sábado, 28 de noviembre de 2015

Abril raro

Carlos Otero Blanco


Luis Soler

Era un día de abril raro. Raro como suelen ser los sueños. Desde que me levanté me pareció que todo estaba fuera de lugar pero a la vez todo parecía estar en su sitio. Me di cuenta apenas abrí las persianas de la sala y la claridad no me causó ninguna molestia en los ojos. Había como un filtro de luz en el ambiente y todo parecía ser el reflejo de un espejo viejo que ha perdido el azogue. No podía precisar si hacía frío o calor; el cielo no estaba ni despejado ni nublado y no se escuchaba ningún ruido ni algarabía en las calles. La chimenea de la fábrica de cemento soltaba un humillo blanco intermitente formando una enorme costura en el cielo. Negrita, mi perra, no ladró a las palomas posadas en el alero que habrían salido revoloteando asustadas como siempre que se abrían las ventanas. Estaba echada a mi lado lamiendo una figura china de yeso. Definitivamente era un día muy diferente. Tanto, que no escuché gritar a Violeta, la vecina del apartamento de al lado, en su sección de sexo matutino con marido de turno. Tampoco sentí la asquerosa y desagradable peste proveniente del tanque de basura situado justo en los bajos de nuestro balcón, y que cada mañana inundaba la casa de fetideces. Para colmo de rarezas me fijé que las plantas de mi suegra, sembradas en improvisadas macetas hechas con botellas plásticas de Coca Cola cortadas a la mitad, finalmente reconocían la llegada de la primavera. Entre sus hojas brotaban unos preciosos botones de marpacífico rojo.
Respiré y sentí el penetrante olor de la nada inflándome los pulmones al punto que me dieron ganas de vomitar.

Desayuné un vaso de café claro con azúcar prieta y unas galletas de sal medio zocatas que encontré milagrosamente encima de la mesa. Salí con la prisa de quien escapa y no sabe de qué, de quién ni de dónde. Con sigilo me encaminé rumbo a casa de Maritza. Bajé por la calle Lugareño y al llegar a la esquina de la farmacia vi que había un gran cartel en la puerta que decía: Se acabó el colirio. Llore y use sus propias lágrimas como gotas oculares. No, pensé, no era para nada un día común. Las pocas personas que vi por la calle a esa hora de la mañana parecían estar ausentes de sus cuerpos y la alegría que mostraban sus rostros eran como mascarás de papel maché. Saludaban a nadie en particular y sus gestos, sus movimientos, eran teatrales, especie de kabuki tropical. Al atravesar la calle Montoro una cola interminable de personas con jabas de nylon azul colgando del brazo, daba vuelta a la manzana. Le pregunté a una señora qué era lo que vendían allí: Tiempo, hijo, venden tiempo; toca una quincena por persona —respondió amablemente. Lo curioso es que, sin pensarlo dos veces, ya me dispusiera a incorporarme al final de la fila para comprar la porción de tiempo que me tocaba. Pero entonces una pionerita salida de la nada, masticando su pañoleta roja como si fuera goma de mascar, me dio unos tironcitos al pulóver recordándome con un gesto mudo del mentón que debía apurarme en recoger a Maritza.

Seguí caminando hasta llegar al parque La Pera y noté una nube grisácea cubriendo exactamente el área de la alameda central. Siempre escuché decir que este parque era el único en Cuba que tenía las cuatro estaciones del año; de hecho, estábamos en primavera y todos los árboles estaban florecidos. Lo raro es que desde la suntuosa Ceiba del centro, las majaguas, los ficus y hasta los almendros, todos estaban copados por un solo tipo de flor: marpacífico rojo. Los viejitos asiduos que leían el periódico o animadamente conversaban de pelota y de política, esta vez estaban demasiado quietos; parecían estatuas de cera, inertes, como sujetos a los bancos. Había demasiado silencio. Solo se escuchaba el sonido proveniente de un pequeño radio de pilas que sostenía en el regazo uno de los ancianos. Fijándome en ellos descubrí que tenían la mirada velada, como perdida en la lontananza, en dirección a un punto entre la tarja erigida con motivo de la visita del principado de Asturias y el abandonado cine Maxim. Tal vez ni siquiera miraban hacia ese punto, porque noté que los ojos agrietados de estos viejos estaban cubiertos por una opacidad cristalina muy parecida al blanco velo de las cataratas. A pesar de la escena espelúznante, sus expresiones no eran macabras; estaban suavizadas por cierta ternura. Quizás miraban hacia atrás, refugiados en algún lugar benevolente de sus pasados y no a la desesperanza del presente. No pude divisar a Andrés, un viejito flaco y desgarbado como un garabato que siempre me saludaba cariñosamente.

Lo busqué por todo el parque y al no verlo me dirigí a Fefa —la anciana chismosa y vivaracha que hablaba más que una cotorra— porque ella que sabía la vida, obra y milagro de todo el mundo en el barrio, tal vez pudiera orientarme. La hallé apartada en un extremo del parque, sentada sobre un viejo columpio de gruesas cadenas de acero, y le pregunté por Andrés. Trabajosamente levantó su mirada repleta de niebla y sin mover ni un solo músculo del rostro me dijo con aspereza: Andrés se ha muerto de hambre, murió de hambre. Bastó que dijera esto para que el resto de los ancianos iniciara una acoplada letanía de susurros coreando al unísono: De hambre, de hambre, murió de hambre. Vi que Fefa comenzaba a columpiarse con la ligereza de una niña y luego con más fuerza. Su boca se abría desmesuradamente mostrando las encías púrpuras y sin dientes. Poco a poco Fefa fue incrementando su balanceo con tal fuerza que las cadenas del columpio comenzaron a chirriar como si fueran a reventarse de un momento a otro, lanzando expedita a la anciana por los aires. Pero sucedió que los pies propulsados de Fefa, alcanzaron la nube gris que había sobre el parque, perforándola y produciéndole un agujero del que salió un aguacero repentino que inundó todos los alrededores haciendo del parque una isla verde con sus maniquíes viejos, dóciles, mirando la nada. Mientras más llovía, por los bordillos de las aceras se precipitaba una peligrosa corriente de agua que amenazaba arrasar con todo.

Cuando escampó miré hacia los árboles; las flores de marpacífico se desprendían y volaban rumbo al norte como una bandada de pájaros incandescentes. Algo más raro aún sucedía cuando de las alcantarillas comenzó a brotar una masa cárnica cuyo olor nauseabundo atrajo a decenas de perros callejeros que, al tratar de comerla, quedaban atrapados desapareciendo en ella sin dejar rastro. El nivel del agua ya había alcanzado la zonas más bajas del parque formando unas pozas lo bastante profundas como para que muchos de los ancianos comenzaran a ahogarse pasivamente, en una especie de suicidio colectivo. Súbitamente, unos niños negros semi desnudos y descalzos llegaron hasta la enorme Ceiba y comenzaron a jugar chapoteando por donde corría el agua. Con los pies destupían las alcantarillas permitiendo que el nivel de las aguas bajara dejando al descubierto sobre la acera, miles de caracoles y conchas marinas. Todo parecía volver a la normalidad. A través de unos viejos altavoces pertenecientes a la fábrica de tabacos se escuchaba un fragmento del sermón del monte: Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.

Fue entonces cuando la tierra enojada, comenzó a temblar y a abrirse. Las grietas eran tan grandes que se fueron tragando uno a uno a los ancianos ahogados. Recordé que en abril la tierra se abre con mucha facilidad esperando la copula de las aves que traen semillas en las plumas; pero no se veía ni un solo gorrión por los alrededores.

