martes, 24 de agosto de 2010

pavor de ellas tantas



nada como entrar. introducirse. no hay equivalente a los músculos mojados y vaporosos que te reciben como cálido anfitrión. por eso vas titubeando con dedos temblorosos, la lengua en vilo, miembro atento. saboreas, aspiras el vaho de ellas tantas. en todas particular. todas únicas aunque genéticas y clonadas de ese polvillo de gránulos y cenizas que flotan en el viento. por eso limpias el sudor del miedo que te inspira la abertura. que puede ser tuya, suya y de ellas, de tantas. y miras por la ventana. de soslayo ves las montañas de guanacaste, la inmensidad del pacífico que alardea olas del tamaño de murallas. te exprimen, te aprietan tejidos resbalosos. te imaginas el horror que sintió el desubicado de colón cuando vio semejante mar. se te cuaja la imagen tan lejos del mediterráneo mientra tanteas y te electrificas. como si te hubieran enchufado mil vatios en el colon. 

y ya, empujas la mano entera, la boca amplia, todo el cuerpo hacia la ráfaga. del deseo del aullido trabado en la epiglotis. con dedos indiscretos ellas tantas te lo acercan. susurran que es el altar. y te arrodillas aspirando el oxígeno viciado de selva virgen que la lluvia empapa por doquier antes de bucear en el cenote. en la cavidad que se llena de aire. se expande. sus piernas te rodean tal pulpo malicioso. te atrapan. y absorben el sudor. ah el sudor… te has conducido adentro pero no dentro. exhalas y tiemblas. el calor es infernal. hay caderas. se incita, se habla en jerigonzas. ves la lluvia deslizarse sobre el vidrio del ventanal con vitrales rojos de érase una vez la habana. ya hueles las rosas blancas que perfuman el espacio al lado de los rieles de los trenes al sur. sientes los senos árabes ululando queditos en el parque central del norte. te apremian las manos hebreas que rasgan las sábanas egipcias traídas de contrabando del este. sabes ya por catecismo que en el altar la ceremonia es sagrada. entras y sales, con aversión y entrega, persignándote, resignándote, presingándote en el desquicie ya encrucijada porque lo sabes. lo sabes invertido e infiel, ese órgano que respira contigo pero sin ti. al ritmo crujen huesos y carne. emanan jugos que te lubrican el alma, esa presencia invisible y tenaz. apenas nadas en tamaña alberca, pescaíto. lo sabes. shallow swimmer in blue deep waters… te meces como cuna entre sus piernas, amarrado al biberón sobresaliente de sus pezones, tragando el esmog del distrito federal que se cuela por las rendijas, aspirando el salitre y las fumarolas de las playas de arena volcánica. y sigues evocándote en la nieve del parque grant aferrándote a los huesos salientes porque sabes que se termina, ya. la envoltura que llevamos sobre el regalo. el pellejo que madura. que se añeja en esta bifurcación carnal. y sientes el juego de las articulaciones y te preguntas cómo, cómo es todo esto posible justo cuando te desplomas, en cámara lenta y en blanco y negro borroso de un mal hecho súper8 junto a la bañadera con peces de yeso y trenes chispeantes habitados de fantasmas electroartísticos y superpuestas máscaras de identidad, maldiciendo, fraguando el espantado grito de tu desvencijada garganta opaca. que calla otra realidad. y ya, vuelves aferrándote al breve o largo cabello sudado, hundiéndote en la boca, pegándote a los labios cuarteados. todos los mares del mundo te salpican las nalgas expuestas al castigo virtual del temor, al látigo del pavor. de ella y tantas. te asfixias agarrándote a las balsas, a los maderos sueltos y astillados que esa piel te brinda, a los salvavidas redondos de plástico con franjas de colores de érase una vez varadero y coquitos acaramelados bajo la sombra del flamboyán azul. tanta papayasada y pataleas, chapoteas entre bancos de arena mujeril. hacia adentro pero no dentro. ellas todas demasiado mar para tu islote, te resignas, te presignas, te resingas sabiendo que eres el mismo náufrago de siempre. la protuberancia constante. 

