martes, 20 de octubre de 2009

Bienal de Lanzarote

En el blog de Iván de la Nuez:



Me he encargado de la curaduría inaugurada el pasado viernes 16, en la que participan Miguel Brieva, Daniel Canogar, Noh Suntag y Ramón Wiliams. El diseño ha corrido a cargo de Xavier Manubens y para la inauguración invitamos al grupo sevillano Las Buenas Noches. Habrá, en este blog, un post particular dedicado a este proyecto colectivo. De momento, reproduzco el cartel y recomiendo las webs del V Encuentro Bienal de Lanzarote, lo que puede ampliar esta brevísima información.

Descaro del mito wallstreetiano




El escándalo general contra los bonos y salarios ejecutivos de Wall Street no cesa. Un trabajador promedio gana en un año lo que un CEO wallstreetiano deviene en 5 horas de trabajo.



Como puedes ver en la gráfica, durante la década de los 60 la diferencia entre CEO y trabajador era de 24-26 veces, para subir exponencialmente durante los 70 y 80 a 282, en 2005. En 2007 la diferencia entre  CEO/trabajador era de 525.  

Se supondría que se remunera el talento: FALSO. Vivimos en el mediocristán de las transacciones financieras: Robert Nardelli recibió $20 millones cuando salió de Home Depot, aunque el precio de las acciones había caído, durante su mandato, al nivel más bajo en seis años. Cara-de-tabla Dick Fuld, ignominioso jefe de Lehman Brothers: Para el 2008 temprano mintió a accionistas extranjeros sobre el estado financiero de Lehman, mientras vendía acciones de su compañía por debajo de la mesa por valor de $122 millones. Carly Fiorina, de Hewlett-Packard, quien se llevó $180 millones pese a un desempeño anodino. Esta visión de lo que podíamos llamar “remuneración ejecutiva”, asegura que el CEO fuerte (los Gerstner, ex de IBM o los Welch, ex de General Electric), son IMPRESCINDIBLES pues crean fuentes de trabajo y atraen accionistas. Puro cuento.

¿No será que ese criterio “celebrity”, corresponde a una política manufacturada desde arriba de compadreo apoyado por accionistas poderosos que quieren mojarse de la pecunia wallstreetiana?* Es patente que lo que atrae accionistas a una compañía es performance, lo que equivale a una suma total de esfuerzos de innovación a largo plazo, unido a una política financiera ética y prudente. El desempleo en EE.UU. está cerca del 10%, pero los banqueros siguen ganando lo mismo -gracias al bailout contribuyente.

¿Cómo puede el desfachatado mediocre de Angelo Mozillo (Country Wide) llevarse $550 millones mientras hundía su compañía?

¿Quién, hoy en día, puede tener confianza en Wall Street?**
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*Mitos: 1- El CEO lo resuelve todo. FALSO. Para resolver problemas difíciles se necesitan estrategias que involucren el talento y la creatividad de otros en la compañía. 2- Grandes expectativas usualmente provocan grandes decepciones y con ello la debacle corporativa. 3- Un paso en falso del CEO puede tener un efecto catastrófico sobre las acciones de la corporación. Ejemplo: Martha Stewart. ** Para una lista comprensiva de los infames de Wall Street, pincha aquí.

lunes, 19 de octubre de 2009

Julie Mehretu





El arte de Julie Mehretu conecta aspectos de la abstracción, la cartografía, el dibujo en perspectiva y la planificación urbana. Son pinturas de ejecución energética, a gran escala, meticulosamente planificada. Hay mucho del situacionismo del arquitecto neerlandés Constant Nieuhuenwys.* A través de la pintura, Mehretu nos invita a re-examinar la organización de la planificación urbana post-postmodera. 
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*Un proyecto recurente en Nieuhuenwys es la "Nueva Babilonia", sociedad totalmente automatizada donde la necesidad de trabajar se sustituye por una vida nómada de juego creativo. La arquitectura tradicional se ha desintegrado a la par de las instituciones sociales que ha apuntalado en una vasta red de enormes espacios interiores propagándose a varios niveles. Son "sectores" flotantes por encima del suelo. En dicha urbe, cada aspecto del medio ambiente puede ser controlado y reconfigurado de forma espontánea. La arquitectura como manifestación de los deseos.

nuestros nobles butágenos sudaron su justo sulfígeno



La libreta roplucioberrante se acaba.*
¡Justo antes de cumplirse el plorocastrio blustífero!
E impresiona el esfuerzo contramufobárico del pueblo.
No por los emerdios vigilantes;
esporádicos bruléricos y tórridos.
Sino por el multifariamente espirocárdico
de tesón de trájabo.
Hubo dirigentes permanentes
alitermos,
gusamánticos de vocación
esperrúlida
paraquejos, junto a otros pigmentarios
de dudosa mábula tráfica,
cedieron ante la presión atmosférica.

Pero nuestros endocartivos púdicos, 
nuestros nobles butágenos 
sudaron su justo sulfígeno
daño uéltecaño del borréligo.

La libreta roplucioberrante se acaba.
Y con ella los meltiféricos,
surtidos,
aquellos fenotántricos
de carne espilúbrica,
de alfalfos escaroles,
de lípidos metalogénicos,
de pan blanquífero marrómelo,
acaso duro, pero puro.

Tanto dióxido obrero del emerdio,
tanto enjugado en término medio,
tanta mercuria turbia.

La lucha imperiojugástrica no cesará.
La libreta podrá logorrearse,
podrá, monóxidamente fiberrearse de la iática vitamínica.

Pero a una sociedad de estrugardio xiomegánico
hacia un futuro fenotántrico
le queda el distópico hálito
famélico
del mañaña.

La eslugénica roxión: Lenfinar la Crucha.
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*Reflección susodicha inmediatamente después de la publicación de el artículo en El País: Cuba ya no puede repartir comida.

domingo, 18 de octubre de 2009

Y sabes bien - Los Zafiros




Lamparita cincuentera y vacilable, la trigueñasa con sandunga y los registros contratenor del genial Ignacio atrapándonos en el sabroso calipso. Señores, abran paso que aquí vienen Los Zafiros, los fabulosos vocalistas de los 60 habaneros. Uno de los mejores grupos en el mundo durante esos fugaces años. Músicos inolvidables que se merecen escucharlos, bailarlos y disfrutarlos atrabancando a la pareja, mientras que en el paladar se añora el licoroso Tres Toneles de entonces. (JR)

No más tropas por el momento

Obama no tiene la intención de decidir ahora mismo sobre el envío de más tropas a Afganistán hasta que esté convencido que el gobierno de Kabul puede trabajar eficazmente con los EE.UU.

"Sería irresponsable tomar una decisión sobre los niveles de tropas de si no se ha hecho un análisis a fondo de si un socio (LÉASE EL CORRUPTO GOBIERNO AFGANO) dispuesto a trabajar con nosotros Afganistán... a llenar ese espacio que las tropas de EE.UU. podrían crear y convertirse en un verdadero socio en el gobierno", dijo el secretario de la Presidencia, Rahm Emanuel. Emanuel expresó que la Casa Blanca planea reuniones estratégicas esta semana y la próxima, proceso de revisión que se inició después que el comandante de EE.UU. en Afganistán, general Stanley McChrystal informó que se necesitan más tropas de EE.UU..

"El asunto no es incrementar tropas, sino esta otra: ¿tenemos un socio responsable?", concluyó Emanuel.

