domingo, 3 de abril de 2016
jueves, 31 de marzo de 2016
Muere repentinamente Zaha Hadid en Miami
Elastika, escultura creada por Zaha Hadid en el atrio de The Moore Building en Miami Design District (Para entrevista a Zaha Hadid por Alfredo Triff en en New Times pulsa aquí)
martes, 29 de marzo de 2016
Bernard Herrmann The Lonely (1959)
¿Conoces la música de Bernard Herrmann? Apuesto que sí. De seguro has visto Psycho o Vertigo o Marnie de Hitchcock, o la magistral Citizen Kane de Orson Wells o la ominosa Taxi Driver de Scorsese. Lo que muchos no conocen es que Herrmann colaboró con la revolucionaria serie The Twilight Zone. Aquí usando instrumentos electrónicos mezclados con orquesta. Es el caso del conocido episodio The Lonely (1959). Herrmann posiblemente usa el mixturtrautonium. Sonido que marca esa época futurista de ciencia-ficción en medio de la Guerra Fría, sonido de intriga y suspenso marcado por el harpa en Vertigo, que muchos consideran la obra maestra de Herrmann y uno de los mejores ejemplos de la música incidental para el cine.
domingo, 27 de marzo de 2016
jueves, 24 de marzo de 2016
Nuevo himno nacional cubano-americano de Estados Unidos
Ileana Fuentes
(a propósito de la visita del Presidente Obama a La Habana 3/21/1206)
O Che, can you see?
That the Yanquis are back!
With Obama who’s black
And the dollar shining green!
With the girls and his wife
Black is beautiful, dear!
And his message is clear:
Help the Cubans change their lives.
With the Tampa Bay Rays
and his mission of change
Gave proof day and night
That the Yanquis will stay!
Oh Che does that star-spangled banner will wave:
Because Cuba will be free
While you rot in your grave !!!
lunes, 21 de marzo de 2016
Cuba, Obama y el jazz
atRiFf
Obama está en Cuba de visita. Y algunos de mis amigos estudiosos de la política cubana lo resienten. Lo ven como un "espaldarazo" al castrismo.
"Obama lo ha entregarlo todo a cambio de nada", repiten.
No puedo culparlos. Están encerrados en el ahora.
Debo añadir que el futuro es incierto. El ahora es cómodo. En el futuro no pueden tenerse todas las respuestas del ahora. Es aquí precisamente que llega Obama, un presidente que sencillamente juega al jazz.
Traigo el jazz a colación, porque es la música negra americana por excelencia (a Obama no dejan de apuntarle que es negro). Pues bien, en el jazz siempre hay un tema que se anuncia al principio de la pieza, pero que inmediatamente queda atrás. Lo importante es el nuevo discurso que se teje por encima de lo implícito. El tema queda como un vestigio que debe superarse cuando los músicos integrantes de la agrupación improvisan sobre él.
El tema es el castrismo y su dictadura. Obama, sin embargo, improvisa sobre el tema. Su discurso parte del ahora pero apunta al futuro, a la democracia posible después del cambio generacional que ya se avecina. Improvisa sobre las posibilidades que traen la normalización de relaciones económicas para el pueblo cubano y la innegable realidad que esta política presupone. Improvisa las bases de una nueva geopolítica con EEUU.
A nivel simbólico el jazz de Obama erosiona el tema favorito del castrismo: el antiimperialismo.
(Observa Mauricio Vincent en El País que en La Habana de hoy los pasquines cambiaron la lucha contra el "imperialismo" por la lucha contra el mosquito Aedes Aegypti).
A mis amigos estudiosos de la política cubana les apunto: No subestimen la importancia del jazz.
