sábado, 27 de febrero de 2010

Estos son Los Amigos (Jazz Cuba)



Jesús Rosado

Me he topado entre las promociones a la presentación de Bobby Carcasés en Miami que alguien ha calificado al showman como el introductor del jazz en Cuba. No hay monumento más alto al disparate. Siempre he simpatizado con la excentricidad del Bobby, pero no creo que tenga edad para haberse ubicado entre los pioneros del panorama jazzístico en La Habana. Porque esa historia comenzó en los tempranos 30 con la creación de diversas bandas, pasó por los 40 con la contribución fundamental de Armando Romeu, dirigiendo la Bellamar Orchestra en las descargas del Sans Souci, hasta el principal referente de los 50, el Quinteto Instrumental de Música Moderna (conocido también por Cuban Jazz Combo), fundado por el legendario Frank Emilio (piano) y Guillermo Barreto (batería), y donde se contaban colosos como Orlando “Papito” Hernández (bajo), Tata Güines (congas) y Gustavo Tamayo (güiro). Una fórmula genial que derivaría en 1958 en un formato más amplio donde se incluiría a Orlando “Cachaito” López (bajo), Miguel O”Farrill (flauta), Jesús Pérez (tambores batá) y Elio Valdés (violín), asumiendo el nombre de Los Amigos. El fenomenal conjunto junto a la concurrencia de sucesos como el nacimiento del Cuban Jazz Band de Leonardo Timor y la apertura del Jazz Club, sede semanal de los Sunday Jam Sessions, determinaría la dinámica de las fusiones entre el espectro sonoro del jazz y la exuberancia melódica criolla durante los últimos años de república. Acontecer precursor en el panorama musical habanero que bien puede compararse a los empeños revisionistas de los recreadores abstractos en la isla que amenazaban con desarbolar la jungla de la pintura folclorista. Sólo sería la autocracia castrista la que cercenaría lo que podemos intuir como flujo natural de la cultura cubana hacia su inserción global. Bajo el pretexto de penetración y “diversionismo” ideológico toda interrelación con el mainstream fue censurada y, en la medida en que se radicalizó la stalinización, las expresiones de la estética se sometieron a las conocidas terapias sovietizantes. Sólo el exilio salvaría, a manera de rompecabezas disperso, la inevitable universalización de un acervo que siempre estuvo abierto a la hibridez con los aportes sensibles provenientes de cualquier orilla. Con la fundación de la Orquesta Cubana de Música Moderna, el oficialismo cultural intentó hacerse del control del talento jazzístico y lo indujo a la vernaculización forzosa. La gigantesca banda profesional, cuyo embrión fuera precisamente esa bohemia latin jazz de la Habana cincuentera, se convirtió en un hito indiscutible. Sin embargo, tanto potencial creativo no podía someterse al corral ideológico, y sucedió lo que se suponía sucediera, comenzó el éxodo hacia la encrucijada del genio artístico, es decir, la emancipación individual o el fracaso. Estamos hablando, justamente, de opciones que navegan a contracorriente de la mediocridad leninista en la cultura. Esa individualidad puntual sería la que marcaría la paulatina recuperación del influjo jazzístico en La Habana, aún ante el recelo vigilante de los funcionarios de plantilla. Es entonces, con el paso del tiempo, que jugaría su rol Carcasés en la iniciativa del festival Jazz Plaza. Pero, definitivamente, la mayoría de los cultores importantes partieron silenciando la espontaneidad del jam session. El video que Tumiami muestra, registra un memorable reencuentro entre aquellos adelantados que, décadas atrás, envueltos en la media luz del night club habanero deslumbrarían, incluso, hasta a los progenitores norteños del género.

19 comentarios:

sonora y matancera dijo...

"No hay monumento más alto al disparate." Muy bien que lo has dicho, disparateros sobre música cubana abundan.

Estupendo clip musical. gracias. omu

A.T. dijo...

Apretovski jesusitski. Desde mi i-phone.

Anónimo dijo...

saaaaabroooooosooooooo!!!!!

william Rios dijo...

..de pelicula!!!

Octavio Guerra dijo...

Quienes le han querido dar a Bobby Carcasés tal protagonismo padecen de una ignorancia supina. La simbiosis entre el Jazz y la música cubana ha sido un proceso de 200 años. El Dixieland Jazz se origina en una de las principales conexiones del puerto habanero, New Orleans. Es tanto el intercambio cultural, que la clave de su percusión original era nítidamente afrocubana a pesar de la utilización de tambores y percusionistas asiáticos, que le daba ese tono exótico. Recordemos que la contradanza cubana no es más que reflejo de la cultura franco americana de New Orleans. El propio danzón le debe mucho al foxtrot y los conjuntos de música cubana de todas las épocas evolucionan según el formato jazzístico hasta llegar a las grandes Jazz Bands. La conformación y estructura melódica de estas impulsarán las grandes bandas como la de Pérez Prado, el Benny, el conjunto Casino, etc. Desde el siglo XVIII, músicos cubanos tendrán gran presencia en los escenarios y bandas norteamericanas de todos los estilos. Y, como contrapartida, en los 30, grande agrupaciones jazzísticas atronarán la escenas del Roof Garden del hotel Sevilla, el hotel Presidente con las orquestas Bellamar, los Hermanos Castro, los Hermanos Palau, Leonardo Timor, Anselmo Sacasás, etc.
En 1946, Dizzy Gillespie sacará de la sombra la influencia de la música cubana dentro del Jazz al integrar los ritmos afrocubanos con el bebob gracias a la incorporación de Machito y Chano Pozo a su grupo. Lo demás, es historia antigua.

mantilla dijo...

