lunes, 25 de mayo de 2009

Causa célebre no célibe


Ileana Fuentes

El célebre Alberto al fin se ha separado de su alter ego, el célibe Alberto. Muchos se han referido a él en estos días como "el amigo Alberto". Pero sucede que el cura es una figura muy muy reverenciada y pública que lleva unos dos años arriesgando llevar a su inmensa comunidad al estadío del escándalo público. No es mi amigo, ni nuestro amigo. Es alguien que ejerce autoridad en esta comunidad y en el continente. Por eso (quiérase o no, sea justo o no) se miden sus acciones de forma diferente. El asunto se ha tergiversado en la euforia del momento. No es que Alberto Cutié se haya "enredado con una mujer" ni "enamorado de una mujer"... No andamos aquí con puritanismos arcaicos o baratos. ESE no es el tema, ni el problema, ni la crisis, ni el escándalo. El tema es el de la doble vida, la doble moral, la mentira, el clandestinaje amoroso... aspectos del comportamiento humano sobre el cual TANTO TANTÍSIMO el Padre Alberto ha repartido consejo -a veces durísimamente y desde un pedestal moralista y moralizador- a las miles de personas (sobre todo MUJERES) que le escriben a su columna de El Nuevo Herald, y a sus programas de radio. No puede -o debe- quien ha hecho una carrera del acto de aconsejar a la gente a actuar correcta y moralmente, simplemente encogerse de hombros y actuar incorrectamente en su vida privada. Los Alberto Cutiés del mundo NO tienen vida privada. Tampoco, desde la óptica de su propia prédica y profesión, puede actuar ignorando la moral que regula sus actos. Las reglas del juego moralista -del binomio pecado-perdón- obligatoriamente "aplican" por encima de todo a la persona que las predica. En este caso cabe resaltar la sabiduría de "no hacer lo que digo sino lo que hago", aquello de "practice what I preach" y también eso de enseñar con el ejemplo propio. A todos, pero sobre todo a las miles de mujeres atribuladas por los problemas amorosos en sus vidas a quienes desde su columna el Padre Alberto le ha puesto el dedo en la llaga y atormentado con sus moralismos fáciles, el laico Cutié les debe ahora un millón de disculpas. Al menos un buen acto de contricción.

Yo, también pecador -su semántica católica- confieso ante mi feligresía y público, que los he estado engañando durante meses, aparentando una rectitud a la que yo no he podido seguir fiel. Y les pido perdón por la mentira-teatro que he representado, y por haber continuado exigiéndosela y predicándosela a ustedes a pesar de no creer más en ella. Amén.


No, no debe disculpas por enamorarse de una mujer, ni por querer casarse, ni por querer tener hijos, aunque antes de profesar el deseo de ser un hombre de carne y hueso tenía que haber renunciado a ser un hombre de hostia y sangre. Esas explicaciones -por el caso omiso a compromisos adquiridos para el ejercicio público- se las debe a la Iglesia, la institución a la que juró servir bajo específicos votos, con dos de los cuales, al menos -obediencia y castidad- se ha limpiado olímpicamente las nalgas y otros órganos vitales. ¡En público!
Ni siquiera se las debe a Dios. Dios ni se ha enterado de que existe Alberto Cutié. Dios anda hace siglos haciendo inspección de su Nebulosa la Tarántula, a 160,000 años-luz de nosotros contemplando el más reciente centenar de soles formados en ese rinconcito del Espacio. ¿Que coño puede importarle al gran físico cuántico lo que sucede sobre las arenas de Miami Beach? Esa es la gran tragedia colectiva que, en mi opinión, resulta de este escándalo. Esa es la naturaleza del escándalo en sí. Y si el Caso Cutié contribuye a desvirtuar la credibilidad del clero -como sucede cada vez que se descubre a un sacerdote pedófilo- pues no hay nada que hacer. No tiene este asunto nada que ver con el celibato, esa perversa y en el fondo misógina práctica que esconde el gran asco y repudio generalizado de la Iglesia Católica hacia la mujer -pecadora hija de Eva, etc- machacado en la mente de aspirantes a cura como parte de su entrenamiento para higienizar cerebros y neutralizar la testosterona. No es el celibato lo que Cutié ha rechazado, el que incluso no condena sino recomienda si es voluntario. Lo que ha rechazado son las reglas del juego de su Iglesia. Ha rechazado la autoridad de un sistema y al subvertirlo de la manera que lo ha hecho, se ha cagado en la integridad institucional de la Hermandad Eclesiástica a la que optó servir, para decirlo cubanamente. Su felicidad personal bien podía reclamarla y lograrla de una manera menos tabloide, un proceso que sí requería privacidad y recato, por respeto a su propia palabra, a su credibilidad, y a la sotana que estaba destinado a colgar.

