jueves, 5 de agosto de 2010

Regresa el jacobinismo-leninismo-maoísmo

Alfredo Triff

Aprovecho la reciente controversia entre dos filósofos actuales sobre un tema (con sus variaciones). Se trata de Slavoj Žižek y Simon Critchley. El primero, proteico escritor y profesor, conocido por su reciente alianza ideológica con Robespierre y Lenin; el segundo, professor de filosofía del New School de New York y defensor de una posición que él llama neo-anarquismo. Critchley es autor de varios libros, entre los que deben mencionarse, Infinitely Demanding.

La bronca comienza cuando Žižek publica un review contra el libro de Critchley, titulado Resistencia es rendirse, y el segundo le responde con Violentos pensamientos sobre Slavoj Žižek.

¿En qué consiste la trifulca? Un desglosamiento del argumento de Žižek aparece en el blog Filosofía contemporánea (y la respuesta de Critchley arriba).

De momento, me interesa es terciar para señalar el síntoma. Sin duda, la izquierda busca alternativas al modelo marxista-leninista-maoísta-castrista. Por supuesto que estoy generalizando: Después de todo, eso que llaman "izquierda" es una gama amplia de posiciones. Lo que divide cierta izquierda de la otra es la cuestión leninista: Chto delat? 1

Lenin, discurso en la Plaza Roja, (circa 1918). 

Cualquiera diría que en principio pueden haber distintos caminos de resistencia al poder. Qué es resistir si no oponerse al abuso en cualquiera de sus manifestaciones, a la explotación indiscriminada del medio ambiente, a la idea de instrumentalizar el ser humano (y a la vez extender ese reclamo a otras especies no humanas). Dicha oposición tomaría la forma de activismo social.

Sin embargo, ninguna de esas estrategias son válidas para Žižek. Las ocho formas que menciona en su crítica al libro de Critchely implican "rendirse" al sistema capitalista. ¿Por qué? No son suficientemente atrevidas como para adoptar un programa jacobino-leninista-maoísta que de al traste con el capitalismo.

¡Viva la violencia! 2

En su reciente libro, Violencia, Žižek pasa revista a varios tipos de violencia para concentrarse en la violencia sistémica, grado-cero, ese "aquí con nosotros", operante, globalizante, casi invisible de lo cotidiana que es. Žižek enumera las crisis humanitarias -políticas- de hoy, como estrategias mediáticas del sistema. Está implícito que TODO es mediático, estado omnímodo donde media la media.3 Uno puede comprender la dirección del argumento. Es cierto que existe en la fase del capitalismo tardío una dinámica mediática hegemónica. De ahí Žižek concluye que en ese sistema omnímodo no existen grietas posibles. Todo fríamente "mediado" por el poder político global.

Cualquier iniciativa, individual o colectiva, queda automáticamente descalificada como otra manipulación del sistema. El argumento normativo de Žižek es tan hiperbólico que termina implosionando.4

  Roosevelt y Stalin en Yalta (1945)

Žižek no está solo. La versión oficial es que hay un momento en el siglo XX con dos modelos económicos, socio-políticos opuestos y simétricos: el comunismo y el capitalismo. Después de la caída del muro (y el bloque soviético) queda sólo un poder. Y ese poder se ha hecho global -incluso el modelo chino no es más que un capitalismo de estado. Ganó el capitalismo, siempre flexible y resistente, recuperándose de cada obstáculo presentado en su camino. ¡El capitalismo capitaliza!

Puede verse de otro modo. Aunque este no es el momento para analizar el asunto, avanzo la siguiente pregunta: ¿No será que tanto el capitalismo como el comunismo representan aspectos diferentes, pero a la vez inevitables de esa dinámica entre el individuo y el estado que se hace más aplastante y más microscópica en su violencia a partir de la modernidad?

El sistema unipolar es demasiado homogéneo. Se necesita un balance. ¿Cuál? Para la izquierda que representa Žižek y Badiou, por ejemplo (quien sin duda ha influenciado al primero), la respuesta está en el retorno al comunismo.

Por lo tanto, permítaseme introducir la siguiente cláusula de principios comunista para el post-comunismo: 

El (nuevo) comunismo:
(a) no puede,
(b) no debe,
ser idéntico a su encarnación histórica. 
(c) ¿Y qué importa?

