sábado, 21 de mayo de 2011

Otra de Geandy Pavón



Una nueva edición de NEMESIS de Geandy Pavón, dedicado al artista chino Ai Weiwei. La proyección comenzó a las 10:30PM sobre el consulado de la República Popular de China en la ciudad de NY, y consiste en una imagen que se refleja en aceite de girasol.

¡Amárrense las portañuelas!

Ileana Fuentes

¡Qué le pasa a estos hombres que no pueden controlar sus braguetas! Dominique Strauss-Kahn, con un historial mujeriego para llenar una biblioteca, ahora enredado en este escándalo bochornoso que incluye asalto, sexo-por-mis-cojones, y lesiones. ¿Cómo puede un genio financiero y político perder la cumbre y hasta la posible presidencia de Francia por una erección desalmada? Arnold Schwarznegger, Mister Mundo, Mister California, Mister-ioso llevando una doble vida durante 13 años, con hijo ilegítimo y sirvienta-amante bajo las narices de María Shriver Kennedy en su propia casa. ¿Pero qué coño es esto? ¡Si el patriarca de esa familia estuviese vivo, el terminator yerno ya sería picadillo! No que en el clan Kennedy los mujeriegos no hayan sido la regla y no la excepción, desde el propio fundador, Joseph, pasando sobre todo por John y Edward. A Jack Kennedy le tenían un calendario para las calenturas en la Casa Blanca que casi lleva a Jacqueline Bouvier a plantearle el divorcio. ¿Quién no recuerda el “Happy Birthday, Mister President…” de Marilyn Monroe? A Ted, el hermano menor, su debilidad por farras y faldas lo llevaría hasta el nefasto accidente de Chapaquitic en 1969 donde se ahogó Mary Jo Kopechne, y lo mantuvo a él quieto-en-base en el Senado hasta su muerte. Esto no es un acontecer nuevo, pero los machos no aprenden.

El padre de la democracia norteamericana, Thomas Jefferson, además de esclavista, se anotaba en la cama a Sally Hennings –literalmente, su negra- con la que tuvo seis hijos. Y otro Jefferson – Bill Jefferson Clinton- la cagó completa en la Sala Oval (desde entonces choteada “Oral”) con la pasante Mónica. Bill Clinton –a quién llamé entonces “Machito Pipialegre”- que ante 300 millones de norteamericanos, además, mintió descaradamente por televisión sobre su infidelidad. ¿Qué crueldad primitiva lleva a hombres como estos a humillar públicamente a sus esposas? Al igual que a Hillary, con cuya dignidad Bill Clinton trapeó los pisos, le sucedió a Eleanor Roosevelt todos los años que tuvo que aguantar los tarros de su marido –FDR- con su propia secretaria. ¿Y qué decir del ex gobernador de Carolina del Sur, Mark Sanford, con la amante argentina por quien lloró ante cámaras y micrófonos antes de renunciar a la gubernatura? ¿Y dónde dejamos a John Edwards, que destruyó con su infidelidad a la mejor estratega política de su carrera, su esposa Elizabeth, brillante abogada y madre de sus hijos, al descubrirse la relación extramatrimonial con una videógrafa de su staff con quien tiene, además, una hija?

¿Y dónde dejamos al viejo verde de Silvio Berlusconi? ¿A Fidel Castro con su media docena de hijos fuera de matrimonio, cuyo modelo intelectual, José Martí, no se quedó atrás en el juego de Casanova, para la época? ¿A Evo Morales, que confiesa que además del fútbol, conquistar mujeres –y putas- era para él otro deporte, y que desde que llegó a la presidencia de Bolivia –repudiado por las feministas bolivianas, dicho sea de paso-, ha inspirado decenas de escritos titulados “Las Evas de Evo”?

[Anoche vi el film Inside Job, sobre la crisis financiera del 2008, que comenzó hace más de cuatro décadas, y ahí comparece, entre los cinco o seis inmisericordes expertos críticos entrevistados, Dominique Strauss-Kahn, señalando los desmadres y la avaricia indolente de la comunidad financiera internacional –los Bear-Stearns, los Goldman-Sachs, Standard & Poors, la Merril Lynch, IAG, Lehman Brothers, Morgan Stanley - que ha defalcado al mundo sin tener que renunciar a bonificaciones multimillonarias, y de pronto me pregunté: ¿será que al francés le han tendido una trampita para sacarlo del ruedo? También en el film testifica como una aplanadora el ex procurador general y ex gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, que hace unos años comenzó a investigar las prácticas inaceptables de esta claque gansteril, y a quien se le enredó la pinga con prostitutas para costarle el puesto y la carrera. ¿Habrá caído Spitzer también en una trampa? Trampa o no, no me importa. Hay que saber que la zancadilla –y el asesino- siempre andan a la vuelta de la esquina, y líderes como ellos tienen que mostrar mayor control sobre sus apetitos.] ¡Coño, amárrense bien la portañuela, y piensen con la cabeza que tienen sobre los hombros, y no con la que les cuelga!

viernes, 20 de mayo de 2011

La fiebre del fin del mundo


EE.UU. pasa por una masiva fiebre apocalíptica. El juicio final es este sábado.