jueves, 17 de marzo de 2016
sábado, 12 de marzo de 2016
Emerson in Memoriam
"Estoy profundamente entristecido al conocer la noticia de la muerte de mi buen amigo y hermano (...) Keith era un alma gentil cuyo amor por la música y la pasión por su ejecución como tecladista seguirá viva durante muchos años. Fue un pionero y un innovador cuyo genio musical impacta a todos en el mundo del rock, clásico y jazz. Siempre recordaré su cálida sonrisa, buen sentido del humor, del espectáculo, convincente y dedicado con su arte musical. Soy muy afortunado de haberle conocido y hacer la música que hicimos juntos. Descansa en paz, Keith".- Carl Palmer, ex-miembro de Emerson, Lake & Palmer
"Odiaba que lo llamaran rock star o estrella del progresivo ... Quería ser conocido como compositor. Nunca sucumbió al hecho de ser comercialmente exitoso. No tenía interés. Siempre decía 'no soy un rock star. Nunca he sido un rock star. Todo lo que quiero es tocar música"'.- Mari Kawaguchi, pareja de Emerson
Si hay una personalidad emblemática del rock jazz progresivo y sinfónico, ese es Emerson. Es como un sello de identidad. Su trayectoria condensa una etapa importante de la música que no se circunscribe solamente al mundo del rock de los setenta. Sus sorprendentes composiciones y las complejas ejecuciones en el teclado donde el maridaje de rock, jazz y elementos clásicos dan paso a contribuciones inéditas colocan a Emerson en un lugar diferenciado en el panorama sonoro del siglo XX. Estoy seguro que si una expedición de visitantes extraterrestres toca puerto en el planeta y decide llevarse un muestrario de nuestra civilización, entre lo elegible viajaría lo que Keith Emerson solía hacer con piano, Hammond y sintetizador. (JR)
Read more here: http://www.elnuevoherald.com/entretenimiento/gente/article65533602.html#storylink=cpy
martes, 8 de marzo de 2016
¡Qué noche la de Alfredo Triff y su violín en WDNA!
Evelio Taillacq
Y ¡qué suerte tenemos en esta ciudad de tener un artista tan intenso, genuino, riguroso, serio y brillante como el violinista, compositor y arreglista, Alfredo Triff! Una gran suerte y un privilegio.
El sitio que lleva con entusiasmo y dedicación Maggie Pelleya, suele brindar conciertos y actividades, mayormente relacionadas con el jazz y esta noche se vistió de gala, pero no por el atuendo, ni del artista ni de los asistentes.
Todo sucedió en ambiente relajado, informal, pero donde reinó el buen gusto y el respeto por el arte. Ambiente propicio para el desempeño de un virtuoso del violín que no se mece en su formidable técnica ni hace acrobacias armónicas o disonancias efectistas para impresionar.
Aquí todo fue auténtico. Podía haber sucedido en Viena, Bruselas o Florencia, tal vez en esas grandes plazas de lo clásico habría habido más público -este sitio estaba repleto- y puede que más vestidos largos, perlas y touxedos. Pero fue en nuestro Miami, tan diverso y sorprendente como desemperchado y natural.
Desde el programa, el reto estaba planteado, comenzar cortando la respiración con Verdi, para recorrer un impresionante abanico de estilos y tendencias. Modos diversos de sentir la música que demuestran que Triff no anda de diletante, que va a la esencia, sorprendiendo en cada interpretación y dejando una huella.
Y así fue trayéndonos a este momento a John Williams, pasando por André Cesare, Ira Gershwin y Vero Duke, y seguir hasta Piazzolla, destacando al cubanísimo Abelardo Valdés con una "Almendra" memorable que dolía en su cubanía.
Acometer con respeto y mucha franqueza a Perucho Figueredo y su himno bayamés transformando lo épico en montuno sabroso y por tanto en más cubano si se puede.
O sacando el corazón de un bolero de Fernando Mulens, sin menospreciar una obertura cinematográfica de Ennio Morricone, interpretar magistralmente a Sonny Rollins o atreverse con la atmósfera dramática de Penderecki.
En todos los casos no quedarse en la superficie o la aproximación. Ir a lo visceral y darnos una recreación personal y formidable.
Momento delicado y de profunda sensualidad el sencillo poema erótico declamado por su mayor cómplice, su esposa, la actriz y poeta Rosie Inguanzo.
Gracias, Alfredo Triff por ser y estar. Gracias por este derroche de búsquedas sonoras. Gracias por darte íntegramente a Miami y se ser, sobre todo, tan cubano y universal.
Que se repita.
La retórica del poder contra el poder de la retórica (---> <---)
atRiFF
Desde su célebre Gorgias, Sócrates deja claro que la retórica es el arte de la persuasión. Pero en tanto que persuade, la retórica engaña:
A mi modo de ver, la retórica no es más que el simulacro de una parte de la política...La alianza entre retórica y política es tan antigua como el Partenón. Traigo el punto a propósito del espectáculo mediático de nuestras elecciones primarias en EEUU, en particular, el fenómeno Trump.
¿Cómo es posible que una personalidad hiperbólica, farandulera y vulgar despuntara como posible candidato a la presidencia por el partido republicano?
Es aquí que volvemos a Sócrates.
