lunes, 31 de diciembre de 2007

Happy New Year


Adalberto Delgado

No había nieve… todo lo contrario ¡Tremendo calor el 24 de diciembre, 10am hora de La Paloma! Ya el Bolo y Oscarito Azcarreta mantenían el ritmo caminando (Bolo en las tumbas y Oscarito haciendo cáscara). Gingle bells, cascabel, lindo cascabel... cantaban en coro, disfrutando su nueva creación. Yo yacía en mi lecho cuando oigo a mi papá gritar: “Ustedes no consideran a nadie, vagos de mierda; yo trabajo de bartender y duermo de día cooooooj....” Me levanto a millón para calmar al viejo, pero el negro José que vivía al frente de nuestro apartamento se suma a la protesta gritando desde la ventana aledaña: “negro e mierda y blanquito sinvergüenza, pónganse a trabajar y dejen la rumbita e mierda...” ¿Imaginan acaso que la rumba disminuyó? NESCAFÉ. Se sumó el niche Renecito con su flauta. Luego, subrepticiamente (como ratones detrás del queso) se acercan Martica, Esther, Aimara (con su hermana Tamara) y la Kika. Acto seguido irrumpen Yiyito, Lázaro, los dos Carlos y "Cepillo”, legendario rumbero. La rumba crecía como leche y casi cuando estaba a punto de hervor, se aparece la fiana con la Sherlock. ¡Se armó el rebolú! A convencerlos de que lo que se trataba de una sana actividad comunitaria y que además era nochebuena, fecha cultural significativa. El policía algo embrollado, respondió: Allright, but not so loud, ¿Ok? Esa noche todos en La Paloma disfrutamos de una cena maravillosa con lechón. La moraleja del cuento: La vida es como una gran rumba y hay que disfrutarla. ¡Súmate a la rumba del año nuevo y que venga con mucha salud para todos!

domingo, 30 de diciembre de 2007

La historia del librero y la niña, 1963


Carmen Díaz

Que me asusta esa historia donde algunos cerdos son mas iguales que otros. Me asusta y me apasiona. Es como un miedo de que eso pueda pasar. –Me extraña que te guste eso si te gusta esto otro. Un silencio, un no saber que responder, un tener doce años que descubren el mundo y se apasionan con Eragon y Guitar Hero III , si tuviera el don de teletransporting, o con Animal Farm, o la historia de Nemesia de sus días.  El librero es elegante, huele bien, sus amigos verdaderos han cruzado el mar,  mueren de miedo en sus cubiles, o esperan la salida.  Ni siquiera conoce el nombre de sus amigos. La salida, qué salida, por dónde es la salida, vamos a esperar la salida, qué camino lleva a la salida. Todos los ratones salen por la salida y los cerdos deciden los destinos de los otros. Es una granja que escapa por los huecos de la cerca. El librero sabihondo, mira con pena a la niña. “Serás otra miliciana gritando palabras sin sentido”, piensa en silencio. Su mirada protectora molesta a la niña sabihonda. “Gritará palabras sin sentido: ¡Tu madre!”, responde desde el alma. Pero la deja rebuscar en sus libros de lomo de piel y papel de cebolla, en sus orígenes y sus espumas de plata. Muy a su pesar. O quizás obra de pura volición de un empecinado librero que imagina un disidente. Que un día, también amará a sus amigos. 

sábado, 29 de diciembre de 2007

Raoul Servais, maestro del animado

Tumiamiblog 

Raoul Servais (1928) es una leyenda del género animado, con más de 40 galardones internacionales (entre ellos el Primo Premio de la Bienal de Venecia, 1966; el Premio del Jurado de Cannes de 1971 y el Palme d'Or de 1979). Aunque durante los 60 produjo filmes para niños, el realizador belga se fue moviendo hacia territorio desconocido, hasta su célebre Speak or not to Speak de 1970 (que presentamos arriba, donde Servais parece preguntar, ¿qué es el lenguaje? o mejor, ¿es posible la comunicación en la semiótica del capitalismo tardío?). En Chromophobia (1965), la meta del batallón de fanáticos Mr. Magoos es arrasar todo vestigio de color de la faz de la tierra (metáfora servasiana superlativa de la libertad civil del ser moderno), sean Tío-vivos, globos, cuadros al fresco, un letrero lumínico, o las letras que anuncian los créditos del corto. Le toca entonces a una niña jardinera demostrar (¿será posible en el totalitarismo?) la inocencia y la tesudez de la libertad. Detrás de la aparente ingenuidad del lenguaje, Servais nos sirve un complejo plato estilístico: vocabulario mínimo de símbolos reducidos por una lenta cocción ideológica; el absurdo del poder a ritmo dramático kafkiano, agobiante, sin cuartel. 

