viernes, 10 de agosto de 2007
The Invasion of the Body Snatchers
Pocos filmes de los 50 caracterizan la atmósfera de paranoia alucinante del macartismo como The Invasión of the Body Snatchers (1956). La obra maestra de Don Siegel (llamada por algunos “el filme más deprimente de la década”), nos anuncia el nuevo “horror al terror” que se vive en los albores del siglo XXI (no en balde se proyecta una tercera versión de la película). La inducción del pánico de hoy es de índole cultural: Tu amable y sonriente vecino (acaso de tez un poco más oscura y con acento foráneo) está dispuesto a reventarse en pedazos muy cerca de ti y los tuyos. Lo mueve una causa fanática, inmigrante y remota. Vivimos (como Schreber, el paciente paranoico de Freud) rodeados por replicantes infectados, “lanzados temporalmente a la tierra por un milagro divino”. Nota: El desenlace radicalmente paranoico de Siegel fue alterado por los ejecutivos de United Artists, quienes exigieron un final más esperanzador. No funcionó (algunos críticos de la época lo calificaron de “band aid to a beheading victim”).
jueves, 9 de agosto de 2007
Se cayó el dinero (circa 1970)


Adalberto Delgado
A los gritos de "one, two, three, four, what are we waiting for!" (que me sonaba al “pin-pon fuera, abajo la gusanera”) esperábamos en la reserva de los indios Miccosukee que se presentara nada más y nada menos que Janis Joplin. Mi Triumph Spitphire lleno de amigos y amigas de la época, para asistir al concierto del “loving.” Llevábamos (entre todos) aproximadamente media libra de “Colombian Gold” espigada en los campos de La Guajira y traída a Miami por socios de “Timbalito” y “Veinte Pesos”. Aprovecho para contarles la historia de este último. Veinte, un hombre de treinta y pico que se dedicaba a vender onzas de verdolaga por $20, residía en unos apartamentos detrás del puente de Flagler, a donde íbamos en busca de material. Se tocaba la puerta, él abría una portilla encima de la puerta y te preguntaba “cuánto quieres” y uno le decía: “veinte pesos”. Claro, que cuando te lo encontrabas en el Robert's de la Seis Avenida le decías, “qué bolá veinte pesos", a lo cual siempre contestaba, “sobreviviendo este exilio asere”. Volviendo a Janis: Se presentaba en el escenario y era como si todo se transportara a un lugar remoto de fulgores azulados al cual sólo llegas a través el sendero mágico del blues. Janis era la fibra de la sensualidad hecha voz: Pura decadencia. Mi compañera se toma un paper acid (LSD) y me dice: “estoy en la gloria”. Les confieso: Yo también. Para rematar, de sorpresa se aparece Joe Cocker y ahí se cayó el dinero. Mi amada y yo nos unimos en un abrazo inexplicable y simbólico, lleno de los colores del arco iris. Muy cerca, percibí ecos de óvulos rojos y anaranjados. ¡Qué Miami el de mi juventud!
A los gritos de "one, two, three, four, what are we waiting for!" (que me sonaba al “pin-pon fuera, abajo la gusanera”) esperábamos en la reserva de los indios Miccosukee que se presentara nada más y nada menos que Janis Joplin. Mi Triumph Spitphire lleno de amigos y amigas de la época, para asistir al concierto del “loving.” Llevábamos (entre todos) aproximadamente media libra de “Colombian Gold” espigada en los campos de La Guajira y traída a Miami por socios de “Timbalito” y “Veinte Pesos”. Aprovecho para contarles la historia de este último. Veinte, un hombre de treinta y pico que se dedicaba a vender onzas de verdolaga por $20, residía en unos apartamentos detrás del puente de Flagler, a donde íbamos en busca de material. Se tocaba la puerta, él abría una portilla encima de la puerta y te preguntaba “cuánto quieres” y uno le decía: “veinte pesos”. Claro, que cuando te lo encontrabas en el Robert's de la Seis Avenida le decías, “qué bolá veinte pesos", a lo cual siempre contestaba, “sobreviviendo este exilio asere”. Volviendo a Janis: Se presentaba en el escenario y era como si todo se transportara a un lugar remoto de fulgores azulados al cual sólo llegas a través el sendero mágico del blues. Janis era la fibra de la sensualidad hecha voz: Pura decadencia. Mi compañera se toma un paper acid (LSD) y me dice: “estoy en la gloria”. Les confieso: Yo también. Para rematar, de sorpresa se aparece Joe Cocker y ahí se cayó el dinero. Mi amada y yo nos unimos en un abrazo inexplicable y simbólico, lleno de los colores del arco iris. Muy cerca, percibí ecos de óvulos rojos y anaranjados. ¡Qué Miami el de mi juventud!
