lunes, 23 de enero de 2017

La dura verdad que no queremos admitir sobre la sociedad cubana


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El último a-go-go de NDDV es una pieza compleja y honesta. Compleja, pues se advierte un deseo de desentrañar el ámbito que el poeta dejara hace más de treinta años. Honesta, porque en este deuxième voyage queda marcado por una búsqueda consigo mismo*:
Estoy casi seguro que si la policía viniera a buscarme y me arrancara de la luneta del teatro Trianón, donde fui a ver el Harry Potter de Carlos Díaz, nadie levantaría un dedo para impedirlo. Eso debo tenerlo clarísimo. La cobardía permanece intacta: es el mismo temor de la época en que me fui, y me resulta tan familiar como cualquiera de los parientes que he vuelto a ver.
¡Por supuesto que debes! Si el primer viaje deslumbra, el segundo demuestra claramente las costuras.**
Los artistas viven aterrorizados, encerrados en sus estudios, en sus talleres, y son incapaces de solidaridad. A veces protestan tímidamente en los medios de prensa oficiales o en distantes campañas de Internet, pero no te darán un Like si éste pudiera ser malinterpretado por la policía cibernética. En Cuba, todo el mundo se cuida, y el miedo no constituye un verdadero problema, la gente no lo considera inadmisible.
Entremos por la puerta del miedo a que de Villegas alude, sentir institucionalizado que infecta a la mayoría de los cubanos. Aquí está la originalidad maquiavélica del miedo castrista que oprimiera a Virgilio Piñera cuando declaró: "Comandante, siento miedo", en aquella aciaga congregación de intelectuales y artistas en el verano de 1961. Para vivir en ese miedo y sencillamente no volverse loco hay que fabricarse una hipóstasis. Con tal de no verse a sí mismo como cobarde, el artista o intelectual (¿puede haber intelectual castrista?) se presenta como (¿valeroso? ¿aguerrido?) defensor de la Revolución.
... dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada.*** 
Todo o nada.

El cubano no tiene otra opción que adecuar su brújula moral alrededor del "todo".

¿Y la "nada"?
Por otra parte, la disidencia es ... algo que sucede en otro plano, en otra platea, en otro planeta: algo a lo que no tiene acceso el espectador común. Que El Sexto y Oscar Biscet hayan ido otra vez a la cárcel los tiene sin cuidado. La disidencia es un asunto para las páginas de Diario de Cuba. Por eso los censores tienen pánico de Diario de Cuba, y amenazan a los artistas con relegarlos a esa comarca cibernética, como si se tratara de Siberia.
La "nada" en ese otro plano que la mayoría sencillamente repudia ver.
La valentía de la disidencia se centuplica en el vacío: hay que tener cojones para seguir insistiendo, para seguir arando en la maldita circunstancia.
¿Será la maldita circunstancia, "nada" disidente, omisión irrebatible, la que guíe a la nación a su redefinición existencial? No se sabe, pero por ahora no.

La mayoría alucinada no quiere ver. El castrismo es la ideología predominante de la sociedad cubana por más de medio siglo. No puede negarse que las acciones y reacciones del cubano promedio están influenciadas por esta obstinada realidad. Es castrismo es esencialmente una forma de determinismo social que funciona a las mil maravillas.

Lo que explica esto:


En tumiamiblog hemos resuelto la aparente contradicción entre "pueblo" y "castrismo" a que aluden tantos voluntaristas cubanólogos confundidos que conozco.


"Apoyo" es un hecho eminentemente social, no individual. El gran logro del castrismo no fue convertir a cada cubano en un autómata sueño imposible y el exilio es la prueba. El gran logro del castrismo es poder contar con esa masa automática de 1º de mayo de 2015 (arriba) a más de medio siglo en el poder. De nada vale que muchos de ellos, en esa mañana calurosa sientan perplejidad, remordimiento, incluso vergüenza de sí mismos.

¿Quiénes son?
... generales enriquecidos, militares agradecidos, burócratas acomodados, familiares muy beneficiados, tropas de choque aguayaberadas, segurosos adiestrados avesados, dirigentes corruptos y renombrados, estudiantes casi esperanzados algunos semi-convencidos, sociedades de aspirantes simpatizantes, asociaciones de chivatos anónimos, trovadores conocidos, no arrepentidos, escritores publicados y agradecidos o en lista de espera, compositores consagrados, pintores afamados o emergentes, cederistas vigilantes natos, deportistas destacados, obreros sacrificados y extenuados, ex-combatientes endurecidos, masas adaptadas y persuadidas (incluso resignadas), militantes semi-entusiasmados, ex-militantes revisionistas (pero aun castristas), jamoneros desafectos, jineteras revueltas, niños candorosos risueños, vetustos prosélitos...
Pero volvamos a NDDV, quien presenta la siguiente hipótesis tan probable como atrevida:
Los cubanos viven en contradicción permanente, regodeándose en las chistosas incongruencias de la dictadura. El darwinismo social creó, de esas circunstancias extremas, un ser indiferenciado, insensible y mañoso. El nuevo tipo de indiferencia ha contagiado a latinoamericanos, gringos y europeos por igual: son los turistas que miran la desgracia desde sus almendrones, o van a hacer la cola de los mercadillos, solo por divertirse.
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* "El polvo y las ruínas me persiguen hasta en mis sueños". Italienische Reise, J.W. Goethe. **No culpo a NDDV. El que escribe fue también deslumbrado por su primer viaje, aunque no razonaría aún: "todo primer viaje deslumbra".  *** Palabras a los intelectuales, 30 de junio, 1961.

2 comentarios:

machetico dijo...

NDDV perdió totalmente la brújula moral.

khispano atlántico dijo...

El caballo Fidel arrasó con la Cuba que era, la que vendrá si es que viene antes del fin ciivlizatio ni se sabe cómo sería ni si podrá ser.... paco1 JESUITAS da bula y los condones analisticos que hagan falta.