En momentos de profunda crisis material y espiritual, Dios sencillamente ha decidido llevarse a los suyos, estilo barroco, en un masivo rapto celestial. La Biblia lo deja claro desde hace decenas de siglos. Solo hay que buscar cada versículo que concatena el augurio como un candado profético. El momento ha llegado. Las familias de los escogidos dejan sus trabajos y se preparan para el éxtasis (qué llevo puesto al cielo, a quién le dejo la casa, los números en punta para una llamada atmosférica, familias dormirán tomados de las manos).

Mientras el resto de la humanidad se queda aquí, dándole el pecho a la catástrofe.

La fe es ciega. De nada valdría discutir si sí o no. No importa ni la evidencia, ni la lógica, ni la historia, que siempre se repite. La única solución es esperar que el sábado se aboque, cuando acaso cerca de las 11:58pm, los escogidos confronten su fe con la diamantina dureza de la pared de la verdad. Ese será un momento de estupor.

Mientras, el resto de nosotros, los no-escogidos, reportaremos al día siguiente.

jueves, 19 de mayo de 2011

Von Trier, Hitler y el ridículo



aTrifF

Von Trier ha sido expulsado de Cannes como persona non grata. De acuerdo a la noticia del New York Times, el comité de directores del festival manifestó que "sentían profundamente que el foro fuera usado por Von Trier para expresar comentarios intolerables, inaceptables, y contrarios a los ideales humanitarios que presiden la existencia del festival." Von Trier estaría de acuerdo, pues se disculpó inmediatamente.

He aquí la transcripción:
Yo quería ser un judío... después me di cuenta que era un nazi" "...mi familia tiene ascendencia alemana..." "qué puedo decir... puedo comprender a Hitler". "...es cierto que hizo cosas horribles, pero puedo verlo sentado en su bunker..." "es cierto que fue un tipo malo, pero lo comprendo..."
Algo anda mal en occidente cuando podemos burlarnos de Mohammed, y de Jesús pero no de Hitler. Tanta demonización, tanta singularización de la monstruosidad termina causando el efecto contrario. Convertimos a un fanático asesino en vaca sagrada. Hitler ha sobrepasado al mismísimo rey de la maldad.

La explulsión de Trier de Cannes por enredarse hablando basura, tratando de ser chistoso, demuestra que no sabemos realmente lidiar con la maldad. Es entonces que nuestra idea de respeto y consideración se banaliza al punto del ridículo. ¿A qué le tememos? El miedo al horror no hace más que alimentar el horror.    

Por ahora, Hitler es el in-Dios de occidente -aunque en estos días tiene otro rival muy de cerca. 
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*La sacralidad es "eso separado para un propósito", y el proposito de lo que Hitler simboliza es el hueco negro de la maldad. Y ese hueco es intocable.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Miami: sonido 70




Nelson Correa, bajista y líder; Joe Rubio, voces y teclado; Danny Jiménez, voces y guitarra; y Raúl Rodríguez, voz principal y baterista. Este es el núcleo fundamental de Mantrap, otra banda del Miami setentoso que aquí se hacen escuchar en Beware, un hit local de esa época. Un grupo que contribuye a perfilar el espectro sonoro del sur de la Florida y que irá acondicionando la aparición en algún momento del Willy Chirino temprano, de Miami Sound Machine, y de una figura clave en el sonido miamense: Carlos Oliva, el hombre que sincretiza son, guaracha y rock. (JotaeRre)

martes, 17 de mayo de 2011

de reflejos y un traspié

om ulloa

un aguacero me sorprende casi frente a un café en la milla de los milagros del sur. aunque anunciado por la excesiva humedad y nubarrones, los borbotones de agua son repentinos y hasta milagrosos —dado el lugar— en ráfagas de gotones abiertos. apenas atino a refugiarme bajo un toldo aceptando que ya, voy a llegar tarde a todas partes donde tanto no me esperan a partir de esta impuesta pausa. tremendo milagro ese, yo llegar tarde si siempre ando anticipándome al tiempo, tarea laboriosa y molesta destinada al fracaso. la precipitación acuática, nunca mejor dicho, continúa alucinante y tropical en su fresca furia de cortina vitral escoba que barre escombros, peluquines y trajes Gucci por igual. sal pica sal pica y bah, ya tengo los zapatos empapados, qué más da la cabeza… y la saco justo bajo el chorrito que cae de un pliegue del toldo. a mi izquierda dos hombres ya maduros y barrigones hablan en apurada jerga cubana sobre una “tipa” que sólo sirve para pasar una “noche de tragos”, conocimiento común entre los dos y ellos tan amigos —eso sí es un milagro. me miran incrédulos que yo me quiera mojar. después de mi ducha espontánea sacudo el cabello mojado y los miro con sorna: “niños, seguro la damitipa opina que ustedes apenas sirven para pagarle un par de tragos”, les digo sonriendo y me voy, dejándolos entre sorprendidos y mentándome la madre.