Retrocedí asustado, y apurando el paso me alejé de allí. Jadeando llegué a la casa de Maritza. Para recuperar el aliento me senté en uno de los escalones al tiempo que me preguntaba ¿qué me estará pasando?, como quién duda de si está despierto o dormido, cuando alguien me tocó por el hombro. No sé qué sentí cuando vi a mi lado al viejo Andrés, supuestamente ahogado unos minutos antes. Con los ojos cerrados me zarandeaba con una mano mientras que la otra mano se la llevaba a la boca pidiéndome algo de comer. Abría la boca desdentada y abría los ojos con las cuencas vacías. La pionerita también reapareció con la mano derecha abierta sobre la frente en saludo militar frenético, proclamando: Pioneros por el comunismo, ¡seremos como el Ché! El viejo aprovechó mi distracción con la niña para registrarme las ropas. En uno de mis bolsillos encontró, no sé cómo, un cartucho de galletas zocatas. ¡Maná, maná del cielo!, gritaba feliz. Avisada, una turba violenta que se desgañitaba en consignas comenzó a acercárseme con la evidente intensión de hacerme daño. Vi que venían todos: la gente que hacía la cola interminable dispuesta a asfixiarme con sus bolsas de nylon azul; los ancianos inermes del parque salían de las tumbas con los puños crispados contra mí.

Resultaba chocante que la gran Violeta, mi vecina voluptuosa y gritona en la cama, se acercaba libidinosamente con sus enormes tetas descubiertas. Dos policías que ese preciso momento llevaban preso a un ladrón, lo dejaron escapar, para acto seguido correr tras Violeta que a su vez corría hacia mí con el pecho al aire. En un gesto automático de supervivencia me llevé las manos a los bolsillos del pantalón y comencé a sacar cartuchos y más cartuchos de galletas zocatas que lanzaba a la multitud que cada vez estaba más agresivamente cerca. Casi a punto de alcanzarme la turba, por una esquina del parque salió un mulato gordo y sucio gritando a todo pulmón: ¡Caballero llegó el vino espumoso!

Con idéntico automatismo la muchedumbre frenó en seco, dio media vuelta en dirección al camión-pipa aparcado a un lado de la tabaquería. Suspiré aliviado; aún asustado y con espasmos estomacales subía la escalera cuando la pionerita tiró de mi brazo y con mirada pícara me dijo: Llévame contigo chico, anda, yo te dejo tocarme el pipi igual mi papá y los amigos de mi papá. Ya se disponía a levantarse la faldita roja del uniforme, cuando desperté gritando y empapado en sudor. Tembloroso y espantado me di un baño rápido y salí con la misma sensación de huida que había soñado. Afuera había un típico día de abril. Dos policías llevaban maniatados a un ladrón de bicicletas, y la voluminosa Violeta desde su balcón puteaba con el bodeguero que subía al Chevrolet del 57 rojo desteñido; a un costado de la tabaquería, unas cien personas con bolsas de nylon azul colgando de los brazos, hacían una inmensa cola en espera de vino espumoso. En los solares yermos las grietas en la tierra esperaban la llegada de las primeras lluvias de mayo y a los pájaros con las alas cargadas de semillas. El fantasma de la inopia recorría las calles de La Habana y la miseria se enseñoreaba de la cotidianidad, mientras yo iba rumbo a Guanabacoa a consultarse con un Babalawo. Igual que en el sueño, los viejos del parque escuchaban bajito la emisora enemiga Radio Martí, quietos como estatuas, las miradas perdidas en el tiempo.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Enrique Gay García: memoria y despedida

Vía Ileana Fuentes
 
Foto: Giselle Santalucci
 
"Nací en las montañas de la Sierra Maestra. Mi madre me decía: 'Enriquito, por qué no terminas tu bachillerato y haces la universidad? Te vas a meter a ser artista y vas a pasar más hambre que un chivo amarrao'. Pero qué va, yo no podía con las matemáticas, porque a mí lo que me gustaba era la arquitectura en aquella época. Me refugié en la escuela de arte donde yo me sentía más cómodo, donde los profesores me decían: 'Tú vas a llegar'. Cuando terminé la escuela me fui a México, interesado en la técnica del muralismo. Con Siqueiros trabajé en la ejecución de unos murales. Yo no estaba interesado en la escultura en esos tiempos; yo pintaba. Mi pasión por la escultura nació en Cuba, donde yo había hecho algunos ensayos sobre fundición, pero se desarrolló después que salí de allá, y a través del amor a lo físico. Una de las primeras cosas que hice en Italia fue meterme en una fundición, así que cuando llegué a Estados Unidos, ya tenía bastante experiencia. Soy un obrero, me gusta trabajar con el martillo; detesto sentarme a hacer una acuarela con un pincelito. Yo creo que todo eso tiene sus raíces en mi niñez, cuando yo era un muchacho del campo". - Enrique Gay García en entrevista realizada en 1986, para Outside Cuba/Fuera de Cuba: Artistas cubanos contemporáneos. Del libro homónimo Outside Cuba/Fuera de Cuba: Artistas cubanos contemporáneos Ileana Fuentes, Graciella Cruz-Taura & Ricardo Pau-Llosa, Editores. Ana Hernández-Porto, Inverna Lockpez & Ricardo Viera, Colaboradores. New Brunswick | Miami: Rutgers University & University of Miami, 1988, p.142 

Nota sobre exequias (Vía Demi-Arturo Rodríguez): Las honras fúnebres del maestro de la vanguardia cubana Enrique Gay García se realizarán hoy domingo 22 de noviembre de 2:30 p.m. a 4:00 p.m. en Valles Funeral Home, 12830 NW 42 Ave., Opalocka, Fl.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Buen viaje, Maestro

Jesús Rosado

En horas de la noche de ayer falleció el pintor y escultor cubano Enrique Gay García, figura imprescindible en el panorama de la vanguardia plástica cubana.

                                                            Untitled (2003)

Nacido el 15 de enero de 1928 en Santiago de Cuba, mostró desde su adolescencia una fuerte vocación por las artes plásticas. Cursó estudios de pintura y escultura en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro entre los años 1950 y 1955. Allí recibió clases de renombrados profesores como Domingo Ramos y Leopoldo Romañach. Posteriormente continuaría estudios, en 1957, ingresando en el Instituto Politécnico en México, para estudiar las técnicas y secretos de la pintura al fresco. Al terminar, regresa nuevamente a Cuba.

Entre 1960 y 1962 se desempeña como director de la Escuela-Taller de Artes Plásticas José Joaquín Tejada Revilla y también como director del Taller de artesanía en el Instituto Nacional de la Industria Turística (INIT), ambos en Santiago de Cuba. En 1962, recibe una beca otorgada por la UNESCO para estudiar en el Instituto de Arte en Venecia y en la Universidad de Perugia, Italia. Este paso por Europa dejaría una huella permanente en el resto de su obra. Decepcionado ante el rumbo tomado por el proceso político en Cuba, decide no regresar. Vive en Europa y Canadá antes de pasar a establecerse en New York.

Participó en las Bienales de Sao Paulo de 1961 y 1963 y en numerosas exposiciones colectivas e individuales. Su última gran muestra en solitario tuvo lugar en la galería del West Campus del Miami-Dade College, curada por el coleccionista Gustavo Orta, la cual resultó ser un recorrido abarcador por los soportes y discursos estéticos que cubrió su extensa trayectoria.

                                                           Cariatide (1980)

El trabajo de Gay García, tanto en escultura como en pintura, se coloca en un difuso borde entre lo abstracto y la figuración. Valiéndose de impecable factura técnica y una vigorosa poética, el artista encauza sus inquietudes hacia la concepción de construcciones equilibradas, distantes de lo que él mismo denominaba “tormenta en el arte”. Aunque no solía identificar públicamente posibles influencias en su obra, sí se confesaba ferviente entusiasta de la obra de Willem de Kooning.

