martes, 30 de noviembre de 2021

la memoria y el episodio en la historia

Salvador Dalí, La persistencia de la memoria, 1931


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Estudiante: ¿Quién eres? 

Historia: Soy la historia. 

E: ¿Y qué eres? 

H: Soy la que da de sí: deíctica. Me doy a los sentidos. 

E: ¿Y cómo? 

H: Muestro lo que doy y soy. Tú me percibes por tu intelección y tu sentir. Tú también das. 

E: Es algo confuso. 

H: Para nada. Tú eres real. Mi sentir y yo somos reales en tu intelección. Cuando me ves, aparezco como algo “más allá”, distinta a lo que esperabas. Nunca apareceré como suficientemente “real”. 

E: ¿Será un defecto de fábrica?

H: No, es un asunto de composición: la realidad es dura, la memoria, un tejido de aproximaciones. 

E: ¿Qué relación hay entre ambas? 

H: La historia es la memoria de la realidad que ya NO ES.   

E: ¿Y el presente?

H: No existe historia en lo instantáneo. Pero hay un AÚN que flota y desde ahí se asoma la dualidad. La incongruencia del momento es que continúa irrepetible.

E: ¿No decía el sabio Heráclito que todo cambia?  

H: La historia no puede ser cambio continuo por encima de la realidad, pues entonces no podría haber historia. 

E: ¿Se repite la historia? 

H: Se repite en su generalidad. Y toda generalidad es ciega a los detalles. 

E: ¿Cómo organizo todo eso?

H: Es muy sencillo. La historia es una y se abre en épocas. Llamamos “época” a una secuencia de episodios. El episodio (del griego episodión) consta de dos momentos: “epi”, encima de, y “sodos”, hacia dentro.   

E: ¿Qué tiene el episodio? 

H: El episodio no contiene la realidad propiamente, sino su informe en la memoria. La memoria y el episodio son oblicuos. 

E: ¿Y qué hay en esa memoria? 

H: La memoria de la historia es el archivo total de todas sus versiones. No hay memoria sin un ancla en la realidad. Empero, la memoria es susceptible de desgaste, extravío, distorsión y pérdida. Y ahora se me hace tarde. Dejémoslo para la próxima. 

(continuará)

sábado, 27 de noviembre de 2021

la posibilidad hueca

Odilon Redon, Araña sonriente, 1881

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E
l tiempo avanza

no se detiene 

Lo presente se aleja hacia el pasado 

lo venidero 

entra 

por la puerta ancha de lo actual
  
Entre tanto 


Lo posible se ha hecho efectivo y no admite equivocaciones

Atrás 

quedará 

un sinfín de posibilidades huecas

(imposibles  

condenadas a la nada) 

Tanto el sabio como el tonto discurren esa posibilidad hueca que 


pudo ser 

exactamente  

no puede ser 

carne y hueso con el presente 

El círculo de lo posible se hace 

más estrecho con cada nuevo peldaño

y deviene por encima de lo ya devenido 

No se cierra el círculo 

a no ser 

su mismo inamovible devenir

jueves, 25 de noviembre de 2021

La contingencia

Giorgio de Chirico, The Rose Tower, 1913


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Han dicho los antiguos: 

"contingencia es la posibilidad del no ser" 

)pero éste no es de ninguna suerte el caso( 

Lo contingente puede 

                                   ser efectivo 

en compañía de su archienemigo 

lo imposible 

¿y no es este último absolutamente inefectivo? 

Contingencia es incertidumbre del ser

 ¿no decía Aristóteles mañana habrá una batalla naval o no la habrá

La contingencia solo niega la necesidad del ser necesario 

caprichosa e indiferente a lo efectivo e inefectivo 

Contingencia 

es 

posibilidad sin recurva 

(indiferencia que no coincide jamás con la posibilidad) 

"acaso" donde no impera necesidad alguna 

El ser posible ¿qué decide? 

                                (sea efectivo o inefectivo) deja a ambos abiertos en 

                                                                                                                        un "acaso" 

Contingencia

no es

                          libertad 

                                                                                    contingente es también lo no libre 

                                                                                                                y libre también lo no contingente 

Contingencia ni siquiera 

es 

                                                                                    espacio para una posible libertad 

(en tal espacio tendría que reinar la indecisión) 

¿no es el "acaso" ya una decisión?

La contingencia se parece a la necesidad 

(no se la distingue de ella en la vida) 

Hueco negro en el destino

que abre la puerta a la libertad 

Véase lo contingente como lo efectivo que no es realmente necesario

O

sea 

no se busque en la razón de una cadena de causas

pues

Toda necesidad carece de razón de ser 

Su peldaño principal descansa en una razón suficiente 

                                                                                        donde NADA es necesario     

Por último

No se busque la razón suficiente del mundo en Dios

                                                                                    pues Dios mismo se convertirá 

justo al ser la primera razón de todo

en lo contingente

lunes, 22 de noviembre de 2021

lo actual

Edward Much, Madonna, 1894

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El futuro abre un horizonte 

de instantes 

solo uno devendrá actual.

Lo actual 

no puede 

no ser. 

