viernes, 1 de septiembre de 2017

Lo hermoso es invisible

Ernesto González

El último regalo de Liuba María Hevia a sus seguidores, un precioso álbum de cuatro discos titulado Vidas paralelas, es un golpe despedazador a la psicología del incrédulo. El tópico “si no lo veo, no lo creo,” ha encontrado su definitiva implosión en estas canciones, mayormente de la autoría de esta artista completa.

Su sensibilidad la ha comunicado eficazmente con lo invisible, lo emocional, cuyo rango cubre desde la infelicidad y el dolor hasta la alegría inocente de los niños por el solo hecho de sentirse vivos. Y no quiere pasar de largo sin advertirnos lo que ha visto. Su poética nos incita a identificarnos, o sea, a volvernos uno, con lo positivo que hay en esa gama de estadios internos, y diríase, hasta nos ha insinuado la posibilidad de transformarlos en un peso ligero que a corto plazo dejaremos de cargar. Ella es la cantadora de la experiencia individual, nos está asegurando que la poesía es la única que ve.

Lo inesperado de un encuentro, de un probable comienzo que nace en el invierno y se propaga por calles y parques como una epidemia de esperanza, pues “algo de ti me está arrimando al cielo, me está arrimando”; la necesidad de preguntarse “qué hacer con la belleza de esta hora”, ante la ausencia de quien la completaba; la búsqueda del “amor tantas veces buscado” y la invocación a los ángeles para que curen el dolor y no pueda volver, arman una narrativa sobreabundante en matices, empeñada en iluminar rincones y enaltecer los caminos del oyente.

La Habana, siempre presente en el enhebrado de estos temas, como aliada fiel durante cualquier circunstancia. Es asidero, roca donde reposar entre los vaivenes de lo cotidiano. Permanencia y resguardo que se hacen sentir, como una emoción más, visible e invisible, a través de los pasos demasiado lentos de la soledad, “sin tu amor la vida se demora”.

Por otra parte, el mar calmo o deslavado, para esta creadora no es ninguna circunstancia maldita. Es, al contrario, una fortuna, sentirlo atado a la ciudad y a sus habitantes, a sus mundos individuales. Y transmite, como nada puede hacerlo, la remembranza de la eternidad a lo largo del infortunio, en las pérdidas irreparables, en la felicidad casi plena donde también late la melancolía, en las batallas perdidas y las tan difícilmente ganadas, en las oportunidades que no deben dejarse fenecer, en las dudas y sobresaltos de cada minuto.

Una tras otra, cada canción se convierte en el espejo de nuestras vivencias, de las vidas juntas que hemos disfrutado o del paralelismo que lo ha impedido. En cada interpretación un invitado de primera, de la Isla o Latinoamérica, de cuyo rico acerbo se toman ciertas cadencias y evocaciones. Hasta el melodioso portugués tiene su parcela aquí, un añadido que sorprende y se agradece. El empaste de las voces y sus particularidades, fluyen apoyados por arreglos livianos, funcionales. El diseño de la cubierta del disco es atractivo e insinúa el espectro de letras y melodías que nos aguarda. La distribución de las obras en cuatro bloques y su consecución dentro de cada uno de ellos, está realizada con gusto.

Una obra se vuelve logro artístico cuando en su vuelo nos descubre el común denominador de lo humano. No estamos solos en esta increíble aventura, aunque una emoción despechada trate de convencernos de que sí. Lo han demostrado estos cuatro discos y el talento de la autora puesto en función de un objetivo, cumplido con creces, de generar belleza en un mundo cada vez más necesitado de ella.

lunes, 28 de agosto de 2017

¿El Che? ¿en "el hueco"?


aquí.
Para el resto de las personas no tiene nombre, no existe. En el mapa de la Asamblea Provincial del Poder Popular de Villa Clara, que muestra todo el territorio dividido en municipios, no sale, no lo contempla. El barrio es un caserío pobre e indigente que está a solo unos metros de la Plaza de la Revolución de Santa Clara.

