domingo, 12 de septiembre de 2004

El "Bebo" Valdés y el milagro del arte

Por Marcia Morgado

Los que asistimos al concierto del entrañable y súper talentoso pianista Bebo Valdés y Diego "el Cigala", cantaor flamenco influido por el filin, encontramos un oasis en medio del vendaval consumerista-emocional desatado por la temporada de huracanes. La insistencia por parte de estos fenómenos climatológicos en visitar los mismos destinos turísticos está causando grandes perdidas: en particular a las ya asediadas poblaciones de islas caribeñas. Nunca mejor bautizado un huracán que con el nombre que históricamente asociamos al tirano ruso que zapateó la población sin misericordia --tal como la temporada de huracanes está haciendo con el Caribe y el sur de los Estados Unidos. Ah, pero no es sino de este lado del Estrecho de la Florida que prensa y mercado se funden en esperpéntico maridaje para sitiarnos con incesantes “reportajes”: familias cargando baterías y planchas de plywood desde Home Depot o algún supermercado saqueado de leche Parmalat, productos enlatados y cualquier tipo de galletas. De ahí que por estos tiempos en Publix comprar NO es un placer.

--Oye, se agotó el agua con el nombre ese raro que a ti te gusta...
--No hay Zephyrhills, qué voy a hacer? Yo NO voy a tomar agua destilada que sabe a rayo, ni te lo pienses.
--¿Bueno y qué tu quieres que yo haga?
--Allá tú, resuelve, Chicho porque nosotros vinimos de España para acá porque tú tenías que estar con tu familia...
--Y...?
--Y resulta que entre las broncas con ellos y los puñeteros huracanes, yo estoy a dieta de zanax, librax y cuanto "ax" encuentro en el gabinete del baño...
--Ah, ahora resulta que yo soy responsable de tu adicción a los tranquilizantes.
--En parte, mi cielo, en parte tú eres responsable y en parte son ellos: tu familia, los huracanes y la campañitas que arma la prensa. Estoy al borde de un ataque de nervios. Y NO voy a tomar agua con sabor a tela hervida, no, no y no...

Así las cosas por los pasillos de cualquier supermercado. Lo peor de nuestra condición aflora. Un caballero aferrado a varios "4 x 4" para “proteger la vida de mis hijos” o una dama lanzando improperios entretanto "cañonea" una de esas aterradoras camionetas tan favorecidas por las madres modernas en un estrecho estacionamiento. Todos inevitablemente con un "móvil" en la mano o hablándole a un cordón que les cuelga de un dispositivo insertado en el oído.
Entretanto en el Jackie Gleason se creó una burbuja rítmica. Agradezco la visión de Fernando Trueba y Nat Chediak que concibieron El arte del sabor, Bebo y Cigala y Beautiful Music donde el octogenario intérprete se luce desplazándose por el teclado con elegancia y destreza. Bebo hizo despliegue de una ternura insospechada al dirigirse al público tratando de identificar entre el atiborrado teatro a viejos amigos. Fue un momento entrañable. Poco después, chispeante llegó Cigala con su voz cuajada de sensual angustia. Y por las dos horas siguientes los músicos nos embrujaron en su magia, transportándonos al mundo encantado donde impera la armonía. Lejos de huracanes, medios noticiosos y supermercados. El milagro del arte rescatándonos del mundanal guirigay.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

También afloran insospechadas emociones, precariedad, juntera de familias... Una vecina, desde siempre indiferente e ensimismada, ahora se acerca con la excusa del mal tiempo, y terminamos fumando y compartiendo una copa. Confidencias y cercanías que no hubieran tenido lugar sin el susodicho huracán, sin la amenaza inminente: jolgorio, excitación y miedo. Bueno, leer a Marcia Morgado, naturalmente, es como comerse un postre de esos que venden en las plazas de Cuidad México: el dulcesito con lo agrio del tamarindo, lo picantico y lo fuerte, recholata y sensibilidad. ¡Que rico! Rosie Inguanzo

Anónimo dijo...

Parece que los ciclones vienen también con iones para ciertos mutantes. Eso me encanta. Y disfruto con tumiamiblog, puedo asegurarlo.

Bienvenidas estas ventoleras que contrarrestran la indefensión masiva. Qué de toneladas de la desinformación excesiva en la TV y los diarios, caramba.

Gracias, Marcia, enhorabuena.

Anónimo dijo...

bueno chicos, naturalmente, he querido decir "...y ensimismada..." ri

mimosa_hostilis dijo...

Miami es un campamento joven. Como carece incluso de centro físico, puedes moverte en cualquier dirección sin verificar un verdadero desplazamiento. Gastando, eso sí, tu gasolina. Casi nadie es de aquí. Y los que son de aquí no saben exactamente dónde están ni qué significa. Ya lo sabrán.

Los huracanes hacen labor comunitaria. Es agradable ver a la gente hablando de lo mismo, corriendo por lo mismo. Compartir el miedo es casi como compartir el amor y no te compromete. ¿Iván ya ascendió de la categoría cuatro a la categoría de Iván el Terrible? Estamos llenos de excitación.