viernes, 12 de febrero de 2010

Precious: Preciosamente negra y viciosamente blanca

Amílcar Barca

Son las 6:29am. He tenido un mal sueño que ocurría en Nueva York. He ido a la pantalla de la computadora y antes de teclear he revisitado varias veces la gestualidad de la adolescente afroamericana Precious (Gabourey Sidibe). He acudido a la redondez apelotada de su rostro y he encontrado la quietud humillante de su historia. Me fijé en el pelo recortado de su flequillo con brillantina. Recordé aquellos manotazos merecidos que puede dar a un compañero por reírse de un profesor del cual cree estar enamorada. Vi sus ojos y observé el resentimiento hacia una madre Mary (Mo' nique) que abusa de ella porque, en su delirio, piensa que es su rival amorosa. Clarice Precious va a dar a luz a su segundo hijo: sólo tiene 16 años, y su concubino se llama “papá”. La expulsan del high school por iletrada y acude a una escuela alternativa que la acoge y le sirve de cojín de sus desgracias. Pare en una clínica. La asistente social Ms. Weiss (Mariah Carey) convoca a ella y a la madre para “reunir otra vez a la familia” y allí empieza dentro del film otra minipelicula de una sola escena que ratificará, al final, la magnífica brillantez de las tres actrices.

¿Por qué es viciosamente blanca? En diversas entrevistas, y después de ganar varios premios en Sundance, Cannes y el festival de San Sebastián, el director y también productor de Monster's Ball, Lee Daniels, declara a los medios “...esta película la he hecho para mi gente, nunca pensé que pudiera tener tanto éxito fuera”. Este advebio “fuera” se refiere –o al menos lo interpreto yo- a los blancos y estos quedarían supuestamente “exentos de juicio y crítica”. Bien, lo que le pasa a esta joven, no es por supuesto porque es negra sino por su entorno disfuncional ...pero nadie me va a negar que estas malditas generalizaciones se van a hacer por doquier en cualquier tertulia o chisme entre otras comunidades. Sin descartar la crueldad bien conocida y un buen guión adaptado -aunque sazonada por los contrapuntos de ensoñación y “milagros”, como en Slumdog cada vez que la protagonista vive una situación de desasosiego o violencia- la película cae en un punto de círculo cerrado donde no hay salida. Una visión exageradamente tremendista sin negar la veracidad que cuenta la escritora Sapphire en su novela del mismo nombre, cuando trabajaba como profesora de alfabetización en el Bronx.

Para los amantes de la Gran Manzana no se pierdan la ambientación del barrio impenetrable de Harlem en los 80, el envejecimiento deliberado de la Mariah Carey, y el monólogo de justificación de los hechos en un primer plano interpretado por Mo' nique. Al llegar a casa me tomé un copita de cognac francés Raynal R.V.S.O.P. Si bien pensé que no había para tanto, durante la noche vinieron los fantasmas de la culpa pero también de la fascinación por la historia. En mi opinión final diré que no tiene la clase del primer Spike Lee (Do The Right Thing) a la hora de tratar con originalidad y profundidad los temas específicos de su gente, pero tengo que aceptar que todo y los pequeños detalles esta película. You must see it!