sábado, 26 de agosto de 2017

Die Puppe y el enjambre oscuro del deseo

Hans Bellmer, Die Puppe
Rosie Inguanzo

Hans Bellmer (1902—1975) inicia su serie de muñecas por oposición a la eugenesia nazi que buscaba la perpetuación de la belleza y la perfección de la raza aria. Su obra agrede ilimitadamente al cuerpo femenino púber, modelando un goce dañado en su simiente. Precisamente, el psicoanalista Jacques Lacan ameniza la perversión del goce como père-versión o versión del padre. Y el padre de Hans —quien en la niñez del artista le inspirara miedo y odio porque dominaba y sometía a su madre—, era un ferviente nazi. Según el principio psicoanalítico nos apañamos con los síntomas neuróticos por medio de la exposición del material reprimido. Pero para el psicoanálisis la per—versión de Hans no se resuelve tan fácilmente.

Bellmer posa junto su muñeca
A través de sus muñecas accedemos a una reasignación del goce donde la norma es la desfiguración de las niñas. Adherirnos a esta libido no se “siente bien” y no ha de achacarse a los remilgos morales. Una lectura más profunda sería que sus muñecas buscan ese malestar, exponer ese deseo maldito, enfermo, que rechaza al padre porque le desea. El malestar proviene de desear lo que se detesta y se teme, de modo que la oposición aquí busca contrariar al padre, que es el orden establecido. Su arte deviene mutación de la imagen de un deseo desalmado, huérfano, parricida. Y en esos sentimientos encontrados se cuecen y cobijan los ardores de su arte.

Variación de La Poupée (1936)

Sus muñecas poliformas exhiben ese candor y esa libido incómoda. Sus profusiones anatómicas nos presentan un problema insoluto; sin brazos para defenderse de la fuerza del adulto agresor, la muñeca Bellmer nos interroga con sus ojos de vidrio. Variaciones que multiplican la anatomía ansiosa, lo irracional o poético de nuestros instintos y menudas pulsiones. Pequeños monstruos del deseo, las muñecas Bellmer. Niñas amebas descoyuntadas, anatomías inconclusas en las que proyectamos nuestro inconsciente agotado por las construcciones culturales, la asignación de género y la farsa colectiva.

Die Puppe

Las muñecas Bellmer tienen la ingeniería corporal del títere y algo de la parafernalia mágica de las marionetas. El deseo inoportuno de Bellmer, lo inconsciente hacia afuera se expresa en la pequeña anatomía confusa de Die Puppe. A algunos repulsa su arte; yo vivo profundamente atraída a su abismo de ligamentos lastimados, coyunturas hinchadas y mutilaciones insondables. A todos nos hace señas algo indefinido y oscilante en el enjambre oscuro del deseo.

jueves, 24 de agosto de 2017

Iván Acosta, o cómo la vida sirve de fondo a la música


aLfrEdo tRifF

Qué gusto me ha dado el libro de Iván Acosta Con una canción cubana en el corazón.

Texto repleto de sorpresas donde Acosta invierte el consabido papel de la música ante el guión (y estamos de acuerdo). Aquí la música no es incidental sino esencial. Ya no sirve de fondo, porque ahora es la vida -la de Acosta o la de cualquier amante de la música- la que sirve de fondo a la música.

La música es la vida misma, nos dice Iván Acosta.

El libro, presentado recientemente con decarga musical en vivo en WDNA, contiene las páginas de la vida de Acosta y cada página tiene su canción, cada canción su portada. Y estas portadas a todo color de los discos de música popular cubana (desde los 50 a los 70), proporcionan una riqueza única de imágenes al guión de la vida de Acosta.

Resumo algunas páginas de la vida de Acosta:

... de lo histórico prerevolucionario: "En la víspera de Santa Ana, 1953... los adultos allí reunidos para festejar a mi mamá planeaban amenecer la mañana del 26 bailando al compás del Trío Matamoros, de Félix Chapotín y sus estrellas".

... de lo campechano: cuando la "tía Emma" admiradora del punto guajiro de Celina y Rautilio excava la tierra buscando un supuesto tesoro enterrado al pie de una mata de mamoncillos.

