viernes, 21 de abril de 2006

Recibe Sergio Pitol el Premio Cervantes

Buenos días, Miami. El sol se levanta sobre el viernes con pocas posibilidades de lluvia. Hoy vamos por updates, a través del día. Por ahora, la noticia importante para los amantes de la literatura es que Sergio Pitol se gana el Cervantes. ¿Algún Pitolino en la frecuencia de tumiami?

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Confieso que no he leido nada de Pitol. Pero ahora lo hare.
La Cafeina

Anónimo dijo...

SERGIO PITOL

Nació en Puebla, (1933). Escritor. Su apellido materno es Deméneghi. Licenciado en derecho por la UNAM, de la Universidad Veracruzana y de la Universidad de Bristol. Miembro del Servicio Exterior desde 1960, ha sido consejero cultural de las embajadas mexicanas en Francia, Hungría, Polonia y la Unión Soviética, director de Asuntos Culturales de la Secretaría de Relaciones Exteriores, director de Asuntos Internacionales del Instituto Nacional de Bellas Artes y embajador en Checoslovaquia. Ha trabajado para las editoriales Novaro, Oasis y Tusquets. Colaborador de Revista de la Universidad, Estaciones, Revista de Bellas Artes y La palabra y el Hombre; de los suplementos México en la Cultura, La Cultura en México, Sábado y La Jornada Semanal; y del diario Ovaciones. Tradujo Las puertas del paraíso de Jerry Morzejweski, y Las excentricidades del cardenal Pirelli, de Roland Firbank. Autor de Victorio Ferri cuenta un cuento, Tiempo cercano, Infierno de todos, Los climas, No hay lugar, la autobiografía Sergio Pitol, El tañido de una flauta, Asimetría, Nocturno de Bujara, Juegos florales, Cementerio de tordos, El desfile del amor y Domar a la divina garza. En 1973 recibió el Premio Nacional de Novela del INBA, en 1981 el Premio Xavier Villaurrutia, en 1982 el Premio Narrativa Comala, en 1984 el Premio Herralde de comedia, en Barcelona; y en 1987 el Gran Premio de la Asociación de Cultura Europea, de Polonia. Ha sido condecorado por el gobierno de Polonia.

Anónimo dijo...

Gracias anonimo.

Anónimo dijo...

sirgio l pito

RLSA dijo...

Bueno, en realidad se lo concedieron el primero de diciembre del 2005... Pero mejor hablar tarde que no hacerlo nunca, no? Es (Pitol), entre otras cosas, un traductor magnifico, y el tercer mexicano en ganar el Cervantes. Los otros dos: Octavio paz, of course, en 1981, y Carlos Fuentes, who else, en 1987.
En esta ocasion, la dotacion para Pitol consistio en unos $105,000...
Saludos!

Anónimo dijo...

tremento pitazo el de PITOL. boniatillo les desea un buen fin de semana

Anónimo dijo...

Risa bienvenido. Para ser Pitolino tengo que leer a Pitol en mejicano, naturalmente.
El Buti

Anónimo dijo...

Se dice pitolino, pitoliso, pitolero, o pitolin?

Anónimo dijo...

ni pito ni flauta!

Anónimo dijo...

Y del instinto, que es un misterio, me permito saltar al tema de la tolerancia, que es obra de la voluntad. No hay virtud humana más admirable. Implica el reconocimiento a los demás: otra forma de conocerse a uno mismo. Una virtud extraordinaria, dice E. M. Forster, aunque no exaltante. No hay him­nos a la tolerancia como los hay, en abundancia, al amor. Care­ce de poemas y esculturas que la magnifiquen, es una virtud que requiere un esfuerzo y una vigilancia constantes. No tiene prestigio popular. Si se dice de alguien que es un hombre tolerante, la mayoría supone al instante que a aquel hombre su mujer le pone cuernos y que los demás lo hacen pendejo. Hay que volver al siglo XVIII, a Voltaire, a Diderot, a los enciclopedistas, para encontrar el vigor del término. En nuestro siglo, Bajtín es uno de sus paladines: su noción de dialoguismo posibilita atender voces distintas y aun opuestas con igual atención. «Sólo dañamos a los demás cuando somos incapaces de imagi­narlos», escribe Carlos Fuentes. «La democracia política y la convivencia civilizada entre los hombres exigen la tolerancia y la aceptación de valores e ideas distintos a los nuestros», dice Octavio Paz.

Hay una definición del hombre civilizado hecha por Nor­berto Bobbio que encarna el concepto de tolerancia como acción cotidiana, un ejercicio moral en activo: «Un hombre civilizado es aquel que le permite a otro hombre ser como es, no importa que sea arrogante o despótico. Un hombre civilizado no entabla relaciones con los otros sólo para poder competir con ellos, superarlos y, finalmente, vencerlos. Le es totalmente ajeno el espíritu de competencia, rivalidad y, por consiguiente, el deseo de obtener frente al otro una victoria. Por lo mismo, en la lucha por la vida lleva siempre las de perder [...] Al hombre civilizado le gustaría vivir en un mundo donde no existieran vencedores ni vencidos, donde no se diera una lucha por la primacía, por el poder, por las riquezas y donde, por lo mismo, no existieran condiciones que permitan dividir a la gente en vencedores y en vencidos». Hay algo enorme en esas palabras. Cuando observo el deterioro de la vida mexicana pienso que sólo un ejercicio de reflexión, de crítica y de tolerancia podría ayudar a encontrar una salida a la situación. Pero concebir la tolerancia como se desprende del texto de Bobbio implica un esfuerzo titánico. Me pongo a pensar en la soberbia, la arrogancia, la corrupción de algunos conocidos y me altero, comienzo a hacer recuento de las actitudes que más me irritan de ellos, descubro la magnitud del desprecio que me inspiran, y al final debo reconocer lo mucho que me falta para poder considerarme un hombre civilizado.

*Tomado de: Pitol, Sergio. El arte de la fuga, Ediciones Era, México, 1996 pp. 14-27

Anónimo dijo...

Muy bueno este fragmento de Pitol, de "El arte de la fuga",no lo conocia.Gracias.
La fuga, el exilio ese irse de todo...este estado de estar fuera del tiempo y ver la realidad como un film lento y mudo.

Anónimo dijo...

Muy bueno este fragmento de Pitol, de "El arte de la fuga",no lo conocia.Gracias.
La fuga, el exilio ese irse de todo...este estado de estar fuera del tiempo y ver la realidad como un film lento y mudo.

Anónimo dijo...

fuga + fula = yuma

Anónimo dijo...

Dejemos atras la ignorancia.