El Oso - Jean Jacques Annaud



Jesús Rosado

Conocido por su éxito con La Victoria en Chantant (Oscar a la mejor película extranjera en 1976) y su adaptación al cine de la novela de Umberto Eco, El nombre de la rosa (1986), el realizador Jean-Jacques Annaud se hace de fama como preciosista a partir del estreno del El Oso, en 1988. El filme, rodado en su mayor parte en Canadá, es una versión de Gerard Brach sobre la novela The Grizzly King del autor ecologista James O. Curwood, la cual relata la historia de la amistad de un oso huérfano con otro oso adulto. La película, finalmente, estuvo tan excelentemente lograda, que los enemigos de Annaud le acusaron de haber impostado el carácter natural de las escenas. El cineasta francés se defendió alegando que, muy al contrario de las imputaciones, la clave artesanal de la realización consistía en haber trabajado para asumir la perspectiva de los animales, una cualidad que también caracterizara el punto de vista disneyano, pero que en este caso Annaud lo diferencia guardando apreciable distancia hacia los clichés hollywoodenses en el tratamiento de los temas naturistas. El francés no se mostró, en realidad, interesado en humanizar la conducta de las bestias como era común entre los cultores del animal movie, sino que más bien intentó identificar los detonadores instintivos del espectador con el comportamiento animal dentro de la trama. Todo el trucaje de esta cinta estribó más en la edición conseguida con la pulcritud de un relojero - tanto en imagen como en sonido-, la magistralidad que muestra la labor de fotografía y la cosecha de tomas tras mucha paciencia y espera en los rodajes. Colección de escenas que fueron tan imprescindibles al resultado definitivo, como la habilidad y el talento para seleccionarlas y procesarlas con eficacia de entre el abundante pietaje.

sábado, 17 de octubre de 2009



It's 1958. Lester Young minces
out, spraddle-legged as if pain
were something he could step over
by raising his groin, and begins
to play.

It's 1976 and I'm listening
to Lester Young through stereo equipment
so good I can hear his breath rasp,
water from a dry pond.
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William Matthews (Listening to Lester Young). 

jueves, 15 de octubre de 2009

Miami: Mucho condominio, mucha carretera, mucho sobrepeso



Durante décadas, el crecimiento suburbano en Miami y sus alrededores ha superado al crecimiento del centro de la ciudad. Desde el aire, Miami pareciera una gigantesca megaburbia, amorfa, con condados separados por carreteras y pespunteados por shopping centers, malls, estacionamientos y comunidades en cul de sac.

Los cambios en los patrones de desplazamiento del siglo XX han dejado un saldo alarmante: La gente se pasa el día manejando. Vives en el SW y trabajas en Broward, o al revés. Al carro para trabajar, para comprar cualquier cosa, para salir, hasta para esperar por un amigo, lo haces con aire acondicionado a todo dar bajo el sol que raja piedras.

En septiembre de 2007 aparecieron dos importantes estudios que relacionaban la expansión urbana y la obesidad. El  primero analizaba la actividad de cerca de 100,000 personas: distancia manejada, actividad física, masa corporal, altura, etc. Los residentes suburbanos en barrios en expansión tienden a pesar más, caminar menos, y adolecen de presión arterial más alta que el promedio de los que viven en el centro. El segundo estudio, del psicólogo James Sallis, de la Universidad de San Diego, indica que la diferencia de peso entre esos que viven en comunidades compactas y los residentes de barrios suburbanos es notable. 10,500 personas en el área de Atlanta arrojaron una correlación significativa entre el tiempo pasado en el auto y el peso.

Mientras más te separas de la ciudad y sus caminatas, mientras más tiempo te la pasas embutido en el carro, más posibilidades tienes de aumentar de peso. Tu preferencia de barrio habla de tu comportamiento.

¿Dónde están los parques de Miami? No hablo del parque europeo, diseñado con un fin urbano en mente. Me refiero a las aéreas verdes que le permitan a los niños correr un poco y a los adultos estirar las piernas y respirar algo de aire puro. El entorno anti-peatonal de Miami es un crimen. He visto viejos bajo el sol sin la protección de arboles, caminando desquiciados, como zombies. Otros en las paradas de ómnibus bajo el sol, sin siquiera poder sentarse (se construyeron algunas banquetas de metal que ardían bajo el sol). La mayoría de las paradas no tienen banquetas ni un techado para protejer de la lluvia.

Mucho condominio y poco verdor. Mucho highway y poco caminar. ¿Hasta cuándo?

miércoles, 14 de octubre de 2009

Cuba y Juanes: Resumen de noticias


Ernesto Fundora

¿Cuál es el saldo que deja, para cada una de las partes involucradas, el concierto Paz sin frontera que se produjo en Cuba el día 20 de septiembre liderado por Juanes? Para responderla, primero debemos delimitar las partes o grupos involucrados. 1- Juanes y su fundación Paz sin frontera. 2- El público cubano, el pueblo. 3- El gobierno Cubano. 4- El exilio cubano de Miami y 5- El gobierno de los Estados Unidos.

En dos crónicas que publiqué en el diario español elmundo.es los días 21 y 23 de Septiembre hice énfasis en el primer valor de dicho concierto que a mi juicio debe resaltarse: el valor cultural, ese intercambio artístico y mágico que se produjo entre el público cubano y los artistas y en el saldo emocional superlativo que legó a los cubanos de todas las orillas. Sin embargo, en nuestros días resulta difícil sustraer la política de cualquier análisis social, pero no es menos cierto que en el tema que nos atañe hay marejadas ocultas -algunas evidentes y otras turbias- que conforman un entramado truculento de intenciones y beneficios de todas las partes implicadas.

En este nuevo acercamiento -ya con el sosiego que propicia el paso del tiempo y el acceso a nuevas fuentes- trataré de levantar la epidermis del asunto con el fin de precisar saldos, móviles y provechos que suscitaron este evento, el cual ha proyectado el tema cubano de nueva forma a un nivel internacional.

(Sigue leyendo)

martes, 13 de octubre de 2009

Tortellini de setas con bandera de pimientos, feta, albahaca y aceite de oliva



El plato que ves al lado es obra de la casualidad planeada. Hoy en día no tenemos tiempo para cavilaciones culinarias, por lo que recomiendo guardar diferentes guarniciones en el frío y usarlas como se presente el caso. Si abres mi refrigerador te sorprenderá la cantidad de mini-platos envueltos en nylon: berenjenas asadas con vinagre, aceite de ajonjolí y habanero, pimientos dulces en aceite y sal, encurtidos de pepinillo y rábanos en vinagre con hierbas aromáticas, o de quimbombó en aceite, vinagre, pimentón y canela. Se trata de aumentar la variedad de sabores, aprestar la labor, enriquecer la cocina. Hace dos días había preparado pimientos dulces asados, con flecos de sal de mar y una gotita de aceite de oliva (no hace falta nada más). El pimiento (y su primo cercano el chile) son oriundos de América del Sur.* Los portugueses se encargaron de exportar la fruta** a todo el mundo: En Europa central el pimiento se seca como pimentón. ¿Qué sería de la cocina húngara, búlgara, polaca y serbia sin la paprika? El pimiento es actor principal en la cocina portuguesa, española y griega, así como en las tradiciones culinarias del norte de África. Desde la India, Tailandia y China hasta Nigeria aparece el famoso capsicum anuum en decenas de platos.