jueves, 11 de febrero de 2010

Mi lugar es el sinlugar, mi señal es la sinseñal

Rosie Inguanzo

Entre los hallazgos en Washington DC está Rumi (جلال الدين محمد رومي Yalal ad-Din Muhammad Rumí, 1207-73), el poeta místico del Islam. Me lo presentó A. en el museo que más me ha gustado de esta ciudad, el Freer Gallery of Art, del Smithsonian. El edificio –o la casa impecablemente, blancamente, exquisitamente neoclásica- es para morirse, y cobija una colección, o varias, que el industrialista y mecenas Charles Lang Freer trajo de sus viajes: empezando por los simbolistas norteamericanos (allí joyas de James Whistler), pasando por una impresionante galería de arte asiático, del lejano oriente, hasta llegar al sótano donde yacen enmarcados textos persas antiguos, manuscritos budistas, cientos de objetos, miniaturas, dibujos hindúes e islámicos, un jarrón del siglo VII -pieza única en EE.UU., donde desde la pictografía islámica que cubre toda su superficie de plata, brota una virgen con el niño, morenitos, sincretizados. En estos tiempos turbios para el mundo árabe, conviene recordar -antes de caer en generalizaciones bochornosas que puedan herir la sensibilidad de un solo árabe que no participa de la barbarie- conviene recordar que fueron los cristianos en su momento quienes mataron, desterraron, despojaron sin piedad a los árabes -y a cualquiera que se rebelara contra el dogma o profesara otro credo. Conviene meditar sobre la historia circular de estas religiones enfrentadas, su poder sangriento, la torpeza teológica de ambas partes, y sobre el peligro de tomar al pie de la letra los textos “sagrados”. Por sólo airear vastas ironías, el apóstol Pablo, o Saulo de Tarso fue asesino de cristianos: mató a Esteban a pedradas, por cristiano. Y es que a veces pierdo las ganas de admirar un templo cualquiera (y adoro templos, cementerios, bibliotecas -comparten la misma atmósfera, el mismo silencio), revuelto el estómago con tanta sangre en nombre de Dios -o Cristo o Alá. En estos tiempos turbios para el Islam, debido a que los extremistas islámicos tienen por moda forrarse en dinamita y estallarse contra la cristiandad y el pensamiento occidental, reconforta reposar estos versos del poeta sufí (rama del Islam):
¿Qué puedo hacer, oh musulmanes? pues no me reconozco a mí mismo.
No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán.
No soy del Este, ni del Oeste, ni de la tierra, ni del mar.
No soy de la mina de la Naturaleza, ni de los cielos giratorios.
No soy de la tierra, ni del agua, ni del aire, ni del fuego.
No soy del empíreo, ni del polvo, ni de la existencia, ni de la entidad.
No soy de India, ni de China, ni de Grecia.
No soy del reino de Irak, ni de Jerusalén.
No soy de este mundo, ni del próximo, ni del Paraíso, ni del Infierno.
No soy de Adán, ni de Eva, ni del Edén, ni de Rizwán.
Mi lugar es el sinlugar, mi señal es la sinseñal.
No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno;
Uno busco, Uno conozco, Uno veo, Uno llamo.
Estoy embriagado con la copa del Amor, los dos mundos han desaparecido de mi vida;
no tengo otra cosa que hacer más que el jolgorio y la jarana. [… ]

...o este consejo culinario que compartí (la traducción es mía) con los alumnos (entre ellos una palestina preciosa):

Comiendo poesía

Mis poemas se parecen al pan de Egipto -una noche
te hartas y no puedes comerlo más.

So trágalos ahora, mientras están aún frescos,
antes que el polvo del mundo se pose sobre ellos.

Donde pertenece un poema es aquí, en el calor del pecho;
afuera en el mundo se muere de frío.

Tú has visto al pez -ponlo en tierra firme,
batallaría por unos minutos, hasta quedarse quieto.

Incluso si te comes mis poemas cuando todavía están frescos,
aún tienes que sacar afuera muchas imágenes tuyas.

De hecho, amigo mío, lo que estás comiendo es tu propia imaginación.
No son éstos un puñado de viejos proverbios.

miércoles, 10 de febrero de 2010

En Contemporary Artdimension Gallery


Zayra Mo y Gretty Camaraza: Twisted Love
Curado por Eduard Reboll
2527 NW 2nd Ave
Fecha: 11 de febrero, 2010
Hora: 8:00 a 10:00 pm

Al duro y sin guante

¿Por qué China va alante? Comercia al duro y sin guante. 

