miércoles, 29 de agosto de 2018

¡ÚLTIMA HORA! Entrevista a Don Fernando Ortiz en La Habana (primera parte)


tuMiaMibLog

La entrevista a continuación ocurre en el éter virtual de la cuarta dimensión, una tajada de tiempo y espacio real. Nos reservamos el modo de transporte por razones obvias. Nuestro corresponsal de tumiamiblog ha viajado en el tiempo con destino a 1946, siglo XX, a la casa de Don Fernando Ortiz en La Habana.

La entrevista cumple con solo una regla temporal e inamovible: el corresponsal no puede mezclar conceptos del siglo XXI con los del presente de Ortiz. El corresponsal ha de compartir el Weltanschauung del entrevistado. Por último, todo lo dicho por Ortiz aquí está tomado de "El engaño de las razas" (1946), excepto cuando la extemporaneidad de la conversación ofrece un color necesario a la entrevista.
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Tumiamiblog: Dr. Ortiz, muchísimas gracias por concedernos esta oportunidad de conversar con Ud. 
Fernando Ortiz: No hay de qué, el placer es mío.
TMB: Deseamos hacerle algunas preguntas a propósito de la publicación de su último libro El engaño de las razas.
FOr: Con mucho gusto. Pasemos por favor a la biblioteca. Allí estaremos más cómodos.
TMB: Dr. Ortiz, en el prólogo Ud. señala: "Hasta hace pocos lustros no han sido estudiadas las llamadas razas con rigor científico". (p. 30) ¿Qué puede decir al respecto?
FOr: En efecto, este libro de que habla se propone contribuir a esclarecer las ideas y las conciencias acerca de las razas, exponiendo las conclusiones de la ciencia más contemporánea. (Ídem)
TMB: ¿Dónde quedan libros anteriores suyos sobre la raza como Los negros brujos y Los negros esclavos? ¿No fue aquel un trabajo científico?
FOr: Lo era ... pero eran diculpables y hasta cierto punto algunos muy comunes errores de prejuicio. Pero ya  hoy no pueden sostenerse los viejos tratos depresivos, so pretexto de insultantes distinciones raciales. (Ídem). Vea, la voz raza es discriminatoria por sí. No puede hablarse de razas sino para clasificarlas por sus valores. Ya hemos dicho quela raza es esencialmente un criterio de clasificación. (p. 57).
TMB: ¿Y qué hay de problemático en ello? Su disputa presente al argumento racial puede verse como otra forma de clasificación ¿no es así? 
FOr: Esto no es un juego retórico, amigo. Si ha leído el capítulo 2 de mi libro habrá visto mi análisis biológico.
TMB: Lo conozco. El capítulo 2 analiza la raza desde lo somático.
FOr: Entonces se da cuenta Ud. que el concepto de raza carece de definición exacta, el término refiere a la subespecie, un mero concepto de clasificación y agrupamiento (p. 61). Así decimos raza humana, especie humana, y género humano, cada uno en un sentido demasiado amplio. (Ídem)
TMB: Dr. Ortiz, si me permite, le recuerdo que el concepto de subespecie tiene sentido, taxonomicamente hablando. El término "subespecie" indicaría variaciones morfológicas dentro de la misma especie humana. La taxonomía no debe, mejor dicho, no puede ser exacta puesto que es inductiva. El método es de "ensayo y error". Por ejemplo, entre los elefantes africanos hay dos subespecies: el de la selva (loxodonta africana cyclotis) y el de la savana (loxodonta africana africana). Se sabe que la taxonomía no es una disciplina nomológica, sino aproximativa, basada en ensayo y error.  
FOr: Todo eso está bien... pero verá Ud., nosotros los antropólogos no nos hemos puesto de acuerdo en cuanto a los caracteres corporales. Hay infinidad de caracteres de diversas índoles más o menos ostensibles, de ahí que sean numerosísimas las clafisicaciones opuestas. Se ha escrito un libro en tres volúmenes para estudiar una clasificación de las clasificaciones de los tipos humanos. (p. 63).
TMB: ¿No cree que debiera establecer una distinción entre clasificación e imprecisión? En honor a su punto, estamos hablando de imprecisión, ¿no? su crítica no debe ser contra la clasificación per se, sino contra lo impreciso de la misma.
FOr: Ejem, verá... no estoy diciendo que los caracteres de los invidivuos humanos dejen de ser comparables... pero habrá que convenir que la división por razas será cuando más un mero problema taxonómico de zoología y que ella será siempre de índole arbitraria. (p. 64)
TMB: ¿Y en qué consiste lo arbitrario de la clasificación?
