lunes, 28 de diciembre de 2015

Mujeres que leen y preparan sus argumentos

Alexander Deineka
Joseph Lorusso
Pierre Bonnard

Rosie Inguanzo

No es cierto que la naturaleza sea sabia: desconfía de los árboles sin nidos y de los hombres entrenados para matar. Desconfía de los que no leen.

Frederick Carl Frieseke

Las mujeres lectoras son la Lizzie de Dante Gabriel Rossetti:


Dicen que las mujeres leemos más que los hombres.
La lectura exige que nos quedemos solas.
Una mujer que lee y prepara sus argumentos.
Una mujer que lee las imágenes de su vida.
Una mujer que lee y rechaza de tajo el imperativo biológico y social.
Nos sumergimos en un libro y olvidamos las labores domésticas, la lista de asuntos de otros por atender. En el arrobo privado de la lectura hallamos la retribución que los otros y la vida nos demoran.

Max Ginsburg

Un libro nos salva del velo que llevamos en público, la burka—que más que velo es cárcel, del chulo explotador, del marido abusivo, del ritual de ablación genital, de la sombra oscura sobre los hombros de las latinas en EEUU; un libro nos salva de los extremismos de otros libros, palabra rectificando palabra.

Jean Jacques Henner

Leer es emanciparnos. Un libro nos adhiere al pluralismo, otro nos da un saber poético—porque la poesía, como la ciencia y la filosofía, también explora el universo.

Edward Coley Burne-Jones

Las pinturas de mujeres leyendo avalan el proceso social de la mujer. De leer a escribir no hay más que un paso y los libros nos despertaron de un largo sueño: A Room of One’s Own (1929) de Virginia Woolf y Le Deuxième Sexe (1949), de Simone de Beauvoir.
Leer porque en los libros hallamos las respuestas que ya están dentro de nosotras.
Porque leer nos alerta sobre la vida, tiene poder restaurativo, nos enseña a ver la existencia como una tragicomedia y las relaciones humanas como un montaje teatral que favorece al hombre. Porque una lectora atenta no se fía, se forma opinión sobre ciertos asuntos y aprende que siempre hay una grieta en sus criterios.

Charles Burton-Barber

Y porque los grandes libros sapienciales nunca se terminan. O porque en un libro pequeño cabe una gran lección o una gran belleza. Y porque los libros más sinceros fueron escritos por hombres y mujeres solos, seguramente tristes, tratando de dar sentido a sus vidas y redescubrir el universo.

Porque los poetas nos echan en brazos del ángel.

4 comentarios:

Omaira Hernandez dijo...

Y el libro es cuerpo que se acaricia y con cada caricia se acerca a su final y nos transforma...es simbiosis

Maria Del Carmen Dumois dijo...

Los libros son como las teclas de un piano o de una guitarrea que aaricas para luego escuchar su fulce sonido,,y poco poco te sumerges en ellos.

atRifF dijo...

así mismo marita. gracias por comentar..

atRifF dijo...

(fui yo Rosita)