Robert L. Borosage lo expresa en su blog en Huffington Post
: China mantiene su moneda artificialmente baja y pegada al dólar, su política industrial apunta a "industrias pilares", utilizando una amplia gama de subsidios y medidas proteccionistas con vista a la captura de los mercados mundiales, ejerce un complicado laberinto de barreras aranceles comerciales que le permite una presión sistemática sobre cualquier multinacional extranjeras que quiera invertir para la exportación en China; usa tecnología pirateada, le apuesta al espionaje, y emplea un sistema de ahorro forzoso para fomentar inversiones.

Así, quién no.

M*a*r*i*q*u*i*t*a

Ernesto González

Rafa, el más viejo de nosotros tres, con qué entusiasmo te fuiste a estudiar física nuclear en la Universidad Lomono-sov de Moscú, vas a ser el pionero de esa especialidad en Cuba y América Latina, vas a ser un gran investigador, vas a escribir un libro sobre la energética nuclear cubana, distinta a cualquier energética del mundo, y vas a crear un áto-mo latinoamericano, distinto a cualquier átomo del universo. Rafa, has sido seleccionado entre los mejores expedien-tes de bachillerato del país, das un paso trascendental que te conducirá a ser un honorable ciudadano y un gran cien-tífico servidor de tu patria. Te embarcas para Europa, atraviesas el Escrecho de Gibraltar y las arenas de España, y las costas de Marruecos y Argelia; y vas a enamorarte de los delfines que te han ido acompañando en la travesía a ambos costados del barco; y te cuidas de los maricones tapados; y conoces a Luis (¡un mulato que estaba!) y a Caridad, quienes a la semana de embarcados no aguantaron y una madrugada abandonan sus respectivos camarotes para encaramarse en uno de los botes salvavidas de la cubierta, y se olvidan de que estaban en un buque en alta mar y, dámela pipo, dámela mima, dámela pipo, dámela mima, dámela dale. Y unos se despiertan y se asoman por el puente de mando, y por babor y por estribor, dámela pipo, dámela mima; y en la oscuridad, dámela pipo, dámela mima; y opacando el ruido de las olas y de la hélice, dámela pipo, dámela mima, ¡¡pipo!!,¡¡mima!!, ¡¡ay pipo, ay pipo!! ¡¡Dáme-la mima!! Y un estudiante de Geología trae una guitarra y canta en babor y en estribor esos boleros sin muerte de José Antonio Méndez; y un gordo que también va a estudiar Geología no se le despega y tú, Rafa, piensas que le an-da detrás. Nevaba en Odesa cuando el buque Grusia atracó en uno de los muelles del puerto. Odesa Mama, madre de los delincuentes de esa región del Mar Negro, recibió a los cubanos con el robo del neceser de una estudiante y con los abrigos de los años cuarenta que unos tenderos llevaron al buque para vender a cuenta de un adelanto del crédito de trescientos rublos que le otorgaban a los becados…

Rafa lo conoció en el baño colectivo, bañándose. La cabeza del húngaro choca con la ducha y se agacha para que el agua le corra completamente desde los pelos hasta el calcañal. Ojos grandes, de gitano curioso, una nariz de porrón y una bocaza y un cuerpo de negro estibador de los muelles; y una mirada que se hermosea de verde, azul y castaño, y no sabremos nunca de cuántos destellos adicionales, y que encandiló a mi amigo Rafa. Polacos, checos, búlgaros, macedonios, rusos, se restregaban sus espaldas y bromeaban con esa manera eslava de empujarse, jugar de manos y reírse de un gesto insignificante de fastidio del amigo; y Rafa mira de soslayo las soberbias extremidades de Matías, va de los muslos al pecho, del pecho a los pies, pies de campesino húngaro, venoso, de dedos gruesos y tobillos muy anchos y pantorrillas ligeramente vellosas, único sitio del cuerpo de Matías donde habían nacido esos hilitos dorados que te encantaba morder y arrancar, Rafa, y caíste muerto por la belleza bucólica, fabuladora y danubiana del ura-loaltaico que se bañaba a tu lado; y enjabonándote piensas en esos legados que cada raza deposita en sus varones, pa-ra maldición del homosexual; y mi amigo siente un toquecito de jabón en el brazo: Matías le pedía que le enjabonara la espalda.