dando un traspié en los reflejos engañosos de la acera encharcada me meto en el café y el aire acondicionado me engallina la piel mojada. después de pedir mi cafecito escojo una esquina y me seco con servilletas mientras saboreo la espumita dorada y espesa. en la mesa a mi lado dos mujeres muy maquilladas y enjoyadas hablan de sus hijonietos. las miro y en efecto, podrían tener mi edad más o menos. qué horror, pienso, o tal vez lo piensen ellas al mirarme a mí, tan suculenta en mi frugalidad de afeites y fuetes, fuelles, tintes y resortes, ocultas fallas incendiarias en cada ceja y farsas frívolas en la lengua silente pero no muda. el escalofrío ahora es interno y más fuerte, pero no extraordinario. lo he experimentado muchas veces, en esta misma ubicación geográfica, quita un gables, un coconut o pon un ocho y un milagro. en su charla las dos mujeres saltan del inglés al español —como yo en mis laberintos— y escupen cubiñoñerías —como yo en estos desvaríos— sobre partos y ginecólogos, un señor muy respetable y su mujer que le pega tarros y una hija que no acaba de casarse y se va a quedar para velar santos. alabao, en pleno siglo 21, velar santos una solterona tal vez de treinta años, me digo tomando el telefonito para llamar a alguien, a cualquiera que me responda y quiera, antes de las doce del día, hablar de la complicada artesanía embarrada del sexo intelectual o cómo ensuciar letras sueltas con música lubricada, dispersa y deshidratada de popfondo. o lo que sea, que acepto todo como escape ambulatorio de este instante deficiente en calcio y estrógeno. entonces la veo. a una ella, de las tantas.

esta vez el escalofrío es gélido y profundo, de esos que congelan y abaten el espíritu. trato de achicarme en mi rincón, cosa imposible y aun más sin hallar un periódico —para eso sirven— con el que cubrirme el rostro porque las servilletas no dieron abasto como toallas secantes. ponerme el bolso en la cara sería muy obvio, me digo, pero pensándolo bien tal vez ella de tantas ni recuerde mi careta, que es la misma de nuestro antiguo carnaval, uno de tantos, pero ni se parece a la de éste, único y último, por desteñida de colores corridos después del traspié en la lluvia... y es que hace un siglo y dos días, más o menos, de aquello, aquellas y lo otro, sin definir lo demás en plural de años idos al auxilio del olvido, en medio del exilio de costras y costas opuestas. en fin, a hurtadillas veo que ella, tan ella de tantas, se apoya en la vitrina de los dulces y pareciera que no ha mirado en mi dirección. se ha quitado las gafas oscuras y ha diseminado sus avellanados ojos ilustres mientras habla con la dependienta. no es mi imaginación, concluyo entonces al escuchar la voz que dice “quiero de ése y ése… en una cajita”. si su nombre, común y gastado, se me hubiera olvidado como debió haber ocurrido con el paso del siglo no sentiría este ataquito cursi que me embarga, me repito con la cabeza y los zapatos mojados mortificándome la elaboración de presencia firme y universal que cultivo aun cuando sea espantapájaros contundente en medio de mi huerta de apuntaladas zanahorias y tomates podridos de ironía, fertilizante cruel la burla constante de la vida y sus encantos, frutos frescos si alguna vez los hubo. y si ella, tan ella de tantas, hubiera sido sólo un pasaje incierto de juventud cascabelera sin mucha huella ya me atrevería a levantarme de esta esquina y pasaría por su lado empujándola levemente contra la vitrina, tal vez para que sienta el frío de lo inesperado e incómodo de lo olvidado que sale de la tiempogrieta a enfrentarla con mi sonriente jeta de “vaya, caramba, muchacha, cuánto tiempo”. pero no, ella, siempre tan de ella entre tantas sin huellas, fue capacostras múltiples en tamaño y mínimas en demasía, aunque ya ni sepa denominarlas por ausentes y efímeras. sólo sé que fuimos un fuérase que fueron a jugar afuera en el rico fango mineral carnal mientras viéramos indiferentes el juego cerebral con el que fuimos hacia dentro, acuchillando la metáfora disimilar tratando de ser épica epopeya para terminar en un apócope furioso. además, hace un siglo y dos días, más o menos, que ambas elegimos eso que —me viene a la mente porque casi lo acabo de leer— Andrew “The Dish” Sullivan llama Hate as the Compliment to Love, a partir de lo que leyera en este artículo, que va así… If you love someone, you run the risk of not loving them one day. You run the risk of seeing them in a grocery store years later and hiding behind the display of bananas so you won’t have to say anything to them and pretend that the love never happened…

