domingo, 14 de junio de 2009

Tom Friedman (o el arte contra el capital)


Foto: Instalación (2007) de Tom Friedman para la Lever House Gallery (hecha con papel de aluminio).


Tom Friedman (1965) es uno de esos artistas que no cesan de sorprendernos. ¿La materia prima de Friedman? Pastillas de colores, caramelos, esparadrapo, lápices, papel sanitario, servilletas, palillos de dientes, vasos y sorbetos de plástico y goma de mascar. Luego está la vena conceptualista deconstructiva del artista.* Cada obra tiene un ángulo que la saca de contexto. Lo que cuenta es el proceso: cada pieza habla de su realización. Por ejemplo, el título de la pieza abajo lo dice todo: Picadillo de goma de borrar (1990). F
riedmanianamente hablando, lo estético es lo potencialmente observable, mundo proto-estético esperando a ser separado de su contexto. Dudo que alguien le haya dado jerarquía estética alguna a la viruta de la goma de borrar antes que Friedman.


Imaginen el arte como actividad práctica inútil, vacía (léase, no productiva). El arte es denigrado por Marx (¿por qué el filósofo no fue capaz de darle al arte un papel
más protagónicamente subversivo desde la base?)**, amén de subestimado por el capitalismo sobreproductivo moderno. La obsesión por el detalle es el departamento de Friedman.El arte friedmaniano lleva la producción artística a otro nivel: La labor por unidad de tiempo le confiere a la obra de arte un "valor moral" (¿quasi productivo?) más allá de su "valor estético".*** Si se trata del tiempo invertido en fabricar algo, véase cada obra de Friedman como el capital requerido para que dicha pieza se hiciera, en una fracción de ese misma unidad de tiempo, por una máquina. Está además la contradicción material: Friedman evita (sino desprecia) la materialidad "digna" asociada con la escultura pre-moderna (la estatuaria de mármol o bronce de un Rodin justifica estéticamente su precio). Ahora la escultura puede ser una simple bola enorme de bubblegum regurgitada y pegada a la pared. En Untitled (1995) cientos de lápices cortados en ángulo de 45º para lograr el lattice siguiente:


O la semi-esfera de styrofoam (espuma de goma), construída minuciosamente con miles de minúsculos corpúsculos sacados uno a uno de un sofá:


O el dólar, hecho con cientos de dólares cortados de manera que produzcan el llamado efecto pixelado, ilusión óptica que Friedman disfruta:


He aquí otro detalle del mismo efecto:


O la llamada "tarántula" (1995), hecha con el propio pelo del artista:


O otro de sus Untitled (1995), una estrella hecha con miles de palillos de dientes:



Demonio verde (2008) emplea goma para aislante térmico y mixed media:



Detalle de la misma pieza arriba (cada detalle es fabriado, o refabricado por Friedman):


______________
*Por supuesto que hay un ángulo de humor duchampiano en Friedman. Por ejemplo, en su pieza Cloud ("Nube", 1998) se ven dos hojas de papel idénticamente arrugadas en la pared. Untitled (1991) es un pomo de Pepto-Bismol sin tapa, lleno de líquido colocado de cabeza, de modo que el peso del pomo evita que el líquido se derrame (¿la tensión acaso entre equilibrio y constipación?). **¿Es el arte acaso para Marx más propenso al Verdinglichung (reificación) que otras manifestaciones productivas del ser humano? ***Aunque para un coleccionista de arte contemporáneo el precio no es función necesaria del tiempo invertido en la producción, el llamado "labor intensive" se menciona a menudo como valor adicionado al artefacto. Goma de mascar (1990) es una esfera de 14 cm, perfectamente pulida que va colocada en una esquina de la pared (hecha a su vez de 1,500 chiclets del mismo color y sabor, que Friedman mascara pacientemente durante semanas). ¿Es el valor de cambio de Goma de mascar dependiente del tiempo invertido en su manufactura? No lo dudo, y ahí está la riqueza del arte contemporáneo, en su potencial de revelar conexiones inesperadas y a veces ocultas entre actividad y artefacto. De ahí que incluso el hedor haya sobrevivido el Darstellung kantiano.

