Las fuerzas de seguridad siria han matado al menos a 27 manifestantes en la ciudad de Daraa, en medio de una nueva ola de protestas contra el régimen de Bashar al-Assad. Las manifestaciones tuvieron lugar después de las oraciones del viernes, cuando las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra manifestantes que se les enfrentaron con piedras.
viernes, 8 de abril de 2011
Segurosos hasadistas asesinan a 27 manifestantes pacíficos en Daraa
AlJezeera informa:
Zona de silencio
Chely Lima
No queda nadie.
El viento mete las manos en las habitaciones vacías,
rompe papeles, desordena mis sábanas.
No queda nadie a quien decirle te amo, qué día es hoy,
cuándo llegaste.
Me están cercando los lobos.
Veo el ojo febril de la fiera y la luna que arde en su centro.
Una luna de agua, delgada, como una tajada de acero.
Lobos grises, lobos negros, lobos blancos de pelaje erizado.
Lobos en acecho.
Nada que decir, nada que recordar, nadie por quien llorar,
ni siquiera por mí. Nada. Nadie.
Lobos en círculo y el dolor que va subiendo por la garganta
desde el pecho. El dolor como un cordel de fuego,
como un hambre sin curación posible.
Como un latigazo que estalla al azar en un círculo de lobos.
Nada sino el viento en las habitaciones vacías, los muros abatidos,
ladrillos a punto de desmigajarse como pan seco.
Muros blancos
y lobos negros que se recortan en la luz cegadora del día.
Muros negros y un lobo solitario, blanco,
que se recorta a contraluz, a contrasombra.
El teléfono ha dejado de sonar. Internet no existe.
Las cartas se fueron despedazando,
húmedas y carcomidas por la ausencia de mi mano.
Un televisor muerto frente a la cama. Lobos que aúllan.
Y esa figura de bruces: yo mismo, yo misma.
Esa figura que se levanta sin aire, sin tiempo, y, lentamente,
va a unirse a los lobos.
Academy of Arts & Minds Theater presents: "False Alarm"
"False Alarm" is being presented April 8 and 9 at 8:30 pm each night at the school's Abanico Theater. The play was written by Virgilio Pinera and directed by Larry Villanueva. It stars Juan Orozco, Neylin Musa and Danny Dominguez.
Teatro Abanico: 3138 Commodore Plaza.
Adults $12; Students $3; Other Students $5.
Tickets will be sold at the door.
For more information please call 305-448-1100.
jueves, 7 de abril de 2011
La señora Rius
Amílcar Barca
Frente al comunicador más importante de mi país, Joseph Cuní –el Larry King de los medios de comunicación catalanes- una mujer con un perro pequinés, dorada de cabellera y altiva, está dispuesta a hablar de su vida con el riesgo y claridad que se merece en la pequeña pantalla. “En la sección de anuncios del periódico La Vanguardia usted pone: Para cualquier pregunta llame a la Sra Rius. ¿Qué quiere decir con esto… que alguien le puede preguntar la altura del Everest y Ud. se la comunica?. Simplemente quiero ser cortés a la hora que un “señor” tenga una necesidad con una “señora de moral abierta”. Yo no acepto la pregunta estúpida del precio por un servicio o el informe detallado, con impuesto incluido, por una felación. Los “señores” que vienen a mi casa vienen porque no sólo realizan sus fantasías eróticas sino porque la palabra, el afecto o la buena cocina también están incluidos a la hora de estar con mis trabajadoras”. Con la inteligencia perversa que siempre rodea a este periodista, el susodicho le pregunta “Entonces es que usted tiene unas auténticas profesionales que todo lo satisfacen” ella de contesta: “No, se equivoca. Yo tengo auténticas chicas vocacionales, es decir, yo no contrato a nadie en casa que no le guste la profesión, que esté sólo por dinero, o que tenga un chulo detrás a quien mantener… Y de esto me cuido yo particularmente de que así sea”. Después mientras acaricia la cabecita del animal, matiza: “Para cualquier profesión, es importante tener vocación”. La entrevista sigue en un catalán perfecto y culto preguntándose, asimismo el presentador, si lo que de verdad los hombres buscan en un burdel es sólo sexo o algo más. “¿Entonces Ud. cree que nosotros pagamos buscando algo más cuando acudimos?”. Con una mirada serena y pícara a la vez, mira los ojos del conductor y, éste, en un lapsus innegable y bochornoso porque su prestigio acaba de estar al descubierto, rectifica: “No me refiero a mí, sino a los que acuden… ya me entiende”. Una sonrisa comedida y segura de mujer que conoce la psicología masculina después de 50 años de “profesión”, se ilumina en un primer plano ante la cámara. Ella misma – y literalmente- nominaliza el acto de la prostitución como “hacer señores”. Después de quince largos minutos, más interminables para el periodista que para la entereza de esta madame sin complejos, se despide con una frase como esta “…no olvide que en mi profesión yo siempre he sido una señora”.
Cuando Joseph Cuní le iba añadir el apodo que ella misma se había puesto al principio para la despedida, al ver la intención malévola de él, le espeta con los cinco dedos de la mano diciéndole: “dejémoslo así…una señora… la señora Rius”. (Al fondo se oyen los aplausos del público del plató.)
Frente al comunicador más importante de mi país, Joseph Cuní –el Larry King de los medios de comunicación catalanes- una mujer con un perro pequinés, dorada de cabellera y altiva, está dispuesta a hablar de su vida con el riesgo y claridad que se merece en la pequeña pantalla. “En la sección de anuncios del periódico La Vanguardia usted pone: Para cualquier pregunta llame a la Sra Rius. ¿Qué quiere decir con esto… que alguien le puede preguntar la altura del Everest y Ud. se la comunica?. Simplemente quiero ser cortés a la hora que un “señor” tenga una necesidad con una “señora de moral abierta”. Yo no acepto la pregunta estúpida del precio por un servicio o el informe detallado, con impuesto incluido, por una felación. Los “señores” que vienen a mi casa vienen porque no sólo realizan sus fantasías eróticas sino porque la palabra, el afecto o la buena cocina también están incluidos a la hora de estar con mis trabajadoras”. Con la inteligencia perversa que siempre rodea a este periodista, el susodicho le pregunta “Entonces es que usted tiene unas auténticas profesionales que todo lo satisfacen” ella de contesta: “No, se equivoca. Yo tengo auténticas chicas vocacionales, es decir, yo no contrato a nadie en casa que no le guste la profesión, que esté sólo por dinero, o que tenga un chulo detrás a quien mantener… Y de esto me cuido yo particularmente de que así sea”. Después mientras acaricia la cabecita del animal, matiza: “Para cualquier profesión, es importante tener vocación”. La entrevista sigue en un catalán perfecto y culto preguntándose, asimismo el presentador, si lo que de verdad los hombres buscan en un burdel es sólo sexo o algo más. “¿Entonces Ud. cree que nosotros pagamos buscando algo más cuando acudimos?”. Con una mirada serena y pícara a la vez, mira los ojos del conductor y, éste, en un lapsus innegable y bochornoso porque su prestigio acaba de estar al descubierto, rectifica: “No me refiero a mí, sino a los que acuden… ya me entiende”. Una sonrisa comedida y segura de mujer que conoce la psicología masculina después de 50 años de “profesión”, se ilumina en un primer plano ante la cámara. Ella misma – y literalmente- nominaliza el acto de la prostitución como “hacer señores”. Después de quince largos minutos, más interminables para el periodista que para la entereza de esta madame sin complejos, se despide con una frase como esta “…no olvide que en mi profesión yo siempre he sido una señora”.
Cuando Joseph Cuní le iba añadir el apodo que ella misma se había puesto al principio para la despedida, al ver la intención malévola de él, le espeta con los cinco dedos de la mano diciéndole: “dejémoslo así…una señora… la señora Rius”. (Al fondo se oyen los aplausos del público del plató.)
miércoles, 6 de abril de 2011
La navaja envuelta en seda
Rosie Inguanzo
Durante los carnavales de La Habana de los 70, corría el rumor de que amantes despechados se vengaban cortándoles un seno a ras de pecho, a las bellas mulatas rumberas que bajaban de las carrozas a mezclarse con el público, para sabrosearse y hasta, embriagadas por la música y el sopor, dejarse tocar por alguno. Lo hacían ellos, escurridos en el tumulto y la gozadera, con una navaja envuelta en seda, de modo que no se sintiera el tajazo. ¡Zaz! Ellas ni se enteraban hasta que debilitadas perdían el ritmo, saliéndose de la coreografía, desangrándose en la comparsa. Algún músico perdía la entrada, desafinaba una trompeta, se confundía la clave. Un disimulo forzado tambaleaba a los que arrollaban al paso. La danza un flujo de plateados y rojo sobre la lentejuela. Trazos pisoteados de orine y cerveza en el pavimento. Las niñas recreamos con los ojos de la mente los susurros y el morbo de los mayores, constaté una vez que bajé de las gradas, bajo la mirada de mi madre, la cajita con chilindrón de chivo y congrí en las manos, relamiendo un hueso vi, al borde de la acera, deslizarse a una mulata bajo el jolgorio y la noche. La pieza de plumas verdes y palmeras de alambre que adornaba la cabeza iba agarrada con una liga negra y gruesa debajo de la barbilla. Arrojada a ciegas por la rumba vino a dar a los pies del gentío. Las niñas vemos el mundo desde abajo: Con la mano embarrada de salsa de chilindrón de chivo levanté los vuelos de la blusa para ver lo que le habían desgajado: cristal de sangre el tul, el olor y el calor de su cuerpo ajetreado, el collar de cuentas rojas y amarillas, confetis multicolores pegados con sudor sobre la piel morena, y las pestañas postizas despegadas, el maquillaje corrido, un hilito de baba de la boca pulposa. Y un abandono. La mirada nublada dejándose ir en el desmayo.
martes, 5 de abril de 2011
¡Mariana la tererema...cada loco con su tema!
