jueves, 6 de marzo de 2008

El beso de Aimara y la lluvia


Adalberto Delgado

El día del cumple de Carol, mi gevita y vecinita americanita de La Paloma, agarré mi bicicleta de timones altos y asiento largo (banana seat) y llegué al Paradis (apodo que le dimos los cubanos a esa tienda). Ella me había pedido una sortija para “going steady”. Yo no sabía que era una costumbre de la época y como no contaba con fondos, le compre un anillo de 75 kilos. Cuando se lo entregué, me lo pichó por la geta gritándome ¡Forget it! Defraudado, me reuní con el alto mando de chamacos del edificio y se decidió que dejara a la americanita y me dedicara a las palomeras. Así lo hice: Mi primera experiencia fue con la linda Aimara. ¿Su único pedido? Un beso. Decidí entonces buscarle música al asunto. Reunimos un combito entre el Bolo, Renecito el “Niche” en la flauta, Fernan en la guitarra, Oscarito Ascarreta en la batería y yo de cantante. Me aprendí unas cuantas canciones, entre ellas la famosa “Ana”, a la que le cambié la letra por “Aimara, you told me that you love me girl...but if you want to go, come with me”, adaptacion palomera que gustó muchísimo. Tan pronto comenzamos con el guasabeo empezó a tronar. El aguacero que siguió le vino de perilla a nuestra sesión amatoria: A los besos le siguieron lenguetazos juveniles, sudores nerviosos (y un poquito de aquello). Yo feliz como una lombriz mientras que Yiyito y Lazaro, envidiosos, me recabuchaban el mate. ¡Qué va! Ya no había azúcar para más nadie. ¡Qué días lluviosos aquellos en el palomar!

20 comentarios:

boniato dijo...

a nadie se le olvidan los apretones de la adolescencia..................a veces ese sabor se repite............un poco....piensa boniatillo

indra dijo...

la paloma esa no sera annamara la flecha, por casualidad?

indra dijo...

esa no sera annamara la flecha?

Anónimo dijo...

Adalberto, una Aimara es una Aimara es una Aimara es Aima es Ai es mara es hay mara...

Carol

Anónimo dijo...

Hoy todos vamos a recordar nuestra primera vez. (Suspiro)

canónimo dijo...

Que rico el lengueteo de los 17 años

Anónimo dijo...

ay,siiiii,esa es la época del dedito

Amilcar dijo...

"El primero es inolvidable. El segundo prescindible y el tercero aún lo espero". Dice el refranero.
Los amoríos de los setenta sí que son amoríos y no éstos que se dan desde "match.com o el messenger".

Felicidades Adalberto

Amílcar

raffaello dijo...

amilcar te estas poniendo viejo
los tiempos cambian
en el amor todo se vale asere

Anónimo dijo...

Adalberto, me arrepiento de haberte dejado plantado alli en palomar. No crees que pudieramos darnos una segunda oportunidad? Y hablo espanol perfecto y la verdad la verdad es que nunca me he vuelto a encontrar un flaco como tu, aun tienes la melena larga?
Carol

Unknown dijo...

Adal, conociendo a las cubiches como las conozco ahora me hubiera quedado con Carol la del anillo. FALLASTE.

ABREQUEVOY dijo...

Lo unico que queda de La Palmoa es el casco...........

felicidades.

Anónimo dijo...

Hyménée

Let us live and love ––Catullus.



When I closed my apartment’s door behind us, Helga wasn’t fretting or worrying—on the contrary, she had an air of easiness and determination. “Vereor peccare,” I had said to myself once, but by then I had overcome my scruples.

We took off our coats by the window’s diffuse light. Helga Streicher is a tall, pretty girl with big breasts. We looked at each other and she beamed a frank smile, her blue eyes sparkling intensely with anticipation. I ran my hands over Helga’s well-defined hips and pulled her towards me by the buttocks. Libo. Our bodies touched: her semi open mouth indicated a mesmerizing craving and an ecstasy. Love was most definitely in the offing.