13 comentarios:

grettel j. singer dijo...

espectacular!

Anónimo dijo...

Pura mierda!
Friedman debia haber tomado sus pastillas en vez de atentar hacerlas polvo, y dormir sobre su supuesto sofa escultorico.

Pa. Llaso - critico de arte

Feminista dijo...

Increíble y formidable. Gracias por presentarme a Friedman.

Anónimo dijo...

Friedman en español no se dice, el tipo esta frito?

JR dijo...

Excelente, Alfredo. Estas curadurías se echaban de menos en Tumiami. Me le has dado concepto al domingo.

PARALAGUATA VARONAI dijo...

el mayor valor en la obra de FRIEDMAN radica en su constante busqueda. es ademas un eterno consumidor de arte, lo que le da referentes para sus proximas creaciones, cada una de sus piezas es producto de una investigacion previa, nada en sus obras es casual, todo lo que muestra es una proyeccion de sus ideas, el supuesto caos es basado en pilares solidos. FRIEDMAN no improvisa, y seguro se muere de la risa cuando estupidos inadaptados como ano.11:45 intenta un insulto sin saber de lo que esta hablando.
asomate batracio, dejate ver con tu capa retorcida, y si necesitas un pseudonimo utiliza tus primeras paralabras en tu comentario, al final no creo que nada te describa mejor como tu propio "pura mierda" (con el perdon a las damas de este blog)
he vuelto, ando por el barrio y mi torelancia es cero...

R.L.R. dijo...

Interesante la pincha del socio. Tendrá algún parentesco con el columnista del NYT?

A.T. dijo...

Friedman es un caso muy interesante que mezcla conceptualismo, Pop y el llamado process. Lo conocí a través de un estudiante mío a fines de los años 90 y enseguida compré una monografía que le dedicaron. Después vi un show suyo en la Gogosian Gallery, que es el galerista que lo representa. Rafa, no, no es familia de el periodista del NYTimes. Hay ya imitadores mas jóvenes de Friedman.

enemigorumor dijo...

GO-GO sian, eso no queda en Hialea?

Matérico Sutil dijo...

De verdad que el hombre está frito, es totalmente diestro y articulado en el manejo de materiales y conceptos. Ocurrente manipulador de las corrientes y las formas, no puede esperar menos que lo imiten (u asimilen), desarmen y recompongan más o menos reconociblemente unos artistas más jóvenes. Al fin y al cabo el arte progresa también por el juego y rejuego de las influencias en su campo: Hay tantos aprendices vigilando el último disparo de los maestros como maestros asomados a otros maestros y a los propios estudiantes con sus no cristalizadas (y no tan contaminadas) savias de creación.
Si miro hacia atrás mis últimos 100 trabajos en un punto me encuentro recursos que perfectamente corresponden al vocabulario de Friedman en ese específico trabajo. Si miro los próximos 100 trabajos de Friedman perfectamente pudiera encontrarme elementos preponderantes en abundantes trabajos míos. La hiperconectividad de la información entre artistas hace que los caminos de las influencias se acorten y varíen de sentido con frecuencia.
Tal vez Picasso, Schnabel, Friedman y F. Uribe hayan mirado más artistas de lo que han sido vistos ellos mismos.

Anónimo dijo...

el cagar es un proceso muy interesante, que mezcla las croquetas, arroz, y frijoles negros.el resultado es un mojon conceptualista caribeño.

el expelto de las 11:45 a.m.

IváN dijo...

Me gusta la selección de Friedman. En el fondo, tal vez siempre está hablando de ilusiones ópticas; de espejismos.

Anónimo dijo...

Triff: No entiendo lo que dices. Si la obra se colecciona ya está en el negocio del mercado.