eso mismitico. por falta de madurez y pocas ganas de crecernos ante las subterráneas circunstancias, ella de tantas y yo de menos elegimos esa opción, la del escondite bananero, que nunca fuera habanero por destinos bifurcados y el peso de toda esa heredada cristalería fina y vajilla rota con la consabida platería —de El Encanto, que conste— que trajimos en el cubi bote bote un chino cayó en un pozo…. y ya, ayer hoy siempre, pretendemos que no existimos y listo, no nos saludamos porque los fantasmas… ya se sabe, son halucinaciones. y tú tan niña narcisa que fuiste (y eres) tan mujer presumida que se sigue mirando en el reflejo de la vitrina de los dulces acaramelados amerengados anatillados achocolatados descompuestos con el peso calorífico del azúcar polvo y nueces necias como si tu gula tronchara indiferente mis razona-mientos apurados que justifiquen la cobardía. dale, pienso, te los mereces todos, atragántatelos como premio por haber sabido llegar hasta aquí intacta —que ni mojada estás— sin inmutar el orden de los factores que fueran producto del resultado de esta zanja insalvable en la que caímos. y entonces, como lo sabemos inalcanzable el encuentro y el consecuente saludo cordial, te proyectas dulce de leche agria casi en la misma bandeja de los alfajores y las milhojas usurpando su halo empalagoso e ignorando con sospechosa parsimonia la cabeza canosa que se refleja huidiza justo sobre la imagen del mousse de chocolate con partículas de frambuesas que te quieres llevar a casa. por eso sé que al verme ocultándome —porque me viste flotando en el reflejo resultado del traspié— entrecerraste los ojos por la sorpresa y suprimiste el deseo de comprobar si era yo u otra que me reemplaza cuando desciendo a la península a degenerarme en su calor despavorido, sus imprescindibles aguaceros primaverales alimentando la fauna del pantano falso que cruza los puentes que no van a ningún lugar con el peso de su comparsa corrupta hundida en las raíces que se desprenden de esas arenas movedizas del cementerio tropical de las exes de una vida con cabeza en el norte y culo en el sur.

y por más que eso, ya que mi gesto distante te lo comprueba como a mí tu maña de mirarte en los espejos para adentrarte en ti misma, confirmamos que el pacto tal vez fuera mutuo. por eso nadie se mueve y los dulces emanan sus olores seductores sin lograr acercamiento. y es que después de un siglo y dos días, es preferible esconderse bien en el presente hacia el futuro mal donde tú, tan ella, no estés. porque tal vez tú seas otra, entre tantas, pero ella sigue siendo ella. porque a ti ya ni te conozco pero a ella sí. y cuando por fin te veo salir del café con tus dulces en cajita y tus gafas oscuras superpuestas sobre tus ilustrados ojos avellanados, mirando velozmente hacia mi esquina con toque de desafío tardío, sé que tampoco la próxima vez, cuando te vuelva a ver —después de un siglo, dos décadas y un quinquenio, más o menos— reflejada en otro punto de esta “nuestra otra ciudad”, lograremos resbalar sobre una de las bananas que ya ni nos servirán de escudo para chocar y dejar que el impacto haga añicos lo poco mutuo que entonces aún nos quede.http://sonoramatancera.blogspot.com/

lunes, 16 de mayo de 2011

Fuente es, y no es, un orinal



En la discusión conceptual algo se muerde la cola (¿o se corta la cabeza?). De Duchamp a Caravaggio, a Rees a Manzoni, todo queda en familia. El concepto se diluye y dilucida en Miami Bourbaki.

sábado, 14 de mayo de 2011

cover a+


Diseño de Gürbüz Doğan Ekşioğlu (Turquía, 1954), caricaturista y diseñador gráfico. Colaborador de The Atlantic, Forbes, The New York Times y The New Yorker. En la imagen concebida, entre celebración y exhortación hay un margen traumático. ¿Dónde piensas que el artista puso el énfasis? (JotaeRre)

viernes, 13 de mayo de 2011

la herida de una nota

Rosie Inguanzo

Erik Satie es intolerable. Frédéric Chopin, en mi corazón no hay nada como los Nocturnos. Pero Satie ya me había quebrado. Chopin no existe para Satie. Satie contrae el vientre del escucha, galopa salvaje en los oídos, aboca al desasosiego. Sobre la lápida mohosa, la hora de la muerte. Un neoclásico que describe la pantomima crucial, un desorden emocional –en la vocación clásica, un existencialismo antes del Existencialismo.

¿Entre Chopin y Satie? Un tris se desangra. 
Satie es cine, es la fábula en la bruma. Es el misterio del horror, el humo de la guerra, el amante abatido, y lo que desaparece de la mirada para siempre. El pozo de los candores. Los edificios imaginarios -que Satie guardara en una vitrina, sus cápsulas sonoras. 

Chopin es la complejidad de mitad de siglo, polaco desterrado y activista –casi un cubano, dice A., disecciona el dolor que la tiene a una, les temps perdu, el cromatismo de la escala, la herida de una nota, la lágrima en la nieve. Tos intermitente y corcheas mojadas de saliva sobre el pentagrama.