miércoles, 8 de agosto de 2007
El Cantante de León Ichaso

Amílcar Barca
Aparece Puchy –la mujer de Héctor Lavoe- arreglándose el lampante vestido rojo en su apartamento de lujo de Nueva York. ¿Dónde va? Va a asistir –léase en doble sentido: Atender y acudir- a una actuación de su marido. ¿Qué esperas en la escena siguiente? ¿Quizás al rey de los cantantes retocándose el cuello de la camisa frente al espejo del baño, antes de salir juntos a escena en el Palladium? ¿Qué sucede entonces? Cuando regresen me lo explican. El Cantante es un film de contrastes fuertes: los “típicos tópicos” pero con notables aciertos. El guión salta la cronología en todo momento. La salsa de los 70 está bien documentada con la Fania All Stars, Willie Colon, Johny Pacheco, Jerry Massucci como productor, Rubén Blades. Las interpretaciones de Jennifer López como Puchy y Marc Anthony como Héctor, son buenas. A destacar: El interviú a Puchy rodado en blanco y negro azulado y los rasgos de ausencia y la personalidad -a menudo naïf- del protagonista. Una dirección de arte y vestuario muy lograda: Patillas largas, cabello afro, joyería de oro chusma, LP o carteles con diseños psicodélicos, el barrio de la Perla en San Juan, el Bronx, el Madison Square Garden, las Rayban ovaladas, el cine interior en super 8 mm, la decoración de los after hours. Lo mejor: la edición de los planos y la música. Ritmo trepidante. Fusión casi perfecta entre suceso trágico y melodía. De un punto high en el plot, a la revolución rítmica de la orquesta. Error garrafal de Ichaso: Inclinar la balanza demasiado hacia la tragedia de Héctor (el mundo de la droga cobra un excesivo protagonismo). Acierto incuestionable: El repertorio musical. De éste, me quedo con mi canción preferida y, además, se la dedico a ustedes, a “Mi gente” de este blog: Mi gente/ ¡Ustedes!/ Lo más grande de este mundo/ siempre me hacen sentir / un orgullo profundo...
Aparece Puchy –la mujer de Héctor Lavoe- arreglándose el lampante vestido rojo en su apartamento de lujo de Nueva York. ¿Dónde va? Va a asistir –léase en doble sentido: Atender y acudir- a una actuación de su marido. ¿Qué esperas en la escena siguiente? ¿Quizás al rey de los cantantes retocándose el cuello de la camisa frente al espejo del baño, antes de salir juntos a escena en el Palladium? ¿Qué sucede entonces? Cuando regresen me lo explican. El Cantante es un film de contrastes fuertes: los “típicos tópicos” pero con notables aciertos. El guión salta la cronología en todo momento. La salsa de los 70 está bien documentada con la Fania All Stars, Willie Colon, Johny Pacheco, Jerry Massucci como productor, Rubén Blades. Las interpretaciones de Jennifer López como Puchy y Marc Anthony como Héctor, son buenas. A destacar: El interviú a Puchy rodado en blanco y negro azulado y los rasgos de ausencia y la personalidad -a menudo naïf- del protagonista. Una dirección de arte y vestuario muy lograda: Patillas largas, cabello afro, joyería de oro chusma, LP o carteles con diseños psicodélicos, el barrio de la Perla en San Juan, el Bronx, el Madison Square Garden, las Rayban ovaladas, el cine interior en super 8 mm, la decoración de los after hours. Lo mejor: la edición de los planos y la música. Ritmo trepidante. Fusión casi perfecta entre suceso trágico y melodía. De un punto high en el plot, a la revolución rítmica de la orquesta. Error garrafal de Ichaso: Inclinar la balanza demasiado hacia la tragedia de Héctor (el mundo de la droga cobra un excesivo protagonismo). Acierto incuestionable: El repertorio musical. De éste, me quedo con mi canción preferida y, además, se la dedico a ustedes, a “Mi gente” de este blog: Mi gente/ ¡Ustedes!/ Lo más grande de este mundo/ siempre me hacen sentir / un orgullo profundo...