... de lo cubanomitológico: en "Santiago tenía sus pequeños monstruos", vemos Ivancito con su primo, a caballo en dirección al batey para oír a los Guaracheros de Oriente, "en busca del guije", que resulta ser un montón de truchas de río podridas. ¿Cuándo llegará la Nochebuena? En familia, con lechón relleno al pincho, en plena campiña, al son del Septeto de Ignacio Piñeiro y Abelardo Barroso.

... de la materia guaperil: está el "guapo del barrio", abusador doméstico que después de una paliza propinada por Acosta y sus amigos termina más delgado y más considerado con su esposa, amén de apreciativo de los boleros de Fernando Albuerne y César Protillo de la Luz. También guaperil la supuesta "posesión" de la abuelita de Acosta, queda conectada al estribillo de Jorrín "espíritu burlón".

... de lo vernáculo: fragmento de la historia oriental y la velada de un muerto con música de fondo de María Teresa Vera en álbum de 78 rpm. El recuerdo de escuchar en victrola en Palma Soriano "tres selecciones musicales" inolvidables: "La barca" de Lucho Gatica, "De Cuba traigo el cantar" de Rene Cabel y un mambo de Pérez Prado.

... de la impunidad Castrista: un 20 de abril, cumpliendo 17 años, el joven Acosta se halla con otros 6,000 detenidos en el Morro. Ivancito encuentra un pedazo de carbón y escribe en la rugosa pared de piedra de la ergástula: "La imposibilidad en que me encuentro de probar que Dios existe me prueba de su existencia". Acosta recuerda haber escuchado en el carro de alquiler que lo llevaba a su casa a Nelson Piñedo con la Sonora Matancera, cantando "Me voy pa'la Habana y no vuelvo más".

... de la triste despedida: Ahora el joven camina como un sonámbulo por las calles habaneras de los 60 tempranos, desde Zanja a Galiano a Malecón a la Rampa, y en CMQ escucha desde una victrola las canciones feeling de José Antonio Méndes.

Acosta tiene mucho más que contar de su música con vida de fondo. Momentos de nostalgia, momentos duros del exilio y también momentos llenos de esperanza.  

Un premio del libro son los dos CDs (o LPs dependiendo la edición del libro que uno escoge), donde el melómano connoisseur nos regala una selección de su colección de discos. Hay para todos los gustos: desde punto guajiro, son montuno, feeling, bolero, charanga, guaracha, conga carabalí, afrocuban jazz, hasta el frisson (agradezco a Acosta por presentarme a Eduardo Davidson que no conocía).

Con una canción cubana en el corazón, prueba que Iván Acosta tiene un corazón sonoro.

martes, 1 de agosto de 2017

Dick Hyman: The Moog and Me



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 A fines de la década de los 60 del siglo XX el pianista Dyck Hyman, ya famoso por su trio de jazz -y por su "Moritat" de fines de los 60- decidió experimentar con la electrónica. En este album casi se estrena el MOOG con sentido comercial. La tecnología mejorada pertenece a los 70, pero el estilo y la sonoridad son típicos de ese género pop (de películas como Kiss Kiss Bang Bang y grupos sicodélicos de los 60 como Byrds y Monkees y algún que otra canción de Simon & Gargunkel). La gran salida del Moog es con Abbey Road de Beatles. De cualquier manera este álbum de Hyman es acaso una presentación del Moog a la música pop. Hyman elabora una orquestación interesante de metales y cuerdas a-la-Percy Faith con la nueva sonoridad (el track "The Monitour" del álbum influenció a Emerson el pianista de Emerson Lake and Palmer). El tema está a cargo del silbido humano, que se había puesto de moda también la música incidental de compositores italianos como Ortolani, Morricone y Trovajoli (Sin móvil aparente de Phillip Labro con música de Morricone, 1972, es uno de mis favoritos de aquella época, aunque por momentos parece que incluso el silbido es sintetizado, una coña del compositor italiano). Hyman negociaba con elementos del avant-garde (cuentan que el compositor Edgar Varese se interesó en la sonoridad del Moog en parte por el éxito de Hyman). Hyman busca entrener, pero también hacer pensar. Un álbum idóneo de esa etapa llamada "Age of Electronics".

sábado, 22 de julio de 2017

"La Batalla por Venezuela... " en el New York Times


¿Cuándo el mundo ha visto una imagen así?

