martes, 26 de abril de 2011

La "revolución" que se muerde la cola


Alfredo Triff

Siempre sigo con interés los artículos de Néstor Díaz de Villegas (DDV de aquí en lo adelante). Por eso quisiera considerar su última contribución para Diario de Cuba titulada "Mahoma y la máquina."

DDV escribe:
Nos veremos en aprietos para explicar las más recientes revoluciones del mundo árabe si intentamos dilucidarlas con las categorías superadas de "bueno y malo", de "opresores y oprimidos", aferrándonos con uñas y dientes a las viejas "contradicciones sociales". ¿Cómo hablar de opresión, en el sentido clásico del término, cuando los oprimidos empuñan teléfonos móviles?
Es muy sencillo, los "oprimidos" no son pobres beduinos en camellos, sino la clase árabe pudiente, jóvenes universitarios hijos-de-mamá-y-papá. Pero no es nada nuevo, lo mismo tuvo lugar en las postrimerías de la década de los 50. La revolución -pre-digital- cubana no la iniciaron ni el campesinado ni los trabajadores, fueron los estudiantes y la pequeña burguesía (entre los que se encontraba el susodicho).

DDV aborda un argumento de corte mecanicista/determinista. Invoca la ley de Moore para avanzar que el desarrollo tecnológico -de por sí- establece su propia revolución desde dentro. Con prosa punzante, DDV explica que ésta es "una revolución que se desentiende de los 'oprimidos', porque la auténtica opresión es el límite de miniaturización". Concluye que "la revolución comienza, entonces, con la aceleración de la técnica, no de la Historia".

Para DDV, las revoluciones que han sacudido al medio oriente durante 2011 no son hechas por individuos, sino por circuitos dirigidos por una inteligencia artificial jerárquica en no-sé-dónde. Conclusión que no explica cómo, en 1917, la revolución no ocurre en la Alemania tecnológica, sino en la Rusia zarista atrasada. Si leo bien, el crecimiento exponencial de la tecnología se regala -a cada etapa de desarrollo- una revolución (sus "quince"). 

Pero DDV presupone -no demuestra- esa autónoma máquina digital revolucionaria que él presenta (¿optimismo tecno-teológico enmascarado como antihumanismo?). No menciona que el propio Moore concede que tiene que haber un límite en la exponencialidad de miniaturización -a no ser que terminemos en esa integración mental/cibernática que promete el futurista Kurzweil para 2045).

Incluso suponiendo que no haya límite previsible a tal exponencialidad, la idea de "recursión" villegasiana se topa con otro problema recalcitrante. Si cada revolución tiene como causa un estado de desarrollo tecnológico (de miniaturización y velocidad) y este a su vez deviene la causa de la próxima revolución que a su vez causa el próximo desarrollo que a su vez causa la próxima revolución, (R---> dT y dT--->R) podemos entonces concluir que la revolución se causa a sí misma. ¿Estamos acaso en presencia de una revolución causa sui? ¿Estará predicando DDV una teología tecnológica? 

Por último, en el giro irónico de su pluma, DDV pierde de vista que en efecto, hay buenos y malos, opresores y oprimidos. No hay más que ver la matanza impune de los esbirros de Basahr el-Assad contra el pueblo sirio que reclama libertad.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Por supuesto que hay buenos y malos. Oye, que tanto intelecto no los aleje DV y ni a ti de la realidad y de los muertos. AM

Anónimo dijo...

No creo que sea exacto llamarles revoluciones a las revueltas que vienen ocurriendo en el mundo árabe. Una revolución busca un cambio de régimen o sistema, pero la revuelta busca tumbar una dictadura o gobierno opresivo. Según Ortega y Gasset, la revolución va contra los usos y las revueltas contra los abusos. Por lo demás, muy de acuerdo con las atinadas observaciones hechas al artículo de NDDV, un autor interesante pero que coloca el estilo por encima del contenido mismo. Gracias. Rolando

Cuco dijo...

La máquinas si son revolucionarias,ya lo creo!.. q ya ni les dá tiempo a morderse la cola y antes se muerden el corazón o la cabeza propia, en el afán de la velocidad y el mercado...pero, detrás de esa máquina fantástica hay simple un hombre y mujer...
Como los hubo -antes todos hombres-en la revolucion industrial inglesa....la q barrió con el feudalismo y siglos,muchos, de ignominia brutal.
El ingeniero q trabaja para Intel (por mencionar uno) sea indú, chino, o mejicano está entregado a la nanotecnología, a abaratar el chip haciéndolo accesible a las masas trabajadoras o no,tienen sus palancas,sacándolo al mercado con el único objetivo de amasar fortuna pero sin sospechar siquiera q el verdadero revolucionario es esa persona "detrás de la máquina",un hombre o una mujer cualquiera...resumiendo:hombre-máquina-y salpafuera!!!..
Todo tiempo futuro,será mejor!...

Lazaro Gonzalez dijo...

tambien sigo a dv como referencial de ideas. ese trabajo en particular no lo he leido aun debido a otras urgencias pero lo que se escribe aqui me parece bien incluido lo de moore y lo del 2045 que ya conocia pero que es conveniente tener en la ram, aunque al primero como era de suponer lo supero la propia tecnologia y al segundo haya que acudir a la criogenia al menos en mi caso. oportuno lo del anonimo sobre el posible distanciamiento de la realidad mas comun de lo que uno esperaria, pero siempre habra buenos para unos que son malos para otros, con lo cual por aquello que hay que ser tolerantes y respetar el criterio ajeno, se corre el peligro cierto de trastocar las referencias lo que en politica "moderna" se expresa en lo politicamente correcto. para no perder "nuestras" prioridades cuidemos que los muertos no sean "nuestros". saludos.

A.T. dijo...

Gracias, amigos, por los comentarios.

Anónimo dijo...

no entiendo de mahometanos, maomenos de tecnología...la eterna futilidad revolucionaria. LS

Fantomas Pixelado dijo...

Un ángulo cuasi marxista:
Las revoluciones sociales nacen del conflicto entre el auge de las fuerzas productivas y deterioro de las relaciones de producción. Digamos, de acuerdo con los términos de buenos y malos acá manejados, que los malos son tales por entorpecer el desenvolvimiento social a base de subestimar las posibilidades de las nuevas fuerzas productivas. Los buenos se asumen como tales (y como oprimidos) al oponerse a la oxidación de aquellas estructuras de las relaciones sociales que obstaculizan el rendimiento productivo de los nuevos medios.
Más simple:
La chispa que mueve el cuerpo social nace de la fricción entre la obsolencia y el darse cuenta de la misma.

Anónimo dijo...

DDV es un genio perverso.

Anónimo dijo...

Qué argumento más raro el de DDV, y más raro aun que tu lo tomes en serio, incluyendo a la Ley de Moore. En todo caso, es un argumento sospechosamente paralelo a las crisis del capitalismo de Marx. Y esta por ver que las rebeliones en el mundo arabe devengan en revoluciones.

Sobre si el Imperio Ruso estaba en torno a la primera guerra mundial mas o menos desarrollado tecnologicamente que el Imperio Aleman, es irrelevante ya que de lo que se trataria es del desarrollo no de todo el territorio sino de la elite/vanguardia revolucionaria/clases medias urbanas. Y de cualquier modo la tecnologia no es un telefono. Tendran telefonos celulares pero lucharon (egipcios y tunecinos) con tirachinas.

Cuco dijo...

De acuerdo con anónimo 1:10 am, la "tecnologia" de la revolución no es un artilugio electrónico....es el individuo (o la individua x ó y) que decide empuñarlo...