martes, 7 de agosto de 2007
Carlos Cárdenas, croquis de la utopía

Jesús Rosado
(Imágenes por cortesía de Cuba Art New York)
Siempre comento que el curso de las artes visuales en la Cuba de los 50 quedó trunco. La espiral del abstraccionismo como contracorriente de las vanguardias idílico-nacionalistas más los efectos del boom gráfico comercial se desinflarían con el cambio de ideología en el poder. Apenas cuatro tristes tigres permanecerían extraviados y estertóricos bajo la avalancha del arte complaciente o coartado: una Eiriz casi outsider, un Umberto Peña marginado, un Antonio Vidal docto e introvertido y un Raúl Martínez capitulante. El único rescoldo de renovación formal sería el cartel bajo la mirada sentenciosa del DOR. Pero la simiente, tal como dicen las tradiciones abuelas, en terreno fértil siempre germina, y dos décadas después emergería ese fenómeno de los ochenta bautizado por Camnitzer como Renacimiento Cubano, cuya intención estaría conectada a la desinsularización del pensamiento visual. Dicho brote era la natural continuidad que se esperaba de aquellas reflexiones ensanchadas cincuentescas, como si la posmodernidad de nuestra latitud se anunciara temprano desde entonces para no redimirse sino hasta los ochenta. Una tendencia que pugnaba por emanciparse de las absolutizaciones culturales y las restricciones éticas. El arte de Carlos Cárdenas emerge, justamente, de entre el legado ochentoso, acompañado de todas las pasiones acumuladas por el silenciamiento prolongado. Su progresiva inmersión en la trama arquitectura-paisaje-signo quizás se origine de la perentoriedad social que le circundó; de contrastar lo precario habitacional y la agresión revolucionarista a la naturaleza con el preservacionismo impecable destinado al turismo. La angustia ante ese caos, incluido el exilio, puede haber predispuesto en Cárdenas la compensación a través de la armonía y el pastiche. El entorno en él se convierte en croquis de la utopia, espacios que se regeneran y se resignifican, cosmopolitas y cultos, bajo el influjo de Klee, elaborados con paciencia orífice hasta en el aparente abandono de circunstanciales líneas y figuraciones alienadas que apetecerían envidiables los virtuosos del quilting. Cualquier detalle bajo lupa de una de sus piezas revelará abstracciones, códigos y simetrías exquisitas y el fundamento maduro de su estética: cuerpo es sitio de residencia, y mente… sublimación del vasto paisaje interior.
lunes, 6 de agosto de 2007
Dale, deja tu comentario
A diario recibimos emails de amigos que quieren -pero no saben cómo- dejar comentarios. Es muy fácil. Primero, pincha aquí en la cuenta de gmail (de Google). Sigue las instrucciones y llena el formulario (si quieres pasar anónimo, simplemente escribe tu apodo donde dice name, tal y como quieres que se lea: te lo acepta, puedes poner cualquier last name). Escribe un password y responde las preguntas de seguridad (consejo: escríbelo todo, para que no se te olvide) . Cuando termines, pincha I accept. Create my account. Te sale entonces una página con tu cuenta nueva. Vuelve a la página de tumiami y escribe tu comentario... donde dice comments, abajo del post, pon tu user name y el password que acabaste de sacar en gmail. Pincha Publish your comment y tu comentario irá directamente a nuestro mailbox y lo agregamos. Así de sencillo. Dale, comenta que no hay blog sin comentario.
Deslices de la retórica peninsular

Alfredo Triff
He leído el artículo retóricamente peninsular de la estimada Mirta Ojito titulado “Un refugio entre los polos de la política cubana” (traducción del que ya apareció en el New York Times). Primero, observo el tono empírico axiomático (con humos de encuesta). Ojito toma como paradigma una grabación comercial en la capital española entre Bebo y Chucho Valdés y la convierte en una especie de armisticio en tierra de nadie (imagino una Jerusalén en litigio, circa 1948) para afirmar -sin ninguna evidencia- que los artistas e intelectuales cubanos prefieren vivir en Madrid a vivir en la capital del exilio. ¿Razones? Madrid es “neutral” (ni La Habana ni Miami). Entre nos, ¿desde cuándo el artista o intelectual cubano de a pie puede escoger a donde viajar? El tono de Ojito me asombra: “[Madrid] ... ciertamente es la preferida (“certainly the preferred one”, en la versión en inglés) para artistas e intelectuales cubanos de todas filiaciones políticas.” ¿Ciertamente todas las filiaciones... seguro Mirta? O ésta: “Madrid se ha convertido en un acogedor terreno neutral para los muchos y grandes artistas e intelectuales cubanos que viven aquí” (de la premisa casi infiero que si vives en Madrid ¡coño! ya eres grande). ¡Afloja Mirta! Traes como ejemplo a dos intelectuales premiados (Antonio Ponte y Raúl Rivero) y una banda importante de músicos con tremendo aparato publicitario detrás (Habana Abierta) ¿y por arte de magia me los conviertes en el común denominador de los intelectuales y artistas que se van de Cuba? La premisa de tu artículo es simplemente falsa. Dependiendo de tu óptica Miami podrá ser una mierda, pero créeme que conozco tantos intelectuales y artistas (por cierto no mencionas a ningún plástico) del peso de los que citas en tu artículo que viven aquí porque les da la gana. Tu definición de neutralidad distorsiona el hecho de que hay mucha gente que vive aquí y vive feliz (a Madrid... si acaso de vacaciones). Por supuesto que hay artistas e intelectuales que preferirían probar suerte en España, pero no por las razones que aludes, sino por lo que apunta Rivero al final de tu artículo. Son razones prácticas: el lenguaje y la posibilidades de triunfar en lo tuyo en tu propio idioma.
