miércoles, 9 de julio de 2014

todo estado es -por naturaleza- opresivo

atRifF

repasando el libro del conocido filósofo italiano giorgio agamben stato de eccezione (2003), quisiera contrastar algunos puntos. el tratado penetra un espacio que agamben llama "tierra de nadie entre el derecho público y el hecho político, entre el orden jurídico y la vida".  habría que empezar con el término Ausnahmezustand, bautizado por el jurista y filósofo político carl schmitt (en español es conocido como estado de sitio).

de acuerdo a agamben, la excepción se remonta al adagio latino necessitas legem non habet, o "la necesidad no tiene ley". es decir, la necesidad parece causar su propia ley. ¿pero pare la necesidad una "ley otra" o se trata de la misma?

desde lo jurídico, ¿qué justifica que lo antes ilícito se haga lícito?

hay un enrevesado metafísico que agamben aborda a través de la idea de "violencia" en walter benjamin. cuando el "poder" (Gewalt) se atribuye a sí el invocar la ley fuera (ausserhalb) de la ley (tal pareciera que se trata de una exploración de espacios posibles, lo que debe aceptarse en todas sus modalidades), agamben cita: "... la soberanía es un espacio de decisión extrema" p. 54,  o "... la violencia está fuera de la ley" p. 52. esta aproximación topológica de agamben apunta a lo legal/axiológico (volveremos a esto luego).

¿por qué benjamin? en su conocido ensayo Zur Kritik der Gewalt ("De la crítica a la violencia")  el crítico judío-alemán define dos tipos de violencia: una, Rechtsetzend (o mítica), la otra Rechtsvernichtend (o divina). el punto es la ley en sí contiene un origen violento. aunque no podemos meternos en el enjundioso ensayo de benjamin, hay que reconocer que para benjamin, "poder" (Gewalt) es inherente a la esfera ético/legal, de ahí que pronuncie: "el propósito de una crítica a la violencia es exponer la relación existente entre la ley y la justicia". 

pero he aquí que la discusión tiene otro ángulo dentro del marco legal/positivista que presenta otro espacio alternativo, diremos ahora, ()dentro y fuera() de la ley.

la jurisprudencia puede dividirse en dos bandos: naturalistas y positivistas. un naturalista emblemático como tomás de aquino estima que la ley debe aspirar a lo ético (lo moral). no, diría el positivista. la ley no tiene (que tener) un fundamento moral. 

¿cómo?

la ley es un sistema coherente de aproximaciones y depuraciones que se atiene a su propia estructura. el célebre tratado de h.l.a. hart the concept of law (que debía ser más estudiado) deja claro que el derecho positivo no niega que pueden haber derechos justos e injustos. pero lo interesante es que hart propone que la validez de una ley no afirma ni niega lo moral (hart sin duda está influenciado por la conocida falacia naturalista de g.e. moore que explora la diferencia entre "lo que deber ser" y "lo que es").

la definición del conocido jurista canadiense leslie green viene a mano:
Si una sociedad tiene un sistema jurídico que depende de la presencia de ciertas estructuras de gobierno, y no en la medida en que satisfaga ideales de justicia, la democracia, o el imperio de la ley. Esas leyes en vigor dependen del estándar social, de sus disposiciones legislativas, decisiones judiciales, de sus costumbres sociales.
pero falta el meollo del asunto:
(...) el que una política sea justa no es razón suficiente para suponer (o dudar) que es eso lo que determina la ley.
imagino el estupor de mis lectores naturalistas (es una posición generalizada) ante esta definición aparentemente arbitraria. y es que uno supondría, con el naturalista legal, que la ley debe expresar una simetría (¿no es eso lo que llamamos justicia?).

no necesariamente, replica el positivista. es suficiente que el derecho sea definido como conjunto de normas dictadas por seres sociales (arbitradas por un soberano) a través de esa maquinaria llamada ESTADO, mediante procedimientos formalmente válidos (decretos, legislaciones, etc), con la intención de someter la conducta humana a un cierto orden disciplinario que coadyuve el acatamiento de dichas normas.

de ser así, y volviendo a agamben, se podría sugerir que el estado de sitio lejos de ser la excepción ES el estado preponderante: (eso que) prevalece, o tiene cualquier tipo de superioridad respecto a aquello con lo cual se compara.  

esta conclusión sorprendería a agamben, y no es que éste niegue que el estado de sitio es preponderante. el asunto es que su tesis presenta fisuras, roturas, temporales: agamben enfoca la preponderancia del estado de sitio como algo reciente, como una degradación (precisamente este es el punto de walter benjamin, en su incluso en ese benjamin más cínico, el tardío). ¿hubo algún momento, digamos "el origen" del estado, que fuera distinto? haré la pregunta más directa: ¿debe definirse un estado jurídico para que exista la excepción?

aunque se remonta a la roma imperial (cuando analiza en llamado iustitum en el capítulo 3), agamben se concentra en el siglo XX, particularmente con schmitt y otros juristas alemanes. es un análisis del estado de excepción dentro de la modernidad.

en 6.10 escribe:
(...) el propósito de esta investigación es --y en la urgencia del estado de excepción en el que vivimos-- traer a la luz la ficción que gobierna este arcanuum imperii (secreto del poder) por excelencia de nuestro tiempo. 
¿de "nuestro tiempo" o de cualquier tiempo? agamben no responde.
(...) este es esencialmente un espacio vacío (...) esto no quiere decir que la maquinaria no es efectiva, por el contrario, lo que tratamos de demostrar es que su función no ha sufrido interrupción desde la Primera Guerra Mundial, pasando por los fascismos hasta nuestro tiempo.
me inclino a que el "nuestro tiempo"  de agamben es un espacio a la deriva, envoltura geométrica (fuzzy) sin cotas.