A la hora de seleccionarlos, busca el color más vivo, la piel lisa y lustrosa. Cada color tiene su propio sabor, desde la resinosa esencia del verde con destellos de cobre hasta el semidulzor vitaminoso del amarillo. El pimiento se estima por sus propiedades medicinales: Vitamina A, C, B6 (piridoxina) y manganeso. La fruta es recomendada para la artritis reumatoide, ciertos problemas de la vista (por el beta caroteno) y la deficiencia pulmonar (por la concentración de vitamina A).*** Ingredientes: Tortellini de setas, ensalada de pimiento rojo, naranja y amarillo con aceite y sal de flecos de mar. Aceite extra virgin de oliva, queso feta de cordero, albahaca, pimienta. Hierve la pasta por 3 minutos hasta que se hinche un poco. Escúrrela y mézclala con el resto de los ingredientes.
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*Hay semillas de chile que datan de 5000 aC.  **Botánicamente hablando, el pimiento es una fruta. ***En efecto, alimentos ricos en beta-criptoxantina (el carotinoide de color naranja-rojo que se encuentra en cantidades más altas en el pimiento rojo, la calabaza, el maíz, la papaya, y las naranjas, melocotones) puede reducir el riesgo de cáncer del pulmón.

lunes, 12 de octubre de 2009

misiles a la luna


Rosie Inguanzo

Tiene que haber manera menos violenta de alcanzar la luna. Estoy mortificada con eso de que la NASA ha lanzado dos misiles a la luna. Celebrando están el éxito de la misión. La luna es lo femenino. Nuestro ciclo de fertilidad es lunar y preciso, secreto como el astro que no tiene luz propia, pero es capaz de imponer la reflexión de la lumbre ajena, en blanco y en inolvidable. A la luna llena le cantan los lobos en los bosques cerrados ingleses; las fieras se dilatan en la estepa nevada rusa. El efecto gravitacional hace que los océanos sigan a la luna. La marea sube y baja por su solemne majestad. Y toda el agua que somos, se sabe es mucha, se empina a los antojos de sus pasiones, su menguar, su creciente y sus ocultamientos. Las brujas blancas sacan a lunear sus metales fríos desde hace siglos. “Mírala bien, puede ser la última”, anticipaba Borges cuando invitaba a contemplar la noche, con la sospecha de que tal vez, en la otra existencia (en caso que la haya), puede que no se repita un espectáculo como este con el que nos bendicen las tinieblas. Pero qué sería mi cielo raso sin ella. Nací frente al mar, me he ido dormir con ella hasta entrada la adolescencia, la luna entrándome por los ojos, hipnotizada y serena, protegida como una liebre en su madriguera. Ahora el poder, masculino siempre, y su “prurito de ano”, no me ha pedido permiso para agredirla. Buscan agua, que es vida. Pero cualquier tipo de existencia allí debe estar horrorizada con los cohetes que le lanzaron. Y es cierto que Stephen Hawking (sí, aquél genio que nos educó sobre los black holes y que aún sonríe a las metáforas celestes, sin poder hablar propiamente, con su voz larinjosa computarizada) nos advierte que el paradigma de nuestra especie pide a gritos buscar posibilidades de vida en otro lugar, fuera de nuestro planeta azul al que pronto alguien detonará inmisericorde (debe rectificar: un “alguien” del “sexo masculino” apretará el infame botoncito). Pero los machos de la (in)cultura no se percatan de cómo estos medios violentos de buscar vida allí ya nos hacen bastante daño aquí abajo. Tiene que haber forma menos agresiva de alcanzar la luna. A modo de no aniquilarnos. La energía no tiene por que ser violenta y prepotente, puede ser gentil aún firme. Maldigo a la industria armamentista (masculina). Esa energía testoterónica suelta y sin vacunar está haciendo horrores: guerras desastrosas (¿alguna guerra no lo es?), y la amenaza nuclear que pesa sobre nuestros sueños, avasallan todo lo pasivo, imponiéndose sobre lo tácito, lo dócil, lo hermoso allá arriba. ¡Le están lanzando misiles a la luna por Dios! Ay me da algo. Tiene que haber una revolución femenina (como bien solicita la querida Ileana Fuentes) o nos vamos todos a la mierda. Una revolución no-violenta a la que se adscriban a la sexuación femenina –que es madre protectora, el elemento creador de la naturaleza- adeptos, seducidos y convencidos. Ni una pistolita de agua más, ni un soldadito, ni espadas de madera, ni un juego de violencias sangrientas computarizadas. Hay que revertir la receta al macho y criar hijos que borden y jueguen a las muñecas, barones sin permiso para causar destrozos físicos ni emocionales. La luna no es nuestra, siéndolo. Con qué derecho.
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La sonda LCROSS de la NASA y su cohete Centauro hicieron hoy un doble impacto en el fondo del cráter Cabeus en el polo sur de la Luna, en una operación que busca confirmar la presencia de agua en el satélite natural de la Tierra. El primer impacto lo produjo el cohete vacío de más de dos toneladas, que causó una columna de polvo que se elevó sobre la cima del cráter, a más de seis kilómetros de altura.

domingo, 11 de octubre de 2009

Imperfect Archives



Alfredo Triff


Imperfect Archives es un show de 8 mujeres artistas acaba de abrir en 801 Projects en la calle 8 y la 3ª Avenida. Son ellas Amalia Caputo, Consuelo Castañeda, Liz Cerejido, Ana Albertina Delgado, Nereida García Ferraz, Odalis Valdivieso, Eugenia Vargas Pereira y Angela Valella. El título de la muestra sugiere una aproximación desde la memoria, que es a la vez, síquica y funcionalmente, archivo y constitución individual del ser. Es lo que nos hace únicos y distintos: lo que somos. Por otra parte, lo imperfecto del archivo establece la tensión entre uno y otro. De cierta manera, ser memoria de algo es la posibilidad de olvidarlo. La memoria pareciera ser una función autónoma. No lo es. De ahí que necesite el auxilio de la escritura. Memoria como idea es ya escrita, (d)escrita, conversada. Se proyecta entonces otro aspecto aún más rico: la imaginación, más allá de la experiencia, el libre juego a recrear. La imaginación es el brazo de la fantasía, artífice de nostalgias. Sin tiempo real en la imaginación, cualquier memoria es siempre presente. Imperfect Archives explora temas femeninos y feministas. El examen cuerpo femenino, su memoria, su dolor, su exilio, su olvido. Y cada cubículo refiere ese espacio que la mujer crea para sí.

El cuarto mágico de Odalis Valdivieso juega con el traumatropo de la historieta infantil. Nostalgia personal por un pasado de proyección y luz, que es siempre una manera de grabar memorias.



A la entrada de la escalera que conduce al segundo piso, Liz Cerejido escribe con tiza sobre la negra pared. Se trata de registros sufridos, inconexos, revividos a fuerza de repetición, escritura automática en búsqueda de la consciencia que olvida.   



Ana Albertina Delgado evoca un ambiente de sala-de-espera con objetos familiares: cuadros en la pared, libros sobre la mesa. Siluetas delicadamente femeninas, ondulantes manchas de color neo-Pop, entretejiendo fábulas. Ambiente de música silente como narración posible de la imaginación.



La habitación negra de García-Ferraz presenta fotos de cada una de las participantes. Llama la atención el retrato de Consuelo Castañeda, delante de la conocida instantánea de Ludwig Wittgenstein, a manera de jugar con la influencia, el intelecto y las afinidades electivas. Dos miradas que conversan en el tiempo sin tocarse.