En el expresionismo abstracto de Gay García se mezcla la sofisticación formal lograda por unas manos que dominan magistralmente los recursos técnicos con el espíritu naíf característico del hombre de campo afín al elemento natural. Ese legado, que en lo escultórico es marcado por la espontaneidad filtrada, el manejo armonioso de las proporciones y la elegancia, y en lo pictórico muestra una tendencia controlada hacia la pintura gestual, no sólo ha cautivado el gusto de los coleccionistas sino que ha ejercido influencia en las generaciones más recientes de artistas.

Su obra se encuentra en numerosas colecciones privadas y forma parte del patrimonio permanente de instituciones como el Museo Nacional de Bellas Artes en La Habana, el Museo de Arte Contemporáneo de América Latina (OEA) en Washington, el Lower Art Museum de la Universidad de Miami, el Museo de Arte de Fort Lauderdale, la Biblioteca Pública de Miami-Dade, la Academia Vermont, el Miami-Dade College, entre otras. En 1983, recibió el prestigioso premio de la Fundación Cintas.

Torso (1993)

El documental de Ana Azcuy, Gay García Casting Bronze, realizado en 1978, esboza algunas facetas de la vida y obra de este relevante artista santiaguero, quien era uno de los últimos representantes aún vivos de aquella vanguardia intermedia del siglo pasado que terminó de insertar a Cuba en la modernidad. Una escultura suya del Padre Félix Varela se conserva hoy día en el Instituto San Carlos de Key West.

El artista se había radicado en Miami desde mediados de los setenta.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Viernes 13 en París


Dantesco, atroz, espeluznante. Calificativos y espanto sobran. Y mientras más progresa la noticia mayores son las dimensiones de la barbarie. ¡Más de 140 inocentes muertos! Centenares de heridos. El terror sembrado en millones de mentes. ¿Dónde estaba la bondad divina esta jornada que ha sido burlada por manos genocidas? Hoy París dejo de ser fiesta y no lo volverá a ser por mucho tiempo. (pulsa NYT)

leibniz contra spinoza, un capítulo olvidado de la metafísica racionalista


atRiFf

un capítulo único en la historia de la metafísica racionalista es la bronca entre los dos gigantes Leibniz y Spinoza sobre el problema de la contingencia (y claro, por tanto de la necesidad).

¿quién ganó? depende del lado de la historia que uno se pronuncie.

la negación de la contingencia es un lugar estratégico en la batalla que Spinoza lleva contra la tradición teológica y metafísica: con ella se pone en juego la creación, la libertad divina, la libertad humana, la responsabilidad, incluso la moral, el milagro y la gracia. 

se trata de una proposición con una intención polémica sin precedentes en el racionalismo, prueba de ello es tanto el escándalo de los contemporáneos de Spinoza, como en la tradición que sigue.

leyendo las Opere postume del filósofo holandés tan pronto como se las remite Schuller, Leibniz comenta:
La demostración es oscura y precipitada, conducida a través de las proposiciones precedentes precipitadas, oscuras y dudosas. 
añade:
La negación de la contingencia es un lugar estratégico en la batalla que Spinoza conduce contra la tradición teológica y metafísica:
el asunto depende de la definición de "contingente", escribe Leibniz:
... considero contingente aquello cuya esencia no implica la existencia. En este sentido las cosas particulares serán contingentes según Spinoza mismo por la proposición 24. Pero si asumieras la contingencia según la costumbre de ciertos escolásticos, ignota a Aristóteles y (…) al uso de la vida, como aquello que sucede sin que pueda darse en ningún modo la razón del porqué haya sucedido así más bien que de otro modo, y cuya causa, puestos todos los requisitos tanto internos como externos, ha sido igualmente dispuesta a actuar que a no actuar, considero que tal contingente implique una contradicción.
se supone que para Leibniz "contingente" es aquello cuya esencia no implica la existencia. entonces, las cosas producidas por Dios serían contingentes también para Spinoza, que afirma en la proposición 24 de la primera parte que "la esencia de las cosas producidas por Dios no implica la existencia".

así parece que Spinoza entiende el término "contingente" cuando afirma que Dios no es una res contingens, que es una manera de afirmar que la esencia de Dios implica la existencia sin embargo, a continuación de la demostración Spinoza, usa el término contingente en el segundo sentido dado por Leibniz, como "aquello que sucede sin que pueda darse en ningún modo la razón del porqué haya sucedido así antes que de otro modo", en la terminología spinoziana, indeterminado.

repasemos brevemente la primera parte (habla Spinoza):
... una vez afirmada la existencia necesaria de la sustancia (pr. VII) y la existencia necesaria de dios (pr. XI), spinoza demuestra que no hay otra sustancia además de dios (pr. XIV) y, luego, que todas las cosas que son, son en dios (pr. XV): cosas de las que dios mismo es causa eficiente (pr. XVI, cor. I) e inmanente (pr. XVIII). afirmada la productividad inmanente de dios nada puede darse en la naturaleza de contingente– indeterminado:
esta contingencia es más radical que la propuesta por Leibniz. las cosas no son contingentes porque su esencia no implica la existencia necesaria, sino porque la misma esencia depende de dios junto a la existencia, no es pensable sin la productividad inmanente de dios; dicho en otros términos, no se da una esencia posible de las cosas, de los universales lógicos, llevada a la existencia de la productividad inmanente divina, pues la esencia es, en realidad, todo uno con la existencia; podríamos decir, forzando el texto, que la esencia no precede, sino que sigue a la existencia, es su contragolpe.

el escolio de la proposición XXV es importante:
dada la naturaleza divina, de ella deben concluirse necesariamente tanto la esencia como la existencia de las cosas; en una palabra: en el mismo sentido en que se dice que Dios es causa de sí, debe decirse también que es causa de todas las cosas. 
¿en qué sentido Dios es causa de sí? Spinoza había escrito: "Por causa de sí entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, o, lo que es lo mismo, aquello cuya naturaleza sólo puede concebirse como existente". la causa de sí entonces presupone una relación de implicación lógica. sobre la base de esta definición Spinoza concluirá en la proposición VII que "a la naturaleza de una sustancia le pertenece el existir". Spinoza parece aquí demostrar la existencia de Dios en la la tradición de la naturaleza de la substancia. es decir, a la sustancia "le pertenece el existir". luego en XI, añade que "Dios […] existe necesariamente", confiriendo una suerte de anterioridad lógica a la esencia divina, entre cuyas perfecciones estaría necesariamente incluida la existencia.

por tanto, cuando Spinoza dice que "en el mismo sentido en que se dice que Dios es causa de sí, debe decirse también que es causa de todas las cosas" lo que está diciendo es que en la esencia de Dios está implicada su existencia, en el mismo sentido en que estaría implicada la existencia de las cosas. sin embargo, en la proposición 20 Spinoza afirma que "la existencia de Dios y su esencia son uno y lo mismo".

