domingo, 13 de septiembre de 2015

DEMI y su Guernica

                                                     DEMI, The Execution, 2014, acrylic on canvas

Hay veces que el silencio suele ser el más recio crujido del dolor. Si al correr los años la pena deja de gemir y de contar sus herrumbres y la memoria se va haciendo un paisaje de callados cuchillos.  Si esa mudez dantesca se hace oleaje entre los lívidos dedos e irrumpe en el lienzo en rojuras roncas y despavoridas hasta que crepitan pupilas y los metales aletean como cuervos heridos. Si un rito de carmines quiere aplacar el abismo de la voz, entonces es que DEMI nunca dejó de pintar esta obra. Sus manos laboriosas lograron sobrepasar la muralla de lo que hasta entonces no podía pronunciar.  Puso sobre brasas el duelo y enardecida lo convirtió en su Guernica. (JR)

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La artista DEMI ha sufrido en alma propia los rigores del castrismo. Su padre fue fusilado en los primeros años de turbulencia revolucionaria y la familia fue víctima del hostigamiento y la vigilancia hasta su exilio forzoso.