Vivir y componer fuera del aire, ese es Chopin.

lunes, 9 de mayo de 2011

Phillip Upchurch: Inner City Blues

Respeto implica simetría entre gobierno y gobernado. El gobierno se debe a los gobernados, no lo contrario. Expresarse pacíficamente es un derecho del gobernado. Exigirlo es un deber. Permitirlo es saber gobernar.


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A partir de la pateadura que resultó en la muerte de Juan Wilfredo Soto, miembros de la disidencia han señalado con preocupación este penúltimo párrafo del informe de Raúl Castro en el VI Congreso del PCC.
(...) es necesario aclarar que lo que nunca haremos es negarle al pueblo el derecho a defender a su Revolución, puesto que la defensa de la independencia, de las conquistas del socialismo y de nuestras plazas y calles, seguirá siendo el primer deber de todos los patriotas cubanos.
¿Qué es una plaza? ¿Qué es una calle? Son espacios públicos. En cualquier estado -incluyendo por qué no, al socialista- debiera permitirse el derecho pacífico de la libre expresión popular, sea a favor o en contra del gobierno. Eso hoy en día es sencillamente un derecho político inalienable por el que pueblos enteros están siendo masacrados a través del medio oriente. Estar en desacuerdo con ese derecho es ir contra la marcha de la historia.

Mirémoslo desde el ángulo del gobierno. Como dirigente máximo del PCC, Raúl Castro está en la obligación de permitir la libre expresión popular en las calles y las plazas cubanas. Es de esperar que no todo el pueblo tiene -ni puede- estar de acuerdo con una sucesión familiar ininterrumpida por más de 50 años. El hecho de expresarlo no pone en peligro conquista alguna. Si la Revolución es apoyada por la mayoría del pueblo no hay por qué temerle a la protesta pacífica de un grupo de damas vestidas de blanco, u otros "grupúsculos". La represión contra la disidencia lejos de "preservar las conquistas del socialismo" hace lo opuesto: Pisotea el respeto político que todo gobierno le debe al gobernado. 

¿Cómo puede el gobierno cubano llenarse la boca y criticar la represión en el mundo capitalista y no respetar el derecho de su propia población a expresarse pacíficamente? La justificación no puede ser ya más que tal acción es un peligro para las conquistas del socialismo, lo que la hace ilegal. Es ilegal porque viola las leyes revolucionarias. Viola las leyes revolucionarias porque es un peligro para las conquistas del socialismo. Tal falacia fuera risible, sino implicara tanta humillación. Cabe preguntarse cuál es la causa real del miedo. Si salir a la calle fuese un peligro para las "conquistas del socialismo" lo sería precisamente porque se le niega al pueblo su derecho a tener derecho. Pero entonces no hay tal "conquista". Si la hubiese, sería una conquista aberrante, injusta.

Respeto implica simetría entre gobierno y gobernado. Como expresión de la voluntad popular, todo gobierno se debe a los gobernados, no lo contrario. Expresarse pacíficamente es un derecho del gobernado. Exigirlo es un deber. Permitirlo es saber gobernar. La razón está del lado de la disidencia que pide un espacio de expresión pacífico. Negárselo es injusto y arbitrario.  

¡La calle es un derecho de todos!

domingo, 8 de mayo de 2011

La llamada en la que Juan Wilfredo Soto advierte de su futura muerte



Las palabras de Juan Wilfredo Soto desde el pasado son premonitorias. Repite, desde la tumba y para el mundo, la amenaza de los sicarios castristas: 
"Los 15 días que te pasaste en apoyo al Coco (Fariñas) te van a repercutir... atente a las consecuencias'". Yo responsabilizo a la seguridad del estado y al gobierno de la policía represiva de aquí de Santa Clara por lo que me pueda suceder de hoy en lo adelante.

Juan Wilfredo Soto García, muerto a golpes por la policía castrista


Condenamos al régimen de Raúl Castro por el asesinato del disidente cubano Juan Wilfredo Soto García a manos de sicarios policiales en la ciudad de Santa Clara.  

Reacciones aquí, aquí y aquí.

"Condenamos de manera enérgica esta muerte absolutamente evitable de este ex preso político, porque no tenemos duda de que hubo una relación de causa y efecto entre la golpiza y su muerte".-- Elizardo Sánchez.

El País
Según la disidencia, Juan Wilfredo Soto García estaba sentado en el principal parque de Santa Clara cuando la policía le exigió que se retirase. Al negarse, fue reducido por la fuerza, esposado y golpeado con saña. Según Lisset Zamora, después la misma policía lo llevó al hospital donde fue atendido y enviado a casa. Horas más tarde se sintió mal y un compañero de la oposición lo llevó de nuevo al hospital, donde paso dos día en estado crítico hasta que murió en la madrugada de hoy.
Basta de impunidad. ¡La calle es de todos!

sábado, 7 de mayo de 2011

¿Qué constituye una violación sexual?