FOr: Un solo carácter anatómico es fácil, pero debiéndose tener en cuenta los inevitables tipos intermedios, que se confunden y demuestran indefectiblemente la relatividad de una tal clasificación, entonces una división carece de sentido más allá de una simple nomenclatura convencional, impuesta por una caprichosa y más o menos útil metodología. (p. 63).
TMB: ¿Conoce Ud. al filósofo alemán Karl Popper?
FOr: No creo,
TMB: En el año 1934 Popper publicó La lógica de la investigación científica, libro que ha tenido mucho impacto en la filosofía de la ciencia en los últimos años. Popper ha lanzado la idea de "falsabilidad" que ha tenido muy buena rercepción. La ciencia no debe -ni puede- confirmar definitivamente una hipótesis. Si aplicamos la falsabilidad al fenómeno de la raza, tenemos que ni la propuesta de que existen razas, ni su negación, parecieran ser completamente demostrables. No habría un argumento definitivo ni a favor ni en contra. Algo así como decir en lógica: "ausencia de prueba no implica prueba de ausencia".
FOr: Pero bueno, ¿qué punto defiende Ud. al fin y al cabo? No me ha dicho. Andamos discutiendo y no sé que discute Ud.
TMB: Ejem, creo que estoy presentándole un contrargumento a su tesis en El engaño de las razas.
FOr: ¿Y cuál es?
TMB: Que no hay tal engaño.
FOr: Vaya asunto. ¿Le importa que interrumpamos la discusión para fumarme un puro?
TMB: Por supuesto que no. Y le acompaño. Fumar con Ud. es un honor.
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FOr: Prosigamos. ¿Leyó el capítulo 3?
TMB: El análisis de las variedades de los caracteres somáticos... muy detallado.
FOr: En efecto. Comienzo por decir que es absurdo aplicar a seres humanos el principio de identidad. En la naturaleza todo es variedad. Nunca hay dos cosas idénticas en la realidad. Todos los individuos son varios. Cada individuo es único porque sus caracteres no son iguales a los de ningún otro sujeto.  No hay identidad de una A contra A en el decursar del tiempo. Estos infinitos "casis" constituyen la casuística natural. Casi es un caso. Es decir la individualidad. (p. 116)
TMB: "Casi es un caso"... ¡bravo! Dr. Ortiz, no sabe cómo he disfrutado ese veredicto. Disfruto mucho sus momentos literarios.  
FOr: Gracias ... entonces parece que lo voy convenciendo.
TMB: Prosiga por favor.
FOr: Trato de analizar la variedad dentro de lo somático. Cuando los antropólogos clasificamos los seres humanos así para reunirlos o separarlos entre sí, lo hacemos considerando un conjunto convencional de caracteres. He citado al notable químico Joseph Needham, diciendo que el universo "no es sino una seriación de complejidades, desde el nivel subatómico hasta el órgano, el organismo y las entidades sociales". Traigo a Theodosius Dobzhansky, quien ha dicho que "los individuos de una misma raza pueden diferir entre sí por más caracteres genéticos que los de razas distintas". (p. 125) Presento a Jean Baptiste Lamarck, quien declara que la naturaleza solo hace individuos que luego se agrupan en razas. (p. 119)
TMB: Muy acertado citar a Dobzhansky desde la biología evolucionaria.
FOr: Gracias,
TMB: Recientemente Ashley Montagu ha debatido mucho este punto que Ud. trae con Dobzhansky. Para Montagu el concepto de raza sigue siendo útil.
FOr: (Sonriendo) Entonces ¿Ud. es Montagu y yo soy Dobzhansky?
TMB: (Sonriendo) Creo que preferiría ser yo mismo. Pero le entiendo, Ud. y Dobzhansky comparten la misma posición que pudiéramos llamar eliminismo, o lo que es lo mismo: NO HAY RAZAS.
FOr: Coincido, soy eliminista profeso. ¿Y usted?
TMB: Si me permite, quisiera volver a la idea de "clasificación" tan importante en su argumento.
Ud. cita Biochemistry and Parthenogenesis (p. 412) de Needham en su bibliografía, pero no sé si ha revisado que Needham usa el término "raza" 15 veces en su libro y en ningún momento la pone en tela de juicio, por el contrario, la utiliza como categoría científica. Por otra parte, Lamarck, quien no tiene acceso aún a la genética de Mendel, busca garantizar la posibilidad de herencia de caracteres adquiridos. Proyecto harto clasificatorio. De ahí el famoso ejemplo de cómo la jirafa desarrolla un cuello largo en su Filosofía zoológica, cuya conclusión estipula "ir de lo general a lo particular". En la construcción de su argumento, Ud. enfatiza lo particular y desecha lo general. Admito que existen individuos, pero comprenda que no hay individuos como tal in vacuo. Si tenemos un individuo, ya tenemos una especie.
FOr: ¡No, amigo, no desecho lo general! Mi punto es que la raza no es lo suficientemente general, o lo que es lo mismo, que se pierde en lo general.