Adalberto Delgado
Hoy, mientras visitaba "faibu", como le suelen llamar mis compatriotas más recién llegados de la isla a facebook o (caralibro,) me topé con un post sobre la chancleta de palo, de la cual incluyo una foto. La famosa chancleta de palo no fue en realidad, como muchos piensan, de origen afro-cubano - aunque miembros de la raza negra, en la provincia Oriente, la adoptaron para su confortabilidad al andar, sobre todo dentro de la manigua cubana. El fri Jiménez Urrutia las bautizó con el nombre de "cutaras," vocablo todavía en uso. Resulta que las cutaras son de importación oriental, durante los años de la gran migración china a nuestra patria. Los chinos, quienes al principio se dedicaron al cultivo de nuestros campos, se las regalaban a los mambises que andaban descalzos la mayoría del tiempo por el monte. Las cutaras le servían de arma protectora, junto al machete o el rifle. ¡Imagínense ustedes una patada de esas, desde la postura del caballo de un mambí, en la cara de los españoles! Las cutaras se hacían con maderas sobrantes en las construcciones y también con pedazos cortados de árboles. El cuero era usualmente de piel de cochino o jutía. También, cuando un caballo moría, se aprovechaba la piel para la confección de cutaras. Eso es la historia. Ya la cutara ha desaparecido. No es la moda. Por eso hay cubanos que tienen nostalgia de ver una buena mulata, una María la O cualquiera con su vestido apretao, moviendo las caderas, montada en un par de cutaras, caminando por el pasillo de La Paloma.
Hoy, mientras visitaba "faibu", como le suelen llamar mis compatriotas más recién llegados de la isla a facebook o (caralibro,) me topé con un post sobre la chancleta de palo, de la cual incluyo una foto. La famosa chancleta de palo no fue en realidad, como muchos piensan, de origen afro-cubano - aunque miembros de la raza negra, en la provincia Oriente, la adoptaron para su confortabilidad al andar, sobre todo dentro de la manigua cubana. El fri Jiménez Urrutia las bautizó con el nombre de "cutaras," vocablo todavía en uso. Resulta que las cutaras son de importación oriental, durante los años de la gran migración china a nuestra patria. Los chinos, quienes al principio se dedicaron al cultivo de nuestros campos, se las regalaban a los mambises que andaban descalzos la mayoría del tiempo por el monte. Las cutaras le servían de arma protectora, junto al machete o el rifle. ¡Imagínense ustedes una patada de esas, desde la postura del caballo de un mambí, en la cara de los españoles! Las cutaras se hacían con maderas sobrantes en las construcciones y también con pedazos cortados de árboles. El cuero era usualmente de piel de cochino o jutía. También, cuando un caballo moría, se aprovechaba la piel para la confección de cutaras. Eso es la historia. Ya la cutara ha desaparecido. No es la moda. Por eso hay cubanos que tienen nostalgia de ver una buena mulata, una María la O cualquiera con su vestido apretao, moviendo las caderas, montada en un par de cutaras, caminando por el pasillo de La Paloma.
lunes, 4 de abril de 2011
sábado, 2 de abril de 2011
La muerte de la crítica y el auge de la mentira
Alfredo Triff
Vivimos tiempos de ensoñación y letargo. Y ese sopor se nutre de la muerte lenta de la crítica. ¿Qué es la crítica? Actividad que busca problematizar, contrariar, agitar, (precisamente) despertar(nos) del letargo.
Quisiéramos tocar el tema del arte y el desahucio de la crítica. La otrora "crítica de arte" ha dado paso a una nueva actividad: la seudo-crítica. El escritor en su nueva función ya no evalúa "malo" o "bueno", "mejor" o "peor", cuando lo que hay detrás de lo que se (pretende) presentar son las reglas del juego del mercado. ¡Qué va! Ése ya no es su trabajo. Su labor es in-formar, ex-plicar. En una palabra, hacer fácil el arte de lo fácil.
De acuerdo al seudo-crítico, el arte debe adornarse con más comentario, acompañarse de metáforas que en-cuadren el objeto. Algunos hablan de recontextualizarlo, de "comunicarlo" en su contexto mediático. Está el artículo de corte literario post-estructuralista donde el arte termina comparado a un signo o un texto. Está su versión hermenéutica donde el arte se convierte en una "lectura" fenomenológica. Está la pieza de corte biográfico (el llamado "recorrido" del artista). Está la versión arqueológica que identifica relaciones fuera de la historia (traídas por los pelos). Está la entrevista que puede terminar como un ejercicio nimio, recitando lo que el artista piensa que hay detrás de su arte. En el peor de los casos habrá que conformarse con cierta descripción de la obra de arte (color, forma, título de la pieza, tamaño, cantidad, etc, etc,). Peor aún, los hay que describen lo ocurrido en la muestra, quién vestía qué, qué se dijo, cuántos eran, y en passant se comenta el arte. Muchas veces el seudo-crítico no sabe qué hacer con el asunto.
En todo lo anterior "la crítica" brilla por su ausencia. Se diría que si de informar se trata, la información desinformará.
¿Por qué esta aversión a la crítica? ¿Qué hace que el escritor se muerda la lengua? O acaso no hay lugar -o criterio- para decir por lo claro que una obra es derivativa, o imitativa, que no está lograda, que no es original, que no funciona en su contexto, o que es sencillamente mala. ¿Se habrá perdido la capacidad de cómo justificar? No hay que dar por sentado que justificar es fácil. De hecho es arduo: Unir pruebas "a favor" o "en contra" en un argumento cohesivo denotaría compromiso con la verdad, aunque sea la propia. El seudo-crítico se apoya en una malversación de qué es lo subjetivo de lo estético.* No nos engañemos. En realidad es una excusa. Se trata de algo mucho más álgido.
PAVOR es CONFORT
Escribir de un show hoy en día no es una actividad estética, sino comercial. La obra de arte es parte del negocio del mercado del arte. Tomemos como ejemplo cualquier "opening" en Wynwood. ¿Quién presenta la obra? La galería "X". (1) ¿Quién corre con los gastos de transporte, espacio, seguro, electricidad, promoción, etc, etc? ¿Será por amor al arte? (2) Durante aproximadamente tres semanas la pintura (por poner un ejemplo) será vista, comentada. El propósito es que sea comprada, lo cual apreciará el nombre del artista y la galería que lo representa. Aquí sale a relucir el prestigio del artista, su "status crítico", lo que se ha escrito del mismo en revistas y periódicos. (3) La pintura se valorizará como nueva adquisición en la colección "de los menganos fulanejos". Desde ahora esa pintura es coleccionable, subastable y museable. Está claro: Si el coleccionista es conocido, la pintura adquirida podrá ser prestada a otras exhibiciones, subastada en un futuro o adquirida por un museo. En cada caso hay un valor nominal $$ presente y otro de devengo, de crédito, acumulación $$ futura.
Lo que sigue revela cómo el capital se apoya de la cultura de la publicidad que a su vez se apoya en el mercado del arte. Ya en el punto (2) arriba, explicábamos dicho engranaje del mercado del arte. Falta descubrir qué pintan las revistas y periódicos en todo esto:
Salvo raras excepciones, las publicaciones impresas de hoy obtienen sus ganancias a través de los anunciantes. Es un círculo vicioso: los anunciantes compran el espacio dependiendo del éxito de la publicación, cuyo éxito depende de la percepción de los anunciantes. ¿Qué tienen en cuenta estos anunciantes? La presentación del producto para qué clase (media, alta, etc, etc,), la localización de la población en cuestión: qué clientes potenciales (coleccionistas), qué establecimientos (galerías que figuran en las reseñas, artistas mencionados por la publicación, personalidades reseñadas, etc, etc,). Son factores que hacen la publicación mercadeable. Se trata fundamentalmente de qué vende y quién compra.
Toda publicación se bate en el sentido del viento del capital: COMPRA Y VENTA.
Es en este contexto comercial que el seudo-crítico asoma -tímidamente- su cabeza. Su trabajo es remunerado en función de lo que escriba, pero lo que escribe es -quiéralo o no- parte del engranaje compra/venta. Es así como el seudo-crítico deviene automáticamente en pro-curador.**
Por favor, no le tengamos lástima. El pro-curador no ve su labor comprometida ni redundante. Acaso para este seudo-crítico el mercado es un poder omnisciente e irrebatible. Pueda que se sienta orgulloso en su capacidad de ayudante del mercado. Después de todo, los artistas y galeristas, curadores y funcionarios necesitan sus servicios. Será invitado a fiestas y paneles. Su opinión (la del mercado) será estimada y citada. Momentáneamente pasará de pro-curador a curador. ¿No es "defender" el sistema una actividad prometedoramente confortable? ¿No explica la misma el por qué de nuestro imperante raquitismo crítico?