Leibniz desaprueba este enfoque de Spinoza, es decir, que "todo se reduzca a mostrar que la existencia y la esencia de Dios son una y la misma cosa (en cuanto la esencia de Dios implica la existencia)" y añade:
Lo que resta ha sido añadido como aparato vacío para dar al conjunto la forma de una demostración. Los razonamientos de este tipo son muy comunes entre aquellos que no poseen el verdadero arte de demostrar. 
fuerte crítica.

pero en realidad Leibniz no realiza que la repetición spinozista da lugar a un desplazamiento conceptual significativo: la esencia no precede a la existencia desde el punto de vista lógico, precisamente porque el plano lógico no es dado --y es probablemente este aspecto que el viejo Leibniz no comprende, definiéndolo "oscuro".

estamos en presencia de un movimiento inverso respecto al que producirá Leibniz en la demostración de la existencia de Dios. en Leibniz se requiere como primer paso la posibilidad lógica de Dios, esto es, la no contradicción de su esencia. Leibniz va de la posibilidad lógica a la esencia, y de la esencia a la existencia (puesto que Dios es posible, existe necesariamente).

el razonamiento de Spinoza es distinto: se reabsorbe la esencia en la existencia, negando la anterioridad lógica de la primera respecto a la segunda: la esencia y la existencia de Dios son un solo y mismo hecho. La relación entre esencia y existencia es invertida respecto a Leibniz, precisamente porque no se trata de una implicación lógica entre ellas, sino de pura identidad. la esencia no es para Spinoza una posibilidad, sino pura potencia, 

tal y como es expresado en la proposición 34:

... la potencia de Dios es su esencia misma.

no se trata de un punto menor. es una diferencia de principio.

desde ahora en Spinoza no existe la oposición entre cosa necesaria y cosa contingente, en el sentido en que la primera se define como aquello cuya esencia implica la existencia y la segunda como aquello cuya esencia no implica la existencia (como pensaba Leibniz).

el mismo movimiento teórico que reabsorbe la esencia divina en su existencia– potencia, trasformando la implicación lógica de la causa sui en un hecho, reabsorbe la esencia de las cosas en su existencia, haciendo tanto de la esencia cuanto de la existencia de las cosas un producto de la potencia divina. La necesidad que liga la esencia divina a la propia existencia, es la esencia y la existencia de las cosas, por tanto no es de orden lógico.

Leibniz no podía darse cuenta del elemento revolucionario en esa definición spinozista. pertenecía a otro paradigma. acaso no podía olvidar aquel encuentro en La Haya en 1676, cuando Spinoza y él discutieron por tres días --algo que Leibniz siempre le restó importancia). de aquella discusión, Leibniz redefinió su metafísica en oposición consciente, aunque con frecuencia encubierta a la metafísica de Spinoza.

lunes, 2 de noviembre de 2015

La Música Cubana de hoy: Conversación con el crítico cubano Joaquín Borges Triana, martes 10 de noviembre, MDC


La Música Cubana de hoy: Conversación con el crítico cubano Joaquín Borges Triana

¿Cuáles son las vertientes de la música en Cuba en el siglo XXI? ¿Por qué cayó la timba ante el reguetón? ¿Qué es el rap cubano? ¿Dónde quedan las vertientes más tradicionales de la música cubana como el son, la guaracha y el bolero? ¿Cómo pinta el jazz en la Cuba actual? ¿Cuál es el estado de la música clásica en Cuba? Estos y otros temas de interés serán tratados en forma de conversatorio.

Presentador: Alfredo Triff

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Joaquín Borges Triana es acaso el crítico de música más destacado en la Cuba de hoy. Borges Triana escribe para publicaciones cubanas como El caimán barbudo, La Jiribilla y CubaDebate entre otros. Actualmente mantiene una columna en Juventud Rebelde titulada "Los que soñamos por la oreja". Entre sus muchos libros figuran: Alguien nos está observando (1994), Rock a la española (1995), La vida es un divino guión (2007), La luz bróder, la luz, (2009), Músicos de Cuba y el mundo: Nadie se va del todo (2013). Borges Triana es redactor de la revista El Caimán Barbudo.

Alfredo Triff es profesor titular de Filosofía de Miami Dade College y profesor adjunto de Historia del Arte en UM. Ha sido crítico para The Miami New Times, The Miami Sun Post y El Nuevo Herald. Ha publicado Pulpa (2001), Miami Arts Explosion (2007), e Hígado al ensayo (2012).

Martes 10 de noviembre 7:30pm
Miami Dade College, Wolfson Campus 
Room #7128 (primer piso del edificio #7 del recinto)
Parqueo y entrada gratis

La música cubana de hoy. Conversación con Joaquín Borges Triana


sábado, 31 de octubre de 2015

Alex North - Stan And Stella



De este filme, considerado un clásico en el género de teatro llevado al cine, se ha hablado abundantemente por críticos y cinéfilos, no así de su banda sonora con música del compositor Alex North, la cual considero es una de las grandes virtudes de la cinta. North, nacido en Pensilvania, en 1910, es el compositor más nominado al premio Oscar como autor de bandas sonoras, sin que nunca pudiera conseguir el galardón en vida. En 1986, se le otorgó un Oscar honorífico por el conjunto de su obra.

La música de A Streetcar Named Desire (1951), es sin dudas de las más influyentes en la historia del cine. Se le considera luz ancestral en las partituras de películas como The Man With The Golden Arm (1955), Vertigo (1958), West Side Story (1961) y Chinatown (1974).  Suficiente para convertirla en pieza de referencia. La clave de North al escribir su música para el filme de Kazan, fue establecer un puente de ida y vuelta entre las variaciones jazzísticas y las estructuras sinfónicas. El guion del filme, basado en la obra homónima de Tennessee Williams, inspira en North un jazz de carácter psicológico en su intención de aproximarse a la complejidad de caracteres, atmósferas y conflictos existenciales de los personajes de Williams.

El desafío era lograr una doble cualidad descriptiva-subjetiva capaz de reflejar estados mentales y tensiones de la exposición dramatúrgica. El jazz comprometido con el componente sinfónico, al punto de alternar el protagonismo de ambos, se prestaba como anillo al dedo para narrar la intensidad emocional, la decadencia o la sensación de soledad. ¿Acaso lo logró North? Pues, escuchen el tema Stan And Stella y hallarán la respuesta. (JR)

miércoles, 28 de octubre de 2015

john heartfield: maestro de la crítica política

guerra y cadáveres, la última esperanza del reich, 1932

no es difícil imaginar al cáustico john heartfield como el mejor ejemplo dadaísta en su modalidad política. sus carteles contra el nazismo son de la mejor anti-propaganda nazi que se conozca.

adolfo el superman, traga oro y vomita chatarra, 1932

"adolfo el superman" se hizo famoso instantáneamente y heartfield fue marcado como persona a eliminar.

 sangre y hierro: y sin embargo el mundo se mueve, 1932

en 1933, una vez que hitler toma el poder y aún en alemania, heartfield tuvo que escapar por una ventana cuando los nazis invadieron su casa. no le quedó más remedio que buscar refugio en inglaterra.

lunes, 26 de octubre de 2015

Rubens Riol y la "magia evocadora" de la reseña de arte

Visión de lo empíreo, Gustav Doré, 1890

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La profesión de la crítica de arte nace con la Ilustración y queda marcada por escritos como los de Denis Diderot en sus notables "Salones", en particular, en el de 1767  (dedicado a Monsieur Grimm) donde se presenta al crítico de arte como una especie de amante. El crítico persigue convencer a sus lectores que es posible evaluar la obra con integridad pese a ese conflicto de cercanía.

Al crítico le toca el delicado balance de presentar tanto los defectos como las virtudes de la obra, algo que Diderot llama "pasión lúcida".  Es por eso que puede reprocharle defectos a pintores importantes de la época como Boucher o Fragonard, y a la vez defender virtudes en la pintura de Chardin o Greuze. Con aciertos y errores, Diderot inaugura una profesión de análisis que coincide con la época ilustrada. Desde Diderot el consenso que queda es que el crítico es un puente (o medium) entre la obra del arte y el público.

En el siglo XXI con la lenta desaparición de la prensa escrita surge una nueva práctica: La reseña, en la que el reseñador fabrica un package informativo/laudatorio con el propósito de publicitar la obra. En el nuevo paradigma periodístico el que escribe debe responder a la publicación, el comisario, el museo, la galería. Una red de intereses soterrada casi imposible de sacudir.