TMB: Pero ahí está el problema. Lo general no tiene que ser "absolutamente" general, pues entonces dejaría de ser general. ¿No dijo Ud. anteriormente que no hay identidad en el decursar del tiempo?
FOr: En efecto,
TMB: Me permito tomarle como ejemplo: Para Ud. decir que no es el mismo Ortiz, debe aceptar que es el mismo Ortiz.
FOr: ¡Santo Dios!
TMB: La identidad no puede ser solo una; le hablo en serio.
FOr: (Se baja los lentes a la punta de la nariz) Prosiga, le escucho.
TMB: Es cierto, hay una parte de la identidad del individuo Ortiz que cambia con el tiempo; el de ahora no es igual que el de, pongamos, hace 20 años. Pero para identificar dicho cambio, debe haber otro aspecto de la identidad que sea independiente del tiempo. Si todo está cambiando todo el tiempo no se puede jamás ser uno mismo. A la identidad que cambie le llamaremos "cualidad", y la que no cambie llamaremos "número".     
FOr: Simplifique este galimatías por favor ... ya me suda la frente.
TMB: Ud. y yo somos distintos sin duda en cuanto a número, no así en cuanto a cualidad. El Ortiz cualitativo es muy similar a mi en muchos respectos: respira, come, bebe, ríe, tiene amigos, gusta de la buena lectura, de la buena comida, del contrapunto del buen tabaco y con el buen ron.
FOr: Jajaja, ¿ha leído mi Contrapunteo?
TMB: Gran libro... mi favorito hasta ahora.
FOr: Bueno, ahora deseo terminar mi punto sin que me interrumpa. 
TMB: Disculpe,
FOr: Está claro que como agrupación específica la raza nunca será totalmente homogénea. (p. 122) ¿Está de acuerdo conmigo?
TMB: Sí.
FOr:  El concepto de raza se escapa a medida que se quiere extender en su definición desde el individuo prototípico a todos los demás de su gente. (p. 123) ¿Está de acuerdo?
TMB: Sí.
FOr: Por favor... entonces ¿qué estamos discutiendo amigo?
TMB: Su insistencia en el individuo como definición y -a la vez- como refutación de lo general. Con todo respeto, ¿no ve la tensión lógica y taxonómica? Hablemos de complejidad, que es un tema constante en su libro. ¿Acepta Ud. la complejidad?
FOr: Por supuesto. 
TMB: Bien. La complejidad existe como jerarquía, pero también (y esto es importante) como diferencia. No puede haber variedad conceptualmente hablando, sin uniformidad. No hay caos sin orden, o generalidad sin particularidad. El individuo no está jamás en posición de contradecir la especie, ya que todo individuo para serlo deberá pertenecer a una especie primero. No se nace en el vacío.
FOr: Ud. no acaba de comprender mi punto y se pierde en detalles metafísicos. Estamos tratando la raza: un asunto concreto, real, y muy trascendente para el mundo en que vivimos. Insisto como antropólogo --y aquí le pido confianza en mi profesión.
TMB: Por supuesto Dr. Ortiz.
FOr: Escúcheme: Los agrupamientos raciales hechos en relación a tal o cual distinción anatómica nunca corresponden totalmente con ninguno de los demás agrupamientos análogos, derivados de cualquier tipificación somática. La inclusión de un individuo en una llamada raza no significa que aquel tenga todos los caracteres definidores de tal raza y por tanto difiera totalmente de cualquier otro individuo de raza distinta. (p. 125)
TMB: Me parece bien.
FOr: ¿Entonces?
TMB: Dr. Ortiz, ¿se da cuenta que ha usado "totalmente" dos veces? La salvedad, es la propia auto-corrección en su discurso, que es lo suficientemente honesto para atenuar una contradicción básica en su argumento. 
FOr: ¿Y cuál es la contradicción?
TMB: Que para establecer la validez o no validez de la hipótesis de la raza no tenemos, ni que hacer corresponder "totalmente" ni hacer diferir "totalmente". Que la raza no sea un concepto antropológicamente exacto, que aún existan imprecisiones taxonómicas, o que extremistas nazis la hayan utilizado como un pretexto para el exterminio, no resulta suficiente para descartar su viabilidad y utilidad teórica. En nombre de la religión han muerto mucha gente y sin embargo aún consideramos la teología como disciplina viable y útil. Dr. Ortiz, he venido de muy lejos y le agradezco mucho su tiempo.
FOr: Está bien, termine su idea de una vez...
TMB: Con todo respeto: Su discurso del engaño de la raza se muerde la cola.
(Ahora Don Ortiz respira profundo y se incorpora un tanto mientras esboza una sonrisa maliciosa, mirando fijamente al corresponsal por encima de los espejuelos).
FOr: ¿Sabe? Necesito un cafecito. Y después un un puro.
TMB: ¡Excelente idea! Le acompaño.