Es-pec-tá-cu-lo presupone DI-VERSIÓN = CONSUNCIÓN
Con el siglo XXI, lo que se llamaba "arte" ha pasado a ser espectáculo. "Arte" es la di-versón que proporciona la cultura. ¿Cómo comprender este cambio? Lo que está en juego no es dis-cernir cierta obra de arte o actividad cultural específica (qué está en juego, quienes ganan, quienes pierden, "qué sirve", "qué no sirve"). Cualquier cosa se acepta en tanto sea consumible, lo que explica el arte de ferias y toda esa super-proliferación de redes de arte que a su vez producen opiniones de otras opiniones de otras opiniones sin criterio. Lo que está en juego es el dis-frute sistémico, donde cada "yo" automáticamente es parte del juego total y descerebrado.***
Lo peor del seudo-crítico es su falta de imaginación política: Aliarse con la verdad del arte significa ser contestatario, eludir y denunciar lo petrificado de las fuerzas comerciales que homogenizan el arte. Pero eso dería pedirle demasiado. El seudo-crítico le apuesta entonces a la mentira. En lugar de ayudar des-informa. Su obligación no es con el mercado del arte sino con un público que espera ser orientado fuera de los espejismos del sistema.
¿Es el seudo-crítico ignorante -o cínico- incapaz de estimar que sus lectores merecen algo mejor? ... ¿Qué queda entonces?
Redundancia y más redundancia a favor del capital.
___________
* Muchos escritores que se dedican a escribir de arte mastican y reducen el asunto del siguiente modo: Kant dejó claro que el juicio estético no es como el juicio moral o científico. Mientras los dos últimos son objetivos, el primero es subjetivo. Terminan concluyendo que el juicio estético no puede ser objetivo. Nada más equivocado, una lectura más moderna y juiciosa de Kant revelaría que el juicio es siempre inter-subjetivo y que la historia coadyuva a las capas de consenso. Por ejemplo la historia del arte defiende el canon siempre expansivo de ciertas obras maestras. Pongamos tres disímiles: La Anunciación de Fran Angelico, Tres estudios de figuras junto a una cruxificción de Bacon y Fuente de Duchamp. La defensa de cada obra tiene que partir de un criterio que le atañe a cada una, pero que a la vez recoje aspectos intersubjetivos de las mismas: a saber, originalidad, innovación, resolución de problemas específicos, etc, etc. Por supuesto, la justificación de qué hace a Fuente una obra maestra no puede ser la misma que se aplique en el caso de Pietá de Miguel Ángel. Usaremos instrumentos distintos para problemas distintos. Sin embargo, el común denominador apela a aspectos tanto objetivos como subjetivos. **Usamos pro-curador en ese sentido de aliado del curador, productor, galerista, es decir, el SISTEMA. ***Ello explica la explosión de capas de opiniones en Twitter, Facebook, Digg, Delicious, Stuble It!, etc, etc, etc.
Todas las ilustraciones para este post son de BANKSY.
viernes, 1 de abril de 2011
Sobre el caso Bejarano
Diario de Cuba ha dado a conocer que el pintor Agustín Bejarano, “acusado de abusar sexualmente de un niño de cinco años, se declaró inocente ante la justicia, de acuerdo con documentos presentados en tribunales”. Según el diario digital, “Bejarano, quien permanece detenido desde el lunes en una cárcel del condado Miami-Dade, presentó su declaración de inocencia el jueves en los tribunales, según pudo constatar la AP el viernes.” Su abogado, cuya identidad aún se desconoce, presentó el statement ante la corte. De acuerdo a la comunicación de la policía, Bejarano confesó el delito en el momento de su arresto. Con el procedimiento de exculpación, el pintor contradice la versión policial y abre el margen de duda para un proceso legal probatorio. Ahora los juristas con su pericia –fiscales, abogados y juez- tendrán que acercarse a la verdad a través del laberinto. Entre apertura y salida lo que pende es la integridad de un niño que ha sido llevado ante una psicóloga forense por algún motivo. Si aún llegara a ser falsa la causa, la criatura habrá sido manipulada de alguna manera. Eso es lo importante. Por tanto, se impone que la justicia haga rigurosamente su recorrido.(JR)
Hoy en Books & Books
México: Paisajes y rostros de un país, muestra de fotografías de Gilberto Cantellano (curada por Eduard Reboll)
"La búsqueda del instante decisivo que tanto obsesionaba a Cartier-Bresson está aqui representada
como buen discípulo, y la magia detenida de nuestra entrañable gente de México, escenificada con tomas
que, todo y que no tienen más de una década, parece que nos devuelva a la iconografía de
Álvarez Bravo o Graciela Iturbide en ocasiones." - Eduard Reboll
Books & Books (Coral Gables)
Viernes 1 de abril 2011
7:00 a 9:00 PM
265 Aragon Avenue
Coral Gables, FL 33134
pingarte mayambanero
om ulloa
caminaba por el Design District de Miami y justo en la esquina de la NW 2nd Ave y la 25 St, me topé con este graffiti en la pared de la galería Pan American Art Projects.
mientras lo fotografiaba,una chica que trabaja allí y en ese momento salía me dijo que el dibujito no estaba allí la noche anterior... "pingarte para las masas", le dije sonriendo y se ruborizó a pesar de ser hip, artsy, joven y todo lo que eso implica. ella no sabía quién lo hizo y creo que tampoco le importaba mucho averiguarlo porque se alejó fumando y haciendo muecas de disgusto.
a mí, de paso voyeuristoide en la "capital del exilio", como siempre, me pareció muy adecuado graffiti mayambanero... perfect for these castrAting times, perfect for all the disembodiment going around, perfect for our indifferent awe in the face of despair, pero cargado de ese desparpajo machista cubano que quiere centrarlo todo en ese miembro viril --por reproductor-- que ahora, reproducido sobre el muro descansaba desmembrado, impotente y flácido y observador de quien se le acercara a observarlo.
ahí se los dejo... y si alguien sabe qué pinga é, o de qué va el graffitazo, que lo garabetee en los comentarios.
[posted originalmente en la sonora matancera]
caminaba por el Design District de Miami y justo en la esquina de la NW 2nd Ave y la 25 St, me topé con este graffiti en la pared de la galería Pan American Art Projects.
mientras lo fotografiaba,una chica que trabaja allí y en ese momento salía me dijo que el dibujito no estaba allí la noche anterior... "pingarte para las masas", le dije sonriendo y se ruborizó a pesar de ser hip, artsy, joven y todo lo que eso implica. ella no sabía quién lo hizo y creo que tampoco le importaba mucho averiguarlo porque se alejó fumando y haciendo muecas de disgusto.
a mí, de paso voyeuristoide en la "capital del exilio", como siempre, me pareció muy adecuado graffiti mayambanero... perfect for these castrAting times, perfect for all the disembodiment going around, perfect for our indifferent awe in the face of despair, pero cargado de ese desparpajo machista cubano que quiere centrarlo todo en ese miembro viril --por reproductor-- que ahora, reproducido sobre el muro descansaba desmembrado, impotente y flácido y observador de quien se le acercara a observarlo.
ahí se los dejo... y si alguien sabe qué pinga é, o de qué va el graffitazo, que lo garabetee en los comentarios.
[posted originalmente en la sonora matancera]
miércoles, 30 de marzo de 2011
Arte versus pedofilia
Bejarano, Agustín. Morir de bochorno. acr/tela (200 x 170 cm). 1996
En materia de pedofilia del dicho al hecho, entre La Habana y Miami, hay un trecho. Si a este "consagrado" del arte en la isla el destino le perdonó quién sabe cuantas infamias clandestinas, en Miami le ha tocado el descargo de su karma. Una carrera tronchada, una familia destruida y, sobre todo, una criatura con su inocencia lastimada, desconociéndose a ciencia cierta hasta dónde y cuándo. Allá en la sociedad del "hombre nuevo", el acto enfermizo tal vez hubiera sido penado con atenuantes atendiendo a su filiación, su apego al oficialismo y su estatura pública. Aquí lo que vale es la gravedad del crimen. La única compensación individual, si merece llamarse así, será el reconocimiento a través de una declaración confesa de que junto al talento siempre coexistió un ángel oscuro. Y los ángeles oscuros, bien sabemos, viajan intuitivamente hasta su morada natural: el espacio carente de luz. Allí donde la vida se torna en muerte por autoasfixia. A ello, quizás, fue a lo que finalmente el hombre sensible dentro de la bestia decidió enfrentarse. Pero posiblemente subestimando el peso de la justicia por estos lares. Para pensar y sufrir la distancia del trecho ético tendrá ahora mucho tiempo por delante. (JR)
En materia de pedofilia del dicho al hecho, entre La Habana y Miami, hay un trecho. Si a este "consagrado" del arte en la isla el destino le perdonó quién sabe cuantas infamias clandestinas, en Miami le ha tocado el descargo de su karma. Una carrera tronchada, una familia destruida y, sobre todo, una criatura con su inocencia lastimada, desconociéndose a ciencia cierta hasta dónde y cuándo. Allá en la sociedad del "hombre nuevo", el acto enfermizo tal vez hubiera sido penado con atenuantes atendiendo a su filiación, su apego al oficialismo y su estatura pública. Aquí lo que vale es la gravedad del crimen. La única compensación individual, si merece llamarse así, será el reconocimiento a través de una declaración confesa de que junto al talento siempre coexistió un ángel oscuro. Y los ángeles oscuros, bien sabemos, viajan intuitivamente hasta su morada natural: el espacio carente de luz. Allí donde la vida se torna en muerte por autoasfixia. A ello, quizás, fue a lo que finalmente el hombre sensible dentro de la bestia decidió enfrentarse. Pero posiblemente subestimando el peso de la justicia por estos lares. Para pensar y sufrir la distancia del trecho ético tendrá ahora mucho tiempo por delante. (JR)
sábado, 26 de marzo de 2011
el desastre arte américas 2011
arte américas 2011 nos regala una verdadera ensalada mixta hiper-surrealista
alfredo triff
la feria arte américas de 2011 deberá pasar a la historia como la peor de su azarosa biografía. imaginen una mujer emperifollada con toda suerte de indumentos y atavíos de estilos diversos y contrastantes: rascamoños, collares diversos, botones refulgentes de fantasía, pendientes y colgajes, aderezos trastornados y coloridos. arte américas (aa en lo adelante) prueba fehacientemente que la coherencia del todo no tiene nada que ver con la incoherencia de las partes. (nuestro comentario en letra minúscula pretende emular el logo de aa).
