimientos pendulares, silencios indecisos, extrañas coincidencias de criterios y hasta ciertas tendencias hacia una confusa convergencia. Ni violencia revolucionaria, ni contrarrevolucionaria. Ha sido una tormenta envolviendo un acto sensible, cultural, que ha servido de agenda a todas las tendencias políticas para manifestarse, discrepar, coincidir, aproximarse, distanciarse y, finalmente, cruzar todos por el mismo punto sin que nadie se dañe con una esquirla. Para al final de la jornada, y gracias a la disposición de los medios de difusión de un lado y del otro, asumir las dos orillas la atenta condición de espectadores. Sólo nos faltaba retirar la pared. ¿No se presume una inadvertida franja común en todo eso? Quizá por la naturaleza antibélica del acto nos hemos visto obligados a comportarnos más civilizados, más expectantes y más convecinos. Creo que fue un flujo imperceptible, casi metafísico, que nos resbaló por debajo de la conciencia y que en esta ocasión varió el clima de confrontación. Bueno, con la consabida excepción de las vergonzosas escenitas de escupidas, coñosdetumadre, aplanadoras de discos y papelazos de la calle 8. Eso es para meditar. Y no creo que tenga que ver con dejación de principios, no. Si se apela a la memoria, puede asociarse con esa siembra de certezas que inició otro Juan el día que en esa misma Plaza Cívica, donde se celebró ahora el concierto, le arrancó a una multitud el clamor de libertad más de treinta veces ante la faz iracunda del tirano. Tal vez haga falta un tercer Juan que convoque los dos conceptos -libertad y paz- al unísono. O puede que ese tercer Juan sea la responsabilidad que a cada cubano nos toca.

Foto abajo: Pedro Portal (tomado de El Nuevo Herald)



domingo, 20 de septiembre de 2009

Ah, la Libertad y el concierto de Juanes en La Habana


Rosie Inguanzo

Cuando salí de Cuba con 17 años empecé a aprehender a ser libre. La libertad se aprende en su ejercicio; una se va despojando de lastras adquiridas, como la de tildar de enemigo y comerse vivo al que piensa distinto, o la de sentirnos con derecho a juzgar a los que están dentro de la isla. Digo esto porque Gorki Águila está en Miami llamando las cosas por su nombre. Tranquilito dispara al blanco: "Lo malo en nuestro país tiene un nombre: se llama Fidel Castro, se llama Raúl Castro [...] si la libertad de un país depende de la muerte de un tirano, por supuesto que bienvenido sea", y otras delicias por el estilo. Digo esto porque Miami está que arde con lo del concierto de Juanes en La Habana. Y claro que la jerga juanística es ambigua, cuajada de ufemismos, subliminal, seudopacifista (cabe la pregunta candorosa: ¡¿paz sin libertad?!). Se ha urdido hasta el cansancio en todos los medios su retórica evasión de lo que realmente debe decirse en esa plaza donde se aplaza la libertad de los más puros (esos presos de conciencia, los Pánfilos des-almados, etc.). Pero ojalá las cosas fueran así de simples: por otro lado están las blogueras (ese pulso de nación que son Yoani Sánchez y Caudia Cadelo) diciendo que venga y cante con sus amigos, pidiendo del lobo un pelo, con la menuda esperanza de que se cuele por los altavoces la palabra santa omitida del concierto, la que en Cuba sólo se dice por lo bajo, la que se esconde en el fondo de todas las conciencias y estómagos vacíos, el sueño de muchos: libertad. Y quién soy yo desde mi cómodo exilio, libre como el viento libre; les toca a ellos decidir qué es lo mejor apara sí mismos. Ellos que están allí, ellas que no se fueron o las fueron, ellas están al día con aquel desmoronamiento de país. Las nuevas generaciones ya no saben que es la Nueva trova; la balserita recien llegada que me pregunta: "Miss, ¿quién es Silvio, el viejito de la barbita?" Me pongo en sus zapatos. ¡Ojalá que dejen llegar al concierto a los mejores productos nacionales, que no los encarcelen o maltraten por manifestarse, que el evento sea pauta y no parchecito oportunista! Tengo revoltura de estómago sólo de ver a Silvio Rodríguez en la TV balbuceando apostasías. Pero lo otro, la perreta de Zoé Valdés (¿cuándo perdió el swing la autora de La nada cotidiana?), los rehiletes fálicos de Juan Abreu (que torpemente no se entera del maniqueo elemental de sus resabios), y las performances de Vigilia Mambisa (estos últimos efectistas del justo dolor que arrebata libertades), son discursos paralelos al que tratan de combatir. Sálvenos Dios de esa otra cara de la misma moneda nacional.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Sette Uomini D’oro (1965)