Paperwall, arte gráfico, emblema, signo: La cacofonía de Castañeda se esparce por las paredes tornándose en aviso, ornamento Op, ruido visual, traza ROM, olvido aleatorio. 



Amalia Caputo muestra la piel escrita e incomprendida del cuerpo femenino, esa que deviene en condición permanente de la experiencia. Lo otro es cuerpo sexual, social y jurídico. Cuerpo apropiado el de la mujer, comerciado y modificado. ¿Qué queda y de qué vale?



Azul=devoción, libro=tejido, agua=habitat (del reptil), arena=tiempo, reptil=sigilo. Eugenia Vargas juega con ese paraje ecológico de tensa metáfora uterina.



Valella ha recolectado decenas de páginas #47, extraídas de cada libro heredado de su madre. Hojas leídas y releídas -y ahora señaladas por la artista sugiriendo nuevas asociaciones. Historia de lectura tan diversa como la mente que los agrupa.



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Imperfect Acrchives es curada y organizada por Nereida-García Ferraz, Consuelo Castañeda y Angela Valella.

jueves, 8 de octubre de 2009

Estados Unidos de América: País de gordos



Para nadie es secreto que vivimos en un país de obesos. Entra a un elevador y haz la prueba: Es raro ver personas de peso promedio.* Hoy por hoy, la obesidad infantil tiene un índice (de masa corporal) superior a la norma: 85%, cuatro veces más que hace una década -y sigue aumentando. El 17% de los niños americanos están sobre-peso. Un niño gordito tiene mucha más posibilidad de terminar siendo un adulto obeso. Según una encuesta reciente en Miami, casi 20% de los niños en Kindergarten son obesos. La incidencia es peor en las minorías: Negros y latinos, comparados con los blancos anglos tienen las de perder… ahí están los plátanos maduros fritos, con arroz y potaje de frijoles negros, bisté empanizado y pan enchumbado con margarina (grasa a la vena), en cada almuerzo y comida. O el pollo frito convoyado de papas fritas y panecillos mantequillosos y por supuesto, la soda X-tra large. 24% de los negros y el 23% de los adolescentes latinos son ya gordos, lo que equivale a un aumento de casi el 14% (en los blancos anglos es sólo del 11%).

¿Cuál es la causa de la epidemia? Una combinación de factores: mala alimentación, inactividad física, propensión genética y el medio ambiente. La obesidad tiene graves consecuencias para la salud a largo plazo. He aquí algunos de los problemas: 1- La diabetes en los niños tiene relación con la obesidad, 2- Hipertensión, 3- Hipercolesterolemia, 4- Asma, 5- Depresión y baja autoestima, y 6- trastornos ortopédicos.

Añádele a todo eso horas frente a la TV (comiendo alguna chuchería) y la pantalla de la computadora, dos horas al día por lo menos metidos en el carro, atrapados en el tráfico miamense, el cultivo postmoderno del ocio y la invasión mediática dedicada al fast-food (sodas, bebidas de azúcas con colorante, caramelos, dulces, etc). La obesidad se ha arraigado a nuestro subconsciente. Los barrios pobres están llenos de fritangas de pollo y papas fritas. Los muchachos almuerzan puro "junk" en las cafetería de la escuela (no hablo de comida, sino de "confecciones comestibles", algunas de ellas completamente artificiales). No hay arreglo. Más basura comestible, más gordos, más carga para el sistema de salud -y más dinero para las compañías de seguro.
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*Entre 5.5 y 5.9' de altura, el peso debe ser para la mujer (poco: 117, normal: 133, mucho: 160) a (138, 159, 179). Para el hombre entre 5.9 y 6' el peso debe ser (139, 157, 175) a (147, 167, 187).

Las poses de Yves Kelin y la mala leche de Buchloh: Otra salida de Miami Bourbaki.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Elige: El cielo o el infierno




Juan-Sí

USA Today: Mount Vernon, Ohio. Viernes, 8 de enero, 2009.
William White, director de una escuela secundaria de la ciudad alegó que tuvo que llamar a la policía, cuando John Freshwater, profesor de ciencias, le estampó la imagen de una cruz en el brazo a un estudiante. En la  audiencia con el distrito, White declaró que Freshwater debía ser despedido. La junta escolar determinó que además de este incidente, Freshwater había predicado el cristianismo en su clase.

USA Today: Mount Vernon, Ohio. Jueves, 14 de abril 2009.
Un consultor externo testificó que después de haber sido advertido que no podía exhibir su Biblia en el buró del aula, John Freshwater, en señal de protesta, sacó otra Biblia de la biblioteca para mostrarla en su aula. El consultor además acusó a Freshwater de asalto, cuando este intentó grabar la imagen de una cruz en el brazo de un estudiante. Freshwater ha apelado la decisión de despido.

martes, 6 de octubre de 2009

Memorias de Aníbal Balcells





En sí… no hay que matarlo sino hurgar y apropiarse de su espejo para no repetir su imagen, pero si descubres en el padre similitudes que desdeñas, entonces será mejor que las aceptes antes que te repudie tras el azogue que transpira su cadáver.

Amílcar Barca

Mi padre se levantaba cuando, desplazados de sus hogares, los borrachos caían rendidos en las aceras por alguna conversación solitaria con su sombra. Ahora está frente al espejo del baño, y no se ve asimismo... pobre hombre. Tiene la toalla encima de su rostro; un lienzo blanco de pocos nudos que aún mantiene las iniciales del ajuar de su noche bodas. A oscuras, todavía, abre la luz de neón que atrasa cada día más una imagen de servil. Enrosca su hoja de afeitar, sostiene la caja de cuchillas vacías con desdén y la lanza al cubilete. Nunca le gustó que el agua le tocase la piel de la cara de buena mañana y cada mañana la liturgia de vendedor sin ventas le obligaba a rasurarse la barbilla y el bigote. Mi padre no es que fuera sucio de aspecto y actitud, sino que la duda ante el infortunio, le hacía temblar en el cuello la navaja de rapar que sostenía con la izquierda.

En invierno se cubría el frío con un tabardo de cordero y antes de marchar me daba un beso rutinario en la frente. Entonces, cuando salía por la puerta de casa ...yo le seguía sus pasos a escondidas, y desde la ventana adyacente a la escalera, escuchaba la cadencia de sus pasos como si de un niño pávido se tratara. Con sutileza, contaba los cincuenta y ocho peldaños que quedaban hasta el umbral de salida del condominio, y esperaba que la estructura de hierro de la puerta golpeara al bastidor de un golpe. En aquel momento, sabía por seguro que aquel era mi tiempo, y salía a protegerme bajo las enaguas de mi madre en la cama de matrimonio. Ocupando ya su lugar, el miedo desaparecía acurrucándome en el cuerpo caliente de su esposa. La noche seguía igual de oscura hasta bien entrada las siete de la madrugada. La humedad de las amanecidas del mes de enero en mi ciudad anunciaba la obligación de levantarme para ir a la escuela: entonces, era feliz e inocentemente heroico.