Trump es la versión post-milenista del sofista en boga durante el declive de la sociedad ateniense en el siglo IV aEC. Aunque los Gorgias, Calicles y Crátilos de la antiguedad no salían en televisión ni aspiraban ellos mismos a puestos políticos, eran imprescindibles para validar y apuntalar la candidatura de los políticos del momento.
Un sofista es un experto de la comunicación; "es un retórico", diría Sócrates.
Trump ha llegado a este punto debido al poder de la retórica. El "fenómeno Trump" no parecía posible porque es una figura anti-establishment. Pero es que la retórica obra maravillas.
En la última semana se ha producido un choque entre los históricos del ala fundacional del partido republicano y el sector de votantes pro-Trump que sigue barriendo en las primarias. En esta guerra frontal, el ex-candidato a la presidencia por el partido republicano y ex-gobernador, Mitt Romney, ha dicho públicamente que Trump es un "farsante fraudulento".
Pero Romney habla desde la retórica del poder. Es por ello que el ex-candidato llegó incluso a aconsejarle a los votantes republicanos su estrategia de cómo prevenir la victoria de Trump:
... lo que hay que hacer es lo siguiente: votar por cada uno de los contendientes en sus respectivos estados: por Marco Rubio en Florida, John Kasich en Ohio, y por Ted Cruz en Texas...
Lo rotundamente inesperado es que ahora la retórica del poder se debilita frente al poder de la retórica.
El satirista político Steven Colbert ha señalado la debilidad de Romney:
Señoras y señores. Romney tiene toda la razón: Trump ha hecho negocios horribles. Uno de ellos fue apoyar la candidatura de Mitt Romney en 2012.Colbert resalta la sutileza. Romney pierde puntos retóricos acusando a Trump; lo cual no implica para nada que Trump sea mejor que Romney. A fin de cuentas estamos en el pantano del artificio. Es decir, la retórica por sí misma no puede salir de su impasse.
Nos hace falta Sócrates:
... la retórica es una empresa imposible ya que nunca se puede refutar lo que es verdad.y luego:
... la retórica no sirve para defendernos contra la injusticia.Pero entonces ¿cómo puede perder la verdad ante la retórica del poder?
Es la amarga lección que Sócrates se lleva a la tumba: A las masas no les interesa la verdad por una razón fundamental:
la verdad es lo que es: no puede manipular.
lunes, 7 de marzo de 2016
FAMILY AND FRIENDS / Drawings, de Arturo Rodríguez
Exhibición de Arturo Rodríguez: FAMILY AND FRIENDS / Drawings
Lugar: Under The Bridge Art Space/ 12425 ne 13th avenue (ground floor)
North Miami, Fl.
Apertura: Domingo 20 de marzo de 2016
Hora: 4-7pm
viernes, 4 de marzo de 2016
Secreto en dos tiempos
Ernesto González
Para ti, mujer-Visnú, diosa preservadora de la vida.
I
Se asomó el recuerdo, una herida
y lo odiaste.
Pero él era otro. Tú también.
No te sustentes de palabras
no avives la memoria
al estar con tu amado.
No pierdas la vida: el instante.
Al reto siempre nuevo
no respondas con lo muerto.
Él, como tú, tiene un solo cuerpo
pero mil deseos enanos en conflicto
afloran por turno
según gire la noria.
Eres el zócalo infinito
donde él quisiera reposar
como un guerrero manso.
Pero no puede.
Esas almas enanas pretenciosas
definen tu destino diciendo
lo que callarías a la espera.
Y lo arrastran a él
a buscar el sagrario que ya tiene
aunque no lo sabe.
No puede.
II
Del vals de la muerte
solo sobrevive lo que es.
Sin palabras ni pensares
posposiciones ni alharacas
pastoreos o salvadores.
Dancen esta noche, esta misma mañana
déjense morir para probar la vida.
Reverberen la llama, insúflenla de ahora.
Dilaten sus poros hasta borrar la piel:
que el fuego transite en dos sentidos
y fusione y mate todo lo que parezca.
No más un antes hacedor del después
ni un más tarde idéntico a lo previo.
Rompe el atadero
descuaja el péndulo
asesino de vidas.
Crea la única pausa
donde desaparecen,
como un soplo bendito, incultivable
él(s) y tú(s).
A ti, mujer,
te basta una emoción para entender.
martes, 1 de marzo de 2016
domingo, 28 de febrero de 2016
¿Alguien dijo Oscar?