¿es Ausnahmezustand necesariamente dependiente de un "estado de derecho"? no he encontrado una respuesta clara a esta pregunta en el libro de agamben.

y es que agamben necesita para su tesis que la "excepción" sea anomiapero la idea misma que usa agamben es redundante. "anomia" significa ausencia de ley. agamben acepta implícitamente que la permanencia del estado de sitio es una contradicción, o una degeneración.

puede percibirse dicha tensión en el análisis que agamben le dispensa al jurista alemán theodor mommsen en el capítulo 3, cuando escribe que "es sorprendente sus inconsistencias y vacilaciones" (de mommsen), pero el caso es que mommsen se acerca a ciertas artistas positivistas en su célebre Römisches Staatsrecht, 1899 (acaso el mejor tratado de historia de la jurisprudencia de la roma antigua en existencia). agamben le reprocha a mommsen que tratando de definir los límites de la excepción, se haya quedado "de este lado", (de nuevo el espacio) es decir, dentro (de la excepción) de la ley.

no me parece exacto. está claro que como jurista de fines del siglo XIX mommsen trate de racionalizar la excepción romana (el nombre es iustitium, o suspensión de la ley) desde la jurisprudencia del siglo XX. a la vez, mommsen no es capaz de percatarse de la superposición de paradigmas que su análisis implica, lo cual, de por sí, crea una disonancia conceptual (algo que agamben observa). y algo más tenue: el propio análisis de agamben presupone que la idea de iustitum  es comparable a la de Ausnahmezustand en pleno siglo XX. pero ¿no es presuponer una continuidad entre istitium y Ausnahmezustand que la excepción es preponderante?

¿es Ausnahmezustand un estado necesariamente vacío dentro la ley? agamben respondería que sí. escribe: "la suspensión desafía el concepto límite de la ley". p. 4.

la tesis de agamben presenta insuficiencias de tipo topológico. y es que, sorprendentemente, el espacio de la excepción existe. un "dentro" y "fuera" simultáneo (sugerido por la paradoja de stephen smale):


agamben elude esta posible simultaneidad de la excepción. ahora bien, ¿cómo explicarla argumentativamente?

con la ley, no hay contradicción en la "contradicción". cierro entre comillas la última c... puesto que no estimo que hay contradicción, lo que se dice es figurativo. la "suspensión" de la ley no está "fuera" de la ley, es un "dentro" y "fuera" de la ley.

aunque pareciera que la ley es una acción del poder, o un efecto de aquel, la realidad es que el poder y la ley son funcionales e inseparables ya que no hay ley sin poder ni poder sin ley. 

empero, la ley no es maximum principium. es simplemente aproximación funcional. causalmente operativa. y aquí necesitamos la ayuda no de un jurista, sino de un escritor agudo como franz kafka. la facultad que reina no es la razón, sino la imaginación. en ante la ley aprendemos que la ley existe casi de modo nominalista, para cada uno para cada caso (la interpretación de la ley desde kafka se merece un post aparte).

en efecto, lo kafkiano es un espacio topológico ()absurdo() dentro y fuera de la ley.

debe quedar claro que la preponderancia del estado de excepción conlleva un resultado generalmente opresivo.

llegamos entonces al mismo principio de la teoría política. ¿puede el estado no ser opresivo cuando la ley prueba una y otra vez su tendencia a estar dentro y fuera de sí?   

parecen una pregunta salida de un paraíso ideal, naturalista. y el positivista legal responde: todo estado es -por naturaleza- opresivo. ¡bienvenido al mundo de los vivos!

3 comentarios:

Alejandro Armengol dijo...

Alfredo, entre otros tratas un tema muy interesante en el post, y es la conexión entre algunos puntos de vista de Carl Schmitt y Walter Benjamin, cruce que se da en un momento y que luego Benjamin no continúa, y es el Benjamin más oscuro, el Benjamin partidario del comunismo que luego lo decepciona durante su estancia en Moscú, así que estamos ante la justificación de la violencia de un Estado totalitario que impone sus leyes, que no se puede decir que son arbitrarias porque forman parte de su esencia, ya sea de derecha (Schmitt) como de izquierda (Benjamin), con la justificación de un estado de excepción que se hace permanente: la Alemania Nazi, la Unión Soviética, Cuba.

atRifF dijo...

armengol, mencionas un punto que agamben, en mi lectura acaso apurada no define (aunque lo desea). las últimas páginas de "estado de excepción" se tornan más esotéricas (no en balde agamben apropia de momento la retórica oscura benjaminiana). y es que no sabe si tomar el lado "oscuro" que dices de benjamin, quien admite que la justicia (en el sentido optimista naturalista) no existe. o por otra parte adoptar la tesis del benjamin temprano y criticar "la suspensión" como una degeneración del sistema.

comparto contigo que se da una imposibilidad desde la manifestación del lado del poder mítico de la ley (por volver a benjamin). que a fin de cuentas causa su gran decepción. ¿qué otra cosa puede esperarse de un intelectual como él, metido en ese espacio kafkiano sin salida?
gracias.

Alejandro Armengol dijo...

No, gracias a ti por mantener un blog tan interesante y con un enfoque novedoso, lo que (¿hay que añadir desgraciadamente), no abunda.