Mi padre caminaba pocas veces al trabajo. Lo hacía el primer día de la semana, cuando la culpabilidad por abusar del helado de turrón con absenta le obligaba, supuestamente, a caminar una milla para perder unas libras. A mi padre le gustaba hacer pronósticos imposibles los domingos por la tarde y disfrutar de los taxis amarillos y destartalados los lunes. “¡Taxi, Taxi!- ¿Dónde se dirige señor?- Lléveme al Mercado Central de Abastos”. Nunca tuvimos un automóvil familiar. A mi padre le encantaba levantar la mano y que un carro se le plantara al instante junto a sí mismo. Como un torero, se sentía vitoreado e importante. Pero la verdad es que nunca me brindó un miura, bien al contrario, durante todo su acontecer, mi padre, se quedó observando como la vida me corneaba en mis debilidades. Este pedazo de carne podrida, descansa hoy viendo el mar en el nicho cuatrocientos veintidós del cementerio público de mi aldea. La verdad, es que nunca tuve la ocasión de hincarle el cuchillo del éxito en su cara. Como él que escribe estas memorias a diario, cada vez que me miro en un espejo, me olvido entre copas de aguardiente, si en realidad fui su primogénito. Esta mañana, mientras con la brocha me enjabonaba mi faz en el lavabo, observé entrando en mi ventana: la misma luz del albor que anunciaba la felicidad de ser yo mismo. Al salir para mi empresa, cerré la puerta discretamente de mi casa y encendí el motor de mi Aston Martin. En la avenida, un enjambre de flamboyanes en celo, matizaba los naranjas de la hora.

lunes, 5 de octubre de 2009

Nenita y Nena (2)

Ernesto González

La abuela de Sary, lo probó: se puede ser una mujer feliz bajo cualquier circunstancia. Nenita, que había parido y perdido hijos, y finalmente a su marido, asumió con alegría y con el guaguancó más original bailado en Marianao, el fuego del dolor durante los años previos a su encuentro con el negro Chano. Nenita no buscó explicaciones en ningún sitio, ni le preguntó a un cura ni a un pastor; primero abrazó el dolor para que la quemara de la cabeza a los pies, y luego lo soltó como a uno de esos paquetes pesados que no volverán a cargarse al terminar una mudada, al instalarse en un nuevo hogar e inaugurar una nueva vida. Nenita se había mudado dentro de sí, para un sitio mejor. Y adentro es donde vivimos.

Es extraño no verlo: el recibidor y la sala de nuestro hogar verdadero son los pensamientos, la cocina y el baño tan imprescindibles son nuestras emociones, nuestro ser es un país infinito y estamos negadas a revelárnoslo. En un hombre hallaremos esa revelación, y él en nosotras, si ambos nos fundimos y dejamos de ser dos. La fisión humana provoca una sobreproducción de oxitocina, para comer y para llevar.

Nenita lo había descubierto, y se había otorgado la salida definitiva de esa parte de sí que la había quemado lo suficiente y la había transformado. No necesitó de tarjeta blanca para salir de donde lo hizo, ni de visa para entrar adonde se dirigió. No dejó de ir a fiestas, y por encima de eso, nunca dejó de proclamar esa sonrisa dibujada por una fuente de felicidad sin dependencia de lo externo. Su felicidad era de una cualidad distinta. Nenita esperaba disfrutar de sus dos nietas e irse con ellas a España o a donde fueran a parar. Su capacidad de moción era doble: interior y exterior. No temía irse de Cuba con sus nietas, enfrentarse a una cultura distinta, a un estilo de vida opuesto al suyo. Se trataba del futuro de ellas, quería participar en él hasta donde se lo permitiera la vida. Y vivió consumida por esa idea hasta la aparición del negro Chano.

Chano era un negro dulce y total, hecho de la misma fibra tierna y escasa de Mío, que renovó las sacudidas de hombros y de cintura del guaguancó de Nenita, a pesar de la adver-tencia: jamás abandonaría a su mujer y a sus hijos. Enseguida, como contando los minutos de súbito regalados por la vida, se dejó amar por su negro sin importarle los chismes del barrio ni la envidia de las mujeres de su edad por mantener una relación con un hombre joven.

Nenita dejó que Chano la enamorara, y dejaba pasar los días sin quejas ni amargura de un encuentro al siguiente. Nenita escuchaba cómo Chano nos llamaba la atención a Sary y a mí, con ese tono suyo entre impositivo y azucarado, si bajábamos de la acera a corretear sobre el asfalto. Chano entendía que tanto sol nos empujara enloquecidamente a correr, a gritar, a escondernos, a reaparecer, como si hubiéramos presentido el alejamiento del resplandor, de los colores vívidos, y la proximidad del peso de las nubes, de la dictadura del frío.

El padre de Sary nos regañaba desde adentro de la casa. Y Chano: Estoy al tanto de ellas, no te preocupes. Nenita descubría, en el portal donde le había traído café a su amante, lo que jamás sería capaz de aceptar su nieta: que el amor siempre es incompleto, frágil, y sólo lo conquista una mujer vestida de cojones.

El negro Chano era tan dulzón que hasta lo aceptó el padre de Sary. Una aceptación con visos de milagro. Después de todo, era a él a quien visitaba en la casa. Era su compañero de trabajo, y en el portal, paladeando el café de Nenita, trataban de arreglar sus mundos personales. Nenita nunca vio nada inapropiado en ser una abuela enamorada de un hom-bre joven, y decidió amar a Chano con mujer e hijos incluidos, hasta la noche del adiós. Recuerdo esa temporada insólita, la acechanza de las despedidas y la escandalosa pelea entre Sary y su madre.

Mi amiga jamás había deseado abandonar la Isla, se lo gritaba a sus padres, se lo repetía a su abuela. Es por tu futuro, le aseguraban, un día entenderás, es por tu bien. Sary, con esa persistencia suya, continuaba pataleteando y maldiciendo para no irse de Cuba. En un barrio donde era común hablar de brujerías, santos, espiritismo y limpiezas contra enfermedades y maleficios, no era difícil imaginar la posibilidad de convocar un poder misterioso y creador para quedarse en Cuba, en su barrio, en su casa. Los vecinos eran también familia, éramos como hermanas, y a mí tampoco me pasaba por la cabeza abandonar a Cuba en aquel tiempo. Sary no le preguntó a nadie cómo hacer su pedido, sino que se dejó llevar por su intuición, por un impulso.

Una mañana, al regresar de la escuela, fue al puesto de viandas, lleno de calabazas, y compró una pequeña. Le robó el pomo de miel a Nenita, y se fue a un rincón del patio a preparar su sortilegio dictado por la determinación de no marcharse. Con un cuchillo raspó la corteza de la calabaza, le abrió un hueco, le metió miel y le echó por arriba, le amarró una cinta amarilla y le dedicó el ofertorio a la Virgen de la Caridad. Vigiló las idas y venidas de su familia, cavó un hueco en una esquina del patio de tierra y enterró la calabaza «trabajada».

La situación de la salida empezó a deteriorarse: el papeleo se complicó, el permiso de partida no lo otorgaban, les decían que tuvieran paciencia. Nena, espiritista ella misma, cansada de preguntarse si había una barrera real o creada, interpuesta en los planes familiares, fue a ver a Clara, la del Cotorro, su «amiga de los años».

La inolvidable Clara que tanto en común tenía con ella.