and she is the one, ella é… la salvavidas en bikini anaranjado, la vigilante académica con la multa en mano por el abuso del pseudónimo, cualquiera… la lujuria del pilar, elemental erlis alada, jolgorio de joan. ella a dúo operática carmen y trágica maría fotogenética, a trío santa ana de carola, la que bailaba sola. es una niña bizca de atrevimiento en el metro de lavapiés. es la matemática cira exacta, rafaela a la italiana, la ausente margarita sin pétalos ya. es américa nada digna. es una esther oscura. es una maestra de italiano y otra de francés. es iva casi libélula. polen como el martirio de la espina misma que te brinda en flor es esa esfinge que habita aquí, frente a ti, con nombres múltiples rasgados en los pómulos, con la lengua poseída y tibia. y la acaricias, la mimas, la mantienes viva y prendida. llama y llaga porque es un altar y es sagrado. y tú tan tenue ateo de género incierto la tomas, religiosamente la bebes, la aspiras y la exhalas. es la mujer que vive dentro de ti, contigo. la que descansa sobre tus muslos, agotada y gozada. la has infiltrado mil veces con tus dedos guerrilleros, tu lengua batalladora, tu miembro de cárcel corporal. y cada vez eres menos ser humano que la anterior. porque tu boca llora baba. se queja. porque tu deseo se raja en cueva de pena ajena. porque te rechazan los sentidos. ésos que contemplan su culo terso, sienten el arañazo, escuchan la respiración erguida, saborean su mordida, todos los virajes de la lengua otra vez, todas las cadencias de su respiración acelerada succionándote, extrayendo. débil, te ha dejado carne inerte. y luego duerme cansada. ella en guanacaste y tú y ella en un hotelito de ocean drive. aquella siempre en georgia. y tú y ella en nueva york; todos en washington. nosotras en coyoacán y tú y ella y dos o tres más en la wabash. las dos en barcelona. en florencia y bordighera. sin ella en acapulco. nosotros apenas en san josé, de lleno en madrid, hurtados en la uruca, amplios en yucatán, discretos en montreal. siempre fervientes y apuradas manchitas rasgadas en los carnívoros mapas, delineados en sangre premenstrual y colgados de hilillos de saliva comunal. las múltiples cartografías acuchilladas por el grito del descubrimiento, del espanto de no saberla el espejismo del instante que se corrió al mar, gota sinuosa y desechada. cualquiera de tantos mares, desaguados. y dondequiera tú te lamentas. chillas. plañes. estaca fija en el mismo lugar. en esa vagina abierta que hace cuenco a tus lágrimas, a tus alaridos de animal vulnerable, a los aullidos de fiera con pellejo de persona. y gimoteas. te reduces entonces a aromático sexo incierto por el pavor de ellas, siempre de ellas tantas.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Conooo! Que calenton!

Anónimo dijo...

Después de leerlo me siento como el que se cae desde un sexto piso y va por el tercero.

"y miras por la ventana. de soslayo ves las montañas de guanacaste, la inmensidad del que alardea olas del tamaño de murallas. te exprimen, te aprietan tejidos resbalosos. te imaginas el horror que sintió el desubicado de cuando vio semejante mar."

¿Cuando carajo vio colón el pacífico si solo navegó por el atlántico y el caribe?

Saludos, Jacobo

Anónimo dijo...

tremendo resbalon matutino a la cueva densa

Anónimo dijo...

¿como pavor? no creo, esto me suena más a baile de perchero que otra cosa.
en serio, siempre q te leo me saboreo con la fluides y juego de palabras

A.T. dijo...

Sensual, directo, delicioso.

gretteljsinger dijo...

ellas son la candela

Abel dijo...

que bello! que caliente!que sensual! me revolvio los fluidos y otras cosas !

69 Born dijo...

candela ellas y las otras que escriben sobre ellas con candela, que siempre son pocas...

Anónimo dijo...

om...que buen buceo
Teresa

sonora y matancera dijo...

Jacobo, andaba descansando en los bosques del norte... y paso ahora y veo que tiene ud. razón --aunque la lógica no es imperativo en mis escritos-- y por lo tanto, sólo para ud. le pongo aquí la oración corregida:

"te imaginas el horror que sintiera el desubicado de colón de haber visto semejante mar".

claro que, es posible que le parezca que utilizo mal los tiempos verbales; pero eso, aclaro, es elección de escribana.

aclare ud., si regresa, esa sensación de mantenerse colgado de un tercer piso aunque la intención fuera dejarse caer del todo... porque esa es la intención de esta pieza.

saludos y gracias a todos por los comentarios. saludos. omu