Incrédulo, Rafa agarra el jabón y estrega el lomo ancho del húngaro, que se ha inclinado para facilitar la empresa; y estrega y estrega sin descanso, como si hubiera viajado a Europa a especializarse en estregones y no a es-tudiar física nuclear; y con la esponja estrega más, en forma de círculo sobre los homóplatos, a lo largo de la colum-na, siguiendo la dirección de las vértebras (qué maravilla de torso, me quedo corto con lo que les cuento, se los juro; eres insoportablemente, Rafa); hasta que un gesto suave de Matías y una sonrisa de sus labios coloradotes, detienen al tenaz estregador. Terminan el baño y principian la amistad. Se comunican en inglés, y el húngaro viene a visitar a Rafa al cuarto que comparte con un checo dormilón, también seleccionado para estudiar física; y una noche helada, luego de beber mucho vodka, el checo empezó a roncar, y a Rafa y a Matías les da por jugar de mano, y de repente quedan boca a boca, cara a cara, respirándose, oliéndose, y se besan y se aprietan y retozan; y hay un siguiente retozo en el baño, cuya puerta aseguran por dentro, y Matías se sienta en la taza por indicación de Rafa (córrete para la punta, ve, le habrás dicho en un español inteligible para el húngaro); y de espaldas, Rafa, te le sientas encima y la desapareces y te mueves con ese telurismo sincrónico que saca fuego, locura y savia, y no se cayeron de la taza porque los brazos de Matías se aguantaban de la pared; y ambos jadean y sudan y eyaculan al unísono, sin aviso ni anticipa-ción, y el húngaro recuesta su cabeza en tu nuca, Rafa, descansa unos minutos y se levanta desconcertado por lo in-tenso que lo has hecho disfrutar. Y se queda a dormir en el albergue de Rafa, encima de Rafa, debajo de Rafa, sin entender cómo cabían en una cama individual de becado -le colgaban los pies de la cama, como a ti te gusta, Emili-to. Y al checo, tu compañero de cuarto, le parecía normal que si estaban conversando y riendo hasta tarde, el hún-garo durmiera allí, puesto que cerraban las puertas de entrada del edificio a las diez de la noche y había frío y era in-sufrible cruzar los patios congelados; o simplemente porque deseaban amanecer juntos y tocarse de madrugada, y acariciarse en silencio cuando las luces y las frases se hubieran apagado.

Y tú, Rafa, palpabas sus largos brazos y sus músculos de nadador y futbolista, y él hundía sus manazas en tu pelo negro; y los dos se miraban sin verse, y espera-ban a ver quién se dormía primero, quién dejaba de revisar su propia forma en la de su compañero, quién acababa de aburrirse viéndose como en un espejo, sin verse, y hermoseados por la asunción de estar amando sus respectivas identidades, su propio sexo en el del otro, sus mismas zonas erógenas y sus mismas zonas tiernas y los mismos mús-culos, los tuyos, atemperados, pues nunca fuiste futbolista ni menos nadador, Rafa; y sus mismas ideas sobre un centenar de cuestiones, si bien eso hubiera parecido imposible entre un uraloaltaico y un cubano.

martes, 9 de febrero de 2010

ironías generacionales

om ulloa

detesto el futbol americano. lo considero salvaje y poco atractivo. nada que ver con el ballet del balompié o soccer, para mi gusto. sin embargo, después de cada festín del llamado “superbowl”, me deleito viendo los “spots” o anuncios publicitarios. siempre he apreciado el esfuerzo capitalista de meternos productos por los ojos y los oídos, si se logra con creatividad, humor e ingenio. soy de la gente que, en los festivales de cine, prefiere ver compilaciones de anuncios, cortometrajes y documentales.