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"El gran amor de su vida había sido su padre"


Ramón Alejandro

Mi madre me provocaba lástima, con su llanto constante y sus incesantes quejas. Y su jipío asmático que me impedía dormir de madrugada me hacía imaginar que, a pesar de que la infeliz parecía estarse quejando, en realidad lo que estaba sucediendo en aquel cuarto de las grandes lunas de esos espejos enfrentados era que ella estaba gozando intensamente. Porque mi padre estaba haciendo obra de varón dentro de su cuerpo, y le estaba dando tremendo gusto con su revenque bien recio y encabritado allí dentro del mismito cénturifox de su baboso y blando regazo. Y después de esa gozadera, luego ella iba y me culpabilizaba abrazándome, y diciéndome muy patéticamente: "Hijo mio, tú eres el único que me quieres". Eso es muy fuerte para cualquier fiñe. Imagínate tú lo que eso era y cómo me caía a mí, que solamente era un chiquillo, todo nervios e imaginación desenfrenada. Aquello me dejaba turulato. Tremendo electroshock sentimental. Que no se le debe hacer eso a nadie. Porque lo que más me gustaba de mi padre era ese momento de su vida cuando se levantaba por las mañanas y se iba encueros con una toalla anudada alrededor de la cintura a sentarse en un sofá que había en el salón a la altura de la entrada del cuarto de baño. Y allí se sentaba a veces, esperando que alguna de mis hermanas rápidamente terminara de lavarse porque tenía prisa por irse a la escuela. Y a veces Tapón, que fue el último perro que tuvimos, se le encaramaba encima de los muslos y se ponía disimuladamente a lamerle los pezones cubiertos de pelos canosos, como los que por cierto le cubrían todo el resto de su fuerte pecho. Que lo que tenía mi viejo era tremenda pendejara pectoral. Y como poquito a poco se le iba zafando la toalla con todo ese ajetreo que metía el perro Tapón encaramado sobre sus muslos para tratar de mamarle las tetillas, a mi viejo terminaba por salírsele su perfecto tubo que tan bello me parecía por entre la escotadura cada vez más ancha de la toalla que se iba abriendo. Que yo no sé cóme es eso que el rabo de mi padre fuera tan prieto y morado, siendo él asturiano de pura cepa, aunque ya sepamos que los españoles son de ampanga. Y que Ampanga era un legendario reino de Angola. Que a lo mejor mi padre tenía sangre morisca, o aljamiada, o berebere o almohade. O hasta de refilón pudiera haber tenido sangre de algún negrón de aquellos que estaban ya cristianizados y aclimatados en el barrio de Triana frente a Sevilla. Porque la literatura picaresca del siglo de oro nos da a enternder que en la península ibérica la gente de pueblo no se privaba de compartir cualquier lecho de cualquier venta o posada al borde de cualquier camino. La promiscuidad no es privilegio de criollos. Y cualquier jeva queda preñada en cualquier azarosa circunstancia que sobrevenga por el camino. Cualquier hembra lo que quiere es que se la coma el tigre, y se pone para que le den candela en cualquier rincón propicio y más o menso cómodo y propicio. No tiene que ser necesariamente sobre sábanas de Holanda que se hacen los hijos.  

Que estedes saben muy bien que cualquier deseperado varón la mete en el primer agujero que se le ponga delante, que hasta el culo de un maricón les viene bien si no encuentran a tiempo un bollo a mano. Porque les leche tiene que salir de sus bolsas que como están guindándoles de la ingle por fuera de sus cuerpos, cuando se acumula el semen y pesan demasiado comienzan a dolerle a cualquiera. Y que ni la Virgen de Covadonga podía quitarle a mi buen padre eso de sus genes, como ahora se dice, y de su sangre que es como siempre se dijo. Como tampoco pudo salvar a aquel rey Pirindingo, Pelayo o Fruela, o como quiera que se llamara ese rey al que se lo comió un oso, de que el oso se lo comiera. Y en primer lugar díganme, caballeros, quién fue que le mandó a ponerse a jugar a aquel jueguito de manos que tan mal terminó. Que desde el momento en que ha sido vencido, se le ha convertido en marido amo y señor. Que por eso es que entre la amistad, el amor y la admiración por una parte, y el odio y el desprecio por la otra, va tan poco trecho. Que ese es el contenido substancial y conceptual de un libro que anda por ahí en bocas de la gente titulado Adua la pedagoga, escrito por un pintor llamado Ramón Alejandro. Que lo firmó con el apellido de su madre y el nombre de su padre. Y que a medida que lo iba escribiendo se fue dando cuenta de que en realidad el gran amor de su vida había sido su padre, y no su madre como él había siempre creído. Y como su hermano Carlos trató inútil e interesadamente de convencerlo de que en realidad era la cosa. Que de cierta manera, Carlos intentó substituír a su padre convirtiéndose por cuenta propia en el padre de su hermano, pero que sin saber muy precisamente como fue que sucedieron las cosas y se encadenaron causalmente los succesivos acontecimientos, resultó irse del aire por lo desmesurado de su desamor hacia quien en estrecha colaboración con su querida madre le había dado la vida. No hay Sol sin Luna, ni pueden crecer las plantas sin que caiga la lluvia del tormentoso cielo, y sin la impasible serenidad con la cual la tierra las alimenta a través de las raíces. Porque solamente se puede amar a quien se admira, y no es posible que amemos a ese a quien le tenemos lástima.

domingo, 4 de octubre de 2009

Ajedrez en la XVII Olimpiada (los Meme, Rubber Soul y Williams el jamaiquino)


Alfredo Triff

¿A qué se debe el frenesí ajedrecístico en la Cuba de los años 60? Mientras la Revolución se consolidaba en la ciudad y el campo, las simultáneas ajedrecísticas se multiplicaban por toda la isla. ¡Fiebre! El ajedrez, juego masculino, tomaba por asalto la primera plana de los periódicos y la -posterior- sección de deportes, con el consabido diagrama iconográfico dentro del tablero expresando jugadas número-digitales. Para fanáticos, el juego devenía en su propio comentario, actividad cognitiva paralela, meta-deportiva y quasi científica. Gracias a la notación ajedrecística, el juego podía repetirse una y otra vez para luego ser comentado por expertos en los noticieros deportivos. Le llamaban "el juego ciencia". No sólo ya un juego, cual química de la mente, el ajedrez podría ordenar el pensamiento, coordinar y preceptuar la actividad práctica del ser revolucionario. Si algo le faltaba al ajedrez era ese componente físico de movimiento corporal que tenía la pelota o el baloncesto, deportes susodichos por excelencia. Pero el carácter solipsista del ajedrez le venía de perilla a otra generación de líderes asmáticos carismáticos, personalidades flemáticas como la del Ché.1



¿Qué otro deporte revolucionario combinaba el cogitabundo periplo peripatético del intelectual con el placer quasi-burgués de fumarse un buen puro? El juego ciencia emanaba dignidad intelectual europea y moderna -que como sabemos le resultaba algo incómoda al susodicho.2 Jugar ajedrez -"entre pinchos"- era una forma de combatir al enemigo desde la lógica, con un nivel de tolerancia que sólo puede encarnar un juego metafísico concebido en la India. Y sí, el ajedrez tuvo su dialéctica, su détente y su carrera armamentística, que culmina en el año 1972. El juego no sólo era para dos: podía discutirse en grupo, hasta incluso sugerirle una jugada al Suso,3 como en este caso:




Volvamos al año 1966: Se celebra en el hotel Habana Libre (entre el 23 de octubre y 20 de noviembre), la XVII Olimpiada Mundial de Ajedrez. Es un momento en que la Revolución necesitaba "masificar el juego ciencia".4 Asisten más de 300 ajedrecistas de 52 países, incluidos los "pesos completos" de la URSS: el entonces campeón mundial Tigran Petrosian, el genial e hipocondríaco Mijail Tal (ya en decadencia), Victor Korchnoi (cuatro veces ganador del Campeonato nacional de ajedrez en la URSS y fácilmente a la par con Spassky). Por Dinamarca competía mi admirado Bent Larsen (considerado a fines de los 60 como el tercer jugador del mundo, después de Fischer y Korchnoi), aunque la estrella del evento era el estadounidense Bobby Fischer, quien llegó a jugar con el susodicho: ¿Quién ganó la partida?



