viernes, 27 de abril de 2012

un hueco en el patio de la casa


atRifF

un simple hueco en el patio trasero de la casa. apareció un día y en menos de un mes aumentó el doble de tamaño. al principio nadie le dio importancia, después de todo un hueco es por definición un vacío. pero cada día el hueco se hacía más grande. aunque la diferencia fuese imperceptible, cada mañana parecía mas ancho. una tarde el padre y el hijo se dieron a la tarea de marcar con pintura amarilla sobre la tierra mojada el límite del hueco y esperar. a la mañana siguiente la pintura había sido tragada por la negrura. crecía como si estuviese vivo. el padre le prohibió conversar del asunto con nadie. la madre parecía ensimismada. muchas veces camino al cuarto la veía, petrificada, imperturbable, mirando el hueco por la ventana de la cocina. el hueco fue tomando lugar prominente en las conversaciones. durante las comidas, cuando se repasaban los eventos del día, él reparaba en ciertas frases que le decían: "¿no tienes nada de tarea?", o al abrir el refrigerador: "no hay nada de mantequilla". él pensaba: ¿cómo puede haber nada de algo? su padre comentó un día "tu amigo tiene el cerebro hueco". la mamá dejó caer "siento un hueco en el pecho" suspirando profundamente en la sobremesa. se miraron estupefactos. comprendían tácitamente que el hueco era parte de sus vidas. pomos, la bañadera, una gaveta, una caja, o recipientes vacíos -más bien semivacíos- le producían fascinación. en la escuela imaginaba cómo abstraer la materia de su espacio, o las palabras de su contexto. podía imaginar alguien diciendo lo que callaba. era un ejercicio casi mágico. una tarde, después de la clase de geometría analítica, trató de imaginar el espacio del aula sin el espacio mismo. no pudo lograrlo. entonces concluyó que el hueco es una propiedad de la materia y lo escribió en su diario. observaba que un hueco es una parte fundamental de otra cosa. como en una ilusión óptica, solo que el hueco no era un trampantojo. era como algo negativo, una entidad a la inversa, una sombra sin figura. durante las pláticas con sus amigos notaba la diferencia entre ruido y silencio. él se fijaba más en la nada entre fonema y fonema. qué dice el silencio se preguntaba. concluyó que el hueco, su hueco, era su gran amigo. escribió esto en el diario. el hueco estaba lleno, ahora se hacía imperativo averiguar de qué. investigar esa falta en algo y algo en falta. un primer día de mes invernal salió afuera, llenó sus pulmones de aire frío y contempló el hueco. pudo distinguir claramente la forma del vacío del vacío. fue una fracción de segundo, pero había logrado intuir una presencia húmeda, pegajosa y reverberante. le llegaban ecos de muchas palabras no dichas, pensamientos aun no formulados. ¿y quién los pensaba? escribió todo eso en el diario. llegó a la conclusión que no había por qué fingir más. una mañana diáfana salió al patio y comenzó a hablar con el hueco. ya podía escuchar claramente lo insondable de su silencio. al cabo del tiempo, su padre se acercó tranquilamente. no parecía preocupado. "qué te dijo" le preguntó. la madre, que los miraba desde la cocina, sonrió por primera vez en muchos meses.