miércoles, 3 de febrero de 2016

El simbolista


Maurice Sparks

Su problema era que veía un símbolo en todo. Iba caminando y se encontraba una mierda de perro en la acera y le veía un significado. Si la mierda había caído dentro del cuadrado, esto significaba que iba a tener un día perfecto. Si, por el contrario, el excremento descansaba encima de una de las líneas, se hundía entonces en una sofocante desesperación: su día iba a ser un desastre.

A veces iba manejando y se ponía a estudiar las placas de los automóviles. Pongamos un ejemplo: MUE452. Lo que a cualquier persona le parecería una inocente combinación de letras, a él le parecía una terrible pre- monición: la muerte lo estaría acechando en la esquina de la calle cuatro y la avenida cincuenta y dos. Entonces cambiaba de ruta aunque esto significara llegar dos horas tarde al trabajo.

Antes de almorzar, contaba los granos de frijoles. Si el total era un número par, almorzaba feliz. Si por el contrario la suma arrojaba un número impar, el almuerzo terminaba en la basura. Con las sopas hacía algo muy peculiar también: observaba los fideos con atención. Si tres fideos se habían asociado caprichosamente para formar un triángulo, la sopa era tomable. Pero si el azar había querido que se creara un rectángulo, la semejanza entre esta figura geométrica y un ataúd era suficiente para hacerlo perder el sosiego y el apetito.El día que murió atropellado por el camión de la basura iba entretenido tratando de descifrar la forma caprichosa de unas nubes de verano.

2 comentarios:

teresa rojas dijo...

DICEN QUE Tolstói HACIA ESAS COSAS, Y QUE INCLUSO EN OCASIONES, DEJABA, A TRAVÉS DE UNA APUESTA CON EL DESTINO, QUE FUESE EL AZAR QUIEN DETERMINARA CUAL SERÍA LA MEJOR DECISION.

atRifF dijo...

maurice: me sumo al enfoque geométrico culinario.