viernes, 15 de mayo de 2015

¿Reivindicaciones o tácticas?

Jesús Rosado


Hoy 15 de mayo, se cumplen 60 años de la amnistía concedida por el gobierno de Batista a los asaltantes al cuartel Moncada encarcelados en el Presidio Modelo. La prensa castrista ha tenido en cuenta la efeméride redonda y ha publicado en primera plana la conmemoración. Lo inusitado es que el Granma, órgano periodístico del Partido Comunista Cubano, ha publicado la conocida foto de Fidel a la salida del Presidio Modelo y no ha mutilado la imagen de Mario Chanes de Armas (a quien hemos circulado en rojo) como lo hizo durante décadas la prensa oficialista.


Bien conocido es que Mario Chanes, uno de los asaltantes al Moncada, expedicionario del Granma y combatiente del ejército rebelde, fue enviado a la cárcel por oponerse a Castro, cumpliendo una condena de treinta años que lo convertiría en el prisionero político más viejo en el mundo.


Sin embargo, si bien el Granma asume esta suerte de reivindicación aperturista, el periódico de la juventud comunista cubana publica la tradicional imagen mutilando la presencia del valeroso Chanes de Armas, evidenciando que en estas circunstancias de reacomodamiento autocrático el talibanismo juvenil se erige en el segmento más conservador del castrismo vigente y que no osará acudir al más mínimo gesto liberal si no hay de por medio una "orientación de las instancias superiores".                                             

2 comentarios:

perla marina alcober dijo...

Tienes vista de águila. Muchos no se dan cuenta de la presencia de Chanes de Armas en esa foto y en otras cómo lo tijeretearon. La gente de JR no quieren que los regañen. Los "papás de Granma" sí pueden publicar lo que quieran. Los talibancitos, no. Caca.

JR dijo...

Perla, este tipo de práctica censora se hizo común no solo en la prensa, sino hasta en los libros. A la discriminación gráfica de Chanes de Armas puedes agregar la de exrevolucionarios como Sorí Marín, William Morgan, Gutiérrez Menoyo, Rolando Cubelas y la de Hubert Matos, quien desapareció hasta de las impresiones de los billetes que ilustraban la entrada de Fidel en La Habana. La historia official del castrismo está plagada de tachaduras.