He leído el artículo retóricamente peninsular de la estimada Mirta Ojito titulado “Un refugio entre los polos de la política cubana” (traducción del que ya apareció en el New York Times). Primero, observo el tono empírico axiomático (con humos de encuesta). Ojito toma como paradigma una grabación comercial en la capital española entre Bebo y Chucho Valdés y la convierte en una especie de armisticio en tierra de nadie (imagino una Jerusalén en litigio, circa 1948) para afirmar -sin ninguna evidencia- que los artistas e intelectuales cubanos prefieren vivir en Madrid a vivir en la capital del exilio. ¿Razones? Madrid es “neutral” (ni La Habana ni Miami). Entre nos, ¿desde cuándo el artista o intelectual cubano de a pie puede escoger a donde viajar? El tono de Ojito me asombra: “[Madrid] ... ciertamente es la preferida (“certainly the preferred one”, en la versión en inglés) para artistas e intelectuales cubanos de todas filiaciones políticas.” ¿Ciertamente todas las filiaciones... seguro Mirta? O ésta: “Madrid se ha convertido en un acogedor terreno neutral para los muchos y grandes artistas e intelectuales cubanos que viven aquí” (de la premisa casi infiero que si vives en Madrid ¡coño! ya eres grande). ¡Afloja Mirta! Traes como ejemplo a dos intelectuales premiados (Antonio Ponte y Raúl Rivero) y una banda importante de músicos con tremendo aparato publicitario detrás (Habana Abierta) ¿y por arte de magia me los conviertes en el común denominador de los intelectuales y artistas que se van de Cuba? La premisa de tu artículo es simplemente falsa. Dependiendo de tu óptica Miami podrá ser una mierda, pero créeme que conozco tantos intelectuales y artistas (por cierto no mencionas a ningún plástico) del peso de los que citas en tu artículo que viven aquí porque les da la gana. Tu definición de neutralidad distorsiona el hecho de que hay mucha gente que vive aquí y vive feliz (a Madrid... si acaso de vacaciones). Por supuesto que hay artistas e intelectuales que preferirían probar suerte en España, pero no por las razones que aludes, sino por lo que apunta Rivero al final de tu artículo. Son razones prácticas: el lenguaje y la posibilidades de triunfar en lo tuyo en tu propio idioma.