Hay comunistas grado (a), grado (b) y grado (c). A Žižek y Co. les cuesta mucho trabajo admitirse comunistas grado (a) o (b), por razones de comparación histórica entre rivales. Han invocado el principio positivista/instrumentalista de balance: Cada sistema tiene derecho a hacer lo que sea necesario para contrarrestar el efecto del otro. Por lo tanto Žižek es feliz  gesticulando performativamente como todo un militante de grado (c). La violencia es una consecuencia programática.

Violencia de Žižek describe una tipología de la violencia y su horror. Primero, la distincion entre la verdad factual y la veracidad. La violación de una mujer africana por un guerrillero tiene veracidad en la medida en que se confunda y se borre, es decir, lo aceptamos porque se hace inconsistente el hecho mismo. Si se tratara del testigo mismo, sospecharíamos el interés obvio de la víctima de convencernos. La única alternativa -de acuerdo con Žižek- es apartar la violencia de la víctimas para poder comprenderla mejor. Y ¿qué diferencia existe entre la violencia mediática y la violencia factual?

¿Es mediática la masacre en los bosques de Katyn, a manos del NKVD soviético en 1940?

Entonces se repasan las violencias y queda como protagonista esa violencia objetiva, la del cada día, la de la mediatización del sistema. Hay que tener cuidado con ella porque se presenta con la máscara de la autocrítica. Sin embargo, cuando se trata de la violencia comunista, Žižek cambia el paso:
[...] en los debates sobre la violencia comunista, la responsabilidad de los crímenes comunistas es fácil de desentrañar: estamos lidiando con un mal subjetivo, individuos que hicieron lo malo. Y podemos identificar la raíz de esos crímenes en la ideología totalitaria [...] pero cuando analizamos los crímenes de la globalización capitalista, desde la tragedia de México en el siglo XVI hasta los crímenes en Congo hace un siglo, la responsabilidad es negada" (V, 24).
Kim Phuc, Viet-Nam Napalm, (1972).

El peligro del párrafo anterior es que la admisión de una violencia le quite importancia a la otra. ¿Excusar -o defender- la violencia, venga de donde venga? Peligroso.4a Por raro que parezca, Žižek no tiene ningún problema justificando ese evento brutal, arbitrario y regulado por el poder, que es la Revolución Cultural:
Si la consideramos como una parte de la realidad (ser) histórica, podemos someterla fácilmente a un análisis "dialéctico" que percibe el resultado final de un proceso histórico como su "verdad": el fracaso último de la Revolución Cultural atestigua la inconsistencia inherente al proyecto mismo (la noción) de Revolución Cultural, es la explicación, el despliegue y la realización de esas inconsistencias (del mismo modo en que, para Marx, la vulgar, no heroica, vida cotidiana capitalista inclinada a obtener ganancias es la "verdad" del noble heroísmo revolucionario jacobino). 
Se ha definido una verdad, vivir la "vida vulgar, no heroica" (la que vivimos todos hoy, de acuerdo a Žižek, justificará la verdad del "noble heroísmo revolucionario jacobino" (la arenga žižekiana tienden a alargar la secuencia de calificativos para añadir la emoción de tribuna necesaria en este caso). 
Sin embargo, si lo analizamos como un Acontecimiento (evento badiouiano), como una realización de la Idea eterna de Justicia igualitaria, luego, el resultado fáctico último de la Revolución Cultural, su fracaso catastrófico y su inversión a la reciente explosión capitalista no agotan lo real de la Revolución Cultural: la Idea eterna de la Revolución Cultural sobrevive a su derrota en la realidad sociohistórica, continúa guiando la vida espectral subterránea de los fantasmas de las utopías malogradas que rondan sobre las futuras generaciones, esperando pacientemente su resurrección.
Obsérvese que ya no se trata de "justicia", sino "justicia igualitaria", redundancia necesaria para diferenciar la aparente contradicción de hacer justicia y a la vez usar al individuo como medio para un fin (lo que equivaldría a subvertir el propio límite de esa justicia).

Campo de trabajo forzado en Siberia, durante el régimen de Stalin (década de los 30).

Le sigue el Terror:
Esto nos remite a Robespierre, quien expresó de manera conmovedora la sencilla fe en la Idea eterna de la libertad que persiste a través de todas sus derrotas y sin la cual, como lo entendió claramente Robespierre, una revolución "no es más que un crimen estruendoso que destruye otro crimen".
La historia debe repetirse, la próxima vez saldrá mejor, y si no, no es nuestra culpa. Ahí está la Idea Eterna del comunismo, para guiarnos.   
Hay que volver a imaginar a la Revolución Francesa, esa violenta explosión de terror egalitario que considero crucial. (Conversación de Slavoj Žižek con Soft Targets, 2007).
Celda tapiada de la prisión de Boniato, Cuba (década de los 80). 