Jesús Rosado
Este 2016 las
candidaturas previas a la ceremonia
élite de la academia hollywoodense se han visto sacudidas por la polémica de la
exclusión. La más evidente ha sido la concerniente al distanciamiento de las
opciones de la piel oscura de toda
posibilidad de premiaciones. Nunca se ha visto tan prejuiciada la selección y,
sin embargo, ha sido un año de filmes comprometidos con el tema de la negritud.
Títulos significativos como Straight
Outta Compton, Chi-Raq, The Hateful Eight, Creed y Beasts of no Nation
abordan la cuestión étnica y racial desde diversas visiones que van desde la
crítica historiográfica hasta el análisis sociológico del tema de la violencia
en la población negra. En las cintas que cito hay suficientes ejemplos de ideas
originales, buenas actuaciones y habilidades en la producción como para restarle
avance al blanqueamiento de las nominaciones.
Parcializaciones
de este tipo son las que fuerzan a la intuición y a los gustos a explorar en
los márgenes de la industria.Si ya son más que predecibles los oscares a un Iñárritu con su The Revenant (endeudado hasta el tuétano con la impronta de Tarkovski), a un Di Caprio que ha estado en lista de espera desde desempeños mayores, a una Brie Larson impresionante en su papel de madre en Room o un animado conmovedor como Inside Out. Si hay filmes como Spotlight, Trumbo o Son of Saul que, ganen galardones o no, realzan el concepto de cine, bien vale la pena relacionar un conjunto de obras que a lo largo de los últimos doce meses han ido llegando a estas latitudes por diversas vías para ampliar y dar lustre a la cultura cinematográfica del espectador estadounidense a cierta distancia de los parámetros de Hollywood.
Recuerdo por ejemplo que fue en mayo de 2015 cuando asistí a la proyección de The Salt of the Earth (2014), documental de Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado, primera pieza monumental que nos impactó por su belleza fotográfica y el aliento poético con que se acerca a la obra de Sebastiao Salgado.
Poco después veríamos Ex Machina (2015), película de ciencia-ficción británica de singular concepción, dirigida por Alex Garland, de argumento cerebral, con un sofisticado sentido del diseño y lograda como thriller. Toda una muestra de lo que se puede alcanzar con talento y originalidad aún con poco presupuesto.
Vino después Güeros (2014), filme mexicano de Alonso Ruiz Palacios, realizada en blanco y negro, un atractivo homenaje a la Nouvelle Vague que tiene entre sus méritos aproximarse por primera vez a las convulsiones del movimiento estudiantil sin apologías y asumir con enfoque sarcástico el izquierdismo tradicional de la juventud latinoamericana.
También pudimos
disfrutar de Loreak (2014), exquisita
película vasca en la cual lo pueril es elevado a categoría de arte a través de
delicadas actuaciones que realzan la propuesta. De Italia nos llegó Youth (2015), del conocido Paolo Sorrentino,
quien esta vez, sin el glamour e intelecto de La Gran Bellezza, nos entregó un filme de hermosa puesta, plena en
autenticidad y agudas reflexiones sobre el tema de la tercera edad.Otro filme a mencionar es Love (2015) de Gaspar Noé, que si bien no está a la altura de aquel proyecto convertido en pieza de culto titulado Irreversible, es un drama erótico (casi porno) digno de verse por el estilo tan personal de Noé a la hora llevar a la pantalla la historia y por la soberbia fotografía de la que hace gala en los atrevidos planos.
Singular así mismo es la manera de hilvanarse un thriller como Goodnight, Mommy (2014), filme austríaco de Veronika Franz, que transita con sorprendente habilidad de lo que aparenta ser un drama psicológico hacia una escalofriante historia de horror.
Otra película de desconcertante encanto es The Lobster (2015), del director griego Yorgos Lanthimos, que arrancó críticas mixtas, pero en la cual el realizador se compromete con los recursos de Ionesco y arma un producto de disparatado argumento que a la larga se ajusta al estado actual del ser social. Un material docente ideal para profesores de filosofía.
Sería injusto obviar, como lo ha hecho el circuito de la Academia, a Black Mass (2015), dirigida por Scott Cooper, basada en el gangster Whitey Bulger, jefe del crimen en Boston, película cuyo único pecado es la linealidad cartesiana de su trama, pero que presenta a un Johnny Depp difícilmente repetible, apoyado por un conjunto de sólidas actuaciones.