domingo, 5 de agosto de 2007
"I love this dirty town"

TumiamiblogDiálogo rápido y corrosivo, lleno de slang sagaz, disparado a ritmo de trama nocturna obscena en la cloaca misma de la megalópolis moderna. Sweet Smell of Success (1957) es considerado un film único. Obra maestra con libreto de Clifford Odets (“Notorious”) y Robert Aldrich (“The Big Knife”), trabajo de fino pormenor de cámara a cargo de James Wong Howe (de un Manhattan noir, porosamente sicalíptica) y la música cool de Elmer Bernstein (con la ayuda del quinteto de jazz de Chico Hamilton). En el transcurso de 36 horas se relata la historia de dos seres humanos al límite del parasitismo mutuo. J.J. Hunsecker es un poderoso columnista de la prensa amarilla en el Globe, Falco es un agente de prensa y su perro faldero (Falco sueña con ser Hunsecker). ¿Por qué Hunsecker alimenta y sobrelleva la presencia de una rata como Falco? Para que destruya la reputación del joven guitarrista de jazz Steve Dallas, quien ha tenido el valor de flechar a Susan (la hermana del columnista). La manipulación de Hunsecker es despiadada, pero la víbora de Falco puede esperar pacientemente el momento preciso para el ataque (algo que Hunsecker saborea en su papel de encantador sádico). Hay bocadillos inolvidables como éste de J.J. a Falco: “I’d hate to take a bite out of you. You’re a cookie full of arsenic”. De “La mentira maldita” dice Cabrera Infante (uno de sus filmes preferidos) en Cine o sardina: “En esta película Tony Curtis, que trajinaba servil para el vil Burt Lancaster, calumniaba en la prensa de Nueva York al novio de la hermana de Lancaster, cuya pasión incestuosa era la araña de la trama. En el original Curtis llamaba al renuente Romeo, que era un jazzman, con los epítetos épicos de drogómano, mal músico y comunista. En la versión doblada el pobre calumniado seguía siendo mariguanero y mal músico ¡pero había desaparecido el carnet del partido! ¿Quién blanqueó al músico rojo? Cualquiera sabe. Pero el que sabe sabe que el membrete estaba ahí antes en la banda sonora. No es que el doblaje pueda servir como he dicho a una forma obsoleta de censura, sino que el mismo doblaje es una forma de censura”.
sábado, 4 de agosto de 2007
Comment Wang-Fô fut sauvé
Rosie Inguanzo
El animado Comment Wang-Fô fut sauvé, de René Laloux y Phillipe Caza, está basado en un cuento con el mismo título de Marguerite Yourcenar, incluído en Cuentos orientales, e inspirado en una fábula taoísta de la antigua China. Es narrado en primera persona por un príncipe siniestro y de su divinidad cautivo, cautelosamente resguardado de todo lo mundano. Envidioso de los ojos del viejo maestro (conociendo el mundo exterior sólo a través de los dibujos del artista), lo hace traer para hacerlo matar junto con su leal aprendiz Ling, y arrancarle (parafraseando a M.Y.) los silencios, al umbral de los templos sagredos, el arrobo del laúd en manos de una princesa, la flor que lucha con el viento y el color verdoso que adquiere el rostro de los muertos (el prestigio de la soledad -anoto). Rueda la cabeza de Ling y su maestro, ajeno al dolor, cuestiona ensimismado el color rojísimo de la sangre. Wang-Fô termina inmerso en las aguas de su último cuadro; a la vista ciega del príncipe, su amado Ling lo recoge en una barca para emprender el viaje interminable por el interior de una pintura viva.
Anhelos y odios

Marguerite Yourcenar
Desearía vivir en un mundo sin ruidos artificiales e inútiles, sin velocidad y en el cual la noción misma de velocidad sería despreciada o aborrecida; los medios rápidos de transporte estarían reservados para las profesiones indispensables o para algunos casos graves. Un mundo sin efusión de sangre humana o animal, en el cual todo crimen se consideraría odioso, conllevando sanciones prácticas y purificaciones morales. El hombre manchado de sangre, automáticamente apartado por estimarse mancillado, extraviado e insensato. Un mundo en el cual la sexualidad, en todas sus formas, se consideraría sagrada, aunque no necesariamente situada en el más alto rango de lo sagrado. Un mundo en el que sería vergonzoso e ilegal tener más de tres hijos. Un mundo en el que la prostitución sería solamente ritual. Un mundo que tendría muy en alto la idea de renovación y que despreciaría la noción de novedad. Un mundo en el que todo objeto viviente, árbol, animal, sería sagrado y jamás destruido, salvo por absoluta necesidad y con un sentimiento de aflicción. Un mundo sin idolatría pero rico en respeto. Un mundo en el cual la muerte sería una gran aventura. Un mundo en el cual el suicidio sería la norma cuando comenzara el debilitamiento irreparable de las facultades. Los que a ello se negaran podrían vivir, pero sin honor. Odios: La velocidad inútil. La agitación inútil. La publicidad, es decir, la impostura. La rivalidad económica llevada al paroxismo. La fabricación de objetos inútiles. El sometimiento y embotamiento de las masas ocupadas en fabricar esos objetos [...] La separación del hombre de las formas animales y vegetales vivas. El ruido mecánico.