¡Žižek pretende borrar todo el terror totalitario con otra promesa pre-totalitaria!

La "ética" es una espina en el costado ideológico de todo jacobino. Hay que combatirla con la ira revolucionaria (no olvidemos, pese al intento/"electro" de Žižek que esa espina de dolor también tiene el nombre de una multitud silenciosa de desaparecidos). ¿Y qué importa? Žižek no vacila en condenar el dolor de esa multitud al Alzheimer revolucionario:
El "retorno a la ética" en la filosofía política de hoy, usa los horrores del Gulag o el Holocausto de manera vergonzoza, como el monstruo para chantajearnos a renunciar a cualquier compromiso serio. De esta manera, los conformistas canallas liberales pueden encontrar satisfacción en la hipócrita defensa del orden existente: saben que hay corrupción, explotación, y todo eso, pero cualquier intento por cambiar las cosas es denunciado como éticamente peligroso e inaceptable, se trata de la reactivación del fantasma del totalitarismo.5
Destrucción de los templos tibetanos durante la Revolución Cultural (años 60)

Después de la arenga jacobina desde la tribuna, debo entonces aceptar lo siguiente:

1- No tengo más remedio que creer que no hay nada que pueda hacerse en términos de resistencia al capitalismo, sea iniciativa individual o colectiva. Cualquier acción que no persiga la revolución no es más que una manera cobardía. Si creo que estoy actuando bien, en realidad no soy yo. Es el sistema actuando por mí. Soy una marioneta con ínfulas de libre albedrío.
2- Todo está contaminado de la violencia sistémica global.6
3- Cualquier alusión al totalitarismo equivale a un Denkverbot (una prohibición a buscar la verdad).

Žižek es el único que se atreve a pensar, y esto será el punto 4:
"Lo que hace falta hoy es un volver al paradigma jacobino-leninista-maoísta: igualdad estricta, terror disciplinario, voluntarismo político, y fe en el pueblo".7

Volvamos a la discusión inicial entre filósofos. Critchley responde (basándose en su  análisis de Benjamin y Levinas) que la violencia contra la injusticia es siempre una posibilidad (lo que no implica que se apruebe). Critchley se pregunta: ¿Cuál es la violenta culminación de los pensamientos de Žižek? A mí me interesa más la evaluación de las estridencias. El primero acusa a Žižek de coqueteo con la violencia leninista como pose, o más bien un síntoma que oculta una "nostalgia", un "manierismo" con la dictadura del estado. De ahí que cite el libro Violencia, en su página 80, donde Žižek trae de nuevo al Lenin revolucionario, dispuesto a "aplastar la busguesía", aunque el costo fuese "anegarlo todo en un mar de sangre".

Sin embargo, Critchely no logra atemorizarme. Creo que hay mucho de performativo, casi de payaso, en las estridencias jacobinistas-leninistas-maoístas de Žižek. Su discurrir es una manera de usar el lenguaje para sacudirnos. ¡Pero ojo cuidado! Notamos en Žižek una fascinación con el poder. Y como sabemos desde Maquiavelo, pasando por Hobbes, Hegel, Heidegger y otros, son los filósofos los que más a menudo le venden su alma al poder y su siempre cambiante apariencia. Y ¿qué es poder si no violencia?

 Abu Grahib, Irak, (2004-2006)

Quisiera matizar y resistir ese lenguaje jacobinista-leninista-maoísta con gestos menos estridentes: la sutileza del koan zen, "la sospecha" de René Ariza, la poesía de Anna Akhmatova, el mapa de sal de Iván de la Nuez, el desamparado humor de Arenas y el reclamo ético civilista de Martin Luther King.
 