Comento lo anterior a propósito de ciertas reseñas que han ido apareciendo en El Nuevo, de la pluma de un tal Rubens Riol. Algunos amigos me hicieron observar la peculiaridad de su estilo. Aunque no ha escrito mucho, el estilo del Riol sugiere esa encrucijada de la reseña actual: tensión irresoluta entre la retórica (en tanto que arte de la persuasión), lo poético (como elaboración de imágenes) y el producto final que se debe al lector.

Comento la titulada Enrique Gay García: los regalos que hace el tiempo. Obvio, en los primeros párrafos Riol apunta detalles necesarios de la muestra, así como la biografía del conocido artista cubano.

Llega el momento de comentar la obra:
Casi toda su obra se mece entre los límites de lo figurativo y lo abstracto, alcanzando un nivel de ambigüedad que trastoca el discurso en magia evocadora, algo inefable que no encuentra refugio para tanta belleza. 
Veamos, la obra de García se "mece" entre lo figurativo y lo abstracto, pero alcanza "un nivel de ambigüedad que trastoca el discurso".

¿Cuál discurso? El arte de García no está discursando.

Aventuro que (tal y como apunta Riol) si la obra se meciera entre lo abstracto y lo figurativo, la ambigüedad resultante no debiera trastocar nada. Lo ambiguo es por definición algo que puede negociar entre dos o más niveles.

El reseñador parece descartar esa posibilidad. Sorpresivamente "el discurso" se trastoca en...

"magia evocadora" (imagen que inmediatamente me transporta a un ambiente Tiki de mediado de los años 40, o  cierto parlamento de la época de oro del cine mexicano de boca de Arturo de Córdova en aquella película La diosa arrodillada, con la actriz mexicana del momento: María Félix). No puedo evitarlo, incluso pensando hacerle justicia a Riol.

La retórica poética de Riol corre ahora apresuradamente delante del reseñador --quien deduzco, la persigue atónito.
...algo inefable que no encuentra refugio ante tanta belleza. 
Deseo dejarme llevar de la mano por Riol, ver lo que él ve. Si lo inefable es, de hecho, inexplicable, no entiendo por qué tenga --o no-- que encontrar refugio ante nada. Lo inefable es un summum bonum sin aumento o disminución.

Sin respiro, la retórica de Riol se lanza al abordaje:
El escultor imprime vida a sus creaciones y estas nos inquietan tan pronto, que salimos a buscar en el subconsciente una referencia exacta, esfuerzo en vano. A veces los títulos nos brindan coordenadas esperanzadoras, pero al confrontar la pieza, nos percatamos de que una ventana abierta, una columna o las alas de Ícaro, son apenas la punta del iceberg.
Sorprende tener que buscar una "referencia exacta" nada menos que en tierra movediza del subconciente, cuando en el párrafo anterior Riol se esmeró en sugerir que la obra de García posee una ambigüedad que trastoca el discurso --ya sabemos-- en magia evocadora.

¿Se contradice Riol cuando repentinamente concluye: "esfuerzo en vano"?

No necesariamente.

Al fin y al cabo lo escrito refleja una dinámica personal entre escritor y lenguaje. En esta dinámica el reseñador corre desconcertadamente detrás de su propia retórica hacia parajes ignotos. Ciertamente se trata de un viaje al subconciente, pero no del lector, sino del propio Riol. De ahí la lluvia de metáforas que vuelan (por usar una metáfora riolana) hacia un destino incierto. ¿Será lo bello? O más oscuro aún, ¿será lo inefable?

Léase este párrafo onírico salido de la pluma febril de un Gerard de Nerval, en su época greco-romana:
Habitan en esas superficies de metal patinado los espías sagrados de nuestra ignorancia, un cúmulo de nervios vivos que espantan el sueño. Entonces, la única reacción posible es la caricia urgente, una reverencia.
La retórica deviene poética. Cual bardo de fin de siglo XIX, Riol da un giro animista repentino: cada cosa en el universo posee un alma. Asómanse habitantes del metal patinado, cual "espías sagrados de nuestra ignorancia" o "nervios vivos que espantan el sueño".

¿Y la escultura de Gay García? Qué importa ahora.

Podemos discernir a Riol, el niño ensimismado que se apresta a tantear con sus dedos la superficie metálica patinada de esa escultura de García. 

Se comprende que la reseña no trate exactamente de la obra de García, que ha ido quedando atrás, desdibujada dentro de esa atmósfera onírica del subconciente del reseñador.

Al final, la retórica de Riol paga un precio: el abigarramiento deja la obra de García en la neblina de una magia evocadora.

Hace falta volver a Diderot.

viernes, 23 de octubre de 2015

Miami, tierra fértil de los gusanos de todas partes


alFrEdO tRiFf

Todo aquel que se sienta gusano debe leer el último artículo de Andrés Reynaldo para el Nuevo Herald.
Lo de gusano, honra. Se da por descontado.
¿Qué es un gusano? Fidel define el anélido desde la tribuna revolucionaria en un discurso temprano de enero 1961: "... los gusanos no pueden vivir sino de la pudrición."

A eso nos condenó el castrismo, a la podredumbre. Pero la Naturaleza tiene otro designio: la  podredumbre expresa procesos fértiles.

Reynaldo nos recuerda que Fidel copiaba a Hitler, quien para referirse a sus enemigos usó la palabra wurm. Dato ideológico que agradezco: gusano viene de wurm
 Fidel toma el término de Hitler. Ah, cuántas cosas le toma Fidel a Hitler. Para empezar, desde 1953, su frase emblemática: “La historia me absolverá”. Los enemigos de Hitler eran gusanos. Judíos, polacos, ingleses, la Resistencia Francesa, los alemanes antifascistas. Todos gusanos. Einstein, Thomas Mann, Churchill, De Gaulle. Gusanísimos. No podíamos haber quedado de un mejor lado de la historia. Con una sola palabra Fidel nos puso en sus antípodas. Por los siglos de los siglos. Gusanos de Miami.
Qué orgullo ser antípoda del castrismo --nos aclara Reynaldo. 

Fidel Castro, tal como apareciera en la televisión cubana por aquellos días de repudio de abril de 1980

Del artículo de Reynaldo se desprende lo siguiente:

Sin gusanos no habría Miami.

Pero entonces surge una pregunta que va al fundamento: ¿qué es primero, Miami o los gusanos de Miami?

Un gusano y filósofo ilustrado como Baruch Spinoza diría: "... cada efecto lleva ya en su raíz su causa". Ciertamente, Miami no está poblada solo por gusanos cubanos. Miami es un mosaico de gusanos de todas partes.

De lo anterior se deduce el recíproco de lo anunciado por Reynaldo. A saber,

Sin Miami no habría gusanos. 

¿No es la tierra la que da abrigo al anélido? Y Miami es tierra fértil para los gusanos de todas partes.

Lo que nos trae al tema de la carencia: Cuba. A primera vista, el próximo postulado resulta más difícil de sustentar:

En Cuba no existen gusanos. 

Solo que en este momento no hablo de latitud geográfica alguna. Me refiero a un espacio virtual. Si un gusano radicara "físicamente" en Cuba, por necesidad viviría "realmente" en Miami. El que escribe, gusano de nacimiento, radicaba, sí, pero nunca ]]vivió[[ en Cuba. ¿Qué significa "radicar" sin poder "vivir"?

Si bien mi generación anélida se arrastraba por las sucias calles castristas de La Habana, lo que hacíamos realmente era caminar erguidos en un Miami virtual.

Miami, tierra libre-de-nadie que da abrigo y sustento a nuestra especie: los apestados sediciosos, los emprendedores desobedientes. En una palabra: La escoria. 

Mi último postulado:

Toda tiranía condena al gusano a un destierro miamense.    

Reynaldo señala un aspecto que completa el trayecto circular de esta crónica. Miami, centro de la gusanera, deviene infu$sión fundamental a la economía cubana.