Ileana Fuentes

“Concimiento carnal forzado de una mujer, sin su consentimiento”. Esa es la definición que da el FBI al acto máximo de violencia que pueda perpetrarse en contra de una mujer. “Conocimiento carnal” sinónimo de “vaginal con falo” [o como se diría en un monólogo: a fuerza de pinga por el boyo]. Esa es la definición estándar. Excluye penetración forzada por vía anal u oral; penetración –perforación- con un objeto; y también excluye la violación de un hombre. Es una definición heterosexista y misógina. Data del año 1929, o sea, es un concepto octogenario, léase anticuado. Hacia esta definición arcaica y puritana se acercó la Cámara de Representantes de Estados Unidos el día de ayer al aprobar el Proyecto de Ley HR 3 que limitará el pago de abortos con fondos del Medicaid solamente en casos de violación general, violación incestuosa y peligro a la salud de la madre. Si la mujer fue violada mientras estaba inconsciente, bajo los efectos de alguna sustancia, o simplemente atemorizada por su vida, la definición de “forzado” – forcible es el término en inglés- no se cumple. No forzado, no Medicaid. Esto es una medida en contra de la salud sexual y mental de las mujeres pobres, que son las que acuden al seguro médico federal del Medicaid para atenderse.

Y eso no es todo. De adoptarse la ley que propone el proyecto HR 3 aprobado ayer por la Cámara, se impediría la realización de abortos en instalaciones del gobierno federal, como por ejemplo las bases militares. Eso quiere decir que si a una soldado norteamericana que está sirviendo a su país en Irak hubiera que hacerle un aborto –por cualquier razón- esa soldado tendría que regresar a casa, a unjo de los 50 estados, a hacerse el legrado, o buscar quién se lo haga en Irak. ¡Qué demagogia eso de “serving our country”!

Y hay más: la Ley le negará créditos de impuestos (tax credit) a las corporaciones que ofrezcan a sus trabajadores cobertura de abortos en sus pólizas de seguro médico privado. El 87% de las compañías ofrecen ese renglón como parte de sus beneficios de seguro médico a sus empleados. También se negarán los tax credits al individuo en su declaración de impuestos: al poner un legrado como gasto médico en su declaración, el preparador de la declaración, o el agente del IRS estará obligado a pedirle una explicación con lujos de detalles a la víctima para determinar si la violación fue “vaginal con falo”.

De los 251 votos a favor de HR 3, tres fueron de cubanoamericanos: los republicanos por la Florida Ileana Ros-Lehtinen, David Rivera y Mario Díaz Balart. Sin comentarios. El congresista demócrata por New Jersey, Albio Sires, votó en contra al igual que 174 de sus colegas. Ahora el Proyecto de Ley pasará al Senado donde, con su margen de mayoría demócrata, se espera sea rechazado. [Podríamos pronosticar cómo votarán los senadores cubanoamericanos). De aprobarse en el Senado esta ley discriminatoria, tendenciosa, sexista e inhumana, el presidente Barak Obama ya anunció que la vetará.

viernes, 6 de mayo de 2011

¿Cuánto costó Bin Laden?


El artículo del National Journal propone la cifra de 3 billones: $3,000,000,000,000.
Se trata de dos guerras que ocupan a 150,000 soldados y que se traga 1/4 de nuestro presupuesto de defensa, un aparato inflado de seguridad en el Departamento de Homeland Security, que ha disminuído nuestras libertades civiles. Los altos precios del petróleo son parte de la guerra global contra Al Qaeda, y una parte creciente de nuestra deuda nacional, que amenaza con perjudicar a la economía... la reducción del déficit.
Todo eso para lidiar con un sólo hombre. El artículo es franco, el resultado absurdo:
Le dimos a Bin Laden exactamente lo que quería. El líder terrorista comenzó su guerra contra los Estados Unidos creyendo que era un "tigre de papel". Pero para el 2004 ya había cambiado su objetivo estratégico, comparando la lucha contra EE.UU. con Afganistán lo que trajo como consecuencia la quiebra de la URSS durante la Guerra Fría. Dijo en una declaración grabada: "Continuaremos con nuestra política de sangrar a América hasta el punto de la bancarrota". Sólo el más pequeño signo de al-Qaida "haría carrera generales hay que hará que Estados Unidos sufre pérdidas humanas, económicas y políticas sin que nada para lograr la nota que algunos otros beneficios para sus empresas privadas." Hay que tener en cuenta que hemos gastado en Bin Laden más que el presupuesto total de EE.UU. para 2008.
Bin Laden ha sido el tipo más caro en la historia militar de EE.UU. ¿Y qué ganamos a cambio? El avión predador.