Las autoridades cubanas se tiraron por todo lo alto: Instalaron un tablero lumínico gigantesco que cubría casi 10 pisos de la fachada del hotel Habana Libre y que se veía desde la universidad, o por 23, hasta F. Fui testigo: Me llevaba mi vecino, Thomas Elber Williams, viejo fanático ajedrecista que vivía en el primer piso del edificio, con tres perros peludos infestados de pulgas y a quien le decíamos "el jamaiquino". Yo con 11 años era su único rival. El ermitaño de Williams vivía en Cuba desde fines de los años 40, a donde había llegado persiguiendo a una mulata cubana que lo dejó plantado por un blanquito burguesito del Vedado (historias estas que hacía en voz baja y ronca, acento inglés muy fuerte, mientras mascaba tabaco que luego escupía en el piso de la sala de su apartamento, lleno de manchas de esputo). Thomas, socialista de los viejos, se había convertido en una especie de desafecto para mediado de los 60, era sin duda un aficionado aventajado. Cada tarde después de la escuela bajaba a su casa. Jugábamos una partida o dos y luego nos íbamos al Habana Libre, al gran salón habilitado espefícifamente para la ocasión, en el mezzanine del hotel.

El olor a tabaco y café con esencias aleatorias de bocadito con jamón y queso y batido de vainilla, me llevaba automáticamente a mi película franco-italiana del momento: Fantomas (con música de Michael Magne). El ambiente se compartía entre turistas, criollos curiosos y fanáticos. Mientras Williams seguía con interés las partidas de Larsen, Korchnoi y por supuesto, Fischer, yo me perdía en mi propio reverie viviendo realidades paralelas: De lo real al sueño. Casualmente, frente al Habana Libre vivía mi dentista, el doctor Humberto Castellón. Una noche de brisa, después de un café con leche en su consultorio, salí al balcón que daba a la calle L y me perdí en los colores lumínicos de la pantalla gigante, moviéndose por los pisos de la fachada del hotel. Es una foto de la memoria.



Invierno gris, casi azul, el de esas semanas de la Olimpiada. Y rescato algunas melodías para reconstruir mejor el eje musical habanero del momento: L'amour est blue, por la orquesta de Paul Muriat, Otro amanecer de los Meme, La gente va llegando al baile de Pello el Afrokán o el disco de los perreros en La Habana.

Vengo de una familia de aficionados ajedrecistas. Los caciques de la tribu, varones orientales inmigrantes, casi todos de vocación socialista durante fines de los años 20 y los 30, le transmitieron a los varones de la segunda generación esa propensión ideológica del juego ciencia. Mi tío me contaba que jugar bien ajedrez había sido para ellos signo de victoria intelectual sobre las injusticias de la época, justo después de "Las vacas flacas". Mi padre también me decía que en el Instituto de La Habana se jugaba mucho (y que los del partido auténtico siempre perdían contra los del partido socialista).

Pero regresemos al invierno de 1966. Justo antes de concluir la olimpiada, Williams tuvo una complicación renal y terminó ingresado en el Calixto García. Yo me quedé cuidando los tres perros; apenas podía con la tarea encomendada. La casa había sido tomada por miles de pulgas, el olor a orine de los animales era insoportable. Si había algo allí que me traía gratos recuerdos era su juego de ajedrez: el amplio tablero hecho en España, las fichas torneadas al estilo neoclásico, cada pieza con la base cubierta de felpilla verde. Williams llegó muy mal del hospital. Flaquísimo y barbudo, apenas se le entendía lo que hablaba. Creo que me dijo un lunes, "quiero regalártelo". Lo acepté, pero esa noche me marché muy triste. Al día siguiente llegando del conservatorio, vi un tumulto de gente en el segundo piso. Se habían llevado a mi amigo que no regresaría. Magda, la presidenta del comité me comunicó con cara de sepelio: "al jamaiquino le dio un ataque al corazón". 

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1Me atrevo a decir que esa fiebre ajedrecística institucional de la que hablo termina con la muerte de Ché y la posterior invasión a Checoslovakia por la URSS, así como el giro derechista del susodicho. 2 Desde 1961 en "Palabras a los intelectuales". 3Para sorpresa de los entendidos y deleite de los anfitriones, la selección cubana —compuesta por Eleazar Jiménez (capitán) y Eldis Cobo y Jesús Rodríguez, además de los entonces suplentes Silvino García y Hugo Santa Cruz, accedió a la final "A", en lo que las autoridades llamaron "honroso décimo cuarto puesto del torneo" ganado por la entonces Unión Soviética, seguida Estados Unidos y Hungría.



4Dato curioso, siempre supuse que la fiebre soviética con el ajedrez era obra de V. I. Lenin (los imagino a él y a Tzara jugando una partida en el portal de un café del Zurich neutral de 1917). Pero el verdadero artífice del ajedrez soviético es Ilyin Zhenevsky, cuadro del partido (comunista primero, y maestro de ajedrez después), quien convenció al partido de incluir dicho deporte en sus programas de formación ideológica. El número de jugadores soviéticos matriculados aumentó de 24,000 en 1924 a 150,000 en 1929 y 500,000 en 1934, récord que alentó al Estado a aumentar su apoyo por el ajedrez. De 1952 a 1969 todos los campeones mundiales fueron soviéticos.

sábado, 3 de octubre de 2009

DadaSON



Capablanca, Duchamp, Volumen I y Arte Calle, Bienvenido Julián Gutiérrez, La Orquesta Aragón, Frank Zappa y dada & SON, presentados en reseña/sexálogo de, y por, Iván de la Nuez:

La relación del arte cubano con el dadaísmo fue, casi siempre, bastante tímida (por decir algo). Se limitó a algún manifiesto de la llamada vanguardia (allá por los treinta), o a las excentricidades de pintores cuyas obras eran sin embargo formalmente convencionales (incluso para sus tiempos). Dadá insular tuvo poco que ver con las obras y aun menos con los gestos; no digamos ya las conductas. En los años ochenta del siglo pasado, década que condensa de manera abigarrada los reciclajes cubanos de la modernidad, una parte importante –tal vez la más importante- del arte cubano fue duchampiana. En la forma, en las obras, en las indagaciones, en las maneras de agruparse, en las actitudes.

Moltíssimes gràcies.

