sábado, 9 de julio de 2016

Micro Teatro de Miami: ¿arte o entretenimiento?




Laura Pérez

Atendiendo la invitación de unos amigos, hace unos días fuimos al Micro Teatro de Miami. Parece ser que es una novedad cultural por cuanto son presentaciones que duran 15 minutos y se llevan a cabo en unos contenedores donde escasamente caben quince personas por función. Mis amigos y otros con quienes nos encontramos allí (incluyendo a un crítico teatral) expresaban su “contento” porque al fin había una forma de acceso de las clases populares a la alta cultura (aunque aún no sé exactamente qué significa este término para ellos). Bueno, siento decepcionar a los amigos y simpatizantes, pero ni teatro ni “alta cultura”. Obviamente, esto no es agradable para quienes están involucrados en este movimiento, al cual se le puede otorgar el crédito de lo simpático que es meterse en unos contenedores y jugar al teatro; también hay algunos buenos actores de televisión, buenos comediantes al mejor estilo de la Stand Up Comedy, y en general resulta, repito, una simpática forma de entretenimiento. Pero, TEATRO, no creo. Las propias limitaciones del medio no califican. Quizá en mi natural rebeldía, siempre he creído que el arte debe intervenirnos, atravesarnos, partirnos, aliviarnos, dolernos. El teatro castiga nuestros sentidos porque nos enfrenta al mundo, despierta nuestra sensibilidad y por ello creo que nunca podemos salir ilesos o incontaminados cuando nos encontramos con él. Porque el arte es telúrico, debe conmovernos, hacernos temblar hasta derrumbar las defensas de nuestros sentimientos, creencias, principios…de nuestra lógica. Más que nada, el teatro no es el trasvase de patrones televisivos a las tablas… o cajones… o plazas… o cualquiera sea el escenario que se adopte. Estoy consciente que no todo lo que se hace sobre las tablas es teatro, y también de que no todo el teatro puede llegar a ser arte. Sin embargo, y como bien lo dijera nuestro amigo Immanuel Kant, una parte del conocimiento a priori del mundo proviene de una estética, entendida ésta como una “sensibilidad” que nos permite estructurar nuestro mundo, nuestras percepciones, nuestros significados y sentidos del mismo. Esa estética, esa sensibilidad no estaban allí en los contenedores la noche que fuimos. Finalmente, quiero aclarar que mi postura no implica que lo que allí se hace sea malo o mediocre, no; sólo que no es teatro sino show, espectáculo, entretenimiento bastante mediático y comercializado.

3 comentarios:

Luis Soler dijo...

si, debe ser su natural rebeldía. En cuyo caso, ni Moliere no calificaría.

teresa rojas dijo...

tengo un amigo, muy ocurrente, que me dijo: "El microteatro es el Mac Donald del teatro". Sonreí y baje la cabeza, entre reflexiva y apenada. Tengo sentimientos encontrados. Por un lado, apoyo las palabras de Laura, y por el otro, pienso, con respeto, en lo que
afirman algunos de mis colegas, estupendos actores, con trayectorias teatrales admirables, que han trabajo, y trabajan allí, para sub-
sistir. ¿quien soy yo para juzgarlos? Y recuerdo, con gratitud y rechazo, cuando estuve en una pelicula espantosa, representando un
personaje mediocre, porque era SAG, y pagaban bien. Me quedo con la piedra en mi colecciòn.

Teresa

Omaira Hernandez dijo...

Amigo Luis Soler.... ya que mencionas a Moliere, dejo acá una de sus citas más famosas: "Writing is like prostitution. First you do it for love, and then for a few close friends, and then for money".... y realmente agradezco a Laura haber abierto esta discusión, y sinceramente creo que poco de lo que se hace allí tiene que ver con las farsas o la comedia de Moliere. Cuando expresamos nuestro desacuerdo frente a un evento no necesariamente estamos "juzgando" en el sentido bíblico del término. La crítica es consustancial con la apreciación de lo artístico.