Y continúa el título del artículo de Meredith Kohut : "... vista a través del lente, casco y máscara de gas."

Wuilly Arteaga, de 23 años, se volvió una figura simbólica del movimiento de protestas porque tocaba el himno nacional con su violín durante los enfrentamientos. Hasta que las autoridades le rompieron su instrumento. Los videos de la reacción de Arteaga, en llanto, se volvieron virales y hace poco viajó a Estados Unidos, donde los cantantes Marc Anthony y Oscarcito le entregaron un nuevo violín.

viernes, 21 de julio de 2017

El libre albedrío de Juan un 1º de mayo en la Plaza con Raúl

decenas de miles de juanes bajo el sol, un 1º de mayo en La Habana



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Ayer sostuve una conversación con mi amigo A. ¿El tópico? La Política. ¿Cómo es  posible que un estado totalitario como Cuba pueda ejercer esa conformidad social, constante y uniforme de modo tan eficiente por casi sesenta años?

El punto de A. es que el cubano de a pie se aviene al sistema porque no le queda otro remedio.

Intenté presentar un punto alternativo, pero como siempre ocurre en una conversación amistosa, presionar un punto intrincado puede tomarse como un signo de obstinación. Preferí colgar el sable y abordar otros asuntos más triviales. La lección es que resolver algo concreto de política en una discusión amena es perder el tiempo. Por eso escribo este post.

A lo que voy: decir simplemente "el ser humano tiene libre albedrío," es casi una simplificación, si no se explica el asunto. Por ejemplo, A. da por sentado que, por ejemplo, Juan, cuentapropista en Cuba va a la Plaza de la Revolución el 1º de mayo, por la presión del inspector castrista Yoandri que le tiene la vida hecha talco.

Libre albedrío se define como la capacidad de elegir, libre de coerción externa, entre "ir" y "no ir". A. concluye que la presión "externa" del sistema coarta la volundad de Juan, por lo tanto Juan no es responsable de su acción. Pobrecito.

Pero A. debe estar de acuerdo conmigo que el gobierno cubano no está obligando a Juan a ir a la Plaza (si lo hiciera ya negaría el "libre" albedrío). El gobierno simplemente "conmina". Y conminar es plantar deseos en Juan, "si vas, todo va bien" o "si no vas, te buscas problemas".

Si el gobierno es capaz de efectivamente controlar los deseos de Juan, entonces, de hecho, este es una simple marioneta y su volición ha quedado reducida a cero.

¿Es esto "libre" albedrío?

Juan no es visible en esta masa (está debajo de la bandera larga a la extrema derecha, arriba)

Desde el momento que justificamos la presencia de Juan (en contra de su voluntad) de estar en la Plaza ya estamos socavando el libre albedrío de Juan, quien se supone sea capaz de elegir entre "ir" o "no ir".

La elección de Juan es más complicada que lo que A. le permite: Por una parte, Juan desea "ir" a la Plaza para que no le jodan el paladar, y a la vez desea "no ir", bajo el sol de mayo a otra concentración genuflexa, para escuchar y aplaudir por cuatro horas las sandeces del dictador cubano. Aunque Juan desea "no ir", termina en la masa multitudinaria de gente, bajo el sol de mayo, en la Plaza con Raúl.

A. quizás pasa por alto que Juan no es capaz de "no ir", lo que indicaría no presencia, sino ausencia de volición.

La volición no debe confundirse con un deseo. La volición es acción de la voluntad sobre un deseo de hacer (o no hacer). Si lo que lleva a Juan a la acción de Juan es "no ir" y sin embargo va, la volición de Juan queda ausente. Si mientras Juan va caminando al autobús que lo llevará a la Plaza, se dice en su fuero interno con profunda frustración: "Cómo es posible que sea tan genuflexo... No, y mil veces no", Juan ha perdido su voluntad. La voluntad de Juan lo ha dejado inane y avergonzado.