27 comentarios:

Anónimo dijo...

ileana

genial!

Anónimo dijo...

¡Clarísima! ¡Bravo, Ileana! Teresa María.

Anónimo dijo...

Su felicidad personal bien podía reclamarla y lograrla de una manera menos tabloide, un proceso que sí requería privacidad y recato.

eso es Ileana !!!!

saludos
inge

JR dijo...

Acertadísimo, amiga mía. Y reflexivo. No hay caso más evidente de vocación errada. Equivocación que pudiera ser corregida con la definitiva incorporación profesional de Cutié a los medios. El camino se acorta para un aspirante a celebrity cuando se presenta el escándalo oportuno. Tal vez ese gran ingeniero del universo no haya estado tan distraído y le haya generado la circunstancia propicia al seudocura para asumirse en su auténtica humanidad pecadora, garantizándole, de paso, la vía de sustento al estilo del media coverage del siglo XXI. Es preferible a su contricción que se comporte hormonal y socialmente como siempre lo debió hacer.

Ana Tema dijo...

Alberto entendió que Dios está más allá de la hipócrita-en-principio iglesia que lo parió, que dios, a la vez que atiende el nacimiento de centenares de soles, se mueve en su semen, en las caderas de Eva y en las noticias con la misma facilidad. Salir de una mentira no es mentir ni aseverar necesariamente. No tiene ni debe disculparse el hombre, la culpa está en el voto primero y no en su acto de de-constricción. Cagarse santamente en el dogma y en una promesa inhibitoria es el mejor ejemplo. El sólo sufrió la inercia verbal de aquella promesa en falso cuando ya su iluminación interna estaba de vuelta. No quería defraudar...ni defraudarse. Al final supo cagarse en la suya y en todas las palabras y saltó la barrera del pecado y del perdón. “Con Alberto despierto” dirán las desengañadas.
Las noticias siempre te llegan tarde.

Feminista dijo...

Ileana: Como me divierto siempre leyéndote.

Apuntas muy bien que cuando alguien elige vivir la vida en el trabajo público debe atenerse a las consecuencias. Para una pecadora como yo el magisterio de la moral debe ser muy exigente consigo mismo.

Vello Público dijo...

Y ninguna institución que bendiga ejércitos, que incinere individuos por su búsqueda de conocimiento y que esconda en sus paredes la propia podredumbre en nombre de dios, está en condiciones de pedirle a ningún hombre o mujer que no la cambie por ningún hombre o mujer.

A.T. dijo...

Ileana: Por la goma.

A.B dijo...

Es ciego el que no quiere ver. Y tu Ileana parece que tengas la luz primera que utilizó el Dios cristiano para crear a la mujer.

Felicidades

Amilcar

mantilla dijo...

Muy bueno,Ileana,pero entre tu y yo,tú no le harias un tiempecito al cura?

La Mano Poderosa dijo...

Donde esta el Padre Luigi?
No me digas que esta en la playa con una rubia!

Bello Impúdico dijo...

Alberto es efecto y no causa de un escándalo tácito mucho más viejo. El experimenta en su pellejo y con su pellejo, no se lo pide prestado a la iglesia. Tampoco arremete contra la integridad de ningún individuo sino que encuentra otro modo humano de llegar y se lo aplica. Simplemente desilusiona, lo cual puede ser bueno cuando la ilusión vive de encubrir y no de sanar la humana miseria. El sentimiento religioso y las instituciones religiosas son cosas tan aproximadas entre ellas como el deseo-amor y el matrimonio como institución. Se implican pero no se presuponen. La presuposición es el negocio redondo en el proceso de autoperpetuación de las instituciones. La construcción de tabúes se fundamenta en esa distancia entre la moral y la naturaleza. Y la moral fundamenta el control de unos individuos por otros y la demolición de la naturaleza.

