viernes, 23 de octubre de 2015

Miami, tierra fértil de los gusanos de todas partes


alFrEdO tRiFf

Todo aquel que se sienta gusano debe leer el último artículo de Andrés Reynaldo para el Nuevo Herald.
Lo de gusano, honra. Se da por descontado.
¿Qué es un gusano? Fidel define el anélido desde la tribuna revolucionaria en un discurso temprano de enero 1961: "... los gusanos no pueden vivir sino de la pudrición."

A eso nos condenó el castrismo, a la podredumbre. Pero la Naturaleza tiene otro designio: la  podredumbre expresa procesos fértiles.

Reynaldo nos recuerda que Fidel copiaba a Hitler, quien para referirse a sus enemigos usó la palabra wurm. Dato ideológico que agradezco: gusano viene de wurm
 Fidel toma el término de Hitler. Ah, cuántas cosas le toma Fidel a Hitler. Para empezar, desde 1953, su frase emblemática: “La historia me absolverá”. Los enemigos de Hitler eran gusanos. Judíos, polacos, ingleses, la Resistencia Francesa, los alemanes antifascistas. Todos gusanos. Einstein, Thomas Mann, Churchill, De Gaulle. Gusanísimos. No podíamos haber quedado de un mejor lado de la historia. Con una sola palabra Fidel nos puso en sus antípodas. Por los siglos de los siglos. Gusanos de Miami.
Qué orgullo ser antípoda del castrismo --nos aclara Reynaldo. 

Fidel Castro, tal como apareciera en la televisión cubana por aquellos días de repudio de abril de 1980

Del artículo de Reynaldo se desprende lo siguiente:

Sin gusanos no habría Miami.

Pero entonces surge una pregunta que va al fundamento: ¿qué es primero, Miami o los gusanos de Miami?

Un gusano y filósofo ilustrado como Baruch Spinoza diría: "... cada efecto lleva ya en su raíz su causa". Ciertamente, Miami no está poblada solo por gusanos cubanos. Miami es un mosaico de gusanos de todas partes.

De lo anterior se deduce el recíproco de lo anunciado por Reynaldo. A saber,

Sin Miami no habría gusanos. 

¿No es la tierra la que da abrigo al anélido? Y Miami es tierra fértil para los gusanos de todas partes.

Lo que nos trae al tema de la carencia: Cuba. A primera vista, el próximo postulado resulta más difícil de sustentar:

En Cuba no existen gusanos. 

Solo que en este momento no hablo de latitud geográfica alguna. Me refiero a un espacio virtual. Si un gusano radicara "físicamente" en Cuba, por necesidad viviría "realmente" en Miami. El que escribe, gusano de nacimiento, radicaba, sí, pero nunca ]]vivió[[ en Cuba. ¿Qué significa "radicar" sin poder "vivir"?

Si bien mi generación anélida se arrastraba por las sucias calles castristas de La Habana, lo que hacíamos realmente era caminar erguidos en un Miami virtual.

Miami, tierra libre-de-nadie que da abrigo y sustento a nuestra especie: los apestados sediciosos, los emprendedores desobedientes. En una palabra: La escoria. 

Mi último postulado:

Toda tiranía condena al gusano a un destierro miamense.    

Reynaldo señala un aspecto que completa el trayecto circular de esta crónica. Miami, centro de la gusanera, deviene infu$sión fundamental a la economía cubana.

Sabido es que ser gusano es lo peor. Por eso llevamos el epíteto "escoria" como medalla.

Lo que nunca podremos los gusanos es ser desleal a nuestra tierra fértil: 

¡Gracias Miami, patria mía!

1 comentario:

khispano atlántico dijo...

La putridez de los viejos castros no puede tragarla ningun gusano que se precie. Corre peligro de ahogarse en su vómito.