Apareciendo este y 

(la posibilidad de su negación) 

desaparece.

Cada momento de una vida es una posibilidad no realizada de una muerte. 

Si la negación de algo deviene actual 

(la posibilidad de su afirmación)

desaparece. 

Lo que es ahora 

fue 

y es posible. 

Y posible también es aquello que

                                                                                 es

o será actual. 

Ser actual 

es 

más probable que ser posible 

                                                (pues es innegable). 

Ser necesario es más exigente que ser actual 

                                                (pues es indispensable). 

La antípoda de lo actual es lo imposible.  

El pasado está cerrado 

el futuro siempre abierto. 

El presente sencillamente 

es 

amenazante

apremiante. 

domingo, 21 de noviembre de 2021

eterna detención del pasado

August Egg, Pasado y presente #3 (1858)


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Lo efectivo 

ya no puede 

no ser. 

Es lo que es, 

así, 

Ahora 

hecho para toda la eternidad 

aun cuando haga mucho que ya no sea efectivo en el futuro.

Esa dureza  

ley de lo inconmovible 

                             de lo fugaz y efímero, 

                                                     retención de lo indetenible 

inmovilidad que 

                                        siempre se aleja sin cesar.

Igualmente, 

lo que no devino efectivo

en su momento quedará para toda la eternidad inefectivo, 

                                  aun cuando debiera devenir efectivo acaso en el futuro.

viernes, 19 de noviembre de 2021

el tiempo y lo sucedido

P.B. Rubens, Saturno devorando su hijo (1636)
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El tiempo continúa por encima de lo sucedido 

haciéndolo

desaparecer en el seno de lo que deviene de nuevo

el devenir no es 

un ablandamiento del ser 

No 

es

sino su forma categorial 

La corriente del ir y venir temporal disuelve lo ya sucedido

tan sólo en 

cuanto presente  

en 

el momento posterior es, justo, lo pasado 

pero no lo anula en cuanto ente en su momento 

y su orden real dado 

una sola vez 

Lo presente se hunde en lo pasado 

y entonces ya 

no

es

presente

pero el pasado lo sujeta y ya 

no lo suelta 

y

Anulándolo 

lo hace precisamente imposible de anular.

martes, 9 de noviembre de 2021

Por qué la modernidad no es moderna (2do de la serie)

Caspar David Friedrich, El caminante sobre la niebla, 1818.
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(Remito al lector al primero de la serie aquí)

¿Qué es la modernidad: (1) una época, (2) un discurso, o (3) las dos cosas? 

Vayamos por parte:

La modernidad como tiempo

Si la modernidad es una época debe tener comienzo y final, aunque ya sabemos que "hallar comienzos" es un arte a posteriori, de cuidadosa aproximación. 

Me adhiero a la teoría bautismal de los románticos alemanes, quienes descubrieron (y se descubrieron) en una (su) época. ¿Qué es des-cubrir? 

Dijo Kant: atreverse a conocer. 

Que conste, la modernidad no tenía nombre aún (en efecto, un niño puede nacer sin nombre). Se trata de una concientización que marca un corte epocal. En el caso de los románticos es saberse inmerso en un momento al que le toca un futuro. Equivale a poder mirar a un pasado (ya fuera de sí) como algo distinto. Si este hecho fuese crucial para la constitución de la modernidad, lo quisiera traer más tarde como un signo posible de su desenlace.

Si la modernidad es una época, entonces no puede ser ella misma tiempo.1 ¿Cómo? Toda época tiene principio y fin, y está por tanto acotada, dentro de cierta duración. La modernidad supone un estado de cosas durante cierto tiempo. 
 
Sin embargo, no se presenta jamás ella como durando. Por el contrario, se presenta como entorno espacial (malas lenguas dicen que todavía está aquí, con otra cara).

Una cota que es a la vez antes-que y después-que. Y cada intento generacional de rechazo, sean los decadentes, las vanguardias o el postmodernismo, no han hecho más que reconocerse dentro de esta cota. 

¿Cómo ocurre?

G.D.F., Destrucción en el mar de hielo, 1823.

La modernidad es dura, es decir, no dura. 

La modernidad no es moderna en sí, porque no dura. No dura porque su discurso le es ajeno. No le encarna. No es ella hablando de sí; es ella, como si fuera otro, hablando de otro.

Dicho en términos morales: La modernidad no es moderna porque no hace lo que dice. La modernidad nos engañó a todos. Peor, se engañó a sí misma. Hay un precio, cómo llamarle desde lo romántico... sentimental (de ahí el ressentiment moderno, que dejamos para un segundo post).

Esta es nuestra primera respuesta provisional al título del post.

¿Y no será que lo que sostiene a la modernidad no es una sustancia, sino un símbolo?