viernes, 28 de diciembre de 2007

El arte de Fischli/Weiss



Tumiamiblog

Desde la llamada “crítica institucional” de los 80 tempranos, la galería de arte se hizo menos white box (es decir, espacio propiamente físico para ver arte). De ahí que los artistas consideraran temas alternativos de presentación como shopping, entretenimiento, sexo, publicidad, ecología... (el asunto ya venía rodando desde las preinstalaciones de Noguchi, los eventos de Klein y Warhol, las intervenciones de Walter de Maria, las locuras de Buren, etc). Desde los 90 tempranos, Peter Fischli y David Weiss se dedican a construir instalaciones que desafían y provocan tanto al público como los críticos. El truco no es tan simple: En muchos casos, los objetos parecen trouvé, pero son en realidad hechos con materiales diversos, como poliuretano (y pintados luego por los artistas), trastocando así el mito de la falta de ejecución del arte conceptual: Aquí se construye con metiér, sólo que un cubo, una brocha o una zanahoria no poseen el “alto” valor simbólico ni material que demanda el arte tradicional. La ejecución celebra tanto el caos como el equilibrio y control de nuestra vida postmoderna. Obra enrarecida en la puede leerse el síntoma histórico que nos toca. 

jueves, 27 de diciembre de 2007

El estilo Monk (expresa tu moña)

 

Tumiamiblog 

¿Mil notas por segundo? ¿Para qué? La música debe ser más que pirotécnica. Dentro de la historia del bebop se comprende: Un momento de evolución de la música afroamericana en los 40: el jazz representaba una necesidad de decir: “Esto es lo que somos” (mucho antes de los 60 de luchas por los derechos civiles en Estados Unidos). Música de cofradía, rápida, asimétrica, armónicamente complicada de escalas inusuales… virtuosística. Entrar en el club de Gillespie, Parker, Bud Powell y Art Blakey era muy difícil. Falta Thelonius Monk, pero Monk es otra cosa (no tiene los dedos de Powell, pero es un pianista de estilo inigualable). No le fue fácil. Lo que salvó a Monk fue su talento conceptual. ¿Su pianismo? Pausado, introvertido,  idiosincrático, lentamente modal (y algo clumsy). Monk no buscaba impresionar, sino “expresar su moña”. Cuando de jóvenes oíamos “El jazz y sus intérpretes” de Horacio Hernández, en la CMBF y comparábamos a Monk con Powell o con Tad Dameron, mis amigos “pianistas” (no voy a mencionar nombres) se burlaban.  Había que “disparar” mil notas por minuto. Esa era la meta: Ahí se jugaba “la salida”. De ahí los llamados “monstruos” del piano... los chuchos, los gonzalitos, pianistas fabulosos, de mil notas por minuto. ¿ Y por qué no podemos producir un Monk?

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Miami de nuevo

Tumiamiblog

Foto: Pedro Portal

Regreso a Miami (mi patria de calorcito
 húmedo y enervante), después de un lindo viaje por Tarpon Springs y St. Petersburg con dos amigos entrañables. ¡Gracias JR, for taking over! Pero qué va, me quedo con mi ciudad, su frío de pacotilla, su arquitectura monótona y rasante. Prefiero el “cortadito” Versailles, el
kitsch de Jaialia, el cubaneo viejo y recalcitrante de  fitina-con-aspirina. Y lo digo con el perdón de la estética, la crítica y de mis conversaciones elegantes de weekend. Miami se quiere más de lejos, cuando comparas lo incomparable: tu circunstancia gassetiana que sólo conoces por omisión --y ausencia.

martes, 25 de diciembre de 2007

¡FELIZ NAVIDAD!



... And so this is Christmas
For weak and for strong
For rich and the poor ones
The world is so wrong
And so happy Christmas
For black and for white
For yellow and red ones
Let's stop all the fight...