¿Qué sentido tiene decir que Juan tiene el albedrío de "no ir" cuando no hay voluntad juanina que lo haga posible?       

miércoles, 19 de julio de 2017

3 diccionarios de Arts & Crafts en m.bourbaki (y la importancia del movimiento para comprender el arte contemporáneo de hoy)


aLfrEdo tRifF

Miamibourbaki ha publicado tres diccionarios abreciados (in progress) de tres personalidades fundamentales del movimiento llamado Arts and Crafts, que tomara lugar en el último cuarto del siglo XIX en Inglaterra.

Diccionario de John Ruskin   
Diccionario de William Morris
Diccionario de Walter Crane

¿Por qué los diccionarios?

La razón es la importancia que tiene el movimiento Arts and Crafts para entender la crisis del arte contemporáneo. La discusión comienza en miami.bourbaki con el llamado "arte de no hacer" (o art of "not making") que se ha convertido en una categoría de la producción del arte contemporáneo.

Damien Hirst, Demon with Bowl, 2017

Para más detalle, mi discusión sigue aquí. Este post analiza ideas como arte/hipnosis, la pugna entre making vs. not making, la importancia actual de "la firma" (the signature), y lo que llamamos proper naming (que podemos traducir como "nombrar a quien se debe").  A dicho post le sigue una discusión más extensa en la revista The Miami Rail, titulada El arte contemporáneo no tiene futuro.

miércoles, 12 de julio de 2017

Guillermo Cabrera Infante y “la estela dejada por la fuga”*

La Lolita de Nabokov, llevada al cine por Kubrick
Rosie Inguanzo

Siendo estela huella, Stella también es la esposa abusada y sumisa del filme (basado en la obra teatral de Tennessee Williams) Un tranvía llamado deseo (1951); Estelita es la protagonista de novela póstuma de Guillermo Cabrera Infante, La ninfa inconstante (2008); o es Stella Artois, la cerveza dorada que llega hasta nuestra época —“She is a thing of beauty”, reza el anuncio en la revista Miami, edición de junio de 2011; asimismo, es Stella Morris, la actriz de cine (actriz inglesa secundaria con mínima filmografía, con quien la Estelita de La ninfa comparte nombre —en español— y apellido en lengua inglesa, y que plausiblemente hace referencia a la controvertida niña Stella-Esther, de Jonathan Swift —lo que nos remite a una relación controvertida entre un adulto y una niña. A Journal to Stella (1910-1913), es una especie de diario epistolar de Swift, de cartas dirigidas a su amiga Esther Jonson, cuyo sobrenombre era Stella. Alrededor de la relación entre Swift y Stella hubo gran controversia, ya que ambos se conocieron cuando ella tenía 8 años, siendo la hija de uno de los sirvientes del escritor adulto. Swift se convirtió en el tutor y mentor de la joven a la que también dedicara poemas, incluso se cree que ambos contrajeron matrimonio secretamente. Precisamente, entrevistada por Ángel S. Harguindey para el diario El País, en el año 2007, la viuda de GCI, Miriam Gómez, dice: “Yo creo que la protagonista, Estela (La ninfa), no tenía 16 años, era mayor, aunque, a la vez, es una forma de rendir tributo a Jonathan Swift y a su joven dama Stella-Esther". A propósito, el vocablo estela apunta a la fugacidad de la relación amorosa narrada ahí.

Los lectores de la obra cabrerainfanteana sabemos que una tal Estrella es la protagonista de su relato “Ella cantaba boleros”, en Tres Tristes Tigres (1964) —fotografiada en vida (vida fugaz) por el narrador de dicho cuento, Códac o Kódac, Jesse Fernández en la vida real y en las novelas de GCI, además de amigo íntimo del autor y fotógrafo de las estrellas (o estelas) de la época. La Estrella de dicho relato —inspirada en la cantante Freddy, voz legendaria de la noche habanera— muere prematuramente (aunque circunstancias diferentes a la protagonista de La ninfa), cuando el avión en que viajaba desaparece, estrellándose (la itálica es nuestra) en algún lugar del Golfo de México. Pero comparte nombre casi idéntico con la Estela de La ninfa y muerte prematura. Ambos personajes están involucradas en una relación ilícita; la primera con un hombre casado; la segunda con un adulto casado, siendo menor de edad. Estelita de La ninfa es, finalmente (también póstumamente), Elena en Cuerpos divinos (2010), igualmente publicado después de la muerte de GCI; aunque ella es un calco menos novelado, dentro de “una novela que sólo fue una biografía velada”, según el propio autor. Permítaseme una última simetría: Stela en griego es monumento y lápida: Estelita es el monumento púber a La Habana de los años cincuenta de GCI (escindida del acontecer político en La ninfa), y es lápida moral en el estupro.