La modernidad como discurso 

J. Habermas es de la opinión que la modernidad persiste en tanto cualquier desarrollo posterior la rechaze o la abrace. Algunos apuntan que esto es una falacia de ipse dixit. Otros aceptan a regañadientes. De ahí la hipótesis de Peter Berger: la modernidad despoja al individuo de subjetividad, alienándolo, y convirtiéndolo en "vagabundo mental". 2
 
Y por ello la post-modernidad vive colgada de la modernidad cual adorno passé.3 

La tesis nos interesa. No podemos tratar de seguir resolviendo los problemas que la modernidad presenta sin (de algún modo) volver a ella. Los post-modernistas cayeron en la paradoja de la media unidad; zafarle al muerto con el muerto a cuestas.

El punto más revelador de la tesis habermasiana es que lo que sostiene a la modernidad es un discurso

Habermas no lo dice explícitamente: la modernidad existe en tanto que ofrezca una esperanza. Por ello podría existir -incluso- aunque no se sienta su efecto como antes. Hablando como los antiguos: Schiller diría que Goya se equivoca cuando dice que la razón produce monstruos (se equivoca porque también los puede matar).

La modernidad puede estar en cuidados intensivos, pero sigue ahí, indeleble.

G.D.F., La abadía entre los robles secos, 1810.

¿Cómo sabemos que la modernidad está moribunda? 

Para comprender qué le queda como reserva, debemos ir atrás al momento de toma de conciencia.

De la misma manera que una generación es capaz de identificar el principio de una época, otra puede y debe ser capaz de descubrir su final. 

¿Qué le ofrece la modernidad a esa generación romántica? Kant y Schiller proveen dos tesis fundamentales: primero: la modernidad nos hace crecer y segundo, nos hará libres.  

Cito a Kant de su famoso tratado Qué es la ilustración:
La ilustración es la salida del hombre de su condición de menor de edad de la cual él mismo es culpable, tal condición es producto de cierta ignorancia, La minoría de edad es la incapacidad de tener que depender de otro. ¡Sapere aude! ... la pereza y la cobardía son las causas de que la mayoría de los hombres permanezcan con gusto como menores de edad a lo largo de su vida, por lo cual le es muy fácil a otros el erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad! (mi itálica)
Ser menor de edad no saber cómo, y no se sabe pues no se tiene el lenguaje con qué leer los signos de la época. Ser menor de edad es carecer de herramientas para forjar una época. 

Kant prosigue:
Ellos, después de haber rechazado el yugo de la minoría de edad, ensancharán el espíritu de del valor propio, de la vocación que todo hombre tiene. La de pensar por sí mismo.
Para Kant hay una diferencia entre naturaleza y libertad (no así para Schiller, quien ve en la naturaleza como un reino de las cosas).4

La tesis central de Schiller en sus Cartas sobre la educación estética del hombre es la siguiente:  

... para resolver en la experiencia el problema político, es preciso tomar el camino de lo estético, porque a la libertad se llega por el camino de la belleza (Carta 2, p. 12)

Es decir, tratar de resolver el problema político del humano. 

Ahora tenemos dos polos: uno epistemológico, el otro político. ¿Resolvió la modernidad este dilema? La respuesta no es tan fácil. 

Decir NO, es caer en algo tan moderno como Marx. 
Decir SÍ es vivir de espaldas a la realidad. 

La solución sea un en parte. Y automáticamente pasar al siguiente capítulo.

No caigamos en la aporía post-modernista que aún cree resolver el problema político atacando a la modernidad como si esta tuviera un plan macabro con la humanidad (de ahí salen las rabietas "modernas" de Žižek). 

La modernidad nos convenció del cuento. Las generaciones modernas vivieron engañadas toda una época (acerca de la época). Y en esa tumba enorme siguen enterrándose tanto apologistas como combatientes internacionalistas.

G.D.F., Tumba enorme a la orilla del mar, 1806.

Es tiempo de cerrar el capítulo. Salir y respirar aire fresco. 

Los románticos nos pueden dar una mano. Podríamos compartir el entusiasmo de Hölderlin en su poema El joven a sus juiciosos consejeros:
Es inútil: esta época estéril no me retendrá. Mi siglo es un azote. Yo aspiro a los campos verdes de la vida y al cielo del entusiasmo. Enterrad, oh muertos, a vuestros muertos, celebrad la labor del hombre, e insultadme. Pero en mí madura, tal como mi corazón lo quiere, la bella, la vida de la Naturaleza.
(continuará)

_______________  
1 Si la modernidad fuera tiempo no pudiera ser época. No transcurriera. Cuando hablamos del barroco nos referimos a una época entre el siglo XVI y XVIII. El tiempo, en tanto que tiempo, no transcurre. El tiempo hace cambiar las cosas.  2 Peter Berger, The Homeless Mind: Modernization and Consciousness (Random House, 1973).No es que la post-modernidad sea moderna consustancialmente. Calinescu habla de "caras" pero nunca establece qué es una cara.