viernes, 3 de agosto de 2007
Niña Africana

Alcides Herrera
Te dije que tenía ganas de llenar cualquier página en blanco. A mi juicio, debió sonarte sexy. Un día como hoy, después de lavar cinco yates en Cocoplum, tu servidor no vale un dracma, un culo. Me reí de todos los diarios y no he dejado de hacer el mío, que disfrazo incluso para mi consumo, usando formaciones cuyo sentido físico olvidaré frente al espejo. Una síntesis: “1. Mis oídos han mejorado; más bien se fue el dolor; pero el dolor deja siempre un recuerdo, el feeling de que algo aún debería estar allí. 2. En Galiano´s un tipo grande me agitó; tuve que romperle la Heineken en la frente para que prometiera no meterse jamás con alguien de Sancti Spíritus y, cuando ya estaba en el piso, explicarle dónde queda. 3. Si te entra esa clase de picazón, compra Mc Arthur y échate en la parte afectada: conocerás lo que llamo alivio rápido...” En su mensaje escribió la palabra suspiro entre paréntesis, y también esto: “Me fui del mundo para mejorártelo. Uno despega también en Kazajastán, sin propósito fijo, y luego advierte (pum!) que se acabó la vida. Frente a la superficie que te refleja con pulcritud, con aire de menos, quedan unas pocas palabras para el Creador, pero nunca serán las necesarias ni te convertirán en el fascímil que se lleva la muerte.” Viendo esas fotos y haciéndome una idea del invierno, en realidad ha cambiado la información. Y está sellada como palabras de libro sellado, “el cual si dieren al que sabe leer y le dijeren ‘lee ahora esto’, él dirá ‘no puedo, porque está sellado’”. Tenía ganas de llegar primero de la marina y prepararle un detalle francés. Se funda el cosmos, crece. Un día como hoy, pienso en pastillas más populares. Tan sólo imaginando que no serán como las del 2000, me aparto del grupo y vomito disciplinadamente sobre la alfombra. Mentirle (y sólo me refería a la necesidad de llenar cualquier página en blanco) me dio inspiración para compadecerme de otra niña africana.
Te dije que tenía ganas de llenar cualquier página en blanco. A mi juicio, debió sonarte sexy. Un día como hoy, después de lavar cinco yates en Cocoplum, tu servidor no vale un dracma, un culo. Me reí de todos los diarios y no he dejado de hacer el mío, que disfrazo incluso para mi consumo, usando formaciones cuyo sentido físico olvidaré frente al espejo. Una síntesis: “1. Mis oídos han mejorado; más bien se fue el dolor; pero el dolor deja siempre un recuerdo, el feeling de que algo aún debería estar allí. 2. En Galiano´s un tipo grande me agitó; tuve que romperle la Heineken en la frente para que prometiera no meterse jamás con alguien de Sancti Spíritus y, cuando ya estaba en el piso, explicarle dónde queda. 3. Si te entra esa clase de picazón, compra Mc Arthur y échate en la parte afectada: conocerás lo que llamo alivio rápido...” En su mensaje escribió la palabra suspiro entre paréntesis, y también esto: “Me fui del mundo para mejorártelo. Uno despega también en Kazajastán, sin propósito fijo, y luego advierte (pum!) que se acabó la vida. Frente a la superficie que te refleja con pulcritud, con aire de menos, quedan unas pocas palabras para el Creador, pero nunca serán las necesarias ni te convertirán en el fascímil que se lleva la muerte.” Viendo esas fotos y haciéndome una idea del invierno, en realidad ha cambiado la información. Y está sellada como palabras de libro sellado, “el cual si dieren al que sabe leer y le dijeren ‘lee ahora esto’, él dirá ‘no puedo, porque está sellado’”. Tenía ganas de llegar primero de la marina y prepararle un detalle francés. Se funda el cosmos, crece. Un día como hoy, pienso en pastillas más populares. Tan sólo imaginando que no serán como las del 2000, me aparto del grupo y vomito disciplinadamente sobre la alfombra. Mentirle (y sólo me refería a la necesidad de llenar cualquier página en blanco) me dio inspiración para compadecerme de otra niña africana.
jueves, 2 de agosto de 2007
Por el amor de Dios

Les presento la joya del momento: Por el amor de Dios del artista británico Damien Hirst. Se trata de un cráneo real con 8,601 de los mejores diamantes del mercado, incrustados en una máscara molde de platino que pesa 2,156 gramos. Pincha aquí para ver el delicadísimo proceso de orfebrería odontológica de la pieza. Precio: 100 millones.(Merci, Critical Miami).