Lamentablemente no he logrado ver El Club (2015) del chileno Pablo Larraín de la cual he escuchado muchos elogios, aunque sí he recién disfrutado El Clan (2015), la pieza de Pablo Trapero basada en el caso policial del Clan Puccio, convertido en suceso a comienzos de la década del 80 en Argentina. Un filme que ratifica a Trapero como realizador excepcional y que sigue evidenciando la calidad
del cine argentino.A los que, como yo, siguen siendo tradicionales devotos de la amistad, les va a fascinar Truman (2015), dirigida por Cesc Gay, una narración conmovedora que evita los tintes rosas de la emoción con un Ricardo Darín todo temperamento y un Javier Cámara, ejemplo de histrionismo sutil.
Para el final he dejado el filme que más me impresionó en el periodo recorrido junto a la húngara Son of Saul. Un filme de cuidado nivel de realización, fotografía impresionante y memorables actuaciones de Idris Elba y el niño Abraham Atta. Hablo de Beasts of no Nation, rodada en Ghana, dirigida y escrita por Cary Joji Fukunaga. La cinta relata la historia de un menor que pierde a su familia en la guerra civil y es reclutado a la fuerza en una de las guerrillas del país. El filme es desgarrador testimonio de la violencia imperante en las regiones africanas y del triste rol de la niñez dentro de esa barbarie. La película comienza con una secuencia de antología cuando un grupo de chicos intentan vender en la aldea el maltratado casco de un televisor y son los propios chicos los que dramatizan deliciosamente la programación del aparato inservible.
Como pueden apreciar, salvo Son of Saul, no hay otro título en la relación que haya calificado para emparentarse con la familia Oscar. Y es que, como les trataba de decir al principio, a estas alturas, entre la academia y el cristiano que suscribe hay serios problemas de sordera.
sábado, 27 de febrero de 2016
la cara del insecto
en miami bourbaki un corto análisis sobre [[la cara]] del insecto, no ahora desde el antropomórfico samsa de kafka, sino, desde la teoría fenomenológica de emmanuel levinas y la curiosa mirada de clarice lispector.
¿tiene cara el insecto?
levinas no responde. pero su filosofía abre el camino.
jueves, 25 de febrero de 2016
Peceras
![]() |
| Foto: Ingeborg Portales |
Cristina Fernández
En la pecera nuestra se vacían varias latas de Red Bull y Monster a diario. “I’m in love with the coco”, cantan los devotos de esa nieve que se escurre en algunos rincones, a donde mi curiosidad no llega. Puede que sí escurra un poco de la caja de Zifandel, ese vino descolorido que se usa para hacer ciertas salsas. Se bebe mucho café, salido de esa máquina que costó diecisiete mil dólares. El día de su develamiento congregaron a los camareros, que miraban con incredulidad el aparato. Las camareras se toquetean entre ellas, o juntan sus traseros mientras bailan, para aligerar la cansona tarea de pulir cubiertos y copas. El fregador de Little Haiti las mira, tan blancas, tan depravadas… Les muestra sus dientes de oro, con los que las mordería de no ir contra las reglas. Otro fregador, reducido hasta los huesos de tanto alcohol, colecciona autos vintage. Trabaja y trabaja para mantener sus carros. “Y qué? Otros se lo gastan en mujeres que ni agradecen…” Está Jeffrey, que viene cada media hora a pedirme su galleta de chocolate. Soy su enfermera, aunque a veces se me adelanta y se lleva la ración a escondidas. Dicen que su cara está deformada por el crack. ¿Quién sabe? Puede que de pronto empiece a sudar como un cristal helado y salga corriendo por la puerta de atrás, pero siempre regresa.
Este es un restaurant exquisito. Tiene un pequeño cuarto donde se acomodan los vinos de Bordeaux, los del valle de Napa o del lago Sonoma. Está justo antes de llegar a los baños, donde puedes ver a las mujeres retocarse sus luces y sombras. Y hasta rescabuchar las uñas pintadas de esos pies enfundados en sandalias de gladiadoras de lujo. Por cada paso que den o mirada que crucen contigo, te dirán “I’m sorry”. Nunca sé bien de qué se disculpan.
Por delante del cristal, está la otra pecera: la magnífica, la que resguarda la media luz y filtra hasta los pensamientos. Allí no llegan nuestros improperios, nuestras blasfemias. Tampoco la voz de María cuando me cuenta de sus sueños recurrentes. “Ya ni la melatonina me ayuda a dormir bien.” En una de esas obsesiones nocturnas se está peinando y el peine se le atasca entre pedazos de carne, que no logra sacar por duro que tire. “Branzino, branzino”, le gritan luego con insistencia, y hasta puede ver los lengüetazos del fuego en el horno. Cuando no es el pelo, es la mascarilla de grits que acompaña los camarones en un plato, cubriéndole la cara. “Y tú, no tienes pesadillas con esto?”, me pregunta. “Las tenía, sí, cuando hacía los sushis. Pero masticar hojas de romero me ayuda. Es bueno para la memoria.” Me mira como quien está a punto de acceder a una panacea insólita. Le doy una hoja para que mastique, pero no le gusta el sabor ni la textura de esas agujas finas en la cavidad de su boca.