 3 Sobre Schiller escribe su amigo Eckerman:
Miraba hacia el mediodía, de manera que podía seguirse, a varias horas de distancia, la hermosa corriente del río, interrumpida a veces por el boscaje y las curvas. Se dominaba un horizonte muy amplio. Se podía observar muy bien la salida y puesta de los planetas, y había que confesar que el sitio no podía ser más adecuado para inspirar la parte astronómica y astrológica del Wallenstein. (Vea, Johan Meter Eckermann, Conversaciones con Goethe. Barcelona: Ed. Océano, p. 522).
  4 De acuerdo a Habermas, esta es precisamente la posición de pensadores como Nietzsche y Heidegger.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

EL TRATADO DEL BESO


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Aquí un raro texto. E
l tratado más largo que se conozca consagrado al beso Opus Polyhistoricum. . . de Osculis, del sabio alemán Martin von Kempe (1642-83), compendio de 1,040 páginas llenas de citas y fuentes clásicas, bíblicas, legales y médicas, entre otras, tras el empeño de publicar la enciclopedia del beso. 

Son más de veinte los tipos de besos listados por Von Kempe (entre ellos): 

1- el beso de la veneración, 

2- el de la paz, 

3 - los dados por cristianos a imágenes y reliquias, 

4 - besos paganos a sus ídolos, 

5 - el beso sobre el pie del Papa, 

6 - el besuqueo entre superiores y subalternos, 

7- el baiser de las ceremonias académicas, 

8 - la carantoña lujuriosa de los amantes, 

9 - el chupetón adúltero, 

10- el babeo de las parejas, 

11- la felación (también llamada en el argot adicción chambelona)

12- el muá de la conciliación, 

13- el beso del contagio (covid de por medio), 

14 - el beso hipócrita,  

15 - el beso de Judas. 


________

Añado apuntes triviales:

El beso debe ser polisémico, otorga deferencia, obediencia, respeto, acuerdo, reverencia, adoración, amigabilidad, afecto, ternura, amor, superioridad o inferioridad. ¿Eh?

El besuqueo puede ser unilateral -o recíproco.  

Se cuenta que los romanos eran besadores empedernidos, algo que heredan los primeros cristianos, quienes aportaron el "beso santo", ritual de la ceremonia eucarística. 

El beso puro de amor. De ser Paris en el siglo XXI le diría esto a mi Elena: 

Antes de partir Elena/ deja que estampe en tu frente/ un beso puro y ardiente,/ como del ángel la fe.

¿No dejaron de besarse los protestantes en el pío siglo XVI? 

El beso ilumina. Uno de mis poetas menores favoritos, Amado Nervo, escribe:

Yo ya me despedía... 

y palpitante cerca mi labio de tus labios rojos,

"Hasta mañana", susurraste; 

yo te miré a los ojos un instante 

y tú cerraste sin pensar los ojos 

y te di el primer beso: alcé la frente 

iluminado por mi dicha cierta.

El beso ha perdido su carácter chamanístico para ganar en erotismo. 

Especulan odontólogos que la odontología (y su triunfo sobre la halitosis) ha convertido a los labios en una zona erógena. Non ci credo. 

Nada más antipolíticamente correcto y covidiano/vigésimo-primero, hoy por hoy, que un beso con lengua, largo y sabroso.

lunes, 6 de septiembre de 2021

la hawaiinización de la felicidad

curandera, ale de la torre, 2020

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Vivimos tiempos pesimistas. 

¡Van tres generaciones futuras, la milenaria, la Z... hasta la ALFA, que se la pasan de llanto en queja! 

A coro vociferan: 

¡Al mundo le quedan doce años! 

Un escritor trendy: Andy Martin alimenta el fuego: 

Es menester crear una filosofía contra la felicidad.

El pesimismo es una pose de quejicos ansiosos. 

Master E.S. ars moriendi, alto medievo.

felicidad lost in translation,


La felicidad se le escapó a occidente en algún cuarto oscuro donde un escriba borracho trastocó una traducción de Avicena de Aristóteles por un tratado de Plotino. 

Llega el siglo XIV con la Peste negra y acaba. Los flagelantes, ars moriendi, el barroco del siglo XVII es un éxtasis por la felicidad en los cielos.     

Con la expansión naval europea hacia el nuevo mundo, a partir del siglo XVIII, la felicidad vuelve al tapete. La obra El nuevo mundo descubierto por Cristobal Colón, de Lope de Vega, provocó discusiones apasionadas en los círculos cultos de la época. 

¿Es el sueño de Lope la anticipación del goce, y no así la ingeniosa respuesta de Calderón, en opuesta regresión escolástica?

¿Qué es la vida? Un frenesí/¿qué es la vida? una ilusión/ una sombra, una ficción/ y el mayor bien es pequeño/ que toda la vida es sueño/y los sueños sueños son.

Asómase la felicidad en pleno siglo XVIII, durante el apogeo naval inglés, ahora convoyada con la aventura (del francés aventure: chance; o mejor, accidente). 

facsímile de la primera edición de Las aventuras de Robinson Crusoe, Daniel De Foe,

Robinson Crusoe de Daniel Defoe ejemplifica: al final de la novela, el héroe pasa revista a 20 años de su vida perdida en una isla desierta. ¿El saldo? La aventura valió la pena.

Louis-Antoine de Bougainville en Voyage autour du monde (1771) confiesa, con visos de escepticismo, que la razón de sus viajes...