Comida cubana miamense buena y barata

Adalberto Delgado
¿Vienes de viaje a Miami con deseos de comer buena comida cubana? Lamento decirte que nuestra gastronomía miamense deja mucho que desear. Esos restaurantes que otrora servían platos criollos deliciosos han perdido su magia. La nueva onda son los puestecitos que te venden completas o almuerzos baratos dentro de los supermercados (como el famoso Casablanca). A continuación ofrezco mi selección: El Nuevo Siglo en la 13 avenida y la 8: arroz con calamares hecho al momento por $5, además de otros muchos especiales diarios. La Roca, 53 calle y la 8: sirven completas a $5.50, que incluyen carne, frijoles, arroz, viandas (y si hay, puedes sustituirlo por ensalada); en el menú tienen mangú y mofongo, frituras de bacalao o de harina, chicharrón, etc. Otro cinco tenedores de palo es La Sorpresa, en la avenida 45 del NW y la 7 calle: La sopa de pollo más deliciosa de Miami, sólo $2 por el tamaño normal y $4 por la grande (de eso comen por lo menos tres personas). Por el área de Flagler y la 57 avenida, frente al palacio de los jugos, tienes Mi Cafetal, donde una señorita nica con una mano bendita para la cocina ofrece especiales diarios por $4.50; además de nuestros platos criollos hay comidas típicas nicaragüenses (nacatamal por $3.50). Los Laureles Supermarket, en la esquina de la 1ra a del SW y la 20 avenida encontrarás a un chino instalado con un wok sazonando a la vista del consumidor, en un counter tipo supermercado cubano, pero con comida china. El Latin Café, en el shopping de Bird Road y la 84 avenida, sirven comida abundante y deliciosa. La Camaronera de Flagler y la 20 avenida sigue sirviendo la mejor sopa de pescado de Miami, delicioso pan con minuta, frituras de carita, huevas y todo tipo y marisco a un precio módico (arroz con mariscos - jueves, viernes y sabado a $8). Espero respuestas de parte de blogolandia sobre mis recomendaciones (advierto que el kid de la cosa está en precio y calidad al gusto cuban, combinación harto difícil).
¿Vienes de viaje a Miami con deseos de comer buena comida cubana? Lamento decirte que nuestra gastronomía miamense deja mucho que desear. Esos restaurantes que otrora servían platos criollos deliciosos han perdido su magia. La nueva onda son los puestecitos que te venden completas o almuerzos baratos dentro de los supermercados (como el famoso Casablanca). A continuación ofrezco mi selección: El Nuevo Siglo en la 13 avenida y la 8: arroz con calamares hecho al momento por $5, además de otros muchos especiales diarios. La Roca, 53 calle y la 8: sirven completas a $5.50, que incluyen carne, frijoles, arroz, viandas (y si hay, puedes sustituirlo por ensalada); en el menú tienen mangú y mofongo, frituras de bacalao o de harina, chicharrón, etc. Otro cinco tenedores de palo es La Sorpresa, en la avenida 45 del NW y la 7 calle: La sopa de pollo más deliciosa de Miami, sólo $2 por el tamaño normal y $4 por la grande (de eso comen por lo menos tres personas). Por el área de Flagler y la 57 avenida, frente al palacio de los jugos, tienes Mi Cafetal, donde una señorita nica con una mano bendita para la cocina ofrece especiales diarios por $4.50; además de nuestros platos criollos hay comidas típicas nicaragüenses (nacatamal por $3.50). Los Laureles Supermarket, en la esquina de la 1ra a del SW y la 20 avenida encontrarás a un chino instalado con un wok sazonando a la vista del consumidor, en un counter tipo supermercado cubano, pero con comida china. El Latin Café, en el shopping de Bird Road y la 84 avenida, sirven comida abundante y deliciosa. La Camaronera de Flagler y la 20 avenida sigue sirviendo la mejor sopa de pescado de Miami, delicioso pan con minuta, frituras de carita, huevas y todo tipo y marisco a un precio módico (arroz con mariscos - jueves, viernes y sabado a $8). Espero respuestas de parte de blogolandia sobre mis recomendaciones (advierto que el kid de la cosa está en precio y calidad al gusto cuban, combinación harto difícil).
miércoles, 1 de agosto de 2007
Arte y chamanismo

Tumiamiblog
El chamanismo no es una religión sino una gramática de la mente, una manera del comprender el mundo que une y cultiva lo ecológico con lo económico. Juhna Pentikäinen (Profesor de Religión Comparativa del Museo Universitario de Helsinki).
