domingo, 21 de diciembre de 2014

problematizar como estilo de vida del pensamiento



alfRedO tRifF

el pensamiento se enfrenta hoy a una disyuntiva. o bien servir de actividad automática de los menesteres de la vida en sociedad, o buscar una salida al problema mismo de vivir en sociedad.

vivir en sociedad es un problema -y dígase- insoluble.

pero decir esto último demanda una exploración posterior del pensamiento. al diario vivir en sociedad lo llamaremos "coexistir". la coexistencia es necesaria e imprescindible. coexistir en automático, sin embargo termina por alienar al individuo.

es aquí que el pensamiento necesita separarse de su proceso automático y presentar la realidad como problema. ya existió esa corriente crítica durante la iluminación, y posteriormente en el siglo XX. se daba por sentado que el pensamiento necesita coherencia, claridad, amplitud, etc, lo cual es innegable, pero de por sí ese método no alcanza -y aquí la aparente sorpresa de mi punto- a resolver su propio entramado. no se trata de un fracaso del pensamiento, a fin de cuentas el pensamiento es parte de la realidad, ¿y cómo puede fracasar la realidad si se trata de la urdimbre de un tiempo y espacio?

empero el peligro está en que tratando de resolver los problemas de la realidad volvamos al punto inicial, al pensamiento coexistivo automático. y esta vuelta a lo mismo implica retornar a un segundo estado más idioso que el primero, pues creeríamos resolver algo que presupone que la realidad pueda tener una solución.
  
el pensamiento entonces se separa y presenta la realidad como problema objetivo irresoluble. decir "resolver" la realidad consiste en paliar alternativas y promover cambios que a la postre se incrustan inexorablemente en la realidad que le sigue (la realidad es el conjunto de todas las cosas dadas en el tiempo) y nada quita que la próxima a la postre sea realidad tan alienante como la anterior.

para el pensamiento existirá siempre una realidad hipotética (otra) que se anexa a la realidad objetiva como mejora. no obstante, el pensamiento comprende la realidad como completa e irresoluble. completa, pues se trata de lo que es. irresoluble, pues el pensamiento siempre se queda detrás de la realidad que le toca (este último punto merece una prueba que no deseo perseguir ahora).

hemos entonces encontrado un principio relativizante de lo objetivo de la realidad. sin desentendernos el peso abrumador y automático de la misma, buscamos entonces más allá el secreto de su aparente paradoja. el pensamiento busca soluciones sin asumir que existe una solución: el pensamiento posterga su llamada "profundidad" asumiendo su propia cárcel temporaria. puesto de otra manera, el pensamiento necesita reconocer su limitación como estado ineludible entre el scila del los prejuicios y el caribdis de la certidumbre.

problematizar no es solo una apariencia dictada por el momento, sino que se presenta como un estilo de vida del pensamiento. 

No hay comentarios: