domingo, 20 de enero de 2013

El arte y su régimen

Jim Drain AIDS-a-delic (2005)
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Aprovecho la obra de Jim Drain (arriba) para comentar el discurso de Jacques Rancière en su reciente libro Malaise dans l'esthétique (2004), traducido al inglés como Aesthetics and its Discontents (2009). A juzgar por la cantidad de catálogos y revistas que lo citan tal parece que el pensador francés se ha hecho muy popular entre curadores y estudiosos del arte.

El arte y la política no están separados. El arte, como práctica, tiene que ver con otras disciplinas. Primero, el artista no es un ente aislado de un contexto político y social específico. Luego el arte mismo está conectado con otras disciplinas, particularmente desde la revolución estética de fines del siglo XIX, el llamado esteticismo, con figuras como Mallarmé, Baudelaire, el Arts and Crafts Movement, etc.

¿Qué es política? Primero, debemos distinguir entre "política" y "policía".

Lo segundo se refiere a un sistema de organización que establece ciertas leyes que atañen lo sensible (entiéndase por lo sensible el campo de la experiencia en general). La función de "la policía" es distribuir, separar.

Comisión Nacional de Alfabetización, Cuba, (1961)

En este caso a la sociedad: en grupos, posiciones sociales y/o funciones. La función de la política es interrumpir la distribución de "la policía" (digamos esos miembros que no son parte de las coordenadas de la percepción de dicha sociedad). Escribe Ranciere:
La comunidad política es en efecto una estructuralmente dividida, no ya entre distintos grupos y opiniones, sino dividida en relación ella misma. El todo de la “masa” política no es nunca igual a la suma de sus partes, sino como una simbolización suplementaria.*
La política tiene ese efecto estabilizador homogenizante, digamos las divisiones sociales bajo una identidad es decir, el ciudadano, la nación. El conflicto por el poder político es atenuado por medio de actividades sociales y económicas de trabajo y ocio. Rancière argumenta que siempre hay una "reducción" de lo social por lo político siempre que la unidad nacional se utilize para protegerse de los conflictos de división social. Por otra parte, la reducción de lo político a lo social ocurre cada vez que la promesa de desarrollo económico o de progreso se ofrece como una solución al conflicto político. 

 Wade Guyton, Action Sculpture, (2006)

Ahora bien, ¿qué es lo estético para Rancière? "Una forma de pensamiento en que se problematiza la naturaleza del arte". 1 Ocurre cuando se desglosa un cierto "régimen". ¿Qué es un régimen? "... la relación específica entre prácticas, formas y modos inteligibles [del arte], que nos permiten identificar ciertos productos específicos como pertenecientes -o no- a eso que llamamos arte". 2

Eduardo Marín, Mearte, (2006?)

La revolución estética que comenzara a fines del siglo XIX y se extiende hasta más allá de la segunda mitad del siglo XX, inaugura un período de "desorden" de lo estético si se entiende como una forma histórica que responde a los retos que este trastorno plantea. En el siglo XX, pensemos en la escultura que abandona la solidez en favor del volumen, la pintura que deja la representación en favor de lo abstracto, la irrupción de la fotografía como híbrido entre tecnología y arte, en la música el fenómeno del atonalismo, etc.

Gabo, Linear Variation No. 1, (1943).

"La estética" se convierte en el pensamiento de este nuevo (des)orden. En consecuencia, la jerarquía antigua de los sujetos de estudio se vuelve borrosa. Por ejemplo, en el caso de la separación entre el régimen clásico (siglo XVIII) y el romántico (siglo XIX), la obra de arte ya no se refiere al prestigio de los mecenas, sino que se relacionan con el "genio" de los pueblos. 3

Para Rancière, la estética surge con el reconocimiento de que no existen reglas "preexistentes" que puedan distinguir rigurosamente la presentación de los objetos o situaciones dentro del contexto del arte (este cambio entre régimen y régimen nos recuerda a Thomas Kuhn y su Estructura de las revoluciones científicas).
 
 Ana Mendieta, Sin título, (1972)

El trabajo del especialista no es inventar nuevas formas de relación, sino hacerlas inteligibles: investigar qué ha desaparecido, qué da lugar a lo próximo; por ejemplo, la distincion que aparece entre "naturaleza humana" y "orden social natural" acompañando la explosión de nuevas formas de experimentación y creatividad desde fines del siglo XIX. El autor se ha referido a esto como la "democratización del arte".