Sabido es que ser gusano es lo peor. Por eso llevamos el epíteto "escoria" como medalla.

Lo que nunca podremos los gusanos es ser desleal a nuestra tierra fértil: 

¡Gracias Miami, patria mía!

martes, 20 de octubre de 2015

Jackie McLean: "Jacknife"




atRifF

Jackie McLean no necesita presentación, pero en su largo camino hay momentos que resaltan. Me refiero en este caso al Mclean de la primera etapa con Jacknife (Bluenote, 1965). Ya para sus 30 McLean es un músico respetado, con un contrato con Bluenote y con colaboraciones con gigantes como Art Blakey y los Jazz Messengers, Ornette Coleman y Charles Mingus (McLean es el alto que suena en el célebre Pitecanthropus Erectus).

Músico amplio, capaz de adoptar diversos estilos y recursos: McLean no se queda atrás. Por ejemplo, su breve participación en el jazz avant-garde (aún cuando su pedigree y la mayoría de sus colaboradores fungían en el bebop y postbop). Luego está su período modal, cuando cambia su fraseo para adaptarse a los tiempos.

Jacknife es un álbum potente, extrovertido, virtuosístico, urbano. Los solos de McLean son exuberantes, llevan el sello de un sonido urgente.

El tema que escuchamos y que lleva el título del disco, tiene algo de cierto. Se cuenta que McLean tuvo una bronca con Mingus y que el bajista le partió la boca. El joven McLean se agenció un cuchillo con la intención de hacerle pagar a Mingus el trompón, pero se aconsejó: mejor así para la historia del jazz. Para 1965 (la fecha del álbum), figura en la grabación un Jack de Johnette muy joven (y protégé del saxofonista). Figuran dos trompetistas de calibre: Lee Morgan y Charles Tolliver (quien toca este track que escuchamos, otro protegido de McLean).

Jacknife es uno de los álbums inolvidables de jazz de los 60.

domingo, 11 de octubre de 2015

¡qué nivel de creatividad criminal exhibe la "nueva ola" de cubanos!


aLfrEdo tRifF

excelente artículo de periodismo investigativo del sun sentinel por sally kestin, john meines y megan o'matz (con la periodista tracey eaton reportando desde cuba). volvemos al consabido tema de la estafa de los cubanos a la seguridad social. en particular el artículo se refiere a lo que hemos llamado aquí en tumiamiblog "la nueva ola". 
Algunos inmigrantes cubanos se están llenando los bolsillos aprovechando los beneficios que reciben del gobierno de Estados Unidos, burlándose de la vieja premisa que los identifica como refugiados que llegaron escapando de la persecución del régimen castrista.
¿el monto que la actividad delictiva de los nuevos "refugiados"?
La ilimitada generosidad del pueblo estadounidense ha creado un subsidio para los refugiados cubanos que sobrepasa los $680 millones al año — y que es fácil para las trampas. Ninguna agencia de gobierno monitorea el abuso a estos privilegios... pero hay evidencia de fraude a gran escala.
la "nueva ola" llega a miami jurando miseria. tan pronto como se agencian la ayuda regresan a cuba dando "caritate" de la vida que se dan aquí. para alguien que jamás trabajó en EEUU, el generoso sistema yankee (más la gestión de décadas del exilio intransigente) provee ahora garantía de salud gratuita y un cheque mensual... hasta la tumba.

el castrismo produjo esta generación de emigrantes económicos que busca "resolver" a toda costa; los graduó en la escuela de la necesidad material y la genuflexión ideológica (hemos reportado en tumiamiblog la estafa multimillonaria de la "nueva ola" de cubanos al medicare).

pero es ayuda presupone que seas un perseguido del castrismo.

nuestro seguro social ha sido bautizado en cuba como "la ayuda". 
Una inquilina de una vivienda pública en Hialeah, que estaba recibiendo cupones de alimentos y pagos de SSI para su hijo incapacitado, viajaba con frecuencia a Cuba, donde vendía comida, según los registros públicos. En 2012 la mujer le dijo a un investigador de vivienda pública que "gana $700 en dos meses solo en las ventas en Cuba".
el ingenio al servicio del fraude:
Otra manera de solventar estos viajes: estafando. Como otros beneficiarios de ayuda social, algunos cubanos trabajan por la izquierda o ponen sus activos a nombre de otra persona, haciéndolos lucir lo suficientemente pobres como para obtener los beneficios, según registros y entrevistas. Algunas parejas casadas califican para más ayuda haciéndose pasar como solteros y ocultando sus matrimonios realizados en Cuba, donde el gobierno de EEUU no tiene acceso a registros oficial.
hasta los minusválidos se hacen millonarios. un descapacitado con casa en "los cayos":
Antonio Comín cobraba dinero por discapacidad, mientras organizaba viajes para traer a cubanos de contrabando a Florida, incluyendo una iniciada desde una casa en los Cayos, dijeron los fiscales federales. Comín dijo haber alquilado la casa para celebrar su cumpleaños — después de recibir su cheque del gobierno.
o este otro, descapacitado emocional, aunque muy espabilado para expoliar la riqueza ajena:
Casimiro Martínez recibía mensualmente un cheque por discapacidad emocional — pero su mente estaba funcionando tan bien que fue capaz de defraudar con más de $1 millón a Medicare. Martínez fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Miami después de regresar de un viaje a Cuba.
cubano de la nueva ola que me lees: llegas a EEUU, te inventas el cuento de que eras disidente u opositor y automáticamente te acoges a la ley blanda que te beneficia. ¿sabes que para los "intransigentes" del exilio de los 60-80s era humillante aplicar para los beneficios del gobierno norteamericano? para un exiliado intransigente era un bochorno pasar por la cajera de publix y ser visto sacando una tarjeta de cupones. muchos rechazaban parte de la ayuda. es por eso el exilio triunfó como fuerza económica y política. es por eso ahora tienes tantas oportunidades de "resolver". como refugiado de la "nueva ola" vienes con el cuchillo en la boca. el cheque del SSI es de 600 dólares promedio. regresas a cuba y con $600 al mes te das la dolce vita en un país donde el salario promedio es de $24 fulas al mes. 

qué vida te das tú y los tuyos. ¡y qué importa que sea dinero mal habido! para ti eso no es un problema. naciste y te criaste con esa idea castrista de que joder al imperialismo yankee era un imperativo revolucionario. lo llevas en el subconciente. sin embargo, pese a todo lo que defendiste al castrismo has terminando comulgando con el imperialismo. regresas fielmente a miami (antes que tu planilla del SSI expire) para entrevistarte con el trabajador social y renovar los papeles. después te das otro viaje a la habana a vacilar... y hasta el año que viene.

¡qué nivel de creatividad criminal exhibe la nueva ola de cubanos!

y que seamos los contribuyentes los que mantengamos esta ganga de delincuentes.

viernes, 9 de octubre de 2015

La factura es precipitada. El gesto trata de enmendar las chapucerías del oficio. La mentira que permite gozar, si no del aplauso, al menos del pasaporte de la dictadura, nos ofende a mitad de página, descompone el cuadro y hasta nos duerme en el cine. Por mucho que disimules, tu ética siempre será tu estética.-- Andrés Reynaldo

k-cho (obra entregada al papa)

El instante que nos une, de Nancy García hoy en Koubek Center de Miami Dade College


Rosie Inguanzo

El instante que nos une a Nancy y a mí, duró unos años. La conocí cuando yo era una niña y ella la novia de Charles Porcel, con saya vaporosa y botines carmelitas, super flaca a lo Françoise Hardy, linda y sincera (los colmillos montaditos). Luego aquí en Miami, en una etapa muy sensible (porque Nancy tenía la habilidad de detectarnos atrapados en un momento álgido de trabazón emocional), fue mi maestra por un tramo del camino. Ella tenía el don de hacerse imprescindible.