no hablemos de la poca calidad de la presentación en sí, las obras colgadas con poco cuidado, sin coherencia entre galería y galería, letreros impresos con diversos tipos y cortes, piezas descuadradas otras semicaídas (o en el piso sin colgar), tramoyas obtusas, cables a la vista. no hablemos de la colocación caprichosa de los proyectos, kioskos de comida y esculturas mediocres. ¿cómo puede cada galerista "curar" tan malamente su propia selección? no se sabe. a no ser que el propósito sea vender a toda costa. sin embargo, el viernes por la noche a las 8pm la feria estaba vacía.
¿quién concibió semejante disparate? ¿alguien supervisó el resultado?
algunas paradas en aa son dignas de algún pulguero elevado,1 lo que hoy en día aparece en las guías turísticas de dade como Arts & Crafts y que presentan eventos una vez al año a través de los cuatro puntos cardinales del condado. hay pinturitas y bisuterías para todos los gustos y edades. es decir, algunas galerías de aa merecen figurar en el Coconut Grove Arts Festival. otras son dignas del Pulguero de Opa Locka.
cuál es mejor contexto ¿pulguero o feria?
¡nada de rebajar con esto el status del pulguero! au contraire, este tiene su función específica. para analizar la relación entre pulguero y aa habría que hablar de la abusada "autenticidad".2 una buena pintura en el pulguero de Opa Locka tiene más mérito que esa misma pieza presentada en aa (fuera de su contexto, en medio de un espacio de espejismos y aperiencias en pleno miami beach, isla cosmopolita gentrificada, en el mismo lugar que ocupa nada menos que la alpina y correctísima Art Basel, cada diciembre). 3
aa es un travesti (con perdón de los travestis). no hay nada peor que pretender ser una feria del high art de las américas de manera tan cursi.
ese "pretender" explica que por qué aa se vende al descaro. la comercialización del espacio dentro del centro de convenciones es bizarra. la prueba es el kiosko conspicuo de Tiffany & Co. (estratégicamente colocado en un axis de la expo) con un montón de señoras mayores probándose prendas. ¡con un cuadro de $15,000 se lleva un pulsito de tiffany a medio precio!
kitsch como high art en aa
claro que habían obras meritorias, claro que podían contarse con los dedos de la mano algunas galerías presentando producciones más o menos interesantes. claro que esos mínimos espacios tienen valor, pero el todo, el peso del propósito sin propósito de aa es sencillamente aplastante. y no deja obra buena alguna respirar.
reciclaje de plástico en aa
la falta de visión de aa queda resumida en un artículo de MAG Miami Art Guide titulado "arte américas 2010 renovada y renombrada" donde su directora dora valdés fauli expresa: "arteaméricas cubre diferentes formas de arte [...] es una feria, una feria boutique, dedicada básicamente al arte latinoamericano ". la declaración de valdés fauli no merece siquiera decifrarse.
aa debiera establecer un criterio de selección honesta que refleje su misión, cualquiera que esta sea. si el arte refleja los tiempos difíciles que vivimos, al menos podemos disculpar a aa 2011 por su falta de visión. esperemos que el 2012 sea mejor. y es que cualquier cosa podrá serlo.
____________
1el pulguero aquí no es tratado preyorativamente. 2cada vez más curadores se percatan de lo se ha llamado "contextualidad", cómo cada pieza (con)tiene un sentido específico que pierde cuando es separada de ese tiempo y espacio que ocupó. en su libro Reinventing the Museum, Gail Anderson toma el concepto de aura de Benjamin para analizar el problema de cómo preservar o sencillamente afrontar el problema de tiempo y espacio que el museo homogeniza. la presentación es fragmentada o sencillamente un travesti de su original, en el peor de los sentidos. Amy Levy en su libro Defining Memory imagina un jarrón de la dinastía Ming, presentado en una muestra junto a otros jarrones de épocas posteriores. ¿cuál es la misión del museo en este caso? no hablamos de museos sino de ferias y pulgueros, pero la idea no es muy distinta. 3 una feria de arte es tan signo como el arte que contiene. igual un pulguero, igual un circo de pulgas.
viernes, 25 de marzo de 2011
Caracola ante el espejo
Hasta hoy creí ser una mujer madura, descubriendo de sorpresa que no es así. Parece que ahora (un poco tarde tal vez) he acertado a descubrir los deseos y razones que me hacen existir. Descubro que no quiero invertir mi atención en personas y razones que no me ayuden a crecer. Evito automáticamente todo lo que reste tiempo al disfrute natural de la vida. Atesoro afectos escogidos y me paro en los momentos mágicos que ocurren a mi alrededor. A veces me da un poco de miedo, creyendo llegar a la sabiduría, y la vida que se va yendo. Creo distinguir entonces, lupa en la mano, que las arrugas nacen de las palabras que arman las tomas de conciencia, el reconocimiento de los errores. Con lo coqueta que soy, me justifico entonces la aparición de los años en mi piel, y el tiempo -no desecho la posibilidad de un día ponerme en manos del bisturí. Me río de mi cada vez que me pesco en una metida de pata, es más, a veces tengo un deseo furioso de que me caigan situaciones interesantes en la vida para simplemente tener algo distinto que aprender, o para reconocer con valentía y mucha risa, que la he cagado. O que he salido de una manera digna y elegante del asunto. No lo niego, siempre quise tener una vida apasionada. Digamos que disfruto en este presente los errores que cometí porque de ellos y de las soluciones que encontré, me he construido a mí misma. Observo en el espejo: una mujer recia, reina de un pequeño ejército constituido por tres hombres que dan la vida por ella (y ella por ellos). Alguien que no ha dejado nunca de amar y crear. Puedo andar por las calles cabeza al viento que no hay dedo que me siga. Esta mujer que ahora con su recién estrenada madurez, aprende de sí misma, no le gusta la competencia ni las demostraciones filosóficas, razonadas, le aburre la sofocación por el poder y la fama. Encima, me he vuelto sorda a la opinión generalalizada. He dejado de “empujar” sin parar de “hacer”, viendo que delante de mi nunca hubo muro. Sé quien soy, no le tengo que pedir permiso a nadie ni tampoco espero aprobación de entidades importantes que determinan ¿qué? Si alguien me pregunta hoy que quiero hacer con el resto de mi vida, le digo: Lo que me da la gana por 40 años más. Y el goce de participar en la felicidad de muchos.
jueves, 24 de marzo de 2011
"nunca eludí riesgos ni violé principios constitucionales, ideológicos o éticos"
es lo escrito por el
"nunca" dice el comandante, "eludí riesgos". la idea aquí es presentar una cierta idea de coraje, cualidad valorada en la Grecia antigua por filósofos y héroes. no puede esperarse nada menos de quien así confiesa. el coraje se da por sentado en un comandante retirado. se espera de su pedigree. el asunto concierne a su profesión militar. ser comandante significa -o presupone- no eludir riesgos (de aquí en lo adelante apuntamos a una primera redundancia). ¿y qué hay si dichos "riesgos" son contraproducentes con el cargo que el comandante ocupa? olvidamos que el comandante no es sólo encargado de asuntos militares. también gobierna. ostenta todo el poder (segunda redundancia).
al margen: si afrontar un riesgo constituye, de por sí, el comprometer el oficio mismo de que se trata (sea autoridad o salvaguarda, o protección), en este caso investido en la persona del comandante, entonces "eludir" el riesgo parecería lo adecuado. lo que decimos es que "no eludí riesgos" no es prueba (más allá de toda duda) de virtud.1
nos interesa lo que sigue: "ni violé principios..."