lunes, 24 de diciembre de 2007

Nochebuena y reflexión


Jesús Rosado

Hoy es Nochebuena, víspera de un nacimiento sorprendente, no sólo para el mundo cristiano sino también para el pagano. Si la común concepción biológica de un ser implica una fascinante maniobra entre cromosomas, cuánto no ha de seguir deslumbrándonos la enigmática intervención de un poder supremo en la natividad de desnudez tan frágil y desposeída. Ser portador de una misión superior y nacer en un cobertizo, revelándose como criatura indefensa y amorosa, desconcierta la vanidad intrínseca del ser humano, al punto de llegar a cuestionarlo en su veracidad y achacarle carácter de mitología. Ello no sólo ha ocurrido con el Cristo, cada iluminado siempre pasa por el escepticismo del hombre. Nunca, por citar otro ejemplo, se ha comprendido bien la conversión del Buda Siddharta Gautama después de poseer tantas riquezas. Pero paradójicamente, mientras degradamos la razón espiritual a nuestro antojo hemos deificado prosaicamente la materia y santificado a congéneres cuyas manos o mentes están asociadas al crimen. Menudo camino obsceno el que hemos escogido para consagrar nuestra permanencia. Por ello vivimos inmersos en guerras despreciando el valor de la vida y maltratando a cada momento el ámbito que nos hospeda. La existencia en la sociedad moderna ha perdido perspectiva para el individuo, despojada de criterio de ida y vuelta, es como si le hubiese extirpado todo su discernimiento. Nos hemos reducido a instinto y tecnología meramente. A bestialidad filtrada en el hardware. Hoy cuando acudamos a congregarnos con la familia o con el amigo a cenar, a compartir, a chocar copas, reservémonos unos instantes íntimos con esas perentoriedades sin necesidad de disipar la sonrisa o la serenidad. Pensemos en ese Jesús surgido, según el relato, de la sencillez y de lo vulnerable y que se ha erigido en inquebrantable argumento de bondad. No creo que por ello vayamos a revertir la indolencia repentinamente, pues en verdad quedaría mucho aprendizaje para las plenitudes de la convivencia, pero si pienso que nos sentiremos por un momento menos solos, menos temerosos y, sobre todo, menos culpables. Justamente los tres motivos que no nos permiten ser felices.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Julio Bocca se despide



Tumiamiblog

Atrás quedan los giros y las piruetas, los molinetes y tamangos. Donde hubo ritmo, gesto y vuelo ahora danza una leyenda. Julio Bocca no mostrará más su arte sino en los fragmentos de crónica, en los videos de archivo o en las biografías publicadas. El Elegante se ha retirado porque los tendones le protestaban el excesivo kilometraje bailado. Fatiga del tanto esmero con que en cada entrega las piernas del continente premió a su audiencia. Provisto de destreza impecable, Bocca le dedicó a la danza espectacularidad, acrobacia sensible y, sobre todo, mística personal. En Miami se despidió magistralmente el pasado noviembre con su Bocca Tango, montaje que formara parte de la última gira, una coreografía de honduras íntimas que tocó la fibra del público dada la circunstancia del adiós. El pas-de-deux que podemos disfrutar en el clip pertenece a la Suite Dos Mundos (1990), una de las piezas más intensas interpretadas por el talento argentino con su pareja habitual, Eleonora Cassano. Se rumora que ante las ofertas recibidas para dirigir compañías prestigiosas, el bailarín que comenzó a entrenar su cuerpo para la danza desde los cuatro años, llegó a confesar que quería hacer algo distinto con la segunda mitad su de vida, "como por ejemplo tomar un barco y recorrer el mundo" o "comer dulces todas las mañanas y no sólo los domingos". Razón que confirma que de poco valen consagración y fama si no paladeamos antes la tajada de niñez.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Lotte Lenya, diva




Tumiamiblog

Se sabe que Lotte Lenya es tan o más weilliana que Mahagonny, pero no se habla lo suficiente de la importancia que la soprano tuvo en la obra de Weill. Desde 1924, cuando el compositor la conoce a través de Georg Kaiser, Lenya sería la musa del teatrista y compositor en personajes inolvidables como el de Jessie en Mahagonny o la Jenny en Die Dreigroschenoper con la colaboración de Bertolt Brecht (1928). Lenya trabajó además con dramaturgos de la talla de Frank Wedekind (en su produccion de Frühlings Erwachen) y el poderoso Dantons Tod de Karlheinz Martin. Después del triunfo nazi en 1933, Weill (quien era judío) tuvo que emigrar a Estados Unidos y la pareja se separa. Pero tan fuerte era la química Lenya/Weill, que se reconcilian dos años después (para segundas nupcias en 1937). Fue una época dura de  adaptaciónconsolidación y éxito, cuando Lotte cantaba para los comensales del célebre Ruban Bleu (en ese New York efervescente de los 30 tardíos). Después de la muerte súbita de Weill en 1950, Lenya decide colgar la toalla. Diva al fin habría otro come back, cuando Lotte retoma a Weill en The Threepenny Opera dirigida por un joven Leonard Bernstein. En los 60 la cantante regresa a Alemania, ahora como especialista del teatro de Weill y es condecorada por el gobierno alemán con la orden al mérito artístico. Incluso en sus 70 la Lotte  aún daba que hablar (en el clip, no se pierdan a Lenya en su ejecución de "Alles" y "Hoppla", por el minuto 2:30).