entre los anuncios de anoche destacaron unos cuantos por su diferente grado de comicidad y creatividad, lo del american style drinking party y demás a un lado. pero éste me jodió el sueño:


la cara del dictador supremo tropical abrió el baúl de los recuerdos de “nuestra” casi arcaica generación —temeraria, protestona, sexualizada, drogada, irreverente, rockera, idealista— a la generación de la tecnoGente, quienes para subsistir en el “nuevo y globalizado” mundo deben andar enchufados a algo, sea internet, ondas de sonido satelitales, dientes o avatares azules, o a ese nuevo juguete que el anuncio promocionaba, el flo-tv.

primero, me sorprendió que en el rápido abanicar de imágenes no apareciera el Che, pero sí el derivado FC en su caracterización sesentera de “intelectual con boina y gafas”, acolchonado entre la diva MMonroe y el divo JFK. tremendo trío en un pastel sin mucho merengue, pensé. y claro, aparte de la lógica cronológica del anuncio, la iconografía que usaron era propiamente de ASUntos yankis, y ya se sabe… el benevolente argentasma es un simplón ícono universal de las buenas intenciones, muerto al tiempo ideal para imperar en el reino de las camisetas y los afiches, mientras que aquél que puso en irresponsable jaque nuclear al imperio y a “su propio pueblo”, fue, es y será el bravucón por excelencia, nunca muerto a tiempo, desafortunadamente. y en eso de la bravuconería el imperio no se queda atrás… por eso, a primera plana con la idealizada jeta joven del hoy viejo y detestable tirano. así de democráticos somos de este lado, que hasta en los anuncios publicitarios ensalzamos “al enemigo”, porque al césar lo que es del césar y al bolsillo todo lo que sea ganancia, que para eso “se trabaja muy duro en este país”, oración en la que creo, by the way.

sin embargo, lo que más me dejó rumiando y me provocó el desvelo, entre ronquidos de rabia, fue la ironía (¿ignorancia o indiferencia por parte de los creadores del “spot”?), de utilizar a FC —aquél que otrora se autodeclarara “revolucionario” y hoy es comprobado troglodita cavernícola que se empeña en alejar a su tribu de la “contaminación” que producen la nuevas tecnologías, como la del anuncio, dejando a su pueblo colgado del limbo de una época que ya no existe— como ícono partícipe de la evolución de una generación, cuyos verdaderos líderes nos han guiado a un mundo verdaderamente revolucionario, in more ways than one.

lunes, 8 de febrero de 2010

Hans Richter - Inflation - 1927



El arte es actualidad. El arte es premonición. Ochenta años antes de que la vida loca de Wall Street desencadenara la recesión más brutal después de la del 29, Richter, el genial pintor y cineasta alemán había concebido este cortometraje experimental que no es más que una tirada de cartas a la historia contemporánea. (JR)
Acuso recibo de un nuevo blog: La alcancía del artesano, de puro cine, ya entre los amigos. No se pierdan la entrevista a Sergio Giral.

domingo, 7 de febrero de 2010

Mermelada de guayaba a-la-Ciro

Vizcaíno en Nkisi Project


¿Hacia dónde va este exquisito desdibujante? ¿No hay en el Taxi que Tumiami muestra una porción de superficie que anticipa una incursión en lo abstracto? Entre trazo y destino, Vizcaíno desconcierta... y sabe lo que hace.

sábado, 6 de febrero de 2010

Embarra-moi

Wendy Guerra
Ilustración: Chaïm Soutine

Tumbados contra el lienzo
Destilando azul en celo memorable
cumplimos del invierno sus deseos
Viendo pasar sobre los cuerpos las breves estaciones
Desvirgamos los lienzos que traías a casa para matar desnudos
Colgadas como reces manaban de tu estilo las mil hembras
De réplicas y torsos bebieron nuestros sexos
Extraños se compraron con goce el frenesí firmado
Manchados de óleo fresco y carboncillo se fueron los ochenta
Tu marca en mis sentidos es pasado descompuesto
Borrón que juzga y salpica al minotauro
Acorralada entre los potros de abismo y desacato
Reaviva la humedad de la resina en el antiguo abrevadero
Amenazas con pintura fresca como opio en mi cara
Exhibo el vestido negro interminable y liso
-Embarra-moi.

viernes, 5 de febrero de 2010

"El más grande secreto..."