El disgusto la lleva a razonar: “¿Pero si es bueno para la memoria, cómo es que puede hacerme olvidar todo esto en la noche?” Le explico que tiene que ver con el “lamb rack”, la manera en que se acomodan la carne y los huesos como un tepee, y encima lo corona la yerba verdísima, enhiesta. Es el triunfo de la memoria sobre la depredación, la corrosión del vivir. Pero a la vez, esa rama sobre el costillar me ampara de no olvidar que soy un carnero entre otros. Algo así, he tratado de decirle a María. Pero ella ha comenzado a descreer de mí y concluye que estoy más loca que Jeffrey. Y que no duda que algún día yo también salga corriendo, pero sin retorno, por la puerta de emergencias.
sábado, 20 de febrero de 2016
Mis 20 minutos con Umberto Eco
Alfredo Triff
En el año 2005 tuve el honor de presentar a Umberto Eco de paso por Miami, invitado por Florida Center of Literary Arts del Miami Dade College, en su gira promocional por Estados Unidos, con The Mysterious Flame of Queen Loana.
Llegué media hora antes, como había acordado con Mitch Kaplan y Cristina Nosti. La presentación tenía lugar en el amplio auditorio del Edificio 3 de MDC. Al llegar encontré al ídolo de juventud setentosa: algo calvo, grande, vestido de saco y corbata, portando espejuelos metálicos, ovalados, estilo 70. Estrechamos las manos y reparé en los dedos regordetes.
Eco tenía una voz pausada, profunda, de aliento pesado y rasposa. Traía conmigo dos de mis textos favoritos: Opera Aperta y El péndulo de Foucault. Pedí que los firmara. Me senté a su lado. Sirvieron café.
Actitud jovial sin sonrisas. La cara una máscara cuidadosamente estudiada.
— ¿A qué se dedica? —preguntó. Salió a relucir la filosofía.
Comenzó por confesar: el profesorado no era realmente su vocación:
— Escribir requiere la soledad. Los libros me acompañan y me alejan de la gente. ¿Cuál es su filósofo contemporáneo favorito? —inquirió, mientras apuraba un sorbo de café.
Lanzé un nombre: Nelson Goodman.
— Anglosajón —respondió.
— Sí — por otra parte muy europeo.
— ¿A qué se dedica? —preguntó. Salió a relucir la filosofía.
Comenzó por confesar: el profesorado no era realmente su vocación:
— Escribir requiere la soledad. Los libros me acompañan y me alejan de la gente. ¿Cuál es su filósofo contemporáneo favorito? —inquirió, mientras apuraba un sorbo de café.
Lanzé un nombre: Nelson Goodman.
— Anglosajón —respondió.
— Sí — por otra parte muy europeo.
— Fenomenalista y nominalista —continuó.
— Se refiere al Goodman temprano —añadí automáticamente, entrando al plano fértil.
— Y al tardío —objetó (y una chispa en la mirada).
— No sé si sabe que mi libro El nombre de la rosa le debe mucho al nominalismo.
— Lo he leído cuidadosamente —dije instintivamente. Eco parecía tener en mente un tema aledaño.
— El nominalismo es la metafísica herética de la Edad Media. Desafortundamente no tuvimos heréticos nominalistas en Italia.
— Pero tienen a Tomás de Aquino — (conocía que Eco había escrito su disertación doctoral sobre la estética en la obra del gran filósofo medieval).
Eco hizo raro gesto de incredulidad, mientras pluma de fuente dibujaba garabatos sobre un cuaderno de notas.
— ¿Cuál es su herético favorito de la Edad Media? —preguntó.
— Ockham, por supuesto.
— Y al tardío —objetó (y una chispa en la mirada).
— No sé si sabe que mi libro El nombre de la rosa le debe mucho al nominalismo.
— Lo he leído cuidadosamente —dije instintivamente. Eco parecía tener en mente un tema aledaño.
— El nominalismo es la metafísica herética de la Edad Media. Desafortundamente no tuvimos heréticos nominalistas en Italia.