 Auguste Rodin, Las puertas del infierno, (1884-6)

La identificación estética de las artes no es simplemente una manera de explorar lo ya pasado lo que Rancière llama "régimen de normatividad" sino también de lo que vendrá. El pensador toma el famoso tratado de Las Cartas estéticas sobre la educación del hombre  de Friedrich Schiller (donde el poeta introduce la idea del Spieltrieb), síntesis pre-hegeliana entre dos momentos: Formtrieb (juego de la forma) y Sinnestrieb (juego sensual), que para él significan eso que llamamos "lo bello". El Spieltrieb es una especie de fuerza liberadora que tanto Schiller como Rancière ven como la potencialidad de la educación etética,  
... proceso que representa una promesa para la comunidad; ya no es tan solo arte lo que habita este espacio, sino una forma en la cual no hay separación entre ambos estados de experiencia [forma y contenido]. Es un proceso que transforma la soledad de la apariencia en realidad vivida, cambiando la pasividad estética en la acción de la comunidad viviente (AP, p. 36).
Partiendo de esa premisa, puede comprenderse el realismo socialista como una manifestación de este principio llevado al extremo.

Mikhail Nesterov, Retrato de Ivan Shadr (1934) 

En el contexto de la política del arte soviético durante los años 30, la obra de Nesterov (arriba) compite y desplaza la obra que mostramos abajo.

  Kasimir Malevich, Suprematismo, autorretrato (1916)

Algo que a mi juicio Rancière no ha explorado lo suficiente, ¿existe acaso un discurso estético privilegiado? Si es así ¿en virtud de qué? ¿Qué ocurre cuando aparecen discursos paralelos que se delegitiman unos a otros, como es el caso de el llamado arte "degenerado" (en la Alemania nazi) o "diversionista" (en el bloque soviético o en China)?


Rancière diría que aunque el arte siempre mantiene una estrecha relación con "la vida", el arte hoy por hoy es autónomo. Dicha autonomía del arte es otra manera de nombrar algo básico: la heteronomía del arte. Schiller ilustra cómo la experiencia estética es siempre heterogenea. El arte crea divisiones y destruye jerarquías ontológicas entre categorías.5

¿Es dicha propensidad del arte intrínseca? Estimo que Rancière diría que no, puesto que la propia idea de régimen indica que el arte no siempre ha sido autótomo. Entonces la cuestión es, ¿hay vuelta atrás? ¿Puede el arte perder su autonomía?


Desde el punto de vista de Rancière, esta clase de experiencia (en Schiller) es parte de una relación estructural que gobierna la sociedad humana. Este mensaje de Schiller funciona hoy por hoy de una manera post-utópica, en que rompe con el estereotipo de la división del trabajo entre explotador y explotado, o en el arte propiamente dicho, entre "artista" y "público". Lo estético para Rancière viene siendo un espacio de comunidad práctico/conceptual.6


Tonico Lemus Auad, Retrato, 2003  

A la estética le toca analizar la diferencia entre lo que es arte y lo que no es arte. Por ejemplo, ¿es Fat Chair de 1964 arte? Olvidemos por un momento que la pieza es conocida y que haya sido hecha por Beuys. Una pregunta más interesante es si existe un régimen actual en el que Fat Chair no es considerada arte. La respuesta es afirmativa. Rancière diría que en tal régimen no se consideraría el arte como una esfera autónoma, sino subordinada en término Schilleriano a "la vida".

Joseph Beuys, Fat Chair, (1964)

Debido al estado de heterogeneidad, la estética debe evitar caer en los extremos. ¿Cómo ilustrar esta tensión? Insistir demasiado en la autonomía sería excluyente de la vida (un ejemplo sería el arte de Beardsley  a fines del siglo XIX en Inglaterra). Aunque Rancière no diría que este dibujo (desechado en la versión final de las ilustraciones para Lysystrata) no es arte, sin duda no hubiese sido considerado arte para el público inglés victoriano conservador de la época.

The Lacedaimonian Ambassadors, (circa. 1896)

Por otra parte, denegar las diferencias propias del arte convertiría la experiencia del arte en mera "vida". Este es el peligro que Bataille hallaba en el espectáculo totalitario facista, que se aviene tanto a lo estético en su variante futurista.

 Desfile de Nuremberg, 1933 (en Olympia de Riefenstahl)

 Iofan, pabellón de la URSS, (Expo de Paris, 1937)

Le toca a lo estético mantenerse justo al borde. Este aparente (des)orden propio de lo estético no significa caos (el autor se aleja del discurso normativo postmodernista relativista). Y si bien Merda d'artista de Manzoni es arte, ¿qué tipo de arte?