 

Alfredo Triff

Leo un reciente artículo de opinión de Ariel Hidalgo en el Nuevo Herald. El título no puede ser más bombástico, algo muy nuestro. Luego, un paquete de aserciones que el autor da por sentadas sin la menor sombra de duda. ¿Qué ha tomado Hidalgo? A continuación algunos párrafos con objeciones de mi parte (en rojo). El ánimo es crear una discusión divertida:

El principio ahora es parecido y también parece retar al sentido común: no son las cosas las que crean las impresiones de las personas, sino las impresiones las que crean las cosas.

Así que no veo la manzana porque haya manzana sino porque la imagino. 

Con otras palabras: las cosas reciben las vibraciones de nuestros pensamientos y se transforman. 

Pero el Suso sigue allí, pese a los paquetes de vibraciones del exilio.

Lo que crees que va a suceder, ya sea bueno o malo, tiende a suceder. 

De ahí la tierra planalos árboles del paraíso, el abominable hombre de las nieves, la autoestopista fantasma, vampiros, el chupacabras...
 
Si bajo un régimen tiránico millones de personas se perciben como ciudadanos libres, comenzarán a actuar como tal y la creencia lo hará realidad. 

¿Y qué decir de los regímenes de Stalin, Mao y el Suso?

Si te crees enfermo, aun cuando estés sano, pronto sentirás los primeros síntomas.

Luego, puede decirse igualmente: Si te crees sano, aun cuando estés enfermo, pronto sentirás los primeros síntomas.

jueves, 4 de febrero de 2010

Palinadas

Miami Bourbaki: Palinadas Foxianas Glennbeckeanas o "Sarita, te quiero ayudar, pero ¡coño! lee un poco de historia de América".

¿Seguridad o competencia?

¿Tienes problema con tu Toyota Prius?

Sólo por curiosidad, ¿desde cuándo ha estado la National Highway Traffic Safety Administration tan interesada en la seguridad de los autos americanos?

¿No será que conviene que se hunda Toyota?

amor de cenicero...


Foto: León Ichaso

qué noche sin ti.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Duchamp de la A a la Z, por Iván de la Nuez.

La sopa cuántica

Ernesto González

Salinger se fue y ocurrió lo impensable: el mundo empeoró. No es que se multiplicara el miedo a lo que no entendemos, aumentaran las muertes de inocentes en las guerras y más jóvenes soldados quedaran sin posibilidad de vivir a plenitud. No me refiero a la repetición de esos horrores, sino al olvido de lo que somos: una sopa cuántica. Salinger, a su manera, nos lo dio a conocer con su obra y con su persistente encierro.

Gurdjieff receta el recuerdo de sí (self-remembering), como contrapeso a ese olvido. Una receta demasiado complicada e indigesta, por lo efectiva. Asegura la inexistencia del pecado, la caída y toda la manipulación milenaria que les sigue. Sin pecado no hay pecador ni iglesia salvadora, no hay misa, escuela dominical ni lavado de cerebros, vírgenes húmedas y paraísos. No hay un ser castigador sino leyes que violamos consciente o inconscientemente. Actuamos así por un profundo olvido de nuestra naturaleza.

La física cuántica ha confirmado lo que somos. Para Gurdjieff y sus seguidores, convertirnos conscientemente en lo que somos es la única disolución del hombre de la caverna que todavía nos habita, y por consiguiente, del final del odio, de las guerras (de la guerra personal, como la de Holden, el protagonista de “El guardián del trigal”), de la religión como la conocemos. En un futuro bastante lejano la palabra dios quedará sustituida por el término absolutamente populista de sopa cuántica.