viernes, 21 de diciembre de 2007

Mi Miami 85



Rosie Inguanzo

Llegué en 1985 a un Miami bastante desolado y chato, donde comenzaban a expandirse repartos monótonos de cartón piedra (que se extienden hasta hoy en día) y edificios bajos y feos pero mejor construidos que los de ahora; Brickell no era aún opulento y próspero y la playa no estaba de moda. Los edificios de South Beach estaban devaluados y podía comprarse uno de cinco pisos por $50.000 dólares. Heidi Lamar aún vivía en el vecindario y los judíos venían a retirarse al gran asilo playero. La bella villa Versace de hoy era un edificio viejo frente al mar, muy bonito pero nada que ver con lo que se convirtió; el alquiler de un apartamento allí costaba $350 al mes y cuando una vez fui a verlo me dijeron que ésta había sido la casa del biznieto de Cristóbal Colón. Era un Miami de marimberos -zares de las drogas colombianos y cubanos portando sus promesas a los santos y desafíos y miedos en medallones de San Lázaro o Santa Bárbara, altares a la Virgen de la Caridad alumbrados en las entradas de sus casas (así de fácil era detectarlos). Acarreaban secretos a gritos, exhibicionismo de nouveau riche. Manejaban Mercedes, Corvettes, Mustangs y Camaros de colores brillantes y motores turbo. Te detenías mal en una luz de tráfico y te metían un tiro por imperfecto. Aquel dinero fácil salía expeditamente de los bolsillos... como no se sudaba y estaba cuajado de culpas corría como agua; de propina lo mismo te daban un cotorra exótica que una cadena de oro con un San Lázaro. El Cocunut Grove aún conservaba ese aire bohemio y profundo; el bello edificio de Mayfair (premio nacional de arquitectura) no lo habían desgraciado con lumínicos ni rancia comercialidad en cadena. La ilegalidad era el pan nuestro de cada día; Miami Vice tentaba y esparcía su exceso en los clubes Rusty Pelican, Crossways... de fondo Hansel y Raúl, Madonna, Miami Sound Machine...los más pepillos nos refugiábamos en el club Billy Jean a sudar la noche con U2.

jueves, 20 de diciembre de 2007

El ultraísta de la Serna



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De mentalidad antigeneracionalista (“...fuí el único aparecido de una laguna de las generaciones”), Ramón Gómez de la Serna (1888-1963) es el primer ultraísta, “pre” de las vanguardias europeas (¿habría un García Lorca sin de la Serna?). Cubista de la prosa (“un escaparate de discos vale más que un escaparate de libros extremistas –comprendido el extremo E y el D-”), antipolítico (“¿por qué al hablarse de literatos siempre parece que se habla de políticos?”). Obseso anticuario, mucho antes que Joseph Cornell, de la Serna vive una vida antiséptica, hierática y estética dentro su Wunderkammer en su departamento de Madrid. Predadaísta (“vivimos tiempos de guantes inútiles... llueven guantes inútiles”), collagiste vivant de mentalidad entretemps (“vivo entre dos aguas, ni la dulce ni la salada”), ni arcaico-romántico ni futurista, de la Serna tiene más de decadente (tradujo y popularizó a Wilde, d'Aurevilly, de l'Isle-Adam, Nerval y Gourmont en España). Explorador del humor fino, el poeta y ensayista madrileño discurre y razona riéndose de sí mismo: “Hay en mí algo del sonámbulo que anduviese sobre el tejado de la extrema verdad. Mi péndulo oscila entre lo evidente y lo inverosímil, lo superficial y el abismo, lo grosero y lo extraordinario, el circo y la muerte”. Mucho de circo, que desemboca en su manifiesto ultraísta:

Proclamamos la necesidad de un ultraísmo, de un más allá juvenil y liberador. He aquí nuestro lema: ULTRA, dentro del cual cabrán todas las tendencias avanzadas.

¿Un cadete del ultraísmo? Jorge Luis Borges, quien nos explica por qué se suma:

El ultraísmo reduce la lírica a su elemento primordial: la metáfora. Tachadura de frases medianeras, nexos y los adjetivos inútiles. Abolición de los trabajos ornamentales, el confesionalismo, las prédicas, la nebulosidad rebuscada.