Supervivencia del instinto indomado

 
Rosie Inguanzo 

Cristóbal Manuel toma la instantánea galardonada después de horas de espera: un hombre solo y denudo camina las calles de Puerto Príncipe –premio de periodismo gráfico Ortega y Gasset 2011. La inquietante fotografía no nos remite necesariamente a Haití ni a la desgracia del terremoto –es una imagen contingente. El ave Fénix se erige entre los escombros de la ciudad –la piel chocolate oscuro contra fondo gris azulado, cuando la luz empieza a menguar y la llovizna se detiene. La fotografía gana por lo que es, y por lo que no es. Mejora cuando va más allá de su contexto. Un loco –nos dicen, camina las calles después del terremoto. Pero es más que eso, es su belleza esfinge, su fuerza muscular, la pureza del desnudo público. La imagen espontánea trepa su escalada simbólica. Es el progreso que devino distopia (tantas veces fantaseada por Hollywood). Primitivismo entre las ruinas de la civilización –lo inútil del esfuerzo civilizador ante las fuerzas de la naturaleza. Y nos habla de la supervivencia del instinto indomado. A la fotografía de Manuel le precede el paradigma estético de El caminante sobre el mar de nubes de Caspar David Friedrich, solo que el abismo al que se enfrenta el neorromántico de la post postmodernidad es la urbe capitalina de un país socialmente descalabrado -al que se le acumulan los destrozos. También lleva algo de la carga simbolista de La isla de los muertos de Arnold Böcklin –válganos la doble metáfora dolorosa. Siempre me molesta dejarme representar por un hombre* porque el hombre es solo el 50 por ciento de la humanidad toda. Y porque además el hombre impregna pero no pare. De modo que este hombre solo, algo cabizbajo y perdido valida para mí el des-madre y la carencia –el estado en falta en que se halla la mitad de la especie. 
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La foto arriba es Premio Ortega y Gasset (2011) de Periodismo Gráfico. * Dedico este último pensamiento a la imprescindible Ileana Fuentes.

jueves, 5 de mayo de 2011

habana(ambiente60) - Los Meme

Eleno y yo

Ernesto González

Cuando un varón tiene ganas de sexo, va al fin del mundo si es preciso. Tuve un guajiro, Eleno, que ligué en Prado y tomó el ómnibus conmigo sin tener la más mínima idea de adónde nos dirigíamos. Preguntando a cualquiera yo encuentro el camino de regreso, me dijo, no te preocupes, vamos. Le advertí que no podía quedarse a dormir en casa, por el qué dirán de los vecinos —lo cierto es que yo detestaba dormir acompañado—, y aceptó incluso el reto del aguacero que amenazaba con caer. Yo viro, no te preocupes, yo le pregunto a cualquiera y viro. Vamos te digo, ¡vamos! Obedecí, por supuesto.

A partir de entonces, me visitaba a menudo. Nunca se quitaba el calzoncillo ni las medias para hacer el sexo. Al principio me molestó; después, en la práctica, me atizó sobremanera que me poseyera mientras el calzoncillo se le iba desplazando hasta dejar sus nalgas al aire, de manera que podía verlas sumiéndose en las mías, a través del espejo que había colocado en la cabecera de mi cama.

Una madrugada Eleno, que era de “vírate y ya”, se me acomodó encima con el calzoncillo puesto, como acostumbraba. A los pocos minutos de estar disfrutándonos, y cuando el calzoncillo se le empezaba a caer y yo a aguzar mi vista en el espejo, algo nos detuvo. Escuchamos una especie de aúllo que salía del barracón de la esquina. Al guajiro, constructor de escuelas y hospitales en la capital, aquel sonoro gozar de mi vecina lo trastornó: sentí que se incrementaba su violencia de penetración, sin averiguaciones ni resquemores.

Ante la noticia del segundo orgasmo de la mulata, Eleno continuó poseyéndome con mayor vehemencia durante unos segundos. Entonces sí preguntó de dónde salían aquellos aullidos. Cuando le iba a explicar, me calló con un gesto rudo. Me apretó la boca y la nariz, ahogándome casi. Pero el sabor y el olor de sus dedos de guajiro zorro, me encendieron por dentro. Macusa gritaba de nuevo, se quejaba, exigía. Calló unos minutos para transponer el umbral de su tercer orgasmo con gran algarabía. Eleno, moviéndose furiosamente dentro de mí, eyaculó con respiros profundos, graves, a la par de Macusa.

Pensé que se levantaría enredándose en su propio calzoncillo desplazado hasta las rodillas, como era usual en él, pero esta vez permaneció calmo, en absoluto silencio, diríase que meditativo. En eso escuchamos la antesala del cuarto orgasmo de Macusa; sentí que Eleno crecía sedimentado en mí y que reiniciaba mi posesión con muchísima eficacia.