 Piero Manzoni, Merda d'artista, (1961)

Lo que nos lleva directamente a la pregunta sobre la relación entre el arte y la filosofía. Comentando la diferencia entre abstracción y convencionalismo en el arte, Rancière nos recuerda que el paradigma anti-mimético de la pintura no puede entenderse simplemente como un "destierro" de las imágenes, o de la representación o el redescubrimiento de una esencia perdida entiéndase esto cargado del término tal como es usado por Platón en el capítulo X de La República.


 Sudarshan Shetty, Six Drops, (2009)

En el caso de la pintura moderna, por ejemplo, se trata de una afirmación de ser concebida y practicada como superficie plana, bidimensional, cuya forma deviene en su propio contenido (su materialidad). Rancière escribe: "Se trata de una nueva forma de pintar que se ofrece a los ojos entrenados que pueden verla de manera diferente". Es decir, se requiere a un cambio que es percibido por una nueva mirada. Ambos, obra y mirada, se encuentran felizmente en esa complicidad o "régimen".

 Barnett Newman, Ornament 1, (1948)

Sin embargo, el nuevo régimen estético no rompe completamente el vínculo entre pintura y discurso. Es decir, siempre hay una relación de oposición dada en este caso por la crítica sobre cuál es el lugar propio de cierto arte. Por ello Rancière expresa que en lo sucesivo, "el poder de las palabras ya no es el modelo que la representación pictórica ha de tener como norma" (estado que es posible en tanto no se produzca un próximo régimen).

De ahí que no sea nada raro para nosotros inscribir el trabajo de Lissitzky en un régimen particular que tiene lugar en la URSS durante los primeros años de la revolución y que llamamos Constructivismo.

El Lissitzky, Proun (circa 1920)

Rancière estima que la pintura necesita una nueva forma de visibilidad que se logra a través de una reinterpretación del pasado de ella misma. La teoría viene a jugar un papel importante en el régimen de la estética, pues la teoría influencia la "forma de producción" (mientras que esta forma de producción tiene también sus momentos teóricos). Ambos son modos de hacer, y como tales operan unos sobre los otros. El trabajo de una estética crítica no debe separar estos esfuerzos en campos distintos de especialización, sino redoblar la fuerza de cada uno a través de su combinación en prácticas discursivas.

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* Jacques Rancière, Aesthetics and Its Discontents, (Polity Press, 2009), p. 115. A este respecto, apunta Rancière: "En la clásica definición hay varios grupos opuestos: los incorporados en el estado y la constitución, los que son ignorados por las leyes, y esos que reclaman en el nombre del derecho de otro que aún no ha sido inscrito en los hechos". Es decir, aunque "la policía" pueda verse como un elemento negativo, en realidad ambos, policía y política no pueden existir el uno sin el otro. Se trata de una asimetría estructural básica y a la vez necesaria entre ambos. 1Del ensayo "Aesthetics as Politics", en Aesthetics and Its Discontents, p. 24. 2 Idem. p. 29. 3Rancière trae el ejemplo del famoso texto de 1797, escrito entre Hegel, Schelling y Hölderlin, titulado Das alteste Systemprogramm des Deutschen Idealismus. 4 Thomas Kuhn usa el término "paradigma" para referirse a cada momento específico que trae una nueva manera de "ver" las cosas. Tomas Kuhn, The Structure of Scientific Revolutions, (Chicago University Press, 1962). La autonomía del arte viene precisamente con el tercer régimen (el de la modernidad expresado por el discurso racionalista del siglo XIX), que requiere un sujeto racional "desinteresado". Este régimen estético abre la posibilidad de que se descubra "lo bello" en cualquier parte y lugar, causando una especie de democracia estética. En aparte, debe apuntarse la similitud entrte la idea de "régimen" y el epistémè de Foucault en su Las palabras de las cosas, aunque Foucault se refiere a formaciones discursivas, es posible leer a Rancière con cierta inflexión foucaultiana.  5 En un post futuro nos proponemos abordar la discusión entre Rancière y Alain Badiou a este respecto. 6 En mi interpretación de Rancière uno puede ver el arte (de una manera vertical) como una disciplina autótoma y a la vez (de modo horizontal) como una disciplina que se alimenta y alimenta otras disciplinas. Otro aspecto del arte es suvisibilidad como espectáculo cultural.