(Disfruten este rarísimo corto filmado en 1928 por Feliciano Vítores, con de la Serna en un delicioso despliegue de oratoria aérea anticaudillista).

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miércoles, 19 de diciembre de 2007

La idea del primer beso


Ramón Williams

Snif, snif...-snifió ella. ¿Por qué lloras?-preguntó el Chutemas, ramo en mano, cejas en parábola. Aurora demoró en responder. Su llanto era el fin de un largo mal humor. La vida comenzaba de nuevo. No importa por qué, soy muy feliz-respondió ella y confinó la furtiva lágrima al espaldar del banco. ¿Feliz?- se preguntó poco después que el bigote del Chutemas se adentrara en los orificios de su nariz haciéndola sentir en el interior de una escafandra. Mientras aquella lengua egresada del Chutemas palpaba sus caries y un ojo de cíclope enjuiciaba los suyos bellos de inca triste, Aurora tuvo la certeza de su coraza, de no ser jamás la mujer feliz que sus labios dijeran. Su mente cambió a memoria del momento sin par cuando el sandinista tuerto de sus ensueños la desfloró sobre la mesa de maestra, bajo el guano de una escuelita perdida en Mesopotamia. ¿Y tú, eres feliz?- le preguntó a Jorge el Chutemas. Los vapores del Chutemas convirtiéronse en recuento de importancia personal y colectiva en un solo bloque. A la felicidad se acercaban los años de formación como artista de, por y para la revolución cubana en el país de los soviets. En hielo había esculpido efigies de mártires eslavos y con rigor supo amar a mujeres rubicundas y desnalgadas. Ahora le bajaban gestos, modales del Caucazo; las pecas sobre pieles frágiles de carnes llenas, el aroma en días de ventisca glacial, cuando jugaba a enmarañar su bigote con la pelambre en las axilas de las camaradas. Camas aradas en la nieve. En Cuba la felicidad se llamaba Aurora y él no sabía cómo decirlo en castellano (con rigor hablando, no encontraba lengua a mano). Por eso la besó otra vez para responder.

martes, 18 de diciembre de 2007

Juan-Si González: In God's Name




Jesús Rosado

Se planta arrogante frente a la cruz de espejos. Desde algún lugar se van derramando los cánticos. Se afeita, se rapa la cabeza. Irrumpe una letanía mediática que satura los espacios: en nombre de Dios puedes vivir, en nombre de Dios puedes sentir, in God’s name you can love, in God’s name you can create… Se viste, o quise decir, se uniforma. Boina militar rusa combinada con pompones del ejército turco. Máscara antigás japonesa. Corbata con imágenes católicas. Pantalón y accesorios de ranger. Chaqueta ejecutiva con logos corporativos e insignias religiosas y castrenses. Ya está listo el guerrero del siglo XXI: uniformado de jerarquía, de autoritarismo devoto, de disciplinado fundamentalismo. Se oyen alarmas de combate, estallan las endorfinas. En nombre de Dios puedes mentir, en nombre de Dios puedes matar, in God’s name you can ignore, in God’s name you can fight… Poder uniforme, crueldad uniforme, acatamiento uniforme. Los de arriba creen haber visto a Dios marchar marcialmente en dirección al frente. En nombre de Dios puedes usurpar, en nombre de Dios puedes poseer, in God’s name you can buy, in God’s name you can fuck… adelante en nombre de nuestra impiedad. Juan-Si González recrea al mercenario interior de cada individuo. Nos enfrenta a sí mismos ¿O contra sí mismos? Somos el más fiel enemigo, parece advertir la cruz espejada que carga a sus espaldas el artista-soldado donde, por pudor, uno esquiva reflejarse. Recorre calles, malls, cementerios, interactúa con vendedores, con transeúntes, con policías a punto de arrestarlo, con monumentos, con piezas de arte. Va armado, irónicamente, con un matainsectos que dispara licor mezclado con pólvora e incienso y completa el exorcismo repartiendo caramelos envueltos en salmos bíblicos. En nombre de Dios puedes nacer, en nombre de Dios puedes reír, in God’s name you can pray, in God’s name you can sing… es la rogativa esperanzada entre los intersticios de un Rambo anfibológico fabricado desde las grisuras del ser contemporáneo. Y es, de paso, el compasivo aforismo de este performance-cruzada proponiendo la convivencia como un mantra más dichoso. Utopía que no sería tan quimérica, si en nombre de Dios y todas sus semejanzas, las propensiones tribales se hicieran hogaza de una misma mesa. (Imágenes del performance durante Art Basel 2007, tomadas por Jesús Rosado).

lunes, 17 de diciembre de 2007

2 poemas


Carlos Pintado


Carpe Diem

El mañana no existe, ni el futuro,
Que es el mañana del mañana. Juego
A no creerme estas cosas. Miro el juego
Que los niños comienzan y procuro
El difícil trasfondo de ese juego.
Por más que me sorprenda es siempre duro
Repetirse uno mismo en el oscuro
Espejo de los días. Como el fuego
Silencioso que abraza y me devora,
El instante me pierde en cada instante
Y al final sólo queda el breve humo
Perdiéndose en la sombra. Cada hora
Me acontece fatal y muy distante:
Cada hora en que ardo y me consumo.