(continuará)

6 comentarios:

Enrique Patterson dijo...

Esta muy gracioso el diálogo. Y es un enfrentamiento entre sujetos que portan armas diferentes. Ortiz en general argumenta desde la exoeriencia del antropologo que cuestiona los conceptos que ga usado para demonizar, en su obra anterior,a un grupo humano como inferior.El profesor Triff lo rebate desde la posición del filosofo que cuestiona la validez de la conceptualizacion de Ortiz en su momento autocritico. Ortiz critiza su metodologia por verguerza,luego de ver los resultados practicos a lis que llegó el "racismo cientifico" en la Alemania nazi. Pero,me parece que - no se si el profesor Triff reserva esto para la proxima entrega - que el concepto de raza no tiene demasiada validez desde la biologia,ya que razgis tan empiricos no afectan al parecer lo esencial humano. Si tiene mucha validez desde otro angulo,el social.Si la sociedad considera que las diferencias raciales existen y tal consideracion afecta a los comprendidos en ella;entonces la raza tiene realidad al margen de la biologia. Y es a partir de esa realidad y las relaciones qye se generan lo determinante en este caso. Lo demas es paisaje.

atRifF dijo...

Gracias, Patterson. Tu lectura es generosa. Y eso ya es suficiente para seguir.

JR dijo...

Como historiador soy conservador en las entrevistas imaginarias. No es a la primera que me enfrento. Ya un condiscípulo talentoso, fallecido lamentablemente, publicó una formulada a Carpentier. En aquella, Raymundo Respall, acudió íntegramente a las citas del entrevistado. En esta, en la parte imaginada, prima el subjetivismo del autor. Hay que andar con tiento y lupa. Ocasionalmente se recrea en demasía el diálogo. Lo cual representa un gran riesgo y deja mucho margen a la especulación. Yo, personalmente, hubiera sido más comedido. Pero cada autor hace su decisión. Lo que si está claro para mí es que lo citado de Ortiz lo coloca en una postura vulnerable. Si mal no recuerdo, Ortiz es graduado de Derecho, y sus afirmaciones son más bien alegatos con una pretendida justificación científica. Lo real, lo verídico. Lo que se impone es que el pensamiento intelectual del negro, su retórica, su contenido existencial epocal no está incluido. Sigue siendo el análisis antropológico del blanco, haciendo registros de la negritud, radiografiándola, sin cojones para radiografiar sociológicamente la actitud del blanco hacia el negro. Para desfolclorizar la visión y asumir la raza de tu a tú.

atRifF dijo...

Buenos puntos JR... ya subí la segunda de la serie y el asunto se torna más polémico. El viejo es un tipo a la antigua, muy culto y muy abierto a la discusión. Fue un placer viajar al pasado empero los muchos percances que pasé y que contaré a su debido tiempo.

Jacobo dijo...

Nada vale hablar sobre la integridad y sabiduría de Don Fernando. Es de sobra conocido que fue un sabio cubano. ¿Tengo que imprimir las tres partes o vas a editarlas y publicarlas?
Aprovecha tu facultad de viajar ideológicamente al pasado y siéntate con Mañach y Emilio Roig de Leuchsenring. Hablen sobre Martí, La Raza y La Religión.

atRifF dijo...

Gracias Jacobo. No es mala idea una entrevista con Mañach, o Emilio Roig. Deja que me arreglen la máquina del tiempo que se estropeó un poco en el regreso.