lunes, 21 de marzo de 2011

A propósito de (vaginas) y monólogos, pero en cubano

Ileana Fuentes

Saludos, les habla la vagina. ¿El bollo? No, no, el bollo, no… que no soy ni hoyo, ni totomoyo, ni un pan recién horneado en espera de mantequilla.

Soy la vagina, la de los monólogos de Eve Ensler. Vengo aquí, a protestar. A protestar y a ponerles a todos sobre aviso: no se atrevan de ahora en adelante a deshumanizarme en su lenguaje vulgar. No soy la chocha, ni la coneja, ni el sapo, ni la araña. No soy la pepa ni la papaya, ni la concha, ni la selva. Tampoco una coladera, o una barbona, ni cucaracha, ni osa, ni borrega. No soy berenjena ni piraña, no soy la tuerta, ni la raja rajá.

Soy la vagina, pero ni siquiera me agrada ese clínico nombre. Llámenme coño, que es como mejor se me conoce en la cultura de los patriarcas. Soy el coño y el recoño de la mismísima madre, el coño para los berrinches y la interrogación. Un cubano hijodeputa me arrancó la primera mitad del cuerpo, y me dejó en un simple ¡ñó!, mutilado. Me lo han hecho a mí –la mutilación- porque soy hembra (a pesar del masculino coño, yo, el coño, soy hembra)… pero no se lo harían jamás a un macho, dejarlo emasculado con sólo sus “jones” impotentes y castrados.

Protesto, en el monólogo y en el oncólogo; por el proctólogo y el ginecólogo. Protesto por la frialdad lacerante de los espéculos rescabuchadores, esos instrumenticos de tortura con que la ciencia insiste para determinar el estado de salud púbica de mis más vulnerables profundidades.

¡Protesto! De una vez y por todas, sepan que no me gusta el rabo, mucho menos la picha; sepan que la morronga me da náuseas, la verga me causa alergias; que el chorizo y la longaniza me dan picazón… la salchicha y el pipi me dan cosquillas… la zanahoria y el pepino me afectan el pH… la morcilla me huele a coágulo, y pa coágulos, yo, que soy el sagrado canal de menstruaciones y fibromas, de fetos interrumpidos y placentas consumadas.

¡Protesto! Sépase que no me complacen los bichos o las morrongas, que los pitos y las cornetas son para las fiestas de fin de año… el órgano para las bodas, y para un solo en concierto la tuba, el instrumento y la flauta… que no sé qué carajo es eso de “miembro” con fantasías de pertenencia y derechos de propiedad, ni tampoco la cosa, el pancho, o el material… Estoy harta de monerías, de semántica fálica a costa de mis deseos, de mi pudor y de mi dignidad.

Yo, el coño –alias vagina, bollo, vulva- protesto. ¡Protesto! Sépase que me declaro en huelga. Me declaro en huelga de brazos caídos y piernas cerradas. Anuncio que a partir de hoy mismo quedará electrocutada, cercenada, o disecada la “salva sea la parte” del cabrón que se le ocurra torturarme con un tubo, una mandarria, una cabilla, o una tranca… que se antoje de desgarrarme con una manguera, un tiburón, un palo o una estaca... que se invente el reventarme con un garrote, una escopeta, una pistola o un misil…. que se proponga perforarme con un manubrio, un taladro, un tronco o un mástil.

De ahora en adelante, quiero oír sólo la palabra “pinga”. Pinga: imagen emocionante, imponente, desnuda, tierna. Coño: imagen energizante, poderosa, desafiante, osada. Coño y pinga. He dicho. Gracias.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Vayaaaa con la papaya!!! Oye esto esta buenisimo, comadre! AM

Anónimo dijo...

A-pre-tOn.

A.T. dijo...

A palo con el f-lo, Ileana.

Anónimo dijo...

Fantastic!! I love it!!

Anónimo dijo...

Genial Ileana, genial.
Solo a ti se te podía haber ocurrido este monólogo y escribirle con tan buen estilo literario.

Saludos, Jacobo

sonora y matancera dijo...

verdadera chocholla de estrogenas criqueras y protestonas este magnifico post... a acu ñar el comunal coño dichoso de liberarse de la morfologia asignada por el patriarcaico diccioreaccionario de jerga o verga y venga, menos vergüenza a la hora de alabar lo corporal femenil mujeril y majestuoso...

