domingo, 3 de octubre de 2004

La idolatría vacía y la abyección banal

Por Alfredo Triff

En sus notas explicando el fascismo y el nazismo, el pensador francés Bataille apuntó que después de la secularización de occidente, las masas necesitan de un soberano que sea parte de un sistema ostentosamente brutal y tiránico a quien adorar (donde la abyección se hace proporcional a la humillación idólatra). Lo que Bataille no pudo preveer es que alguien pueda ser tan genuflexo como para decir lo siguiente:
"Hablar de Fidel Castro resulta difícil. Puede caerse en el ditirambo y la exégesis, la obsecuencia acrítica o esa moral zalamera que el propio Fidel sería el primero en deplorar. Asimismo, podemos caer en la tentación de hablar de un hombre superdotado por la naturaleza".
¿Fidel deplorar lo publicado en El Granma? ¿Podrá existir un párrafo más barrocamente absurdo y florido, un síncope orgásmico-mental más frenético, sumiso y febrilmente banal? Lo que sigue empequeñece la postración masoquista más timorata que pueda imaginarse:
"En 200 años de vida independiente, los pueblos de América Latina han soportado cerca de mil cien gobiernos que solo han conseguido lamento y frustración... Por esto, creo que el día en que seamos ciudadanos de una patria común, el siglo que pasó bien podría ser recordado como el siglo de Fidel".
A la lista de Bataille añado el Fidelismo y doy gracias a los dioses del Olimpo por la suerte de irme de un país donde esas funestas palabras --fueron y-- son la ley y la razón. Pobres de los otros que se quedaron viviendo el logorreaico horror y de los ciegos que le siguen la corriente.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Bravo bravo bravísimo Triff!! Eso está de bueno a bueníssssimoooo sisí-que sisí de sí a sí!!!
ji ji!
Lo único que yo modificaría un poquitico es eso de "ciudadanos de una 'Tierra'(no patria) común... por eso de que las patrias implican banderas y las banderas grupitos y los grupitos piña y las ¡piñas coladas son las únicas que se salvarían!!!
ji ji ji!
Nagahe

Anónimo dijo...

Gracias Nagahe. simplemente queria ponderar que las palabras pueden herir y matar. Esas arriba representan lo peor... usualmente mi humor me permite estallar de risa. Por alguna razon que se me escapa, esta vez no pude.
AT

tumiami dijo...

DE APAGA Y VAMONOS LO DEL ARGENTINO!!!!

Anónimo dijo...

Sí Triff, son poderosas, una vez escritas y conservadas, pueden herir profundo, pero no matar, pienso. Vivimos en una Babel donde cada uno las usa con sentidos diferentes y usa las mismas para defender hasta los opuestos.
Cuando cargamos las palabras de ausencias (y otras cosas) nuestras o cuando son las nuestras, muchas de las demás duelen, hieren profundamente.
Yo pienso que ya sabemos que todo eso es triste, lo sabemos pero no hemos llegado a imaginar sus ausencias o dejar esos hábitos de decir sin pensar la mayoría de las veces en el que lee.
¿Será que tipos como F y otros similares en otras partes crecen y se multiplican por un deseo que existe en todos los pueblos de tener al más “fuerte y chistoso” y no al más “humano e inteligente” a la cabeza de sus tierras?
Ante esta realidad específica (esa donde algunos usan las palabras para cobrar por ellas o dominar con ellas), todas las usadas o las dejadas de usar para contar o explicar las cosas son puros ladrillos, unos opacos, otros resplandecientes, otros coloridos. Cuenta el fondo, la intención de ellas, que en el mejor de los casos intenta y convence y en el peor no logra nada. Así es nuestra Babel. Nunca sabes cómo el otro interpretará lo que dices.
Ahora, creo que me darás la razón cuando te diga lo que pienso. Es muy posible que ninguno de nosotros esté preparado para hablar en directo y a fondo de temas “gruesos”. Parte por falta de hábito, parte por temores (o convicciones variadas) personales, parte porque tendemos a asumir que el otro sabe lo que no sabe o porque decidimos buscar la diversión y ejercitar habilidades. Una palabra (palabra y nada más) como patria puede petrificar a amantes y detractores.
La enfermedad es crónica, mi querido Triff. Todos la padecemos, pero reparamos en ella en el otro, no en casa. Nosotros no, nuestra casa no, nuestra gente no. Por abrumadora mayoría son los otros los equivocados, nunca nosotros.
Válida tu reflexión y los ejemplos concretos del uso y el sentido que le damos unos y otros a las realidades en un tema tan triste y que nos concierne (y duele) y que yo percibo como un círculo en el que estamos atrapados y del que no existirá salida mientras cada uno no asuma sus propios errores. Por lo general, esa tarea individual da hueva, es aburrida y la diversión ansiada se impone.
Te propongo que te rías con Nagahe (prefiero “tierra” también) y te tomes la sugerida piña colada. Para mí, en particular, no existe ya más la palabra patria y menciono desde hace mucho “matria” como alternativa (medio en broma, claro, he tenido mis buenas dosis de detractores y cargo con todo eso aunque no desee mencionarlo), en eso estoy de acuerdo con él.
Ríe mientras sientes tus dolores, que te aseguro, casi todos tenemos más uno, bien grandes, dentro y por las mismas razones.
Mientras, vuelvo a felicitarte por lo que te atreves a decir y por el blog que aunque tímido aún, le estás dedicando parte de tu tiempo y yo estoy segura que progresa. ¡Adelante!
NG

Anónimo dijo...

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