Jesús Rosado

La inspiración de Armando Trovaioli recorrió los soundtracks de los más representativos filmes de la Commedia all’ïtaliana. Sus composiciones se articulaban sobre puro hormigón jazzístico, decorado a la postre con aquellos sonidos pasteles de reverberación mediterránea que aportaría el boom de los instrumentos electrónicos durante la almibarada década prodigiosa -los irrepetibles 60- en el Viejo Continente. Se puede llegar a afirmar que Trovaioli es paradigma del pop art europeo (que no debe confundirse con el europop), cuya tendencia en lo musical estilizaba las expresiones populares y tradicionales o, en sentido inverso, incorporaba componentes de la denominada música culta en el gusto amplio. Y ese two way, Trovaioli lo confronta con las nuevas tecnologías que la música devenida en industria iba introduciendo. Muchas de sus piezas de los sesenta corren como una suerte de comic musical, por su aire desenfadado y caricaturesco y se puede hablar, desde entonces, de una "personalidad Trovaioli" que irá contagiando a otros autores de la época. De su musa en el cine se memorizan scores como los de Matrimonio a la italiana, Casanova 70, Perfume de mujer o aquella inolvidable Siete hombres de oro (video que ocupa el post de hoy), que nos dejara a más de un cubano con los apetitos por una bóveda de banco bien surtida, condición imposible en el precario sistema bancario del Susodicho. Hoy día Trovaioli continúa activo y ha colaborado en algunas de las recientes producciones de Tarantino. En Sette Uomini D'oro (1965), el compositor italiano se apoyó fundamentalmente en las virtudes de la agrupación vocal Cantori Moderni del multiintrumentista Alessandro Alessandroni, cuyos elaborados performances estuvieron considerados como la clave sonora de los backgrounds de Cinecitta durante el coqueto sesenteo.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Tú que me lees




No vale la pena explicar ahora qué nos empujó a esta crisis. Nos creíamos dueños del mundo. La naturaleza y la economía al servicio del capital y el ocio que trae el desarrollo. Pero eso pasó hace mucho tiempo. No tuvimos más remedio que escapar hacia adentro, a la burbuja. Se dice que la revolución digital parecía prometedora. Nos maravillaba la irrealidad virtual. Mientras, los ecosistemas se descomponían, los cuerpos se atrofiaban. Abandonamos el mundo físico por la virtualidad del mundo físico. Pero seguíamos vestidos de carne y hueso. Era como un sueño. Algunos preclaros afirmaban que había que volver a un punto que ya parecía perdido. Los glaciares se derretían, la temperatura aumentaba. La fauna y la flora se marchitaban. Una minoría decidió replantearse el problema. Querían sentir de nuevo la caricia física, la picada de un mosquito, el canto de los pájaros, la lluvia fresca en la cara. Para la mayoría, sin embargo, era muy tarde. Habíamos hecho un pacto con la MATRIZ. Cientos de millones pagaban el precio: La mutación virtual deja sus huellas. "La nueva raza" responde sólo a estímulos-visuales en la pantalla, hechizo alimentado por técnicos que trabajan desde burbujas inalcanzables en la ionosfera. La nueva generación mentalista-virtual apenas podía constatar la realidad circundante (o lo que quedaba de ella) y por ello se construyeron gigantescos túneles ciclotrónicos de cuarta generación modulada. Algunos disidentes retornaron a la seca superficie. Son una generación de hackers que luchan por destruir el sistema, ciberpoetas, ciberactivistas que agruparon células disidentes. Leían libros viejos impresos en papel. Son los nuevos héroes. Han rechazado el status quo. Nada tienen que perder. Escribo este mensaje en un BXT 34# y se autodestruirá en tres días. Tú que me lees, únete a la causa.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Se acerca un tiempo de descuento


 Ramón Williams
(Ilustraciones del autor)


Atravieso la avenida y llego al malecón.
Miro el mar sin ti.
Dibujo con mis dedos sobre la piedra, conjuro a los maestros invisibles y ellos me hablan desde la espuma en las rocas:
Estás allí, en algún lugar del darse cuenta donde a todo esclavo le llega un premio supremo de libertad:
La desaparición absoluta.