Finales de diciembre, 1989

Cansancio de la tarde en oro vuelto,
Antiguas soledades, muros grises,
Penumbras innombrables, dioses, ángeles,
El amor y el dolor en todo unido.
Nada ajeno me exalta. Vivo sólo
De andar por las tinieblas como un loco.
La sombra de una rosa ha de matarme.
Mi rostro me persigue en los espejos.
Soy como un rey dormido en alta torre.
La tarde me acontece con sus bestias.
Pequeñas perversiones me reclaman.
Los años me desgastan. Soy la estatua
Que de arena y de sal sueña otro tiempo
Y ante el agua sucumbe sin belleza.

domingo, 16 de diciembre de 2007

¡Bechamélate!


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¡Ah, bechamel... salsa de salsas! Y base de otras muchas, como la aurora (tan exquisita con los mariscos) o la mornay (que es una bechamel con queso rayado con hierbas). Bechamel se puso de moda después de la publicación, en 1652, de Le cuisinier françois, escrito por La Varenne, quien se entrenó en las cocinas de María de Médici y trajo la influencia de la cocina italiana a la joven cocina francesa. Cónsul de condimentos, Varenne aportó la filosofía de la salsa como acento a la comida. Para el roux necesitas seis cucharadas de mantequilla en una olla para salsa (de acero inoxidable de fondo grueso y lado curvo). Añade media taza de harina fina. Revuelve el roux con una cuchara de madera o plástica, continuamente (aparta la mezcla hacia una esquina sin que se note el caramillo de la harina). La mixtura se densifica y diluye en su propio calor, mientras que minúsculas pompas en ebullición brotan en la superficie del líquido color crema. Transfiere la mezcla a un pote hondo y cúbrelo. Ten listas dos tazas y media de leche fría, nuez moscada (opcional), sal y pimienta (antes del roux, el espesante preferido en Francia era la masa del pan). Pon el roux -ya frío- en una olla para salsas. Hierve la leche y añádele el roux, batiéndolo con una cuchara de madera hasta diluir la mezcla. Coloca la cazuela a fuego lento y haz hervir el líquido, agitándolo sin parar. Al punto de hervor, reduce el fuego y cocina a fuego lento por unos veinte minutos, teniendo cuidado en barrer con la cuchara todos los bordes internos de la cazuela. Tú dictas el cuajado, pero no olvides que la bechamel está en el alquímico medio. Sírvela inmediatamente -o mantenla en bain-marie. La doña adorna el sabor semidulce y delicado de la coliflor o le va al matahambre ideal: macarrones con queso (irresistibles con un toque de gruyère). Aderezo para muslos de pollo al vapor, el crujiente enramado del bróculi, huevos hervidos, lascas de jamón…en fin, para que continuar. No cocines la bechamel sin un deseo de crear.
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sábado, 15 de diciembre de 2007