El libre albedrío es un arma de doble filo, pero ello no implica que vivamos ciegos a nuestras propias estrategias de supervivencia ni a al simulacro del sistema capitalista. Es eso lo que quisiera comentar en un próximo post. Hasta entonces,

___________
1Cada posición que no presuponga la revolución sería una seudo-posición. Lo insoslayable es derrocar el sistema.  2 Vea de Žižek, Did Somebody Say Totalitarianism? (el subtítulo del libro lo pone claro: Five Interventions in the (Mis) Use of a Notion (cinco intervenciones en el maluso de una noción) (London: Verso, 2001). p. 61. 3 Es la vieja oposición que no termina entre pre-determinismo estricto y libre albedrío. La posición de Žižek es más problemática por ser mas generalizadora. No hay dudas que existen factores hegemónicos poderosos, sin contar la propia autocensura en el individuo. Pero de eso a dar por sentado que el sistema capitalista es omnipresente y omnipotente equivale a destruir el propio discurso que se le opone, es decir, la descarga comunistoide de Žižek no es más que otra manifestación del sistema que nos regala al revolucionario desde su butacón, famoso él, bien pagado él, engañado y engañando, haciéndonos creer que es un revolucionario de pura cepa. 4 De ser cierta esta prescripción, no podrían existir los Watergates, ni Abu Grahibs, ni Iran-Contras. El revolucionario Žižek replicaría que todos esos eventos son parte del simulacro del propio sistema, pero entonces podría responderse que él mismo, con su paripé, su denuncia, su aparición en YouTube gesticulando que la violencia es un hecho acotado, no es más que otra manifestación del sistema (algo que no creo que Žižek esté dispuesto a aceptar).  4aHay alternativas más allá de "patria o muerte". Ahí está la lucha pacífica de Gandhi y Martin Luther King. Recientemente, en Cuba, Orlando Zapata y Gonzalo Fariñas y la resistencia pacífica de las Damas de Blanco, ha llevado al gobierno castrista a la mesa de negociaciones. 5 ¿Para qué volver al comunismo?, diría un aficionado de la historia, que no quiera autoinducirse un ataque de Alzheimer. 6 En esta aparición de Žižek para la European Graduate School se aprecia la estrategia de generalización que llamo "tipo aplanadora". Presten atención por el minuto 3:36, en que Žižek acepta de facto que no hay nada que hagamos: auto-expresión, oposición, resistencia... no hacemos más que "servir al sistema". 7 Slavoj Zižek, "La hipótesis comunista" en First as Tragedy, Then as Farce, (Verso, 2009) p. 125. ¿Para qué hablar tanto de subjetivización? Léase, subjetivizar significa, para la izquierda violenta justificar el terror. ¿Y de qué vale? Somos marionetas con sólo dos opciones: Revolución o anomía.

27 comentarios:

Anónimo dijo...

Usted calmese los nervios que yo estoy cagao.

Anónimo dijo...

Y despues dicen que la marijuana no afecta el seso.


Pepe Yote

Anónimo dijo...

After such a brick, me voy leer las Cartas de amor Lily Brik, de Vladimir Mayakovski.

Xavier dijo...

Muy buen articulo, aunque es necesario leerlo antes de la cena para no interferir con la digestion. Zizek es un personaje muy interesante. Su cerebro hace conecciones inusuales e inesperadas. Es una lastima que, por alguna razon (supongo que quimica, de proveniencia interna o externa), vea la solucion en el regreso a la esclavitud total.

Xavier dijo...

Muy buen articulo, aunque es necesario leerlo antes de la cena para no interferir con la digestion. Zizek es un personaje muy interesante. Su cerebro hace conecciones inusuales e inesperadas. Es una lastima que, por alguna razon (supongo que quimica, de proveniencia interna o externa), vea la solucion en el regreso a la esclavitud total.

Los relatos de Maurice Sparks dijo...

Un nuevo relato:

http://losrelatosdemauricesparks.blogspot.com/2010/08/dolor-de-conciencia.html

Gracias.

A.T. dijo...

Gracias, Xavier.

Tambioén a las intervenciones fragmentadas de los anos, sea por terror, ansiedad o dolor.

Anónimo dijo...

Un poco enredada la cosa, y yo estoy aun en plena recuperación del "stroke" que me produjo tu anterior artículo sobre la vuelta del comunismo como encarnación fantasmática.

Este está más claro; pero sácame a los jacobinos de la trilogía. No es lo mismo Robespierre que Stalin, Lenin o Mao. El Terror de 1793 no es el mismo que el de Stalin. Fines diferentes. Un Terror noble el primero, destinado a hacer parir (con dolor como todos los partos) al capitalismo pujante y el otro un terror para afianzar una dictadura totalitaria y criminal.

Si lo que prefieres son los "threesome" te acepto leninista-maoista-castrista

Saludos, Jacobo

A.T. dijo...

Jacobo, gracias. Lo de "jacobino" es un calificativo de Zizek. Ahora defiende a Robespierre.

JR dijo...

