domingo, 16 de agosto de 2009

Woodstock @ 40



Jesús Rosado

Medio millón de seres. Utopistas descalzos con la flor tatuada en la mirada. Más de 500 000 razones para decir no a la guerra y al desdén hacia las libertades civiles. En agosto del año 69 del siglo XX, el festival de Woodstock se hizo icónica contratrinchera a donde acudirían pacifistas, ecologistas, cultores del amor libre y amantes de la librecultura, aquellos primeros gnomos postmodernos, melenudos y desmaquillados que convertirían la hasta entonces inadvertida granja de Bethel en meca de la música y la paz. Fueron tres días del último verano de los sesenta en que toda la bondad de una generación se resumiría en baladas folk o descargas de rock. Incandescentes jornadas de guitarras y banderas de arco iris. Una reunión maravillosa y triste a la vez, porque era una cita con el amor y con la vida, mientras resonaban letales los morteros en las afueras de Saigón. Nadie sabe si justamente estaba cayendo una bomba sobre la cabeza de un niño, cuando Jimi Hendrix presintió el zumbar de los bombardeos en su Star Spangled Banner de Woodstock. Hace ya cuatro décadas desde entonces. Y, sin embargo, el doloroso contraste no se desvanece.


Póster de la Feria de la Música y las Artes Woodstock 1969 "3 Days of Peace and Music" cuyo patrón fue concebido artesanalmente por Arnold Skolnick durante una madrugada de tijeras, engrudos y papeles de colores.

18 comentarios:

A.B dijo...

Tenía aún los calzonzillos ¨cagaos¨ no ya por mi edad (14) sino por la represión que había en los finales del franquismo por aquellos años. El mayo del 68 había encendido la llama y Woodstock la mantuvo. Unos años después empezaríamos los catalanes nuestros festivales de música imitando a Woodstock.

Gracias por esta sucinta y eléctrica crónica

Amílcar Barca

A.T. dijo...

Bien dicho Jesús. Woodstock '69 es emblema de cambios sociales.

Cristina dijo...

Es cierto que el doloroso contraste no se desvanece.
Pero lo seguimos soñando.
Muchos hacen de la cultura hippie otra fuente de lucro, pero lo seguimos soñando.
sabemos que en Woodstock hubo además de la inigualable música una incitación al caos.
Pero lo seguimos soñando.
Fue una época de acercamiento ingenuo al Oriente con la que seguimos soñando.
Y nuestros hijos lo harán también, no lo dudo. Soñaremos juntos.

dolphinviajero dijo...

Qué manera de reflejar el hendrix en su guitarra los horrores de una guerra tras la fachada del patriotismo. Cuánto de polvora y de grito hay en esa acústica. Cuánto clamor por la vida.

Anónimo dijo...

Los pocos que fueron, ya se han muerto, o viven en un nursing home.

Tempus Fugit

Octavio Guerra dijo...

