viernes, 24 de junio de 2005


Carlos Alfonzo (Círculo #8)

9 comentarios:

Robby dijo...

En conmemoracion a Gardel, a setenta y cinco annos de su muerte: Museo Gardel, un relato semificticio.

Existe un museo Carlos Gardel en la costa colombiana, avisado con un cartel de madera y letras rojas, entre las ciudades de Barranquilla y Cartagena de Indias. Dicen que el país se sintió en deuda luego de que el inefable cantante falleciera en Antioquia, tierra de flores y buen clima, víctima del delirio de un par de pilotos, uno nativo y otro alemán, que por aquellos años veinte eran los únicos capacitados, entre comillas, para volar aviones comerciales. Su rivalidad inmensa terminó cuando el colombiano quiso intimidar al alemán dirigiendo su aeronave hacia éste, sin sospechar que el otro hacía lo mismo. Así murió Carlitos. Pero su voz tiene ahora paredes y una placa hermosa, labrada en bronce, en los salones de una pequeña casa ocre y pulcras tejas artesanales. Allí estaban mis veintitrés años una tarde dorada, en los meses de poca lluvia, de tercero en la fila para entrar.
En mi mochila llevaba una cámara fotográfica de las de antes, manual y aparatosa, y unos papeles amarillentos con la caligrafía cuidada de mi abuelo, nonno Giuseppe, jurando que el cuerpo del cantante había sido reconocido por el saco Zari que, se supone, llevaba puesto el día del deceso. “Y que fue cosido por mis manos tan sólo unos meses antes de La Catástrofe,” escribía el abuelo en uno de los párrafos. Así le decía él siempre, “La Catástrofe, con mayúscula.” La música dentro, por supuesto, era de Gardel: tangos conocidos y otros no tanto que atravesaban décadas y cordilleras y que saltaban como sólo saltan las grabaciones viejas, como si en el fondo ardiera una fogata de bambúes, explotando a ratos sus cápsulas de oxígeno.
El ámbito del museo estaba dotado de fotografías grises y recortes de periódicos enmarcados. Me detuve delante de un ventilador y sin pudor desabroché los dos botones superiores de mi camisa. La temperatura era la visitante más seria y consecuente de la veintena de personas que ese día llenaban el museo. Miré el reloj: las dos y cuarto, “puntual.” Con la frente arrugada busqué entre la gente al Señor Onetti, con quien me había citado para esa hora.
Un “buenas tardes” me hizo voltear bruscamente. Era él. Al verlo supe por qué no le había reconocido antes: no estaba vestido de la forma que había prometido por teléfono. La chaqueta era gris y no llevaba ningún sombrero. Pensé en reclamárselo de forma alegre, pero recordé los consejos de su editora de no alterarle, pues su edad octogenaria llevaba encima varias cruces cardíacas. Nos sentamos en una de las mesas del cafecito que atendía una delgada muchacha con pequitas y pelo muy rizado.
- Entonces, tú eres el nieto de Zari – dijo al fin el Señor Onetti.
- Sí – confirmé, ¿ya sabe para qué estoy aquí?
- Por supuesto. Carlota, mi editora, me habló de ti. Quieres
saber si de verdad reconocieron a Carlitos por el saco que hizo tu nonno sastre. ¿Y de qué te serviría saberlo?
- De nada. En eso estamos de acuerdo, supongo. Digamos que la curiosidad no
mata al gato, tan sólo no le deja dormir...
El viejo intentó una sonrisa maliciosa. Fue entonces cuando llegaron los cafés y pude entender la terquedad del biógrafo. En su conleche nadaba una gordísima mosca. Cuando le advertí, reclamó: “Joven, yo fui a la guerra.” Y de golpe bebió completo el contenido de la taza.
- ¿Tú quieres que incluya en la próxima edición de mi biografía de Gardel la romántica versión de tu abuelo? Te repito, yo fui a la guerra...
- La guerra nunca es culpa de la juventud.

Anónimo dijo...

Robby, me da la impresion que confundiste los Carlos. Gardel con Alfonzo. O es que hay similitudes que aun no alcanzo a comprender?

Robby dijo...

Jajaja... No, no los confundi. La verdad es que hubiese querido inaugurar un mensaje nuevo, pero no supe hacerlo, asi que instale mi pequeno homenaje-relato bajo el cudro de Carlos Alfonzo. Disculpen la intromision y las confusiones. Ahora, tambien felicito al pintor por su cuadro, que sin dura merece sus propios elogios. No conozco su obra, y es la primera vez que me encuentro con su nombre. Saludos.

Anónimo dijo...

Roby: Gracias por recordarnos a Carlitos. Quien no es un "fan" de esa voz? Tengo memorias de ni ninyez con mi madre mirando extasiada "Cuesta abajo"... su pelo empomadado, su risa franca sus ojos penetrantes. Siempre estuve enamorada de Carlitos y creo que le pasa a cualquiera aunque no sea argentino.
La Cafeina

Anónimo dijo...

Carlos Gardel, Carlos Alfonso, Carlos Fornes fue mi padre,Rafael Carlos son mi sobrino y mi nieto, lo cual no viene al caso. De todos modos, la informacion a cerca del museo de Carlos Gardel fue inapropiada pero interesante,
De Carlos Alfonso se muy poco y quisiera saber mas. Pueden ayudar ilustres blogueros?
Oi por primera vez de su obra en la mesa rectangular que discutia la influencia del Mariel en las artes plasticas. Segun mi mala memoria me indica,las reprducciones de algunas de sus obras fueron presentadas por Marcia Morgado Estas me impresionaron muy favorablemente. apreciamos mucho de Marcia que ilustrara su presentacion con reprducciones. Otros en el panel hablaron con gran elocuencia pero al no apotar medios visuales, nos dejaron a aquellos que no conociamos la obra de estor Marielitos en la luna de Valencia. Hay que presumir que entre el publico interesado habemos los ignorantes con deses de aprender. La Chuna

Anónimo dijo...

"robby" si deseas colaborar "oficialmente" tienes que enviar tu escrito a Alfredo Triff o a Rosie. Hazlo, escribes bien.

Anónimo dijo...

Estimo que Carlos Alfonzo fue (es) de los artistas cubanos el que mas lejos ha llegado dentro de los "parametros" del Arte en Estados Unidos(Biennal Whitney Museum). Podeis colocar aqui en el blog mas fotos de su obra?
Agradecido.

Vizcaino dijo...

Carlos Alfonzo,no es el unico artista Cubano-Americano,que ha llegado a la Biennial del Whitney
Museum.Hay un artista VIVO,llamado
Luis Gispert[Cubano-Americano]que tambien ha entrado en esta prestigiosa y respetada Biennial.Acuerdense de Craig Robins
el cual ayudo mucho a Carlos Alfonzo,a participar en esta Biennial.Queria decir que hay muchos artistas cubanos muertos,
con excelente obra y carrera artistica...pero tambien hay ejemplo de artistas cubanos VIVOS
jovenes haciendo una obra MUY interesante.Ejemplos:
Glexis Novoa
Luis Gispert
Hay que hablar de los pintores VIVOS,por que siempre hablamos
despues de que se han MUERTO???

Anónimo dijo...

Buen punto Vizcaino!
Ojo pinta