Nadie me asegura que un Dios auténtico te acoge en su cielo.
Sólo sé
que usted
respira
fuera de mis manos y
que hasta lo eterno diera
por
vencer el miedo
de seguirlo
a usted.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Quise ser extraordinario


 Ramón Alejandro

Porque mi padre tenía costumbre de llegar muy tempranito por la mañana frente al lavamanos familiar, que tenía un gran espejo puesto justo enfrente de cualquiera se le pusiera delante. Y allí de cara a su propia imagen allí reflejada se carraspeaba muy a fondo la garganta y acto seguido, con la misma, echaba allí unos gargajos gordos y copiosos como ostiones. Que luego al abrir la llave de la pila del agua la fuerza del chorro se llevaba por el caño de desagüe. Toda esa materia orgánica tan viscosa y algo verdosa, pegajosamente densa aunque bastante transparente. Es cierto que me este proceder me inspiraba un poco de asco, pero al mismo tiempo y de alguna secreta manera me turbaba los sentidos produciéndome algo parecido a una excitación sensual, y a la larga terminaba por causarme muchísima admiración. Esos gargajos tan gordos y caudalosos eran como una prueba concreta y casi tangible de la ardiente vitalidad de su macizo cuerpo, y de su inmenso poder moral.

Aunque siempre me tuve que contentar con contemplarlos a prudente distancia, porque nunca se me hubiera ocurrido tocarlos ni con la punta de un dedo por mucha curiosidad que me causaran. Pero aún desde esa respetuosa distancia a la que los miraba, más por miedo de llamar demasiado la atención a los demás miembros de la familia que si se hubieran percatado de que los estaba vacilando con tanta sospechosa delectación hubieran podido alarmarse, que por aversión a sus curiosas materias, me fascinaban. Y ejercían sobre mis papilas gustativas un raro influjo que las hacía secretar esas mismas substancias. Aunque mucho más líquidas e incoloras, porque esos verdes profundos y el amarillo limón que ribeteaban a los gargajos de mi padre eran ya palabras mayores. Y que la mi salivita que secretaba mi párvula boca era algo parecido a ese líquido lubricante que echa el agujerito de la pinga un chiquillo de diez o doce años, poco tiempo antes de que comience el niño a mear dulce y dejar de serlo. Era como si el espectáculo de esos semitransparentes escupitajos dieran comienzo dentro de mi propia boca el consecuente proceso de deglutición empezando desde sus primeros pasos, salivando copiosamente al considerar la babosa esencia de los gargajos paternales. Y todo eso me hacía recordar aquella vez que vi a un gatico hambriento comerse uno de esos gargajos que su ama acababa de echar sobre el rugoso suelo de una acera. Y de como con muchísimo gusto ese animalito lamía la repugnante masa de gelatinosa baba con delicia y avidez.

Y el desparpajo con que mi padre exhibía todo su hermoso cuerpo tan velludo avanzando a lo largo del corredor de mi casa, apenas protegido de mis inquisidoras miradas por aquella ligerita toalla que fluctuaba con versátil ligereza andando descalzo sobre las baldosas de evocadores diseños almocárabes de entrelazados trazos para dirigirse al cuarto de baño. Todos esos actos de disimulada afirmación de su absoluta soberanía sobre el espacio interno de nuestro Ilé me colmaban de beata admiración. Rayana en la adoración. Porque papá me parecía un hombrón fortísimo y enormemente dotado de incalculables e ignotos misterios. Que hasta una vez soñé que una gran tenaza de bogavante salía por el agujero de drenaje de ese lavamanos de loza blanca por la cual se escurrían sus translúcidos gargajos. Era una pinza de crustáceo amarilla y colorada, erizada de agudas puntas azules. Porque los poderes que a mis ojos mi padre estaba investido eran muy sutiles y misteriosos. Y tenían vagamente algo que ver con siluetas de boxeadores en combate entrevistas dentro de los cúmulos que se amontonaban sobre el paisaje cuando se acercaba la tormenta. Y que de su cuerpo emanaba una fuerza telúrica que venía desde muy lejos, desde las paredes rupestres por las que la humedad exudaba el exceso de agua que impregnaba esa tierra. En las cercanías de la desembocadura del Río Piloña allá por Ribadesella. Que en el interior de los profundos corredores de aquellas cavernas que todavía conservan cubiertas los antiquísimos dibujos de caballos, ciervos y cazadores elegantemente garabateados por los hombres prehistóricos. Tan bien caracterizados que esos seres vivientes que poblaron los montes Cantábricos hace muchos milenarios todavía parecen cabalgar y corretear por aquellos campos de un planeta aún virginal, en aquellos lejanos tiempos en que nuestra humanidad apenas amanecía. En unas playas de poca arena situadas junto a ese sitio lo llevaba su madre a tomar baños de mar y a comer sardinas, que es así como en bable aún le llaman a las sardinas.