*La ninfa inconstante. 

La tela existe por la hebra; el tapiz existe por la tela. Si la hebra tuviera su propia y fija esencia inmutable, no podría ser hecha de lino. Si la tela tuviera su propia fija esencia inmutable, no podría ser hecha de la hebra. Puesto que la tela viene del hebra y la hebra del lino, hay que decir que tanto la hebra como la tela y el tapiz no tienen una esencia fija e inmutable

sábado, 8 de julio de 2017

Leopoldo López pasa a arresto domiciliario

Leopoldo se asoma por encima de la barda de su casa, bandera venezolana en mano, y se deja ver por el público agolpado frente a la residencia.

Ha sido una movida sorpresiva de la tiranía en Venezuela. El cambio de cárcel por casa para el más popular de los líderes venezolanos es una aparente muestra de poder del Tribunal Supremo de Justicia con el ánimo de amortiguar su acelerado desprestigio como institución judicial, confirmar su autoridad y, de paso, intenta restar presión a los tres meses de marchas y protestas del pueblo.

Se espera que otros presos políticos vayan saliendo de las celdas. En realidad, es una evidencia de la debilidad del régimen de Maduro. Del resquebrajamiento interno del gobierno. Es un indicio más de que la libertad y la democracia merodean. Que la jornada final está cercana.

miércoles, 5 de julio de 2017

Hocus Pocus (1971) - Focus



Ayer 4 de julio reflexionaba como a través de mi experiencia vital he ido entendiendo en toda su dimensión el vínculo indisoluble entre la cultura cubana y la norteamericana. Si en la década de los cincuenta del siglo pasado, la publicidad, las costumbres y las aficiones entre los cubanos ya estaba hollada por la influencia anglo, con el triunfo del castrismo y la sovietización ese apego no desapareció y, aún más, se convirtió en nicho de resistencia. De modo que las expresiones de norteamericanización del modus vivendi cubano que escritores oficialistas como Lisandro Otero o José Soler Puig referían en algunas de sus novelas no se diluyeron sino que se reforzaron en el gusto de la juventud cubana reprimida por el régimen de Castro. La pieza que hoy traigo a Tumiami refresca una etapa de mi vida donde el American way of life nos calaba a los entonces teenagers. Allí, en 1972, en el Parque de los Enamorados, cerca de Malecón y junto a la celda que le tocó ocupar a Martí en las canteras de San Lázaro, un grupo de chicos nos reuníamos al filo de la medianoche a disfrutar de Beaker Street, el programa trasnochado del cual ya he escrito en este blog, para disfrutar de los herzios rockeros provenientes desde las entrañas del monstruo.

El grupo se iba nutriendo paulatinamente hasta convertirse en motivo de preocupación de la monada. Omarito Sesohueco (encarcelado por romper teléfonos públicos, uno de los primeros en emigrar como expreso político), Yiyo (profesor de inglés que ha envejecido en su apartamento de la calle Cárcel), Landy (un excelente guitarrista graduado del Amadeo Roldán que se debatía entre el carnet de la Juventud y la vocación de contestatario), Jorge Tareco (de rebelde a ingeniero industrial, pasando por chivato del Partido antes de sucumbir a la crisis alcohólica de conciencia), el negro Franklin recién liberado (desertor de la guapería, quien se convertiría en uno de los hippies protagonistas que se sentaron en la calle y provocaron el trancón de tráfico en Galiano, frente al parque Fe del del Valle durante la recogida del 68, lo cual le costó tres años en una granja), Fifo (examigo, infiel con los que lo apreciaban pero gusano hasta el presente), Nany (que se graduaría como ingeniero agrónomo para emigrar también tempranamente), Valentina (la chica con quien perdí la virginidad en un ascensor), Mayra Bolloloco (legítima defensora del libre sexo y heroína de las fiestas rockeras a la que aún muchos guerrilleros de la época recuerdan), Pepito (el mejor fabricante de guitarras eléctricas, amplificadores y baffles que he conocido en mi vida), su hermana Rebequita (la grumete del piquete, una amistad que continúa acá en Miami)...