Salinger previó que nos demoraríamos bastante en asumirnos como sopa aunque la ciencia ya lo hubiera proclamado. Decidió, entonces, recordarnos el asunto desde su reclusión, aseverando que estaba en este mundo sin pertenecer a él (sino a la sopa). Su pertenencia a este mundo, sin embargo, está de hecho probada por su legado, pero en esa contradicción fundamental hay una visión profunda. Y otro legado no literario (sopero).

Primero, en la infancia, Hucleberry Finn y Tom Sawyer definieron lo que para mí iba ser literatura. Durante mi adolescencia, Holden estableció la manera en que me acercaría a los textos, para disfrutarlos y reinterpretarlos a través de los que escribiría después. El ejercicio intelectual per se carecía de atractivo. Sólo la visión, la conexión emocional (sopera) con un personaje, con una historia, harían posible el disfrute de la lectura y su reinterpretación, su inmersión en el proceso creativo personal. Su recreación. Una autoridad de la talla de Humberto Eco lo ha asegurado: no se escriben libros nuevos.

Holden, el adolescente cuyo sueño era cuidar a los niños mientras jugaban en un trigal, era también el rebelde, el traicionado, el afanado en saber, y encarnaba de manera perfecta al adolescente de antes y de siempre. Esa preciosa, indescriptible energía del aquí y ahora, destruida por el tiempo, el dolor y las frustraciones a las cuales nos apegamos sin sentido.

Holden sigue atrayendo a los jóvenes de cualquier cultura, pruebas sobran. Salinger no merece la citación de cifras de venta, de traducciones ni de los estudios que su obra ha suscitado (ni de las demandas con que intentó protegerla). Las cifras se vuelven sombrías, son insignificantes y hasta irrisorias cuando se trata de describir la influencia de un autor en/y por encima del campo literario. Que las cifras sean enormes en este caso, es sólo un accidente feliz, regocijante para sus admiradores.

Leí la historia de Holden en mi adolescencia, con apuro porque era un libro prestado. Me reencontré con él en mi madurez, cuando una excelente profesora y amiga lo citó. Una mujer mayor que había redescubierto el frescor de su propia adolescencia a través del personaje. Mi amiga adoraba la frase «Eso me mató», que Holden nunca se ahorraba durante cada ocasión en que la realidad lo impresionaba con su dolor, su desconcierto, además de su belleza y su misterio. El personaje parecía estar siempre maravillado ante la vida, y continuaba receptivo, sensible a ella, aun con sus máscaras y ropajes infinitos.

La frase de inmediato pasó a formar parte de una complicidad mantenida con mi amiga desde aquella tarde en que me regaló un ejemplar de “El guardián del trigal”. Cuando padecíamos situaciones como las de Holden, nos mirábamos, y luego, entre personas de confianza repetíamos nuestro sutra. Una especie de vacuna contra el odio, de limpieza sin hierbas ni santero ni santo.

Gurdjieff, georgiano (de la Georgia pre-URSS), que no era escritor (aunque escribió), cuyo escaso domino del ruso y del inglés no lo callaba en presencia de sus seguidores rusos, ingleses y norteamericanos, ¿qué puede tener en común con Salinger? En apariencia, muy poco: sólo haber dado con la prueba adelantada de que somos una sopa cuántica.

Y con respecto a mí, el hecho de que al (re)leerlos a ambos todavía me hacen repetir con la misma intensidad y maravilla de Holden: Eso me mató.

lunes, 1 de febrero de 2010

¿Por cuánto tiempo puede el mayor deudor del mundo ser la primera potencia del mundo?


El artículo del NYTimes baja las nuevas cifras presupuestarias. ¿El análisis? Señores, basta ya de vivir en el país de los sueños. 

