sábado, 6 de diciembre de 2008

Carlos Rodríguez Cárdenas: The Journey of Conquest



Alfredo Triff

La exhibición de Carlos Rodríguez Cárdenas, The Journey of Conquest, en el Nkisi Projects de José Bedia, es una muestra que debe quedarse por más tiempo en Miami. Cuando todo el ruido de Basel termine, valdrá la pena que se vea y se disfrute este trabajo. El show consiste de dos series de pinturas: una larga armazón de telas de la longitud de una de las paredes de la galería y otra serie de cuadros más pequeños. The Journey es como la ventana a una estructura-ciudad de sueños con faros, barcos, altos edificios neoclásicos rodeados de parques y aviones volando muy alto en el cielo azul. Se trata del downtown newyorkino que da al oeste portuario: vista modernista/industrial para exiliado e inmigrante, congelada en el tiempo (desde Boulevard East -bella carretera estrecha y serpentina que bordea tantos pueblitos del este del estado jardín). Sin embargo la presentación de CRC no es nada obvia. Como indica el título, esta ciudad está procesada, conceptualizada y codificada por un itinerario de resonancias, experiencias y proyecciones del artista. Primero, la pared de ladrillo pintado de azul,* salida de un momento pre-moderno que funge como malecón y basamento de la ciudad. Muro que recuerda una especie de zigurat norteño, babel secular industrial y capitalista, construida sobre el idealismo de los early settlers. La Manhattan carloscardenista de cielo habanero/miamense, ciudad/isla, collage (
entre paladiano, neoclásico y moderno), pasada por agua caliente del trópico. La factura de la obra es impecable. La técnica en función del contenido mismo, el color como vestido, el dibujo como manifestación de algo inevitable. CRC ha venido cultivando ese estilo entre post-utópico y post-metafísico que mezcla a De Chirico, Bruno Taut y Rem Koolhaas -en Delirious New York- con su buena dosis de cannabis. Luego están los cuadros wallpaper de CRC, ondulaciones minimalistas entre verde, azul, gris y marrón, que nos recuerdan zonas magnificadas por el microscopio dentro de una pared cloroplástica y clorofílica, con ecos contrapuntísticos de la música para piano de un Louis Andriessen.
__________________
*Jorge Moya me señalaba la propensión al círculo de CRC y el ladrillo azul como ficha de domino (fichas que todos, de niños, hemos usado como bloques de construcción). La pared azul celeste puede verse entonces como juego apriorístico de la imaginación.

10 comentarios:

Willi Trapiche dijo...

El mayor error de General Motors -durante varias décadas- ha sido su marcada incapacidad para conseguir un balance entre (esos que luchaban por) la innovación y (los ejecutivos preocupados tan sólo por) la ganancia. .....ALFREDO NO TE PARECE QUE ESE ERROR SE APLICADO A TODO , HOLLYWOOD Y SUS PELICULAS , LA INDUSTRIA DE LA MUSICA ,ETC , ETC Y ETC ...COMO DIJERA UN PROFETA DE HIALEAH "AKI LO QUE IMPORTA ES EL CASH " ...............................................................( con permiso de Carlos que seguro voy a visitar su Journey)

Soy feminista dijo...

AT, gracias por darlo a conocer. Espero que no lo desmonten.

A.T. dijo...

Un artista insigne de Cabaiguán.

Anónimo dijo...

Triff y Rosie, Gema is already out of detention and staying in friend’s home in Puerto Rico.
We need to help this great artist!
Maria Elena

JR dijo...

El concepto de esa primera pieza que filmaste , Alfredo, es convertir el skyline urbano en un tren. Imagínate New York viajando a cuestas del imaginario del artista. Reflexiona sobre un medio de transporte vigente en la postmodernidad perteneciente a las etapas tempranas del capitalismo. Me fascina ese contraste en el pincel ce CRC. Pura transhistoria.

A.T. dijo...

Sí, JR de ahí las bolitas de humo: tren/barco.

R.L.R. dijo...

Una excelente exposición. Celebro la iniciativa de Bedia de traernos a Miami la obra de Carlos Cárdenas, siempre exquisita, con esa factura sosegada y ese orden cartesiano, no importa si lo que pinta sea un tema cropológico como lo que exhibió en aquella Bienal de La Habana antes de partir a México, o estas reflexiones urbanas y arquitectónicas que a veces rozan la abstracción.

R.L.R. dijo...

Vaya Carlitos, un regalo de otro cabaiguanense ausente. El paseo, la iglesia prebisteriana, los Helados de París ("En última instancia la tierra es de los Siboneyes") y la Revoltosa, que ha reencarnado aquí en Miami en Flagler y la 37 -desde el balcón de AT se puede ver su neón posmoderno. Y la voz de Barbarito entonando la canción de Arturo Alonso. Vacílalo.

http://www.youtube.com/watch?v=aycmT29eY14

Anónimo dijo...

Bien dicho Rafael.

Anónimo dijo...

C a r l i t o s