... no es descubrir... sino alcanzar la felicidad. 


daguerrotipo de Schelling, 1848

La felicidad del novecento se debate entre el positivismo y la naciente sicología. Si fuese física la felicidad se haría redundante definirla. La alegría permanente es imposible. Si se prolongara tal estímulo terminaría agotándose (la condición bipolar de nuestros días). 

En el volumen II de su Filosofía Positiva (1895), Augusto Comte dedica a la felicidad siete menciones. Una de ellas: 

... la felicidad del hombre depende de la armonía entre sus facultades y el sistema de circunstancias que gobierna su vida.

romántico eres y el polvo volverás

El romanticismo le canta a la naturaleza mientras predica un desdén por la vida (caterva de poetas, pintores y compositores geniales, amén de tuberculosos y sifilíticos). 

El desdén determinista está en la propia naturaleza que le llega al joven Federico Schelling. Tiene que haber en la naturaleza una relación precisa entre la causa de las cosas en el mundo cognoscible. Lo negativo (infelicidad incluida) depende de cosas particulares operando sobre la vida humana.

El joven Schelling lo anuncia: 

... la tragedia es la reconciliación de la libertad.  

¿Tragedia? Ni felicidad ni infelicidad. La felicidad romántica es una idea maltrecha, siempre cambiante, casi eléctrica, desprovista de teleología.

Por otra parte, el "exotismo" satura la conciencia europea de finales del siglo XVIII. Síntoma que alcanza plenitud en pleno siglo XIX, cuando el paraíso vuelve a la tierra. 

la hawaiinización de la felicidad

La pregunta: ¿fueron Adán y Eva felices en el jardín? es explorada en en siglo VI en la apócrifa carta de Bernabé. Jesús presenta el paraíso como una segunda creación: 

... he aquí que hago las últimas cosas como las primeras. 

La salvación está en regresar al paraíso, pero ¿cuál? 

Les presento a Paul Gaugin, preclaro simbolista que buscó el paraíso no en "esta capital (París) enferma". La tierra prometida está al otro lado del mundo.

la felicidad de Gaugin era de orden estético (De dónde venimos, qué somos, a dónde vamos, 1897)


El trayecto de Gaugin sugiere dos hipótesis: 

1. La apriorística: 

Si la felicidad existiera como a priori ideal fuera de la experiencia, no hay contradicción alguna en imaginarla sin sufrimiento. Tal conclusión es imposible para un artista maldito como Gaugin. 

2. La aposteriorística: 

La felicidad que coexiste con el sufrimiento es un vaivén gelatinoso indefinido (no el balde las teodiceas de patricios como Agustín de Hipona  e Ireneo de lyon la prohíben terminantemente). Para Gaugin es una cobardía abrazar la infelicidad por el mero maltrato de una felicidad abortada. 

Gauguin, el sifilítico fideísta, móntase en el barco anti-moderno buscando el bon sauvage de Rousseau y descubre lo inusitado. 

Aquí un telegrama de Gaugin casi al final (nunca enviado desde Tahití a su confidente Camille Pisarro): 

Soy miserable en esta isla de mierda. 


frontispicio de Civilización y sus descontentos, primera edición, 1931, Viena

En Civilización y sus descontentos, Sigmund Freud detalla tres razones para nuestra miseria, cada una tiene que ver con expectaciones truncadas: 

1ro, la religión, por defender la idea de una vida en el más allá; 
2do, los viajes del siglo XVIII que he referido arriba; 
3ro, ¡el propio sicoanálisis! confusión de síntoma por dolencia es suficiente para increpar la tácita hawaiianización de la felicidad.  

¿Dónde está tu Hawaii?

lo insólito de la eudaimonia

¿Por qué todo uso termina en abuso? La historia distorsiona el sentido original de eudaimonia. No se trata de algo pretérito y sobrenatural. 

Aristóteles nos trae buenas nuevas.

Primero, con tenerla es suficiente. Segundo, es propia de un comportamiento tan extraordinario como simple llamado carácter. Hacer lo debido en cada momento en cada situación.

¿Soy feliz?

Pregunta vacua (responde Aristóteles acariciándose la barba).

Si soy feliz no tendría manera de saberlo (someter la eudaimonia a un intercambio de valores no resuelve el asunto). Siempre uno se halla en falta.  ¿Qué tal si soy feliz desde ayer? Nadie puede ser bueno instantáneamente sin un punto de comparación. 

Dogen Kigen en su apoZento

Es como si eudaimonia y el wu-wei Zen se dieran la mano. 

Aparece el maestro nipón Dogen Kigen, imperturbable desde su insilio en el monasterio Eihei-Ji. 

Un discípulo le pregunta: ¿Maestro Dogen, qué es el Zen? Dogen responde con cara imperturbable: 

nada en particular.

viernes, 3 de septiembre de 2021

por qué la modernidad no es moderna (telenovela matutina)


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Abro con una (aparente) incongruencia: la modernidad NO ES moderna.*  

La modernidad (M de ahora en adelante) es una época que "arriva". Y para hacerlo debe ser anunciada como se anuncian las épocas; por una generación preclara (las tres figuras que siguen así lo demuestran). 