— Pero tienen a Tomás de Aquino — (conocía que Eco había escrito su disertación doctoral sobre la estética en la obra del gran filósofo medieval).
Eco hizo raro gesto de incredulidad, mientras pluma de fuente dibujaba garabatos sobre un cuaderno de notas.
— ¿Cuál es su herético favorito de la Edad Media? —preguntó.
— Ockham, por supuesto.
— Ni Juan XXII ni la iglesia pudieron con él. Eco trató de acomodarse en la silla más pequeña que él.
— Le cuento: Traduje un par de ensayos de Nelson Goodman en mis años universitarios.
— ¡Qué coincidencia! —exclamé.
— Hay más —mirándome fíjamente—. El Péndulo de Foucault está dedicado a ese momento único de la Edad Media en que el nominalismo desplaza al neoplatonismo.
— La Edad Media alta —asentí.
— Exactamente.
— ¿Y cuál es su libro favorito de Goodman? —Atreví a indagar.
— Ways of Worldmaking: una obra maestra.
Otro sorbo de café y la gran humanidad buscó acotejo en la silla.
— Ese libro es el tema central de mi tesis de grado —dije enfáticamente, como esperando una explicación.
— Otra coincidencia —mirando de reojo—. Le cuento que... Goodman estuvo por la universidad de Turín a principios de los años 70. Era muy respetado en Italia.
— Vaya... qué sorpresa.
— ¿Ha leído The Island of The Day Before?
— Por supuesto.
Otra larga pausa.
— Pero ¿no lo trajo con usted para que se lo firmara?
Quedé atónito. No quería defraudarlo. Entonces pretendí ojear mis notas. Ojeada por encima de los marcos, a mitad de nariz.
— El capítulo 34 de la novela está dedicado a Nelson Goodman. —Enunció con cara circunspecta.
— Re-al-ly? —interpelé. No era posible que Eco estuviera gastándome una broma.
— Le cuento: Traduje un par de ensayos de Nelson Goodman en mis años universitarios.
— ¡Qué coincidencia! —exclamé.
— Hay más —mirándome fíjamente—. El Péndulo de Foucault está dedicado a ese momento único de la Edad Media en que el nominalismo desplaza al neoplatonismo.
— La Edad Media alta —asentí.
— Exactamente.
— ¿Y cuál es su libro favorito de Goodman? —Atreví a indagar.
— Ways of Worldmaking: una obra maestra.
Otro sorbo de café y la gran humanidad buscó acotejo en la silla.
— Ese libro es el tema central de mi tesis de grado —dije enfáticamente, como esperando una explicación.
— Otra coincidencia —mirando de reojo—. Le cuento que... Goodman estuvo por la universidad de Turín a principios de los años 70. Era muy respetado en Italia.
— Vaya... qué sorpresa.
— ¿Ha leído The Island of The Day Before?
— Por supuesto.
Otra larga pausa.
— Pero ¿no lo trajo con usted para que se lo firmara?
Quedé atónito. No quería defraudarlo. Entonces pretendí ojear mis notas. Ojeada por encima de los marcos, a mitad de nariz.
— El capítulo 34 de la novela está dedicado a Nelson Goodman. —Enunció con cara circunspecta.
— Re-al-ly? —interpelé. No era posible que Eco estuviera gastándome una broma.
— No explícitamente—añadió calmoso. Está titulado "Monologue on the Plurality of Worlds". Vuelta al vistazo condescendiente sobre la armadura.
— Y también le dedico una buena parte de un capítulo en mi Semiotics and the Philosophy of Language.
— Maestro — apuré algo nervioso. Tal parece que el experto en Goodman es usted.
Fue a este punto que Eco sonrió por primera vez. Hizo un ademán pausado de negación con la cabeza. Otro sorbo de café.
— Para nada. Me agrada que tengamos el mismo gusto.
Alguien llamó detrás de la cortina. La presentación estaba por comenzar. El público comenzaba a inquietarse.
— Ha sido un placer — dije petrificado, ojos como platos.
Eco se levantó protocolar y cordialmente.
— El placer es todo mío. Buena suerte.
— Y también le dedico una buena parte de un capítulo en mi Semiotics and the Philosophy of Language.
— Maestro — apuré algo nervioso. Tal parece que el experto en Goodman es usted.
Fue a este punto que Eco sonrió por primera vez. Hizo un ademán pausado de negación con la cabeza. Otro sorbo de café.
— Para nada. Me agrada que tengamos el mismo gusto.