A. Zoto Zotana dijo...

Una vez cada tanto alguien cumple el divino papel de cagarse en alguna o varias instituciones para recordarles a estas su papel de mediadoras entre el individuo y el grupo, para bajarle los humos de determinación que terminan manifestándose en opresión, vigilancia y control de mayorías por una minoría. Hoy le tocó a Alberto de señalar el nudito y poner su parte del corte, no digo que se lo propusiera y no creo que se atreva a recomendarlo. ¿Responsabilidad? Ok, pero quien tire esa piedra que mire antes al cielo, al celo, al sello, al yo donde habita el dios, al qué sé yo...

sonora y matancera dijo...

mayambaneros, el cutiecase es montaje... en serio, tanto alboroto en una ciudad donde las iglesias aparentan derretirse bajo el sol... monumentos que dan falsa sombra como el telón del puro teatro mal actuado por un curita hipocrisexual... vaya, un catovaudeville jocólico que tiene a las viejas con cólicos y a las tembas ilusionadas que tal vez el padrecito las mire con nuevos ojos, y a los gays isultadísimos por la mentirilla, cándida pastilla que se tragan los medios... ansiosos por los ratings del escándalo... la mentira se nota en los pespuntes mal hilados por el apostolado acostado en la arena tan dispuestos, en la mirilla con el ojo detrás de la rejilla del confeSINario... en serio...

Religante Secreto dijo...

¡Volao, Ileana y Sonora! Entre las dos lo dicen todo del caso.Pudo el homre ser mejor actuante y mejor actor. No vale la pena explicar con todo lo que no concuerdo cuando aquello en lo que coincidimos es mucho mayor.
Visión finísima de mujeres claras.

R.L.R. dijo...

Muy buen post Ileana. El tipo para mi encarna la corrupción de dos instituciones decadentes como el Vaticano y los medios -más amarillentos y rosáceos que nunca.
Cabalgando a un tiempo sobre los potros de la coacción y la distracción ideológicas. La "sociedad del espectáculo" moliendo a toda máquina su propio detritus.

Willi Trapiche dijo...

http://resistenciacuba.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Y ustedes piensan que de verdad el sacerdote estaba en algo con la mujer? Nunca lo vi de cerca, pero desde la lejania, detras de su foto con carita inocente y sonrisa edulcorada, que no era de azucar de cana sino artificial, me daba que jugaba en una otra novena.El salio del closet, pero, por la puerta falsa? Aqui hay gato encerrado.

Max dijo...

Te admiro Ileana, porque como feminista eres la gran luchadora. Te admiro por tu inteligencia y tu valentía al decir las cosas. Te admiro por tu ateísmo y antidogmatismo cualquiera que sea la religión de que se trate, ya que todas, todas, consideran a la mujer un ser inferior al hombre y se confabulan para mantenerlas sumisas y obedientes.

Esta es tu mejor parte:

"No tiene este asunto nada que ver con el celibato, esa perversa y en el fondo misógina práctica que esconde el gran asco y repudio generalizado de la Iglesia Católica hacia la mujer -pecadora hija de Eva, etc- machacado en la mente de aspirantes a cura como parte de su entrenamiento para higienizar cerebros y neutralizar la testosterona."

Por otra parte, en cuanto a este show mediático alrededor del padre Alberto pienso igual al Anónimo, mayo 25, 4:42 pm. En todo esto hay un trasfondo de mariconería y pederastia (un joven mariconcito de 17 años es, en este país, "un niño")que quieren tapar. Si el padre Alberto se rindió a los reclamos del deseo sexual a los 40 años, entonces, a los 18, los 20, los 25¿que hacía? ¿se satisfacía con el rollito de cartón del tubo de papel higiénico?

Saludos

Alberto Sarrain dijo...

Querida Ileana, después de dos semanas de empalagosa telenovela, tu artículo nos permite respirar otra vez en la sensatez. Desgraciadamente tendremos PA por largo rato, ya se le ve la cola al cometa y creo que pronto saldrá la verdad que muchos ya saben y que otros adivinamos entre tanto consejo pacato, misógino de corte medieval que el público de Miami devoraba en la crónicas de Cutié. Un abrazo
Alberto

aDivina dijo...

me uno al coro de voces laudatorias. right on, girl!

Anónimo dijo...

Debe ser que el agua que tomo de niño lo afecto.

Anónimo dijo...

Gracias por explicar tan claro y tan bien.

En este lugar de 'asuntos cubanos' y 'algo más' se siente muchas veces algo parecido a un soplo de aire fresco. Es de agradecer porque no es cosa fácil.

Anónimo dijo...

Bien dicho, el caso no es, que es una mujer e hombre, el caso es, que debio haber renunciado antes de haber hecho lo que hizo, lla que eso estaba caminando hace tiempo. Pero bueno, mucha vida tipo hollywood en este sacerdote.

plumaazul.

Anónimo dijo...

Lo estan llevando recio caballero!

RI dijo...

Estoy contigo Ileana, molesta sobremanera la consejería moral que mantuvo mientras se permitía a sí mismo libertades que en público condenaba. Y es condenable que considerara “en el camino torcido” (cito) a los homosexuales. Buen punto traes; ha quedado claro que es un cheo cubano machista.

Anónimo dijo...

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