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Dusan Makavejev, uno de los realizadores serbios más importantes, creció durante la Yugoslavia de la segunda guerra y la postguerra (cuenta Makavejev que de niño pasaba por la embajada soviética y le daba estupor). Después de estudiar sicología, el inquisitivo joven se mete de lleno en la televisión y el cine de los 50 en su país, haciendo cortos y documentales para los estudios Zagreb. Llegan los 60 tempranos, con la proto-perestroika de Tito que cristalizan el Novi Film yugoeslavo que predicaba la liberación del dogma ideológico, el experimento formal y la exploración de los temas del momento. Como es de esperar, la cosa no funcionó. Cuando aparecieron películas como Dani (1963), de Alekander Petrovic, o Castillo de arena, de Bostjan Hladnik, fueron censuradas inmediatamente por “presentar una mirada sicopática de la sociedad yugoeslava”. Makavejev emerge entonces como la figura más importante del grupo novi con su El Hombre no es un pájaro (1966) e Innocent Unprotected (1968), que imagina las peripecias de un acróbata serbio analfabeto durante la ocupación nazi. Aunque son filmes alegóricamente brechtianos, marcados por Godard, Makavejev le pone el cuño a su estilo sardónico, sexual y balcánicamente anarquista (que después alcanzara a la generación de Kusturica). El políticamente ultrajante Makavejev no da tregua: W.R.: The Mysteries of the Organism (1971) es acaso su mejor trabajo. La película yuxtapone segmentos del primer film sonoro serbio (hecho por el empresario de circo Dragoljub Aleksić durante la ocupación nazi de 1942, con animación y entrevistas para un delicioso collage surrealista y basado en la teoría sicoanalista marxista de Wilhem Reich). Aunque Misterios ganó numerosos premios (incluyendo el Luis Buñuel en Cannes), fue prohibida en Yugoslavia, lo cual convirtió a Makavejev en persona non grata en su tierra (y sensación del cine internacional). Le sigue Sweet Movie (1974), hecha en Canadá; sátira deliciosa, violenta y sexualmente explícita. Sweet Movie fue considerada material pornográfico en casi toda Europa, lo que ayudó a cimentar la reputación de Makavejev como “director maldito”. The Coca-Cola Kid (1985) relata el testimonio de un publicista que se topa con un Jesucristo, quien al primer sorbo del refresco embotellado profiere: “¡Dios mío... qué exquisita, qué refrescante!” (arriba, un clip de Los misterios del organismo).

viernes, 14 de diciembre de 2007

Feliz cumpleaños, Oscar Niemeyer


¡El visionario brasilero cumple 100 años! Por cierto, si existiera el paraíso, debiera estar aquí.

Van a pensar que estás loquito


Alcides Herrera

“Aquel día pedí la palabra y me la dieron. No la quería para usarla: simplemente la quería, como esos caprichos de barrigona. Una vez que la tuve, lo único que se me ocurrió fue saltar por la ventana. Pensé, o mi distracción pensó por mí, que la reunión sucedía en el primer piso, y sólo cuando me vi en el aire, entre cristales rotos que descendían conmigo sin ser compañía, noté que estábamos en el tercero y que era tarde. Yo sé judo (perdón: mi cuerpo sabe judo), así que pude (pudo) “romper caída” y, salvo el susto, no pasó nada, no hubo helicóptero rumbo al Jackson. Salí corriendo en dirección al parque Amelia, tan poco visitado que podrías esconderte allí la vida entera, evadir los impuestos. Al yo tener la palabra, la gente en la reunión estaba muda: la orden de perseguirme y recuperar la palabra la dieron con señas. Sentado en una de las lomas artificiales del parque, vi cómo la multitud pasó de largo. Obviamente, mis compañeros de trabajo no me conocen: Red Road no se hizo para huir. He aquí que tengo la palabra y no me atrevo a darle un uso común. Sobre todo porque no hay nadie más que yo en esta loma y se vería feo hablar solo -Dios se conforma con una mirada y un pensamiento. Eventualmente les devolveré la palabra. Cuando me apriete el hambre y necesite recuperar el trabajo. Cuando me aburra de tenerla sin usarla. Al mismo tiempo la cambiaría por tu perfume, por un besito ruso.”

jueves, 13 de diciembre de 2007

Historia de amor... (por David Shrigley)

Fernando Fernán Gómez: Agitador de géneros


Amílcar Barca

“¿Sabes quién ha muerto mamá? -No me digas nada hijo mío, ya lo sé. Lo conocí en el bar La Cubana de la avenida del Paralelo junto a los estudios de F. Iquino. Una botella de ginebra en una mano y la otra en mi espalda diciéndome “hola guapita”. Fue un galán en su época y el mejor intérprete de la tragicomedia española –unos la llaman sólo comedia, pero yo me inclino por añadir el prefijo. Sus obras maestras que incluyen, el guión y la dirección: Las bicicletas son para el verano (1982) y El viaje a ninguna parte (1986). Interpretaciones memorables muchas: Balarrasa, El espiritu de la Colmena de Erice o Ana y los lobos de Saura o las últimas como viejo cascarrabias y bondadoso en El abuelo de Garci o El Lenguaje secreto de las mariposas fungiendo magistralmente de profesor libertario en tiempos de la República Española. Y apariciones memorables con Almodóvar en Todo sobre mi madre o la oscarizada Belle Epoque de Trueba. Citas, entre muchas, la siguiente: “Yo creo que puede existir perfectamente una amistad entre un hombre y una mujer, siempre que este hombre no sea yo”. Nació en Lima, pero la fecha de su partida de nacimiento consta en Buenos Aires. Se casó con la voz por excelencia de América Latina, Maria Dolores Pradera y convivió con otra pequeña musa de la pantalla hasta el final de sus días, la catalana Emma Cohen. En la entrega de la décima Medalla de Oro, Marisa Paredes, una de las pocas musas de Almodóvar, lo describió a la perfección al otorgársela: «Por anarquista, por poeta, por cómico, por articulista, por académico, por novelista, por dramaturgo, por único y por consecuente». Es quizás de los pocos personajes que no le pega que lo despidan con un “descanse en paz” si algo quiso en su vida cotidiana fue precisamente una “guerra” consigo mismo y con su público.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Temps perdu con memoria selectiva