Alguien llamó detrás de la cortina. La presentación estaba por comenzar. El público comenzaba a inquietarse.
— Ha sido un placer — dije petrificado, ojos como platos.
Eco se levantó protocolar y cordialmente.
— El placer es todo mío. Buena suerte.
lunes, 15 de febrero de 2016
La inmadurez política del cubano
Ignacio T. Granados Herrera
La inmadurez política no es invalidante para el criterio, pero definitivamente lo distorsiona al determinarlo desde su raíz; ese es el tipo de problema al que se enfrentaría la comunidad cubana en los Estados Unidos, desde su propia experiencia, políticamente traumática. Para el caso, una verdad de Perogrullo —nunca sobran— recordaría que el trauma explica la inmadurez pero no la soluciona; por lo que, por más legítima que sea la dificultad, más le vale al individuo sobreponerse a esos terrores de la infancia… y madurar al fin. Todo esto es a propósito de un paralelismo malévolo que se ha establecido entre las figuras de Fidel Castro y Bernie Sanders; que no deja de ser maligno aunque recurra a la propia filiación socialista de Sanders, sencillamente porque Fidel Castro fue de todo menos socialista. Lo peor es que la asociación no se detiene en el fantasma de Castro, que aún determina la vida de los cubanos hasta en el exilio; sino que se extiende a otras figuras no menos polémicas en su ambigüedad ideológica, como Hitler, Lenin, Mussolini y Franco.
Que Fidel Castro todavía determine la vida de los cubanos hasta en el exilio, es francamente lamentable; sobre todo expone esa dolorosa inmadurez, por la que no han sido capaces ni siquiera de resolver el problema cubano, y todavía pretenden comprender el norteamericano; por más que sea cierto que ese problema norteamericano también les es propio, como comunidad al fin y al cabo insertada en suelo norteamericano; pero lo que sólo añade complejidad al asunto, no lo aclara, y mucho menos ayuda en el discernimiento de una solución. Las diferencias entre Fidel Castro y Bernie Sanders son sencillamente tan abismales, que sólo se pueden negar desde la retórica; es de ahí de donde se concluye la malignidad, no por una cuestión moral, sino por ese pésimo hábito de la tozudez. Es en definitiva esa tozudez lo que denota el nivel de inmadurez, como una incapacidad para el razonamiento de buena fe; haciendo de toda discusión un ejercicio inútil, pues ya está claro que lo que va a ganar no es nunca la razón.
Más allá de esa obviedad conviene entonces enumerar siquiera algunas de esas diferencias; que siendo abismales sólo añaden perplejidad ante las dimensiones de esa inmadurez, que hace a los cubanos tan obstinados contra la realidad. La primera de estas diferencias no sería —como puede parecer— el concepto mismo de socialismo en uno y otro caso; ya que como principio, está claro que Fidel Castro no era socialista así lo creyera él mismo, porque era sólo un matón manipulador. La primera de estas diferencias sería el ascendiente de Sanders como un político con amplia experiencia en el Senado de los Estados Unidos; que no sólo no es el Senado de aquella Cuba de antes de 1959, al que ni tan siquiera llegó Fidel Castro en su personalísima gesta de violencia consuetudinaria; sino que además es la plataforma de negociación más eficiente que ha tenido la Modernidad, y en la que Sanders ha sobrevivido con no poca ganancia y sobre todo mucha dignidad.
Después de eso, sí tocaría discutir el sentido de esa filiación socialista, aunque habrá que dejar eso de lado por la comprensible incapacidad nacional para superar el trauma infantil; para llegar de cualquier modo al tenso equilibrio en que las fuerzas políticas forcejean en esa plaza pública que es el Congreso de los Estados Unidos, imposibilitando todo lo que no se atenga a un consenso siquiera mínimo. De eso se trata, del equilibrio de poderes en los Estados Unidos, que hasta llega a permitir la corrupción en ellos con tal de mantenerse; y en el que un individuo como Sanders puede influir, dando un sentido a la fuerza, pero sin que llegue a sobrepasar el nivel de tolerancia de la estructura total. Quien recaiga en la comparación maligna con el método avieso de Fidel Castro, habrá de recordar que ese Castro pudo hacerse con el poder en Cuba porque sí tuvo un gran poder de representación; aún si eso fuera para concentrar en sí lo peor del pueblo cubano, que eruptó como un grano en la lozanía adolescente de nuestra cultura nacional, para frustrarla en su adultez.
viernes, 12 de febrero de 2016
jueves, 11 de febrero de 2016
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