Entra F. W. J. Schelling (circunspecto e impertérrito) en Las edades del mundo. Encontramos este raro augurio:

... el futuro ya ha comenzado

Le sigue un bautismo temporal de G. F. Hegel en su Filosofía del espíritu

... nuestra época marca el nacimiento de un nuevo período. 

(lo da la confianza romántica de sentirse nuevo; ser moderno es exactamente eso). 

Una nueva forma temporal se presenta; el futuro-en-ciernes, que casi se vislumbra detrás de la neblina del más allá. Esta seguridad de M es su reserva inaudita. 

Empero el futuro de M no sería posible si esta no fuera capaz de agenciarse a sí misma su derecho a ser y estar (se llama autonormatividad).

M básicamente se declara ella LA ORIGINAL, apropiación de tutti a pulso. Y lo anuncia por boca de Novalis (alma desolada aprés del futurismo; de los tres iniciados, el más voluble y mineral): 

Todo futuro siempre ha de quedar detrás de sí. 

El imperativo histórico de M es mantener el reclamo viable que justifique la incongruencia entre dos polos en pugna: la expectativa futura y la realización tácita del presente 

(Suena la "ansiedad de tenerte en tus brazos" de los modernos). 

Dicho impasse es, además, talón de Aquiles de toda utopía.

A este punto de M nace la crítica (y ese otro discurso llamado estética). 

¿Qué es crítica? M, narcisista ella, llamando la atención de todos los presentes. 

¿Cuál es la función de la estética? Ayudar con la construcción del pegajoso e inmanente devenir de M (por arte de magia aparecen la belleza y lo sublime, mellizos consentidos).

Interludio: Una vez oteado el futuro no queda más remedio que mirar atrás, comparar y deprimirse.

Para esta vuelta a-lo-que-fue llega Walter Benjamin y su Tesis de la filosofía de la historia. Su estrategia es dislocar el continuum de M, explorando "el más allá" de su pasado, que es como una pre-historia (nada se sabrá de esa época interminable). 

Desde el momento que M se normativiza, se separa de lo anterior... del pasado (el escurridizo FUE). 

¡Pero M no tiene pasado! Ciertamente. Solo podemos declarar axiomáticamente un antes de M (llamémosle AM). 



Con Benjamin sacamos una segunda conclusión:

¿M es solo AM?

Y con permiso de Jiménez Leal (¿existirá PM?

Benjamin propone una confrontación anamnéstica. Pero primero debemos reconocer la injusticia irreversible de AM (los sufrimientos de todas las víctimas anónimas de la prehistoria, dígase es un sufrimiento que no puede sufrirse, porque ya NO ES). 

El fragmento de Benjamin merece citarse en su totalidad:
Hay un cuadro de Paul Klee que lleva por título Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de marcharse, sus ojos desmesuradamente abiertos, la boca abierta y sus alas extendidas. Es el ángel de la historia que mira hacia el pasado. Lo que contemplamos como una larga serie de hechos históricos, es para él la catástrofe de ruinas amontonadas a sus pies. Quisiera el ángel despertar a los muertos y reparar la destrucción, pero desde el paraíso sopla un fuerte viento que enreda sus alas. Es el huracán que lo empuja irrefrenablemente hacia ese futuro que llamamos progreso.
Para el nostálgico crítico no queda otra alternativa que reconciliar esa prehistoria brutal con la memoria. Creo que existe otra solución (pero esa exploración la dejo para otro momento).

Volvamos a la paradoja: ¿Existe PM?  No, no puede ser...  

PM no es un aprés; es ¡la decadencia de M!

Algo pendiente, ¿hay época sin algo que la preceda?
___________

* Lo anterior se inspira y a la vez contradice la tesis de Jurgen Habermas en su Discurso filosófico de la modernidad (1985).

sábado, 28 de agosto de 2021

Ambiente seudo-burgués (habana, circa 1957)


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La sala se difunde con los colores artificiales de la noche. Derroche de destellos verde esmeralda y azul opalino, se derraman por las paredes, contrastando fulgores de estrellas que proyecta la lámpara Sputnik, comprada en La Época en honor a aquella hazaña soviética del año 57. 

Cerca de la terraza, ráfagas rosadas rebotan detrás de las sombras de un grupo de máscaras africanas, encima del bar empotrado en la pared de la sala con caprichosos adornos en zigzag de bronce. A través de la puerta partida en dos de cristal del balcón, la noche estrellada se funde con el olor poroso a madera de cedro y el húmedo norte invernal. Encima de la mesa de cristal, al lado de la silla de plástico Saarinen, destaca un ánfora color esmeralda diseñada por algún maestro sueco, dos vasijas de cerámica suecas, dos figurines de cristal lapislázuli. 

Del otro lado está el librero y a la derecha un elegante gabinete -como esos diseñados por Aalto- donde se ordenan dos filas de estatuillas polinesias. Dos butacas de forma caprichosamente elipsoidales, envueltas en forros tersos de telas con arabescos, hacen contrapunto al radio-tocadiscos Grundig que el viejo se compró para escuchar su música preferida. A propósito, comienza a sonar ahora, al compás tropical interrumpido por coros femeninos y graznidos de aves exóticas, orquesta y coro. 