(a) primero analicemos esos llamados "principios constitucionales". preguntamos, ¿cómo puede violarse -o no violarse- algún principio "constitucional" cuando dichos principios son, de facto, creados y legitimados por el propio agente que dice no violarlos?2 apuntamos por lo tanto a una posible tercera redundancia.
(b) pasemos ahora a los "principios ideológicos". sugerimos que la idea de ideología del comandante pasa por el tamiz marxista, es decir, aquí "ideología" es una forma de creencia filosófica específica.3 si es así, puede discutirse que el ser uno consecuente con sus ideas no es en sí mismo una virtud mayor. ¿no es un miembro del kkk consecuente con su ideología cuando discrimina a alguien por el color de su piel?
(c) le sigue "ni violé principios... éticos". esta parte necesita un análisis más delicado.
el comandante debe separar acepciones. lo "ético" y lo "ideológico" no pueden ser lo mismo, ni uno colapsar en el anterior, pues volveríamos a una cierta repetición de lo mismo (la redundancia no es una virtud, ni siquiera de los héroes). luego entendemos que "ético" aquí significa moral. ahopra bien, quien fundamenta la legitimidad de un principio constitucional en base a su propio agente, peca de redundante (¡cuarta vez! lo crucial es que esta redundancia expresa un síntoma que atañe a lo moral).4 constitucional es eso que fija límites y define relaciones entre los poderes del estado. y nos atrevemos a sugerir que el uso que hace el comandante de tal poder es in-moral, si en vista a ese poder legitima el suyo propio (poder crea poder) indefinidamente, que como sabemos, es el caso.
en conclusión, tenemos una frase confesional aparentemente prometedora, que termina comiéndose la cola:
del azúcar, la melaza y el guarapo.
__________
1el guapo no exhibe coraje. no tener miedo alguno está desprovisto de cierta prudencia inspirado por el miedo. 2 ese agente al que nos referimos es el propio comandante. 3marx toma la idea de Destutt de Tracy. en la ideología alemana, queda claro que quien actúa bajo la influencia de "la ideología de clase" no es verdaderamente libres. ideología, desde el punto de vista marxista, es el resultado de la lucha de clases. el término refiere un cierto tipo de creencias filosófica en el "dominio del pensamiento" (Gedankenherrschaft). dice marx: "el mundo está regido por ideas, y las ideas y los conceptos son los principios de determinación." 4moral en este caso debe obedecer cierta simetría. un principio es moral si es aplicable tanto para A como para B como para C... de modo universal y reversible.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Ileana Fuentes
Marcó una Era, un estilo. Definió belleza sin despanpanancias. Buscó incansable la felicidad sin importarle el escándalo. Fue la más hermosa de todas las amantes de Marco Antonio y también de Richard Burton. La envidiamos por ese tronco de hombre, y también la aplaudimos. Nos enseño algo sobre el descomunal tamaño de los diamantes... y de los rubíes, topacios y las esmeraldas. Puso su fama y parte de su fortuna al servicio de las causas nobles,especialmente a la investigación sobre el SIDA. En efecto, ha perdido Hollywood, hemos perdido todos, pero queda su huella fílmica que se disfrutará por siempre, y su legado como ser humano. Fue, y seguirá siendo, la estrella.
martes, 22 de marzo de 2011
Qué es la "soberanía" para el Susodicho
Ahora mismo, mientras los aliados de la OTAN bombardean las posiciones castristas/kadafistas, se escucha el tronar de voces, se discuten argumentos, se prescriben recetas, acápites, párrafos, artículos, apartes.
La-diplomacia-hecha-farmacia
Sale y brilla el tema de la soberanía. Vayamos a la definición par excellence de un castrista/kadafista, la defendida por Tomás Hobbes en su Leviatán.
Hablamos de Soberano (ahora
1) Los súbditos le deben lealtad exclusiva al
2) Los súbditos no pueden ser liberados de sus obligaciones por las acciones del
3) El
4) El
5) El
6) El
7) En tanto que comandante-en-jefe, el
8) Al
Hobbes, en teoría castrista/kadafista, deja claro que el
El objetivo supremo del compacto es la paz civil (Hobbes presupone que el poder absoluto soberano salvaguarda la paz). Pero queda un acápite anti-castrista/kadafista pequeñísimo, casi sepultado en el Libro 2, entre los Capítulo 29 y 30, donde se sugiere que el oficio del soberano está diseñado para “procurar la seguridad de los súbditos”, y que cuando dicha responsabilidad no se cumple, “el alma ha desaparecido del Leviatán... solo queda un esqueleto”. Es ahí cuando Hobbes parece más consecuente con su primera verdad, la garantía de la paz. Entonces estipula que el Pacto quedará disuelto si ocurriera una guerra civil entre (las distintas) facciones. Es en ese momento que el oficio del
Por supuesto, ni Kadafi ni el viejo Jotavich estarían de acuerdo siquiera con ese piccolo acápite. No, pues todo castrista/kadafista se siente con un derecho mucho más allá de las ideas pro-soberanas de Hobbes.
Y es que no existen argumentos que puedan justificar la soberanía castrista/kadafista como no sea una y solo una: El oficio divino.
El voluntarismo que estipula que solo UNO puede hacer lo bueno malo y lo malo bueno. Que quede dicho: Ese no es otro que el
___________
*Hobbes parece decir que el soberano no puede romper el Pacto porque no es parte del mismo, es decir, no es un participante. El soberano encarna el Pacto (puede estar limitado por el mismo).Es como si el soberano no pudiese nunca dañar al súbdito: Por otra parte, tal parece que hay elementos que se contradicen,
A saber:
1. El soberano no es parte del Pacto. 2. El soberano no puede romper el Pacto. 3. El soberano no puede dañar al súbdito. 4. El soberano no puede ser acusado justamente por el súbdito de daños. ---> Se infiere que el soberano no puede ser acusado nunca de romper el Pacto -o de dañar a sus súbditos- pero a la misma vez, los ciudadanos pueden romper el Pacto sin daño alguno al soberano puesto que este no es parte del mismo. ¿Redundante?
lunes, 21 de marzo de 2011
A propósito de (vaginas) y monólogos, pero en cubano
Ileana Fuentes
Saludos, les habla la vagina. ¿El bollo? No, no, el bollo, no… que no soy ni hoyo, ni totomoyo, ni un pan recién horneado en espera de mantequilla.
Soy la vagina, la de los monólogos de Eve Ensler. Vengo aquí, a protestar. A protestar y a ponerles a todos sobre aviso: no se atrevan de ahora en adelante a deshumanizarme en su lenguaje vulgar. No soy la chocha, ni la coneja, ni el sapo, ni la araña. No soy la pepa ni la papaya, ni la concha, ni la selva. Tampoco una coladera, o una barbona, ni cucaracha, ni osa, ni borrega. No soy berenjena ni piraña, no soy la tuerta, ni la raja rajá.
Soy la vagina, pero ni siquiera me agrada ese clínico nombre. Llámenme coño, que es como mejor se me conoce en la cultura de los patriarcas. Soy el coño y el recoño de la mismísima madre, el coño para los berrinches y la interrogación. Un cubano hijodeputa me arrancó la primera mitad del cuerpo, y me dejó en un simple ¡ñó!, mutilado. Me lo han hecho a mí –la mutilación- porque soy hembra (a pesar del masculino coño, yo, el coño, soy hembra)… pero no se lo harían jamás a un macho, dejarlo emasculado con sólo sus “jones” impotentes y castrados.
Protesto, en el monólogo y en el oncólogo; por el proctólogo y el ginecólogo. Protesto por la frialdad lacerante de los espéculos rescabuchadores, esos instrumenticos de tortura con que la ciencia insiste para determinar el estado de salud púbica de mis más vulnerables profundidades.
¡Protesto! De una vez y por todas, sepan que no me gusta el rabo, mucho menos la picha; sepan que la morronga me da náuseas, la verga me causa alergias; que el chorizo y la longaniza me dan picazón… la salchicha y el pipi me dan cosquillas… la zanahoria y el pepino me afectan el pH… la morcilla me huele a coágulo, y pa coágulos, yo, que soy el sagrado canal de menstruaciones y fibromas, de fetos interrumpidos y placentas consumadas.
¡Protesto! Sépase que no me complacen los bichos o las morrongas, que los pitos y las cornetas son para las fiestas de fin de año… el órgano para las bodas, y para un solo en concierto la tuba, el instrumento y la flauta… que no sé qué carajo es eso de “miembro” con fantasías de pertenencia y derechos de propiedad, ni tampoco la cosa, el pancho, o el material… Estoy harta de monerías, de semántica fálica a costa de mis deseos, de mi pudor y de mi dignidad.
Yo, el coño –alias vagina, bollo, vulva- protesto. ¡Protesto! Sépase que me declaro en huelga. Me declaro en huelga de brazos caídos y piernas cerradas. Anuncio que a partir de hoy mismo quedará electrocutada, cercenada, o disecada la “salva sea la parte” del cabrón que se le ocurra torturarme con un tubo, una mandarria, una cabilla, o una tranca… que se antoje de desgarrarme con una manguera, un tiburón, un palo o una estaca... que se invente el reventarme con un garrote, una escopeta, una pistola o un misil…. que se proponga perforarme con un manubrio, un taladro, un tronco o un mástil.