Me siento apabullado. Ahora más que nunca sé por qué el "hombre nuevo" necesita el whiskey.

Super Subman dijo...

La reificación social absoluta es un mito inscrito en la otra cara de la moneda del individuo absoluto:
Si ignoras que hay paredes un buen día de antihéroe chocas y te rompes en noticiosos pedazos. Si no entiendes que SIEMPRE hay un modo de atravesar las paredes, vives preso donde quiera que vayas por siempre.
Es menester aceptar lo imposible para conquistarlo. El conflicto entre el miedo y el deseo por lo desconocido nunca ha fallado a la hora de los grandes cambios. Es la nuestra una naturaleza temerosa y a la vez inquieta.
Por otra parte me parece claro que los hakers y los sistemas se reproducen mutuamente para confirmarse.
Los regresos son inevitables por que no queremos nuevas respuestas.

El del Vedado dijo...

Muy buen post Triff.

Anónimo dijo...

Subman, de que paredes hablas? Diselo a una nina de escuela please.

Anónimo dijo...

Felicdades por el post. Escribir eso con esa calma no debe ser facil para un exiliado. Al comunismo le cuesta mucho trabajo cerrar la pagina.

Anónimo dijo...

La izquierda sigue de algún modo abriendo fronteras pero su gran problema es cerrar las heridas del pasado (... y algnas de las de hoy)que nadie las quiere asumir.
Si partimos que hay posmodernidad, habrá que aceptar que la izquierda ha muerto y los intelectuales también...ergo ni Zizek ni Critchley tienen nada que hacer con sus teorías, más que en el ámbito estrictamente del pensamiento filosófico académico,y muy poco sobre la influencia del panorama político internacional

Amílcar Barca

Anónimo dijo...

Como les gusta hacerse los intelectuales izquierdistas.

Anónimo dijo...

Mas Politica????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????

Nina Haguen

A.T. dijo...

Ano Maiakovski, que bueno verte esta noche. Sigue con las pullas.

JR: te comprendo.

SSubman: Es menester aceptar lo imposible para conquistarlo. De acuerdo.

Gracias, Amílcar.

Nina, hay de todo para todos. Me sorprende viniendo de una mujer tan política en sus años de juventud.

Anónimo dijo...

Alfredito: Llego tarde pero me llevo un buen mensaje. Muy bueno tu final. a ese discurso de la violencia hay que combatirlo con mucha mesura.

Güicho dijo...

En todo esto no se ha considerado el factor hormonal. Para la matanza totalitaria hace falta virilidad, y occidente ya es una civilización minoritaria y maricona.

Anónimo dijo...

Muy importante el Ultimo punto traIdo por GUicho. EC

Laura Luna dijo...

Defineme "vfirilidad" y "mariconeria". Porque realmente durante mi no corta vida he visto muchos que se autodenominan "hombres" faltos de coraje. Y "maricas' con unas pelotas de acero. Tambien "marica " quiere decir :hombre con comportamiento femenino, o sea alguien que se porta como las mujeres... lo cual afirma las mujeres somos unas flojas. La palabra es fuerza, piensa bien lo que vas a escribir primero, me resulta muy ligero para un hombre inteligente.

Anónimo dijo...

Eso es pa'Guicho. A ver, a ver.

Güicho dijo...

Laura Luna,
virilidad es la voluntad individual de sangrar por riqueza o gloria. A ver, Alejandro Magno, Trajano o Ricardo Corazón de León eran tipos muy viriles, aunque les gustaba jugar con penes ajenos. La mayoría de los votantes por la socialdemocracia (eso en USA es Obama) son, en cambio, del otro bando: piden vaselina a gritos por si acaso un día va y les llega a doler el culo.

Ahora con menos lírica: la fase de acción y dominio occidental (incluyendo las revoluciones) en el mundo ya pasó, porque los occidentales se han vuelto blanditos, llorones, inseguros y cómodos. Es el efecto del bienestar y la educación castrativa.

Anónimo dijo...

castrativa o castrotiva.

Anónimo dijo...

bastante pobre tú artículo. Por cierto que lo de Katyn es un engaño polaco; pues fueron ejecutados por los nazis... sigue intento y quizá algún día Zizek te haga caso (¿se supone que por eso escribiste esto, no?, la fama espera)

A.T. dijo...

"Pobre" me cuadra, pero aún más si lo justificaras (tu debilidad).

Eso de "querer ser como Zizek" se me antoja un poco infantil. Pero Toma mi pieza como un juguete.