Y quizás mi desaforado deseo de descollar y de ser el mejor. Esa obsesión de excelencia que me crispa y retuerce hasta los músculos que rigen mis globos oculares y determinan su doble adecuación con el objeto que en cierto momento imanta mi interés. Esa profunda inconformidad con lo que soy, y con lo que me toca vivir, que llevo metida en los trasfondos de mi desasosegada alma, quizás me viene transatlánticamente acarreada dentro del saco de los cojones de mi padre desde aquellos agrestes parajes. Y desde esas bellas y lejanas montañas del macizo del Sueve, donde por sus empinadas laderas aún trota y pasta a su aire campeando por sus reales cojones el montaraz asturcón. Que eso de reales lo digo por el hecho de que esos miembros de una rarísima rama de la raza equina hoy en peligro de desaparición pertenecen personalmente al Príncipe de Asturias y futuro Rey de España. Por la Gracia de Dios y quién sabe cuantas arbitrariedades de esas que constituyen el «derecho» que por cuenta propia se atribuyen esas dinastías fundadas por una pandilla de bandidos. Como lo son todas esas familias reales europeas. Salteadores de camino y ladrones de cuello blanco, ataviados de collares de perlas, coronas incrustadas de diamantes y mantos de armiño. Cuando el pobre gitano que se roba una gallina va preso por quién sabe cuanto tiempo, y que este soquetico caballerito que tiene el título de Príncipe de Asturias se cree que esa manada de asturcones le pertenece en propio por los santos cojones. No ya de Dios, que todos nos hemos por fin dado cuenta de que no existe ni un carajo, sino de la arbitrariedad más descarada. De los incapaces Borbones que en un descuido se encaramaron en el trono de España cuando se agotó el degenerado linaje de los Austrias. Que el macizo del Sueve descuella como loco, separado de la cadena de montañas que delimitan al Mar Cantábrico y culminan en los nevados picos de Europa. Y el Sueve está muy por cuenta propia distinguiéndose por sí mismo desde la otra orilla del Río Piloña. Y por detrás de los picos y por la otra vertiente cae directamente al Mar por torrenteras y farallones de muy austera nobleza. Que el carácter del pueblo asturiano se forjó en estos grandiosos paisajes que imprimió en los corazones de los rebeldes celtíberos que no se dejaron nunca dominar ni por Roma ni por La Meca. Y que se mandaron a joder a los indios que pudieron joderse, y a todo tipo de taínos, Yanomamis, aztecas, mayas, incas, guaraníes, tupinambás, charrúas y todo género de aborígenes que deambulaban semiencueritos y a su aire desde el estrecho de Magallanes en la Tierra del Fuego hasta California. Y que se gobernaron por ellos mismos a la manera anarquista durante dos años, y le dieron candela alegremente a conventos e iglesias, y colgaron y fusilaron curas, obispos y monaguillos sin el más mínimo respeto por estos ensotanados aprovechadores y cara de guantes, cuando la primera república española.