De ahora en adelante, quiero oír sólo la palabra “pinga”. Pinga: imagen emocionante, imponente, desnuda, tierna. Coño: imagen energizante, poderosa, desafiante, osada. Coño y pinga. He dicho. Gracias.
Saludos, les habla la vagina. ¿El bollo? No, no, el bollo, no… que no soy ni hoyo, ni totomoyo, ni un pan recién horneado en espera de mantequilla.
Soy la vagina, la de los monólogos de Eve Ensler. Vengo aquí, a protestar. A protestar y a ponerles a todos sobre aviso: no se atrevan de ahora en adelante a deshumanizarme en su lenguaje vulgar. No soy la chocha, ni la coneja, ni el sapo, ni la araña. No soy la pepa ni la papaya, ni la concha, ni la selva. Tampoco una coladera, o una barbona, ni cucaracha, ni osa, ni borrega. No soy berenjena ni piraña, no soy la tuerta, ni la raja rajá.
Soy la vagina, pero ni siquiera me agrada ese clínico nombre. Llámenme coño, que es como mejor se me conoce en la cultura de los patriarcas. Soy el coño y el recoño de la mismísima madre, el coño para los berrinches y la interrogación. Un cubano hijodeputa me arrancó la primera mitad del cuerpo, y me dejó en un simple ¡ñó!, mutilado. Me lo han hecho a mí –la mutilación- porque soy hembra (a pesar del masculino coño, yo, el coño, soy hembra)… pero no se lo harían jamás a un macho, dejarlo emasculado con sólo sus “jones” impotentes y castrados.
Protesto, en el monólogo y en el oncólogo; por el proctólogo y el ginecólogo. Protesto por la frialdad lacerante de los espéculos rescabuchadores, esos instrumenticos de tortura con que la ciencia insiste para determinar el estado de salud púbica de mis más vulnerables profundidades.
¡Protesto! De una vez y por todas, sepan que no me gusta el rabo, mucho menos la picha; sepan que la morronga me da náuseas, la verga me causa alergias; que el chorizo y la longaniza me dan picazón… la salchicha y el pipi me dan cosquillas… la zanahoria y el pepino me afectan el pH… la morcilla me huele a coágulo, y pa coágulos, yo, que soy el sagrado canal de menstruaciones y fibromas, de fetos interrumpidos y placentas consumadas.
¡Protesto! Sépase que no me complacen los bichos o las morrongas, que los pitos y las cornetas son para las fiestas de fin de año… el órgano para las bodas, y para un solo en concierto la tuba, el instrumento y la flauta… que no sé qué carajo es eso de “miembro” con fantasías de pertenencia y derechos de propiedad, ni tampoco la cosa, el pancho, o el material… Estoy harta de monerías, de semántica fálica a costa de mis deseos, de mi pudor y de mi dignidad.
Yo, el coño –alias vagina, bollo, vulva- protesto. ¡Protesto! Sépase que me declaro en huelga. Me declaro en huelga de brazos caídos y piernas cerradas. Anuncio que a partir de hoy mismo quedará electrocutada, cercenada, o disecada la “salva sea la parte” del cabrón que se le ocurra torturarme con un tubo, una mandarria, una cabilla, o una tranca… que se antoje de desgarrarme con una manguera, un tiburón, un palo o una estaca... que se invente el reventarme con un garrote, una escopeta, una pistola o un misil…. que se proponga perforarme con un manubrio, un taladro, un tronco o un mástil.
De ahora en adelante, quiero oír sólo la palabra “pinga”. Pinga: imagen emocionante, imponente, desnuda, tierna. Coño: imagen energizante, poderosa, desafiante, osada. Coño y pinga. He dicho. Gracias.
domingo, 20 de marzo de 2011
Steps Ahead - In a sentimental mood / Trains
El DVD de esta presentación en vivo de Steps Ahead en Tokio, se ha ido encareciendo con el tiempo. Las razones las apunto: un all stars como el que configuraba al megagrupo -Michael Brecker, Don Grolnick, Mike Mainieri, Eddie Gomez, Peter Erskine- es muy difícil de reunir nuevamente. Por otra parte, el desempeño de esa ocasión fue exquisito en ejecución y empatía profesional entre los integrantes. Uno de esos performances magistrales que se catalogan como irrepetibles. Otro motivo ha venido a ser la muerte temprana del excepcional saxofonista Michael Brecker en el 2005, cuyas interpretaciones realzaban la excepcionalidad de la banda. En dicha actuación memorable, Brecker agregó a su virtuosismo natural el electrizante ejercicio con el steinerphone (EWI), un instrumento musical electrónico inventado por Nyle Steiner, cuyos registros y escalas inconcebibles revolucionarían el panorama sonoro de la época. La nueva herramienta había irrumpido con incalculables posibilidades de rebasar los límites de la acústica tradicional, pero para ello habría de ejecutarse con aire, digitación, talento desbordado, cualidades que justamente hicieron brillar en el mundo del jazz fusion a ese monstruo del saxofón que era Brecker. Y para despejar toda duda, en aquella noche japonesa del 30 de julio de 1986, sensibilidad e instrumento lo dejaron demostrado. (JR)
sábado, 19 de marzo de 2011
Estrena hoy: La retirada de Moscú
Rosie Inguanzo
Teresa María Rojas lleva la cháchara cantante de un desasosiego raigal, mujer que es toda nuestra entraña, parloteo inaudito, embestida jacarandosa, metralleta atropellada de nuestras inseguridades. Dispara hasta abocarnos conmovidos a la aceptación de la hecatombe, la vida y sus paradojas. Jorge Hernández es el marido que aguanta la diatriba interminable hasta hartarse. Javier Siut es el hijo de ambos. Servida en un trío de primeros actores, la vida y su mal entendido. La vida y su desvivir a pedacitos, su dulce acíbar. Un reguero de sillas –que mientras más regadas y más pateadas por los actores, más atravesadas en sus caminos truncados -prendidos a una felicidad asida con alfileres -más convencen del estorbo. La tramoya rosada se derrite como algodón de azúcar en la boca, revelándome el concepto del director Rolando Moreno: somos personajes de una novela rosa. Teresa nos recuerda que una siempre podrá inventarse el asidero, cuando ese desorden de la realidad nos deja sin aristas. Y el que pueda que se invente una torre de sillas -que son posaderas donde asentar el peso con que llevamos nuestra menuda soledad, el descanso del guerrero. Que nadie se deje engañar por el título que no hallará épica soviet. La obra nos vierte al perdón y a la tristona alegría, ofreciendo, al mejor postor en la sala de lunetas, el más grande consuelo.
Teresa María Rojas lleva la cháchara cantante de un desasosiego raigal, mujer que es toda nuestra entraña, parloteo inaudito, embestida jacarandosa, metralleta atropellada de nuestras inseguridades. Dispara hasta abocarnos conmovidos a la aceptación de la hecatombe, la vida y sus paradojas. Jorge Hernández es el marido que aguanta la diatriba interminable hasta hartarse. Javier Siut es el hijo de ambos. Servida en un trío de primeros actores, la vida y su mal entendido. La vida y su desvivir a pedacitos, su dulce acíbar. Un reguero de sillas –que mientras más regadas y más pateadas por los actores, más atravesadas en sus caminos truncados -prendidos a una felicidad asida con alfileres -más convencen del estorbo. La tramoya rosada se derrite como algodón de azúcar en la boca, revelándome el concepto del director Rolando Moreno: somos personajes de una novela rosa. Teresa nos recuerda que una siempre podrá inventarse el asidero, cuando ese desorden de la realidad nos deja sin aristas. Y el que pueda que se invente una torre de sillas -que son posaderas donde asentar el peso con que llevamos nuestra menuda soledad, el descanso del guerrero. Que nadie se deje engañar por el título que no hallará épica soviet. La obra nos vierte al perdón y a la tristona alegría, ofreciendo, al mejor postor en la sala de lunetas, el más grande consuelo.
lunes, 14 de marzo de 2011
Maneras de extender una mano (un mendigo en Santiago de Compostela)
Carlos Fuentes
La mano sea quizás la parte más importante del cuerpo del mendigo, no sus ojos ni su pelo grasiento y enmarañado, ni siquiera sus ropas bruñidas por el roce constante con la acera, no lo es su piel empercudida, ni su mirada, que recuerda la mirada de los santos que penden imposibles en el interior de la catedral oscura.
El hombre que mendiga, que busca de sus semejantes la limosna, respira en silencio y se rasca una oreja con sus dedos ociosos y huesudos sin levantar la vista del canasto y lo hace por superstición a veces y otras por cansancio y no siempre por vergüenza, pues el mendigo debe aparentar aún más tristeza y desdicha que la que en verdad padece, y más hambre y más sed. Sabe muy bien el hombre que pide, que su mano abierta no debe acercarse demasiado al hombre que cruza frente a él, que debe permanecer más bien cerca de su cuerpo y de su estómago, paciente y mansa. Solo así podrá el mendigo, recaudar algunas monedas antes de que la noche helada, con su inútil manto de estrellas, caiga implacable sobre él. Nadie debería conocer su nombre, ni siquiera imaginar que un nombre le fue dado. No estaría bien visto. Jamás debe reír; tal vez esbozar una sonrisa agradecida cuando se dé el caso. Zumo de lima chorreando por sus labios.