El capitalismo americano no puede meterse el cuento indefinidamente. La libre empresa irrestricta para los ricos mezclado con el libertarianismo trasnochado defendido por los Beck, Limbaugh y FOX, o incluso, la metralla trasnochada neoliberalista de nuestros optimistas proceristas. La cosa está mala: La manufactura se fue a Asia, la educación elemental y secundaria apesta, los lobistas mandan, los banqueros sólo piensan en robar, los políticos en reelegirse. En lugar de buscar el cambio adentro, nos dió por echar guerras multimillonarias contra indigentes fanáticos.

No podemos vivir ciegos:

La propia proyección optimista del presidente Obama revela que no volveremos a niveles considerados sostenibles al menos por los próximos 10 años. De hecho, en 2019 y 2020 –más allá de la posible reelección de Obama- la economía subiría a más del 5 por ciento del producto interno bruto. Ese presupuesto presenta el panorama de una nación que, como muchos propietarios estadounidenses ya conocen, es muy difícil sacar la cabeza fuera del agua.

Aquí hay un párrafo interesante del artículo que los repu se niegan a recordar. Las dos guerras, los recortes para los millonarios, el vacilón de Wall Street, todo eso ocurre bajo los 8 años de Jorgito W Bush:

Al menos el presupuesto de Obama merece crédito por su franqueza. No ignora ni le mete cuento a la magnitud del problema, algo que no hizo el presidente George W. Bush quien mantuvo hasta que salióde la Casa Blanca que dejaría el cargo “con un presupuesto equilibrado.” Eso nunca pasó. De hecho el déficit bajo su gobierno aumentó en los últimos años.

Ya no vivimos ese mundo de los años 50 y 60. El país necesita una reconsideración seria de propósito y valores. Capitalismo con responsabilidad, ahorro, innovación, planificación al futuro. Con conciencia ecológica, menos revanchista y mete-miedo, más humano y justo.

El forro del enemigo externo

¡Cómo! Con la crisis económica que tenemos aumentar el presupuesto para el Pentágono a $700,000 millones.

Es el enemigo externo. No se llama eje del mal, pero CUNDE LA AMENAZA. 

¿De veras?

La lección es casi surrealista. El aumento de $120,000 millones del presupuesto -del año pasado- es para la guerra en Afganistán, es decir, combatir a los talibanes, un grupo de 10,000 alzados, descalzos, sin radares ni tanques, ni aviones, ni apertrechamiento tecnológico, ni Predators.

Democracia musical

La noticia del concierto de los Van Van en el James L. Knight Center es esta: Los 4,000 que compraron los boletos vieron la orquesta y disfrutaron la música. Los cientos de cubanos que decidieron protestar afuera del teatro tuvieron su oportunidad.

Formell* fue entrevistado en programas de TV de Miami.

¿Cómo se llama eso? Democracia.

Por supuesto, el asunto siempre desata pasiones.

Alina Fernández Revuelta:

Ahora aterriza nuevamente en Miami Juan Formell, director de la orquesta Van Van. Este camaleón sobreviviente lleva, como dije al principio, 35 años en la palestra artística cubana. ¡Imagínense! Con todos esos años, los que hemos vivido en Cuba reaccionamos como los perros de Pavlov al estímulo auditivo: los isleños estamos, más que habituados, amaestrados a mover la cintura con Van Van: con sus letras secuestradas o explícitas, con su ritmo considerable, a veces cansón, como cansona es la propaganda que sus músicos respaldan.

Y Paquito D'Rivera:

Los americanos amantes de la música no vacilan en apoyar entusiastamente a Los Van Van, una banda que, en más de 30 años de existencia, no ha tenido nada malo que decir acerca de un gobierno que desde 1959 ha aplastado todo tipo de libertades. Y cuando los cubanoamericanos protestan su presencia en sus predios, estos no son vistos como gente peleando por la libertad de su tierra natal, sino como una banda de trogloditas de extrema derecha a favor de la censura.

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*En sus estrevistas Formell dijo que estaría dispuesto a cantar con músicos del exilio. El tipo no es de los que firmó la famosa carta.