viernes, 10 de abril de 2015

la realidad, lejos de parecer atrofiada, se torna transparente


aTR

¿qué te sucede? estás de mal carácter, tragas en seco, mascullas frases inconexas. tu voz alta y chillona se dispara repentinamente. te invaden extraños temores.

es principio de mes y llega la hora de la hipoteca. eres puntual, cumples con tus acreedores doce veces al año, mantienes un balance conservador en tus tarjetas de crédito. últimamente te aqueja un dolor persistente en la rodilla y esa sensación de un nudo de acidez en la garganta. trabajas en una firma de relaciones públicas pero te molesta el gentío amorfo, la chanza inerte de los grupos. sales afuera y buscas un rincón de resguardo. pero todo está contagiado de mediocridad. te observan como una especie en extinción.

vas dejando las viejas costumbres: ya no montas la bici como antes. no la extrañas. no anticipas los martes después de la comida para reunirte con tus viejos amigos en el bar de la esquina. cuando llegas a la casa después del trabajo te sientas frente a la tele y el tiempo se estanca en un ahora eterno. no cuestionas la rutina: a la hora de la comida te sientas y masticas. debes hacer la comida una papilla y tragar mientras escuchas a tu mujer hablar de las incidencias del día. tomas un poco de agua y te limpias la garganta. tu hijo a tu derecha, siempre mudo, o texteando a su novia o jugando videos. ¿en qué se parece a ti? la cena de hoy es una réplica de la de ayer si bien con mínimas variaciones, como por ejemplo, el postre no fue tarta de chocolate, sino flan.

todo tan familiar y a la vez extraterrestre.

vives una escenificación alucinante donde gente como tú gesticula mecánicamente sin comunicarse. pongamos tu jefe, un ignorante con aires de acaudalado, un pedante que se la pasa hablando de fútbol. siempre articula esa sonrisa hipócrita que revela tirantes dentales de adolescente. te rodean incondicionales del jefe, atentos a cada palabra que dice. asienten y le ríen los pujos. ocho horas de perfecta uniformidad donde nadie parece hacer absolutamente nada distinto.

las buenas nuevas: ayer tu hijo te ha comunicado que quiere irse al ejército, pero no te sorprende. el muchacho es por naturaleza apático al estudio (y tú que pensabas que iba a ser abogado como su abuelo paterno). tu mujer quiere dejar su trabajo y retomar los estudios que dejó cuando salió en estado de tu hijo. ahora él deja sus estudios como ella. ¿no hay una relación entre estos eventos? confiesa que tu esposa evita coincidir contigo en la cama. ¿y no fue así antes?

concluyes que la realidad, lejos de parecer atrofiada, se torna transparente. te das cuenta que tú mismo puedes muy bien ser un programa que ejecuta instrucciones de manera automática. y no sientes el menor asombro. entonces tu mente alcanza una pregunta extravagante: 

¿habrá alguien allá afuera que me escuche?