Tumiamiblog

Ayer conversábamos con un grupo de queridos amigos sobre un montón de cosas, desde música (Felipe Dulzaides con cuerdas sonando como The Sounds of Les Baxter (circa 1958), vadeando el tema culinario (el gusto sin par de la manteca de puerco para el huevo y el tostón ), Mondrian (y algún artista obsecado con la estética Stijl fosforescente) y de paso, Ptolomeo (no Claudio el astrónomo egipcio, ni Sóter el general de Alejandro, ni Tolomeo la ópera de Haendel o la lámpara de Fassina), hasta que caímos en el tema del exilio: id est, la exploración del lugar perfecto. El topos, o más bien los topoi: Miami, Barcelona, Madrid, New York… ¿Cuál? Después de rápidos pro y contra (desde ambas esquinas del salón), descubrimos que no existe lugar posible. Una vez exiliados de nuestra distopía isleña (pasaba por utopía) no nos queda más remedio que la heterotopía. Deseamos un lugar que reúna todo lo incompatible: una especie de Barcelona sin racismo ni nacionalismo barato, mezclada con ese New York abstracto/expresionista de los 50; paix americana con arroz con pollo a la chorrera flanqueado por el malecón, sin golpes de estado ni revoluciones. ¿Nosotros en busca de parangón? ¡Qué paradoja! Nosotros, epítome de la cobardía, seres despreciables, rígida e inflexiblemente exigiendo le temps perdu. No hay topoi posibles que nos llenen. Más que heterotopía, lo que buscamos es una heterocronía –y para colmo, con memoria selectiva. Por suerte, en ese instante el grupo rompió al unísono con una enorme, incontenible carcajada.
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(Para algún seudo intelectual -como yo- que me lea, admito mi deuda con Foucault).

martes, 11 de diciembre de 2007

Minuciosidad del espanto


Jesús Rosado

Este díptico del fotógrafo Eric Baudelaire (USA, 1973), estremeció al público en Art Basel. Presentada por la Galería Juana de Aizpuru de Madrid, España, The Dreadful Details (2006) es una imagen monumental (299 x 375 cm) que tributa con espíritu remarquiano al fotorreportaje y a la pintura que ha expresado históricamente los horrores de la guerra. La escena, cuyo manejo del color y de la luz tiene mucho de los clásicos del cine bélico ruso, fue montada cuidadosamente en un set hollywoodense y sigue ciertos principios de la tradicional composición pictórica referida al género, del mismo modo que alude al cliché de la crónica instántanea del desastre. La fotografía intenta reflejar una operación antiguerrillera del ejército americano en alguna zona urbana de Iraq. Su concepción revela horas de estudio de la iconografía dedicada al tema para proponerse la lectura interdisciplinaria de su naturaleza cruel. El tono apocalíptico y dramático es perturbador, porque de eso se trata, de que que el espectador asista desde cualquier meridiano al fragor de la confrontación terrible. Contemplándola casi nos enardece el olor a pólvora y la humedad pastosa de la sangre. Cada gesto, cada intención es tragedia. Por su minuciosidad, alcanza a ser reproducción despiadada con impecable dirección escénica. Por el espanto - que nos involucra- trasciende en denuncia consumada. Unidas ambas cosas, pudiera proclamarse alegato humanista. Y como pieza de arte, pasa lo que con La Danza de los Muertos en el 17 (1924) de Otto Dix, que definitivamente ahonda en la conciencia.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Perfil procerista



Verborrea castrista inusitada,
autoestima exagerada,
constante necesidad de obtener estímulo,
tendencia al aburrimiento,
compañerito de vigilancia,
mete-forro,
manipulador,
maliciosa,
poco remordimiento,
presencia frívola,
falta de empatía (y simpatía),
crueldad ignorante,
estilo de vida parasitario,
poco auto-control,
falta de metas,
actitud impulsiva obsesiva,
incapacidad para aceptar responsabildiad sobre sus propios actos,
matrimonio de corta duración,
tendencia a la delincuencia.