viernes, 24 de octubre de 2008

¿Certezas?


Laura Luna
Foto: Pedro Portal


Si me preguntas cuáles son las certezas en mi vida, te diría lo irrevocable de haber nacido en Cuba, ser mujer, madre y creadora… no tengo ninguna verdad absoluta. Es curioso como Dios, o el universo, o destino (como quieras llamarlo), se encarga de ir aflojándonos las certezas en nuestra desesperación por el absoluto. He sufrido en mí misma y he sido testigo de extraños y seres amados, en ese devastador proceso de consumirnos, poco a poco, en la desesperación por tratar de hacer el mundo a la medida. No se puede negar que es aterrorizante ver como cada y una de nuestras grandes seguridades es borrada del horizonte por un misterioso manotazo que nos deja en confuso caos. Cada uno de estos reveses imprevistos (que a veces nos lanzan al mismo lugar si no hemos aprendido la lección) nos expone el alma desnuda a la gran enseñanza: la humildad. Unos, abren los ojos a ella, otros siguen de largo en la propia e inalterable tozudez. La vida no es una carrera para ganar siempre, está diseñada para aprender, no creada para vivir pretendiendo ser poseedores de verdades absolutas y concretas, para “demostrar” siempre que estamos correctos y somos poseedores de la verdad universal. Históricamente no funciona. Está hecha para descubrir y aprender a través del tiempo que nos toque estar aquí. Nos creamos mundos perfectos y brillantes que pulimos cada día, para evadir los golpes, la oscuridad del desconcierto, la soledad, el miedo a perderlo todo. Nos volvemos egoístas por miedo, nos cerramos a lo desconocido por miedo. Pero no hay nada más seguro (y estoy siendo absoluta) que el tener miedo a perder algo y perderlo. La seguridad que nos imponemos es a veces como las viseras que les ponen a los caballos para que su campo visual sea sólo frontal, “para que no se entretenga”. Indudablemente el animal camina siempre hacia adelante, perdiéndose el 80% del paisaje. Tampoco esa aparente contención previene al caballo de caer en vacíos y tropezar con piedras. Entonces, me pregunto ¿para que sirve la visión unilateral e inflexible? ¿acaso nos salva de lo irremediable? Es como si queriendo atravesar La Muralla China nos lanzáramos de cabeza contra ella. Organizar el mundo en el hueco que hacen nuestras mortales manos es totalmente demencial. Permitirnos espacio para la sorpresa y el misterio, mantenernos abiertos a tiempos de cambio y evolución…no es que salve a nadie de desastres, pero al menos se puede de alguna manera práctica crear soluciones y reírnos de nuestra mortalidad. Con una sonrisa de aceptación infantil tengo una certeza, no hay absolutamente nada cierto.
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A continuación una entrevista con Laura Luna hecha por Ernesto García de teatroenmiami.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Llegar a este punto a pocos minutos de las nueve de la mañana me reconforta. Asumir la humildad que implica que no haya nada eterno, me parece un acto refrescante para seguir el día sin más miedo que el que yo me imponga.

Alabo este escrito por lo diáfano, erudito y "absolutamente" sencillo para expresar una gran verdad sobre el ser humano: la búsqueda de la seguridad a cualquier precio.
Pues si es así

...un beso

Amílcar

La cafeina dijo...

Que bello post!

Anónimo dijo...

Ay, Laurita... el miedo a perderlo todo nos tiene paralizados en este pais. Bello post.

Animo! Un abrazo ciber a todo Tumiami!!!!!!!!!

JR dijo...

Textos como éstos no son posteados por los administradores del blog, sino por una voluntad más elevada que subrepticiamente colabora con ellos. Tal vez ni la autora contaba conscientemente con prestarse como cuerpo conductor.

A.T. dijo...

Laurita: Apretaste.

Anónimo dijo...

Sabias palabras y como dice Amilcar muy diafanas.

La Mano Poderosa dijo...

Al final de todo, somos polvo.

R.L.R. dijo...

Laura tocas el punto más central de estos tiempos: la humildad. Nos creemos casi dioses por haber llegado hasta acá en la evolución y el desarrollo, pero si no nos quitamos las orejeras de caballo para poder ver "the big picture" y las bifurcaciones del camino, podríamos correr el riesgo de caer al precipicio. La vida es ese aprendizaje donde uno sólo puede competir con (y vencer a) uno mismo.

Anónimo dijo...

no hay absolutamente nada cierto.

ni siquiera "todo" lo que tenemos.

el cabron dijo...

Sin palabras.

Felicidades Laura.

raffaello dijo...

querida laura
estas iluminada!

anduizas dijo...

Hola Laura, AT,RI.
En Enero del 2007, intentamos en Teatro en Miami, hacer un proyecto cultural para la televisión local. Por supuesto, nada pasó... las respuesta de siempre... ¿A quién le interesa el arte?. Laura, con su sonrisa, su afabilidad tremenda, me permitió hacerle esta entrevista y más o menos esto fue lo que quedó de aquella experiencia.
Laura Luna en ARTEMIAMI, un proyecto de televisión de Teatro en Miami
.
Laura, un beso grande. Ernesto.

Anónimo dijo...

asi mismo es...

http://mamonges.blogspot.com/

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

¿Quién dijo alguna vez que el hombre es el florero de lo eterno? Fue Robert Desnos. (¿?) A cada rato lo recuerdo. Que bueno leer cosas como estas, contener la desesperación y respirar –a la cañona- los colores regados, que nos regala el otro de su tiempo. Un segundo trapero de la vida vale mil veces la nada, cuando viene acompañada de la sabrosura del pensamiento con su hilito de esperanzas. Enhorabuena a Laura y a Ernesto por este post.
Entre todos los miedos el que más me puede es el de la distancia, pasarme los días con las fichas y dejar enfundada la palabra. Podríamos morir menos si habláramos un poco más, eso creo, pero a veces pienso igual que todo acto de FE es temporal. Fiesta por fuera... funeral por dentro. Me desordeno, bailo y callo. Lo peor de la muerte es silencio.

Un saludo a ‘tu miami’.
En el marco de esta actividad, queremos hacer un asalto pioneril (je-je) para dejar constancia de nuestra admiración por su BLOG señores.

Esto es en serio,
Ustedes son un referente imprescindible para la gente de nuestro sitio. Gracias por estar aquí.

El pandillón. ;)

A.T. dijo...

Muchas gracias, Generación.