miércoles, 18 de noviembre de 2015

Buen viaje, Maestro

Jesús Rosado

En horas de la noche de ayer falleció el pintor y escultor cubano Enrique Gay García, figura imprescindible en el panorama de la vanguardia plástica cubana.

                                                            Untitled (2003)

Nacido el 15 de enero de 1928 en Santiago de Cuba, mostró desde su adolescencia una fuerte vocación por las artes plásticas. Cursó estudios de pintura y escultura en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro entre los años 1950 y 1955. Allí recibió clases de renombrados profesores como Domingo Ramos y Leopoldo Romañach. Posteriormente continuaría estudios, en 1957, ingresando en el Instituto Politécnico en México, para estudiar las técnicas y secretos de la pintura al fresco. Al terminar, regresa nuevamente a Cuba.

Entre 1960 y 1962 se desempeña como director de la Escuela-Taller de Artes Plásticas José Joaquín Tejada Revilla y también como director del Taller de artesanía en el Instituto Nacional de la Industria Turística (INIT), ambos en Santiago de Cuba. En 1962, recibe una beca otorgada por la UNESCO para estudiar en el Instituto de Arte en Venecia y en la Universidad de Perugia, Italia. Este paso por Europa dejaría una huella permanente en el resto de su obra. Decepcionado ante el rumbo tomado por el proceso político en Cuba, decide no regresar. Vive en Europa y Canadá antes de pasar a establecerse en New York.

Participó en las Bienales de Sao Paulo de 1961 y 1963 y en numerosas exposiciones colectivas e individuales. Su última gran muestra en solitario tuvo lugar en la galería del West Campus del Miami-Dade College, curada por el coleccionista Gustavo Orta, la cual resultó ser un recorrido abarcador por los soportes y discursos estéticos que cubrió su extensa trayectoria.

                                                           Cariatide (1980)

El trabajo de Gay García, tanto en escultura como en pintura, se coloca en un difuso borde entre lo abstracto y la figuración. Valiéndose de impecable factura técnica y una vigorosa poética, el artista encauza sus inquietudes hacia la concepción de construcciones equilibradas, distantes de lo que él mismo denominaba “tormenta en el arte”. Aunque no solía identificar públicamente posibles influencias en su obra, sí se confesaba ferviente entusiasta de la obra de Willem de Kooning.

En el expresionismo abstracto de Gay García se mezcla la sofisticación formal lograda por unas manos que dominan magistralmente los recursos técnicos con el espíritu naíf característico del hombre de campo afín al elemento natural. Ese legado, que en lo escultórico es marcado por la espontaneidad filtrada, el manejo armonioso de las proporciones y la elegancia, y en lo pictórico muestra una tendencia controlada hacia la pintura gestual, no sólo ha cautivado el gusto de los coleccionistas sino que ha ejercido influencia en las generaciones más recientes de artistas.

Su obra se encuentra en numerosas colecciones privadas y forma parte del patrimonio permanente de instituciones como el Museo Nacional de Bellas Artes en La Habana, el Museo de Arte Contemporáneo de América Latina (OEA) en Washington, el Lower Art Museum de la Universidad de Miami, el Museo de Arte de Fort Lauderdale, la Biblioteca Pública de Miami-Dade, la Academia Vermont, el Miami-Dade College, entre otras. En 1983, recibió el prestigioso premio de la Fundación Cintas.

Torso (1993)

El documental de Ana Azcuy, Gay García Casting Bronze, realizado en 1978, esboza algunas facetas de la vida y obra de este relevante artista santiaguero, quien era uno de los últimos representantes aún vivos de aquella vanguardia intermedia del siglo pasado que terminó de insertar a Cuba en la modernidad. Una escultura suya del Padre Félix Varela se conserva hoy día en el Instituto San Carlos de Key West.

El artista se había radicado en Miami desde mediados de los setenta.

2 comentarios:

Unknown dijo...

I cleansed the mirror of my heart...
Now it reflects the moon.
Renseki

Demi Rodriguez

atRifF dijo...

EPD.