domingo, 26 de agosto de 2007

El sempiterno fantasma del susodicho



Tumiamiblog

“¿Cuándo salen?
Salen cuando empiezas a sentir el hedor de los muertos.”-- Kwaidan, de Mayasi Kobayashi

Sé que se espera impacientemente la muerte del susodicho (colofón básico a tantas soluciones posibles; aperturas, tanteos, arreglos, negociaciones, transiciones). Cristalicemos lo indispensable: La muerte del susodicho fue noticia desde la aparición misma del sujeto. Pero cuando se alberga tanta esperanza sobre la frágil vértebra de la incertidumbre, cuando apostamos tanto por un sólo aspecto del hecho -trivial e insoslayable-, puede ocurrir que la muerte en sí del susodicho no concluya su ansiado proceso de finiquitación. Vean por qué: Es indispensable que después de su muerte se abra un nuevo capítulo (posible sólo en función de esa desaparición tan anhelada). Me refiero a “su otra vida” en la memoria colectiva. No le resto importancia a la muerte física del susodicho, simplemente deseo apuntar que en medio de tanto anhelo (necesaria catarsis por demás), tal vez pasamos por alto (tan dados que somos a olvidar y reprimir) un hecho por venir, prematuro e insoslayable: su fantasma sempiterno.