miércoles, 23 de septiembre de 2009

"Bisté con papa frita" barthesiano




Buscando en otras nubes y me tropiezo con un fragmento de la deliciosa Mitologías de Barthes, donde el célebre estructuralista analiza cómo la semiótica del buen comer apunta, define y señala otros comportamientos humanos. ¿Cuáles? Todos: trabajo, deporte, ocio, celebración y hasta el rito. Esa polisemia es, para Barthes, lo que realmente caracteriza la modernidad. De ahí la mitología del "bisté con papa frita" que se conecta con el orgullo galo y la identidad del imperialismo francés (el ensayo es de los 60 tempranos).

Primero, llevemos la carne a su nivel denotativo:

"El prestigio del bistec se vincula con su cuasi-crudez: en él la sangre es visible, natural, com¬pacta y cortable; uno puede imaginar perfectamente la ambrosía antigua en esta especie de materia pesada que se achica bajo el diente de tal manera que permite sentir al mismo tiempo su fuerza de origen y su plasticidad para expandirse por la sangre del hombre. La razón de ser del bistec es lo sanguíneo: los grados de su cocción no se expresan en unidades calóricas, sino en imágenes de sangre" (p.47).

Ese "sangramiento" define el bisté: de expresiones como "saignant" (punto medio), o "bleu" (casi-crudo), y el consabido eufemismo "grado A". Dice Barthes:

"Comer el bistec saignant representa a la vez una naturaleza y una moral. Todos los temperamentos le son adecuados, los sanguíneos por identidad, los nerviosos y los linfáticos por complemento. Y así como el vino se convierte para buen número de intelectuales en una sustancia mediúmnica que los conduce hacia la fuerza original de la naturaleza, el bistec es para ellos un alimento de recuperación gracias al cual vuelven prosaica su cerebralidad y conjuran, por medio de la sangre y la pulpa blanda, la estéril sequedad de que siempre se les acusa. La moda del bistec tártaro, por ejemplo, es una operación de exorcismo contra la asociación romántica de la sensibilidad y la debilidad física; en esta preparación se encuentran todos los estados germinantes de la materia: el puré sanguíneo y lo albuminoso del huevo, todo un concierto de sustancias blandas y vivas, una suerte de compendio significativo de las imágenes del preparto".

¿Y la papa frita? Siempre acompañando el bisté, "trasmitiéndole su lustre nacional".  La papa frita es "nostálgica y patriótica". Barthes concluye que los french fries son el signo alimentario de la "francesidad".

Barthesianamente hablando, imaginen lo que pudiera decirse del sandwhich cubano.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Ummmmmmm que rico! Triff, me comi el punto que le falta a tu primer parrafo, y todos mis acentos tambien....

Alfredo Pong dijo...

Aquí nada mejor que un buen Ribeye medium-rare con su buena ración de papas naturales fritas,me he encontrado con muchos compatriotas que prefieren el bistec muy hecho sobre todo las bitonguitas de mamá, que le acostumbraron a comer el bistecito finito y cocinadito como una suela de zapatico con arrocito blanco y plataníto manzano,( muchas veces los pobres niños masticaban y masticaban, para luego escupir lo que quedaba de la rumiadera, se tomaban el "juguito" y yá , más tarde inventaron el Bistí...) concuerdo que la sangre en la carne junto a su grasa natural le da el sabor que buscamos, una carne magra sin grasa no sabe a nada sino diganme ¿ A qué sabe un filete mignon si no le agregan la salsa de hongos y demás especias?

A.T. dijo...

Buenísimo, Pong.

Anónimo dijo...

Eso se llama sacarle la punta al lápiza. No esperaba encontrarme esa discusión estructuralista del bisté con papas. Y que Barthes se haya metido en el asunto habla muy bien de la clase de pensador que era... que la buena teoría no debe divorciarse de la vida.

Feminista

Anónimo dijo...

Esa carne que describes es ¿kosher? ¿Quizás orgánica, orgásmica, transgénica o hidropónica? ¿Con o sin antibiótico; con o sin hormonas? Bone appetit!
Hummm...le habrán dado de palos a la vaca antes de matarla, la pasaron por la cámara de gas o la mutilaría como los pobres caballitos de las noticias recientes? Bone appetit again!!!.
Creo que cenaré una pierna de sirena con plumas de unicornio. Judith G.

Willi Trapiche dijo...

pobre panfilo......

Anónimo dijo...

Te lo cambio por el concierto de Juanes.

L. Pueblo Cubano

Anónimo dijo...

El sandwich cubano es cagas-trista++

Anónimo dijo...

Cada vez que pones algun plato aqui es una asquerocidad. Ahora una carne llena de papas precocidas y vegetales congelados de lo peor. El otro dia casi vomito con los macarrones.