La idea central del chamanismo supone un posible contacto entre lo humano y el mundo sobrenatural a través de la experiencia extática del chaman. Existen cuatro componentes fundamentales del chamanismo: 1- la existencia de una esfera sobrenatural que rige la vida humana, 2- el chaman como intermediario entre las dos esferas, 3- la iluminación espiritual del chaman y 4- la capacidad del chaman para encarnar lo extático. El ritual chamanístico requiere una parafernalia de objetos: algunos de índole natural (piedras preciosas, pedazos de metal, dientes, amuletos de animales, plantas (¿ready mades?). Amuletos, hechos por el hombre (¿esculturas?) que incluyen medallones, estatuillas, cuchillos tallados, bordones de todos tamaños y máscaras. Éstos constituyen el medio para la práctica de adivinación, invocación y curación. Los diagramas del chaman establecen mapas cosmológicos del universo (¿por qué no verlos como instrumentos estéticos?). El arte es también una especie de condensación de nuestro ambiente (fabricar un entorno alternativo y simbólico para evaluar la realidad). Los objetos que produce el artista tienen una función estética para ese público receptor. Considere el paralelo entre el altar y el estudio del artista, o el cubículo que contiene esa materialidad (¿la galería de arte?) como una estoa estética. El artista es el traductor de aspectos inescrutables de la realidad; creador de una simbología para el placer y edificación humanos.
El chamanismo no es una religión sino una gramática de la mente, una manera del comprender el mundo que une y cultiva lo ecológico con lo económico. Juhna Pentikäinen (Profesor de Religión Comparativa del Museo Universitario de Helsinki).
La idea central del chamanismo supone un posible contacto entre lo humano y el mundo sobrenatural a través de la experiencia extática del chaman. Existen cuatro componentes fundamentales del chamanismo: 1- la existencia de una esfera sobrenatural que rige la vida humana, 2- el chaman como intermediario entre las dos esferas, 3- la iluminación espiritual del chaman y 4- la capacidad del chaman para encarnar lo extático. El ritual chamanístico requiere una parafernalia de objetos: algunos de índole natural (piedras preciosas, pedazos de metal, dientes, amuletos de animales, plantas (¿ready mades?). Amuletos, hechos por el hombre (¿esculturas?) que incluyen medallones, estatuillas, cuchillos tallados, bordones de todos tamaños y máscaras. Éstos constituyen el medio para la práctica de adivinación, invocación y curación. Los diagramas del chaman establecen mapas cosmológicos del universo (¿por qué no verlos como instrumentos estéticos?). El arte es también una especie de condensación de nuestro ambiente (fabricar un entorno alternativo y simbólico para evaluar la realidad). Los objetos que produce el artista tienen una función estética para ese público receptor. Considere el paralelo entre el altar y el estudio del artista, o el cubículo que contiene esa materialidad (¿la galería de arte?) como una estoa estética. El artista es el traductor de aspectos inescrutables de la realidad; creador de una simbología para el placer y edificación humanos.

El origen de todos los temas estéticos se encuentra en la simetría. Mucho antes que el hombre pudiera concebir esa idea primigenia de la armonía y el sentido de las cosas, tiene primero que conformarlas simétricamente. Cada parte del universo se coloca en relación con la otra, arregladas alrededor de un centro. De esta manera el poder del hombre se separa de lo contingente de la naturaleza y se hace más claro y visible. El primer paso estético consiste en dejar atrás lo caótico y transformalo simétricamente. Georg Simmel

El tambor simboliza el universo. En la Asia antigua por ejemplo, el tambor podía convertirse en cualquier animal salvaje. Más tarde deviene en ganado de la sociedad agricultora. El ritmo de los tambores excita la capacidad comunicativa del chaman, así como la habilidad para controlar su audiencia. Sin sus accesorios, el chaman no puede entrar en el mundo subterráneo. Mircea Eliade

Altar neolítico en Malta (¿un predecesor de la galería?). En la modernidad el cubículo tiene una función económica, social y estética; espacio donde el arte es separado (¿acaso alienado?) de su fuente para consumo estético y económico. La galería de arte actual produce transacciones económicas. Comprar arte implica un acto soberano pues la única función del arte (de acuerdo a Kant), es la contemplación.
De acuerdo a James, G. Frazer, las culturas primitivas presuponen el poder de ciertas plantas, objetos y lugares como habitados por espíritus o dioses. El altar es el centro que propicia ese encuentro con lo sobrenatural (¿no es el estudio del artista una especie de altar?). Lugar íntimo para la convocación artística; relación entre creador y milieu.
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