Hoy es jueves y es año Jacobeo y ha decidido esta mañana el indigente, orinar de cara al sol sobre una roca, mezclar su orín amarilloso con el puro linaje del rocío goteante de las hojas, arrastrado hasta él en suaves oleadas por el viento matutino. Ha dormido bien, pues antes de dormir estuvo bebiendo de un mal vino y cantando y escupiéndose las manos y fumando, que son de las cosas que más disfruta hacer un mendigo. Bebió de la botella y no de una copa acampanada y sus rodillas y sus codos fueron por esa noche la novia recobrada de blanco busto y ojos apestañados, azules y saltones y no los trozos secos de tanto mendigar que eran entonces. Soñó, pero olvidó su sueño.
El mendigo es emparentado a veces con los locos, con los genios extraviados, con los más ortodoxos peregrinos. Comió de un pan de maíz, de alguna fruta y salió andando como siempre a la plaza del mercado. Por el camino se detuvo ante un rosal de rosas enanitas que crecía al costado de un romero y otras hierbas silvestres; creyó entender el por qué de su estatura y palpó sus espinas y los diminutos pétalos sin distinción alguna, se pinchó un dedo en un descuido y tiñó con su sangre a dicha rosa, que agradecida le lamió su herida, como una dama que llora y luego besa, sobre el hombro, los labios de su amado.
El mendigo es un hombre rutinario, fiel a su patria que es la fuente, donde lava y observa, el contorno deshecho de su cara, donde escupe preciso, apuntando al centro de una diana de aros concéntricos que verá formarse en un instante sobre el agua, donde enjuaga sus pies un dios petrificado e indolente y hay monedas lanzadas también sobre los hombros, con los ojos cerrados y fe ciega en los milagros. Monedas intocables para él.
La mano extendida del mendigo es como un tigre que aguarda agazapado el momento justo para el salto, no su garra, sino todo él, solitario sobreviviente de su estirpe y su destino de felino insaciable y taciturno.
No son importantes los hombros del mendigo, pues nada tiene y nada carga sobre sus hombros. Aquí junto a la Catedral es mayor la caridad del hombre, que al sentirse más cerca de Dios busca sus ojos y su gracia, entregando el dinero que le sobra, imbuido también por la teatral espiritualidad del momento y la magnificencia pueril del decorado y luego está, añadido, el placer de dar sin recibir nada a cambio, como si fuese posible semejante axioma. El pedigüeño puro sabe todo esto, y sabe que no necesita tocar la flauta ni hacer mil murumacas, pues igual será recompensado por los advenedizos buscadores de recompensas. Hay una larga fila de ellos para entrar a la iglesia; esta vez, el que alcance a cruzar bajo el arco sagrado, será absuelto de todos sus pecados.
Dicen que Dios extendió también su mano, que la hundió dulcemente en estas tierras y así formaronse estas rías, y alrededor de ellas crecieron como moluscos pegajosos, estos pueblos de pescadores y marinos consagrados, tocados por Dios y por las olas. Santa ciudad y santo ciudadano.
Tampoco es importante la dentadura sana en la boca del mendigo y prueba de ello son sus dientes tan prietos. Vasijas, que van y vienen vacías de algún raro desierto, cavernas oscuras pobladas de murciélagos. Ni su lengua importa, mordida para sentir que siente, el sabor aún pagano y magro de la carne. Ni sus fosas nasales que no huelen el vaho que desprende a toda hora y que ahuyenta y atrae, según se mire, a moscas o a paisanos. Dar y recibir, mendigar y proveer: dos hermanos unidos al nacer, compartiendo el ritmo alborotado de un solo corazón, la misma arteria transitada por sangres semejantes. Alargar el brazo, extender una mano: un mismo gesto, una docena de músculos exactos que prestos intervienen en dicho movimiento. Como el hombre que escribe sus memorias, que da y recibe a la vez, que pierde y gana al mismo tiempo. Botarate, proscrito, aventurero.
Está tronando en Santiago. La catedral sublimada por un halo de neblina que la envuelve en rancio misticismo. De allí parecen provenir los truenos, los juegos de luces que vemos en el cielo. Y un poco más allá, sobre los castros Celtas de Porto do Son, donde los enamorados han discutido hoy tan febrilmente, el fantasma brumoso de Finisterre.
Como el mendigo, la mano extiende el hombre que golpea a su hijo, el que se ofrece, el que jura solemnemente, el fanático dispuesto a matar antes de poner en riesgo la buena salud de sus ideas, el que duplica la apuesta, el que ase la manzana del árbol prohibido, el pintor, el espadachín, el verdugo, el juez, el borracho, el criminal, el que nació en el oriente y cultiva el arroz y el confederado de cuello colorado de Georgia y Alabama. Extiende la mano el que señala el pecado y el que muestra el camino a la libertad.
Frente a un sanatorio hay una casa de comidas donde sirven el mejor de los pulpos de Santiago y desde hace siglos, un niño aparecido, que entre sus manos tiene un pandero invisible que llora el canto gallego de sus ojos. Hay una barca muerta, cubierta de musgos resbalosos, atada firmemente al pie de un viejo hórreo de piedras y una gaita gimiendo a sus espaldas como un alma apresada por el tiempo. Y un paraguas de esparto para resguardarse del frío y de la lluvia y una mortaja de sol que envuelve al novicio forastero. Un mirador para ver al gran silencio milenario y unos caballos sueltos pastando entre la niebla que cubre la montaña. Hay un hombre pidiendo una limosna, arrodillado ante un cartón rasgado, que asegura con letras temblorosas, que es un hombre sumamente triste, no pobre, sino triste, mientras otro hombre que solo está de paso, le observa atentamente con las manos en los bolsillos y la barriga llena.
No son útiles ya más, ni el recto, ni los besos, qué decir del amor, mucho menos el sexo, inútiles la culpa, sus sueños, el odio, la fatiga, los toscos improperios. Por eso ha dejado cada una de estas cosas en su sitio, abandonadas allí donde no estorben al gesto impenitente de su mano. Nada hecha de menos. Su vida solitaria es suficiente, hasta la muerte, hasta el descanso total de su esqueleto, doblado al redil del fatigoso hábito. Intrascendentes son sus cejas piojosas, sus axilas profundas, sus pulmones, su hígado, su páncreas, su glande mortecino y magullado. Ya nada importan sus quince cicatrices, sus lunares, su perfil, sus antiguas ideas revolucionarias, su ombligo dromedario, los libros y las letras, las palabras, las unciones y las extremaunciones, y mucho menos, el verso incomprensible del poeta. A estas alturas, solo la mano extendida en el tiempo del mendigo importa y queda.
La mano sea quizás la parte más importante del cuerpo del mendigo, no sus ojos ni su pelo grasiento y enmarañado, ni siquiera sus ropas bruñidas por el roce constante con la acera, no lo es su piel empercudida, ni su mirada, que recuerda la mirada de los santos que penden imposibles en el interior de la catedral oscura.
El hombre que mendiga, que busca de sus semejantes la limosna, respira en silencio y se rasca una oreja con sus dedos ociosos y huesudos sin levantar la vista del canasto y lo hace por superstición a veces y otras por cansancio y no siempre por vergüenza, pues el mendigo debe aparentar aún más tristeza y desdicha que la que en verdad padece, y más hambre y más sed. Sabe muy bien el hombre que pide, que su mano abierta no debe acercarse demasiado al hombre que cruza frente a él, que debe permanecer más bien cerca de su cuerpo y de su estómago, paciente y mansa. Solo así podrá el mendigo, recaudar algunas monedas antes de que la noche helada, con su inútil manto de estrellas, caiga implacable sobre él. Nadie debería conocer su nombre, ni siquiera imaginar que un nombre le fue dado. No estaría bien visto. Jamás debe reír; tal vez esbozar una sonrisa agradecida cuando se dé el caso. Zumo de lima chorreando por sus labios.
Hoy es jueves y es año Jacobeo y ha decidido esta mañana el indigente, orinar de cara al sol sobre una roca, mezclar su orín amarilloso con el puro linaje del rocío goteante de las hojas, arrastrado hasta él en suaves oleadas por el viento matutino. Ha dormido bien, pues antes de dormir estuvo bebiendo de un mal vino y cantando y escupiéndose las manos y fumando, que son de las cosas que más disfruta hacer un mendigo. Bebió de la botella y no de una copa acampanada y sus rodillas y sus codos fueron por esa noche la novia recobrada de blanco busto y ojos apestañados, azules y saltones y no los trozos secos de tanto mendigar que eran entonces. Soñó, pero olvidó su sueño.
El mendigo es emparentado a veces con los locos, con los genios extraviados, con los más ortodoxos peregrinos. Comió de un pan de maíz, de alguna fruta y salió andando como siempre a la plaza del mercado. Por el camino se detuvo ante un rosal de rosas enanitas que crecía al costado de un romero y otras hierbas silvestres; creyó entender el por qué de su estatura y palpó sus espinas y los diminutos pétalos sin distinción alguna, se pinchó un dedo en un descuido y tiñó con su sangre a dicha rosa, que agradecida le lamió su herida, como una dama que llora y luego besa, sobre el hombro, los labios de su amado.