Anónimo dijo...

Coño y pinga. Que asi sea...y pronto, coño. Brilliant!

Hugs, Jessy

RI dijo...

¡Pero hermana qué desparpajo delicioso! ¡Abajo con eufemismos, velos e indirectas, que por ahí llegamos al mundo!

la pionera mata7 dijo...

coño que buenoooo!

Anónimo dijo...

“Hasta mi primo, que tiene aún la balsa escurriendo agua en el patio de la mansión que ya logró comprar, sabe que las cosas naturalmente llegan tarde a Miami –o, como lo llaman sus más melancólicos detractores, Nuevo Jatibonico.”

MILAN KUNDERA
La Huevidad


Durante las últimas semanas ha estado causando sensación en el pueblo -tardíamente, claro está- el espectáculo Monólogos de la Vagina, cuya fama es sólo superada por la foto que Korda le tomó a Charles Chaplin y por la vagina en sí. No les voy a explicar en qué consiste la obra porque la parte protagónica del título habla por sí sola: “Monólogos”. Y no me gusta explicar algo y ruborizarme al mismo tiempo.

Como hombre, y reto a la legión de solteras que nos ve a que pongan en duda tal afirmación, siento que la dramaturgia norteamericana escrita por mujeres ha descuidado un poco nuestra biología particular, la de los varones, llena, como se sabe, de accidentes y elocuencias innombrables. Y digo “escrita por mujeres” porque, mientras ellas redactaban, los hombres nos decíamos entre nosotros: “Debe ser el alternador”.

Sería incapaz, en este horario familiar “de nueve a diez”, de hablar del pene, pues se vería feo. Pero nada me impediría nombrar a los verdaderos hacedores de la vida, al doble albergue de los damnificados más deseosos.

“Por culpa de la Ley de la Gravedad, descubierta ha mucho por Newton”, están a merced de “ese destino”, que no es tan elegante como los Jardines Colgantes de Babilonia pero envió a muchas damas al Hospital Materno de la localidad.

Como decía Vargas Vila, el hombre que es hombre (ya que, si no, no sería hombre) se siente embriagado por el suave balanceo de sus confirmaciones; se siente el Manú de la Raza, el Gran Preñador, el Tatarabuelo del Hombre Nuevo.

La obra que vamos a presentar en el Teatro Shakespeare de Vidrio, de Homestead, es una reinvindicación; parte de una experiencia espiritual y -¿por qué no?- fenomenológica.

Los mismos científicos dominicanos que han estado tratando de demostrar, no siempre con suerte, que la vagina podría ser perjudicada en cualquier momento, que lo definido podría entrar esta vez en la definición, advierten que los órganos (no tan famosos como deberían ser) que dan la vida, aun siendo feos, merecen una especie de estatua no demasiado gráfica que represente y celebre la vida.

Si no los dignificas, los damnificas, y tendrían que tener tumbas aparte –como en las películas japonesas. Más que Cape Coral, que el equipo de jockey sobre hielo de Hialeah, los huevardos, señores, son el futuro del mundo.

Monólogo de los Huevardos. Estreno mundial. No se lo pierda. El próximo lunes, a las tres de la mañana, en el teatro Shakespeare de Vidrio. Entrada general: dos cocos.

Los dejo con la pregunta fundamental de la Obra: ¿Qué vino primero, el huevo o la vagina?

Manny Lopez dijo...

Ileana, que alivio!
que derroche! ...
Que bueno este Coño tuyo!

Laura Luna dijo...

Coño mi gordai es que eres una "bollipoderosa" carajo!!!!!

Justo J. Sánchez dijo...

Reaccionando ante un escrito ingenioso muchos echan mano a los retruécanos y onomatopeyas. ¡No! Dejadlo tal cual. No se añade nada. Este el métier de Ileana Fuentes. No creo sea historiadora de arte aunque ahora tiene un puesto –oigo decir- en el Museo Cubano. Me gustaría que su labor allí continuara en el arte isleño los logros de Griselda Pollock en estudios críticos feministas en la expresión visual.

Anónimo dijo...

Tremenda fiesta en case'la pelúa!...