Y que a lo mejor yo quería descollar solito, y ser igual que ese macizo del Sueve que no hace parte de ninguna cadena de montañas.

martes, 15 de septiembre de 2009

Enfermo, más que enfermo: casi sin arreglo (versión pesimista)





Les invito a analizar la disposición estructural que facilita la hipocresía del capitalismo financiero norteamericano: Ahora que Wall Street salió del hoyo (gracias a la intervención del estado y nosotros) es mejor dejar que sea la mano invisible la que dicte los pasos a seguir. A los bancos les va muy bien ahora (aunque la gente de a pie sigue desempleada). ¿Regular para qué? Esto ya de va de la mano... esto parece socialismo

Ayer en una entrevista en NPR dos de los periodistas casi se quejaban que las regulaciones propuestas por el presidente terminarían por llevarse los negocios a Londres o Pekín (el concepto ético de justicia financiera palapin…). De acuerdo a la fuente, el complejo mundo financiero “se basa en encontrarle las grietas al sistema” (hasta el viejo Smith estaría revolviéndose en su ataúd). Entiendan la metáfora: La función del mercado es hacer dinero, no importa el precio se que pague. ¿Y no viola ese precepto la idea fundamental del capitalismo smithiano (incluso firedmaniano) de asegurar que la competencia se mantenga dentro de un marco justo de libertad para cada empresario que asegure la viabilidad del sistema a largo plazo?

Jajaja.

El capitalismo financiero tardío norteamericano está mostrando su verdadera cara: SHORTERMISM. ¿Qué esperábamos? Que los CEOs de Wall Street aprendieran que es posible enriquecerse bajo en un ambiente moral de equidad que aliente -e incluso garantize- la supervivencia del sistema capitalista.

¿Será que el capitalismo financiero es una lucha ciega por quién gana y que el mejor postor termina más poderoso, y que el lucro se refleja luego como índice de “crecimiento económico?”

¿Será que el capitalismo no tiene arreglo? Jajaja.

Raramente se baja un juez loco como Jed Rakoff, quien acaba de mandar a juicio a las hienas de Merryl Lynch a que querían salirse de la mierda pagando $33 millones a la Securities and Exchange Commission contra Bank of America, después de ¿listos? engañar a los inversionistas y al público al no declarar negociaciones secretas para pagar bonos multimillonarios a sus ejecutivos -incluso- mientras el gobierno los sacaba del hueco con el dinero de los contribuyentes. 

lunes, 14 de septiembre de 2009

El filo, el falo, el caño y el cañón


Ileana fuentes

Se preguntaba un buen amigo recientemente cuál será el límite de la insensibilidad social de algunos gobiernos latinoamericanos que siguen aumentando sus arsenales ignorando la pobreza que les rodea. Le dije, con mi usual vocación de látigo (que nada tiene que ver con el sadomasoquismo) que la indolencia ante la miseria continuará mientras no haya un cambio de paradigma. El cuartico permanecerá igualito mientras sigan al mando de nuestros países oligarcas machistas (muchos disfrazados de populistas y demócratas) que se sientan logrados por la protección y poderío fálicos que les proporcionan los misiles y armamentos.

Las mujeres presidentas son una especie de golondrinas, y ya sabemos que una -o dos- no hace verano. Ni un palo hace monte. En torno a ellas siguen merodeando águilas y buitres imponiendo sus prioridades. 

En el mundo anglosajón se dice que la asistencia para el desarrollo en la mayoría de los países del Tercer Mundo termina siendo “meada”, en referencia al destino de una gran parte de esos millones que caen en feudos patriarcales: se excretan por el mismo caño, ya sea en los baños de los bares, o en los camastros de los prostíbulos. ¿Queremos que América Latina salga de la abyecta pobreza en que aún se encuentra? Tendríamos que cambiar la mentalidad y las opciones: las mujeres -en masa- al poder político. “Desarrollo sostenible” implica una revolución de género (que no es, ni quiere decir lo mismo, que sexual). Familia, hijos, educación, productividad y creatividad femeninas sin límites, redes de apoyo, asistencia médica, alimentación de primer orden… ausencia de misoginia institucional, de abuso físico, de maternidad obligatoria, de violación impune, de exclusión porque se es mujer… y también de guerrillas inútiles y pueriles, de violencia tecnificada. ¿Guerras contra quién? ¿Contra ciudadanías indefensas? Las mujeres –las madres, las abuelas, las tías, las madrinas, las hermanas, las hijas, las sobrinas, las primas, las ahijadas, las suegras– al mando, al diseño social, a la gestión política, a la priorización de programas sociales y económicos que conduzcan al individuo, y de ahí a la familia, al clan, a la comunidad, y en un final a las naciones hacia el progreso y la producción de riquezas. Desarrollo, sí, y sostenible. Todos los estudios en este campo lo comprueban: las mujeres sacan a sus comunidades de la pobreza, con más frecuencia que la gestión masculina. Los hombres – los inteligentes, los nobles, los que padecen sin chistar los abusos del propio machismo, y también los irresponsables y los renuentes- serán más felices y productivos, y mucho menos sementales. Mientras eso no suceda, seguiremos en manos de avaros con títulos universitarios de Harvard, o boy scouts cual milikos de zarzuela, acariciando el arma, las fálicas armas, en masturbación mental multimillonaria, a costa de legiones de desnutridos. Satisfecho el caño con el cañón, ¿a cuántos de ellos -con contadísimas excepciones, como Costa Rica, por ejemplo, que no tiene ni ejército- le importa el bienestar de los desposeídos?