Mientras la música se propaga desbocándose en tutti percusivo, todo da vueltas en un gran final de cuerdas que suben, justo antes de la entrada de los tanques y las concentraciones multitudinarias.

domingo, 18 de julio de 2021

La política eufemística procastrista de El País


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En la era de lo políticamente correcto, el eufemismo es una herramienta falaz del periodismo llamada a ocultar la verdad y restar importancia a la fuerza emocional ante el abuso de poder. 

Leamos el título del artículo de El País: El arte cubano se levanta, contra ¿¡QUÉ!? 

La Revolución. 

¿A seis décadas del evento de enero de 1959?  

Estos españoles no respetan ni a su propio diccionario. Una revolución es un "cambio profundo". Y para que haya cambio tiene que haber otra cosa antes... y después

Si la susodicha revolución no termina entonces nunca fue tal, pues nada cambia. 

Aquí va una tonadilla a ritmo de jota para ilustrar el fallo: 

Si el cambio no cambia, ¡ay! si no cambia no hay cambio.  

Chota aparte: La revolución francesa duró diez años (1789-1799), la rusa, seis (1917-1923); la china comunista, cinco (1945-1950).  

Dejemos que Wikipedia saque la cara por El País. La revolución cubana abarca seis años (1953-1959). 

¿Y si a riesgo de contradicción admito el uso lexicográfico de El País, con la condición de redefinirlo como Revolución de la miseria? Apuesto que habría rechazo absoluto a mi sugerencia. 

Cuba padece 62 años de dictadura castrista. 

Decir, El arte cubano se levanta contra LA DICTADURA está prohibido en El País.

domingo, 27 de junio de 2021

La vuelta equivocada


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El mundo percibe, ya muy tarde, el luego de la vuelta equivocada.  

Construímos algo fortuito. Le dimos tanta asiduidad, tesón y esperanza, que despertamos amargados (versión folclórica de los penados al tártaro que es la realidad de tener que vegetar revuelto de sentina que llega a la boca). Cuando algún pecador novato ingresa al averno, sube la inmundicia y se padece lo inevitable. 

Y los ángeles del error braman: ¡No hagan ola, muchachos!

domingo, 13 de junio de 2021

Trivialicemos el pánico a la muerte

Memento mori, Pieter Claesz (1597-1661)
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Desde un tiempo acá observo que mis estudiantes jóvenes no presentan argumentos, sino protestas adornadas de retórica. La discusión se estanca en el frenesí ideológico del convencido que lanza frases hechas. Discutir es ya no es debatir, sino arengar.    

Les presento un ejemplo de mi clase Phi 3010 Honors en blackboard, plataforma para enseñar online. Un grupo de los mejores estudiantes de la institución.    

La discusión comienza con una cita de Wittgenstein en Tractatus 1,1: El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.

Trato de esclarecer la frase cuando Mario me interrumpe: 

– Si me permite, la totalidad de los hechos es que estamos destruyendo el mundo. 

Acto seguido, Breanna pide la palabra: 

– No hacer nada al respecto es un crimen. 

Reparo en que ambas sentencias corresponden a cintillos noticiosos que he leído una y otra vez. 

No creo que haya dudas de que el mundo está sobrepoblado – agrega Eduardo.

Apunto que Wittgenstein puede esperar y encauso la discusión: 

Mario, qué significa "destrucción". ¿Hablas de sobrepoblación? 

 No solo eso... está el cambio climático, la pandemia...  responde. 

 Sigamos con la sobrepoblación. Hay criterios opuestos en la demografía que nos llevan a querella entre mercantilistas y fisiócratas. Los primeros le apostaban al crecimiento, los segundos a lo contrario. De ahí sale la conocida tesis de Malthus.  

– Los 7.800 millones de habitantes del planeta, ¿no le parece alarmante?  alega Eduardo.

– Eduardo, aceptar una premisa no significa conocerla. "La tierra es plana" no es la misma idea en 1321 que en 1521 (en el segundo caso ya se conoce que es falsa). ¿En relación a qué es 7.800 millones de habitantes del planeta un valor adverso? 

En 1980 éramos 4.000 millones. El crecimiento es evidente, ¿no? – interrumpe Máximo. 

Respondo que el crecimiento es una función de la natalidad y no tiene porqué ser constante. Toda variable numérica puede crecer o decrecer. 

Máximo responde con un emoji burlón: 🤣

 Mario, Eduardo, Breanna y Máximo, les sorprenderá saber que todo depende desde dónde acotas la curva. Les doy un ejemplo: En la historia del clima se observa un calentamiento de 1° Celsius desde fines del siglo XIX, pero dicho calentamiento es realmente un enfriamiento, si vas atrás al calentamiento medieval de 2° Celsius sobre la temperatura de 1880.

Ana sale en mi ayuda. Muestra un pronóstico demográfico actual indicando que la tasa de fertilidad está en caída. De 2020 a 2100 el número de personas de 80 años aumentará de 146 millones a 881 millones (la edad media aumentará de 31 a 42 años). La fertilidad de más de la mitad del planeta está por debajo de 2.1. 