Y es que Nancy aparecía para partir la vida en dos.

Ahora es cosa del ayer, pero ¿qué hubiera sido de mí sin Nancy? "Yo te amo Ross, yo te amo". Y entonces me enseñó a decir igual, a boca llena, las razones del corazón. Tuvimos una relación de alto voltaje emocional. Porque la amistad es tan misteriosa como el amor.

Lo nuestro fue un proceso de transmisión. Me dio a leer por primera vez El principito, Juan Salvador Gaviota, Kahlil Gibran, Marguerite Yourcenar (que no es poca cosa); me regaló una bella edición del I Ching con prólogo de Borges. Y porque Nancy guío mis lecturas y compartió poemas, mis torpes esfuerzos son la continuación de sus bondades. Porque ella hubo sido muy mía y yo muy suya, me dejó sus irreverencias también, y algunas ideas noctámbulas, hieráticas y peligrosas.

Su actitud ante la vida proponía una marcha a través del desierto. Nancy tenía una ética personal y un denuedo a contracorriente. Un cansancio vital y un vivificante vuelo. Era de inteligencia sensible, hacendosa, buscaba su propio bien y el bien de los que amaba —de ahí su radio cordial reunido aquí para celebrarla. Así mismo era temperamental y apasionada; había un estoicismo y una cicatriz mal cerrada desde su juventud que también eran su dignidad y su decoro.

Nancy aparecía para partir la vida en dos.

“Yo te cuido, Rochi”—decía enseñándome—. “¿De qué? De todo lo que lastra, lo inauténtico de la vida, de los medios tonos y los esquemas, de los roles asignados”, que para ella eran falsedades sociales. Porque con Nancy se podía ir hasta el fondo del pensamiento.

En El libro de arena, poema "Himno", Borges dice:

“…y esas antiguas cosas recurren/ porque una mujer te ha besado.”

Que no es lo mismo amar a un hombre que a una mujer —gracias a Nancy, he tenido la suerte de conocer las dos cosas. Jugábamos a escribir poemas a dos manos, esperábamos la puesta del sol sobre el mar de South Beach, fumábamos como posesas y tomábamos café de pomito. Pero su impronta auténtica también traía sus peligros. Tenía un lado de sombra que ni tan oscuro; era un aspecto lastimoso de su ser. La niñita Nancy, la soledad y el propio desamparo, la emoción acuciante con la que escribía. Era encantadora en muchos sentidos y creo que fue maestra de todas sus amigas. Y en buena medida sus amigos somos su dinastía transtemporal. Ella buscaba el diamante de una y lo pulía y se adueñaba de nuestra virtud. Su harmatia o talón de Aquiles ella la sabía. Nancy sabía que nos extraviaría en la pátina del tiempo; siempre lo supo; una a una nos fue coleccionando y perdiendo cuando ya estábamos listas para el dar el paso decisivo. Nos preparaba para dar el paso que nos alejaría de ella. Lo sabía y esto la hace una figura trágica.

Dice Nancy:

“Vamos a hacer el poema/ para que mi palabra sea vista con la tuya/ porque ya mi alma anda conociéndote/ asustada de lo inmenso y la locura./ Vamos a descifrar el manuscrito/ a entregarle al vecino los discursos/ a Dios lo que le pertenece/ y a nosotros el instante que nos une.”

Agradezcamos a Sergito Andricaín y a Antonio Orlando Rodrígez -Fundación Cuatrogatos-, que rescataran para nosotros en este poemario, la sensibilidad y la gracia con la que Nancy García supo vivir, y el instante que nos une a ella.

 

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Hoy viernes 9 de octubre, a las 8:00 p.m., en el Koubek Center de Miami Dade College. Velada celebración de la vida, la poesía y el amor, presentada por la Fundación Cuatrogatos y Miami Book Fair, en la que se presentará el libro de poemas El instante que unos une, de Nancy García, ilustrado por Zaida del Río. Con la participación de Daína Chaviano, Lili Rentería, Rosie Inguanzo, Larry Villanueva, Juan David Ferrer y Mike Porcel.

martes, 6 de octubre de 2015

3ª disputación contra el yoísmo: la ecopoética


...el día es una estría cruel en la celosía...

alFrEdO tRifF

El poema de Borges Manuscrito hallado en un libro de Joseph Conrad es suficiente para avanzar lo siguiente:

La poesía no ha explorado adecuadamente el mundo de las cosas.*

1º- Por una distorsión estética e histórica (no-poética).
2º- La dictadura estética de la belleza-para... (¿quién?) el yo.
3º- El peligro es que la poesía, siendo un arte imaginario/especulativo1, se torna en un arma al servicio de la dictadura del yo.2

La poesía debe también poetizar el no-yo de la cosas. 

Sin realidad no hay ideas, por tanto la poesía parte de la realidad, y la realidad es aprehendida (por la poesía) a través de la metáfora.3

Exploremos el oscuro ensayo de Ortega y Gasset de 1914 titulado La metáfora.

Ortega comienza ponderando la mirada que atraviesa un vidrio transparente. aunque el vidrio es una cosa, la vista no se detiene en ella: "Si en lugar de mirar las cosas a través del vidrio hago a éste término de mi misión, entonces deja de ser transparente y hallo ante mí un cuerpo opaco". (OC, p. 673)

Más claro ni el agua: hay algo más en la cosa que simple vehículo.

Ortega identifica esa capacidad de trans-parentarse de algo con el objeto estético. El medio por excelencia para llegar a este objeto es la metáfora. Trae el ejemplo: "el ciprés es como el espectro de una llama muerta", del poeta catalán Josep María López-Picó (1855-1959).


Ortega dice que la metáfora no es ni la llama ni el espectro (ambos reales). López-de-Picó apunta a otra cosa: El "ciprés-espectro de una llama". La idea asimilatoria de la metáfora (muy en voga hoy en día en círculos semánticos) es sencillamente falsa. 

Metáfora es choque, bronca, no asimilación ni amistad. 

En todo caso es posible una "...coincidencia entre dos cosas, más honda y decisiva que cualesquiera semejanzas". 

Esa coincidencia no se ejecuta de por sí sola sin un proceso.

El proceso tiene dos caras que se conjugan a la vez: 1º- la metáfora se le escapa a la realidad en el juego ideatorio "ideal-ciprés", "ideal-llama". Ir a cada una de estas ideas no es suficiente, ya que una excluye la otra. sin embargo,  2º- "Una vez advertidos que la identidad no está en las imágenes reales, insiste la metáfora tercamente en proponérnosla". Hay que investigar "ese mundo donde ella es posible".

¿Qué cosa es "ciprés-llama"? Ortega aborda el asunto desde el yo.
Yo veo el ciprés, yo tengo la imagen, yo imagino el ciprés. De suerte que, con respecto al ciprés, es sólo imagen, pero con respecto al mí es un estado real mío, es un momento de mi yo, de mi ser. Naturalmente, mientras se está ejecutando el acto virtual mío de ver el ciprés es éste el objeto que para mí existe; qué sea yo en ese instante constituye para mí un secreto ignorado ... Si ha de convertirse, a su vez, en objeto de mi percepción este ser o actividad mía, será preciso que me sitúe ... de espaldas a la cosa ciprés, y desde ella, en sentido inverso al anterior, mire hacia adentro de mí, y vea al ciprés des-realizándose, transformándose en actividad mía, en yo. (OC, p. 676)
Concluye: "A lo que toda imagen es como estado ejecutando mío, como actuación de mi yo, llamamos sentimiento." el misterio de la poesía consiste en lograr que el "sentimiento llama" y el "sentimiento ciprés" se hagan uno. dice ortega: "Sentimos simplemente una identidad, vivimos ejecutivamente el ser ciprés-llama".

