miércoles, 17 de junio de 2015

Ailer González Mena legitima la performatividad de Tania Bruguera a Tomás Sánchez

Tania Bruguera observa la brigada de construcción "asignada" a su casa (durante la Bienal de la Habana). En su mano, el libro de Hannah Arendt Los orígenes del Totalitarismo. 

A continuacion reproducimos la siguiente declaración de Ailer González Mena en su muro de Facebook. Nos parece acertada su definición de "performance", en el contexto de la situación actual de Tania Bruguera. González-Mena hilvana un argumento de alta filosofía política que compartir con ustedes.
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Ailer González Mena

Ha dicho Tomás Sánchez que "al performance de Tania se lo está llevando el viento ... que ya tuvo su efecto ... que es hora de una pausa". Es sintomático que el pintor no reconozca en este caso que un performance puede transcurrir, que puede asimilarlo todo y que todo, es performance. Mis grandes amigos poetas performers Amaury Pacheco y Luis Eligio lo definen como "aportar un dato a la realidad".

Es lo que ha hecho Tania, entrar, mover los dados, tirar, en ese instante, aporta un dato, denota a los segurosos, a las Damas de Blanco y activistas, a la chusma de la teniente coronel que la "atiende", a las viejas "factores" de su cuadra, y hasta al ruido del martillo rompecalles, todo eso se integra y trenza un performance que no se lleva el viento porque es el propio absurdo totalitario quien se encarga de insuflarlo.

Tania eligió confrontar un poder con el poder del performance. Los focos que acompañan su proceso se corresponden a su valor y a su capacidad como artista de apropiarse de la intensidad de un momento para intervenirlo. Nadie ha "usado a Tania para hacerse promoción" dentro de Cuba, pero es en la oposición (porque la mayoría de los artistas cubanos son unos pencos y han virado la cara, salvo dos o tres excepciones ) donde ha encontrado gente que la apoya con respeto total.

Es esa actitud insana, mezquina y frívola de sancionar a las víctimas y no a los verdugos, la misma que sostiene bienales censoras, atiborradas de arte mediocre y apolítico usado para relativizar el horror de una dictadura de 56 años.

Mas respetable sería, un "yo tengo miedo", un "yo nunca me atrevería a hacer algo así" o un "me importa un pito lo que pasa en Cuba", mejor flotar del otro lado y perderme en la paz de húmedos paisajes vegetales…