– Profesor, acepto la premisa de Mario porque no hay suficientes recursos para auto abastecernos – alega Raúl. 

Respondo que deben haber suficientes recursos cuando la economía mundial creció un 3.5 % en 2019 y un 3.6 % en 2020. Crecimiento es sinónimo de riqueza. Hay recursos, puede que hasta demasiados, aunque no descartemos que estén mal administrados. 

Percibo la frustración. Para mis alumnos el futuro es un callejón sin salida.  

  Les propongo dudar un poco más. Dudar no hace daño. Aceptar es peor, si lo aceptado termina siendo falso. El pesimismo está de moda porque las malas noticias traen pingües ganancias. 

Juventud es futuro

Una persona joven sin una idea clara del futuro está perdida. El asunto no es predecir el futuro, sino imaginarlo y hacerlo posible. ¿No es en el futuro donde pasarán la mayor parte de su vidas? El potencial de esas vidas aguarda avante

Paradójicamente el futuro NO ES. La vida transcurre en un presente continuo. Esta noche espero cocinar carne con berenjenas, me veo preparando la comida, luego sentado en la mesa compartiendo con mi musa. Ahora mismo ni siquiera tengo los ingredientes para la cena. 

El Armagedón no habitó nunca el presente; la potestad de su amenaza es estrictamente futurista.  

Amor fati 

Lanzo una pregunta ácida: ¿Comenzó ya la destrucción del mundo? El SÍ incluye más de la mitad de la clase. 

 ¿No resulta raro que en plena destrucción del mundo estemos discutiendo tan plácidamente el asunto? ¿De qué evento  o eventos  se trata la destrucción? ¿En qué parte del mundo está ocurriendo la susodicha? Las noticias que he leído hoy no indican peligro de destrucción global. ¿No estaremos expresando una fobia al futuro? Se llama riesgo. 

– ¿Qué es riesgo?  exige Breanna y la escuchamos reír. 

– Riesgo es todo lo que no coincide con nuestros planes. Les propongo un ejercicio: TRIVIALICEMOS EL PÁNICO. 



Riesgos

El punto final de todos los miedos humanos es la muerte. 

Arriba les presento el cuadro numérico de muerte anual (por causa). Las primeras tres causas son enfermedades del corazón, cáncer y enfermedades respiratorias. La muerte anual por desastres naturales (tan preocupante para Uds.) es última en la lista, tan solo 10, 000 al año (pobre de ellos, tan solo me refiero al número).

¿Por qué vivimos en ciudades? Abro con la categoría del Bull's eye, la ampliación geométrica del desastre aplicada a los centros urbanos

* Nuestra ciudad de Miami, por ejemplo, muestra un 46% de riesgo debido a los huracanes; 43% por inundación y un 30% de mortalidad por causas diversas. Estas noticias no nos quitan el sueño. 

Los modelos indican que a más desarrollo más riesgo. Sin embargo, la creciente emigración a los países desarrollados en Europa y Estados Unidos deja claro que la gente prefiere vivir arriesgándose. ¿No será el  riesgo relativo?  

* A mayor densidad de población, corresponde un 25% de aumento de la hipertensión. Y es que vivimos sobremedicados, somos sedentarios, fumamos, bebemos. Nos matamos nosotros mismos, lentamente.    

* En los países desarrollados la depresión es la mayor causa de discapacidad. Cuesta creer que vivir bien pueda hundirnos en la depresión. 

* Europa es el continente con más suicidios y enfermedades coronarias del mundo. Precisamente el suicidio es la segunda causa de muerte en las edades de 15-34 años. No amar lo único verdaderamente nuestro que tenemos – la vida– es imperdonable. 

* Las clases media y rica esconden riesgos. Ambas exhiben un mayor índice de drogadicción, hipertensión, colesterol alto, obesidad (consumen una dieta pobre; ¿pero no eran ricos?) y sendentarianismo. ¿Será mejor ser pobre? 

* El índice de muerte en Estados Unidos es singular: ataque al corazón 1 de 6; cáncer 1 de 7; una simple caída 1 de 114; asaltos armados 1 de 285; enfermedades respiratorias 1 de 27; sobredosis de opioides 1 de 96; suicidios 1 de 88;  accidentes de tránsito 1 de 107; caminar inocentemente por la calle 1 de 556; atragantarse un hueso 1 de 2. 535, electrocución 1 de 13. 934. 

* 56 millones de personas en el mundo mueren por "causas evitables". ¿Evitables? Tabaquismo, mala nutrición, enfermedades sexuales transmisibles, obesidad, sedentarismo, alcoholismo, etc.  

Permítanme una pregunta capciosa: ¿qué hay de evitable cuando una persona ha muerto? 

TODA MUERTE QUE LLEGA ¿NO ES YA– INEVITABLE? 

Conclusiones 

La muerte es lo único inevitable.

Entre la vida y la muerte, la vida. 

Cuando te toca, aunque te quites y cuando no, aunque te pongas.

Aunque sea accidental, morir es natural. 

Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.