El mendigo es un hombre rutinario, fiel a su patria que es la fuente, donde lava y observa, el contorno deshecho de su cara, donde escupe preciso, apuntando al centro de una diana de aros concéntricos que verá formarse en un instante sobre el agua, donde enjuaga sus pies un dios petrificado e indolente y hay monedas lanzadas también sobre los hombros, con los ojos cerrados y fe ciega en los milagros. Monedas intocables para él.
La mano extendida del mendigo es como un tigre que aguarda agazapado el momento justo para el salto, no su garra, sino todo él, solitario sobreviviente de su estirpe y su destino de felino insaciable y taciturno.
No son importantes los hombros del mendigo, pues nada tiene y nada carga sobre sus hombros. Aquí junto a la Catedral es mayor la caridad del hombre, que al sentirse más cerca de Dios busca sus ojos y su gracia, entregando el dinero que le sobra, imbuido también por la teatral espiritualidad del momento y la magnificencia pueril del decorado y luego está, añadido, el placer de dar sin recibir nada a cambio, como si fuese posible semejante axioma. El pedigüeño puro sabe todo esto, y sabe que no necesita tocar la flauta ni hacer mil murumacas, pues igual será recompensado por los advenedizos buscadores de recompensas. Hay una larga fila de ellos para entrar a la iglesia; esta vez, el que alcance a cruzar bajo el arco sagrado, será absuelto de todos sus pecados.
Dicen que Dios extendió también su mano, que la hundió dulcemente en estas tierras y así formaronse estas rías, y alrededor de ellas crecieron como moluscos pegajosos, estos pueblos de pescadores y marinos consagrados, tocados por Dios y por las olas. Santa ciudad y santo ciudadano.
Tampoco es importante la dentadura sana en la boca del mendigo y prueba de ello son sus dientes tan prietos. Vasijas, que van y vienen vacías de algún raro desierto, cavernas oscuras pobladas de murciélagos. Ni su lengua importa, mordida para sentir que siente, el sabor aún pagano y magro de la carne. Ni sus fosas nasales que no huelen el vaho que desprende a toda hora y que ahuyenta y atrae, según se mire, a moscas o a paisanos. Dar y recibir, mendigar y proveer: dos hermanos unidos al nacer, compartiendo el ritmo alborotado de un solo corazón, la misma arteria transitada por sangres semejantes. Alargar el brazo, extender una mano: un mismo gesto, una docena de músculos exactos que prestos intervienen en dicho movimiento. Como el hombre que escribe sus memorias, que da y recibe a la vez, que pierde y gana al mismo tiempo. Botarate, proscrito, aventurero.
Está tronando en Santiago. La catedral sublimada por un halo de neblina que la envuelve en rancio misticismo. De allí parecen provenir los truenos, los juegos de luces que vemos en el cielo. Y un poco más allá, sobre los castros Celtas de Porto do Son, donde los enamorados han discutido hoy tan febrilmente, el fantasma brumoso de Finisterre.
Como el mendigo, la mano extiende el hombre que golpea a su hijo, el que se ofrece, el que jura solemnemente, el fanático dispuesto a matar antes de poner en riesgo la buena salud de sus ideas, el que duplica la apuesta, el que ase la manzana del árbol prohibido, el pintor, el espadachín, el verdugo, el juez, el borracho, el criminal, el que nació en el oriente y cultiva el arroz y el confederado de cuello colorado de Georgia y Alabama. Extiende la mano el que señala el pecado y el que muestra el camino a la libertad.
Frente a un sanatorio hay una casa de comidas donde sirven el mejor de los pulpos de Santiago y desde hace siglos, un niño aparecido, que entre sus manos tiene un pandero invisible que llora el canto gallego de sus ojos. Hay una barca muerta, cubierta de musgos resbalosos, atada firmemente al pie de un viejo hórreo de piedras y una gaita gimiendo a sus espaldas como un alma apresada por el tiempo. Y un paraguas de esparto para resguardarse del frío y de la lluvia y una mortaja de sol que envuelve al novicio forastero. Un mirador para ver al gran silencio milenario y unos caballos sueltos pastando entre la niebla que cubre la montaña. Hay un hombre pidiendo una limosna, arrodillado ante un cartón rasgado, que asegura con letras temblorosas, que es un hombre sumamente triste, no pobre, sino triste, mientras otro hombre que solo está de paso, le observa atentamente con las manos en los bolsillos y la barriga llena.
No son útiles ya más, ni el recto, ni los besos, qué decir del amor, mucho menos el sexo, inútiles la culpa, sus sueños, el odio, la fatiga, los toscos improperios. Por eso ha dejado cada una de estas cosas en su sitio, abandonadas allí donde no estorben al gesto impenitente de su mano. Nada hecha de menos. Su vida solitaria es suficiente, hasta la muerte, hasta el descanso total de su esqueleto, doblado al redil del fatigoso hábito. Intrascendentes son sus cejas piojosas, sus axilas profundas, sus pulmones, su hígado, su páncreas, su glande mortecino y magullado. Ya nada importan sus quince cicatrices, sus lunares, su perfil, sus antiguas ideas revolucionarias, su ombligo dromedario, los libros y las letras, las palabras, las unciones y las extremaunciones, y mucho menos, el verso incomprensible del poeta. A estas alturas, solo la mano extendida en el tiempo del mendigo importa y queda.
domingo, 13 de marzo de 2011
Siete inconvenientes de ser Oscar Elías Biscet
- No ser blanco y no vivir agradecido y postrado ante la Revolución castroprocerista. Ni observar el legado del componente eugenésico y facistoide de la identidad vernácula a lo largo del último siglo. Mmm… mal precedente psicopigmentario para una épica prestablecida por el etnocentrismo hispanoinsular
- Tener miedo y saltar por encima del instinto al punto de convertir este salto en ejercicio de rutina. Este síndrome es preocupantemente atípico para los aplicadores de los excesos de poder y para los que pasivamente se pliegan al mismo. Genera turbadoras sensaciones de estorbo y envidia malsana tanto entre detractores como entre supuestos partidarios
- Ser cubano, caribeño, mestizo, afrodescendiente y no tener, sin embargo, temperamento para la violencia. Aquí hay un serio problema de coherencia idiosincrásica. Para los martianos, no hay nada más lejos del maceísmo. Para los aguerridos maceístas, simplemente este hombre no existe. Considérese como una mulatez desubicada antropológicamente
- No querer exilarse. Una actitud que se pudiera considerar poco historicista. Los grandes patriotas conspiran, parten al exilio y luego regresan a completar su obra. Permanecer en el territorio es una reiteración matemáticamente peligrosa que violenta la lógica de la recuperación postcarcelaria y la presunción de treguas. Para un gobierno, una sociedad y una historia nacional que se regodean en la coerción y la violencia esta conducta es completamente desleal y disfuncional
- Ser médico de profesión y no ser excombatiente de gesta o misión alguna, ni exmilitante de nada. Además, pronunciarse al mismo tiempo contra la represión, las violaciones del sistema sanitario, el uso de las armas y la pena de muerte. Un verdadero dolor de cabeza para los perseguidores porque tienen que estarle inventando causas penales a expensas del descrédito de las acusaciones. Y otro dolor de cabeza para los belicistas del exilio intransigente que lo menos que necesitan es un pichón de negro sin machete en mano y con vocación de Varela
- Poseer cualidades fotogénicas. Figura apuesta, rostro anguloso e interesante, expresión vivaz, noble y altiva, cercana a la beatitud presumida de Denzel Washington en su roles heroicos. Magnolia Pictures se gastaría su buena suma para usarlo en algún thriller de implicaciones políticas. Y aún con la sonrisa desvencijada por el maltrato, los fotógrafos de AP y EFE se disputan las mejores instantáneas del mulatón contestatario. Eso representa inconveniente sobre inconveniente. Primero, porque pone en peligro el control mediático de la publicidad revolucionarista de la dictadura. Segundo, porque el liderazgo senil de los Castro ha perdido, con los estragos de la edad y el desprestigio, el carisma fotográfico de antaño y cela las competencias
- Evidenciar un testoteronismo moderado, compatible con tiempos y contextos más emancipados. El moreno muestra fibra muscular, levanta el brazo con energía para hacer el signo de victoria, su voz se proyecta viril, el lenguaje corporal comunica firmeza, pero el discurso alza vuelo hacia el gandhismo, y ama a su familia, no le pega ni a una mosca, aguanta empellones policíacos con gallardía, profesa públicamente su devoción religiosa, perdona a sus verdugos… Habla de paz, de cristianismo, de respeto a los derechos humanos. Se muestra estoico tras las rejas. Es optimista y sereno en su callejeo disidente, ignorando soberanamente las tradiciones armamentistas y dramáticas de la cojonudez patria. Mi experiencia como cubano me hace dudar que ese camino le gane adeptos entre la tribu. Pero puede que me esté equivocando. A lo mejor Oscar ya significa otra cosa en nuestra modernidad. Tal vez este sea un auténtico prototipo del cambio. De ser así, a la larga sería un inconveniente más, en particular para él. Sobre todo a los fines de conservar una vida autónoma con probabilidades de longevidad
Visto así, para el cubano medio resulta todo un desafío ser Elías Biscet. Implica demasiado estrés apegarse a un perfil como el de él.
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