First, I kissed gently the teenager’s pug nose and fleshy cheeks. Tenderly, she offered me her pretty mouth. Her virginal kisses were rare indeed… and unforgettable too. Oh, God, it was meant to be! Leisurely, I began to show Helga that kisses taste better with the mouth open and that a great concert of emotions can be transmitted through the tip of the tongue. After many minutes of truly joyful kissing, we began to undress: I took her blouse off and unclamped her bra, which fell to the floor. Modestly, Helga attempted to cover her nipples, but changed her mind and just came closer to me. I sat the girl on the edge of the bed and pulled down her dark hosiery: she looked splendidly desirable in her shapely nude, like a Renoir pencil drawing. I proceeded to kiss every bit of Helga’s firm and smooth body.

I lay Helga supine on the bed. We kissed hard and sighed avidly. Her exquisite pink nipples were big and hard. She closed her eyes and moaned uncontrollably when I touched, kissed and sucked them. What a nice pair of teats she had, God! « C’est si bon, mon amour! » she uttered frantically, twisting on the sheets. « Tes seins sont si adorables, ma petite! » I responded, rather crazily too.

Gently, I helped the girl slip out of her panties. « Je t’aime » she exhaled when I kissed and bit softly the very white skin of her inner thighs. She drew me instinctively towards her when I plunged my lips into the beautiful pink crack under the soft blonde pubic hairs. The tip of my tongue caressed her glans clitoridis for just a few seconds when she experienced a long orgasm, proclaimed by a high-pitch cry, and pulled my head deeper into her entrails.

I lay atop Helga, spreading delicately her legs into a comfortable and rather artistic sprawl. As I caressed her young clitoris with the shaft of my penis, we kissed avidly again. She heaved a shrill cry, clinging to me with her limbs, and enjoyed another innocent and sweet orgasm.

Helga’s copious wetness invited my glans penis into the entryway of her vagina. She let out a painful moan as the membrane resisted, but I was woman-crazy and insensitive at that instant: feeling the immediacy of a semen eruption, I pushed brutally into young Helga’s penetralium, piercing the hymen and pushing aside the walls of her virginal sex. Helga tried to suppress an incontrollable hurting sound. I ejaculated profusely, puffing out untamed joy and thrusting even deeper my copulative organ.

Promptly, I came to my senses and withdrew from young Helga’s hurting vagina. A few drops of her blood came out with my accessory and stained the sheets.
« L’amour demande un peu de souffrance la première fois, ma chérie ; mais, après l’initiation, il devient très agréable » I explained.
« Malgré la douleur, je l’ai très bien aimé » Helga responded with a smile.
« Pareillement, ma bien-aimée. »
« Est-ce que je suis ta maîtresse maintenant, Victor ? »
« Nous sommes des amants et, si tout va bien avec nos voisins, nous serons de la même famille aussi. »
« Oui, j’espère. »


From "Crooked."

Adal dijo...

cabron, la americanita estaba entera, pero aimarita era un bonbomcito cubano de verdad. una tarde con aimara, era una eternidad en el eden. y arrebatada, era verdaderamente deliciosa. yo le cambie el nombre de aimara por "delicia." todavia la puedo saborear!

Adal dijo...

amilcar, parece que soy mas viejo que tu. esto fue en los late sixties. pleno tiempo de cambio a la hipardada. las primeras porras, el vino ripple, etc. ademas, sexo, mucho sexo.

Adal dijo...

boniato, no creo que sea ni parecido. la revolucion hormonal que se desarrolla a esa edad es incomparable.

Adal dijo...

indra, la paloma es un edificio en la 18 y la 9 del sw. famoso en los 60's y 70's.

JR dijo...

Adal, como siempre disfrutando lo tuyo. Cuando se trata de La Paloma es ron lo que toca. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Jack, I think it's called premature ejaculation.

Dr. Phil

Alfredo Triff dijo...

Cool Jack!