lunes, 16 de diciembre de 2013

Hallucifair

Ramón Williams 

La feria abandona el pueblo. No estuvo mal palabrear con la mujer con barbas, aprender de ella el truco del enano saltador con pértiga de pictóricos estilos, saber que el perro de dos cabezas en verdad sabe sonreír y no simplemente enseña los colmillos. Imposible pasar por alto al cosaco que joroba cabillas mirándome a los bolsillos mientras simulaba que atendía fijamente a un Miró que a su vez encaraba un retrato de Kandinsky a manos de Miles Davis cometido por Basquiat.

La ternura figurativa me la devolvió un tigre-loro con corbata (no sé de quién) que repetía cada vez que alguien se le varaba muy cerca “No aro, no baro” y pedaleaba con garritas cyberg un influenciador inoxidable mientras su vendedor no le diera una galleta de carne diciéndole “No roba, no obra”. Lo más complejo fue encontrarme en el día de Changó con la propia Doña Bárbara, la derivadora de nombres, acompañada esta vez por el triste Arcadio y sus cuatro maravillosos cerdos conceptuales invendibles.

Lo más simple, hablando de revelación y otras divinas manipulaciones, fue dar con el rostro parcheado del curador del año a causa del accidente en el montaje de su pieza made in China El lanzador de estrellas. Nunca supe si los paraguas antibombas a la entrada de las carpas eran parte de alguna instalación de Mr. P o una sutil, por no decir “artística” sin peso alguno, intervención preventiva del cuerpo de Seguridad Internacional.

Me largaría de este pueblo que deglute arte cinco días al año, tomaría mis bultos y me perdería para siempre con la feria si no supiera que no hay que viajar así de lejos para estar perdidos.

2 comentarios:

Juancarlos Sanchez dijo...

Hijo no haz descubierto nada nuevo. Yo diría que la culpa no la tiene Art Basel, esta feria solo recoge, amontona y lanza por la cabeza a sus espectadores lo que hay, la decadencia del arte actual mundial con la excepción de unos poquitos; tal parece que nadie tiene nada que decir, todos quieren sorprender con efectos pero nada de arte con rigor, sobran las palabras pero al final, visualmente no se llega a producir un stament solidó!, tanto en lo conceptual como formal, se queda todo en la nada, en un gran vacío. Yo diría que Art Basel es una especie de black holle del arte moderno que sirve de pretexto a las gallerías manipular el mercado mientras que a las viejas del patio les permite mostrar sus vestuarios, pasearse y hablar sobre lo que no saben o de lo que pica el pollo.

Pero tampoco todo no es Art Basel, digan me algo del patio? La expo del famoso piano volador con remos con un plasma encajado en la parte superior de este. Han visto ustedes algo mas picuo e irrespetuoso que eso?, es horrible, que falta de rigor, en esa pieza donde nada se integra, ni el piano con los remos y mucho menos el plamas que se le encasqueto encima. No se trata de impresionar con invento estúpidos, se trata de hacer una propuesta desde el punto de vista visual, formal y conceptual, y en eso precisamente radica el reto del artista plástico, en saber traducir una idea en una propuesta formal, visual!!!y no en papelitos, letra y verborreas, no se trata de hacer por hacer! hasta cuando! Pero de esto no se dice nada, o se dice solamente de algunos pocos, de los que están fuera del círculos de amistades. La mediocridad y el prejuicio cubano y que va a ninguna parte. La falta de seriedad total que nos persigue, porque somos nosotros que no nos proponemos ser mejores. En dos palabras la cogieron con, Larra y no hablaron de Humberto Castro que su muestra fue horrorosa, visualmente repugnante. Vamos a ser justo.

sonora y matancera dijo...

muy bueno, bonito y (des)Barat(ad)o... que aquí lo que cuenta es el ca$h(ondeo) cirquense
ay tmb, quiten el control de los comentarios, que a veces anda uno por ahí en clouds y tecnonubes y no logra entrar de ninguna manera y con tremendo buen comentario. y luego, paf, se va pal carajo.