Para hacer afirmaciones asi como la de Boby hay que investigar el dato primero.No es escribir por escribir

JR dijo...

Gracias a todos los que entraron, hayan comentado o no. Gracias, en particular a sonora, AT, William y a Octavio.

Anónimo dijo...

Tu post Jesu viene tan a tono con el concierto de Bobby ayer, que tanto tanto disfrutamos. RI

JR dijo...

Sobre el comentario de Octavio, deseo agradecer la información, aunque hay referencias que me parecen discutibles. No se puede afirmar categóricamente que la historia de lo que se reconoce como jazz se remonte a 200 años. Los historiadores concretan el nacimiento del mismo en la segunda mitad del XIX. No se debe confundir jazz con otros géneros predecesores y embrionarios como el blues o el ragtime, aunque ambos influyeran sobre la evolución jazzística posterior. No estoy seguro tampoco que el danzón esté endeudado con el foxtrot, siendo el danzón más antiguo, aunque puede que halla habido interinfluencias en algún momento. Y en cuanto al cubop, la versión cubana del bebop y antecesora del Latin jazz, se origina a partir de la colaboración entre Mario Bauzá y Gillespie, y a la que se unieron músicos como Machito y Chano Pozo. Pero el precursor, definitivamente, es Bauzá.

JR dijo...

Perdón. En el comentario donde dice "halla" debe decir "haya".

Me imagino, Rosie, lo que disfrutaron. El Bobby es todo un espectáculo y tiene mucho que ver con nuestra forma de ver la trasnochada habanera. A mí, el factor trabajo me está restando tiempo para placeres como esos, pero no me quejo, y menos en tiempos de recesión. Me lo cuentan entonces, pero mojadito con jaibol.

chema dijo...

Estoy de acuerdo con JR sobre sus aclaraciones a Octavio. El primer danzón nació en 1879, y el foxtrop es un baile que surgió en la primera o segunda década del siglo XX. Y sinceramente, no creo que la contradanza cubana tenga algo que ver con la cultura afroamericana que tuvo raíces diferentes, empezando por que a los negros sureños se les prohibía tocar instrumentos de percusión.
¿Quién fue el que introdujo el jazz en Cuba?
Eso es como discutir quién inventó el fuego.Seguramente hubo muchos músicos en La Habana,a finales de los 20 y principios de los30, que tocaban jazz pero no dejaron nada grabado, ninguna prueba sonora.
Pero es indudable que el precursor fue Bauzá.

Feminista dijo...

Más vale tarde que nunca. Muy bueno este post Jesus. Y también he aprendido mucho de la discusión que le sigue. Como hay tantos tipos distintos de jazz americano, qisiera preguntarle a los conocedores, cuántos tipos distintos de jazz cubano existen.

tumiami dijo...

Bienvenido, chema. Exquisitos tus blogs

Octavio Guerra dijo...

Estimado Jesús, obviamente, conociéndome como me conoces, jamás le daría al Jazz una historia de 200 años, aunque sus raíces sean más antiguas. A lo que me refiero es una simbiosis entre las culturas norteamericana y cubana sobre todo desde la segunda mitad del siglo XVIII. Las 13 colonias primero y los EE.UU. después han sido el principal socio comercial de la Isla, a pesar de ser esta colonia española por cerca de140 años más. Recordemos que una de las medidas que sirvió de detonante de la Fiesta del té de Boston y la revolución de las 13 colonias fueron, entre otras cosas, los aranceles que la corona británica impuso a la importación de las mieles provenientes de Cuba. El desarrollo de la producción azucarera en Cuba fue la base del desarrollo de la esclavitud en Norteamérica, sobre todo el cultivo del algodón, que, a su vez, impulsó el desarrollo de la propia revolución industrial que desarrollaron los norteamericanos a golpes de los sucesivos bloqueos económicos y navales de los británicos. Ello, convirtió la Habana la principal escala del puerto de salida de los Estados Unidos entre la revolución y la Santa Alianza, New Orleans. La sacarocracia cubana y la clase media profesional ligada directamente a ella se educaron mayormente en los EE.UU. La mayoría de nuestros “próceres” e intelectuales durante la colonia vivirán largamente en EE.UU. ¿Cómo si gran parte de las clases dirigentes de la sociedad cubana se educaron allí, estos no iban a influir tan poderosamente en la cultura cubana? Desde el siglo XVIII, la historia de Cuba y todas sus luchas políticas han girado de una forma u otra en la cuestión de los aranceles que España intentaba introducir en el comercio entre estos y la Isla. Esto, ¿no se reflejará en la cultura cubana? Esto ha sido sistemáticamente ocultado y negado por historiadores, etnólogos, musicólogos nacionalistas, sobre todo los que han trabajado como tales dentro de la maquinaria propagandística del castrismo.