Ese nuevo objeto poético es el ciprés sentimental, eje central de la estética orteguiana.

El proceso estético involucra la metáfora (herramienta estético-poética), que implica el ejecutando virtual fenomenológico. ser conciencia es ser-conciencia-de-ciprés. ortega es consciente de que deja dos resquicios sin tocar: 1º- el cuerpo opaco que se resiste a ser trasparente, 2º- ese "qué sea yo constituye para mí un secreto ignorado" (señalado arriba en azul).

El secreto ignorado: el ser-ciprés no es tan tolo un ser mediado por el yo. Falta la otra parte de la ecuación, el ser-ciprés de la cosa. Ortega diría que la cosa no puede mediar-se porque no tiene conciencia. 

Es aquí que la metáfora orteguiana puede ser iluminadora para la actual crisis yoística del yo.

lL pregunta desciende: ¿Puede la cosa sentir? 

Metafóricamente sí. Es posible imaginar que la cosa piensa. 

Que la cosa sea un yo. De ser así, el "ciprés-llama" deja de ser un misterio. 

El análisis orteguiano abandona lo exclusivamente sentimental (y pasivo) y se torna eco-mental (y activo). El ethos poético hablaría no solo desde el yo, sino desde la posibilidad de la cosa misma.

Claro está que nunca será posible hablar de la cosa exhaustivamente, por tres razones:

1º- No somos cosas. pero más fundamental es que,
2º- Hay un abismo entre el yo y cualquier otro yo -o cosa- que lo indague.
3º- La cosa, oscura y abismal, será siempre horizonte inacabable para la poesía.

El proyecto yoísta de la poesía es circular y epocalmente hablando, caduco. 

Esa es precisamente la tesis de Emmanuel Levinas en Totalidad e Infinitud

¿Qué es lo infinito? El golfo inseparable entre el yo y cualquier otro. Ahora bien, esta separación no significa (como piensa el yoísta) oposición, lo que sería pura y fácilmente antitético. Tal y como sugiere Ortega en su penetrante análisis, el "ser-ciprés" y "ser-llama", al rechazarse... se llaman.

No hay manera de reducir el yo a otro yo (lo llamo "cosificar"). Igualmente, no hay manera de reducir el yo a la cosa ni visceversa. El cuestionamiento del yo desde el yoísmo ignora una dimensión fundamental que involucra a todo ser incluyendo el yo.

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Todas las citas de ortega tomadas de José Ortega y Gasset, Obras Completas, Vol I, (Edición Taurus, España, 2004). *Me refiero en concreto a la poesía cubana que conozco, pero a la poesía en general. la poesía romántica inglesa y alemana serían excepciones, lo cual no es el tópico a discutir ahora. 1Aristóteles, capítulo 9, p. 10 de La Poética: "no le corresponde al poeta lo que ha sucedido, sino lo que ha de suceder". 2 La distorsión comienza en la Crítica de la Razón Pura donde Kant define y devalúa la cosa-en-sí (o noumena) como algo ininteligible. Es decir, fenómeno es siempre fenómeno-para3 El sentido que doy a la metáfora es amplio. Me apoyo en la idea de Heidegger en ¿Y para qué los poetas? de que la poesía es una especie de metaforización que busca el eks-tasis, lo que que supone que el poeta transforma la receptividad "pasiva" de las cosas en una nueva manera original de pensar. por otra parte, nelson goodman identifica la metáfora como una manera de aplicar una etiqueta a una cosa nueva que la resiste, aunque con el tiempo se rinda. Las metáforas además envejecen. ¿Un ejemplo' El hombre nuevo. 

sábado, 3 de octubre de 2015

"Resiliencia: La otra Cuba" (en Minneapolis)

José Bedia

Adrián Morales

Néstor Arenas

Carlos Estévez

Gustavo Acosta

Ciro Quintana
 
Ha abierto la muestra Resiliencia: La otra Cuba en Minneapolis.

Gustavo Acosta, Jairo Alfonzo, Kenia Alguiñao, Néstor Arenas, Henry Ballate, José Bedia, Ariel Cabrera, Consuelo Castañeda, Tomás Esson, Cárlos Estévez, Adrián Morales (palabras del catálogo), Ciro Quintana (curador), Pedro Vizcaíno.

¿Qué es "la otra Cuba"?
La Otra Cuba” es también un homenaje indirecto y nominal a ese portentoso documento de los realizadores cinematográficos Orlando Jiménez-Leal, Jorge Ulla con el apoyo insustituible de Néstor Almendros, que describe la gravísima historia de las innumerables batallas contra el ninguneo, la genealogía y el linaje de nuestra intelectualidad en el exilio. “Continuum” evidente del hilo conductor ético en nuestra tradición de tradiciones (…)
Escribe J.J. Linyan para la Sección de Arte de la Guía de Ocio en Barcelona:
Resilencia La Otra Cuba“, resulta una obra de riesgo, un esfuerzo titánico por parte de los organizadores, Carlos López de Alexandras Art 954, Georgina Cuban Art y Ciro Quintana comisario, y artista incluido en la muestra, nos lo cuenta el teórico y artista también incluido en la muestra el Doctor Adrián Morales, encargado además de preparar el texto central del catálogo de la Muestra.
Escribe Adrián Morales en el catálogo:
…Resiliencia significa la capacidad de los seres vivos de sobreponernos a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Cuando un sujeto o grupo es capaz de hacerlo, se dice que tiene una Resiliencia adecuada, pues puede superar el inconveniente, incluso resultar fortalecido ... El concepto de Resiliencia se corresponde aproximadamente al término “entereza”. Todo un ejercicio de/para la consciencia. Resiliencia es también la cualidad dinámica, el parámetro físico y químico, coeficiente de variabilidad o borde que tiene la resistencia de materiales, como índice, posibilidad de cambio o capacidad de deformación suficientemente extrema pero que no compromete la estabilidad de su estructura e integridad (…)
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En Resiliencia parece resaltar un contenido ético-político (en ese orden sustantivo). Me refiero a dos momentos en el título: Primero, "la otra Cuba", i.e., la de acá, del exilio. Segundo y más importante, la palabra "resiliencia". El catálogo sugiere un simbolismo particular:
 …Resiliencia significa la capacidad de los seres vivos de sobreponernos a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Cuando un sujeto o grupo es capaz de hacerlo, se dice que tiene una Resiliencia adecuada, pues puede superar el inconveniente, incluso resultar fortalecido.
Lo que a mi juicio hace más compleja a Resiliencia es que dicho simbolismo no está necesariamente contenido en la obra. Lo que digo es que el mensaje estético y el ético-polìtico se separan de inicio. Cada obra se creó con otro propósito en mente. Agruparlas no añade nada en ese departamento "ideológico". De haberse coordinado como un unísono pictórico/ideológico hablaríamos de propaganda (que puede ser exitosa incluso al precio más alto: lo derivativo panfletero). En el arte la riqueza estética es preferible a la cacofonía ideológica --de ahí que arte y propaganda se lleven bien solo en el quicio de la puerta.

Resiliencia gana en otro territorio: el contexto histórico que le toca, en medio de una realidad "débil", de pactos, de estrategias políticas que se desentienden de lo ético. Entonces, puede entenderse que esa sociedad de obras de la muestra superen "lo inconveniente" y resulten -a la postre- fortalecidas. Es esa segunda caracterización de la muestra a la que apunta Adrián Morales:
[...] Resiliencia es también la cualidad dinámica... posibilidad de cambio...que no compromete la estabilidad de su estructura e integridad...
Por esa vigencia contextual dinámica (desde lo ético) Resiliencia termina amparando su propio contenido estético. Y qué suerte que sea así. (aTR)