Fiebrejedrez

viernes, 2 de octubre de 2009

Sobre Nina Simone



Ernesto González

La piel es la frontera, sitio de reposo y comienzo. Es la puerta, la encarnación de la paradoja, la disolución al alcance de ciertos bendecidos. Por eso suele ser engaño deseado para quienes intuyen que morir es la mayor bendición. Dejar de ser para que el amado sea, es uno de los caminos para alcanzar la verdad, y su puerta es la piel. La piel es todo. Es donde Nina Simone sintió que en uno de sus crónicos momentos de crisis, un hombre, con un toque leve en el hombro, la apoyaba. Agotada, sin tiempo para hacer lo que quiere o para no hacer nada en absoluto, de pronto, la piel de un hombre le ordenaba su mundo, le hacía olvidar los consecutivos asesinatos de sus amigos, la fiera arrogancia y prepotencia de tanta gente, el engaño con cara de sonrisa, la codicia, la envidia. En esos momentos, cuánto añoraba ser una mujer común y no poseer nada. Ser un don nadie o ser un don todo, porque madre y esposa eran éxitos suficientes. ¿Conocerá esa felicidad simple algún día? No está segura. Sólo lo está de perseguirla, no le bastan las dos horas de infinitas bendiciones que pasa frente a su público. La magia se esfuma con la disolución lenta de los aplausos, y regresa a la realidad de la lucha constante, las ansiedades y la esperanza de la piel del hombre que borre su soledad. ¿Es tan horrible dormir sola, Nina? ¿No será que te habrás olvidado de ti misma? Tienes tanto en común con Josephine. Un hombre siempre será un complemento, les hubiera dicho a ambas, no puede habitar contigo bajo la piel ni puede acompañarte tan bien como lo pueden hacer ustedes mismas. Dos mujeres que saturaron de emociones a multitudes, y sin embargo, no saben cómo lidiar con la apariencia de la soledad, que es sólo una emoción trastocada.

Los dedos de Nina son el punto de fusión con las teclas de un piano que nadie toca como ella; su piel, no su voz, es la que está pidiendo en susurros y a veces a gritos, que no la abandonen. Su epidermis negra habla con más fluidez que nunca a través de en un idioma que adora y apenas canta, y la hace interrumpir su concierto en uno de esos tórridos veranos parisinos, a finales de los setenta, para pedirle al utilero que coloque el ventilador fijo en dirección a ella. Thank you, babe, thanks, you're so cute, thanks. Se ahoga en esta sala de tercera clase en que ha tenido que cantar, sus fans no creen en el anuncio de la entrada, es que no puede ser ella, se repiten. La cantante no tiene nada y tampoco es feliz, a no ser mientras canta y toca.

Nina interrumpe su canción, se palpa el pecho sudado y mira con odio al ventilador. Corre a pararse al borde del escenario, a decirle al público que ha llegado de pasar una temporada en África: Estaba en Liberia, with my old man, you know. ¿Nunca han estado en África?, pregunta sorprendida. No puedo creerlo, están tan cerca de esas tierras. Corre a sentarse al piano. Luego achacarán esos cambios de estado de la cantante, a un desorden bipolar, siempre tendrán que juzgar y clasificar, ponerle nombre a lo que no entienden. No pueden explicarse por qué esta mujer no se calla nada, ni la comunicación que mantiene con su audiencia tanto en este sitio de mala muerte como en el Olimpia. Por eso dejó su tierra, donde siempre le esperaban malas noticias. Nunca habría compuesto, como hizo Josephine, una canción sobre sus dos amores: su país y París. Nina gritaba su amor por África.

El amor, el sexo, no es poseer, es posesión. Nuestra obsesión por poseer convierte al amado en cosa. Estoy segura de que Nina lo sabía. La piel de su old man liberiano, de seguro que compartida, era su horizonte perennemente alejado. La piel y la música era lo que le importaban a Nina. Por eso fue que se desnudó en el aristocrático club The Maze, recién llegada a Liberia. Miriam Makeba había arrastrado a Nina y a su hija hacia Monrovia, luego de saber todos los problemas que habían perseguido a la cantante, separada de un marido-manager que no le permitía descansar, obsesionado con garantizar un retiro cómodo en el futuro. Una pizarra colgada en la cocina de la casa de Mount Vernon, dejaba constancia de los años que faltaban para el retiro de la estrella y de él, que había acabado por dejar su empleo de detective para ser manager de su mujer. Quizás ambos hubieran envejecido juntos, si Andy hubiera entendido mejor a su esposa. La condenada pizarra colgada en la cocina de la casa de Mount Vernon, con los calendarios de conciertos que él planeaba y los años que quedaban para el retiro de ambos, terminó por el enfriar la piel de Nina, tan mujer como diva. La mujer necesitaba vivir en vez de soñar con un futuro que no existe ni va a existir, porque se vuelve presente. Una mañana se levantó con las pasas viradas, le escribió una nota a Andy, le pidió que cancelara conciertos porque deseaba descansar y partió hacia Barbados.

jueves, 1 de octubre de 2009

Update: Polanski sigue preso ¿Holywood apoya a Polanski?Update: ¿Cacería de brujas?



El affair Polanski se complica. Lo señalamos hoy porque sin duda es parte del síntoma peculiar de crisis que vivimos en América. Incertidumbre por todas partes: económica, política, social. Demasiado para un corazón. Ahora un grupo de niños/víctimas (el grupo es de adultos, no de niños), The Survivors Network of those Abused by Priests, piden un boycott contra todos los filmes de Polanski. He aquí la transcripción:  

Si Polanski no es extraditado, el mensaje de abusadores sexuales de niños será 'Si puede conseguir buenos abogados, manténganse firme, y escape la justicia, podrás escapar impunemente, sobre todo si tienes algún tipo de talento. Es un mensaje terrible.

Un grupo de directores y actors famosos entre los que se cuentan Woody Allen, Martin Scorsese, David Lynch, Michael Mann, Darren Aronofsky, Terry Gilliam, el productor Harvey Weinstein y la actriz Monica Bellucci, han firmado una petición para que dejen libre al director polaco.

Mientras, la señora Samantha Geimer se está volviendo loca con la publicidad. El fiscal del caso admite que mintió al juez.

Ni siquiera un director martirizado debe estar más allá de la ley.
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¿Qué opinas de lo de Polanski? Protervo meterse con una menor de 13 años.* Pero eso pasó hace más de 30 años, e incluso la víctima -hoy ya mujer cuarentona- está a favor que lo dejen tranquilo. No sé por qué todo esto tiene tufo de vendetta puritánica americana (pincha aquí para más detalles del affair Polanski)
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La transcripción de la violación hecha por la víctima.
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¿Para los estudios, lo que importa es el box office Polanski?
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En El País: Mientras, los jefes de la diplomacia polaca y francesa, Radoslaw Sikorski, y Bernard Kouchner, respectivamente, pretenden remitir la carta a las autoridades estadounidenses, aunque antes su contenido deberá ser perfilado por los abogados de ambos países. Por su parte, el ministro de Cultura de Polonia, Bogdan Zdrojewski, se ha mostrado sorprendido por el repentino arresto de Polanski, mientras que conocidos directores polacos, entre ellos Agnieszka Holland y Andrzej Wajda, pedían a Varsovia una acción decidida para lograr la liberación de su colega.
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*Entrevista reciente de Geimer con Larry King:
Larry King: "¿Él usó fuerza en la violación?"
Samantha Geimer: "Sabe... le dije 'no'. No esquivé el ataque. Dije: 'No, no, no quiero entrar ahí, no. No quiero hacer esto, no'. No sabía qué otra cosa hacer. Estábamos solos. Y yo no quería -yo no sabía lo que pasaría si formaba una gritería. Estaba asustada y después de darle resistencia, te dices, 'hay que ir a la casa después de todo esto'."