Soy coetáneo de aquellos “baby boomers” norteaméricanos y europeos que hablaban de amor y paz pero cuyo “desmaquillaje” era demasiado parecido a los guerrilleros y terroristas que Fidel Castro había clonado por toda América Latina y África con la bandera de la imagen a lo Cristo de Limpias del Che, quien había llamado, con el tableteo de ametralladoras, a no dejar piedra sobre piedra de la civilización occidental. No era un movimiento posmoderno sino absolutamente romántico, con la misma búsqueda del infinito y la subordinación total de la razón a la emoción. Claro, hay cierto matiz entre ser un alternativo de aquella época y un delincuente o terrorista hoy día; el morir y matar por el amor y la paz de entonces que simplemente el matar por matar actual, así como la búsqueda de la espiritualidad suprema en la droga y el sexo que consumir drogas y hacer el sexo por meramente embriagarse y singar. Pero, no se me mal entienda. Fui, soy fanático de la música que generó aquel fenómeno. Pero, lo contradictorio fue que mi generación en Cuba había logrado lo que clamaban todos aquellos jóvenes, no sólo en Woodstock, sino en La Sorbona y Frankfurt durante la revolución del 68, en Brasilia, México, Montevideo, Santiago de Chile, Buenos Aires… todo el mundo. En Cuba, nuestros padres habían hecho la revolución y nosotros éramos los encargados de construir la sociedad que sustituyera el “decadente capitalismo”, preparara el advenimiento de la utopía en un futuro incalculable, convirtiéndonos en los “hombres nuevos” en el camino, ignorantes de los que ocurría en los sótanos del G-2, los fosos del Morro y la Cabaña, y las mazmorras multiplicadas a lo largo de la Isla. Sin embargo, nos prohibieron siquiera saber de Woodstock, de aquella música y aquellos artistas que luchaban por nuestra misma causa. Porque no habíamos comprendido aún que semejante “causa” era todo un engaño de Fidel Castro, sus secuaces y sus promotores - “cartas de navegación falsas”- al decir de Karl Marx para que inmoláramos nuestra juventud en aquel campo de concentración sin pasado ni presente ni futuro que, antes que sociedad superior, era una vulgar hacienda esclavista, pantalla propagandística para que unos disfrutaran el poder total y otros nos utilizaran como peones para oscuras políticas globales. De todas maneras, hubiera preferido mil veces estar en Woodstock en aquel agosto del 69 que cortando caña en aquel campamento del servicio militar obligatorio cuando medio millón de jóvenes soñaban en los acordes de frenéticas guitarras eléctricas con la misma utopía que yo estaba sufriendo.

R.L.R. dijo...

Muy buen post JR, y merecido homenaje al aniversario 40 de aquel hito cultural -o mejor dicho contracultural. Anunció los albores de la era de Acuario (que no acaba de llegar) trenzando indisolublemente el Ying-Yang de la epoca: la guitarra de Hendrix, la marihuana jipanga, las minas de Haiphong y los calzoncillos cagaos de Amilcar, que pusieron sello inconfundible al zeitgeist sesentoso.

Embrión Utopista dijo...

Vas claro con esos paralelos, Octavio. Honras el post de J.R.

En esos días de Woodstock se estaban formando mis uñas de utopista. Me place imaginar que la honda expansiva de aquel sue1ó me llegó por los aires y el cordón umbilical.

A.T. dijo...

Apretaste, Octavio.

Feminista dijo...

¡Qué tiempos aquellos!

JR dijo...

Menos mal, gracias a Dios que Obama lee a Tumiami y sigue las recomendaciones del blog. Esa es la onda, Barack consortibiri, mucha muela a a la gente de pueblo. Como hacen los populistas del cono sur pero sin la cuota de demagogia y de mentiras de esos caudillos. O sea, ejercer como administrador responsable de los destinos de un país por encima de las retóricas partidistas. Guapea ahí, Barack, guapea!

mantilla dijo...

Me disculpan el criterio pero de los dos negritos me voy por el de la guitarra

Willi Trapiche dijo...

octavio tremenda descarga ...debes sentirte mas lijero..alabao

Anónimo dijo...

Obama es humanista, no comunista.

Socio59

A.T. dijo...

JR, lo que falta es que le pongan precio a la cabeza del negro en el midwest. La cacería de brujas de "ciudadanos" procerista-castrista está al garete.

Anónimo dijo...

A.T.
Sufres de un Castroides cronico.
Este conflicto interno e intelectual, que te ha creado una pespectiva equivocada sobre la realidad es mortal. Tienes que ir a un babaloa para un buen despojo, y bañarte tres veces al dia en agua caliente, con Agua Florida, lengua de vaca y Catena Zapata Malbec 2005.

El Babalao de Hialeah (acepto medicare y medicaid).

Anónimo dijo...

Cojones, ese dedito en el aire que pone Obama me recuerda al Comandante. Igualiiiito.

Socio59

RECOMENZAR dijo...

Interesante tu texto Te invito a mi blog. No hay nada mejor que enlazarse en el firmamento
Saludos desde The Miami Herald