sábado, 12 de septiembre de 2009

NY, dama mutilada

Rosie Inguanzo

Nueva York va convirtiéndose en tradición, en gran medida por la generosidad de los amigos que ponen casa. Las visitas de rigor a sus museos, caminatas interminables mirando hacia arriba, colándonos en los vestíbulos para constatar una interioridad como un cuerpo, marcando los edificios visitados en el libro: el chandelier Lalique del Ritz, la terminal Grand Central con su bellísimo restaurant, los elevadores preservados del Waldorf, el vestíbulo del restaurado Grammercy Park Hotel, la larga caminata con el parque a la derecha por Central Park West, contemplando joyas como el Dakota, el San Remo o el Majestic, la visita al Seagram de Mies, nuestro diario camino a Barnes & Noble por toda la 14, cruzando el esbelto Flatiron. Vamos a Nueva York a ojear libros sobre Nueva York, horas en lo que se desprende, tocando paredes, respirando parques, correteando el metro tras un tren que nos cierra las puertas en la cara. Esta vez con Francis Bacon en el MoMA: almas cóncavas, cuerpos hollados de color en el ring, seno estrujado contra el vidrio del ojo, sangre sobre la losa del baño, dos tajadas de cabeza para el mismo perfil del amante suicida, brochazos arrojados en el canvas, con tal fuerza sagrada. “Nueva York se está poniendo vieja”-dice A., mientras la contemplábamos desde el puerto de Hoboken, sus lucecitas intermitentes duplicadas en el Hudson cual culebra eléctrica. Ciudades jóvenes son ahora Beijing, Taipei, Hong Kong, Tokio…, allí donde se construyen rascacielos recién estrenaditos y se dan tan monumentales como alternativas proliferaciones urbanas. Duele que Nueva York sea una dama mutilada.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Tourist Guy [9/11/2001???]



Jesús Rosado


Esta foto conocida como “Tourist guy” recorrió el mundo virtual a raíz de los desdichados sucesos del 9/11 del 2001. Es lo que se denomina internet meme, es decir, un acontecimiento (sitio, música, video, blog, texto, foto) que se masifica a través de la web, aunque sea resultado de un fraude. Se suponía que el individuo, un joven húngaro de 25 años llamado Peter Guzli, se había hecho tomar esta foto como turista accidental, momentos antes de que uno de los aviones impactara las torres del World Trade Center. Más tarde, corrió la versión de que la cámara digital había sobrevivido entre los restos de la catástrofe. La imagen, entonces, navegó por computadoras, periódicos, TV, etc… convirtiéndose en una de las diez vistas fotográficas de mayor circulación en el mundo contemporáneo. En un principio, apareció un empresario brasileño de 41 años, Jose Roberto Penteado, proclamándose como autor del hoax, hasta que finalmente, luego de que los expertos demostraran hasta la saciedad la falsedad de la foto, Peter Guzli hizo pública la versión “limpia” de la imagen original donde realmente no aparecía el avión, ni el marcaje de la fatídica fecha. Todo había sido una broma pesada que quiso correr a un grupo de amistades. Sin embargo, ha transcurrido el tiempo y, aún a sabiendas de su irresponsable manipulación, la imagen continúa circulando, ya no como remembranza, sino a manera de vestigio macabro de los alcances de la cultura global.