Mi vecina, desde su barraca, voceó cuatro carajos, y Eleno se vació en mí. No le había interesado o no se había percatado de que el calzoncillo, con tanto tira y jala, había ido a parar nada menos que a sus pantorrillas, y yo detallaba, como nunca lo había podido hacer, los dos macizos peñones que formaban sus nalgas y el seísmo que los atraía hacia las mías. Eleno estaba subiéndose el calzoncillo en el momento en que Macusa anunció su quinto orgasmo. La sorpresa que desdibujaba su cara de constructor no fue un obstáculo para que volviera a excitarse y casi me violara, cuando yo ya me había puesto mi short. En esta ocasión se demoró tanto que alcanzó la sexta gritería de la mulata, y él mismo gritó a su manera, siempre a dueto con mi vecina. Enseguida se vistió, se despidió volando, salió de casa y pasó por el barracón de la esquina contemplándolo.

Llevaba en su rostro la expresión de haber experimentado la aventura más misteriosa de su vida.

La CIA es tan inepta...


Humor de Pong.

miércoles, 4 de mayo de 2011

ërase una v'e'z en los 70

El arte de idear pirámides

AtRifF

Una pregunta capciosa, ¿era el orinal de Duchamp arte antes de ser "Fuente"? Se diría que no. Lo que lo hace arte es una investidura: la firma en este caso. Mas no todo lo que se firma es -automáticamente- arte. ¿Acaso la firma del artista? Puede ser, pero no siempre que un artista firma produce arte. Puede firmar un cheque. La firma debe acompañar un hacer específico, dirigido a un objeto en particular. Debe tener intencionalidad. Sí, pero la intencionalidad no es algo visible. El único vestigio de intencionalidad de "Fuente" es la firma: "R. Mutt", que por cierto no es el nombre de Duchamp, sino la marca misma del orinal. Duchamp ha firmado con la firma de otro; una falsificación -como si la intencionalidad apuntara a un vacío. Vericueto conceptual que para 1917 es todo un acontecimiento. Es acaso el paradigma genial del ready-made duchampiano, que el arte puede ser arte al instante.

Generalicemos: Imaginemos a un artista conceptual X, internacionalmente conocido. La próxima obra de X se titulará "Giza". Consiste en aprehender la esencia de la pirámide de Giza, incluyendo la Esfinge.


¿Qué tipo de autoría podría reclamar X para "Giza"? La obra es suya en tanto la origine.* ¿Podría venderse? Ciertamente, tal y como se vende cualquier idea.  ¿Podría coleccionarse? Con un poco de trabajo definicional. Recuerden, no se trata de la pirámide real en Egipto, ni siquiera una foto de la misma, como la de arriba, que usamos ahora solo para ilustrar de qué se trata el asunto. La noche de la muestra, las paredes de la galería estarán absolutamente vacías.

Lo difícil del asunto no es imaginar Giza, sino "Giza".

X desea explorar lo esencial sin más ayuda que la idea en sí. Busca eso sin lo cual, Giza no puede dejar de ser lo que es. Se habla del substrato mismo, que no tiene que ser la pirámide que lleva ese nombre -el nombre no es lo fundamental, pudo haber tenido otro (pudo haberse nombrado Eiptis, solo que fue renombrada Giza por el faraón siguiente).  

Por ejemplo, imaginemos a Giza con solo tres pisos y la construcción se paraliza. ¿No hay "Giza" acaso? El arquitecto general tiene una idea de Giza, no ejecutada (lo cual no implica que la pirámide material sea una mera copia de la idea). Ahora tenemos un punto difícil, la posibilidad que el arquitecto general tuviese la idea de Giza simplemente porque "Giza" siempre existió. La esencia de Giza = "Giza" no consiste en -tan solo- pensarla. Veamos, desde el punto de vista ideacional, Giza puede pensarse por más de una persona. ¿Hay alguien que sea dueño de la idea de pirámide? Entonces podría concluirse que "Giza" está más allá de la manifestación de Giza. 

Por supuesto, hay algo aparentemente absurdo en todo esto: "Giza" es coextensiva con cualquier posibilidad -o no- de manifestación. Aún más problemático, ¿cómo es posible que el pensamiento pueda aprehender la emergencia de tal manifestación sin ser manifestada? Para llevarlo al límite, "Giza" (al igual que "pirámide") no son porque hayan sido pensadas por alguien. Existen en sí mismas, inpensadas o en potencia, en tanto que posibilidad de ser pensadas. ¿Y si no son pensadas nunca?

¿Hay en todo esto una "cañona" conceptual? Sí y no. Lo que descubrimos mediante el ejercicio metódico es que "Giza" es un "como si fuera...", una metodología del pensamiento para llegar a lo inabarcable -sin jamás reducir su manifestación.

¿No es eso suficientemente arte?
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* ¿Qué significa "originar" en la era de la apropiación y el cut-and-paste? La pregunta debiera reformularse: ¿Existe algo realmente original? Si "Giza" existe independientemente de su ideación, entonces ni el arquitecto general de Giza podría haberla originado (la ideación de Giza "por primera vez" es una posibilidad a considerar, aunque inútil en el contexto de nuestro análisis pues no es verificable). Habrá que conformarse con la idea de que somos propensos a repetir ciertas ideas "a la deriva".