Octavio Guerra dijo...

En cuanto al danzón, la contradanza, su antecesor -hijo bastardo del minuet- no vendrá de Haití sino de New Orleans, el principal puerto de contacto en el nuevo mundo. De hecho, hay una “contra dance” norteamericana que dará origen al “country dance”. Francia era una potencia cultural en el siglo XVIII e influenció a todo el mundo. Pero, la contradanza posiblemente será producto de la influencia de la inmigración francesa proveniente de la Luisiana que mayormente se asentará en Cienfuegos, ya que su popularidad es coetánea con esta inmigración a principios del siglo XIX. Es cierto que el danzón nace en 1879 con las Alturas del Simson, Sin embargo, Antonio María Romeu lo desarrollará novedosamente al calor de la demanda del tremendo desarrollo del turismo norteamericano en Cuba. Tanto dependerá la orquesta de Romeu de este turismo que la declinación del mismo durante la I Guerra mundial obligará a la disgregación de la orquesta. Es posible que las innovaciones que Romeu trajo al danzón estuvieran relacionadas con las demandas de su público norteamericano de principios del siglo. Este bailaba mayormente los pasos del foxtrot de moda, descendiente directo del tango como el la danza del danzón y que se bailaba en EE.UU. a ritmo del ragtime, cuyo ascendiente era el mismo minuet que dio nacimiento a la contradanza. Esta simbiosis no se puede ignorar.

Anónimo dijo...

Bueno pero van a contar como estuvo el concierto de Bobby Carcases????

chema dijo...

Octavio, claro que la cultura sureña de Estados Unidos influyó en la cultura cubana, sobre todo por lo que tenía de francés: en esa época, no olvidemos, Francia era el país que más influía culturalmente en el mundo. Pero en New Orleans el minuet yo creo que no se sincretizó como si lo hizo en Cuba dando lugar a la contradanza.La música que se tocaba en los salones de New Orleans era de blancos, de europeos. Un músico tan importante para la cultura cubana, por ejemplo, como Sebastian Iradier en realidad nació en Alava y estudió en París. La contradanza es una música mestiza desde sus orígenes, no así el gospel o el ragtime. Yo creo que la cultura norteamericana en aquella época influía más por otros aspectos políticos, económicos, literarios,etc...pero musicalmente yo creo que la música cubana tuvo una evolución autónoma al menos con respecto a Estados Unidos. Eso creo sobre el tema. Puede que incluso la música cubana que se hacía en el siglo XIX influyó más en Estados Unidos. Y no al revés.

Anónimo dijo...

Fuerte el artículo sobre Bobby de Paquito D'Rivera en ENH. No se sabel si lo quería levantar o dejar caer. Afloja,Paquito,afloja

Octavio Guerra dijo...

Estimado Chema, siento diferir con usted con respecto a que el góspel y, sobre todo, el ragtime, no sean tan mestizas como cualquiera de nuestros ritmos. Pero, esto no es lo que nos ocupa. Lo que quiero destacar es que, al hablar de la influencia de la música norteamericana en la cubana, no estoy “acusando” a esta de subordinación de esta a aquella. La música y la cultura en general cubanas no son un fenómeno exclusivo y estrechamente autóctono y localista, como nos han querido hacer ver los ideólogos del ultranacionalismo tanto de extrema derecha como de extrema izquierda sino algo totalmente cosmopolita y avanzado. La Habana era un importantísimo centro cultural internacional donde confluían influencias de todo el mundo, desde el Caribe, Latinoamérica y Europa, hasta África y Asia. Cuba era un país siempre actualizado en lo más progresivo de la tecnología y las ideas. La gran divulgación de la música cubana nos e debió a algún espíritu que flotara en el aire sino al gran desarrollo de la radiofonía en la Isla y a que las grandes discográficas norteamericanas como la RCA y la Columbia se radicaran en la Habana. Ello produjo un arribo sin precedentes de artistas de todo el mundo a hacer carrera escénica, radiofónica y discográfica en la capital cubana y todos dejaron algo en la música nacional. Por otra parte, esa misma tecnología permitió una amplia divulgación de ritmos foráneos en nuestra patria, sobre todo norteamericanos. No hay que tener un oído musical demasiado educado para percatarse de la tremenda influencia l jazzísticas en el mambo, el chachachá y la guaracha. Hasta los castristas más recalcitrantes como Juan Formel revoluciona la charanga y la timba con su sonoridad jazzística; Silvio Rodríguez es un remedo de Bob Dylan y los cultores del “filin” (cubanización de la palabra inglesa “feeling” que significa sentimiento) le deben casi todo a Sara Vaughan, Ella Fitzgerald, Billy Hollyday. Y ni qué hablar del reggaetón que actualmente se hace en la Isla, muy superior incluso a gran parte de lo que se hace en EE.UU. y Latinoamérica.