domingo, 12 de abril de 2009

Benemelismos

Confinar nuestros átomos a las fronteras corpóreas es violar una condición propia de la vida (...) En el futuro tendrá que estimarse también como riqueza la salud humana, la preservación del ecosistema, la restauración del hábitat de los animales, la preservación de las especies (…) Las estructuras sociales existentes no están equipadas para llevarnos a la exploración y colonización espacial (…) Quizá la humanidad se transforme en pura energía (…) El misterio más formidable para la razón es que el cerebro actúa de forma global (...) Estas intrincadas burocracias administrativas y económicas y los entramos intelectuales aún no se percatan de que el cosmos es nuestro destino (…) El planeta es muy pequeño. La actual prosperidad es frugal y se asoma a un precipicio. Si la humanidad ha de salvarse, tiene que desterrar su egoísmo, y a lo mejor, encontramos que los viejos dioses tendían razón, que nada de valor se obtiene sin sacrificios (...)
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Fragmentos tomados de De lo finito a lo infinito, Juan F. Benemelis, (Benya Publishers, Miami, 2008)