Focus era una banda holandesa de rock progresivo creada en Amsterdam en 1969. Su miembro estrella era el guitarrista Jan Akerman. El tema Hocus Pocus (1971), original de Ankerman, hizo furia en USA y, por repique, en La Habana. Solía ser la segunda o tercera pieza en Beaker Street y junto al Frankestein de Edgar Winter (aunque no llegaba al nivel de elaboración de esta última) era de las que más disfrutaba personalmente. El tema grabado en estudio cuenta con un rondó de seductor tempo que iba siendo coloreado alternativamente por los instrumentistas y vocalistas para hacer bailar a los fans y que después en aras de la comercialización sería lamentablemente degradado por la banda en una faster version durante sus actuaciones en vivo en Estados Unidos. (JR)

domingo, 2 de julio de 2017

Ignacio T. Granados entrevista al caricaturista Gustavo Rodríguez (Garrincha)


Rosie Inguanzo

Ignacio T. Granados (Ediciones Itinerantes Paradiso) lleva tiempo entrevistando a distintas figuras de la cultura exiliada. Esta vez le tocó a Garrincha (Gustavo Rodríguez), caricaturista cubano. Para Garrincha su trabajo es una extensión de sus dibujos infantiles. “El comic (o historieta) es un género del enemigo (…) no te permitían participar en concursos internacionales, (lo que es) una gimnasia intelectual muy saludable”, dice. Ya en privado Gustavo me cometa que, antes de él empezar a publicar, una vez alguien había dicho a los caricaturistas que no participaran más en un concurso en Canadá porque era patrocinado por la Coca Cola. Y es que hay una contradicción esencial entre la falta de libertad de expresión en Cuba y la caricatura. Ésta decanta por el arquetipo para amplificar el defecto, la característica sobresaliente, y mofarse de ello a modo de cuestionar, criticar. ¿Humor gráfico dentro del margen estrecho de la censura? Al cubano, tan propenso al choteo, sin embargo, no le divierte el autochoteo, de acuerdo a Garrincha. En conversación con Granados, surgen temas como el “cubismo” en la caricatura y vienen a la mente las curvilíneas criollitas de Wilson. Recuerdo que de adolescente coleccionaba Palante y Dedeté. Las compraba, junto con libros de Agatha Christie, Alexandre Dumas, Émile Zola, Miguel de Carrión, Henryk Sienkiewicz, etc., en la librería de la calle San Rafael, frente a la parada de guaguas, donde tomaba la ruta 132 hacia Miramar después que salía la secundaria obrero campesina "Mártires de la Moneda", en la Manzana de Gómez (sí, eso nos tocó a los gusanos que no logramos salir por el Mariel, menores de edad, expulsados con actos de repudio de la escuela regular). Desafortunadamente tal vez, a Pionero ni la miraba, prejuiciada por el nombre de la revista y su carga adoctrinadora (siendo gusana de nacimiento) le tenía un rechazo visceral.¡Qué me apareciera en casa con una de ésas! No se pierdan a Garrincha cuando recuerda las “caricaturas habladas” entre él y sus compañeros en el equipo de Palante; lo que no se permitían en el material impreso y que luego los administradores podrían usar como castigo o manipularlos para que participaran en “campañas políticas”, por ejemplo. Ahora mismo extraigo del librero dos libros distintos: uno muy soso que compré en la Feria del Libro en La Habana 2015, Diez humoristas gráficos cubanos; y otro delicioso de Alejandro Aguilera, Seriously Funny (Political Cartoons and Ilustrations). Definitivamente, qué importante es para el humorista gráfico desenvolverse en un margen de libertad y cómo se beneficia una sociedad del ejercicio crítico, el humor y la jodedera.
Aquí les dejo el enlace a la página de Garrincha Toonz.

Decenas de policías masacrando y arrastrando a un joven que protesta en Venezuela